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Asignatura: Psicología de las organizaciones, Profesor: Miriam Arenas Conejo, Carrera: Psicologia, Universidad: UOC
Tipo: Apuntes
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El 11 de septiembre de 2001 millones de personas asistimos entre incrédulos y aterrorizados al desplome de dos de los principales símbolos de la economía capitalista: las Torres Gemelas del World Trade Center de la isla de Manhatan caían poco después de sufrir el impacto de dos aviones. A continuación ocurría algo parecido en otro símbolo, esta vez del poder militar: el Pentágono sufría también el impacto de un avión de pasajeros. Difícilmente podremos olvidar las imágenes de las Torres cayendo o aquéllas de las personas que se lanzaban al vacío para intentar en vano escapar de las llamas. Del mismo modo, difícilmente podremos olvidar las imágenes que pocos días después empezaron a aparecer en los medios de comunicación. La operación "Libertad Duradera" nos volvió a ofrecer escenas de pánico, de edificios des- truidos, de personas huyendo, de civiles muertos por bombas que no matan, sino que causan "daños colaterales". Por desgracia, nos encontramos ante una situación que permite ilustrar per- fectamente gran parte del contenido de este módulo dedicado a los procesos colectivos. Multitudes airadas que se manifiestan clamando represalias, que se manifies- tan para mostrar su odio al malvado enemigo cristiano o musulmán, orien- tal u occidental. Tumultos, disturbios, enfrentamientos entre manifestantes y policías o ejército. Veremos que la Psicología social ha prestado atención, prácticamente desde sus orígenes, a este tipo de acontecimientos, intentando explicar el cómo y el porqué de la conducta aparentemente irreflexiva de las personas cuando se unen en una multitud. Multitudes atemorizadas que se desplazan y huyen de una torre en llamas, de un bombardeo aéreo, del hambre, etc. La Psicología de las multitudes en situaciones de crisis, ante los desastres, ante el pánico, constituirá otro de los apartados de este módulo. Acontecimientos de este tipo dan paso, de inmediato, a todo tipo de especu- laciones, de comunicaciones que pretenden describirlos, analizarlos, explicar- los. Comunicaciones e informaciones que circulan a través de los medios de comunicación de masas y que rebotan en las personas, que siguen con su di- fusión por medio del "boca a oreja". "Un cuarto avión, que se ha estrellado Hundimiento de una de las Torres Gemelas. Un grupo de afganos contempla los destrozos producidos por la bomba de EE.UU. lanzada por error en su barrio. Fuente: El País, 14 de octubre de 2001.
En este módulo se pretende que conozcáis los principales aspectos que son tratados desde la Psicología social bajo la etiqueta de procesos colectivos. Por tanto, los objetivos consistirán en que, una vez finalizada su lectura, seáis ca- paces de hacer lo siguiente:
tienen una relación directa entre sí; finalmente, las multitudes se caracteriza- rían por estar formadas por personas próximas entre sí con un punto o foco común de atención, pero sin necesidad de que exista organización ni objeti- vos propios. El intento de acotar el concepto ha llevado a la proliferación de tipologías, de clasificaciones de diferentes modalidades de comportamientos colectivos, que, en la práctica, casi siempre han acabado siendo tipologías de las conduc- tas o tipos de masas. Y ello a pesar de las advertencias de diferentes autores, como por ejemplo, Stoetzel (1965) y Milgram y Toch (1969), que advierten que prácticamente ninguna tipología puede recoger el amplio abanico de los distintos fenómenos de masa. El uso de tipologías A pesar de estas advertencias prácticamente ningún autor cede a la tentación de hacer algún tipo de clasificación, e incluso Milgram y Toch reproducen la clasificación que estableció Brown en la edición anterior del Handbook of Social Psychology (1951), par- tiendo de una diferenciación básica entre masas activas y pasivas, y que se ha convertido en una de las tipologías más utilizadas. Asumiendo la dificultad de establecer una tipología, Munné (1970) propone establecer diferentes clasificaciones considerando distintos criterios, lo que le lleva a proponer las dimensiones de clasificación siguientes:
Tipos de masas según Munné (1970, p. 190). Para acabar este subapartado, ofreceremos otra definición que adelanta parte de lo que nos encontraremos en el apartado dedicado a los condicionamientos ideológicos. Se trata de una caracterización por oposición: si la preocupación de la sociología es el orden, ¿significa esto que el comportamiento colectivo es el desorden? "Conviene recordar que en inglés la expresión collective behaviour designa esos "residuos" que una sociología esencialmente preocupada por el orden social no llega a asimilar: comportamiento de masas, modas, agitaciones o desórdenes sociales, fenómenos de con- tagio, motines, histeria de masas, etc." Dupuy, J. P. (1991, p. 14). 1.2. El papel de la Psicología colectiva en la historia de la Psicología social Cada vez es más frecuente poder leer advertencias sobre la "perversidad" de determinadas historias de la Psicología social, sobre los datos incorrectos que aparecen en los manuales y que se han ido transmitiendo de generación en generación de psicólogos sociales sin que se hayan cuestionado hasta fechas relativamente recientes. Cuando se hacen estas advertencias es típico referirse a los diferentes capítulos sobre la historia de la Psicología social publicados por Gordon W. Allport en sucesivas ediciones del Handbook of Social Psychology, el "relator" oficial del estado de la Psicología social. A partir de estos textos, Allport ha conseguido reificar ciertas verdades que han pasado a ser algo asumido por gran parte de psicólogos sociales hasta la fecha. Una de las afirmaciones sobre hipotéticas "paternidades" de teorías o líneas de investigación es la que hace referencia al origen de la investigación sobre las multitudes o las masas, paternidad que se atribuye con insistencia al francés Gustave Le Bon a raíz de la publicación, en 1895, de su obra La psychologie des foules. Un poco de historia Entre los "datos" transmitidos a partir de Allport, destacan la mención de los experimentos realizados en 1897 por Nor- man Triplet, considerados co- mo fundacionales de la inves- tigación científica en la Psico- logía social, y que 1908 cons- tituye una fecha clave para la disciplina, dado que coincide con la publicación de los con- siderados primeros manuales de Psicología social por parte del sociólogo estadounidense Edward Ross y el psicólogo bri- tánico William McDougall.
Todos estos datos nos ofrecen una idea de cómo no sólo es evidente que antes que Le Bon otros autores trataron el tema por el que se hizo famoso, especial- mente Sighele, sino que también probablemente Le Bon hizo algo más que inspirarse en estos autores sin mencionarlos. Por si os puede quedar alguna duda sobre el "carácter" de Le Bon, no está de más mencionar lo que Jiménez Burillo (1983), en su introducción a la edición española del libro de Le Bon, denomina con indulgencia como un "pintores- co episodio": ¡la reivindicación por parte de Le Bon del descubrimiento de la teoría de la relatividad! No obstante, como comentábamos, la influencia de Le Bon es evidente, hecho por el que será al autor a quien dedicaremos el subapartado dedicado a la "Psi- cología de las masas". De todos modos, no sería justo no desarrollar, aunque brevemente, las aportaciones de los otros autores a los que nos hemos referido. ScipioSighele(1868-1913) En su obra La masa delincuente (1891), Sighele desarrolla algunos de los prin- cipios que también aparecerán después en la obra de Le Bon: la importancia de las masas en la vida moderna (y aunque hayamos pasado del siglo XIX al XXI continúa siendo así), la inferioridad en cuanto a inteligencia de las masas o co- lectividades frente a los individuos, el principio de la imitación y sugestión en la conducta de las masas, y la predisposición a la violencia por parte de éstas. En concreto, siguiendo a Mauro Fornaro (1996), las leyes que elabora Sighele sobre las masas se podrían resumir de la manera siguiente:
acontecimientos externos pueden hacer aflorar a la superficie las manifes- taciones primitivas del carácter: crueldad y salvajismo.
l'heure était arrivée pour eux de sauver la situation en prenant en main la direction des affaires publiques." Ha nacido la Comuna. Sin embargo, este gobierno del proletariado durará muy poco, puesto que las tropas de Thiers entran en París el 21 de mayo de 1871 y acaban sangrientamente con la breve vida de la Comuna. Thiers es elegido presidente de la III República, pero su mandato también será efímero, dado que en 1873 la mayoría monárquica lo obliga a dimitir y es elegido como nuevo presidente el monárquico Marie Edmé Patrice de MacMahon. Tras fracasar en 1875 el intento de aprobar una constitución monárquica, el 16 de mayo de 1877 (le seize mai), obliga a dimitir al primer ministro republicano Jules Simon y, tras las nuevas elecciones, a pesar de la mayoría republicana, nombra a un primer ministro monárquico hasta que es obligado a nombrar a otro que tuviera el apoyo de la Cámara de Diputados. Ésta es la época que le toca vivir a Gustave Le Bon, una época marcada por guerras, revueltas y revoluciones, una época de cuestionamiento del orden establecido^1. Como comenta Salvador Giner: "Hacia 1890, los temores sobre los efectos nocivos de la extensión del igualitarismo y la democracia a la vida política y cívica hallaron un eco más amplio entre el público de los pensadores políticos y de los filósofos sociales de diversas tendencias que los que se habían estado expresando hasta entonces." Giner, S. (1979, pp. 101-102). Le Bon, ante estos cambios, se preocupa por lo que considera que puede llevar a la desaparición de la civilización europea tal como se había conocido hasta la época, y se preocupa especialmente por la desaparición de los valores tradi- cionales, la pérdida de las creencias religiosas, etc., y responsabiliza de todo ello al encumbramiento de las masas, al ascenso del proletariado al poder. "El advenimiento de las clases populares a la vida política, su progresiva transformación en clases dirigentes, es una de las más destacadas características de nuestra época de tran- sición. [...] En la actualidad, las reivindicaciones de las masas se hacen cada vez más definidas y tienden a destruir radicalmente la sociedad actual, para conducirla a aquel comunismo primitivo que fue el estado normal de todos los grupos humanos antes de la aurora de la civilización." Le Bon, G. (1986, pp. 20-21). Así, el único papel que se le otorga a las masas es el de generar desorden y destrucción, mientras que sus características básicas son la inconscien- cia, la brutalidad y la barbarie. En definitiva, la mejor caracterización posible de la masa es la de "chusma irreflexiva y criminal". "Por su poder exclusivamente destructivo, actúan como aquellos microbios que activan la disolución de los cuerpos debilitados o de los cadáveres. Cuando el edificio de una civilización está carcomido, las masas provocan su derrumbamiento. Se pone entonces de manifiesto su papel. Durante un instante, la fuerza ciega del número se convierte en la única filosofía de la historia." Le Bon, G. (1986, p. 22). (1)Gustave Le Bon fue jefe del servi- cio de ambulancias durante la Co- muna de París.
Pero ¿qué es una masa? ¿Qué características tiene? Su característica primordial es la desaparición de las individualidades, la aparición de un "alma colectiva" que presenta características diferentes de la de los individuos que componen la masa. "En determinadas circunstancias, y sólo en ellas, una aglomeración de seres humanos posee características nuevas y muy diferentes de las de cada uno de los individuos que la componen. La personalidad consciente se esfuma, los sentimientos y las ideas de todas las unidades se orientan en una misma dirección. Se forma un alma colectiva, induda- blemente transitoria, pero que presenta características muy definidas. La colectividad se convierte entonces en aquello que, a falta de otra expresión mejor, designaré como masa organizada o, si se prefiere, masa psicológica. Forma un solo ser y está sometida a la ley de la unidad mental de las masas." Le Bon, G. (1986, p. 27). Por tanto, aparece un nuevo ser, la masa, con características completamente diferentes a las de los individuos que la forman. Las causas de la aparición de estas características especiales de las masas son las siguientes:
El problema que se plantea es que las masas se "olvidan" de que son masa por esto mismo, por su no cualificación; sin embargo, aun así pretenden imponer sus ideas cuando éstas, por definición, no existen, dado que no están cualifi- cadas para tenerlas. Este hecho las lleva a ser indóciles frente a las minorías, que son las auténti- cas forjadoras de la sociedad, del progreso, ambos amenazados por las masas, que pretenden alcanzar todo sin esforzarse por conseguirlo y que consideran que los logros (de unos pocos) es algo dado por naturaleza y que no hay que esforzarse para mantenerlo o mejorarlo. Así, el hombre masa se caracteriza por "la libre expansión de sus deseos vitales" y por "la radical ingratitud hacia todo aquello que ha hecho posible la facilidad de su existencia". La conclusión es lógica, el único recurso de esas masas sin ideas y sin capacidad para defender lo que pretenden es la acción directa, la violencia. "Cuando la masa actúa por sí misma, lo hace sólo de una manera, porque no tiene otra: lincha. [...] Ni mucho menos podrá extrañar que ahora, cuando las masas triunfan, triunfe la violencia y se haga de ésta la única ratio, la única doctrina." Ortega y Gasset, J. (1983, p. 118). "Afortunadamente", Ortega tiene la solución, dejar el gobierno en manos de la minoría excelente, puesto que la masa... "ha venido al mundo para ser dirigida, influida, representada, organizada [...] Pero no ha venido al mundo para hacer todo eso por sí. Necesita referir su vida a la instancia superior, constituida por las minorías selectas. [...] [Puesto que] el hombre es, tenga ganas de ello o no, un ser constitutivamente formado a buscar una instancia superior". Ortega y Gasset, J. (1983, p. 117). Lecturas recomendadas Si estáis interesados en ir directamente a las fuentes, es conveniente que consigáis una edición que incluya, además del "Epílogo para ingleses", el "Prólogo para franceses", es- crito en 1937. Si os interesa la vida y obra de Ortega y la época en que le tocó vivir, os recomendamos encarecidamente la lectura del libro siguiente: Morán,G. (1998). El maestro en el erial. Ortega y Gasset y la cultura del franquismo. Tusquets. Por último, también es muy recomendable la lectura de sus intervenciones sobre el Es- tatuto de Cataluña en las Cortes constituyentes (12 de mayo, 2 junio y 27 de julio de 1932). Los podéis encontrar en: OrtegayGasset,J. (1990). Discursos políticos (pp. 227-281). Madrid: Alianza. Para terminar, un dato que quizá es anecdótico. Con anterioridad mencioná- bamos el episodio entre Le Bon y Einstein. Pues bien, parece que los puntos de unión entre "el pensador español" y el francés llegan incluso hasta aquí, puesto que en el "Epílogo para ingleses", que aparece en la edición de 1938 de La rebelión de las masas, se incluye un texto "Sobre el pacifismo", escrito en 1937, es decir, en plena Guerra Civil, en el que Ortega se queja de la "insolente
intervención" de Einstein, quien "se ha creído con 'derecho' a opinar sobre la Guerra Civil española y opinar ante ella" (Ortega y Gasset, 1983, p. 203). No es el único que queda malparado en este texto; corren la misma suerte sus destinatarios específicos, la opinión pública inglesa, a la que también se acusa de opinar sobre lo que no conoce. Por cierto, al inicio del "Prólogo para ingleses", Ortega habla de la "nerviosidad de los últimos meses". ¿Será necesario recurrir a los libros de historia para saber a qué se puede estar refiriendo, en abril de 1938, con este eufemismo? Estamos casi seguros de que un número relativamente importante de psicólo- gos sociales españoles no está de acuerdo con el enfoque que hemos dado a este apartado sobre Ortega. El interés renovado por su redescubrimiento ha llevado a que, últimamente, se le califique de antecedente importante de la Psicología social histórica, de algunas psicologías sociales actuales como la etogenia, o incluso de la Psicología social posmoderna (Ovejero, 1997). Sin embargo, re- conocer la importancia y la influencia de la obra de Ortega, que nadie puede poner en duda, no debería ser obstáculo para poder realizar, al mismo tiempo, un planteamiento ideológicamente crítico de, como mínimo, parte de ella. 1.2.2. Wilhem Wundt: la Psicología de los pueblos Wilhem Wundt (1832-1920) suele ser asociado primordialmente con la funda- ción de la Psicología experimental, quedando así eclipsadas sus contribucio- nes a la Psicología social. Wundt concebía la Psicología experimental y la Völ- kerpsychologie ('Psicología de los pueblos') como complementarias. Las ciencias naturales deberían fundamentar la Psicología experimental, mientras que las ciencias sociales fundamentarían la Völkerpsychologie. Sobre la Psicología ex- perimental recaía el estudio de los procesos mentales individuales y sobre la Psicología de los pueblos, el análisis de los aspectos sociales de los procesos individuales tal como se manifiestan en el lenguaje, los mitos y las costumbres por medio del estudio comparativo e histórico: Simposio sobre Ortega El VII Congreso Nacional de Psicología social, celebrado en septiembre de 2000, tuvo un simposio dedicado a Orte- ga con el título "El hombre y la gente: perspectivas sobre el pensamiento psicosocial en Ortega". "La Völkerpsychologie puede ser considerada como una rama de la Psicología [...] Su obje- tivo es el estudio de los productos mentales que son creados por una comunidad huma- na y que son, por lo tanto, inexplicables en términos de una conciencia individual, al presuponer la acción recíproca de muchos." Wundt, W. (1916, p. 3, citado en J. L. Álvaro, 1995, p. 6). Para Wundt, en la interpretación de los procesos mentales superiores, la Psi- cología de los pueblos es inseparable de la Psicología de la conciencia indivi- dual, en la medida en que la segunda descansa en la primera. En efecto, no puede existir una Psicología de los pueblos al margen de los individuos que participan en las relaciones recíprocas, por lo que es preciso considerar que la Völkerpsychologie presupone una psicología individual, dado que provee de los elementos necesarios para la interpretación de la conciencia individual. En efecto, los procesos mentales participan de una naturaleza social e histórica por su vinculación a la cultura y al lenguaje, por lo que hacer inteligible la Wilhelm Wundt.