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Asignatura: Comunicación intercultural, Profesor: Tomás Albaladejo, Carrera: Lenguas Modernas, Cultura y Comunicación, Universidad: UAM
Tipo: Apuntes
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ELVIRA ROCA BAREA Cádiz
El nacimiento de la literatura caballeresca europea se produce a finales del siglo XII con los romans de Chrétien de Troyes'. Él escribe los primeros textos así considerados y fija el género, estableciendo una serie de pautas o tópicos que se repetirán en los siglos siguientes con notable estabilidad: valientes y enamorados caballeros, bellas damas, lujos cortesanos, viajes y aventuras extraordinarias, magia... En sus obras, el amor aparece bajo una forma peculiar que llamamos, a partir de la fórmula feliz creada por Gastón París, amor cortés. Son muchas las páginas que se han escrito explicando el sentido de estos romans, el porqué de su nacimiento, su relación con la sociedad feudal en que surgieron o con los mitos celtas, pero pocas veces estas investigaciones elevan su mirada más allá del marco estricto de la Europa medieval, y tendemos a considerar la literatura caballeresca como un fenómeno exclusivamente europeo". En un trabajo anterior hemos intentado mostrar las simiütudes que existen entre los romans de Chrétien de Troyes y un poema caballeresco de finales del siglo xil compuesto en el Cáucaso, El caballero de la piel de tigre, de Shota Rustaveli^. La lengua en que
' Leemos en A. Kóhler, L 'aventure chevaleresque. Ideal et reahté dans le román courloise, París, 1974, p. 84, que Erec es "le premier román que Ton puisse qualifíer de couitoise". Sobre Chrétien de Troyes y su obra, véase R. S. Loomis, Arthurian Tradition and Chrétien de Troyes, New York, 1949 y J. Frappier, Chrétien de Troyes, París, 1975, y sobre literatura artúríca en general durante el Medievo, el volumen colectivo R. S. Loomis (ed.) Arthurian Literature in the Middle Ages, Oxford, 1959. ^ R. R. Bezzola, Les origines et la formation de la littérature courtoise en Occident ( vols.), París, 1960-1967. Este estudio y la obra de Kólher ya citada son dos trabajos fundamentales para comprender el contexto histórico y el transfondo ideológico en el que nacieron los relatos caballerescos. ^ Sobre Rustaveli y su poema: A. G. Baramidze, A monograph study of Shota Rustaveli, Tbilisi, 1958; C. Beridze, Chota Rouslavéli: sa vie, son poéme, ses máximes, sa philosophie, París, Societé Santante, 1927; C. Cacabadze, Shota Rustaveli y su poema épico (texto georgiano), Tbilisi, 1966; O. Imedashvili, A Study of Rustaveli's Epic Poem and Georgian Civilization, Tbilisi, 1968; N. Natadze, y S. Tsaishvili, Shota Rustaveli and his Poem, Tbilisi,
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está escrito el poema es el georgiano'. Nos ocupamos allí de la presencia y el tratamiento que Chrétien de Troyes y Rustaveli dan a algunos tópicos de la literatura caballeresca: la aventura, y más concretamente del procedimiento de búsqueda o quéte, y de la presencia de la magia y lo maravilloso en sus distintas manifestaciones^ Ahora intentaremos mostrar que tanto los textos franceses como el georgiano ofrecen un concepto de amor muy parecido. Amor y caballería son los pilares del román courtoise occidental. El caballero sin amor no se concibe, y del mismo modo que no hay relato caballeresco sin aventura o magia, tampoco lo hay sin la presencia del amor. Ahora bien, lo interesante aquí no es que los héroes protagonistas de Chrétien de Troyes (Lanzarote, Yvain, Erec, Perceval...) y Rustaveli (Tariel y Avtandil) sean caballeros enamorados, sino que el amor aparezca en ellos expresado y concebido de modo similar, y bajo esa forma especial de retorización sentimental que denominamos amor cortés. Este apelativo vale tanto para el sentimiento cantado por los trovadores languedocianos, como para el que mueve a los caballeros de Arturo en los romans de Chrétien, aunque hay algimas variaciones. No es nuestro propósito ahora señalar los parecidos y diferencias. Baste apvmtar que si bien Chrétien recoge lo esencial de aquel nuevo modo de concebir el amor de los provenzales, introduce algunos cambios que también hallamos en la poesía de los trouvéres, poetas que florecieron en el norte de Francia, como el propio Chrétien, desde mediados del siglo xil a finales del siglo xill y que imitaron la poesía cortés del sur". El caballero de la piel de tigre fue escrito durante lo que podríamos llamar sin exceso el siglo de oro georgiano. Los pequeños estados caucásicos de tipo feudal que han estado sometidos a los persas, los árabes y los bizantinos alternativamente, consiguen organizarse y extender su poderío bajo los inteligentes reinados de
1967; S. Tsuladze, Connaissance de Rouslavéli, Tbilisi, 1966. '' La hipótesis de un parentesco entre el georgiano y el vasco ha sido considerada por distintos especialistas: C. C. Uhlenbeck, "De la possibilité d'une párente entre le basque et les langues caucasiques", Rev. Int. de Estudios Vascos, XV, pp. 19 y ss.; A. Tovar, La lengua vasca (2° ed.), Madrid, 1954, y del mismo autor El euskera y sus parientes, Madrid, 1959. Defensor convencido de este parentesco fue W. von Humbolt, Primitivos pobladores de España y lengua vasca. Madrid, 1959. ' E. Roca Barea, "Las novelas de caballeria en Oriente y Occidente; aventura y magia en Chrétien de Troyes y £•/Ca¿a//ero í/e la piel de leopardo", Exemplaria 4 (2000), pp. 109-133. Se observará que hemos modificado el título del poema de Rustaveli. El asunto del animal a que alude el titulo es discutido y demasiado largo para detallarlo aquí. En las traducciones europeas (véase nota 13) se emplean leopardo, tigre y pantera. Los consejos de Xabier Kintana, catedrático de lengua vasca de la Universidad de Bilbao, miembro de la Real Academia de la Lengua Vasca y buen conocedor del poema que ha traducido al vasco, han sido determinantes para este cambio. ' C. Alvar, Poesía de trovadores, trouvéres, minnesinger, Madrid, 1987, pp. 52-53. El adulterio es una de las diferencias más notables. Chrétien rechaza que e\fm amors verdadero tenga que ser adúltero necesariamente, lo que casi constituye un dogma en la poesía provenzal.
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este punto y expondremos con detalle las posibles hipótesis. Lo extraño aquí es que un relato escrito más o menos en los mismos años que los últimos romans de Chrétien de Troyes, y a muchos miles de kilómetros de las cortes feudales francesas, exprese el amor siguiendo las mismas pautas, y no sólo eso. En el poema de Rustaveli aparecen unidos amor y caballería en indisoluble lazo, como en el román courtoise. Según creemos haber probado^, el texto georgiano se articula también en tomo al procedimiento de búsqueda o quéíe, y hay en irnos y otro idéntica presencia de lo mágico y lo maravilloso. Es posible que las idas y venidas desde el este y el oeste a Tierra Santa ocasionaran un trasiego de ideas mucho más fluido y complejo en lo que a literatura se refiere, de lo que habitualmente estamos dispuestos a conceder. Pero no nos ocuparemos ahora de tan fascinante problema. Antes de entrar en materia, y como que el poema de Rustaveli es casi desconocido para los hispanohablantes, expondremos un breve resumen que ayude al lector, siquiera mínimamente, a orientarse con respecto a los personajes principales y sus peripecias. El poema comienza con la alegre cacería que sigue a la coronación de Tinatín, princesa de Arabia. El viejo rey, su más notable caballero, Avtandil, y todos los que los acompañan se detienen a descansar jimto a un arroyo, y allí ven, al otro lado de la corriente, a un caballero de porte soberbio cubierto con una piel de tigre. Los escuderos del rey van a buscarle y le piden que se acerque, pero el desconocido primero ignora sus requerimientos, y luego los ataca y acaba con ellos. Rostevan, el anciano rey, decide buscar al desconocido por cielo y tierra, pero todos sus hombres fracasan y el rey languidece de tristeza. Entonces, Tinatín llama a Avtandil a su presencia y le ordena que encuentre al extraño caballero. Es el primer encuentro a solas de ambos jóvenes y Avtandil apenas logra articular palabra. Como corresponde, obedece a su dama sin pedir explicaciones. Durante tres años busca por el mundo al caballero extranjero. Consigue, cuando ya es presa de la desesperación, hallarlo en una región inhóspita e inaccesible. Tariel, el caballero de la piel de tigre, vive en una cueva y está medio loco. Allí conoce Avtandil su historia. Tariel, principe de la India, es víctima de un amor desesperado. Había sido criado como un hijo por el rey, que no tenía varón, y amaba y era correspondido por Nestán, la princesa heredera. Su porvenir era prometedor hasta que de pronto el rey decide casar a Nestán con el príncipe de Jorasán, no con Tariel. Cuando aquél llega para la boda Tariel lo asesina y, para no delatar sus amores secretos con Nestán, justifica sus actos por la ambición. El rey hindú sin embargo sospecha la verdad y culpa de lo sucedido a Davar, la bruja.
' E. Roca Barea, "Las novelas de caballería en Oriente y Occidente..
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hermana suya, y tía por tanto de la joven. El rey le había encomendado la educación de la princesa por considerarla mujer de gran sabiduría, ya que había vivido largo tiempo entre los brujos Kadjis. Davar se suicida, pero antes de morir, se ocupa de que Nestán desaparezca sin dejar rastro. Largos años la ha buscado Tariel por el mundo, y ya desesperado y enloquecido, no encuentra otro lugar para él que el bosque salvaje. Avtandil siente compasión de Tariel, comprende su desdicha y le promete su ayuda y amistad. Avtandil regresa a la corte de Arabia para contar lo que ha sabido, pero vuelve a marcharse para ayudar a Tariel, y después de una larga y dificultosa búsqueda logra encontrar a la dama en la fortaleza inexpugnable de los Kadjis. Finalmente regresa a la cueva a buscar al amante enloquecido y juntos, con un puñado de valientes, vencen a los Kadjis y liberan a la dama de rostro como el sol. Esta es muy sucintamente la historia que cuenta Rustaveli, y no puede dar idea de la riqueza de episodios, de la variedad de personajes, de la hondura filosófica y de la belleza de los largos versos georgianos de este poema. Hemos dicho que el fin 'amors es un código que impone a eiquellos a los que está dirigido una manera determinada de comportarse en el amor, y que Rustaveli explica al principio de su poema las reglas del midjnuroba, el amor de los caballeros. Veamos cuáles son las pautas de estos códigos amorosos, y el modo en que se presentan en Chrétien de Troyes y Rustaveli.
El amor es un sentimiento exclusivo de los que han nacido en elevada cuna, y no puede hallar acomodo, no al menos esta clase de amor, entre las clases inferiores, a las que está vedado. Así Rustaveli en el prólogo dice que el amante debe poseer sabiduría, riqueza, generosidad, juventud y solaz (estr. 23), virtudes todas propias del noble. El amante debe ser como un sol de espléndida belleza y estar adornado de paciencia y victorias en el combate, de inteligencia y lengua elocuente. Chrétien al principio de El caballero del león se queja de la decadencia de los tiempos y de que Amor tenga ahora tan pocos servidores, mientras que antes qui soloient amer, / Sefeisoient cortáis clamar / Et preu et large et onorable (w. 21-23)*, notables cualidades que sólo están al alcance de los caballeros, nunca de los villanos o comerciantes.
M. Roques (ed.)> Chrétien de Troyes. Le chevalier au ¡ion (Yvain), París, 1960. Tenemos traducción castellana: I. Riquer (ed. y trad.) Chrétien de Troyes, El caballero del león, Madrid,
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Lastimosos desmayos y muerte: ¿qué clase de amor es éste? Mejor debería presentar hazañas heroicas a su bien amada. (estr. 377)
'^ Las traducciones que siguen a continuación del poema de Rustaveli han sido realizadas por quien esto escribe con la colaboración de Tamar Gamilaguishvili y Xabier Kintana, de la Real Academia de la Lengua Vasca. Existen muchas traducciones a distintas lenguas eivopeas. Citaremos sólo algunas. Al inglés: M. S. Wardrop (ed. y trad.), Shotha Rustaveli. The man in thepanther's skin, Londres, 1966, The Royal Asiatic Society of Great Britain and Ireland (es reimpresión; la primera edición es de 1912, pero sigue siendo uno de los mejores trabajos hechos en Europa sobre Rustaveli y su obra); K. Vivian (trad.), Shota rustaveli. The knight in panther's skin, Londres, 1977: The Folio Society; V. Urushadze (trad.), Shota Rustaveli. The Knight in the panther 's skin, Tbilisi, 1986. En francés señalaremos sólo algunas traducciones, ya que es la lengua europea que dispone de más versiones: G. Gvazava y A. Marcelle (trads.) Shota Rustaveli. Le chevalier á lapeau de léopard, París, 1938; S. Tsouladze (trad.), Shota Roustavéli. Le chevalier á lapeau de tigre, París, 1964: Ed. Gallimard-Unesco; G. Bouatchídze (trad.). Chota Roustavéli. Le chevalier á la peau de panthére, Moscú, 1989: Ed. Rodouga (esta traducción obtuvo el primer premio de la Academia Francesa). Hay también varías traducciones al alemán: A. Leist (trad.), Der Mann in Tegerfelle, Dresden und Leipzig, 1889; de 1955 es la versión que realizó Hugo Huppert. En italiano: S. Beridze (trad.), Lapelle di leopardo, Milán,
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Los caballeros de Rustaveli, como los de Chrétien, son servidores fieles y obedientes de sus damas, que están en un plano superior, y no sólo socialmente, pues ambas son princesas destinadas a reinar. Las dos son también seres excepcionales por sus extraordinarias cualidades'^ Para Bezzola "l'amour, élevant entre la dame et l'amant des barrieres insurmontables, se muait en une exaltation érotico- mystique qui faisait de la femme ime créature presque inaccesible et ennoblisait les aspirations de l'amant jusqu'a le rendre digne de l'image sublime qu'il adorait", y esto es válido para el román courtoise y también para Rustaveli'. Señala Nelli que la lejanía de la amada, cuyo más extremo ejemplo sería el amor de lonh, el amor de oídas a una dama jamás vista, es una exigencia que nace del deseo intenso de purificación que subyace en la erótica del Languedoc'^. Antes de alcanzar el amor es necesario purificarse y mejorar para hacerse digno de él. Es lo que hace Yvain en el bosque primero y luego en una larga serie de notables hazañas. La historia de amor que cuenta Rustaveli en su poema es también la de una larga purificación que por medio del sufiimiento y la proeza esforzada lleva a los caballeros a conseguir a la dama de sus deseos. Es un amor plagado de dificultades, de damas lejanas y pasiones que llevan a la locura, pero también a la hazaña heroica que da honra y prez al caballero. El amor y la pasión necesitan de la distancia y la dificultad, que son los que le confieren auténtica grandeza. Denis de Rougemont ha subrayado la relación dialéctica que existe entre el amor y sus obstáculos'*. Dice Ibn Hazm de Córdoba: "Otra de las penalidades del amor es la separación, en la que cabe distinguir varias suertes (...) y en verdad que es más dulce que la unión. Si no fiiese porque el sentido literal de la palabra (...) fixerza a que se la incluya en este capítulo (el de las penalidades) la dejaría fuera y la tendría por demasiado alta para consignarla aquí". Estas palabras del tratadista hispanomusulmán repiten la misma idea de que la separación y la dificultad en el amor elevan el sentimiento". El amor cortés exige obediencia en todo momento del caballero enamorado. Al comenzar el relato de Rustaveli, Tinatín, recién coronada reina de Arabia, llama al joven y enamorado Avtandil a su presencia. Esto sucede tras la misteriosa aparición de un caballero
" "Le Román, c'est Elle", afirma Ch. Mela, La Reine et ¡e Graah París, 1984, p. 8, resaltando así la importancia de la mujer. "• R. R. Bezzola, Le serts de I aventure et de I amour (Chrétien de Troves), París, 1968, p.
" A. Nelli, L 'erotique des troubadors {t. I), París, 1974, p.353. '* D. de Rougemont, El amor y el occidente. Barcelona, 1993. " E. García Gómez, (ed.), Ibn Hazm de Córdoba. El collar de la paloma, Madrid, 1983, p.213.
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Has roto el juramento que me hiciste. Ya no hay leahad ni compromiso.
A Dios pido poder para hacerte pagar tus viles artificios. (estr. 524)
¿Ha habido en el mundo mentira de hombre comparable a ésta? Me has traicionado y reniego de ti, pero veremos quién lo sufrirá. (estr. 525)
A duras penas Tariel logra hacerle entender que no podía oponerse a la boda sin traicionar el absoluto secreto sobre sus amores que ella le había exigido. Nestán no recobra la calma hasta que Tariel le promete acabar con el príncipe del Jorasán en cuanto éste llegue p£ira la boda. No será el único enfado de la princesa hindú, cuyas airadas reacciones son temibles, hasta el punto de que evocan a Tariel la imagen de un tigre, y por eso se viste con la piel de este animal. El amor en el código cortés es un compromiso intransigente que exige entrega completa y total sometimiento. Lo vemos también en Chrétien. Alejandro, en uno de esos largos monólogos del Cligés, afirma: Molí sui vilains qui m 'an corroz. /Ja mesfestuz n 'an sera roz / Par desfiance ne par guerre, / Queje doie vers Amor querré (w. 853-856). Nada debe negarse a la dama, si ella lo pide. Por eso Maboagrain, cuando explica a Erec su larga permanencia en el misterioso huerto de muros de aire, en la Aventura de la Joie de la Cour, afirma estar atado por un juramento que no puede romper. Su amiga le pidió un don, pero no se lo nombró^". Y Maboagrain por supuesto promete lo que ella le pide, sin saber de qué se trata. Idéntico comportamiento tiene Avtandil cuando Tinatín lo manda llamar por primera vez. Todos los que partieron enviados por el rey Rostevan, padre de Tinatín, en busca del caballero extranjero han regresado sin alcanzar su objetivo, y la princesa decide recurrir a Avtandil. Es el primer encuentro a solas de ambos jóvenes y Avtandil apenas puede hablar de la emoción. Es ella quien habla y expone ante el enamorado caballero que hace tiempo que vive triste y angustiada, ante lo que Avtandil contesta solamente:
¿Cómo responder a tu pesar sólo con palabras ...? Dime cuál es el tormento que te apena y su remedio. (estr. 26)
^" A. Micha (ed.), Les romans de Chrétien de Través, ediles d'aprés la copie de Guiot. Erec el Enide (vol. I), París, 1975. Traducción castellana: V. Cirlot, A. Rosell y C. Alvar (trads.), Chrélien de Troves. Erec y Enid, Madrid, 1987.
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El ofrecimiento de Avtandil es por tanto previo a la explicación de Tinatín de que el culpable de su tristeza es aquel extraño que masacró sin compasión a los escuderos de su padre. Le pide entonces que busque hasta los confines del mundo si es preciso al caballero cubierto con ima piel de tigre, y Avtandil contesta: en verdad te obedeceré y te serviré como un esclavo (estr.134), y Rustaveli apostilla: el amante entrega corazón por corazón; el amor ignora la reserva (estr. 13 5). Las muestras de obediencia absoluta a la dama son irmumerables tanto en el poema de Rustaveli como en los romans de Chrétien. Cuando Yvain se presenta ante Laudine sus palabras no dejan lugar a dudas: Dame! ja voir ne criérai / Merci, ainz vos merciérai / De quanque vos me voldroiz feire; / Que riens ne meporroit despleire. Y cuando la dama le responde: Non, sire? Et se vos oci?, Yvain sólo acierta a contestar: Dame! la vostre grant merci; / Queja ne m 'an orroiz diré el (w. 1975-1981). Yvain adopta aquí la postura sumisa que es propia del caballero enamorado^'. En términos parecidos se expresa Avtandil cuando cabalga en busca del caballero de la piel de tigre. Hace mucho ya que vaga errante y solitario y a veces sucumbe a la desesperación, pero jamás piensa en desobedecer la petición de Tinatín:
Ay, mi bien amada, qué lejos estoy, mi corazón quedó contigo, y me lamento, pero morir por tu causa será para mí una dicha. (estr. 181)
Pero ningún texto de Chrétien ofrece tantas muesfras de completo sometimiento y hasta simiisión como El caballero de la carreta. Aquí son extremas y recuerdan las que por parte de Tariel leemos en Rustaveli^". Cuando después de luchar y vencer a Meleagante en Gorre, Lanzarote se presenta ante la reina, que se niega a hablarle y le despide sin explicaciones^^. Después de todos los peligros que ha arrostrado el enamorado caballero para rescatarla de su raptor, la crueldad con que la reina trata a Lanzarote sorprende a todos los presentes. Pero el caballero, lejos de airarse, ni siquiera osa pedir una
^' Leemos en Sordel: Sitot amors mi turmenta I ni m 'auci, non o plañe re, /qu' almens muer per la pus genta /per qu 'ieu preñe lo mal per me. / Ab que.lpassa e.m cossenta/qu 'ieu de lieys esper merce, /ja per nulh maltrag qu ieu sema, / non auzira clam de me. Martin de Riquer, Los trovadores ..., p. 1462. ~ Afirman C. García Gual y L. A. de Cuenca: "En El caballero de la carreta se nos ofrece el mejor paradigma novelesco del amor cortés" (p. xxxii) y también: "El amor de Lanzarote hacia Ginebra expresaría bien el rigor del servicio a la dama, y la postura sumisa del caballero adorador hacia su altiva domina, ejemplo de amor esforzado según el código refinado por los trovadores" (p. xx). C. García Gual y L. A. de Cuenca, (trads.) Lanzarote del Lago o El caballero de la carreta, Barcelona, 1976. " D. C. Fower, "L'amour dans le Lancelol de Chrétien", Romanía (1970), p. 41.
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Esta clase de amor roza la idolatría. Cuando Lanzarote acude a la cita nocturna que Ginebra le ha dado, tras atravesar el jardín, llega hasta el lecho de la amada, y ante él se postra: Et puis vint au lit la reine, /Si I 'aore et se li ancline, / Car an nul cors saiant ne croit tant (w. 4669-4671); y luego Au departir a soploie /A la chambre etfet tot autel / Con s 'ilfust devant un autel (w. 4733-4736). De la misma manera Avtantil le confiesa a Asmath, la fiel doncella de Nestán que sirvió de mensajera a los amores de su ama y después acompaña a Tariel en su búsqueda, cuando intenta convencerla para que le cuente su historia:
He grabado en mi corazón los rasgos de ella como una imagen sagrada; he llegado al desvarío por su amor. (estr. 251).
Y Tariel se queja en varias ocasiones de haber perdido el alma por amor: Para salvar mi corazón te he vendido mi alma, convertido en mercado la más alta torre (estr. 535). Y en una carta le suplica a Nestán: ¿ Con qué servicio podría pagarte que me devolvieras el alma? (estr. 503). La adoración se extiende a lo que pertenece a la amada o está con ella relacionado. Así, Avtandil mima y contempla con arrobo la perla que recibió como prenda de su Tinatín:
Avtandil conversa con su corazón en el lenguaje que él entiende. Toma la perla que ha recibido como recuerdo de su sol, adorno del brazo de la amada que semeja sus dientes, la besa con ternura y sus lágrimas fluyen en abundancia, (estr. 603)
Una de las reglas más estrictas del midjnuroba es la del secreto en el amor, exigencia que comparte con el amor cortés. En las estrofas iniciales de El caballero de la piel de tigre Rustaveli insiste varias veces en este punto, y üene muy duras palabras para aquellos que no guardan la debida discreción; los llama lenguas venenosas y almas viles. La necesidad de callar empieza por el poeta mismo. Rustaveli dedica su poema y toda su obra a una dama de la que no recibe más que sufiimientos {belle dame sans mercí) pero cuyo nombre calla.
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Escuchadlo todos y sabed: canto a aquella a la que siempre canté; en esto estriba toda mi gloría, y no siento vergüenza. Ella es mi vida, es como una bella pantera despiadada. Secretamente, como un triunfo y una plegaria, pronuncio su nombre, (estr. 19)
Sobre esto vuelve a insistir antes de acabar el prólogo y dar comienzo al relato propiamente dicho: Canto y celebro su nombre, y luego lo cubro con un velo (estr. 31). El que ama de verdad oculta su pasión y no la mostrará jamás ante los demás:
El verdadero amante guarda para sí su tormento; lo evoca en el secreto, busca siempre la soledad. De lejos sueña y muere, de lejos arde en viva llama. Guarda los desdenes de su rey [la amada] y se muestra temeroso de él. (estr. 27)
Que disimule su secreto y oculte a los otros su querella; que se guarde de suspirar pronunciando el nombre de la amada; que su loco amor quede como un misterio que en ninguna parte se desvela; que le sea gozoso sufrir en las brasas del amor donde se quema. (estr. 28)
Como la ley del amor caballeresco exige, Avtandil y Tariel callarán sus sentimientos y disimularán ante los otros sus zozobras y sus angustias. Así, Avtandil procura ocultar en su corazón el fuego del amor que lo cautiva (estr. 41). Tariel consiente en el consejo de visires la boda de Nestán con el príncipe de Jorasán para no delatarse ante la corte. Más tarde, cuando la corte entera y el propio rey se han convencido ya de que el crimen de Tariel ha sido provocado por el amor de Nestán, él lo niega tozudamente, y escribe al rey que el asesinato del principe persa ha sido la tínica saUda que le han dejado quienes pretendían arrebatarle todo su poder y su derecho al trono de la India como hijo adoptivo. Prefiere que los demás lo consideren un ambicioso sin escrúpulos a que se sepa la verdad. Andreas Capellanus sentencia: Divulgatus enim amor aestimationem non servat amantis, sed eius famam sinistris solet cauteriare rumoribus et poenitentem prorsus saepe reddit amantem (liber primus, cap. VI). La necesidad de secreto aparece a menudo en el Lanzarote, cosa esperable pues son adiílteros los amores de la reina y el caballero. Cuando Ginebra emplaza a su enamorado a la cita nocturna, le recomienda que se guarde bien de ser visto u oído, y Lanzarote le contesta que pierda cuidado pues ya se ocupará él muy bien de que nadie pueda enterarse. Pero también Alejandro y Soredamor, que no son adúlteros, disimulan sus sentimientos y ponen buena cara ante los otros para no delatar el amor que sienten.
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provenzal, no así en los romans de Chrétien, aunque también se halla algún caso. Así, Alejandro, en el Cligés, se refiere a su amor por Soredamor como "amor de buen señor".
El amor es además un afecto que surge de modo inmediato, casi al primer golpe de vista^^. Erec es acogido en la casa del padre de Enid, un vavasor pobre, pero noble y hospitalario. Esto sucede a la caída de la tarde. Después de la cena el caballero se presenta a sí mismo y pide a Enid, a quien acaba de conocer, a su padre. Afirma que la llevará a su tierra y allí hará que la coronen reina de diez ciudades. No ha habido entre ellos ni el más pequeño intercambio de palabras. Su relación se ha limitado a mirarla él y asombrarse de su belleza, y sonrojarse ella. Éste es un enamoramiento verdaderamente rápido: va directamente del conocimiento visual al matrimonio. Del mismo modo, cuando Alejandro llega a la corte de Arturo y Soredamor lo ve y grant poinne teñir se puet / Que vers Alixandre n 'esgart (w. 457-458), y Ses ialz de tráison encuse, /Et dit: "Oel, vos m'avez trdie" (w. 470-471). En el largo monólogo que sigue a continxiación, Soredamor reflexiona sobre los turbadores efectos que le produce lo que ve, esto es, Alejandro. También entre Cligés y Fenice la pasión nace de un largo intercambio de miradas. Idéntica situación se plantea en El Caballero del león. Tras la muerte del esposo de Laudine, Yvain se enamora perdidamente de la dama viuda nada más verla. Convertido en un ser invisible gracias al anillo mágico que le entrega la doncella Límete, Yvain observa el duelo que hace Laudine por su marido muerto: Et come ilplus s 'an done garde, /Plus l'aime et plus li abelist (w. 1418-1419). En El caballero de la piel de tigre el corazón de Tariel sucumbe también la primera vez que ve a Nestán. De regreso de una cacería con el rey, éste sugiere a Tariel que vaya a ofrecer algunos faisanes a su hija:
Asmath apartó la cortina, yo seguía estando fuera, de pie. Vi una doncella y una lanza traspasó mi corazón y mi mente. Asmath llegó y yo le tendí los faisanes con el alma en llamas. ¡Desgraciado de mi! Desde aquel día un fuego inextinguible me devora. (estr. 361)
•' C. Alvar, "Li occhi in prima generan ramore...'", // Duecenlo. Actas del Congreso Internacional de Italianistas, Santiago de Compostela, 1989, p. 9. En uno de sus poemas dice Sordel: Dompna, al prim lans I qu 'ieu vi-I gen cors de vos, / vostras faissons / m 'entaillet per semblans /al cor, trenchans, / Amors... Martín de Riqucr, Los trovadores... p. 1458.
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En el primer encuentro de Erec y Enid, Soredamor y Alejandro, eliges y Fenice, Yvain y Laudine, hay, como en el caso de Tariel y Nestán, un asombro inmediato que nace de la belleza de las damas y una pasión que surge desde el primer momento. Que el amor entra por los ojos es consecuencia inmediata que se sigue del hecho de ser la belleza la primera y principal cualidad que provoca su surgimiento. Andreas Capellanus así lo indica en su tratado: Amor est passio innata procedens ex visione et immoderata cogitione formae alterius sexus (liber primus, cap. if^. Andreas considera la belleza causa necesaria hasta tal punto que niega el amor a los ciegos porque no pueden apreciarla: Caecitas impedit amaren, quia caecus videre non potest unde suuspossit animus immoderatam suscipere cogitationem; ergo in eo amor non potest oriri (liber primus, cap. V). La relación que Andreas establece entre el amor y la belleza es interesante, porque existen muchos pimtos comunes entre su obra y la de Chrétien, y aunque parece muy improbable que el segundo conociera la obra del primero, lo contrario sí fue posible^'. El tópico que considera la belleza como el desencadenante de la pasión se remonta hasta Platón, y no es exclusivo de la poesía occidental. Está presente también en la literatura árabe. Emilio García Gómez cuenta como ejemplo de la conmoción que provoca la belleza en el mimdo islámico, el caso de las damas egipcias (Corán Xll, 31) que se cortan los dedos sin darse cuenta en vez de las naranjas que están pelando por el aturdimiento que la belleza de José les provoca^". Los poetas árabes detallan los efectos fisiológicos que provoca la belleza en la persona que la contempla y cómo esta cae derrumbada "sin poder distinguir su sandalia de un turbante", dice Diwan al-Sababa, como sucede a Tariel ante la presencia deslumbrante de Nestán.
" Para Gastón Paris el De Amore es el código del amor cortés por antonomasia, idea compartida por Schlósser, Bezzola, J. J. Parry, J. Lafitle-Houssat, Paul Remy... Otros críticos opinan sin embargo lo contrario. Dronke niega que el De Amore pueda ser asi considerado, y Vinay y Deyermond comparten esta idea. Los detalles de esta discusión pueden leerse en el prólogo a la edición bilingüe española: 1. Crixell Vidal-Quadras (ed. y trad.) Andreas Capellanus, Tractatus de amore. Barcelona, 1985. Nosotros sin embargo traemos a colación las palabras de Andreas porque parece aceptado en general por la crítica que existe una relación bastante estrecha entre el /in amors y el codificado por el capellán, aunque su tratado no pueda considerarse como la expresión quintaesenciada de aquél, y deba ser siempre estudiado y entendido en relación con la poesía provenzal y el román courloise, y no aisladamente. "^ Sobre la influencia de Chrétien en el tratado de Andreas, véase Z. P. Zaddy, "Le chevalier de la charretle and the De Amore of Andreas Capellanus", Sludies in Medieval Literature and Languajes in memory ofFrederick Whilehead. Manchester, 1973, pp. 363-399. '" E. García Gómez, "La belleza en la poesía árabe". Cuadernos de Adán, 1 (1964), pp. 83-
AMOR CORTÉS EN CHRÉTIEN DE TROVES 67
El enamorado es un enfermo, pero de una extraña enfermedad de la que no se desea ser curado. Alejandro afirma con insistencia que no quiere que su mal lo abandone. El insomnio es una de las primeras consecuencias de la pasión. Soredamor pasa muy malas noches: Tote nuit est an si grandpainne / Qu 'ele ne dort ne se repose (w. 868-869), y tampoco Alejandro tiene mejor suerte. El amor atormenta su corazón y no le deja reposar en el lecho. Y lo mismo le sucede a Tariel:
Un día de regreso del palacio real me encontraba en mi alcoba. Estaba sentado pensando en ella y el sueño huía de mis ojos. (estr.491)
Pero he aquí que en ese momento recibe un mensaje de Nestán y corre a su encuentro. Sin embargo cuando \aielve, después de haberla visto y hablado con ella, su situación no mejora: De regreso a mis aposentos, loco de amor, no pude dormir (estr. 399). Las noches de insomnio se suceden una tras otra para Tariel desde el día en que ve a Nestán por primera vez y se enamora de ella:
Asmath se levantó y se fue, y yo me adormecí dulcemente, pero apenas cerrados los ojos su imagen apareció en mi sueño y me estremecí. Sin embargo al despertarme se desvaneció y la vida volvió a hacerse insufrible. Pasé toda la noche añorando su voz, que no llegaba a mi oído. (estr. 506)
Lo mismo le ocurre a Avtandil:
El caballero abandona el banquete con el corazón oscurecido. No ve nada salvo el rostro de ella y en nada salvo en ella puede pensar. Se acuesta, se levanta: ¿puede un demente pasar una noche en calma? El corazón nunca escucha a quien le invita a tener paciencia. (estr. 724)
El enamorado se comporta a menudo de forma poco razonable, hace cosas extrañas y cree estar perdiendo la razón, o lo creen los otros. Así Soredamor se dice a sí misma: ...Fole, qu 'ai je dit? /Done porroieje moltpetit, /Se de moipuissance n 'avoie (vv. 507-509), e idénticos pensamientos tiene Alejandro enamorado. Lo mismo le pasa a Yvain, que al darse cuenta de cuáles son sus sentimientos por la dama a la que acaba de dejar viuda, exclama: Porfol mepuis teñir. / Porfol? Voiremant sui ge fas (v. 1428-1429).
68 ELVIRA ROCA BAREA
Puesto que este hombre actúa como un demente que no deja que nadie se le acerque para hablarle o verle, si voy a él, ocurrirá que lucharemos a muerte y para nada; uno de nosotros matará al otro, y él seguirá siendo un misterio. (estr. 215)
... Escucha: aunque he perdido la razón, te relataré mi historia y te hablaré de aquella que es mi tumba. (estr. 500)
Se echa a dormir pero no tiene sueño y descansa muy poco tiempo; se sobresalta, habla a gritos y se agita como un demente. Entre gemidos se golpea la cabeza con una piedra y el pecho con un leño. (estr. 269)
Después de enviar al mensajero, entregué aún más mi corazón a la dicha. Me divertía en la corte y aquel fuego de insoportable ardor se mitigaba. Entonces el Mundo y el Destino me daban generosamente lo que anhelaba. Ahora estoy tan loco que hasta las fieras salvajes se apartan de mi camino. (estr. 389)