La propiedad privada da derecho a mandar sobre las cosas, no sobre las personas. Para
mandar sobre las personas hay varias alternativas:
-Convertirlas en cosas, como en la esclavitud
-Convertirlas parcialmente en cosas, comprando y vendiendo su (fuerza de) trabajo y en
general , “cosificando” las relaciones sociales que subyacen a la tierra, el trabajo, y el dinero
(Karl Polanyi dixit)
-Negociando y o cooperando para la producción social y la distribución y redistribución del
producto social (“de cada uno según su capacidad y a cada uno según sus necesidades” Marx
dixit).
-Mixtificando de diversas maneras las relaciones sociales para conseguir la aquiescencia, el
conformismo, la resignación, la subordinación a las élites en general (la religión como opio del
pueblo; la manipulación de la opinión pública mediante el marketing político, la propaganda,
etc.) (Respecto al opio del pueblo habría que especificar: la retórica vaticana de la sumisión
simbólica a la comunidad de los creyentes lavando los pies de presos para más inri; las
múltiples caras de los jesuitas, aunque claro, una cosa es predicar y otra dar trigo, como queda
claro en el reciente libro sobre las finanzas del vaticano; Las sociedades secretas prohibidas
por la constitución española, pero no “nuestra sociedad secreta”: el Opus Dei, etc. Veáse al
respecto el famoso caso del suicidio colectivo o tal vez asesinato colectivo de los sectarios de
“el templo del pueblo” de Jim Jones como un caso más complejo que busca igualmente la
sumisión a cambio de una promesa mesiánica o utópica pero que entra en conflicto con las
autoridades de EE.UU. o, ya que estamos, el caso de los davidianos de David Koresh, cuyas
transcripciones de sus conversaciones con la policía antes de que asaltaran sus instalaciones
en Waco está, si mal no recuerdo, en Scribd.com todo ello para indicar que haya vertientes en
las creencias que pueden tener pretensiones emancipadores, erróneas o no, por ese derecho a
experimentar, y otras veces por cierta política autodestructiva a la que ciertos líderes llevan a
las multitudes y colectivos diversos. Más claramente la llamada teología de la liberación tal vez
sea un proyecto emancipador con algún logro, o sea que no creo que haya que ser al 100% anti
establishment religioso, como tampoco, por otras razones anti-business al 100%)
El mejor libro para clarificar el daño que hacen ciertas instituciones es el de Lewis Coser: las
instituciones voraces, (greedy institutions) con sus demandas excesivas que destruyen la
humanidad de los que sufren esos abusos queriendo o no por diferentes razones biográficas,
históricas, etc.
-Mediante la imposición (el desempleo como disciplina; la obligación de pagar impuestos al
amo, etc.: “Hacienda somos todos”.)
Mediante estos instrumentos en diferente proporción y combinación las empresas privadas
consiguen “las prerrogativas del management” que reserva ciertas decisiones a la propiedad y
a los directivos de una empresa capitalista.
Por si no fuera poco el capitalismo, como en la antigüedad clásica recurre al uso de los mitos
que son la parte de la cultura más opaca y que consisten en supuestos generales que no se
discuten fácilmente: la superioridad de lo privado frente a lo público; el mito del emprendedor