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Apunte sobre las principales generalidades, características y diferentes tipos existentes de eutanasia.
Tipo: Apuntes
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Existe un consenso generalizado en cuanto al valor prioritario del derecho a la vida, que al constituir la condición material de posibilidad de todos los demás, goza de ciertos “privilegios”. Al margen de cualquier convicción moral, la persona humana es, indiscutiblemente, el soporte físico de todos los derechos puesto que la vida humana es un bien intrínsecamente valioso, no obstante el derecho a la vida entra en conflicto con el derecho a morir dignamente. De acuerdo con su etimología, la eutanasia es una “muerte buena “y según su sentido originario, expresa la dramática y humanitaria conducta de ayudar a morir apacible y dignamente a quien padece intensos sufrimientos. Causa la muerte a una persona contra su voluntad, imponérsela, así sea con pena legal, es una acción inmoral e ilegítima en un estado democrático de derecho, pero también lo es retardarle la muerte artificialmente, prolongando su agonía. Desde lo más naturalista (dios es dueño de la vida y el dispone cuando se entra a él y cuando se sale), hasta la más tecnocrática: “el individuo gravemente enfermo, para quien la vida es un peso, puede decidir cundo y como morir”. En el siglo XXI, el hombre moderno siente el peso aplastante de su éxito. Tras dedicarse a construir su mundo a golpe de descubrimientos, sobre todo científicos, advierte que sus hazañas han modificado la realidad, transformando el orden de las cosas y, finalmente alterando su tranquilidad. El derecho a la vida digna, el derecho a morir dignamente, con una detallada descripción de la muerte desde varios puntos de vista y la eutanasia. También los principios bioéticos: principio de la dignidad humana, de la autonomía de la persona, de la no- maleficencia o no hacer daños, de beneficencia, de justicia y equidad y el juramento hipocrático que estipula el que hacer médico – salud.
La eutanasia no es una práctica surgida en la actualidad, sino que estaba presenta ya en las primeras sociedades humanas. A lo largo de la historia este término ha servido para referirse a infinidad de conceptos relacionados con la muerte, Se distinguen tres grandes bloques de forma paralela a la historia. Eutanasia ritual izada. Se conocen prácticas eutanásicas en pueblos primitivos que van desde la eutanasia piadosa hasta la eutanasia eugenésica. La muerte era un suceso muy temido e incluso muy ritual izado, En Grecia surgió como objeto de deseo y de petición de una serie de personas que luchaban por una muerte buena y no provocada, sino asumida y esperada para cuando, por naturaleza llegase. Heráclito prohibió a los médicos quitarle la vida a un paciente aunque este mismo se lo pidiera. Sin embargo Platón consideraba que los menos sanos deberían dejarse morir. En la otra gran civilización, la romana, esta práctica fue múltiple por la creencia de que era mejor la muerte que una vida de sufrimiento. Con la llegada de la Edad Media y durante los principios del renacimiento (S.XIV), aparece el pensamiento cristiano. La eutanasia tiene otro valor, el de buen morir, es decir, la muerte como último proceso de la salud y de la vida del hombre. Por ello es necesaria la ayuda al moribundo con todos los recursos disponibles para una muerte digna y sin sufrimiento. Eutanasia medicalizada. Una vez surgida la medicina científica, en el S.XIII, los médicos serán los responsables de la práctica de la eutanasia que se medicalizará siendo permisible y común en las actuaciones médicas. Ya en el S.XIX, Marx trata el tema en su tesis doctoral "Eutanasia Médica" proponiendo la obligación de enseñar a los médicos a cuidar técnica y humanamente a los enfermos en estado terminal. A mediados del S.XX en Alemania con la dictadura de Hitler, se practicó la eutanasia con el fin de exterminar a numerosos discapacitados físicos y mentales con la disculpa "piadosa" de que su vida sólo les reportaría un inútil sufrimiento. Fue una etapa dura y de corrupción. Esto se hizo sin tener en cuenta la
opinión de los pacientes ni de los familiares. Fue una etapa de dominación que marcó una etapa para los alemanes muy dura de recordar. La práctica fue llevada a cabo por médicos, muchas veces, con graves cargos de conciencia. Era una situación insostenible que tenía que cambiar, dando origen a otra etapa. Eutanasia autonomizada. Es la etapa actual que ha surgido recientemente, a finales del S.XX. La práctica de la eutanasia en esta era es responsabilidad del paciente terminal y, en ocasiones, para los profesionales y los familiares. Nunca se le podrá practicar sin la voluntad del paciente, aunque sean personas indefensas, vulnerables o ancianas. Hay que tener en cuenta que en muchos países esta práctica no es legal por lo que cualquier decisión que se adopte con el objetivo de finalizar de modo activo con la vida de una persona aunque ella misma lo desee, tendrá sus detractores, porque están en juego la libertad y la vida humana. La eutanasia no es algo nuevo: está ligada al desarrollo de la medicina moderna, es un problema persistente en la historia de la humanidad en el que se enfrentan ideologías diversas. La eutanasia no planteaba problemas morales en la antigua Grecia: la concepción de la vida era diferente. Una mala vida no era digna de ser vivida y por tanto ni el eufemismo, ni la eutanasia suscitaban grandes discusiones. Hipócrates representó una notable excepción: prohibió a los médicos la eutanasia activa y la ayuda para cometer suicidio. Durante la Edad Media se produjeron cambios frente a la muerte y al acto de morir. La eutanasia, el suicidio y el aborto bajo la óptica de creencias religiosas cristianas son considerados como «pecado», puesto que la persona no puede disponer libremente sobre la vida, que le fue dada por Dios. El arte de la muerte en la cristiandad medieval, es parte del arte de la vida el que entiende la vida, también debe conocer la muerte. La muerte repentina se consideraba como una muerte mala Se quiere estar plenamente consciente para despedirse de familiares y amigos y poder presentarse en el más allá con un claro conocimiento del fin de la vida. La llegada de la modernidad rompe con el pensamiento medieval, la perspectiva cristiana deja de ser la única y se conocen y se discuten las ideas de la clásica Hay pensadores que justifican el término activo de la vida, condenado durante la Edad Media. El filósofo inglés Francis Bacon, en 1623, es el primero en retomar el antiguo nombre de eutanasia y diferencia dos tipos: la «eutanasia exterior» como término directo de la vida y la «eutanasia interior» como preparación espiritual para la muerte. Con esto, Bacon se refiere, por una parte, a la tradición del «arte de morir» como parte del «arte de vivir», Tomás Moro, en la Utopía (1516), presenta una sociedad en la que los habitantes justifican el suicidio y también la eutanasia activa, sin usar este nombre. :El darwinismo social y la eugenesia son temas que también comienzan a debatirse. En numerosos países europeos se fundan, a comienzos del siglo XX, sociedades para la eutanasia y se promulgan informes para una legalización de la eutanasia activa. En las discusiones toman parte médicos, abogados, filósofos y teólogos. La escasez económica en tiempos de la primera guerra mundial sustenta la matanza de lisiados y enfermos mentales. La realidad de los programas de eutanasia ha estado en contraposición con los ideales con el que se defiende su implementación. Por ejemplo, los médicos durante el régimen nazi hacían propaganda en favor de la eutanasia con argumentos tales como la indignidad de ciertas vidas que por tanto eran, según aquella propaganda, merecedoras de compasión,[ cita^ requerida ]^ para conseguir así una opinión pública favorable a la eliminación que se estaba haciendo de enfermos, considerados minusválidos y débiles según criterios médicos. Por eso, ante la realidad de los crímenes médicos durante el régimen nazi, en los Juicios de Núremberg(1946 – 1947) se juzgó como criminal e inmoral toda forma de eutanasia activa y además se estableció de manera positiva, es decir expresamente, que es ilegal todo tipo de terapia y examen médico llevado a cabo sin aclaración y consentimiento o en contra de la voluntad de los pacientes afectados.
Estas son las categorías que, aborda la historia de la eutanasia, 1.-.LA EUTANASIA RITULIZADA. La muerte no es ni ha sido un hecho ´´natural´´ simple y unívoco, sino un complejísimo fenómeno “cultural“. Es una creación del hombre. Esto se advierte muy bien al formular una pregunta tan simple como la de cuándo muere un ser humano. La única respuesta indudable es que el hombre está muerto cuando su cuerpo se descompone.
agua para evitar, que se le pulverice la boca para evitar la desecación- muy frecuente en la fase terminal- que reciba oxigeno complementario, de acuerdo con las necesidades, etc. 6.- VIVIR Y MORIR CON DIGNIDAD : Dignidad implica elevación, honor, nobleza. No puede ser exigida o reivindicada, porque no es algo externo que pueda ser suministrado. La muerte digna en su sentido esencial significa afrontar la propia muerte o la de los seres queridos, viendo en ella una oportunidad para ejercitar nuestra humanidad. La muerte digna, en su sentido más esencial, ha de significar una actitud noble y una conducta virtuosa ante el último momento. Una muerte digna no es un asunto que se reduce a quitar enchufes o suministrar sustancias latentes. 7.-TECNICA TERAPEUTICA : Es la parte de la medicina que enseña el modo de tratar las enfermedades. Comprende el estudio de los diversos agentes curativos y su empleo, a fin de reanudar la actividad autónoma de los órganos por ellas afectados. El término “reanimación”, utilizado en el campo de la atención sanitaria, significa “devolver la vida”; desde esta última óptica se refiere al restablecimiento de las funciones cardíacas y respiratorias a fin de oxigenar las células y conservar los tejidos, pues una detención de las mismas 8.-MEDIOS TERAPEUTICOS: Son las medicinas, tratamientos u operaciones aplicados al enfermo. En Algunos casos este tratamiento se convierte en un “encarnizamiento terapéutico” y es consecuencia de un deseo obsesivo de los médicos por tratar de evitar la muerte a toda costa, sin renunciar a ningún medio, sea o no proporcionado y, en ocasiones, empleando técnicas o instrumentos experimentales aunque con ello se torne más angustiosa la situación del paciente. Esta irracional obstinación en los tratamientos que no pueden atender al beneficio del paciente o a un mejoramiento de su calidad de vida, es ampliamente condenada por la ética médica actual.
. 9.- PACIENTE TERMINAL : Es quien padece una enfermedad en progresión sin posibilidades actuales de curación, en el que se espera que los tratamientos específicos convencionales fracasen. También es aquel que presenta un estado clínico que provoca expectativa de muerte en breve plazo; cuando la esperanza de vida es corta, no superior a dos meses, con insuficiencia de órganos o sistemas y complicaciones irreversibles finales. Los criterios diagnósticos de la fase terminal son: Enfermedad causante de evolución progresiva. Un sobre su futuro autónomamente). 8. EL DERECHO A LA VIDA Y EL DERECHO A MORIR. 8.1 El derecho a la Vida. Es indudable, a nuestra manera de ver, que el primordial derecho que puede asistir hoy a todo ser humano es el de la vida; existe un consenso generalizado en cuanto al valor prioritario de este derecho, que al constituirse en la condición material de posibilidad de todos los demás, goza de cierto privilegio. Desde la Declaración de los Derechos Humanos, el derecho a la vida se ha ganado un lugar estable en las declaraciones, pactos y convenios sobre los derechos humanos; es por ello, que existe un reconocimiento ineludible que lleva al considerar la vida como un derecho sagrado. Papacchini, expresa: “la vida humana es un bien intrínsecamente valioso, todo individuo está autorizado a exigir que su subsistencia sea protegida y garantizada por un poder coactivo común contra las amenazas externas; y a disponer de todos los medios indispensables para poder conservar este bien primario”.34 La vida humana es el fundamento de todos los bienes, la fuente y condición necesaria de toda actividad humana y de toda convivencia social. Si la mayor parte de los hombres creen que la vida tiene un carácter sacro y que nadie puede disponer de ella a capricho, los creyentes ven a la vez en ella un don del amor de Dios, que son llamados a conservar y hacer fructificar. El ser humano comparte con los demás seres vivientes la pulsión de vida. Por fuera de la sociedad civil lo que ven Perspectiva de vida no superior a dos meses. Insuficiencia de órganos. Ineficacia comprobada de los tratamientos. Ausencia de tratamientos alternativos útiles para la curación o aumento de la supervivencia. Complicaciones irreversibles finales.
Es la eutanasia que se impone sin el consentimiento del afectado. La palabra apunta hacia una mala muerte
con el fin de no alargar su agonía. La eutanasia se empezó a utilizar, al principio, interrumpiendo el agua y los alimentos de tales pacientes; A diferencia de otros países en Holanda no se le considera eutanasia a procedimientos como el suspender los tratamientos a petición del paciente; también se prohíbe aplicar tratamientos que sean médicamente inútiles, solo para buscar prolongar la vida. Mientras que en la mayoría de países es posible penar el uso de eutanasia hasta con doce años de cárcel, en Holanda las leyes justifican esta acción de acuerdo a diversas causas; por ejemplo, el Código Penal Holandés Art. 40 señala: "No será punible el que se viere obligado a cometer un acto debido a causas de fuerza mayor". Esta ley, justifica a la eutanasia al ser usada en casos como condiciones físicas deficientes, estado vegetativo irreversible o la dolorosa y permanente experiencia en una sala de cuidados intensivos. .Se debe de tener en cuenta que en Holanda, el tema de la eutanasia, ha sido llevado y estudiado durante años para su aceptación, además que los valores de dicho país son diferentes (y no por ello negativos), por tanto, debe ser respetada por los demás países. Japón: Este país permite la eutanasia bajo cuatro restricciones:
Desde la Declaración de los Derechos Humanos, el derecho a la vida se ha ganado un lugar estable en las declaraciones, pactos y convenios sobre los derechos humanos; es por ello, que existe un reconocimiento ineludible que lleva a considerar la vida como un derecho sagrado. Papacchini, expresa: “la vida humana es un bien intrínsecamente valioso, todo individuo está autorizado a exigir que su subsistencia sea protegida y garantizada por un poder coactivo común contra las amenazas externas; y a disponer de todos los medios indispensables para poder conservar este bien primario” 1.- EUTANASIA Y LAS NACIONES UNIDAS: LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS La Declaración Universal de los Derechos Humanos de Las Naciones Unidas de 1948 es un documento notable. Representa la primera vez en la historia humana en que las naciones del mundo estaban de acuerdo, "Todos tenemos el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de las personas" (Artículo 3). Mientras nosotros estamos lejos de afianzar estos derechos para todos, el objetivo está claro. Aunque todas las religiones aceptan el derecho la vida, la Declaración no presume fundamento religioso, ni el Artículo 3 cuenta con fe religiosa. Hoy, muchos estados miembros de la ONU han legalizado aborto, la destrucción intencional (de hecho, la matanza) del niño en útero, el miembro más vulnerable de la familia humana. Esto es, por supuesto, una violación gruesa de derechos humanos, específicamente el derecho a la vida de ese niño cuya dignidad y derechos son tan inalienables como los de todos los otros seres del humano viviente.
Pero por normas internacionales, la eutanasia constituyó casi 20 por ciento de todas las muertes en los Países Bajos porque la definición internacional incluye casos de suicidio ayudado (0.3 por ciento), administración de drogas letales sin el consentimiento del paciente (0.7 por ciento), alivio de dolor intensificado con por lo menos intento parcial para acelerar muerte (2.9 por ciento), y decisiones del no- tratamiento con la intención explícita de acelerar muerte (13.3 por ciento). Para 1995, había casi 26. casos de eutanasia, y sólo 13.300 tenían la demanda del paciente. Un cambio en la ley holandesa hace posible hoy para un médico acabar la vida de un paciente si el médico se rige por lo escrito en "las pautas," como obtener una segunda opinión (aunque no necesariamente de expertos de salud mental o especialistas de cuidado de paliativo), y completando una encuesta. La nueva ley protege a médicos que matan a sus pacientes, no pacientes que son muertos por médicos.
La eutanasia es una grave ofensa a Dios, autor de la vida, en cuanto viola su ley. No es lícito matar a un paciente para no verle sufrir o no hacerle sufrir, aunque aquél lo pida. Ni el paciente, ni los médicos, ni los familiares tienen la facultad de decidir o provocar la muerte de una persona. No tiene derecho a la elección del lugar y del momento de la muerte, porque el hombre no tiene el poder absoluto sobre su persona y su vivir, con mayor razón, sobre su muerte. .La religión Católica piensa, respecto a la eutanasia activa, que dar muerte a una persona disminuida, enferma, o moribunda es inaceptable, pues constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad humana y moralmente inaceptable. Pero principalmente se basa en el hecho de la creencia en un Dios superior, al cual debemos nuestra vida, es decir, aunque podamos emplear la vida en lo que queramos, nuestra vida le pertenece y la voluntad de quitarla es única y exclusiva de él. Sin embargo, sí acepta la pasiva, a un enfermo que necesita unos cuidados excesivamente costosos, tanto económica como socialmente, no cree que se le deba prolongar la vida, pues se considera que su estancia terrenal llega a su fin, en el caso de que se evitase la eutanasia muy extremamente, se considera distanasia (mal morir). Cuando se practica la eutanasia pasiva, se hace por rechazar el "encarnizamiento terapéutico", con esto no se quiere provocar la muerte, simplemente se acepta no poder impedirla. Esas reflexiones han de ser tomadas por el paciente siempre que tenga capacidad para ello y en caso contrario deben hacerlo los que posean sus derechos legales siempre con el uso de la razón. Juan Pablo II ha hecho grandes labores para evitar que se siga permitiendo la eutanasia y se proclama sobre el tema en la encíclica ( Carta sobre el valor y el carácter inviolable de la vida humana). En esta carta declara también la opinión de la Iglesia Católica sobre el tema de la eutanasia: "Amenazas no menos graves afectan también a los enfermos incurables y a los terminales, en un contexto social y cultural que, haciendo más difícil afrontar y soportar el sufrimiento, agudiza la tentación de resolver el problema del sufrimiento eliminándolo en su raíz, anticipando la muerte al momento considerado más oportuno. En una decisión así, confluyen con frecuencia elementos diversos, lamentablemente convergentes en este terrible final. Pude ser decisivo, en el enfermo, el sentimiento de angustia, de exasperación e incluso desesperación, provocado por una experiencia de dolor extenso y prolongado. Esto supone una dura prueba para el equilibrio a veces ya inestable de la vida familiar y personal, de modo que, por una parte el enfermo - no obstante la ayuda cada vez más eficaz de la asistencia médica y social - corre el riesgo de sentirse abatido por la propia fragilidad; por otra, en las personas vinculadas afectivamente con el enfermo, puede surgir un sentimiento de comprensible aunque equivocada piedad. Todo este se ve agravado por un ambiente cultural que no ve en el sufrimiento ningún significado o valor, es más, lo considera el mal por excelencia que se debe eliminar a toda costa. Esto acontece especialmente cuando no se tiene una visión religiosa que ayude a comprender positivamente el misterio del dolor." La Iglesia Católica pretende orientar a la comunidad frente a un tema tan polémico que ha decidido presentar un decálogo, donde expone su posición frente a la a eutanasia: a. Nunca es moralmente lícita la acción que por su naturaleza provoca directa o intencionalmente la muerte del paciente. b. Por consiguiente, jamás es lícito matar a un paciente, ni siquiera para no verlo sufrir o no hacerlo sufrir, aunque él lo pidiera expresamente. c. No es lícito negar a un paciente la prestación de cuidados vitales con los cuales seguramente moriría, aunque sufra de un mal incurable.
La eutanasia reconoce la necesidad de agotar todos los mecanismos antes de llegar al último recurso. Una vez superados todos los medios y la muerte cerebral es inevitable o está demostrado, y entonces por lo menos se debe permitir una muerte digna. La Eutanasia como último recurso, no debería ser negada y debería brindarnos la posibilidad de mantener la esencia de nuestra propia dignidad. La vida es nuestro bien más preciado y que no tenemos derecho a decidir sobre ella, sino en instancias importantes, como lo es Dios. Teniendo en cuenta esto también se tendría que aceptar nuestro derecho de dar término a nuestra propia vida, cuando vivir y el no querer que se prolongue el sufrimiento sin posibilidad de que este termine.