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256 HISTORIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA Bibliografía ÁLvaraz Bore, Ignacio (2003): La Plena Edad Media. Siglos xn-xrm, Madrid: Sintesis, «His- toria de España 3" milenio». Barrios García, Ángel (1985): «Ropoblación de la zona meridional del Duero. Fases de ocu- pación, procedencias y distribución espacial de los grupos repobladores». Studia Histori- ca (Salamanca), Historia Medieval, III, 3 García DB Cortázar, José Ángel et. al. (1985): Organización social del espacio en la Espa- ña medieval. La Corona de Castilla en los siglos vi a xv, Barcelona: Ariel. Tranrez,, Paulino; MORETA, Salustiano; SARASA, Esteban (1989): Historia medieval de la Es- paña cristiana, Madrid: Cátedra. Ts.A Fez, Amencio (2002): La Alta Edad Media. Siglos viu-x1, Madrid: Síntesis, «Historia de España 3" milenio». Marroso, José (1985): Identificagao de um país. Ensaio sobre as origens de Portugal 1096- 1325, Lisboa: Imprensa Navional, 2 vols. Mesrez Camer, Juan (1998): Atías de la Reconquista. La frontera entre los siglos VII y XV, Barcelona. VV. AA. (1994): El Camino de Sansiago y la articulación del espacio hispánico, Pamplona: Gobierno de Navarra, CarfruLo 10 LA ESCISIÓN LATÍN-ROMANCE. EL NACIMIENTO DE LAS LENGUAS ROMANCES: EL CASTELLANO José Jesús DE BUSTOS TOVAR Universidad Complutense de Madrid L.. Cómo y por qué nacen las lenguas. Microprocesos y macroprocesos lingilísticos 1.1. Los CAMBIOS LINGUÍSTICOS Pertenece a la naturaleza histórica de las lenguas que estas se hallen en cambio constante, En ese proceso de evolución contimua bay períodos de dinamización de los cambios y otros, en cambio, de desaceleración. Por ello se pueden fijar etapas en la evo- Iución de una lengua. Menéndez Pidal considera la historia lingúística como una parte de la historia general porque los cambios lingilísticos, aunque se expliquen por razones intemas a la propia lengua, están asociados con los grandes cambios que se producen en la comunidad social. Por eso, €l distinguió entre origen del cambio y su propagación. El primero está motivado por factores internos, pero para que se produzca su generaliza- ción, es decir, su adopción por la comunidad idiomática, son necesarias circunstancias sociales y cultuwales determinadas. De este modo, los grandes cambios lingiiísticos sue- len coincidir con grandes cambios sociales y culturales. Rafael Lapesa (1981”), en su co- nocida istoria de la lengua española, estableció distintas etapas en función de los grandes movimientos culturales. Sin embargo, el asunto de la periodización de la histo- ria lingúíística permanece abierto, porque la distinción de sus distintas etapas depende de los criterios de segmentación diacrónica que se wtilicen (Eberenz 1991). En la evolución de las lenguas existen, pues. dos tipos de causas, internas y ex- ternas. Las causas internas derivan del hecho de que una lengua no es un sistema ce- rado de signos donde «todo se relaciona», como dijo Saussure, sino que se trata de un sistema abierto. En el plano léxico es patente la necesidad de este carácter abier- 10, pues, en caso contrario, no se podrían satisfacer las necesidades de nominalización derivadas del constante cambio de la realidad referida. El cambio léxico no se pro- duce únicamente por la incorporación de nuevas unidades (neologismos) o por la de- saparición de palabras que designan realidades caídas en desuso, sino también por 258 HISTORIA DB LA LENGUA ESPAÑOLA otras muchas causas. Por ejemplo, la palabra domus no ha dejado resto en ninguna lengua románica; ello revela que su sustitución por mansione y casa se produjo en el propio latín hablado, como consecuencia de una nueva concepción de la vivienda fa- miliar. Los cambios ideológicos también son grandes impulsores del cambio léxico y semántico, como demuestra la profunda transformación que sufrió el latín debido a la irrupción del cristianismo en la vida social y oficial del mundo romano, sustituyendo la cultura clásica y pagana por otra que obedecía a concepciones muy diferentes. Tampoco son establos los demás componentes lingúíísticos. En realidad, el siste- ma de una lengua está constituido por un conjunto de subsistemas que pueden con- tender entre sí. El sistema fonológico no está: constituido por un conjunto único de unidades, ordenadas simétricamente respecto de otras. Los subconjuntos que llama- mos haces de correlación no ofrecen una simetría absoluta. Por eso Martinet (1976) advirtió de la existencia de franjas de ruptura en el sistema, término con el que de- sigua aquellas correlaciones que se configuran asimétricamente con otras, lo que ori- gina una tendencia hacia la reestructuración, produciendo así una dinámica de cam- bio que no acaba de alcanzar un equilibrio estable. A veces, ocurre que un subsiste- ma se impone sobre otros coexistentes en el uso social y en el prestigio normativo, lo cual no significa que estos últimos desaparezcan. Es lo que ocurrió, por ejemplo, cuando las consonantes velares latinas, en contacto con vocal palatal, iniciaron un. desplazamiento articulatorio hasta configurar un nuevo haz de correlación, basado en la palatalidad y no en la velaridad. También en el sistema gramatical se producen cambios, tanto en el plano mor- fológico como en el sintáctico, En este último caso, afectan a las categorías y a sus funciones. La categoría gramatical que denominamos artículo no existía en latín clá- sico. Sin embargo, sí es propio de todas las lenguas románicas, lo cual significa que el proceso que condujo a su creación comenzó en el propio latín. Su consolidación como categoría específicamente actualizadora, transformó el valor del sistema de ac- tualizadores que existía en latín, fenómeno asociado a profundas transformaciones morfológicas y sintácticas en el sistema defctico latino (Lapesa 2000: 360-87)? Los cambios gramaticales son decisivos en la transformación de-una lengua en otra u otras. Con frecuencia, los cambios sou el resultado de la interacción evolutiva de los tres componentes: fonemático, morfosintáctico y léxico-semántico. 1.2, MICROPROCTSOS Y MACROPROCESOS Cuando los cambios afectan a sectores parciales del sistema lingilístico, las len- guas evolucionan sin perder su naturaleza intrínseca, es decir, sin que desaparezca el conjunto de relaciones básicas en que se fundamenta el sistema y, por tanto, sin que perturde la mutua inteligibilidad entre sus hablantes, cualquiera que sea el subsistema. que utilicen o las variantes que prefieran. En estos casos hablamos de microprocesos lingúifsticos. Por el contrario, cuando los cambios se producen en cadena y afectan de 1. "Todos los trabajos sobre sintaxis y morfología históricas del profesor Lapesa se citan por la edi- ción a cargo de Rafael Cano y Maria Teresa Echenique, Estudios de morfosintaxis histórica del español, Madrid: Gredos, 2000, LA CONSTITUCIÓN DB LOS ROMANCES PENINSULARES 259 forma asociada a todos los planos del sistema, se inicia un proceso de desmembra- ción de la lengua originaria que conduce a la formación de nuevas lenguas. Por ejem- plo, la pérdida de la distinción de cantidad en el sistema vocálico latino produjo una serie de cambios en cadena que afectó a las distinciones morfológicas de caso y, aso- ciadamente, a las distinciones funcionales que éstos aportaban? La formación de una lengua o varias lenguas a partir de otra originaria que se desmembra, es el macro- proceso más extenso y complejo, ya que resulta de la interacción de fenómenos evo- lutivos de distinta naturaleza que transforman rasgos tipolópicos fundamentales. Para que este macroproceso llegue a su fin y, por tanto, suponga la desaparición de la Jen- gua originaria, tiene que producirse una serie de circunstancias históricas que tras- cienden los hechos puramente lingúifsticos. Ninguna colectividad social decide unáni- me y simultáneamente abandonar una lengua en beneficio de otra, proceda o no de aquélla. Se trata de un proceso lento y gradual que se manifiesta desigualmente en el plano social y en el territorial, Además, el uso de la lengua varía de acuerdo con una cierta estratificación social, La imposición de unas variantes sobre otras, proceso por medio del cual se produce ta consumación de un cambio, depende de factores socia- les? Como se describe en el capítulo JII de este volumen, la romanización de la Pe- nínsula Ibérica se inició en los albores del siglo 1 a. C. y no concluyó hasta siglos más tarde. En sus diferentes etapas conoció diferencias territoriales (la Bética y la Cartaginense se latinizaron con relativa rapidez), mientras que la penetración hacia el interior y, sobre todo, hacia el norte fue más lenta e incompleta * Del mismo modo, la adopción del latín y el abandono de la lengua vernácula no consiste en una mera sustitución de lenguas, El cambio va asociado siempre a un proceso de transcultura- ción, es decir, a cambios que afectaron a todos los órdenes de la vida social. Por eso, las clases más cultas y poderosas económica y políticamente se adhirieron con cierta rapidez a la nueva cultura y a la nueva lengua no sólo por la superioridad de estas so- bre las propias, sino también para preservar su estatus social, En cambio, las gentes del campo, más alejadas de los centros de poder y de la administración, se resistieron durante siglos a ser asimilados. Esto explica la pervivencia de sustratos lingúfsticos que actuarían, siglos más tarde, como agentes causantes de determinadas evoluciones del latín aprendido. 2. No entramos aquí en :cusiones sobre la forma en que se produjo este macroproceso lin- glíístico y cuál fue el elemento inicial determinante del proceso. Los estudios, desde el punto de vista del español, sobre los casos latinos de Lapesa (2000; 73-122), de Santiago (1992), López García (2000) y de otros han puesto de manifiesto la complejidad de este macroptoceso. 3. Esto ya fue puesto de manifiesto por Menéndez Pidal en Orígenes del español. La sociolin- | glística modema ha precisado y formalizado el modo en que se produce esta interacción de cambio l Linglístico y estructura social tras el conocido artículo de Weiarich, Lebov y Herzog de 1968 (Lehman y Málkicl 1968) y los posteriores trabajos de Labov (1994). También Lloyd (1987) recogió esta pers- pectiva advirtiendo de su plena compatibilidad con las ideas de Menéndez Pidal sobre el cambio lin- | Ellstico. Vid. también F. Gimeno (1995) 4. Características especiales tiene la romanización del País Vasco, que está ligada a la difusión del | Cristianismo en aquella región de Hispania a partir del siglo tv. 5. El concepto de sustrato y el modo en que actúa sobre una lengua en el momento de su evolución | ha sido objero de muchas interpretaciones. No es este el lugar para dilucidar este asunto. Baste con recor- | ar que su acción es fundarnental en la teoría de Menéndez Pidal sobre el cambio lingútico y en el mo- ¿elo que se deriva de su consideración sobre el estado latente de algunas cansas de los cambios fonéticos. 262 HISTORIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA vivió para aquellos nombres que acabarían asimilándose al masculino (rex, regis) o al femenino (los, forís) 22 Adquisición de la distinción de género en el sustantivo, tal como se ha in- dicado en el párrafo anterior. 32 Desaparición del género nevtro en los sustantivos. El neutro quedó sólo t0- sidualmente en los pronombres en el caso del español, 42 Transformación del sistema pronominal tatino por la desaparición de algu- pas de sus formas. Así, el pronombre de tercera persona is no ha dejado restos en ninguna lengua románica, lo que originó una reestructuración del sistema pronominal y del sistema deíctico. 52 Desaparición de la forma sintética para la expresión de los grados del ud- jetivo. Sólo quedaron formas residuales en las lenguas antiguas. Algunas han reconstruido ciertas formas sintéticas por influjo culto, bien por medios derivativos (-ísimo, -érrima) o léxicos (superior, mayor, óptimo, esc.) 2.2.2. En el sistema verbal se produjeron profundas transformaciones. Entre ellas, los más relevantes y comunes a las lenguas románicas, fueron las siguientes: 12 Cambios en las conjugaciones latinas. En algunas zonas de la Romania, como en español, la tercera conjugación en ERE desapareció. Los verbos que la constituían se asimilaron, bien a la segunda (LEGERE), bien a la cuar- ta (VIVERB). 2.2 Desaparición de fas formas sintéticas, sustituidas por estructuras analíticas. La voz pasiva sintética fue sustituida por la perífrasis con ser (< ESS + SE DERE). Desaparecieron los verbos deponentes o se transformaron en verbos activos. Del mismo modo, las formas del perfecto sintéticas fueron susti- tuidas por perífrasis con verbo auxiliar. 3.2 Desaparición del futuro real y del futuro hipotético (AMABO, MONEAM, LE- GAM, AUDIAM) por formas perifrásticas del tipo AMARE + HABEO y AMARE + HABEBAM, respectivamente. Este fenómeno se produjo en el propio latín y se debió probablemente a un cambio en el modo de concebir el tiempo fu- nro. Se han contrapuesto dos hipótesis. Una, de rafz neoidealista, que atri- buye a Ja irrupción del cristianismo un cambio en la concepción del tiem- po venidero (Vossler 1922); otra, de raíz estructural, atribuye este cambio a motivos de naturaleza exclusivamente lingilística (Coserin 1957), proba= blemente por la asimetría existente ente las formas con Fo! (AMABO) y sin ella (las restantes conjugaciones). Para el español véase Saralegui (1983). 4? Profunda reestructuración del paradigma verbal en el subjuntivo, del que desaparecen algunos tiempos (imperfecto AMAREM) y otros se fusionaron, como el futuro perfecto (AMAUERO) y el perfecto (AMAUERIM). El resultado de esta fusión ha quedado residualmente en algunas lenguas como futuro de subjuntivo. El pluscuamperfecio (AMAUISSEM) desapareció como tal, aun- que haya quedado en alganas lenguas, como el español, con valor de im- perfecto de subjuntivo, en alternancia con las formas procedentes del plus- cuamperfecto de indicativo (AMAUERAM). LA CONSTITUCIÓN DB LOS ROMANCES PENINSULARES 263 32 Creación en las lenguas románicas de un perfecto compuesto, constituido por una forma del presente de un verbo auxiliar (haber o ser en español an- tiguo; sólo haber en español moderno) más un participio. Se trata de un proceso de gramaticalización, por el cual el significado “tengo hecho el tra- bajo' pasa a significar “he hecho el trabajo”. El primer significado existía ya en latín y constituía una perifrasis (ABRO LITTERAM SCRIPTAM) y desde este tipo de construcción pasó a las lenguas romances (he escrito las car- zas) como tiempo del indicativo con aspecto perfectivo. 62 Simplificación de las formas nominales del verbo, de las que perviven sólo el infinitivo simple y compuesto, el participio y el gerundio. 2.3. PLANO SINTÁCICO 23.1 El componente sintáctico sufrió una transtormación radical. Las distinciones de cas0 permitían una estructura oracional en la que se podían separar el término regen- te y el término regido. Un rasgo tipológico básico del latín era la estructura sujeto— objeto-verbo (SOV). Las lenguas románicas, basadas en una relación funcional indi- cada por la concordancia y la rección preposicional, impusieron la proximidad del tér- mino regente y el término regido. De este modo, la estructura SOV pasó a ser SYO, quizá, como propone Bossong (2003), con un paso intermedio por VSO, que corres- pondería al latín tardío y al romance primitivo. Este rasgo del latín es, probablemente, el que le proporciona mayor carácter distintivo frente a las lenguas románicas. 2.32. Creación de una categoría gramatical nueva: el artículo. El latín carecía de él y la función actualizadora, que no era obligatoria, la desempeñaban los adjetivos de- terminativos. Las lenguas romances adjudicaron a una de las formas del determinati- vo la función privativa de actualizador, produciendo, además, una oposición entre el actualizador que cita lo ya nombrado en el discurso (artículo determinado proceden- te de ILLE o de 1esE, según las lenguas) y lo no nonibrado previamente en el discurso (artículo indefinido procedente del numeral UNUS). 2,33 Reestructuración del sistema preposicional para adaptarse a las nuevas fun- ciones que debía desempeñar al desaparecer la distinción casual. La ruina del geniti- vo, de una parte, que especializó la preposición de como régimen del complemento nominal, y la necesidad de marcar la función del sustantivo respecto del verbo me- diante preposiciones, produjeron una profunda transformación de su valor funcional. Particular relieve posee la necesidad de marcar gramaticalmente las distinciones en- tre acusativo y dativo. 2.3.4. Reestructuración profunda del sistema de conjunciones de subordinación. De- saparecieron casi todas las formas nexvales subordinantes del latín. Las lenguas ro- mánicas hubieron de reconstruir, en un proceso largo y difícil, un muevo sistema para 264 HISTORIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA expresar las relaciones básicas de causa, consecuencia, finalidad, concesividad, condi- cionalidad, contrariedad, etc. Sólo pervivieron algunos nexos, como QUIA > c2, Sl, y los nexos relativos QUANDO, QUOMODO, etc. Las lenguas románicas reconstruyeron un nuevo sistema, bien a partir del latín, dotando a algunas formas de nuevas funciones (polisemia de que con valor causal, consecutivo, concesivo, ete., por ejemplo), bien creando formas muevas a partir del propio romance (porque, aunque, con que, etc). 2.3.5. La desaparición de nexos como uz, capaz de adquirir valores funcionales di- ferentes en relación con su variabilidad combinatoria (ur completivo, UY final, UT consecutivo, els.) y Otros (SICUT, QUOMAM ele.) provocó una completa reestructura- cion de la oración compuesta y de la «consecutio temporum». Importante fue la re- organización de la relación estructural entre prótasis y apódosis en oraciones como las condicionales (hipátesis real frente a hipótesis irreal en presente y en pasado), las causales (causa real o causa supuesta), las consecutivas, las adversativas, las finales, cto. Lás lenguas romances tardarían mucho tiempo en consolidar estructoras estables en oraciones de este tipo. 2.4. EL PLANO LÉXICO-SEMÁNTICO El vocabulario de las lenguas romances procede básicamente del léxico latino. Tas palabras transmitidas por vía oral que sufrieron la erosión fomética correspon- diente a las tendencias evolutivas gencrales en cada lengua romance forman el voca- bulario patrimonial. Las voces transmitidas por la escritura, muchas de las cvales pa- saron en época posterior a la lengua hablada, que conservaron total o parcialmente su estructura fonemática latina constituyen el conjunto de palabras que Hamamos cultis- mos o semicultismos, según los casos. Un dato muy importante para describir la presencia de la oralidad en la escritu- ra es la documentación de voces patrimoniales en textos aparentemente escritos en la- tín. Se trata, en estos casos, de la primera huella del romance en época muy primiti- va. En la transmisión del vocabulario latino se produjeron muchos fenómenos de cambio, cuyo origen es muy diverso. El léxico refleja muy directamente el universo nocional vigente en cada época. Los profundos cambios producidos en el mundo ro- mano desde el siglo Tm, con la irrupción del cristianismo y la progresiva sustitución de la cultura pagana determinaron la incorporación de numerosos neologismos, mu- chos de ellos de origen griego. También se produjeron sustituciones de voces que estabán connotádas negativamente por razones religiosas. Esto explica que en los pri- meros tiempos romances no existieran derivados de palabras como TEMPLUM, SACER- pos, etc. En el propio latín habían sido sustituidas por ECCCLESIA y CLERICUS, Tespec- tivamente, que carecían de referencias al paganismo. El cambio de costambres y las nuevas realidades sociales explican la desaparición de muchos términos (DOMUS, LU- DUS, GLADIUS, EQUUS, CAPUT, etc.), sustituidos por casa/mansione, jocus, caballms, 8. Más adelante (epígrafe 6), se trata de este asunto a propósito de las relaciones entre romance es- erito y romance hablado. La CONSTITUCIÓN DE LOS ROMANCES PENINSULARES 265 capitialtesta, ete? También la irrupción de los pueblos germánicos determinó la in- corporación de numerosos germanismos. Otros cambios se debieron a movimientos internos en el propio latín, lo que ori- ginó transformaciones en algunas serios etimológicas. Así, desapareció la oposición entre CANDIDUS Y ALRUS; este último étimo permaneció en la lengua hablada, como atestigua la toponimia con derivados en la forma evolucionada ovo (Overa) y en la la- tina albo (Montalvo), aunque ambas quedarían, a la postre, arrinconadas por la adop- ción del germanismo blank “blanco” que no distingue entre el “blanco brillante” y cl “blanco mate*, al que respondía la oposición léxica en latín.% 4, todos estos factores hay que añadir uno de particular importancia: la desmembración del Imperio Roma- o facilitó el triunfo de mumerosos dialectalismos en el latín hablado en cada wma de las provincias del imperio. Algunos de ellos procedían de antiguos sustratos prerro- manos; otros eran arcafsmos o neologismos conservados residuslmente y que ahora se generalizan en determinadas áreas; otros, en fin, corresponden a préstamos léxicos del pueblo invasor (francos en Francia, visigodos en España, ostrogodos en líalia, eto.). Este es el origen de algunas diferencias léxicas entre las lenguas romances. Bl conjunto de rasgos fonemáticos, gramaticales y léxico-semánticos parece su- ficiente para dar cuenta del proceso de escisión que condujo del latín a las lenguas romances. Todas ellas parten de una misma base, el románico común, pero esto no significa que hubiera una completa unidad lingúfstica prerromance. Ni el latín era uniforme hacia el fin de la romanidad (siglos VI-VA), ni el sustrato lingúlstico cra el mismo en todas sus áreas. Ello determinó que la escisión del latín fuera múltiple, dan- do lugar al nacimiento de varios grupos de lenguas, en el caso de Hispania a las len- guas iberorrománicas. 3. El origen de las lenguas romances 3.1.” EL ORIGEN LATINO Como se ha dicho más arriba, el macroproceso que condujo a la desmembra- ción del latín fue el resultado de la interacción evolutiva que afectó a todos los com- ponentes del sistema originario (Varvaro 1991): Tradicionalmente se ha considerado que el inicio de todo cambio se halla en el plano fonético (Walsh 1991). Por eso, la filología románica se ocupó inicialmente de describir las tendencias fonéticas evolu- tivas que fueron diferenciando a las lenguas romances del latín. Algunas de esas ten- dencias aparecieron ya en la lengua originaria, pero estaban refrenadas por una sóli- 9. Se remite al capítulo IV de este volumen'en + que se encontrarán aumerosos ejemplos de vo- ces que adquirieror ín postclásico y el latín hablado. 10. Los cambios léxicos y semánticos del latín escrito clásico al latín hablado fueron frecuentes. De ali proceden innumerables diferencias stimológicas entre las lenguas romances y el latín, y entre las mismas lenguas romances. 11. El vocabulario de los primeros documentos de lus lenguas romances es esencial para conocer cufl fue el mundo nocional que sirvió de base a la formación de las nuevas lenguas. Muy recienternente se ha publicado el vocabulario de orígenes del español, que convenientemente depurado servirá para co- ocer mejor este período de la historia de la lengua (Lapesa ez al, 2003) 268 HISTORIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA forjada probablemente en esta época, fue acruinada por las conmociones políticas ocurridas desde principios del siglo vin y siguientes: invasión musulmana, formación de la Marca Hispánica (Barcelona fue conquistada por Carlomagno en 801), inicia- ción de los primitivos núcleos reconquistadores, decadencia de la mozacabía a partir del siglo xr, etc. Ello llevó consigo grandes movimientos de población, Se formaron así lo que Menéndez Pidal llama los «pueblos indoctos del Norte», aunque incJuso cántabros y vascones estuvieran parcialmente romanizados desde la época visigótica. Existieron dos ctapas arcaicas en el proceso de escisión latino-romance. La pri- mera corresponde al período visigótico, es decir, a la lengua hablada en la época en que todavía se conservaba la unidad idiomática en torno al reino visigodo toledano. Mientras que la lengua escrita se mantenía básicamente uniforme (el modelo podría ser el latín isidoriano), la toponimia y los datos de lá evolución fonética posterior per- miten vistombrar lo que debió de ser el mapa lingúística en época visigoda. La se- gunda clapa comespondería ya al desarrollo pleno de los procesos evolutivos en la época de orígenes, Hay que poner de relieve que el latín escrito se mantenía con to- das sus características tipológicas básicas. No puede pensarse que hubiera una inte- srupción en la tradición escrita hasta finales del siglo x1. Por tauto, sí podemos hablar de la existencia de un latín medieval anterior a la llegada de los cluniacenses. El ro- mance quedaba reducido a su uso hablado, lo que supone la existencia de una fuerte estratificación que iría desde un mínimo de cambio respecto del modelo latino entro los doctos, hasta una generalización de los primeros fenómenos evolutivos, aprecia- ble en las gentes indoctas. 4. Los primeros testimonios en lengua romance 4.1. La STrUACIÓN ROMÁNICA La evolución del Jatín hacia la formación de las nuevas lenguas romances arran- ca de la situación fingúfstica que hemos denominado protorromance, que llega hasta el siglo vm. A partir de este momento se produjo en toda la Romania un movimien- to generalizado de transformación de las estructuras fonemáticas, morfológicas y sin- tácticas de tal naturaleza que constituyó un macroproceso de desmembración de la lengua original en otras derivadas de ella. Para que esto ocurriera fue preciso no sólo una dimanización de los procesos evolutivos latentes desde el período anterior (can- sas internas), sino también una profunda conmoción en la historia de los pueblos ro- mánicos, que afectó a todos los planos de la vida colectiva y, de modo especialmen- te intenso, a Ja vida cultural, a la organización social y política y a los movimientos demográficos. La situación en toda la Romania no era homogénea. Algunas zonas periféricas quedarqn pronto incomunicadas. Es el caso de las áreas donde surgieron el sardo (isla de Cerdeña) y el rumano (antigua Dacia). En Halía, en cambio, la Jatinidad se con- servó con mayor fuerza. En Francia, Carlomaguo había conseguido reconstrnir, en el umbral del siglo 1x, wma buena parte del antiguo Imperio Romano de Occidente. En Hispania, la conmoción histórica que produjo la invasión musnlmana rompió la rela- tiva unidad heredada del periodo visigótico y, salvo Cataluña, creación carolingia, A | LA CONSTITUCIÓN DE LOS ROMANCES PENINSULARES 269 quedó relativamente aislada de Buropa hasta que se configuró el primer camino de Santiago, a partir del siglo 1x, por la difícil ruta cantábrica. - «Enel proyecto político de Carlomagno ocupaba un lugar importante la restaura- ción dela latinidad cultural y lingilística. Alcuino fue el principal artífice de este pro- yecto. Propició la restauración del latín escrito, que sustituyó al latín parcialmente de- gradado de la época anterior. El resultado fue la creación de una lengua artificiosa, impregnada de muchos elementos retóricos, y ya definitivamente alejada de la lengua espontáneamente aprendida, (el protorromance). Ese latín fue el empleado a partir de entonces en la Administración cancilleresca y en las obras de cultura. Era una lengua aprendida en las escuelas. La mayor parte de los latinistas ha creído que el latín me- dieval era la continuación natural del latín ico del bajo latín. R. Wright (1988a [1982)) piensa que este latín no procedía del latín clásico, sino que correspondía a un nuevo modo de pronunciación Según él, el nuevo sistema ortográfico fue creado por “monjes anglosajones para resolver el problema de que su fonética era muy distinta a la latina. Esto exigió crear una escritura fonografemática, que es la que adoptaría Al- cuino.5 Esta ortografía pasaría en seguida a Italia y, muy posteriormente a España. Precisamente, esto último es uno de los fenómenos más controvertidos, como se dirá más adelante (véase epígrafe 5). 4.2. Los PRIMEROS TESTIMONIOS ESCRITOS EN ROMANCB A partir del siglo 1x comenzaron a aparecer los primeros testimonios escritos en lengua romance. Del año 800 puede ser el Indovinello Veronese; son Únicamente dos renglones, en los que se describe una adivinanza, incluidos en un oracional visigótico de fines del siglo vu o principios del viu. Los Serments de Strasbourg (Juramentos de Estrasburgo), famoso documento en el que se pacta el destino del Imperio carolingio, es del año 842, La famosa Séquence de Sainte-Eutalie (la Prosa de santa Eulalia) qui- zá sea del año 881. En Italia, durante el siglo 1x encontramos varios documentos: de la primera mitad de ese siglo os la Jscrizione della catocomba di Commodella y algo posterior es la Jscriozione di San Clemente. Del siglo Xx son el Sermon de Valencien- nes (938), la Vie de Saint Léger (primera mitad del siglo x), la Passion de Clermont Ferrand, Algo más tardíos, ya al siglo x1, pertenecen la Vie de saint Alexis (1040), los Deux sermenta Géodux y otros textos (B. Frank y J. Harman, 1993). Junto a estos testimonios directos de las muevas lenguas romances existen otros indirectos. El famoso Concilio de Tours prescribió en el año 813 que las homilías fue- ran traducidas a la lengua vulgar o al alemán porque los fieles no letrados no enten- ¿fan ya el latín. Ello revela dos hechos importantes; 1) que la evolución de la lengua 15.. Esta tesis, sobre la que se volverá más adelante (véase epígrafe 5) ha sido aceptada por algunos rumanistas actuales y duramente criticada por otros. De entre las numerosas reseñas al libro de Wright, ro- ferentes 1 este y a otros aspectos que después se tratarán, algunas como la de M, Torreblanca (1983), fu sido especialmente críticas: «Todo esto es pura fantasía pur parte de R. Weight. Alguien cristianizó a anglosajones (los monjes irlandeses seguramente); alguien les dio los textos Jitírgicos escritos en Jasa; al- guien les enseñó su significado y cómo “debían leerlo en Jas ceremonias religiosas. Alcuino no inventó nin- guoa prononcieción latina. La tesis de Roger Wright es errénea en su punto básico,» (pá9. 143), z70 HISTORIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA hablada había progresado tanto que se había alejado notablemente de la lengua esori- ta, y 2?) que la lengua propia de la escritura no era sólo el latín restaurado por la 1e- forma carolingía sino también el latín litúrgico heredado de la época precedente. Am- bos constituyen la base del Hamado latín medieval, 4.3, LA SITUACIÓN EN HISPANIA En la Iberorromania la situación es semejante, aunque los primeros textos 10- mances sean algo más tardíos. La Nodizia de kesos es un breve inventario redactado por un monje que cuidaba de la despensa del monasterio, y data de modiados del si- glo x. La Particigon que feci Senigor Sango Garcece, documento notarial de origen aragonés, es de 1050. Las Glosas Emilianenses fneron fechadas por Menéndez Pidal en la segunda mitad del siglo x, aunque actualmente se ha retrasado esta datación. Las Glosas Silenses son, seguramente, algo posteriores. Más tardío es el texto cata- lán de las Homilies d'Organya (fines del xn), aunque el caso de Cataluña tiene algu- nas peculiaridades por sn pertenencia inicial al dominio carolingio.* A estos textos hay que añadir aquellos que, aun estando escritos en latín, ofte- cen testimonios de la evolución lingiñística, especialmente en el ámbito de la antro- ponimia y de la toponimia, cuyo valor testimonial se acrecienta por el hecho de que su significado histórico no es sólo el de la fecha del documento en que aparecen los datos, sino el de servimos como indicio sólido para conocer el estado de lengua de un periodo muy anterior, en función del grado de evolución que muestran, Recuérde- se, por ejemplo, que Menéndez Pidal aduce la existencia de un antropónimo Ortipo < FORTICIUS “el más fuerte” en un documento del año 860 y el de un topónimo Haeto < FAGETU (hacia 950) para probar la antigiiedad de la evolución F- > h > Y en una época muy primitiva (teoría del sustrato ibérico). Todos estos textos muestran, sin duda, el esfuerzo por crear un código gráfico que se corresponda con el sistema fonemático en formación. Por eso son muchas las vacilaciones. Es lo que Menéndez Pidal (1953) llamó «ortografía de orígenes», ca- racterizada por el intento de crear signos diacríticos para distinguir a los nuevos fo- nemas. Se trata de un proceso que se repite en otros dialectos romances, como ba mostrado Alvar (1973) para el aragonés.” 5. Los siglos oscuros o época de orígenes (siglos Vm-x0) Menéndez Pidal dedicó a este períado su obra fundamental Orfgenes del espa- ñol, cuya primera edición es de 1926. Es un libro de consulta inexcusable que no 16. No debe ignorarse que la datación de algunos textos primitivos, tanto románicos como hispáni- os, está sometida a sevisión. Así algunos opinan que el Zndovinello Veronese puede ser una interpolación más cardía, o que los Serments de Strasbourg son una falsificación realizada en fecha más tardín con deter- minados intereses políticos. Lo mismo ocurre con las Glosas Eilianenses y Silenses En todo caso, las rec- tíficaciones que puedan hacerse no invalidan el valor testimonial de estos textos, que dermestran la exis- tencia de un romanos relativamente consolidado, aunque en acelerada evolución, entre los siglos IX y XL. 17. Contra esta formulación pidaliana, véase más adclante, epígrafe 6. Su di LA CONSTITUCIÓN DB LOS ROMANCES PENINSULARES 2 puede ser resumido en pocas líneas. Aquí se expondrán las características del ma- croproceso que convirtió al latín en las lenguas romances peninsulares y dio lugar, entre otras, al casteliano o español. Se indican a continuación, muy sucintamente, cuáles son los rasgos básicos en los que se manifiesta la primitiva escisión entre la- ún y romance. 5.1. LA CONTINUIDAD LATÍN-ROMANCE: EL MOZÁRABE La creación del romance es la consecuencia de un proceso continuo de cambio del latín hablado en la antigua Hispania romana. En principio, si la Península Ibéri-