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Asignatura: introduccion a la histoira del arte, Profesor: mireia ferrer, Carrera: Història de l'Art, Universidad: UV
Tipo: Ejercicios
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El arco es un elemento constructivo y sustentante de forma curva que deriva de una porción continua de circunferencia, elipse o parábola que cubre un vano en dos puntos fijos entre los que reparte los empujes mediante las dovelas que lo transmiten. El arco permite además salvar más huecos que el dintel. Al trabajar mediante la compresión, la fuerza y las presiones se reparten por lo tanto permite la utilización de materiales más robustos (piedra, ladrillo, etc.).
El arco se compone por diferentes elementos: la clave, las dovelas, la contraclave, las arquivoltas, el extradós, el intradós, la dovela basal y la luz (hueco). Las parte más relevante es la clave puesto que es la que realmente aguanta la presión. Al no estar pegado y únicamente funcionar mediante presión, esta pieza junto a las dovelas basales se convierten en elementos imprescindibles para la sostenibilidad del vano.
Dentro de la historia del arte encontramos una gran variedad de tipologías de arcos, entre los cuales podemos destacar: el arco de herradura, el arco conopial, el polilobulado, el trilobulado, el arco apuntado, el abocinado, el adintelado, el catenario, el ciego, el de descarga, el entrecruzado, el fajón y el geminado, entre muchos otros.
Las civilizaciones antiguas, como Grecia, conocían el arco, a pesar de ello hacía un uso exclusivamente utilitario de él, en estructuras como almacenes o alcantarillados. Es por ello que pese a su conocimiento de la existencia y utilidad del arco, éste fue prácticamente inexistente en su arquitectura.
La evolución real del arco comienza en Roma. Los romanos fueron los primeros en otorgar categoría al arco ya que éstos los utilizaban en sus puentes, acueductos, estructuras como el coliseo hasta llegar al arco del triunfo, donde se le da una gran importancia puesto que es símbolo de la arquitectura triunfal romana. La construcción de un arco formado de bloques independientes en forma de cuña es una árdua tarea, pero una vez dominada la técnica el arco permite alargar los pilares de un puente o acueducto e incluso construir techumbres abovedadas. Como ejemplo de ello encontramos la Basílica de San Majencio. Esta fue probablemente una de las construcciones más grandes del foro romano, el empleo de un material perecedero ha provocado que no se conserve bien. El edificio tenía un uso administrativo y
comercial, además la apertura de grandes vanos servía para aligerar la carga de los muros. Los grandes vanos que podemos ver en su origen eran bóvedas de cañón. El arco de medio punto era la técnica más utilizada durante el periodo romano. Más tarde la arquitectura románica comenzó a plantear un problema de peso y de soporte de fuerzas. Esto era debido a que la arquitectura románica se caracterizaba por estar compuesta por grandes y gruesos muros y la casi inexistencia de vanos. Esta situación provocó que en el gótico se inventara el arco apuntado, cuya función era repartir de mejor forma las fuerzas creando bóvedas y cúpulas más altas que permitieron la elevación de los edificios.
A partir del siglo XVII se popularizó la llamada regla de Blondel , esta regla era conocida desde la Edad media. Ésta demostraba que los estribos son mayores cuando los arcos son rebajados y menores cuando los arcos son apuntados. Esta regla explica la razón por la cual en el arte gótico los muros se vuelven mucho menos gruesos que anteriormente. La utilización de arcos apuntados y arcos arbotantes permitieron la apertura de grandes vanos y la incorporación de ventanales policromados como los rosetones. En esta época la luminosidad era el símbolo de dios, de la fe y la sabiduría. Como ejemplo de ello encontramos la iglesia de Santa María del Mar.
La utilización del arco llega a su máxima expresión de elegancia en el arte musulmán de los Omeya en la mezquita de Córdoba, donde la policromía y los estucos (revestimientos) del arco destacan sobre la pobreza del material constructivo. La mezquita de Córdoba cuenta con una sala para albergar a los fieles denominada Haram, esta sala consta de más de 500 columnas. Para poder dar altura a las columnas y mayor luminosidad se crea un sistema de elevación de las columnas mediante la utilización de cimacios de planta cuadrada con modillones, es decir, para conseguir la elevación de las columnas se usan arcos de entibo.
El refinamiento del arte Omeya se prolonga con el arte de la dinastía Nazarí en la Alhambra de Granada donde los arcos se encuentran decorados con mocárabes, estilizándose.
Gaudí, por su parte usa un arco diferente de todos los vistos anteriormente, el arco catenario. Este arco se forma por la gravedad, es decir la ley de la gravedad es la que forma la catenaria. Es la curva resultante al sujetar una cuerda por sus extremos y ponerle peso en el medio, a escala, la parábola resultante sería la medida del arco. Gaudí usa el arco catenario desde sus primeras construcciones. Pese a ello, es necesario recordar que el arco catenario ya era usado por las civilizaciones antiguas. Un ejemplo de ello es la puerta a la ciudad de Gath.
El origen de la inspiración de Gaudí y el arco catenario todavía hoy se debaten. Unos historiadores apuntan que éste si inspiró en Hooke mediante sus tratados arquitectónicos, quién estableció los primeros estudios sobre las catenarias pero los dejó encriptados. Un ejemplo de ello es el diseño de la Catedral de San Pablo de Londres.
del hormigón permitió a los romanos realizar la cúpula, pero en este caso para contrarrestar el gran peso de la cúpula fue necesario hacer muros de 6 m de grosor.
El mundo paleocristiano, por otro lado, se dice que no quiso adoptar los sistemas abovedados debido a su valor profano imperial, aunque es mucho más lógico pensar que no quisieron adoptarlos debido a la dificultad técnica que tenían y al gran coste económico de la bóveda frente a sus techumbres planas de madera. La arquitectura paleocristiana, únicamente adoptó del mundo romano el arco del triunfo de la cabecera y el ábside de bóveda de cuarto de esfera como dosel.
El arte bizantino por otro lado, recoge el carácter simbólico de la cúpula y de la bóveda creando espacios como símbolo del universo y de lo cósmico. Además, se produce una superación en la combinación de sistemas cupulares y abovedados, mediante la utilización del sistema de pechinas, que permiten el paso del la planta cuadrada a la circular sin ningún elemento creando sensación de continuidad. Como ejemplo de ello podemos encontrar la catedral de Santa Sofía. Las trompas, por otro lado, son elementos abovedados semicónicos que se adhieren al muro y permiten pasar de una planta cuadrada a una octogonal. Podemos ver un ejemplo de estas en la cúpula del monasterio Santa María de Nave. Así pues, las trompas y las pechinas son elementos sustentantes de la cúpula, las pechinas fueron elementos muy recurrentes a partir de la arquitectura bizantina y las trompas fueron elementos muy utilizados durante la arquitectura románica y gótica.
La cúpula de mocárabes es la expresión de la perfección de la técnica, como ejemplo de ello encontramos la cúpula en forma de estrella de ocho puntas sobre ocho trompas. El ejemplo de ello se encuentra en la Alhambra de Granada.
La equiparación de la cúpula al grado de relevancia del arco desde el punto de vista constructivo, simbólico o decorativo se da en el Renacimiento. Brunelleschi es el que dota a la cúpula de un sentido estético que hasta entonces había carecido. Como ejemplo encontramos la catedral de Santa María dei Fiori. Éste siempre ocultó el diseño de la bóveda, a pesar de ello se encontró en el exterior de la iglesia una cúpula hermana, siendo ésta una construcción de prueba que hizo Brunelleschi en el suelo.
En el barroco se da un intento de ruptura con el sentido axial, así pues se desarrollan nuevas formas de cúpulas. Borromini diseña una cúpula oval lobulada para una planta de iglesia elipsoidal. Esta es la iglesia de San Carlo. El conjunto de esta iglesia contaba con elementos antagónicos geométricos, cuadrado para el claustro y elipse para la iglesia.
En la arquitectura moderna se dan intentos de desarrollar otras tipologías de arcos, bóvedas y cúpulas. La bóveda tabicada catalana es uno de ellos, ésta se encuentra construida con ladrillos que presentan su cara mayor, sistema conocido desde los romanos. El arquitecto valenciano Guastvino, importó las casas del Eixample a EEUU donde tuvieron un gran éxito.
Por último, la aparición del hormigón armado facilitó la construcción de bóvedas de mínimo grosor, como ejemplo de ello encontramos el Oceanogràfic en Valencia.