






































































Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Asignatura: Arqueologia II, Profesor: Mª Mercedes Torres Carro, Carrera: Historia, Universidad: USC
Tipo: Apuntes
Subido el 23/12/2017
1 / 78
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!







































































Tema 1: el desarrollo de la práctica arqueológica
1.- La legislación reguladora:
La tradición arqueológica europea vincula esta disciplina a la historia. Entendemos la arqueología como aquella disciplina histórica que, mediante unos procedimientos concretos, permite reconstruir el pasado, por lo que el objetivo de la arqueología es reconstruir el futuro a partir de los vestigios materiales. Hay un gran número de metodologías que ayudan a reconstruir el pasado y hay desde metodologías propias hasta otras tomadas de diversas disciplinas…
El arqueólogo no puede ejercer libremente su profesión, sino que está controlado por la administración, por lo que hay una serie de leyes que controlan esta actividad. La práctica arqueológica no solo consiste en recuperar objetos y, según los países donde se dé, varía el marco legal donde se mueve la disciplina. El marco legislativo es muy variado, pero debemos saber que hay una legislación autonómica, una estatal, municipal, europea… por lo que el arqueólogo se ve limitado por este entorno. La finalidad de esta legislación es proteger el patrimonio, por lo que hay un reparto de competencias entre el Estado, autonomías y municipios. Algunas de las leyes más destacables son la del Patrimonio Histórico Español (1985) y la del Patrimonio Cultural de Galicia (1995). Dentro de la Unión Europea hay convenios entre distintos países, como el Convenio Europeo del Paisaje (2000).
La Ley del Patrimonio Histórico Español establece la protección como Patrimonio histórico de los yacimientos, bajo la figura jurídica de BIC (Bien de Interés Cultural). Dentro del Patrimonio Histórico Español están los bienes muebles e inmuebles de carácter histórico susceptible de ser estudiados con metodología arqueológica, hayan sido o no extraídos, y tanto si se encuentran en superficie, en el subsuelo, en el mar territorial o en la plataforma continental. También forman parte los elementos geológicos y paleontológicos relacionados con la historia del hombre y sus orígenes y antecedentes.
Dentro de los bienes considerados inmuebles, se introduce la figura de zona arqueológica, que es un lugar o paraje natural con bienes muebles o inmuebles susceptibles de ser estudiados con metodología arqueológica. Esto rirve para proteger grandes zonas porque se hace más sencillo proteger una zona como, por ejemplo, un monte, que proteger los yacimientos concretos. Toda obra en esta zona debe ser autorizada por la Administración y no cumplir estas normas puede legar a ser un delito penal si conlleva expolio.
En el primer artículo de la Ley del Patrimonio Cultural de Galicia se concreta el objeto de defensa, que son todos los bienes materiales e inmateriales que, por su valor propio, son considerados de valor relevante para la permanencia de la cultura gallega a través del tiempo. También define cuáles son los elementos que forman parte de ese
La arqueología de investigación suele recurrir a otras convocatorias públicas en las que se subvencionan algunos aspectos de la investigación acosté del estado o autonomía y la excavación se la puede llevar la más barata, pero la Administración puede elegir qué proyecto le convence más. Para solicitar financiación hay que tener la titulación necesaria.
4.- Agentes implicados en una actividad arqueológica:
En la actualidad la arqueología es una actividad obligatoria porque la sociedad tiene una ética histórica que la lleva a evitar la pérdida del Patrimonio, pero está condicionada por factores de mercado. Hay un amplio y heterogéneo grupo de agentes que intervienen en la realización de una actividad arqueológica (instituciones públicas, empresas privadas, otras entidades…). Todas ellas pueden contratar un trabajo concreto y subvencionar una investigación.
5.- Entorno de trabajo y tipos de actuaciones arqueológicas:
Los entornos de trabajo más habituales son los campos y os laboratorios y, a pesar de las diferencias, están íntimamente relacionados y deben mantener un contacto constante. Las actividades arqueológicas de campo son:
Superficiales: no son invasivas y cumplen la función de una evaluación del territorio (prospecciones, evaluaciones…) Otras más agresivas: son aquellas que conllevan sondeos, excavación… que tienen un gran impacto sobre el yacimiento. Desde que hay remoción de tierra la intervención es agresiva, al igual que las tareas de restauración.
6.- Definición de actividades (art. 57, LEY 8/1995, DEL PATRIMONIO CULTURAL EN GALICIA)
La prospección arqueológica, entendida como la exploración superficial y sistemática sin remoción de tierras, dirigida al estudio e investigación para la detección de restos históricos o paleontológicos, tanto terrestre como acuática, así como de los componentes geológicos y ambientales relacionados con los mismos. Esto engloba la observación y el reconocimiento sistemático de superficie y también la aplicación de técnicas que la arqueología reconoce como válidas.
El sondeo arqueológico implica remoción de tierras. La ley lo entiende como una remoción de tierras complementaria a la prospección y que está destinada a comprobar la existencia de un yacimiento arqueológico o reconoce su estratigrafía. Cualquier toma de muestras en yacimientos arqueológicos se considera dentro de este apartado. Antes de decidir dónde se comienza a tomar la muestra, se intenta escavar en
la zona más fértil del yacimiento, pero si no se ve se hacen pequeños sondeos para saber dónde se puede conseguir mayor cantidad de material.
La excavación arqueológica también implica remoción, pero se hace a una escala mayor que el sondeo. Es una remoción de tierra terrestre o subacuática con el objetivo de descubrir e investigar toda clase de restos históricos o paleontológicos relacionados con los mismos.
El estudio del arte rupestre es entendido como el conjunto de tareas de campo destinadas a la investigación, documentación gráfica por medio de calco y a cualquier manipulación o contacto con el soporte de los motivos representados. Estos yacimientos son espacialmente sensibles porque se pueden deteriorar fácilmente ya que son visibles y cualquier persona que lo conozca puede ir y deteriorarlo, por lo que la ley ahora no permite hacerles nada.
Las labores de consolidación, protección y restauración arqueológica son entendidas como las intervenciones en yacimientos arqueológicos encaminadas a favorecer su conservación y que, en consecuencia, permitan su disfrute y faciliten su acrecentamiento.
Hay técnicas agresivas, como romper un cacho de roca para hacer un análisis, pero que son complejas porque es necesario pedir permisos de excavación muy complejos. Esto es lógico porque, de no ser así, se destrozarían una gran cantidad de objetos. Actualmente se puede muestrear sin prácticamente dañar la pieza, pero antiguamente no. Esta ley es una de las más complejas e importantes porque se salvaron muchos objetos, pero a la hora de llevar un seguimiento día a día se hace algo tedioso.
7.- Estudios de laboratorio
El proceso en laboratorio es igual de complejo, o más, que en campo, porque dentro del proyecto también se debe incluir el procesado en el laboratorio para estudiarlo y se debe entregar una memoria de lo averiguado. Este trabajo consiste en:
Elaborar la información generada en campo de las entidades arqueológicas documentadas. Tratamiento, gestión y estudio de los materiales. Tratamiento y gestión de las muestras. Planificación de analíticas. Tratamiento y gestión de la información gráfica y cartográfica Recopilación en bases de datos.
La complejidad de la información dependerá de la complejidad del yacimiento documentado porque dependiendo de los niveles, los materiales… tendrá más o menos complejidad.
Tema 2: La formación del registro arqueológico:
1.- Definición de registro arqueológico:
Se denomina Registro Arqueológico a la evidencia material dejada por sociedades pasadas que es hallada por el arqueólogo, generalmente mediante la excavación, y utilizada para el estudio de dichos grupos humanos. Se basa en el estudio de los vestigios de la antigüedad y hay de dos tipos, los directos y los indirectos: los vestigios materiales directos son residuos en la litosfera dejados de forma espontánea (sin querer) o en forma de depósitos concebidos como tales (enterramientos ofrendas); mientras que los vestigios materiales indirectos son aquellos que son resultado secundario de la actividad humana, como la desforestación de bosques que se ven a través de la erosión, arrastre, sedimentación…
2.- Definición de yacimiento:
Es un concepto fundamental para abordar el tema del registro arqueológico y del reconocimiento y análisis arqueológico del territorio. “Es una agrupación especialmente definida y funcionalmente significativa de vestigios de actividades humanas desarrolladas del pasado” (García Sanjuán 2005).
Cualquier definición presenta problemas prácticos relacionados con dos aspectos: la delimitación de los yacimientos a partir de la observación plantea múltiples problemas, aunque la mayor parte de los arqueólogos y las administraciones prefieren intentar establecer límites espaciales que los acoten; y que el criterio funcional en muchos casos no es suficiente (en un mismo yacimiento puede haber diversas funciones, fases de ocupación…).
El yacimiento es una parte muy importante para el registro arqueológico ya que es una de las bases sobre las que trabaja la arqueología. Hay vestigios materiales del comportamiento humano que no conviene llamarles yacimiento, sino que son archivos ambientales y paleoambientales como puede ser una turbera.
3.- Elementos del registro arqueológico:
Los elementos del registro arqueológico integran elementos de diferente origen:
Origen fisiogénico, que son el resultado de procesos naturales de transporte y sedimentación de materiales geológicos en la superficie terrestre. Origen antropogénico, que son aquellos artefactos creados por la mano humana
Origen biogénico, que son resultado de procesos relacionados con la acción de un organismo vivo.
4.- Componentes fundamentales de yacimiento arqueológico:
Una forma práctica de comprender (o explicar) el concepto de yacimiento arqueológico es desagregándolo en sus clases de componentes fundamentales: contextos, artefactos y ecofactos.
Los contextos están formados por unidades estratigráficas que construyen la matriz composicional del registro arqueológico y que se componen por una parte de elementos constructivos arquitectónicos con sus materiales (adobe, piedra…) más o menos destruidos y, por otra parte, de sedimentos acumulados por causa antrópica o natural. Estos elementos se acumulan de acuerdo con las pautas culturales de la comunidad que produce el registro arqueológico y también con las pautas geológicas de sedimentación (dinámica hídrica, eólica…). Los artefactos son el segundo grupo de elementos integrantes del registro arqueológico y son aquellos objetos hechos por la mano humana que tienen como característica más inmediata su carácter portátil. En este grupo también se pueden integrar aquellos productos que son el resultado de su fabricación y/o uso. Los ecofactos constituyen el tercer conjunto y son objetos producidos por la naturaleza, sea de forma espontánea o mediante la participación del ser humano. El registro arqueológico está plagado de ecofactos, desde granos de polen hasta los restos de las comidas llevadas a cabo por los habitantes de una comunidad dada.
tecnología y procedimientos empleados en su extracción y procesamiento y las características de los productos y artefactos resultantes.
Lugares rituales y ceremoniales: entre ellos se encuentran santuarios, recintos y espacios sagrados… Las pautas deposicionales suelen ser de un carácter mixto, a medio camino entre la espontaneidad de los lugares de habitación y la planificación simbólica de los lugares funerarios, mientras que desde el punto de vista interpretativo ofrecen un alto potencial para el análisis de los sistemas de creencias y las superestructuras ideológico-religiosas de las sociedades del pasado.
Potencialmente están en conexión directa con los sistemas de creencias y representación simbólica de las sociedades humanas. Así pueden ser examinados en clave de cosmovisiones o religiones con que las mismas interpretaban las sociedades, el mundo y el universo. Esta dimensión de la sociedad humana, que para el paradigma histórico-cultural era prácticamente inabordable desde las evidencias arqueológicas, ha recibido un notable impulso desde la arqueología postprocesual.
Lugares funerarios: las pautas de deposición son completamente diferentes de las que predominan en los sitios habitacionales y de producción. Incluso podría decirse que son opuestas, ya que los enterramientos tienen un carácter planificado (“religioso”. Un lugar funerario se caracteriza por varias cosas: es un depósito cerrado, un conjunto de materiales depositados juntos y al mismo tiempo, por lo que está ordenado y bien conservado. Se suelen conservar en buen estado, pero a veces se violan estos yacimientos buscando los tesoros que ocultan. Esto delimita temporalmente el yacimiento y, al ser fiable, se puede extrapolar la cronología a otros yacimientos parecidos. Espacialmente también son más fáciles de acotar porque tienen un diámetro marcado. Un buen ejemplo es la tumba principesca de Hochdorf (Alemania), donde se encontró un importante ajuar, o la de Vix (Francia, 500 d.C.).
6.- Procesos de formación y procesos postdeposicionales:
La interpretación de los yacimientos arqueológicos va a depender de la investigación paralela, por lo que el arqueólogo necesita a alguien que controle la época. Hay una gran cantidad de elementos que influyen aquí y son muy variables. Un yacimiento de época antigua, por ejemplo, pasa por un proceso de formación (cuando se
crea el objeto) y después por un proceso postdeposicional (cuando el objeto se pierde, el proceso de degradación). El arqueólogo debe intentar saber qué le pasó al objeto cuando fue abandonado. Todo esto suele requerir la presencia de un especialista para poder reconocer bien lo que está pasando.
7.- Principios fundamentales que condicionan y permiten comprender los procesos de formación del registro arqueológico
Es a partir de los años 80 del siglo pasado cuando los arqueólogos se empezaron a dar cuenta de que debían saber los procesos por los que había pasado el yacimiento para poder entenderlo perfectamente. El conocimiento arqueológico está relacionado con el estado de preservación de los vestigios materiales y euq el registro arqueológico experimenta transformaciones y está sesgado.
8.- Los mecanismos postdeposicionales que afectan al registro arqueológico
El conocimiento arqueológico potencial depende del estado de los restos depositados. El registro pasa por transformaciones provocadas por la actividad humana y por motivos naturales. El registro arqueológico aparece sesgado por pautas culturales (cuando una comunidad se va, suele dejar lo que no le interesa) y por los procesos postdeposicionales (los materiales orgánicos se conservan mucho peor que los inorgánicos, por lo que no sabemos la proporción real que hay entre ellos). Lo único bueno es que la disciplina sabe esto y se amolda a la situación.
Estos mecanismos posteriores a la deposición modifican, dispersan, destruyen… los restos materiales, pero son importantes para el proceso. Los tipos de mecanismos postdeposicionales más destacados son los mecanismos geomorfológicos, biogénicos y antropogénicos:
Mecanismos geomorfológicos: forman parte de la dinámica de cambios de la superficie terrestre y hay distintos tipos:
Los climas tropicales suelen ser los peores para la conservación de materiales orgánicos (humedad, escorrentía, raíces…). Los climas templados dependen de la relación entre el clima y los tipos de suelo. Además de estos ambientes generales, podemos tener otros ambientes excepcionales, que pueden permitir conservar los yacimientos: aquellos que tienen una extrema aridez (la falta de agua y el calor impiden la proliferación de algunas bacterias), una extrema frialdad (el frío evita la proliferación de algunas bacterias) o ambientes de saturación hídrica (destacan las turberas, que son zonas de humedad y temperatura estables, pero sin oxígeno, por lo que no proliferan las bacterias).
10.- Proceso de formación de un yacimiento arqueológico a través de un ejemplo
Antes de la construcción de un yacimiento hay que pensar en el tipo de suelo y, como en el caso gallego, partimos de un suelo que tiene tres horizontes. El horizonte A es la parte más superficial y tiene material orgánico; el horizonte B es el siguiente y tiene material orgánico mezclado con mineral, que viene de la formación de la roza madre; el horizonte C sería la roca madre. Es muy habitual encontrar en los suelos gallegos una alteración que aparece entre los horizontes B y C y que es el resultado de erosiones antiguas, por lo que aparecen piedras muy compactadas y ordenadas, por lo que se pueden confundir con piedras puestas por el hombre, aunque no lo son.
Cuando una comunidad quiere levantar un poblado tiene que preparar el suelo para hacerlo más habitable. Para esto suelen desmontar el horizonte a y en muchas ocasiones también parte del horizonte B, dejando a la vista la roca madre. Esto es muy común y se hace porque así le dan condiciones de habitabilidad porque el suelo, entre otras cosas, será menos dado a encharcarse. Además también le da más solidez a las infraestructuras, porque los postes quedan más firmes.
Lo primero es abrir los huecos para los postes que sostendrán la casa y en las zonas donde no se ha quitado del todo el horizonte B, hay que pasar distintas capas. Lo habitual es hincar calzos de piedra porque el relleno de tierra no siempre es lo suficientemente estable, por lo que el poste queda mucho más firme. El siguiente paso es montar un pavimento (en el caso gallego se suele usar el xabre) para que el suelo sea más impermeable y también se pone el techo. Al mismo tiempo se pueden ir poniendo otras infraestructuras, perecederas o no, como una hoguera.
Como en estos yacimientos hay actividad durante un determinado tiempo, se van acumulando restos arqueológicos. Según la comunidad que sea se acumulan más o menos, ya que hay gente más o menos limpia. Si son establecimientos de larga duración suelen limpiar la zona para tener condiciones de salubridad.
Llega un momento en el que abandonan el emplazamiento y, si no vuelven, se empieza a degradar. Habitualmente se llevan casi todo el material, pero algo suele quedar. La datación que pueden dar los troncos es muy confusa porque en un mismo yacimiento pueden aparecer troncos con miles de años de diferencia. Esto causó gran confusión entre los arqueólogos, pero se dieron cuenta de que, como la madera ser un
material muy importante, dada su escasez, se llevaban este material consigo y se transmitía de generación en generación.
Los restos que quedan se empiezan a degradar y así finaliza la fase de creación del yacimiento y empiezan a surtir efecto los procesos postdeposicionales, que modifican la superficie del yacimiento. Sigue pasando el tiempo, hay escorrentías, el suelo se empieza a fragmentar… y poco a poco se va formando una superficie de piedras en el terreno. El arqueólogo lo que busca para poder datar el yacimiento son los sedimentos más inmediatos, que suelen estar rellenando los huecos hechos por el hombre (proceso de colmatación). Los restos más superficiales son tan modificados que no sirven para esto.
El suelo se va uniformizando con los restos arqueológicos que quedaron por el medio. La vegetación vuelve a crecer en la zona, acelerando la transformación del nivel arqueológico original, ocultando y degradando los restos materiales. Un nuevo suelo cubre la zona, rico en materia orgánica, resultado de la descomposición de la vegetación. Este proceso de acumulación de sedimentos exteriores sigue.
Las raíces provocan alteraciones de tipo físico-químico y biogénico, afectando más todavía a los restos arqueológicos, ya que las raíces hacen agujeros. Puede haber algún animal, como un topo, que también destroza los yacimientos.
Tras el paso de muchos años se crea un nuevo horizonte A y se puede crear un paisaje arbóreo, que modifica más los restos materiales porque tienen raíces más grandes. El suelo crece en dos sentidos: hacia arriba por la acumulación de vegetación y hacia abajo por las raíces, que “anexionan” todo el suelo. Las raíces desfiguran la roca madre original, donde estaba el yacimiento y acaban formando un nuevo horizonte B.
Tema 3: el reconocimiento del territorio en arqueología:
1.- Introducción al reconocimiento arqueológico del territorio
El reconocimiento de la superficie terrestre es una de las disciplinas que más ha evolucionado en los últimos 20-30 años. Hasta los años 1960, la excavación de los yacimientos se consideraba la única forma de obtener información de las sociedades pasadas. Con la introducción de la Nueva Arqueología se concede una mayor importancia a la prospección del territorio, que puede ser una importante vía para conocer a sociedades pasadas. La captura de imágenes desde plataformas aéreas también coge peso. Todo esto está relacionado con el proceso de inventariado de los recursos arqueológicos con el objetivo de posibilitar una gestión racional y una protección efectiva. El inventario se empieza a hacer a finales del siglo XIX y es llevado a cabo por la Administración pública.
El crecimiento económico y el gran peso del urbanismo a partir de 1960 provocan que se destruyan yacimientos, por lo que se plantean protegerlos más seriamente. Como mencionamos antes, la prospección arqueológica y las fotografías ayudan a aumentar los inventarios arqueológicos. Estas nuevas técnicas se ponen a la altura de la excavación en las últimas décadas del siglo XX.
2.- Prospección en superficie
La prospección en superficie es el trabajo que tiene que desarrollar el arqueólogo, pero debe tener claro el motivo por el que sale al campo, por lo que debe tener una estrategia de investigación (tiene que tener un objetivo, tiene que registrar lo que encuentre y debe tener unas hipótesis que tratará de probar y, por último, debe publicar los resultados).
El arqueólogo debe realizar una selección del área donde va a trabajar y hay unos criterios marcados que pueden responder a tres tipos de delimitación: se puede hacer una delimitación administrativa, una poligonal ad hoc o puede hacer una geográfica o cultural.
Delimitación administrativa: suele ser encargada por una Administración para averiguar algo sobre su zona, por lo que se ciñe a un área territorial presente (un ayuntamiento, una comarca…). Los límites corresponden a límites contemporáneos. Delimitación poligonal ad hoc: con frecuencia las prospecciones en superficie se hacen de urgencia porque se está construyendo algo que puede destruir un
supuesto yacimiento, por lo que se marca un territorio de seguridad en la obra para buscar si hay algo. En obras, lo normal es marcar un área de prospección de 200-250 metros a cada lado, pero suelen ser las propias características de la obra y sus áreas de afección potencial sobre el registro arqueológico las que determinan la forma y el tamaño de las áreas de prospección. Delimitación geográfica o cultural: intenta adaptarse a la investigación del arqueólogo porque se adecúa un poco a las necesidades fisiográficas del territorio o por una unidad territorial de carácter cultural o político. En este caso es el arqueólogo el que elige la zona, por lo que delimita los límites sobre el terreno actual. La zona delimitada debe ser estudiada para no dejar posibles yacimientos fuera y también para no hacer esfuerzos extra.
La prospección arqueológica de superficie comienza con un proceso de documentación previo al trabajo sobre el terreno. Antes de salir al campo podemos usar:
La cartografía: puede ser una fuente de información y es el soporte sobre el que hay que plasmar la información del yacimiento. Puede ser muy útil si hay cartografía antigua de la zona. Por lo tanto hay que realizar una recopilación cartográfica relevante para la zona. También se debe manejar la cartografía actual, por lo que hay que conocer las series cartográficas disponibles. Saber los elementos del territorio nos da ventajas porque podemos ver la topografía, si hay zonas más proclives a tener yacimientos… por lo que nos permite delimitar prioridades. La toponimia: dentro de la cartografía está el aspecto toponímico, que nos puede ayudar de forma indirecta a reconocer el terreno. Hay mucha toponimia en los mapas que es muy interesante, pero, por ejemplo, los nombres de las leiras no vienen en los mapas, por lo que se tiene que estudiar a pie preguntándole a los habitantes de la zona. Puede haber toponimia de estrato lingüístico (de las culturas que vivieron anteriormente en la zona y que dejaron palabras de su idioma) y de referente paisajístico (se refieren a etnia, pueblos… que dejan leyendas, por ejemplo). La documentación escrita: puede haber información previa de trabajos anteriores, por lo que se puede usar esta documentación en nuestro favor (trabajos publicados, literatura gris, inventarios regionales…) Todo resultado de una prospección debe entregarse en la administración competente para que sea incluida en el inventario regional.
Dentro de la estrategia de batida hay que marcar el espacio que debe separar a los prospectores en el proceso de batida. Esta decisión depende de las condiciones del terreno. La organización también dependerá del equipo disponible. El diseño de la estrategia de movimientos de los prospectores y el número de pasadas depende de diversos factores tales como la eficacia geométrica de las distintas alternativas. El intervalo aceptable es de 10-75 metros porque si hay más distancia pueden pasar desapercibidos los restos. La tasa de eficacia entre un experto y un novato puede variar mucho. Las líneas a seguir pueden ser transeptos rectos, ondulados, o en dos pasadas.
4.- Condiciones de perceptibilidad del registro arqueológico:
Con independencia de las tendencias arqueológicas que siga el grupo de arqueológico, la forma de trabajar va a estar marcada por las condiciones en las que se percibe el registro arqueológico. Hay una serie de condiciones que nos permite ver mejor o peor el registro arqueológico. Por ejemplo, un túmulo o un castro son mucho más fáciles de encontrar que un asentamiento de un hábitat de una familia. Además, las condiciones físicas del relieve también tienen que ver.
El número de yacimientos que se van a ver en superficie es menor si las condiciones son malas, por lo que hay que pensar bien la salida de campo, para encontrar los máximos restos posibles. Algunos factores que influyen son el tamaño de los yacimientos, la potencia estratigráfica que tenga, la dispersión o concentración de los restos, el tipo de comunidad que se estudia (algunas dejan más restos que otras)… La densidad y la concentración de los yacimientos también influye porque una zona donde las condiciones ambientales se han dado proclives durante miles de años, el arqueólogo trabajará más intensamente.
Hay una serie de condiciones superficiales relacionadas con la morfología, la accesibilidad y la visibilidad del terreno.
Los procesos geomorfológicos pueden haber ocultado determinada clase de yacimientos arqueológicos. El arqueólogo debe saber distinguir las condiciones en las que encuentra el resto, valorando si es el sitio original o no. La visibilidad superficial también es importante porque, dependiendo de la cobertura vegetal, el suelo, el clima… se pueden encontrar más o menos fácilmente yacimientos. En zonas sin cultivar será más fácil, por lo que son zonas de dedicación predominante. Las zonas de dedicación mixta suelen tener una visibilidad de grado medio dependiendo de la época del año. Los terrenos de uso forestal son los que representan niveles más bajos de visibilidad durante todo el año. La accesibilidad del terreno puede llegar a limitar mucho la prospección y en algunos casos puede ser un gran problema. Hay que tener en cuenta que trabajar en zonas escarpadas o de complicado acceso es mucho más caro y complicado que trabajar en zonas llanas. Puede haber otro tipo de problemas y que son consecuencia de la existencia humana, como la propiedad privada, las vallas…