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eS b E De la heroina, al iudividar Y: Bowel, Pardos Barcel HACIA LA DIFERENCIACION DEL SIMISMO EN LA FAMILIA DE ORIGEN* El tema central de la teoría de los sistemas familiares gira alrede- dor del modo en que todos tenemos un sí-mismo: apenas diferencia- do, o estamos “indiferenciados”, o tenemos un apego emocional no resuelto en nuestra familia de origen. Estos distintos términos descriptivos se refieren todos al mismo fenómeno. El objetivo más importante de la terapia de los sistemas familiares es ayudar a los miembros de la familia a mejorar el nivel de diferenciación del sí- mismo. La teoría es el resultado de investigaciones enfocadas en todo el núcleo familiar; sus Conceptos teóricos definen la gama de modalidades con que los miembros de una familia están “fusiona- dos” unos con otros y la fusión sigue actuando en el trasfondo, por más que puedan negarla sosteniendo que están separados entre sí. El primer método de terapia familiar desarrollado como parte de esta investigación fue aplicado a todo el núcleo familiar y dio resultados sorprendentes en lo que se refiere a la desaparición de los síntomas, pero no resultó eficaz a largo plazo para disolver la “fusión” de la familia. Se introdujeron, pues, modificaciones y se llegó a una tera- pia centrada en ambos padres y en el hijo portador del síntoma, lo que dio resultados algo más alentadores en cuanto a la solución de los síntomas, pero el hijo o la hija, jóvenes adultos, demostraron muy poca capacidad de separar su sí-mismo del de los padres, y ninguno de los padres lograba separar su sí-mismo del de su cónyu- ge. Esto nos llevó al concepto de los triángulos, con lo cual el méto- do de la terapia familiar pasó a afrontar el triángulo formado por ambos cónyuges y el terapeuta. Este método demostró ser tan eficaz * “Toward The Differentiation of Self in One's Family of Origin”, Georgetown Family Simposia, vol. L, 1971-1972, sha (94 | DIFERENCIACIÓN DEL St-MISMO EN LA FAMILIA DE ORIGEN es que llegó a constituir el enfoque principal de la terapia de los siste- mas familiares desde principios de la década de 1960. Había un sóli- do findamento teórico para sostener que la diferenciación del sí- mismo, tal como la describe la teoría, sólo se puede producir en un triángulo. Se demostró que el método más efectivo consistía en esta- blecer un triángulo formado por los dos miembros más importantes de la familia (los dos cónyuges) y el terapeuta. Si el terapeuta se diferenciaba relativamente de ambos cónyuges, cada uno de ellos podía iniciar un lento proceso de diferenciación entre su simismo y el del otro. Cuando su relación cambiaba, también cambiaba automá- ficamente la relación de los demás miembros de la familia con respecto a ellos. Hace ya mucho tiempo quedó demostrado que el vínculo emocional entre ambos era idéntico ál que cada uno de ellos había tenido con su respectiva fámilia de origen. Es norma de toda terapia alentar a ambos cónyuges a trabajar sistemáticamente para diferen- ciar su símismo de la familia de origen, En el curso de una terapia hay momentos en los que el interés se enfoca en la relación del matrimonio y otros en los que la atención se centra principalmente en la diferenciación en la familia extensa. En especial, se consideró el trabajo con la familia extensa complementario del que se desarrollaba en el sistema relacional entre los cónyuges. Comentamos aquí el asombroso cambio que se produjo en el aspecto clínico cuando el único esfuerzo se redujo a definir el sí-mismo en la familia de origen. Fue el resultado de un descubrimiento “accidental”. La primera parte de este artículo se refiere al acontecimiento clave que me indujo a adoptar un enfoque diferente con las familias, la segun- da se ocupa de los principios generales para la definición de un sí- mismo en la familia de origen y la tercera expone las consideraciones más recientes sobre el éxito de este tipo de enfoque. El punto clave La aportación esencial de este artículo toma como punto de parti- da uno de los hechos más importantes de mi vida profesional, que se originó en un trabajo presentado en un congreso norteamericano en marzo de 1967..El autor del trabajo relataba sus esfuerzos para dife- tenciarse en su familia de arisen: había trahalada ale dadas ao ao $6 DE LA FAMILIA AL INDIVIDUO años, a través de ensayos y errores, con los conocimientos adquiri- dos en las investigaciones sobre los procesos emocionales en la familia, enfocando el triángulo primario formado por él y por sus padres. Todos sus esfuerzos por liberarse emocionalmente habían sido bloqueados siempre por los otros triángulos interconexos que subsistían en su familia de origen. Al fin, gracias a sus conocimien- tos del funcionamiento de esos triángulos interconexos logró, de un modo increíble, abrir una brecha con sus padres, cosa que fue muy significativa. No es posible diferenciar un sísmismo en un triángulo si no se dispone de un método para actuar simultáneamente en los otros triángulos interconexos. Este conocimiento adquirido en el congreso internacional se reflejó enseguida en mi actividad didáctica en Georgetown y las nuevas ideas fueron aplicadas de inmediato a la enseñanza de quienes hacían su especialización en psiquiatría y en otras ramas de la higiene mental. En particular, se destacó el triángu- lo entre el sí-mismo y los padres, el principal y el más importante de la vida, del que toda persona toma los modelos relacionales triangu- lares, que quedan relativamente determinados para todas las relacio- nes futuras. En la enseñanza de las relaciones interpersonales se le da una nueva significación a la capacidad de ver a la propia familia, más que como imágenes “asimiladas” emocionalmente, como un conjunto de personas, Se le da también una nueva importancia a la capacidad de observarse a sí mismo en situaciones triangulares y a los modos de “destriangularse”. Nada de esto fue planificado, todo surgió dé ese congreso de marzo de 1967. En el curso de pocas semanas los asistentes en entrenamiento empezaron a poner en práctica estos conceptos durante sus visitas a sus familias. Fue una actitud espontánea, no sugerida por mí, que me produjo una verdadera sorpresa. Los alumnos del entrenamiento anterior no se habían ocupado de la cuestión. Después de una visita a sus familias regresaban relatando su contenido, con los éxitos y dificultades inevitables en una tentativa de esta índole. Durante la Teunión, esa visita era objeto de un debate, con la participación de 15 a 20 residentes y otros alumnos, en el que se hacían sugerencias para la próxima visita. Esta modalidad de enseñanza, iniciada en la primavera de 1967, pasó a ser la regla para enseñar a los estudiantes los conceptos sobre la familia. A fines de 1967 y principios de 1968 observé que este grupo de aspirantes a especialistas realizaba el trabajo clínico con las familias DIFERENCIACION DEL SI-MISMO EN LA FAMILIA DE ORIGEN 67 mejor que todos cuantos lo habían precedido. En un primer momen- to pensé que se trataba de un grupo extrañamente competente, pero con el correr del tiempo me di cuenta de que la notable diferencia con sus predecesores no se podía explicar de manera tan simple. Era indudable que esa diferencia se relacionaba con algo que yo estaba haciendo y comencé entonces a hacerle preguntas a todo el gn:po: resultó claro que los estudiantes que habían tenido más éxito en su trabajo con las familias respectivas eran aquellos que mejor se desenvolvían en el trabajo clínico. Ellos mismos me proporcionaron las pruebas. Algunos me dijeron que cuando habían oído hablar por primera vez de la teoría sobre la familia, creyeron que se trataba de una de las tantas teorías psiquiátricas, pero.que.en cuanto compren- dieron de qué modo funcionaba en. sus familias, la teoría adquirió vida y realidad” Otros dijeron que la experiencia con sus familias los habia puesto en condiciones de comprender más a las familias que trataban y de estar en contacto con ellas duranre el trabajo clínico. Otros, por fin, sostuvieron que los terapeutas podían ayudar a las familias en tratamientos cuando habían tenido una experiencia previa con las suyas propias. Ninguno de ellos había mencionado problemas de orden emocio- nal con su familia nuclear, lo que era insólito, porque casi siempre los estudiantes piden asesoramiento sobre este tipo de problemas. Mi misión era entrenar a los terapeutas de la familia y este grupo había demostrado condiciones excepcionales en el aspecto clínico. Aparen- temente, su superioridad estaba en relación con el trabajo que estaban efectuando en el seno de sus propias familias, por lo que no había razón alguna para preguntarles cuál era su situación emocional con los cónyuges respectivos y con los hijos. Aproximadamente un año después del comienzo de este proceso, a fines de 1968 y principios de 1969, empecé a formularles preguntas sobre este tema: me habla- ron de una serie de problemas tratados en común con sus cónyuges y sus hijos, pero para mi gran sorpresa, los progresos que habían reali- zado en la solución de estos conflictos eran idénticos a los que habían efectuado los estudiantes a quienes yo les había hecho terapia familiar una vez por semana junto con sus cónyuges. Esto significaba que habían aplicado automáticamente, en la relación con sus familiares nucleares, cuanto habían aprendido de sus familias de origen en la relación con las familias nucleares. Este hecho asombroso significó un cambio de rumbo en mi vida profesional. dy Ay 70 DE LA FAMILIA AL INDIVIDUO La definición del sí-mismo en la familia de origen El concepto de la diferenciación del sí-mismo se relaciona con el grado en que una persona seva diferenciando .emocionalmente del pádre, En un sentido amplio, el chico se_separa físicamente. dela madre en el momento del nacimiento, pero el proceso de separación emocional es lento, complicado y. por añadidura incomplero. Tnicial- méñte, esto depende mucho de factores. innatos en la madre y de su y Capacidad de permitirle al hijo crecer alejándose de ella, más que de + factores lonatos en el hijo. En el trasfondo existen muchos otros 5 factores, incluyendo el grado en.que la. madre ha sido capaz de dife- renciarse de sus propios padres, la naturaleza de la relación con el márido, con los padres y con otras personas significativas y por últi- mó el estrés en la realidad y su capacidad de soportara tensión” El grado en que el chico se compromete con el padre depende mucho de lá relación éntre el padre y la madre. Si al chico se le aleja física- menic de la madre, se apega emocionalmente a una persona sustituta quie se ocupa de él. Todos estos conceptos han sido descritos por la hiteratural Se ha elegido el término diferenciación del shmismo por ser descriptivo de este proceso a largo plazo en el que el hijo se desvincula lentamente de la fusión inicial con la madre. y se mueve ; hacia su propia autonomía emocional, Este término se entiende de maneras tan distintas que he llegado a preguntarme si no hubiera sido más representarivo elegir algún otro, pero mi experiencia de años me ha enseñado que de todos modos se hubiera creado la misma confusión. A, menudo se identifica la diferenciación con la distancia física, con la separación forzosa, cóni la diversidad de opiniones, con un difícil comprender que, cuanticasivamente, la medida en que el sí se. diferencia es fija y en general se alcanza muy pronto enla. infancia, súbre la basó del grado de diferenciación de los padres y del clima emocional predominante en la familia de origen. El grado de diferen- ciación determina el estilo de vida de. una persona Y ares punto al cambio es difícil. El nivel de diferenciación se repite en el matrimo- o ts el cual, el sicmistio”está ligado" emocionalmente a los sadres en la generación pasada, al cónyuge en la presente y a los s en la futura. Cambiar el grado de diferenciación es difícil, a menos que también en los demás se produzcan cambios, Se pueden DIFERENCIACION DEL SHMISMO EN LA FAMILIA DE ORIGEN mn determinar desplazamientos en los niveles funcionales del sí-mismo, (véase pág. 41) qué és muy fácil tomar équivocadamente por despla- zamientos en el nivel de base del sí- mismo. “—Lá Escala de Diferenciación del sí-mismo es uno de los concep- tos más importantes de esta teoría. Esta sugiere, en un nivel muy elemental, que las personas difieren todas entre sí y que es posible clasificarlas tomando como base estas diferencias. En el extremo inferior de la escala se colocan las personas con los niveles mínimos de diferenciación o máximos de indiferenciación. El extremo supe- tor está reservado a un nivel teórico de total diferenciación. En cada nivel de la escala, las personas tienen estilos diferentes que se pueden especificar en función de la posición que adoptan frente al intelecto y las emociones. Una persona situada en la zona inferior de la escala puede llevar una vida aparentemente equilibrada y sin sínto- mas, pero es muy vulnerable a la tensión, encuentra muchas dificu)- tades para adecuarse a las exigencias de la vida y manifiesta una alta incidencia de patologías y problemas. Las personas de la zona supe- rior son más adaptables al estrés, tienen menos problemas y los afrontan mejor. Puede desorientar el hecho de que las personas no se distribuyen de manera uniforme a lo largo de esta escala, impi- diendo así obtener diariamente valoraciones uniformes del nivel de funcionamiento. La gente, en el campo emocional reacciona ante la presencia de otras personas y es por eso que el nivel funcional de diferenciación del sí-mismo se desplaza frecuentemente según las situaciones externas sean favorables a desfavorables. Sin embargo, se puede valorar el nivel básico de diferenciación en el curso de largos intervalos, lo que permite utilizar la escala para hacer pronós- ticos. Otro de los conceptos más importantes de esta teoría es el de los triángulos; se refiere a las modalidades predecibles en las que las personas se relacionan unas con otras en un campo emocional. Los movimientos de los triángulos pueden ser tan imperceptibles que a duras penas es posible observarlos en situaciones emocionales tran- quilas, en tanto que aumentan su frecuencia y su intensidad en presencia de ansiedad y tensión. Las personas menos diferenciadas son movidas como peones por las tensiones emocionales mientras que las mejor diferenciadas son menos vulnerables frente a los esta- dos de tensión. . él 72 DE LA FAMILIA AL INDIVIDUO Cómo se afronta el apego emocional no resuelto Son muy variados los modos en que las personas afrontan su apego emocional a los padres. Debemos recordar que este apego existe en todos los grados de intensidad posibles. El grado de apego emocional no resuelto equivale al grado de indiferenciación. Cuanto más bajo es el nivel de diferenciación, más fuerte es el apego emocional no resuelto a los padres y más intensos son los mecanis- mos destinados a controlar la indiferenciación. En un extremo encontramos a las personas que se valen de la distancia emocional de los padres, aislando emocionalmente el sí-mismo cuando están en contacto físico can ellos: se trata aquí de mecanismos intrapsíquicos. Cuando no hay estrés emocional, estas personas pueden interactuar entre sí con mayor espontaneidad y libertad, mientras que cuando la ansiedad aumenta se hacen más reservadas y se aíslan más. Estos mecanismos son necesarios para el mantenimiento del equilibrio emocional de la familia. Considerarlos patológicos y tratar de elimi- nar el “síntoma”, sin tener en cuenta todo el núcleo familiar, puede provocar ansiedad e inadaptación en la familia. En el otro extremo encontramos personas tan sensibles ante la presencia física de otra que para su equilibrio emocional se hace necesario un cierto grado de distancia física. Para ellas es válido el dicho: “Ojos que no ven, corazón que no siente”. Ejemplos fímite son los de las personas que se alejan del hogar para no regresar nunca O para hacerlo muy de cuando en cuando, Podemos observar formas menos nítidas de distancia física en todos sus grados. La mayor parte de la gente aplica una combinación de mecanis- mos internos y distancia física, con cierta preferencia por un tipo de mecanismo. Digamos, a título ilustrativo, que una persona puede llegar a dominar un nivel no demasiado elevado de ansiedad con un mecanismo interno, como el silencio o la negativa a hablar. Sólo cuando la ansiedad alcanza niveles muy altos, recurre a la distancia física, por ejemplo, salir de la habitación. Los clínicos conocen bien los cientos de combinaciones entre mecanismos internos y distancia física. DIFERENCIACIÓN DEL SI-MISMO EN LA FAMILIA DE ORIGEN 73 El corte emocional Hemos empezado a utilizar el término “corte emocional” para indicar la distancia emocional, sin tener en cuenta si ésta se ha logra- do mediante los mecanismos internos o con la distancia física. El tipo de mecanismo puesto en práctica para adquirir la distancia emocional no es indicativo de la intensidad del grado de apego emocional no resuelto: la persona que se va del hogar está ligada emocionalmente del mismo modo que lo está el que se queda en él y pone en funcionamiento mecanismos internos para controlar su compromiso. Naturalmente el que se va le imprime un giro diferente asu vida. Le es necesaria la proximidad emocional pero le tiene aler- gia. Se aleja con la ilusión de conquistar su “independencia”. Cuanto más definido es el corte con los padres, más previsible es que repita el mismo modelo en las relaciones futuras: puede tener una excelente relación en un matrimonio, que en ese momento le parece ideal y permanente, pero el modelo de la distancia física forma parte de su personalidad. Cuando aumente la tensión en el matrimonio, seguirá el mismo modelo: se irá. Puede contraer varios matrimonios, puede ensayar distintos modos de vivir en pareja o puede tener relaciones que serán cada vez más transitorias. Ejemplo de ello es la relación “nómada” que oscila de una relación a otra, cortando en cada ocasión los vínculos emocionales con el pasado y asumiendo el sí- mismo en la nueva relación. Se puede repetir el modelo en las rela- ciones laborales y en otros sectores de la vida en los que exista una interdependencia emocional. La persona que logra la distancia emocional poniendo en práctica mecanismos internos tropezará con complicaciones de diversa índole. Puede permanecer en escena durante los momentos de tensión emocional, pero está expuesta a las disfunciones tales como enfermedades físicas, trastornos emociona- les como la depresión, disfunciones sociales como el alcoholismo, o episodios de irresponsabilidad con respecto a los demás. La depre- sión constitmye uno de los mejores ejemplos. Cuanto mayor es la ansiedad en el ambiente, más la persona se aísla emocionalmente de los demás, aunque aparentemente sus relaciones en el grupo parez- can normales. Son muchos los que utilizan varias combinaciones de mecanismos internos y distancia física para afrontar el apego emocional a sus padres, no resuelto. La manifestación principál del corte emocional es la negación de 04 76 DE LA FAMILIA AL INDIVIDIJO: adaptabilidad al estrés es exigua, la ansiedad es mayor y la familia es más vulnerable a cualquier conflicto humano. Una terapia familiar centrada directamente en los problemas surgidos en el ámbito de la familia Puede resultar larga y pobre en logros. Podría ser difícil para una familia de este tipo iniciar un mayor contacto emocional con la familia extensa, pero todo esfuerzo orientado a disminuir el “encie- no - frente a esta última disminuirá la intensidad de los conflictos familiares y el efecto de los síntomas, así como cualquier clase de terapia resultará más eficaz. El objetivo principal de este artículo es comentar cuáles son los esfuerzos clínicos que se deben hacer para Superar completamente los problemas de la familia nuclear, concen- trándose en la elaboración de las relaciones con Ja familia extensa. Es una tarea difícil para el terapeuta y son muchas las familias que no aceptan estos principios y se resisten a seguir este camino. Pero cuando se ha podido realizar este tipo de trabajo, los resultados han sido decididamente superiores a los de las terapias dedicadas exclusi- vamente a los problemas de la familia nuclear. Las relaciones familiares con respecto £ las relaciones sociales Las personas que cortan los lazos con su familia de origen tratan, con todas sus fuerzas, de crearse familias “sustitutas” entre las relaciones sociales: en efecto, aumenta la tendencia a huir de las familias “malas” y encontrar sustitutas “buenas”. Sobre la base de . Il teoría, creo que esa tendencia proviene de la fuerza emocional Que impulsa a las personas a la negación emocional del pasado: se trata de una fuerza considerable que actúa en un porcentaje bastante alto de farnilias y en la sociedad en su conjunto. A lo largo de casi 20 años de investigaciones y de terapia de la familia he podido expe- Timentar que las familias sustitutas no reemplazan realmente a la familia verdadera cuando ésta existe. Hay excepciones: desgracias. familtas deshechas y otras graves situaciones sociales. Me refiero aquí a las situaciones en que se rechaza a una familia que todavía existe y se busca una familia sustituta. Las personas que “cortan” con su familia tienden a buscar, en el ámbito de sus relaciones socia- ks, a aquellas con las que más congenian, lo que reduce la ansiedad inmediata y puede funcionar bien por algún tiempo. DIFERENCIACIÓN OEL SI-MISMO EN LA FAMILIA DE ORIGEN Edd Cuando las relaciones sociales adquieren carácter significativo, se convierten en duplicados de las relaciones con la familia de origen. Si la persona se encuentra en estado de estrés y su ansiedad aumenta, corta también los lazos con esta relación social y va en busca de otra más satisfactoria. Después de unos cuantos ciclos, tiende a aislarse cada vez más. Son pocos los que logran crearse una vida marginalmente productiva, con muchas relaciones superficiales, sin que ninguna de ellas llegue a ser envolvente. En el curso de los años he intentado tratar mediante la terapia familiar a personas empe- fíadas en relaciones sociales duraderas y aparentemente estables, como parejas, personas solas que compartían un departamento desde: hacía años, compañeros de relaciones homosexuales desde tiempo atrás, amigos íntimos y una serie de hombres y mujeres envueltos en diversos tipos de relaciones de vida en común. Nunca pude obtener resultados que pueda definir como satisfactorios, ni siquiera en pare- jas con hijos. Es como si en el marimonio no hubiese bastante esta- bilidad como para poder resistir el cambio. En esas situaciones, la terapia la inicia, en general, el compañero portador del síntoma, mientras que el otro aprueba superficialmente la idea de la terapia en un primer momento, para echarse atrás después de pocas sesiones. Las parejas que viven juntas quieren resolver sus problemas para casarse, provisionalmente o en otros casos piden consejo para una posible separación. Hay quienes, transcurridas algunas sesiones, se casan; la mayor parte sigue adelante un tiempo más y luego se sepa- ran, tras lo cual encuentran razones válidas para permanecer solas. En conclusión, las relaciones no familiares pueden dar lugar a una etapa de la vida bastante buena, siempre que la relación sea tranquí- la, pero tienen muy poca tolerancia al estrés. Principios y técnicas para contribuir a la definición del sí-mismo en la familia extensa Los términos “definir el sí-mismo” o “trabajar en su propia indi- vidualización” son sinónimos de “diferenciación”. Hay que comprender la función de los sistemas emocionales en todas las familias y motivarse para una investigación con fines de análisis de la propia familia, y para ello hay que empezar por adquirir el control del propio poder de reacción emocional frente a la familia, visitarla 78 DE LA FAMILIA AL INDIVIDUO con intervalos regulares y desarrollar la Capacidad de observar obje- tivamente lo que en ella ocurre, A medida que el sistema se vuelve más * abierto” y uno comienza a observar los triángulos y los papeles que juega en los modelos reactivos de la familia, puede iniciar el proceso más complejo de diferenciarse de los mitos, las imágenes, las distorsiones y los triángulos que antes no conseguía captar. Se trata de una especie de misión que exige mucho tiempo. Al esfuerzo de ayudar o supervisar a otro en esta tentativa se le ha dado el nombre de “entrenamiento” Porque es muy semejante a la relación de un entrenador con un atleta que trabaja para mejorar su acrmación. El objetivo inicial consiste en obtener que el practicante inicie este proceso. La mayor parte del aprendizaje se desarrolla cuando ese practicante trabaja en este sentido: sabe que el progreso depende sólo de él y que se trata de un proceso completamente diferente del Concepto convencional de terapia. Relaciones entre dos. Se alienta a los estudiantes a trabajar en sus familias, en las relaciones entre dos. En términos más amplios, una relación entre dos es aquella en la que dos personas entran en contacto, una con otra, en el plano personal, sin hablar de otros (es decir, sin triangular) ni de temas impersonales. Son pocos los que consiguen hablar con otra persona en un plano estrictamente perso- nal por más de unos minutos sin que crezca la ansiedad, induciéndo- los al silencio o a desviar la conversación hacia otras personas o hacia temas impersonales. Nadie puede decir que sabe lo que es una relación exclusivamente entre dos, desde el momento que todo tipo de relación es, por definición, mejorable, En el aspecto práctico, este Upo de relación se establece entre dos personas bastante diferencia. das, que pueden comunicarse directamente y mostrarse un respeto mutuo, con madurez, sin incurrir en las complicaciones con las que tropiezan las personas menos maduras. El esfuerzo por lograr una relación entre dos mejora el sistema relacional de la familia y es un buen ejercicio para conocerse, Para empezar, he sugerido lo siguiente: “Si consiguen crear una relación entre dos con cada miembro de su familia extensa, habrán crecido mucho más que con cualquier otra cosa que logren hacer en su vida”. El único límite de esta advertencia es que nadie vive lo suficiente para llevar a cabo esta tarea, El éxito depende también de la respuesta de los demás. En este proceso uno aprende a conocer DIFERENCIACIÓN DEL SI-MISMO EN LA FAMILIA DE ORIGEN 79 los sistemas emocionales, la manera en que las personas se reúnen en grupos, el modo en que se aíslan en los momentos de ansiedad y la intensidad de los procesos emocionales entre personas que se repelen y se rechazan recíprocamente. Un consejo muy simple es que la persona inicie una relación entre dos con cada uno de sus progenitores. Algunos creen que tienen una buena relación de este tipo porque congenian con los miembros de la familia, cuando ésta es sociable y las personas toman contacto entre sí sobre la base de los roles que originariamente les fueron adjudicados, pero no saben que una relación entre dos con cada uno de esos miembros sacaría a la luz todos los problemas emocionales que los padres han tenido en su relación y, antes, en sus respectivas familias de origen. Son muchos los problemas que surgen cuando se intenta crear una relación entre dos con cada progenitor y por eso conviene tener un “entrenador” que haya tenido la misma experiencia con su fami- lía. Sin esta ayuda, se tomarían decisiones críticas de base emocional y se desperdiciarían varios meses sin resultado alguno. Esfuerzo de diferenciación es aquel que se produce en el sízmismo en relación con los otros sí-mismos. Es muy común que los miembros de una familia consideren que son parte de un gmupo y que la gente entra en relación con los grupos, más que con los individuos. Es habitual que los padres escriban cartas en las que firman: “mamá y papá” y los hijos escriban: “Queridos mamá y papá”, o “Querida familia”. Visitar a la familia llevando al cónyuge y a los hijos hace que la familia de origen tome contacto con la del estudiante como grupo, impidiendo que se instanre una relación entre dos. Hay quienes consideran que una relación entre dos significa conocer mejor a un miembro de la propia familia, Otros llevan al cónyuge y a los hijos a visitar a la familia de sus padres y terminan haciendo sesiones atípi- cas de terapia de grupo en las que se habla de los “problemas”. Esto puede influir para que el clima emocional en el hogar sea más cordial, pero también puede inducir a la ansiedad. En ninguno de los casos se establece una relación entre dos. Llegar a ser un mejor observador y llegar a controlar la propia emotividad. Estos dos principios están tan íntimamente ligados que los exponemos conjuntamente. El esfuerzo por llegar a ser un mejor observador y aprender más sobre la familia reduce la reactividad emocional y esto, a su vez, contribuye a llegar a ser un mejor obser- za 82 DE LA FAMILIA AL INDIVIDUO decir, en un triángulo constituido por uno de los padres, por otro miembro de la familia y por uno mismo. En algunos casos se puede afrontar ese bloque, de manera efectiva, por medio de los hermanos; en otros, esto no tiene utilidad alguna y puede ser ventajoso estable- cer una relación con los padres o con los abuelos cuando éstos están disponibles. Otros aspectos interesantes se apoyan en determinados principios y técnicas cuando han fallecido uno o ambos padres. La mayor parte de la gente tiene más parientes de lo que cree y aun cuando sólo pocos vivan todavía es posible servirse de este sistema teórico para reconstruir un eficaz sistema emocional en la familia, que permita la diferenciación del sí- mismo. Exposición de los resultados Las notables observaciones hechas durante los cursos de entre- namiento desde 1967 hasta principios de 1969 han sido objeto de investigación intensiva y de experiencias clínicas. Cuando se presen- taron por primera vez los resultados, en el Congreso de octubre de 1971, gran parte del siguiente trabajo fue preparado para demostrar la validez de las primeras observaciones. Como el presente trabajo se volvió a escribir en octubre de 1974, se agregaron también obser- vaciones posteriores. En muchos casos, se ha empleado un método de enseñanza que incluía desde pequeños grupos de 15 a 20 perso- nas que se reunían una vez por semana, hasta grupos de 50 a 75 personas que se veían una vez por mes. Se trataba de profesionales del campo psiquiátrico con nivel de posgrado. Es imposible saber cuántos de ellos se comprometieron hasta el punto de iniciar un trabajo serio con sus familias de origen, por cuanto este tipo de enfoque ha tenido gran difusión y las reuniones requieren contar con personas especificamente interesadas. Alrededor del cincuenta por ciento de los que hacían el seguimiento del pequeño grupo una vez por semana se llegaron a interesar tanto que comentaban regularmen- te en cada sesión sus esfuerzos con la familia de origen. Ninguno de ellos seguía ningún tipo de terapia. Los resultados de este grupo concuerdan con las observaciones originales. Los gmipos más gran- des se reúnen con intervalos demasiado prolongados para que se pueda tener una idea precisa de su respuesta global. A menudo, las personas de los grupos numerosos alcanzan los mejores logros DIFERENCIACIÓN DEL SI-MISMO EN LA FAMILIA DE ORIGEN 383 después de un año, o más, durante el cual han permanecido en silen- cio: me asombró lo que habían hecho solas, valiéndose únicamente de lo aprendido en una docena de reuniones de aproximadamente tres horas cada una. Dediqué cada vez mayor tiempo a situar a las personas frente a sus familias de origen: se trataba de individuos que habían solicitado una supervisión individual y de profesionales del campo psiquiátrica que habían vído hablar de este tipo de enfoque y querían que se les ayudara con sus familias. Los entrevistaba, en su mayoría una vez por mes, durante una hora; a quienes vivían en ciudades más alejadas, dos horas cada dos o tres meses. La cantidad de profesionales que sobre la base de este enfoque pedía una verda- dera terapia familiar aumentaba continuamente: entrevistaba a cada cónyuge por separado, con sus respectivas familias de origen. A muchas personas no profesionales las traté siguiendo la misma modalidad. Con esta amplia experiencia de práctica y enseñanza resulta difícil conocer la cantidad exacta de los que se arriesgaron a este tipo de enfoque y trabajaron seriamente con su familia de origen. Además, muchos de los que siguieron el entrenamiento trabajaron enseguida, aplicando su propia versión de este método. Creo que son alrededor de 500 los que se arriesgaron a sostener estas ideas durante los cursos, de los cuales aproximadamente 100 expusieron sus experiencias significativas bajo mi supervisión direc- ta. En lo que se refiere a mi trabajo particular, dispongo de cifras más exactas. El problema principal en esta materia consiste en hacer una distinción entre las familias en las que se enfoca exclusivamente la familia de origen y aquellas en las que se presta atención también a la relación de pareja. Cerca de la mitad de mi trabajo particular se desarrolla con parejas de cónyuges, pero teniendo en cuenta cada vez más a Jas familias de origen de cada uno de ellos. Para analizar más atentamente los resultados, se precisa que los clasifique en distintas categorías. En especial, puedo decir que mis pacientes empezaron a prestar atención a sus familias de origen a partir del momento en que salieron a la luz las observaciones aquí aludidas. Es necesario recordar que antes la terapia familiar tenía muy en cuenta a la familia extensa, más allá de la interdependencia recíproca en el matrimonio. A partir de 1969, en mi irabajo particular con alrededor de 95 familias tratadas durante más de un año, tuve en cuenta, casi exclusivamente, a la familia de origen, dedicando una atención más superficial a la relación de pareja. Las impresiones que aquí relato 18 B4 DE LA FAMILIA AL INDIVIDUO son el resultado tanto de los cursos como de mi propio trabajo parti- cular de “entrenamiento”. Según la valoración de los resultados, hay personas que obtu- vieron efectos increíbles con esfuerzos relativamente escasos y otras que obtuvieron cambios mínimos después de un trabajo largo y constante. Había familias, con problemas demasiado arduos como para esperar demasiados cambios, que contra toda expectativa logra- ron un cambio significativo, en tanto que otras, que a primera vista parecían más simples, presentaron un cambio muy lento. En este grupo me he detenido más en la media que en los extremos. Mi experiencia a partir de 1969 se ha aproximado mucho a las observaciones iniciales del período 1967-1969, La conclusión prin- cipal es que en las familias en las que la atención sé 'déntra en la difé- reticiación del si-misrho dentró de lá familia de origen, los progresos en la elaboración del sistema télácional formado por 16s dos cónyu- ges y por los hijos sári siperiorés, automáticamente, a los progresos de las familias en las que al tratarlas se enfoca, en cambio, la interde- pendencia de la pareja Mi Mi experiencia_me lleva a concluir que el camino más favorable para el cambio, en lo que atañe 2 las familias motivadas én este sentido, es el trabajo que tiende a definir al sí. mismo dentro de la familia de origen, evitando. especialmente consi- derar los contextos emocionales en la familia nuclear. Todavía no estoy en cotidiciones dé áfirmar lo anterior con certeza, pero dispon- go de un grupo que está trabajando en este problema, esforzándose por dejar a un lado el problema existente en la familia nuclear. Si-se demostrase la exactitud de estas impresiones, podríamos obtener muchos e importantes resultados para la teoría y la práctica clínica de la terapia familiar. Me refiero a quienes viven alejados de su familia de origen y no a los que viven en casa de sus padres o cuyos padres viven con ellos, o a los que ven a diario a sus padres. En la familia nuclear media que vive lejos de sus respectivas familias de origen, los cónyuges están sumamente vinculados uno con otro y con los hijos en la vida cotidiana. Los cónyuges están emocionalmente “fusionados” entre sí y con los hijos, y es difícil superar esa fusión y hacer algo más que actuar y reaccionar emocionalmente. Los esfuerzos por alcanzar la objetividad y controlar las reacciones emocionales en la familia nuclear pueden permanecer, durante largos períodos, en un nivel de juego emocional. En ese juego, cada cónyuge anula los resultados potenciales de ambos. DIFERENCIACION DEL SI-MISMO EN LA FAMILIA DE ORIGEN 85 No cabe duda de que tenemos mucho que ganar si centramos nuestra atención en la interdependencia emocional en el matrimonio. Veinte años de terapia familiar lo confirman, pero pranto se puso de manifiesto que es más eficaz aún tener en cuenta a la familia de origen. ¿Por qué no considerar ambos problemas y sacar la mayor ventaja posible de ambos enfoques? Creo que la poderosa fuerza emocional de distintas generaciones, que pasa por el “corte decidi- do” con el pasado, no puede, en modo alguno, ser el factor determi- nante de mayor importancia, Una amplia experiencia clínica confir- ma la tesis de que las personas no están motivadas para trabajar con el pasado cuando están envueltas en un proceso que ofrece una posi- ble solución en la generación presente: algunas parecen tener éxito combinando ambos enfoques y otras, cuyos esfuerzos con las fami- lias de origen son discontinuos, obtienen pocos o ningún resultado. Estas últimas se muestran tan “acostumbradas” a seguir con sus periódicas sesiones de terapia familiar, que inducirlas a trabajar más con la familia extensa termina, poco más o menos, en una tentativa simbólica. Las cosas son diferentes en las familias con las que se trabaja exclusivamente en la familia de origen. Hasta ahora no he tenido ni el coraje ni la convicción de considerar los problemas únicamente en la familia de origen, salvo en los cursos de entrena- miento. Esto se debe en parte a mi arraigada convicción de que es conveniente trabajar en los conflictos existentes en la relación de pareja y, en parte, a mi investigación sobre el mejor modo de combi- nar ambos enfoques. Es un problema que quedará resuelto en los próximos años. Cuando comencé a centrar mis esfuerzos en la familia de origen, estaba convencido de que eran pocas las familias adecuadas para ese enfoque. Considesaba que carecería de todo sentido, para una fami- lia con una problemática mayor relativa a la familia nuclear, empezar por hablar de las relaciones con la familia de origen. La resistencia de las familias a este modo de encarar la cuestión fue menor de lo que cabía esperar. Esto me recuerda que en 1954, cuando por prime- Ta vez empecé a preguntarme cómo comprometer a toda la famitia en la investigación, creí que sólo participarían los padrés que estuvieran desocupados o jubilados, Nunca pensé que sería tan fácil implicar a los padres, como resultó luego en realidad, En este momento, no estoy seguro de cuán amplio puede ser el campo de aplicación a la hora de abordar a la familia de origen; la experiencia me enseña que