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Asignatura: Psicología Social, Profesor: Antonio Ares, Carrera: Trabajo Social, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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Capítulo 3 EL CONOCIMIENTO DEL YO
Valoración reflejada Comparación social Autoatribución: Autopercepción: teoría y sesgos Atribución de emociones El sesgo del actor y el observador Malestar y bienestar psicológico
Nos enteramos de quienes somos a través de nuestras experiencias en el mundo, y en particular, de nuestras interacciones con otras personas, averiguando lo que piensan de nosotros. VALORACIÓN REFLEJADA: Proceso de percibir lo que somos y sentir si somos buenos o malos en función de lo que otros piensan de nosotros (Gergen, 1971). La autoestima mejora cuando recibimos evaluaciones positivas. Nuestro autoconcepto también influye en lo que otros piensan de nosotros. No debemos dejarnos influir demasiado
Comparación social (Festinger,1954): tenemos una necesidad intensa de evaluarnos y con frecuencia interpretamos la información referente a los otros de manera sesgada para sentirnos bien sobre nuestros desempeños. ¿Qué motiva las comparaciones sociales? Evaluarnos Mejorar Favorecernos Compartir un vínculo con los demás Si tenemos tiempo y motivación usamos más la información que el otro nos da. Buscamos o evitamos las comparaciones dependiendo de cómo salgamos librados.
Proporciona información que influye tanto en la forma en que nos definimos como en la de evaluarnos. Nuestro sentido de quienes somos depende de los aspectos distintivos en la comparación con los demás.
Hipótesis de la similitud : elegimos compararnos con personas que son parecidas a nosotros o ligeramente mejores (excepción: cuando evaluamos opiniones). Hipótesis de los atributos relacionados : Nos comparamos no sólo con quienes tienen un desempeño similar al nuestro, sino también con aquellos cuyo nivel debería ser equivalente (también se aplica a la evaluación de opiniones).
En ocasiones realizamos comparaciones descendentes ya que nos comparamos con personas “inferiores” o peores de lo que somos. Es más probable que lo hagamos después de haber fallado o si tenemos autoestima baja pero no siempre. Teoría del mantenimiento de la autoevaluación : nos sentimos alterados cuando nuestras amistades cercanas nos superan en tareas que son importantes para las autodefiniciones.
Tendencia a sobrestimar el número de personas que concuerdan con nuestras opiniones o se comportan como nosotros (Ross, 1977; Mullen y otros, 1985). Si hacemos algo negativo buscamos pensar que los otros harían lo mismo. Si hacemos algo positivo preferimos creer que nuestra conducta es distintiva.
Es muy importante la función que cumplen los procesos de atribución en el autoconocimiento y la autopercepción. “Hacemos atribuciones acerca de nuestra propia conducta de la misma manera en que las hacemos sobre el comportamiento de los demás”.
Inferimos nuestras actitudes y preferencias a partir de nuestra conducta (Bem, 1972). Principios básicos : Nos percibimos exactamente como percibimos a los demás. Conocemos nuestras actitudes y preferencias a través de nuestra conducta y la situación en la que tiene lugar. Pruebas que respaldan la teoría : Nos definimos a nosotros mismos según nuestra conducta (internalizamos roles). Inferimos actitudes y sentimientos a través de la conducta. Nuestras descripciones personales son la base para inferir lo que pensamos de nosotros mismos
Inferimos nuestras emociones de la información externa: no siempre estamos seguros de lo que sentimos y, en tales casos, hacemos atribuciones sobre nuestras emociones más que experimentarlas de forma directa (para comprender e interpretar sus sentimientos tenían necesidad de comparar las emociones con las personas que estaban en la misma situación).
Schachter (1964): si surge una emoción en las personas pero no están seguras de lo que sienten, se comparan con los demás para dar con la interpretación correcta para sus sentimientos ambiguos. Schachter y Singer (1962): teoría bifactorial de las emociones: Nuestras emociones se basan en dos componentes: estimulación fisiológica y cogniciones sobre el significado de la estimulación.
-tiene la opción de participar o no en la actividad -desempeña su actividad en público
Tendencia de la persona a ser optimista y poco realista en lo que atañe a sus seres cercanos, pero no con respecto a las personas en general. Las personas fortalecen su identificación con los grupos a los que pertenecen si éstos se desenvuelven bien. Es una distorsión de la información destinada a proteger la autoestima , al menos en parte. Nos protegemos a nosotros mismos y a aquellos con quienes nos identificamos, si bien la identificación es menor después de un fracaso.
La valoración reflejada, la comparación social y la autoatribución influyen en la forma en que nos sentimos con nosotros mismos. Los procesos de autopercepción cumplen una función importante como causas de depresión, ansiedad y sentimientos de desamparo. Al mismo tiempo, esos procesos sirven para paliar estos problemas.
Indefensión aprendida (Seligman y cols., 1967/9): el sujeto aprende que no hay relación entre su respuesta y su reforzamiento (las consecuencias) y, por tanto, deja de responder (pasividad). La gente se torna desvalida cuando atribuye sus fracasos y otros resultados negativos a causas internas, estables y globales. Autoeficacia percibida (Bandura, 1977): la confianza en la capacidad de producir un resultado positivo hará que la persona se muestre activa (y no desvalida) al abordar sus problemas.
Las personas que hacen atribuciones internas, estables y generales de los fracasos y de otros resultados negativos, generan desamparo y se deprimen. Como consecuencia de la depresión aparece el realismo depresivo: se contemplan a ellos mismos y al mundo de forma bastante realista. Quienes no sufren depresión están resguardados por una serie de sesgos, como el de la beneficiencia y el del optimismo, que favorecen la autoestima y una postura activa ante la vida. Un poco de autoengaño puede resultar autoprotector y adaptativo.
Complejidad autopercibida (Linville,1987): la condición de autopercibirse con muchos aspectos, cada uno muy diferente de los otros. Al parecer, nos protege de enfermedades relacionadas con el estrés y la depresión. Discrepancias del yo (Higgins,1989): el bienestar psicológico sufre los efectos no solo del auto concepto y el yo, sino también de la forma en que el yo real concuerda o no con el yo ideal (aspiración) y el yo obligado (deber).