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Capitulo 8 de Coren et al, Resúmenes de Psicología

resumen del capitulo 8 de Coren et al

Tipo: Resúmenes

2022/2023

Subido el 02/07/2023

anna-colmenares
anna-colmenares 🇻🇪

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Capítulo 8, Coren et al: Gusto, olfato, tacto y dolor
1. Gusto
Tiene una función de sobrevivencia, así como de proporcionar placer. Para el sistema del
gusto y el olfato, se agruparon células especializadas a fin de recoger la información química
de los alrededores. El sistema del gusto se volvió un sentido de “acercamiento”, el olfato
resultó ser útil como sentido de la distancia, aunque también conservó una función importante
con relación a los alimentos.
Estímulos y receptores del gusto
Los estímulos físicos para el sistema del gusto son sustancias que pueden disolverse en el
agua. La concentración de una sustancia química presente se relaciona con la intensidad del
sabor que experimentamos.
A los científicos les parece útil distinguir por lo menos 4 principales cualidades del gusto:
dulce, salado, agrio y amargo. Estas cualidades del gusto están relacionadas con algunos tipos
generales de moléculas.
En general, el sabor dulce se asocia con lo que llamamos moléculas orgánicas, que se
componen sobre todo de carbono, hidrógeno y oxígeno en combinaciones diferentes. El sabor
amargo está relacionado con el dulce. El sabor salado es producido por moléculas que, al
disolverse en agua, se rompen en dos partes eléctricamente cargadas que se conocen como
iones. Las sustancias agrias también se rompen en dos partes en una solución, pero casi
siempre son ácidos, la mayor parte de los ácidos saben dulces o amargos, no agrios.
Los receptores que responden a los estímulos del gusto son grupos de células denominadas
botones gustativos que se encuentran en tres tipos de pequeñas protuberancias en la lengua,
llamadas papilas. Las papilas fungiformes tienen forma de pequeños hongos y se encuentran
en la punta y lados de la lengua; las papilas foliadas constituyen una serie de pliegues a lo
largo de los lados de la parte posterior de la lengua; las papilas circunvaladas tienen forma de
montes planos, con un trinchera circular o valle a su alrededor y se ubican en la parte de atrás
de la lengua; un cuarto tipo, las papilas filiformes, no contienen ningún botón gustativo,
tienen forma como de punta de flecha y ayudan a triturar la comida en trozos más pequeños.
Hay también algunos receptores del gusto esparcidos en otras partes de la boca, como en el
paladar suave.
Los estímulos del gusto interactúan con receptores y canales de iones en las
microvellosidades. Hay varios mecanismos de transducción para convertir el estímulo
químico en respuesta neural y en cada microvellosidad puede tener más de uno de ellos.
Umbrales y adaptación del gusto
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Capítulo 8, Coren et al: Gusto, olfato, tacto y dolor

  1. Gusto Tiene una función de sobrevivencia, así como de proporcionar placer. Para el sistema del gusto y el olfato, se agruparon células especializadas a fin de recoger la información química de los alrededores. El sistema del gusto se volvió un sentido de “acercamiento”, el olfato resultó ser útil como sentido de la distancia, aunque también conservó una función importante con relación a los alimentos. ● Estímulos y receptores del gusto Los estímulos físicos para el sistema del gusto son sustancias que pueden disolverse en el agua. La concentración de una sustancia química presente se relaciona con la intensidad del sabor que experimentamos. A los científicos les parece útil distinguir por lo menos 4 principales cualidades del gusto: dulce, salado, agrio y amargo. Estas cualidades del gusto están relacionadas con algunos tipos generales de moléculas. En general, el sabor dulce se asocia con lo que llamamos moléculas orgánicas, que se componen sobre todo de carbono, hidrógeno y oxígeno en combinaciones diferentes. El sabor amargo está relacionado con el dulce. El sabor salado es producido por moléculas que, al disolverse en agua, se rompen en dos partes eléctricamente cargadas que se conocen como iones. Las sustancias agrias también se rompen en dos partes en una solución, pero casi siempre son ácidos, la mayor parte de los ácidos saben dulces o amargos, no agrios. Los receptores que responden a los estímulos del gusto son grupos de células denominadas botones gustativos que se encuentran en tres tipos de pequeñas protuberancias en la lengua, llamadas papilas. Las papilas fungiformes tienen forma de pequeños hongos y se encuentran en la punta y lados de la lengua; las papilas foliadas constituyen una serie de pliegues a lo largo de los lados de la parte posterior de la lengua; las papilas circunvaladas tienen forma de montes planos, con un trinchera circular o valle a su alrededor y se ubican en la parte de atrás de la lengua; un cuarto tipo, las papilas filiformes, no contienen ningún botón gustativo, tienen forma como de punta de flecha y ayudan a triturar la comida en trozos más pequeños. Hay también algunos receptores del gusto esparcidos en otras partes de la boca, como en el paladar suave. Los estímulos del gusto interactúan con receptores y canales de iones en las microvellosidades. Hay varios mecanismos de transducción para convertir el estímulo químico en respuesta neural y en cada microvellosidad puede tener más de uno de ellos. ● Umbrales y adaptación del gusto

Los umbrales absolutos varían con el estímulo del gusto específico y cómo es medido, también varían de acuerdo con la viscosidad de la sustancia, presencia de otros estímulos del gusto, temperatura, presencia de otros estímulos y que parte de la lengua o de la boca se estimula. Esto significa que deben controlarse varios factores al medir la sensibilidad del gusto. El problema de umbrales que varían con la medida de la intensidad del estímulo se evita escogiendo una medida estándar útil: la concentración molar. Los umbrales absolutos para varios estímulos medidos de esta manera varían a lo largo de 4 partes diferentes de la lengua y del paladar suave. Para la sustancia amarga, el umbral absoluto más bajo en la lengua se sitúa en el frente, pero el sitio del paladar suave es aún más sensible a él; la punta y la parte trasera de la lengua son las más sensibles al dulce, mientras que el frente y a los lados son muy sensibles a lo salado. Los individuos difieren a menudo de forma drástica en su sensibilidad absoluta a ciertos sabores. El sistema del gusto se adapta con gran rapidez a una estimulación continua del mismo tipo, y esra adaptación aumenta temporalmente el umbral absoluto para la sustancia particular a la que se ha adaptado. Cuando una persona pone constantemente sal a una comida, a medida que comen, van adaptándose al sabor salado y necesitan más dal para experimentar el sabor con igual intensidad. La recuperación de la adaptación del umbral se sensibilidad está casi completa en aproximadamente 10 seg, no importa cuánta sal se haya probado antes. Nuestra sensación de intensidad de un sabor podría requerir de más tiempo para recuperarse que nuestro umbral absoluto. Dada la adaptación a un estímulo moderadamente intenso,podría precisarse hasta 2 min antes de que el sabor parezca tan intenso como cuando se empezó a comer. La adaptación a una sustancia también puede tener un efecto en el umbral para (y en el gusto subsecuente de) sustancias diferentes, esto se llama adaptación cruzada. En algunos casos, la exposición de la lengua a un estímulo puede bajar bajar el umbral a otro estímulo del gusto, en este caso especial de adaptación cruzada se conoce como potenciación, así la adaptación a un ácido, aunque reduzca la acidez de otro ácido, puede aumentar la dulzura de un azúcar. ● Intensidad del gusto Nuestra capacidad para distinguir diferencias de intensidad en el sabor, sin tomar en cuenta el estímulo probado, es en realidad muy poca. Para detectar una modificación en la concentración de cafeína el cambio debe ser 6 veces mayor para el adulto que para el joven. Varias investigaciones han comparado los registros neurofisiológicos de los nervios del gusto

Para los humanos la molécula que le da la cualidad al olor debe provenir de una sustancia volátil (que tenga estado gaseoso a temperaturas ordinarias, en otras palabras, algo que puedes evaporarse) porque las corrientes de aire llevan las moléculas a los receptores de olor de la nariz. Sin embargo, las sustancias más volátiles no necesariamente huelen más fuertes. En general, cualquier molécula puede ser descrita como poseedora de tamaño, peso y forma específicos. Las células receptoras del sistema olfatorio, denominadas neuronas olfatorias primarias, se ubican en un área relativamente pequeña en los pasajes nasales superiores. ● Umbrales y adaptación del olfato Es necesario que lleguen al menos 8 moléculas odorantes al epitelio olfatorio para activar una sola célula receptora en el humano, una sola neurona olfatoria primaria puede generar potenciales de acción en respuestas al contacto con una molécula de estímulo. Esta es la sensibilidad más grande que cualquier receptor sólo podría tener. Mediciones más tradicionales de umbrales absolutos para varios olores dan valores que varían de acuerdo con los métodos psicofísicos, dependen de la pureza del odorante, de la manera en que se entrega al epitelio olfatorio y de la forma en que se mide la intensidad del estímulo; más aún, los umbrales de distintas personas para la misma sustancia varían de un modo drástico de un momento a otro. Sustancias diferentes también tienen umbrales promedio diversos. La sensibilidad al olor difiere entre los individuos, es posible padecer ceguera al olor o “anosmia” hacia ciertas sustancias, tales anosmias específicas tienen coherencia con la idea de que en el olfato hay una gran cantidad de tipos de receptores, probablemente proteínas receptoras específicas en las paredes de los cilios y que cada olor estimula sólo uno o unos cuantos tipos de receptores. La exposición prolongada a un odorante causa adaptación que afecta los umbrales, la intensidad percibida, e incluso el agrado para los olores. La adaptación debilita con rapidez nuestra experiencia de los olores y sabores agradables a menos que se tomen descansos frecuentes de 15 seg, aproximadamente. Por suerte, el olfateo continuo también debilita los olores menos agradables de cuerpos sudorosos, humos de pintura y contaminación. Los efectos que tienen la exposición previa a un odorante en el umbral para ese mismo odorante (autoadaptación) y en el de odorantes diferentes (adaptación cruzada). La disminución más grande de la sensibilidad fue la autoadaptación y la adaptación cruzada varió con la similitud de los olores de los dos estímulos.

El sistema olfatorio no adaptado parece ser tan sensible como el sistema visual o el auditivo al discriminar cambios de intensidad. Es interesante el hecho de que las intensidades del olor pueden diferenciarse mejor si los odorantes entran en la fosa nasal derecha que si lo hacen en la izquierda ● Feromonas Algunos olores tienen una importancia biológica especial por todos los animales, incluso para los humanos. Los hombres y las mujeres emiten a menudo olores fuertes durante la excitación sexual, y algunos autores han especulado que la conducta humana podría estar muy influida por tales estímulos olfatorios. Hay dos tipos principales de feromonas: liberadoras que “descargan” y detonadoras que desencadenan actividades fisiológicas glandulares y otras. Los efectos de las feromonas en la conducta de los humanos son probablemente indirectos, ya que los factores sociales y de aprendizaje influyen en nuestro comportamiento más que otros mamíferos. Más aún, los humanos no poseemos un sistema olfatorio muy desarrollado, claramente funcional. Sin embargo, los olores pueden desempeñar un papel relevante, aunque quizá secundario, en ciertos aspectos de la conducta social del hombre. Debido a que los humanos somos sensibles a los olores biológicos, incluso sin un sistema olfatorio accesorio funcionando, quizá también lo somos a las feromonas.

  1. Tacto La presión en cualquier parte de la piel que cubre la superficie de nuestro cuerpo puede evocar la sensación de tacto. Sin embargo, los mayores componentes de casi todas las experiencias sexuales son sensaciones de tacto. La sensación del tacto, y también la del dolor, calor y frío, surge de receptores situados en la piel y sus vías, así como de estructuras neurales asociadas. ● Estímulos y receptores de la piel La piel responde a una gran variedad de estímulos físicos. La piel responde a la estimulación eléctrica, para estímulos eléctricos, solemos tener ciertos tipos de sensación de tacto, aunque también podemos experimentar temperatura. Cuando el estímulo eléctrico o la presión se vuelve más intenso, o la temperatura del estímulo se vuelve extrema, la sensación casi siempre se vuelve dolorosa. La estructura más importante es la piel pilosa, que cubre la mayot parte del cuerpo humano. Las terminaciones nerviosas libres que se proyectan en la epidermis podrían estar relacionadas con fibras de frío, las cuales aumentan su proporción de disparo cuando la temperatura de la piel baja, o con fibras de calor que incrementan su proporción de disparo cuando la temperatura aumenta, también podrán estarlo con las

cantidad de adaptación que ha tenido lugar, suponiendo que la magnitud de la sensación de los dos estímulos sería igual si fueran iguales en intensidad. Se determinó que la adaptación al estímulo de tacto es similar a la de otras modalidades: es muy rápida más o menos durante el primero segundo y después se reduce poco a poco, luego de 3 seg, el grado de la sensación disminuye a alrededor de un cuarto del valor del principio. Partes diferentes del cuerpo responden de manera distinta, en el labio la adaptación es de 20 seg; sin embargo, en el antebrazo, la pérdida de sensación no está completa después de 60 seg. Estos tiempos de adaptación más largos son congruentes con el estímulo vibratorio más eficaz. Los estímulos vibratorios también se emplean para estudiar la intensidad de las sensaciones del tacto. La acción de un estímulo vibratorio en la piel es muy similar al del sonido en el oído en que la sensibilidad es la mayor para ciertas frecuencias de estímulo. Correspondientemente, para una presión física dada, ciertas frecuencias de vibración producen una sensación de tacto más intensa que otras. Para el tacto, la sensibilidad máxima parece estar en la región de 200 a 400 Hz. Hay otras similitudes entre las respuestas de la piel a otros estímulos vibratorios y el oído, ambas debido a la semejanza de los estímulos involucrados (ambas son vibraciones mecánicas) y a los orígenes evolutivos de la cóclea del sistema auditivo y la piel pilosa, La capacidad del canal es análoga para la intensidad vibratoria y del sonido en aproximadamente 2 bits máximo. El enmascaramiento prospectivo, retrospectivo y simultáneo de estímulos vibratorios ocurre en presencia de otro estímulo vibratorio, y la cantidad de enmascaramiento disminuye a medida que el intervalo de tiempo entre el objetivo y la máscara se incrementa. La piel es diferente del oído en que parece haber, al menos en la piel lampiña, 4 receptores distintos y sistemas neurales aferentes, a menudo llamados canales, para el tacto en lugar del sistema único representado por la cóclea del oído. Además de percibir el estímulo vibratorio de modo pasivo, podemos percibir cambios en la presencia de las superficies con textura a medida que se mueven con relación a la superficie de nuestra piel. La percepción de “aspereza” varía en el cuerpo; la mayor sensibilidad se halla en labios, dedos y antebrazos, y la menor sensibilidad en talones, espalda y muslos. Estas sensibilidades relativas son similares a las de la sensibilidad absoluta de la presión de una sola punta. ● Patrones de percepción táctil y háptica El sentido del tacto puede diferenciar y reconocer objetos complejos, aunque tiende a responder mejor a los aspectos diferentes de los objetos que el sistema visual. Una forma de transmitir información por vía del tacto que más directamente sustituye patrones visuales es

el sistema de sustitución de la visión, pasa un patrón visual a puntos vibratorios, se puede reconocer hasta 25 patrones de estímulo. El optacón funciona como el sistema de sustitución de la visión , excepto que el tamaño del campo visual examinado sólo es de una letra impresa, y el patrón de vibraciones correspondiente a cada letra se forma en la yema de los dedos. El sistema perceptual del tacto también puede ayudar al oído deteriorado. Hay también una inmensa cantidad de información semejante a la del tacto, que está disponible dentro de nuestros propios cuerpos. El procesamiento neurológico de esta información y las sensaciones que percibimos, a lo que se denomina colectivamente cinestesia, se parece mucho al tacto. Cuando movemos nuestros miembros de manera activa por el mundo, percibimos objetos por medio de una combinación de sensaciones táctiles y cinestésicas causadas por nuestra interacción mecánica con ellas, esta se denomina percepción háptica. Una percepción háptica es la textura de la superficie que se integra con frecuencia con la percepción de dureza. Más aún, incluso una breve “mirada háptica” a un objeto puede, algunas veces, ser suficiente para identificarlo mediante la detección de una o más de estas propiedades características. La percepción háptica se relaciona estrechamente con la visión de varias formas: en que podemos reconocer objetos que exploramos con sólo tocarlo antes de verlo, o viceversa. El método Tadoma que ayuda a las personas ciegas y con lesión en el oído a que perciban el habla se basa en la percepción háptica, el observador toca los artículos del habla.

  1. Dolor Es una experiencia compleja, suele estar relacionado con el daño al cuerpo de un animal y, en humanos, su experiencia está acompañada por miríadas de emociones y pensamientos, se considera una sensación, otros que es una emoción o un estado corporal semejante a tener hambre o sed. El dolor tiene umbrales absolutos y diferenciales, se adapta, y tiene vías fisiológicas definibles y autónomas, así como áreas de proyección del cerebro; además, la dimensión de su intensidad es disociable de la de estímulos sin dolor de la misma modalidad. El dolor actúa como un sistema sensorial, y lo trataremos aquí como una modalidad sensorial única. ● Estímulos y receptores del dolor El dolor es adaptativo, porque parece tener la función de inducir a los individuos a permanecer quietos a fin de que venga la cicatrización o con objeto de buscar tratamiento para la lesión.