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La celulitis es una infección bacteriana aguda de la piel y el tejido subcutáneo causada por estreptococos o estafilococos. Conoce su diagnóstico, síntomas, causas, tratamiento y diferencia con la trombosis venosa profunda.
Tipo: Apuntes
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La celulitis es una infección bacteriana aguda de la piel y el tejido subcutáneo causada, la mayoría de las veces, por estreptococos o estafilococos. Los síntomas y signos incluyen dolor, calor, eritema que se propaga rápidamente y edema. Puede haber fiebre y los ganglios linfáticos regionales pueden agrandarse en infecciones más graves. El diagnóstico es clínico; los cultivos pueden ayudar, pero el tratamiento con antibióticos no debe retrasarse en espera de los resultados. El pronóstico es excelente con el tratamiento oportuno de las lesiones. La celulitis es causada casi siempre por estreptococos beta-hemolíticos del grupo A (p. ej., Streptococcus pyogenes) o Staphylococcus aureus. La barrera cutánea generalmente está comprometida. Los estreptococos causan una infección difusa que se extiende rápidamente debido a la acción de las enzimas producidas por las bacterias (estreptocinasa, DNasa, hialuronidasa), que degradan los componentes celulares que, de otra manera, contendrían y focalizarían la inflamación. La celulitis estafilocócica suele ser más localizada y suele aparecer en heridas abiertas o en abscesos cutáneos. S. aureus meticilino resistente (SARM-USA300) se convirtió en la cepa extrahospitalaria predominante en los Estados Unidos (SARM extrahospitalario [EH-SARM]). Los pacientes que están expuestos a SARM en un hospital o un centro de enfermería pueden tener una cepa de SARM que tiene un patrón de resistencia diferente al del USA300. Otras causas menos frecuentes son los estreptococos del grupo B (p. ej.,S. agalactiae) en pacientes mayores con diabetes, bacilos gramnegativos (p. ej., Haemophilus influenzae) en niños; y Pseudomonas aeruginosa en pacientes con diabetes o neutropenia, personas que acuden a balnearios o saunas y pacientes hospitalizados. Las mordeduras de animales pueden causar celulitis: Pasteurella multocida es la causa en las mordeduras de gatos y especies de Capnocytophaga, en la de perros. Las lesiones por inmersión en agua dulce pueden producir una celulitis causada por Aeromonas hydrophila, y en agua salada tibia por Vibrio vulnificus. Los pacientes inmunocomprometidos pueden infectarse por microorganismos oportunistas, incluyendo bacterias gramnegativas como Proteus, Serratia, Enterobacter, o Citrobacter, bacterias anaerobias, y especies de Helicobacter. También con especies de hongos oportunistas como Fusarium. Rara vez las micobacterias pueden causar celulitis. Los factores de riesgo incluyen anomalías de la piel (traumatismos, ulceración, infección micótica, otras alteraciones de la barrera cutánea debidas a enfermedades cutáneas subyacentes), que son comunes en pacientes con insuficiencia venosa crónica o linfedema. Las cicatrices por eliminación de la vena safena por cirugía cardíaca o vascular son sitios frecuentes de celulitis recurrente, sobre todo si coexiste con una tiña del pie.
A menudo no se observa una enfermedad predisponente o un sitio de entrada. La infección es más frecuente en los miembros inferiores. La celulitis suele ser unilateral; la dermatitis por estasis es bastante similar a la celulitis, aunque suele ser bilateral. Los hallazgos más importantes son eritema y dolor locales, y en infecciones más graves, a menudo linfangitis y linfadenopatías regionales. La piel está roja, caliente y edematosa, con frecuencia la superficie cutánea tiene el aspecto de piel de naranja. BORDES: suelen ser difusos, excepto en las erisipelas (un tipo de celulitis con bordes bien definidos). Las petequias son frecuentes; es raro observar grandes áreas de equimosis. Pueden observarse vesículas y ampollas que se rompen, en ocasiones con necrosis de la piel comprometida. La celulitis puede parecerse mucho a la trombosis venosa profunda, pero a menudo pueden diferenciarse por uno o más signos (ver Diferencias entre celulitis y trombosis venosa profunda). La fiebre, temblores, taquicardia, cefalea, hipotensión y delirio (que en general indican una infección grave) pueden preceder varias horas a las manifestaciones cutáneas, aunque muchos pacientes no presentan signos de enfermedad. La leucocitosis es frecuente. La celulitis con rápida propagación de la infección, aumento del dolor, hipotensión, delirio, o descamación de la piel, en particular con ampollas y fiebre, sugiere infección potencialmente mortal. El diagnóstico se realiza mediante el examen físico. La dermatitis de contacto y la dermatitis de estasis a menudo se diagnostican erróneamente como celulitis, lo que conduce a un sobretratamiento. La dermatitis de contacto a menudo se puede diferenciar por la presencia de prurito, la limitación de las lesiones en el sitio de contacto, la ausencia de signos sistémicos y, a veces, la ubicación unilateral. La dermatitis por estasis a veces se puede diferenciar por las características propias de la dermatitis (p. ej., descamación, hallazgos eccematosos, liquenificación), evidencia de estasis venosa y localización bilateral. Otros trastornos a considerar incluyen el linfoma cutáneo de células T, la dermatitis numular, y la tiña. Los cultivos de piel y de heridas (cuando existen) no suelen estar indicados en la celulitis debido a que rara vez se identifica el microorganismo causal. Los hemocultivos son útiles en los pacientes inmunocomprometidos y en los pacientes con signos de infección sistémica (p. ej., fiebre) para detectar o excluir una bacteriemia. El cultivo del tejido comprometido puede ser necesario en pacientes inmunocomprometidos que no responden al tratamiento empírico o si no es posible aislar el microorganismo en el hemocultivo, así como para los pacientes con celulitis en el sitio de ciertas lesiones (p. ej., heridas por mordedura de animal, lesiones penetrantes). Se debe descartar un absceso en base a los hallazgos clínicos.
En los pacientes con neutropenia, el tratamiento de la celulitis requiere antibióticos antiseudomónicos (p. ej., tobramicina 1,5 mg/kg IV cada 8 h y piperacilina 3 g IV cada 4 h) a la espera de los resultados del hemocultivo. Un paciente con celulitis leve causada por mordeduras de mamíferos puede ser tratado en forma ambulatoria con amoxicilina/ácido clavulánico (si es alérgico a la penicilina, con una fluoroquinolona más clindamicina o trimetoprima/ sulfametoxazol). La celulitis que se desarrolla después de la exposición al agua salobre o salada debe tratarse con doxiciclina 100 mg por vía oral dos veces por día y ceftazidima o una fluoroquinolona. La celulitis causada por la exposición al agua dulce debe ser tratada con ceftazidima, cefepima, o una fluoroquinolona. Los posibles organismos infectantes son similares en agua salobre y dulce (p. ej., especies de Vibrio, especies de Aeromonas, especies de Shewanella, Erysipelothrix rhusiopathiae, Mycobacterium marinum, Streptococcus iniae). La tiña del pie no tratada puede predisponer a los pacientes a una recurrencia de celulitis bacteriana en los miembros inferiores; tratar la infección micótica elimina el nido de bacterias que pueden residir en el tejido inflamado y macerado. En caso de que este tratamiento no sea eficaz o no esté indicado, puede prevenirse la celulitis recurrente con penicilina benzatínica en dosis de 1,2 millones de unidades IM 1 vez al mes o penicilina V o eritromicina 250 mg vía oral 4 veces al día durante 1 semana por mes. Si estos regímenes no dan buenos resultados, se requiere el cultivo del tejido afectado. Los patógenos más comunes que causan la celulitis son S. pyogenes y S. aureus. El SARM se debe considerar en presencia de ciertos factores de riesgo (p. ej., celulitis purulenta, traumatismo penetrante, infección de la herida, colonización nasal), particularmente si hay un brote conocido o la prevalencia local es alta. La celulitis de la pierna se diferencia de la trombosis venosa profunda por la presencia de calor, enrojecimiento, piel de naranja, y adenopatías. No se debe hacer cultivo de piel o de las heridas; sin embargo, en casos de infección grave o complicada, se debe hacer hemocultivos y posible cultivo de tejido. El tratamiento antibiótico debe dirigirse a los patógenos más probables.