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Coaliciones Comunitarias: Una Aprobación Comprehensiva, Apuntes de Psicología

Este documento aborda el tema de las coaliciones comunitarias, una estrategia emergente para la intervención social en problemas comunales. Las coaliciones ofrecen oportunidades para trabajar con la comunidad y mejorar el cambio comunitario. Se enfatiza su papel en el desarrollo social y comunitario, y se exploran los procesos psicosociales que facilitan el trabajo cooperativo en las coaliciones. Se presenta un tipo de coalición comunitaria en el marco de la unión europea.

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 15/02/2016

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Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal
Sistema de
Información
Científica
Manuel Fco. MARNEZ, Julia MARTÍNEZ
Coaliciones comunitarias: una
estrategia participativa para el cambio
social Psychosocial Intervention, vol.
12, núm. 3, 2003, pp. 251-267,
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Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?
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Psychosocial Intervention,
ISSN (Versión impresa): 1132-0559 [email protected]
Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid España
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Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal Sistema de Información Científica

Manuel Fco. MARTÍNEZ, Julia MARTÍNEZ

Coaliciones comunitarias: una

estrategia participativa para el cambio

social Psychosocial Intervention, vol.

12, núm. 3, 2003, pp. 251-267,

Cole

gio

Ofici

al

de

Psic

ólog

os

de

Mad

rid

Esp

aña

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa? id=

Psychosocial Intervention, ISSN (Versión impresa): 1132-0559 [email protected] Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid España

¿Cómo citar? Fascículo completo Más información del artículo Página de la revista

www.redalyc.org

Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto

Intervención Psicosocial, 2003, Vol. 12 N.° 3- Págs. 251-

Coaliciones comunitarias: una

estrategia participativa para el

cambio social

Community coalition’s: a strategy of

participation for social change

Manuel Fco. MARTÍNEZ*

Julia MARTÍNEZ

Fecha de Recepción: 7-01-04 Fecha de Aceptación: 26-01-

RESUMEN

Las coaliciones comunitarias se nos presentan en la actualidad como un tópico emergen- te para la intervención social en un amplio rango de problemas. Proporcionan a los psicólo- gos comunitarios, y al resto de los profesionales del área, una oportunidad para trabajar con la comunidad como un “todo social” y comprender mejor cómo conducir el cambio comunitario. Son, además, una estrategia de intervención que entronca con la perspectiva de la diversidad humana ya que promociona la participación de los todos los sectores de la comunidad en la resolución de sus problemas. A través del trabajo cooperativo, las coali- ciones comunitarias incrementan el empowerment comunitario y el sentido psicológico de comunidad. Es este artículo se abordan algunos de los aspectos centrales de este tópico de la intervención social y comunitaria.

PALABRAS CLAVE Coaliciones comunitarias, Intervención social, Participación social, Empowerment comu- nitario.

ABSTRACT Nowadays, the community coalitions are an emergent topic for the social intervention in a wide range of problems. They provide community psychologists, and

DOSSIER

a cooperative work, the community coalitions increase the community empowerment and the psychological sense of community. In this article some of the core aspects of this topic of the social and community intervention are approached.

KEY WORDS

Community coalitions, Social intervention, Social participation, Community empower- ment.

“Nadie es suficientemente sabio, ni suficientemente bueno, ni cuida suficientemente de sí mismo, para poder cambiar su futuro o su destino solo” Benjamin Mays, Citado en Wandersman y Florin (2000)

En el ámbito de la intervención social, las organizaciones comunitarias constituyen un contexto básico de parti- cipación ciudadana a través del cual los individuos toman decisiones en las ins- tituciones, programas y contextos que les afectan (Héller, Price, Reinharz, Riger & Wandersman, 1984). La ONU (2002) enfatiza el papel de la participación social como generadora de capital social y desarrollo comunitario y señala su importancia entre las características sociopolíticas y culturales de los contex- tos que favorecen la integración comuni- taria y el bienestar social. Sin embargo, con frecuencia los problemas de la comunidad son demasiado importantes y complejos para ser abordados por una sola institución u organización social tales como un ayuntamiento, la admi- nistración autónoma, las asociaciones

comunitarias, etc. La

la comunidad o sólo estar presentes aquellos grupos de la misma más estre- chamente vinculados al problema en cuestión. Del mismo modo, las coalicio- nes pueden tener una vida muy corta –y desaparecer una vez conseguido el obje- tivo- o pueden llegar a constituirse en organizaciones en sí mismas, con un carácter más permanente, con órganos de gobierno, fuentes de financiación, etc. En relación al ámbito geográfico puede ser también muy variado, y tras- pasar los límites nacionales como ocu- rre, por ejemplo, con la Agrupación Ala- meda , surgida en el marco de la Iniciati- va Comunitaria EQUAL y en la que par- ticipan organizaciones sociales de Anda- lucía, Región Valona y la Lombardía en torno a la integración laboral de inmi- grantes (Martínez, García, Suárez & Martínez, 2003). Por último, las metas pueden ser tan simples como solicitar una guardería, la limpieza periódica de unos jardines públicos o lograr un monitor de deporte para el colegio del barrio; o tan compleja como intentar mejorar la calidad de vida integral de los residentes del barrio. En términos gene- rales, las metas se pueden agrupar en las siguientes categorías: (1) Desarrollar, participar o influir en las políticas públi- cas, en torno a un problema específico como la integración social de inmigran- tes, la violencia juvenil, etc.; (2) Modifi- car el comportamiento de personas o grupos sociales, como por ejemplo incre- mentar el ejercicio físico regular en la tercera edad, reducir el consumo de gra- sas animales en la pubertad, retrasar el inicio del consumo de tabaco en adoles- centes, etc.; y (3) Construir una comuni- dad saludable, no sólo en lo relacionado con la salud

física (servicios de salud y bienestar) sino psicológica y social, incluyendo áreas como la educación, la diversidad cultural, la prevención de violencia, el empleo, etc. La T abla 1 des- cribe algunas situaciones más concretas en las que estaría justificado constituir una coalición comunitaria.

TABLA 1. Situaciones en las que se puede constituir una coalición comunitaria ()*

1. Abordar una situación urgente como una catástrofe, un

aumento brusco de la vio- lencia en el barrio, etc.

2. Para que la comunidad, o algunos sectores de la misma,

recuperen el control de sus vidas y su futuro en temas importantes como el desarrollo económico, social etc.

3. Obtener, proveer o mejorar servicios de salud, educativos,

medioambientales, etc.

4. Lograr programas más eficaces y eficientes, suprimiendo

duplicaciones innecesa- rias de recursos y esfuerzos.

5. Incrementar la comunicación social entre los distintos grupos y

sectores de la comunidad para desmontar estereotipos y reducir los prejuicios y la discrimina- ción.

6. Revitalizar la esperanza y las energías disminuidas en grupos

que de forma aislada están intentando abordar un problema.

7. Planificar y/o proponer a la comunidad intervenciones

relacionadas con múltiples problemas como la conservación del medio ambiente, la movida juvenil, la seguri- dad ciudadana, la obesidad, etc.

Desde la perspectiva de la intervención, las coaliciones comunitarias poseen una serie de atributos que la hacen idóneas como vehículo para el cambio comunitario. Wolf (2001) describe algunos de ellos:

una amplio rango de temas relevantes para la comunidad;

la priorización de nece- sidades se plantea la comunidad;

ación, satisfacción de necesidades y compartir emociones;

d.

Contribuyen a

construir y/o mejo- rar el compromiso de las personas en la vida comunitaria. Desarrollan y/o consolidan redes sociales de apoyo, incrementan el capital social y favorecen las normas de reciproci- dad en la comunidad;

e. Son un vehículo para el

empower- ment comunitario , entendido como los esfuerzos para mejorar la comu- nidad, responder a las amenazas a la calidad de vida y proveer oportu- nidades para la participación comu- nitaria (Zimmerman, 1995 y 2001);

f. Permiten adoptar la

perspectiva de la diversidad humana en su acerca- miento a los problemas de la comu- nidad (Dalton, Elias & Wandders- man, 2001);

doras en la resolución de los grandes proble- mas sociales.

En resumen, podíamos concluir este apartado asumiendo que, debido a su naturaleza y a sus características esen- ciales, las coaliciones comunitarias son potencialmente fuerzas poderosas para generar y conducir el cambio comunita- rio.

COALICIÓN COMUNITARIA Y

PARTICIPACIÓN SOCIAL

Enmarcadas en los modelos ecológi- cos, las coaliciones comunitarias son unas potentes plataformas para la parti- cipación social de individuos, grupos y comunidades en la resolución de sus problemas. Desde la perspectiva del empowerment (Zimmerman, (1995, 2000), las coaliciones promueven procesos de movilización ciudadana, de incremento de conciencia critica, de capacitación colectiva para

prevenir y afrontar proble- mas, etc. Numerosos investigadores han enfatizado el papel que éstas y otras organizaciones tienen en el logro de una comunidad sensible a los problemas de las minorías y en asegurar su participa- ción efectiva en el control de los recursos (Heller et al., 1984; Pons et al., 1996; Wandersman & Florin, 2000). En este sentido, las coaliciones promueven co- munidades con empowerment porque orientan sus esfuerzos hacia la mejora de los factores que ponen en juego la cali- dad de vida y aportan a sus ciudadanos oportunidades de participación social, tratando de dirigir y caracterizar las estructuras comunitarias en términos de oportunidades para la toma de decisio- nes (Martínez y García, 2000). Pero también en la esfera personal, la implicación de los

participación. Para Wandersman y Florin (2000), la relación positiva entre participación ciu- dadana e integración comunitaria se fun- damenta en que la participación: (1) incrementa el sentimiento de utilidad y responsabilidad y hace decrecer los sen- timientos de alienación y desencanto; (2) incrementa el sentimiento de control sobre el entorno y ayuda a los individuos a desarrollar acciones mejor ajustadas a sus necesidades y valores; (3) promueve valores democráticos, aumenta la con- ciencia política y fortalece el apoyo de la administración y de los responsables de la planificación; y (4) mejora la calidad del contexto y de las acciones de inter- vención, porque las personas implicadas en su puesta en práctica tienen un alto conocimiento de los objetivos, actividades y tareas.

Kieffer (1984) tras analizar la expe- riencia participativa en 15 activistas comunitarios entre 30 y 65 años en diversas áreas de los Estados Unidos, propone un modelo en el que se describe el proceso que vincula participación en organizaciones comunitarias y empower- ment. Un cambio ambiental o provoca- ción - que puede ser de muy diversa índo- le- percibido como amenazante por un individuo que comparte un alto sentido de comunidad, promueve su movilización en un determinado contexto: barrio, tra- bajo, hospital, etc. Este contexto le pro- porciona: (1) modelos de conducta y apoyo emocional por parte de personas que, a modo de mentores, tienen más experiencia en afrontar problemas; (2) información y apoyo de organizaciones

comunitarias ya constituidas para afron- tar la provocación ; y (3) una conciencia crítica de las condiciones adversas del entorno (económicas, políticas, sociales, etc) que le ayudan a comprender mejor las causas del problema o provocación. Estos aprendizajes y experiencias son interiorizados por parte del sujeto produ- ciendo un cambio en su identidad perso-

nal: se percibe con habilidades para la participación, comienza a pensar en sí mismo como líder comunitario, que es capaz de expresar su opinión sobre el problema y tiene fuerza para afrontarlo, etc. En una última etapa, o de compro- miso, el sujeto: (1) promueve y/o se inte- gra en organizaciones y desarrolla roles de participación; (2) integra nuevas expe- riencias e ideas sobre diversas áreas de su vida e identidad personal; y (3) tiene necesidad de expresar sus nuevos valo- res y habilidades a través de ejercer roles participativos y de liderazgo.

Desde este modelo, un aspecto impor- tante en las coaliciones comunitarias viene representado por su capacidad para constituir y desarrollar su cuerpo social. No podemos olvidar que al consti- tuir una coalición es esencial considerar la historia previa de la comunidad en tér- minos de participación, y tener en cuenta que aquellas coaliciones donde la motiva- ción para participar procede directamen- te de las bases, conllevan una mayor pro- babilidad de éxito en el logro de sus metas.

Implicar al mayor número de miem- bros significativos de la comunidad en sus actividades debe ser un objetivo cen- tral. Con ello la coalición gana –por incremento de la diversidad intragrupal- en representatividad y en perspectiva acerca de los problemas y sus solucio- nes. De todas formas y desde un punto de vista cualitativo hay ciertas personas y/o grupos sociales cuya participación en la coalición parece fundamental.

  1. Aquellos que tienen un interés esen- cial en el éxito de la coalición y que pueden ser:

a. Las personas que padecen directa-

mente el problema en cuestión. Pue- den ser actuales o potenciales parti- cipantes en programas de interven- ción, o personas que carecen de una protección sanitaria/social mínima,

o de una vivienda

correa de transmisión de los fines y acti- vidades de la coalición. En el mismo sen- tido, y aunque con una vinculación signi- ficativamente distinta, es conveniente tener algún tipo de alianza con los medios de comunicación por la capaci- dad que tienen de difundir nuestras acti- vidades y generar actitudes positivas hacia las mismas.

COALICIONES COMUNITARIAS

Y CAPACIDAD DE

COLABORACIÓN

Uno de los elementos centrales de las coaliciones comunitarias es, sin duda, el trabajo cooperativo que realizan sus miembros para resolver problemas. Sin embargo, no es fácil ni existe una amplia tradición de trabajar conjuntamente. Para lograrlo, y ser eficaces en el logro de las metas propuestas, son necesarios una serie de requisitos relacionados tanto con los miembros (habilidades, actitudes, conocimientos, etc.) como con el propio contexto (clima relacional, diversidad cultural, etc.) de la coalición. Foster-Fishman, Berkowitz, Lounsbury, Jacobson & Allen (2001) han realizado una importante revisión de la literatura al objeto de ofrecernos una marco com- prensivo de los procesos que tienen lugar en las coaliciones comunitarias. En con- creto se han centrado en construir un modelo integrado sobre el papel de las coaliciones para generar capacidad de colaboración entre sus miembros, enfo- cada hacia cambio comunitario. El mode- lo contempla cuatro niveles críticos: (1) individual; (2) relacional; (3) organizacio- nal; y (4) operativo, relacionado con los programas y/ o actividades que se desa- rrollan en la coalición.

Nivel individual

Las coaliciones comunitarias son organizaciones basadas en la voluntad

de sus miembros para

trabajar conjun- tamente. Sin embargo, el trabajo coope- rativo requiere una serie de competen- cias específicas que no siempre están presentes en los individuos. De hecho, a veces puede resultar de interés para la coalición invertir en la formación de sus miembros para mejorar dicha competen- cia. En concreto nos estamos refiriendo a tres aspectos fundamentales: habilida- des y conocimientos, motivación y acti- tudes, y activación de dichos factores (Tabla 2 ).

a) Habilidades y conocimientos. Los miembros de la coalición necesitan habilidades y conocimientos para trabajar con otros formando un equipo operativo; esto incluye capa- cidad de comunicación, de gestión de conflictos, asunción de los pun- tos de vista de los demás, conduc- tas específicas de colaboración, etc. Además, son necesarias para elabo- rar programas de intervención efec- tivos: conocimiento comprensivo del problema que da sentido a la coali- ción, de la población diana, de los procesos de cambio comunitario, de planificación, diseño, implementa- ción y evaluación de programas, etc. Por último, se precisan habilidades y conocimientos para construir una infraestructura eficaz para la coali- ción, tanto desde una perspectiva material como desde la óptica de la gestión de recursos humanos.

problema que les une. Es importante también

Nivel relacional

El logro de las metas de la coalición a través del trabajo cooperativo se funda- menta, en esencia, en el establecimiento de redes de relaciones positivas entre sus miembros y con otras entidades externas relacionadas con el problema a que se enfrenta la propia coalición ( Tabla 3 ).

a) Relaciones internas positivas. La coalición debe constituirse en una nueva comunidad de relaciones que permita el desarrollo y crecimiento personal de sus miembros. Para ello se debe generar un clima positivo de trabajo: cohesivo, coo- perativo, que genere confianza, abierto y honesto, etc. En segundo lugar se debe desarrollar una visión compartida, es decir, acuerdo en la comprensión del pro- blema, en las metas a alcanzar, en las soluciones al mismo, etc. Es también importante promover la participación en el proceso de toma de decisiones (poder compartido) y minimizar la diferencia de status entre los distintos miembros. Ello supone reconocer la diversidad como un valor importante en la coalición y el empeño por integrar en la misma las dis-

tintas perspectivas, metas,

estilos de tra- bajo, etc. de sus miembros.

b. Relaciones externas positivas. Ya

hemos comentado anteriormente la nece- sidad de incluir en la coalición un amplio rango de personas y grupos comunitarios que puedan estar interesados/ implicados en el problema. Si esto no fuera posible, es indispensable establecer vínculos positivos y fuertes con ellos ya que son necesarios para alcanzar las metas de la coalición. Nos estamos refiriendo a gru- pos vecinales, organizaciones religiosas, miembros y líderes comunitarios, respon- sables políticos, etc., que facilitarán la planificación, implementación y evalua- ción de las actividades. No podemos olvi- dar tampoco el establecimiento de rela- ciones con otras comunidades y/o coali- ciones que tengan intereses o problemas similares y aprender de su experiencia.

Nivel organizacional

Para que las coaliciones puedan sobrevivir en el tiempo necesitan una serie de recursos similares a los de las

TABLA 3. Competencia para el trabajo cooperativo. Nivel relacional Desarrollo de relaciones internas positivas

a. Desarrollo de un clima positivo de trabajo : Cohesivo, cooperativo, de

confianza, abierto y honesto, etc.

b. Desarrollo de una visión compartida : Subordinación de metas,

soluciones comparti- das, acuerdo en la comprensión del problema.

c. Promover un poder compartido. Participación en el proceso de toma

de decisiones, minimizar la diferencia de status entre los miembros.

d. La diversidad como valor: valorar las diferencias individuales y

grupales, las múlti- ples perspectivas, la coexistencia de metas, etc. Desarrollo de relaciones externas positivas