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CONCEPTO Y CONTENIDO DE LA CIENCIA ECONÓMICA , Apuntes de Economía

Asignatura: introduccion a la economia, Profesor: Francisco Javier Loscos Fernández, Carrera: Derecho, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 31/05/2017

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Tema 1: CONCEPTO Y
CONTENIDO DE LA CIENCIA ECONÓMICA
1.1. CONCEPTO Y CONTENIDO DE LA CIENCIA
ECONÓMICA: ALGUNAS DEFINICIONES DE ECONOMÍA.
El concepto de Economía con el que vamos a trabajar a lo largo del curso
dene a esta disciplina como una “ciencia social que estudia el
comportamiento de personas y grupos sociales en los procesos de
producción, distribución y consumo de bienes y servicios”. De esta
denición se desprenden algunas implicaciones:
• En primer lugar, que la Economía es una ciencia, y una ciencia social,
aspectos sobre los que volveremos más adelante.
• En segundo lugar, que su campo de estudio se reere a los procesos de
producción, distribución y consumo (a los que dedicaremos el siguiente
epígrafe de este tema) de bienes y servicios.
Esto signica que la Economía estudia la forma en que las personas y las
sociedades se organizan para cubrir sus necesidades1, desde las de tipo
más básico (como la alimentación, la vivienda, el vestido, o el acceso a la
educación o una asistencia sanitaria básica en caso de enfermedad) hasta
las de nivel superior o incluso superuo.
Para concretar este contenido general de la disciplina, puede venir bien
repasar algunas deniciones de Economía propuestas por diferentes
autores, a lo largo de su historia:
¿Ciencia de la riqueza? ¿Ciencia de la pobreza? El desarrollo
económico
Una primera referencia podemos encontrarla en el título del libro de Adam
Smith (1776) con el que a veces se considera que nace la Economía como
ciencia: Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de
las naciones. Podríamos hablar, así, de la Economía como ciencia de la
riqueza, porque a Adam Smith -testigo de los cambios que se estaban
produciendo como consecuencia de la Revolución Industrial, en su país y
en otras partes de Europa- le preocupaba conocer de qué factores
dependía que unos países fuesen ricos y otros pobres.
De hecho, y si nos centrásemos en esta perspectiva, a la vista de la
realidad predominante en el mundo en que vivimos, bien podríamos
hablar de la Economía como ciencia de la pobreza: Gunnar Myrdal (premio
Nobel de Economía 1974) subtituló su libro Asian Drama (1968) como Una
1 Bienes (en sentido amplio) son todas aquellas cosas que sirven para
satisfacer necesidades. Hablamos de bienes (en sentido estricto) si se
trata de cosas materiales (como una manzana o una llave inglesa) y de
servicios (como el asesoramiento personal o jurídico, la educación o la
asistencia sanitaria) si se trata de cosas inmateriales.
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Tema 1: CONCEPTO Y

CONTENIDO DE LA CIENCIA ECONÓMICA

1.1. CONCEPTO Y CONTENIDO DE LA CIENCIA

ECONÓMICA: ALGUNAS DEFINICIONES DE ECONOMÍA.

El concepto de Economía con el que vamos a trabajar a lo largo del curso define a esta disciplina como una “ciencia social que estudia el comportamiento de personas y grupos sociales en los procesos de producción, distribución y consumo de bienes y servicios”. De esta definición se desprenden algunas implicaciones:

  • En primer lugar, que la Economía es una ciencia, y una ciencia social, aspectos sobre los que volveremos más adelante.
  • En segundo lugar, que su campo de estudio se refiere a los procesos de producción, distribución y consumo (a los que dedicaremos el siguiente epígrafe de este tema) de bienes y servicios.

Esto significa que la Economía estudia la forma en que las personas y las sociedades se organizan para cubrir sus necesidades 1 , desde las de tipo más básico (como la alimentación, la vivienda, el vestido, o el acceso a la educación o una asistencia sanitaria básica en caso de enfermedad) hasta las de nivel superior o incluso superfluo.

Para concretar este contenido general de la disciplina, puede venir bien repasar algunas definiciones de Economía propuestas por diferentes autores, a lo largo de su historia:

¿Ciencia de la riqueza? ¿Ciencia de la pobreza? El desarrollo económico

Una primera referencia podemos encontrarla en el título del libro de Adam Smith (1776) con el que a veces se considera que nace la Economía como ciencia: Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones. Podríamos hablar, así, de la Economía como ciencia de la riqueza, porque a Adam Smith -testigo de los cambios que se estaban produciendo como consecuencia de la Revolución Industrial, en su país y en otras partes de Europa- le preocupaba conocer de qué factores dependía que unos países fuesen ricos y otros pobres.

De hecho, y si nos centrásemos en esta perspectiva, a la vista de la realidad predominante en el mundo en que vivimos, bien podríamos hablar de la Economía como ciencia de la pobreza: Gunnar Myrdal (premio Nobel de Economía 1974) subtituló su libro Asian Drama (1968) como Una

1 Bienes (en sentido amplio) son todas aquellas cosas que sirven para satisfacer necesidades. Hablamos de bienes (en sentido estricto) si se trata de cosas materiales (como una manzana o una llave inglesa) y de servicios (como el asesoramiento personal o jurídico, la educación o la asistencia sanitaria) si se trata de cosas inmateriales.

investigación sobre la pobreza de las naciones, parafraseando el título de Smith. En el mismo sentido, Theodore Schultz (premio Nobel de Economía

  1. iniciaba su discurso de aceptación del Premio Nobel afirmando que “La mayor parte de la población del mundo es pobre, de manera que si conociéramos la economía de la pobreza, sabríamos mucho de la economía que realmente importa”.

De una manera o de otra, ambas perspectivas implican una preocupación por los problemas del desarrollo económico (con las dimensiones adicionales que aporta el más reciente enfoque del desarrollo humano 2 ) como uno de los problemas esenciales a los que debe dedicar su atención la Economía.

La distribución de la riqueza

Este contraste entre riqueza y pobreza de las naciones (o desarrollo y subdesarrollo, en una terminología más actual), se plantea también, en el interior de cada sociedad o comunidad, en la forma de desigualdades en el acceso a la producción y los recursos, y en la cobertura de sus necesidades, entre diferentes personas y grupos sociales. De ahí que David Ricardo, en el prólogo de sus Principios de Economía Política y Tributación de 1817, comenzase afirmando que:

“El producto de la tierra –todo lo que se obtiene de su superficie mediante el empleo de trabajo, maquinaria y capital– se reparte entre tres clases de la comunidad: el propietario de la tierra, el dueño del capital necesario para su cultivo, y los trabajadores por cuyo esfuerzo se cultiva.

Pero en distintas formas de sociedad, las proporciones del producto total de la tierra que se asignarán a cada una de estas clases, bajo los nombres de rentas, beneficios y salarios, serán esencialmente diferentes (...) El principal problema de la Economía Política es determinar las leyes que regulan esta distribución ”.

En el mismo sentido, y unos años más tarde, John Stuart Mill, uno de los últimos economistas clásicos 3 , afirmaba, en las primeras páginas de sus Principios de Economía Política de 1848, que “quienes escriben sobre Economía Política declaran enseñar o investigar la naturaleza de la riqueza, y las leyes de su producción y distribución”.

2 El desarrollo humano se define como “el proceso de ampliación de oportunidades y opciones para que las personas puedan ser y lograr lo que valoran”. Se trata de un concepto elaborado inicialmente por Mahbub ul Haq y Amartya, y promovido institucionalmente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que todos los años edita un Informe sobre el Desarrollo Humano 3 La denominada escuela clásica de Economía es la que se inicia con Adam

Smith, y a la que pertenecen autores como David Ricardo, Thomas Malthus y John Stuart Mill. Suele considerarse a Karl Marx como el último de los clásicos, a quienes preocupaba comprender los intensos y acelerados procesos de cambio social que caracterizaron a su época. Podéis encontrar un repaso rápido de las principales corrientes de la Historia del Pensamiento Económico en el epígrafe 1.3 del manual de Juan TORRES (2011, pp. 29-35).

el incumplimiento de estos requisitos convierte en inútiles muchas de estas investigaciones económicas) 5.

En cualquier caso, la atención a las necesidades de la población, y su grado de cobertura con los recursos de que se dispone, son las señas de identidad de la Economía y el punto de referencia para juzgar el valor de sus contribuciones.

1.2. LOS PROBLEMAS BÁSICOS DE TODA ORGANIZACIÓN

ECONÓMICA Y LA FORMA DE RESOLVERLOS: LOS

SISTEMAS ECONÓMICOS.

¿Cañones o mantequilla? Este viejo dilema entre producir cañones o mantequilla se achaca a Hitler, pero, en realidad, afecta a cualquier persona o grupo social que se enfrenta a un problema de elección cuando se dispone de recursos escasos.

A la vista de la situación de nuestro mundo no deja de ser un ejemplo que tiene bastante que ver con la realidad de nuestras sociedades.

Téngase en cuenta, por ejemplo, que organismos como la Organización de Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud, la FAO y la UNESCO sólo recibieron para financiar sus programas alimenticios, educativos y sanitarios el 1,3 por 100 de los 17 billones de dólares que costó en armamentos la «guerra fría».

Es cierto que en los últimos años habían disminuido los gastos militares en todo el mundo, pero volvieron a aumentar desgraciadamente después del «11-S» de 2001 y más tarde con la guerra de Irak. Por eso, la desproporción entre lo que se gasta en la industria de la muerte y lo que se deja de gastar en salvar y hacer más satisfactoria la vida humana sigue siendo abismal.

¿Faltan recursos o falta sentido de la justicia y voluntad de repartir mejor? No se puede decir que la pobreza y la insatisfacción de las necesidades humanas que sufre la mayor parte de la población mundial se deban a la falta de recursos. Esos contrastes muestran que las decisiones acerca del empleo de los recursos que satisfacen nuestras necesidades no son unívocas, en el sentido de que exista una única decisión posible acerca de ellos. Significan, por el contrario, que el problema de cuáles satisfacer y en qué grado hacerlo no depende de una ley económica universal y abstracta, sino de los intereses económicos que prevalezcan en el mundo,

5 Un ámbito en el que el desarrollo de este trabajo interdisciplinar puede ofrecer resultados especialmente útiles es el de la Economía de los recursos naturales y del medio ambiente, que aborda -entre otras dimensiones- las relaciones entre la Economía, la Ecología y las ciencias de la naturaleza y, en general, los problemas que plantea la gestión de los recursos del planeta, que no son infinitos.

de la decisión colectiva que se realice y también del tipo de compromiso ético predominante en nuestras sociedades.

Qué, cómo y para quién producir bienes y servicios

En cualquier tipo de economía hay cuestiones básicas que inevitablemente hay que plantear a la hora de abordar el problema de producir todo lo que se necesite para satisfacer las necesidades colectivas. Se suelen resumir en tres preguntas fundamentales

¿Qué bienes producir? Puesto que los recursos son escasos y susceptibles de usos alternativos, hay que decidir a qué dedicarlos. Alguien tiene que tomar esa decisión. Puede que sea un dictador el que lo resuelva, o una autoridad elegida democráticamente, o que se haga según la costumbre, sin que nadie se pregunte mucho acerca de por qué se hacen las cosas. O, como veremos enseguida, puede dejarse en manos del mercado, es decir, de un sistema de intercambio neutro en el que, en principio, nadie pueda imponer su voluntad para decidir los términos del intercambio. Pero de alguna manera hay que tomar la decisión de producir un bien u otro, una decisión de gran trascendencia social puesto que implica establecer prioridades entre las diferentes necesidades.

La respuesta a esta pregunta es de carácter claramente político, en el sentido de que dependerá de las preferencias dominantes en la sociedad en un momento dado. No hay criterios objetivos para tomarla. No existe una razón indiscutible que establezca, por ejemplo, que hay que producir más vehículos privados que colectivos, o más armas que escuelas. La decisión dependerá del poder de los diferentes grupos, de su mayor o menor capacidad para influir en las decisiones, de las preferencias culturales, ideológicas, religiosas, éticas, etc.

¿Cómo producir los bienes? La producción de cualquier bien o servicio se puede realizar normalmente de varias maneras, es decir, utilizando combinaciones diferentes de los recursos disponibles, o unos u otros recursos. Se puede usar más trabajo más capital, o utilizar el trabajo más o menos intensivamente; se puede deducir respetando escrupulosamente el medio ambiente o no, recurriendo materias primas naturales o artificiales, etc.

Es una decisión que tiene también gran importancia, puesto que afecta a nuestra dotación de recursos, al bienestar, a la calidad de lo que se produzca, a los rendimientos que proporcione la producción.

La respuesta a esta pregunta está condicionada en gran medida por la tecnología existente y por los medios técnicos de los que dispongamos. p eso puede decirse que es un asunto de naturaleza fundamentalmente técnica Pero, como le ocurre a casi todos los problemas económicos, tiene también una clara dimensión política puesto que, sea cual sea el condicionante tecnológico, siempre habrá que elegir entre opciones que son preferenciales: respetar o no el medio ambiente, o explotar o no a la fuerza de trabajo, por ejemplo ¿Para quién producir?

La combinación de estos tres elementos es lo que proporciona un tipo específico de organización de la actividad económica al que llamamos «sistema económico» porque implica la conjunción de elementos técnicos, organizativos, teleológicos (referidos a los fines), políticos o puramente económicos relativos a la forma de producir, intercambiar o consumir.

A lo largo de la historia se han dado diferentes tipos de sistemas económicos que, a veces, incluso se han entremezclado en distintos momentos.

Los sistemas económicos a lo largo de la historia

El sistema económico esclavista se extendió históricamente hasta el siglo IV de nuestra era, primero en Babilonia, Egipto, Grecia y luego en Roma. Se caracterizó porque los dueños de grandes extensiones de tierra utilizaban a los esclavos para cultivarlas garantizando tan sólo su supervivencia. El elemento que permitía unir las diferentes piezas del sistema era de tipo político: el poder que tenían las clases más ricas. Era un sistema económico basado en la explotación intensiva de grandes propiedades y de recursos naturales.

El sistema feudal se desarrolló entre los siglos v y xv, principalmente en Europa Occidental. Fue el resultado de la quiebra del esclavismo motivada por circunstancias muy variadas: la fragmentación del poder político, la desaparición de la idea de Estado, avances tecnológicos, crisis de la práctica de la esclavitud y rebeliones de esclavos, etc. También se basó en la propiedad de la tierra por los nobles y el clero, que se servían de vínculos religiosos para lograr que los siervos que no tenían propiedad alguna y que trabajaban para los señores feudales les entregasen toda la producción a cambio de los medios de subsistencia elementales.

El sistema capitalista apareció cuando algunos antiguos oficios del feudalismo fueron independizándose de los señores feudales y convirtiéndose en actividades autónomas (sobre todo los vinculados a la construcción) y cuando se empezaron a desarrollar actividades bancarias y comerciales más extendidas. Quienes las fueron iniciando se convirtieron en los primeros empresarios capitalistas, llamados así porque ellos mismos lograron disponer del capital necesario para llevarlas a cabo y, sobre todo, de los recursos para contratar a los trabajadores al servicio de sus empresas.

Gracias a la incorporación masiva de capitales y a la revolución tecnológica, el capitalismo produjo un extraordinario desarrollo de la industria y un gran incremento en la obtención de materias primas. La gran actividad económica que se generaba fue la que dio lugar a la necesidad de utilizar cada vez más trabajo, y éste comenzó a prestarse a cambio de un salario, algo entonces revolucionario frente las serviles relaciones feudales.

El sistema socialista respondió a las ideas extendidas entre las clases trabajadoras que deseaban liberarse de la explotación que llevaba consigo la relación salarial capitalista. La primera gran experiencia de este tipo se llevó a cabo de 1917 a final del siglo xx en diversos países de Europa Oriental siguiendo las ideas de Marx y Lenin y más tarde en China y

algunas otras naciones asiáticas. En esos países se puso en práctica un tipo de economía, dirigida muy férreamente, en la que apenas había iniciativa individual y en la que la finalidad era lograr una distribución de la riqueza igualitaria entre la población.

En algunos países se consiguieron logros sociales indiscutibles, sobre todo en áreas como la educación, la sanidad o la vivienda, pero se alcanzaron en un contexto de gran ineficacia y despilfarro. Además, fueron conquistas que resultaron insuficientemente satisfactorias cuando los individuos comenzaron a demandar, también, libertades públicas y respeto a los derechos humanos.

Sistemas económicos mixtos o impuros

Los anteriores tipos de sistemas económicos se han podido observar con nitidez en diferentes épocas históricas. Pero en realidad es muy difícil que se den tipos de sistemas económicas puros, que no tengan elementos de otros sistemas.

En muchas economías capitalistas hay elementos feudales o socialistas e incluso aún hoy hay prácticas laborales que son verdaderamente esclavistas.

Eso es así porque la organización de un sistema económico no es una obra de ingeniería perfecta, sino el resultado de voluntades humanas que pueden ser contradictorias.

La organización de la vida económica implica un conflicto permanente entre los intereses de los individuos, y ese conflicto no se resuelve generalmente a favor de un solo grupo social o de una persona.

Por eso los sistemas económicos suelen ser impuros y tener elementos de otras formas diferentes de organizar la vida económica.

Además, la organización de la vida económica está cambiando constantemente. Normalmente no nos damos cuenta de ello porque formamos parte de ese cambio, porque estamos dentro de él. Pero la manera de dar puestas a las preguntas económicas fundamentales se modifica sin cesar: en cada momento de su vida los seres humanos se dedican a procurar que las relaciones económicas les sean un poco más favorables.

Por eso no cabe pensar que una determinada forma de organizar la vida económica va a ser inmutable, que ya no habrá más cambios en el sistema económico en el que vivimos. Todo lo contrario: la acción continua de los seres humanos, aunque sea inconsciente, está cambiándolo permanentemente.

Escasez, elección óptima y desigualdad

La actividades económicas que los seres humanos llevamos a cabo se encaminan a satisfacer nuestras necesidades, pero es evidente que no siempre pueden conseguirlo, bien sea porque no hay recursos suficientes, porque no elegimos adecuadamente su uso y obtenemos menos de los que podríamos obtener o porque se reparten de forma desigual.

precio) A B C D E F G H 0 X 2 = 0

10 X 2 = 20

20 X 2 = 40

30 X 2 = 60

40 X 2 = 80

50 X 2 = 100

20 X 2 = 40

30 X 2 = 60

50 X 2 = 100

40 X 2 = 80

30 X 2 = 60

20 X 2 =

10 X 2 = 20

0 X 2 = 0

15 X 2 = 30

40 X 2 = 80

Esas diferentes alternativas pueden representarse gráficamente de la siguiente manera.

Como vemos, en cualquiera de las alternativas A, B, C, D, E y F la economía dedica todos sus recursos a producir bien sea cañones, bien mantequilla. Por eso, el total producido (100 millones de €) coincide con la dotación de recursos de la que disponía inicialmente.

Si en la figura se comparan las alternativas que se encuentran en la línea y cuyo total suma 100 millones de € (A, B, C, D, E, F) con la alternativa G, se verá una diferencia clara: las primeras implican utilizar todos los recursos disponibles (100 millones de €), mientras que la alternativa G (producir 20 cañones y 15 toneladas de mantequilla) significa producir por un valor de 70 millones de €, es decir, dejar de utilizar 30 millones de €.

Las alternativas que se encuentran en la línea son aquellas que proporcionan el máximo rendimiento posible de los recursos, y se dice que son eficientes.

Por el contrario, las alternativas de producción como la G, que deja sin utilizar recursos y que no saca todo el provecho posible de aquellos de los que disponemos, se dice que son ineficientes.

Aparentemente la alternativa H sería la mejor, puesto que implica producir a la vez más cañones y más mantequilla que en las alternativas anteriores, pero no la podemos alcanzar. Si sólo disponemos de recursos para producir por un valor de 100 millones de €, lógicamente no podemos hacer una combinación de cañones y mantequilla por valor de 140 millones de €.

La línea de la gráfica es como una frontera. Se llama frontera de posibilidades de producción porque nos va indicando las combinaciones eficientes y los volúmenes de producción que no podemos traspasar dada una determinada dotación de recursos. Debajo de ella están las alternativas indeseables por ineficientes, y por encima de ella, las que no podemos alcanzar.

Aunque en realidad sí podría ser posible alcanzar posiciones como la H si se logra generar mayor acumulación de capital.

Tal y como señalamos en el epígrafe anterior, si se consigue que los trabajadores sean más productivos y puedan fabricar más cañones o más mantequilla en menos tiempo, si se dispone de nuevas técnicas de producción o si aumenta la explotación de los trabajadores, se podría lograr producir, al mismo tiempo, más cañones y más mantequilla, es decir, desplazar hacia arriba la frontera de posibilidades de producción.

Los datos de la tabla y la gráfica también nos permiten cuantificar los costes de oportunidad de las diferentes alternativas.

Así, la elección de la alternativa C (producir 20 unidades de cañones y 30 toneladas de mantequilla) en lugar de la B nos permite producir 10 cañones más, pero tiene un coste de oportunidad de 10 toneladas de mantequilla, que son las que dejaríamos de producir. Y si hubiésemos elegido F en lugar de C, produciríamos 30 cañones más, pero con un coste de oportunidad de 40 toneladas de mantequilla que habríamos dejado de producir.

1.3. MÉTODO CIENTÍFICO Y CARACTERÍSTICAS DEL

ANÁLISIS ECONÓMICO

El término «economía» lo utilizamos también para referirnos a una rama específica del conocimiento que es la que trata de estudiar científicamente la actividad económica, los problemas económicos y el comportamiento económico de los seres humanos.

transformarlos: para estimular la economía en épocas de crisis conviene aumentar el gasto público, para lograr más equidad deben utilizarse impuestos progresivos que graven más a los que más tienen...

El método científico en economía

Para poder lograr ese tipo de conocimientos científicos la economía debe analizar los fenómenos de un modo particular: utilizando un conjunto sistemático de reglas de conocimiento que denominamos «método científico».

El método científico es el conjunto de reglas y razonamientos que hay que utilizar para poder establecer juicios rigurosos y contrastados por la realidad.

Sólo los conocimientos obtenidos de esa forma se pueden considerar verdades. Los demás son las especulaciones o afirmaciones sin demostración propias del conocimiento vulgar.

Las ciencias que aplican el método científico al conocimiento de los fenómenos de la naturaleza se llaman ciencias naturales, y las que lo aplican a analizar científicamente los fenómenos sociales se llaman ciencias sociales.

Puesto que los problemas económicos tienen que ver con los seres humanos y las relaciones que se dan entre ellos decimos que la economía es una ciencia social.

Las teorías económicas

En el camino que lleva a tratar de descubrir y formular las leyes generales que regulan el funcionamiento de la actividad económica, la ciencia económica construye teorías económicas sobre los distintos asuntos concretos que estudia.

Las teorías económicas vienen a ser una especie de sistema lógico que ilustra simplificadamente todos y cada uno de los aspectos de un fenómeno y que permite predecir su comportamiento en situaciones diferentes.

Normalmente, una teoría contiene diferentes componentes: variables, hipótesis, predicciones y la contrastación.

Variables

Una variable es una magnitud relativa a alguno de los fenómenos que se van a estudiar: precio, cantidad demandada, cantidad ofertada, renta, cantidad de dinero...

En la investigación económica se pueden distinguir diferentes tipos de vari ables:

  • Variable endógena (o inducida). Es aquella que está explicada dentro de una teoría.
  • Variable exógena (o autónoma). Es la que influye en las endógenas pero está determinada por factores ajenos o externos a la teoría. EJEMPLO: En una teoría que afirmase «La cantidad de gasto familiar en cine está determinada por la renta familiar y por el gasto de publicidad de las productoras cinematográficas», el gasto familiar es variable endógena, y el gasto publicitario sería exógena.
  • Variable stock. Es la que sólo se refiere a una cantidad en un momento determinado y la que no necesita de la dimensión temporal para que tenga significado o sentido: el número de máquinas que hay en una empresa.
  • Variable flujo. Es la que tiene dimensión a lo largo del tiempo: la inversión que hace que ese número de máquinas aumente o disminuya a lo largo del tiempo.

Hipótesis sobre el comportamiento de las variables

Las hipótesis son los supuestos previos que se establecen como punto de partida de la investigación y que hay que tratar de confirmar o no. Suelen ser de tres tipos:

  • Relativas al comportamiento: «Las empresas buscan el máximo beneficio».
  • Relativas a la relación entre cantidades que puede darse entre diversos factores: producción de un bien aumenta el triple cuando se duplica la cantidad de trabajo empleado para producirlo».
  • Relativas a las condiciones en que se puede aplicar la teoría que se formula: «Para que haya competencia perfecta, la información debe ser perfecta y gratuita».

Para establecer estas hipótesis es necesaria la observación detallada, rigurosa y acertada de los fenómenos que se estudian, y para ello se pueden utilizar varios procedimientos: recurrir a datos estadísticos, al conocimiento histórico, a la observación directa o a encuestas.

Las hipótesis que vamos aceptando porque comprobamos que se corresponden con la realidad son las que van conformando el conocimiento económico acumulado que nos permite comprender los fenómenos económicos e ir descubriendo las leyes que los regulan.

Predicciones

Las predicciones son los juicios que establecen lo que ocurrirá cuando las hipótesis establecidas se cumplan. Por ejemplo, si hemos establecido la hipótesis de que en competencia perfecta todas las empresas obtienen el mismo beneficio y la hemos aceptado porque comprobamos que ocurre en la realidad, podremos establecer una predicción: en condiciones de competencia perfecta, ninguna empresa obtendrá beneficios extraordinarios a largo plazo.

traten de mejorar. Se trata de preferencias: no hay un criterio objetivo para determinar qué es mejor. Lógicamente, quien mantenga una u otra posición investigará luego influido por esa preferencia.

Esa limitación obliga a los economistas a razonar a menudo analizando los diferentes elementos de un fenómeno «como si» se comportasen de una manera predefinida por nosotros.

La condición ceteris paribus

Cuando se estudia, por ejemplo, la cantidad de un bien que un individuo está dispuesto a consumir, es fácil observar que son muy variados los factores de los que depende (el precio del bien, el de otros bienes relacionados, la renta del consumidor, etc.). Pero como es imposible considerar todos al mismo tiempo, se suele simplificar diciendo que depende del precio del bien ceteris paribus , esto es, manteniendo constantes los demás factores, y así razonamos como si la demanda sólo dependiera del precio.

Errores lógicos

El propio proceso de verificación de las hipótesis es difícil. A veces, se producen errores de lógica por parte del científico. Eso ocurre, por ejemplo, cuando éste cae en lo que Paul Samuelson ha llamado la falacia de la composición, que se produce al confundir el todo con la parte. Se refiere a que en la vida económica lo que es bueno o malo para unos no siempre lo es para todos: una buena cosecha es algo magnífico para los consumidores porque seguramente haga que bajen los precios, pero es muy malo para los productores porque eso reducirá sus ingresos.

Otros errores habituales se producen porque es difícil distinguir correctamente entre las causas y las consecuencias de los fenómenos: muchas veces se observa que algo sucede después de otra cosa y se deduce erróneamente que es su consecuencia. En otras ocasiones, la verificación de una teoría económica puede dar lugar a interpretaciones completamente distintas dependiendo del aspecto singular que se constate o, incluso, de la perspectiva personal que adopta el científico frente al fenómeno que estudia.

La economía y las demás ciencias sociales

Las dificultades que comporta el estudio de los asuntos económicos y la vinculación tan importante que hay entre los fenómenos y las relaciones económicas y el resto de las cuestiones sociales, la política, el derecho o la moral hacen que la economía deba ser un tipo de conocimiento muy atento a otras ramas del saber. Así, la investigación en economía debe recurrir constantemente a la estadística, a la matemática, a la historia, a la sociología, a la psicología, al derecho o incluso a la filosofía para poder conocer bien los fenómenos que estudia.

La presencia casi constante de esos juicios o preferencias ha llevado a distinguir dos grandes enfoques de la economía: el positivo y el normativo.

Economía positiva y normativa

La economía positiva sería la que establece proposiciones referidas a los hechos y que por tanto se pueden validar. Afirmaría, por ejemplo, que «la disminución de un 5 por 100 en el precio de las entradas de cine aumenta su consumo en un 15 por 100». Puede ser verdad o mentira, pero se puede demostrar. La economía normativa, por el contrario, se refiere a lo que debe ser, es decir, a lo que se considera mejor o peor y que, por tanto, no puede contrastarse. Proporcionaría afirmaciones como «es bueno que baje el precio de las entradas para que la gente pueda ir más veces al cine».

Cuando se estudia la calcopirita o la división celular, es muy posible que esos valores o preferencias ideológicas no tengan mucha importancia (aunque a veces también pueden influir en las ciencias naturales, por ejemplo, cuando los científicos son más o menos sensibles al uso militar o inhumano de sus descubrimientos). Pero en el caso de los asuntos económicos, los prejuicios o preferencias de los científicos influyen en mayor medida. Sus investigaciones afectan a la riqueza de unos o de otros, al poder financiero o a la capacidad de decisión social. Por eso es muy importante conocer esos juicios de valor y distinguirlos de las auténticas proposiciones científicas.

Las discrepancias entre economistas

Todas estas dificultades y limitaciones metodológicas han producido grandes discrepancias entre los economistas a lo largo de la historia que normalmente se originan por la confluencia de diferentes causas como las siguientes:

  • Desacuerdo sobre los objetivos del conocimiento, lo que llevará a que diferentes científicos analicen distintos fenómenos.
  • Errores o falta de lógica o coherencia en el razonamiento de cada uno de ellos.
  • Gran influencia de las preferencias de los científicos, lo que les lleva por caminos distintos a la hora de analizar y de proponer soluciones.
  • La presión que suelen realizar los grandes poderes sociales para dirigir la investigación en el sentido que más les interese.

La influencia de la ideología

Si las discrepancias sólo se produjeran por razones puramente metodológicas, cabría pensar que los economistas científicos podrían llegar antes o después a consensos que les llevaran a alcanzar posiciones comunes y propuestas rigurosas, pero como las preferencias ideológicas o las posiciones éticas o políticas de los científicos desempeñan también un papel muy importante en sus análisis, es muy difícil pensar que eso pueda llegar a darse.

En el análisis económico predomina hoy día una cierta despreocupación hacia los problemas del método. Para tratar de salvar esas grandes

La economía se enfrenta a problemas especiales a la hora de aplicar el método científico. En primer lugar, debido a que tienen gran influencia los juicios de valor y las preferencias y prejuicios de los científicos, y en segundo lugar, porque no se puede experimentar ni se le puede aplicar los métodos de contrastación típicos de otras ciencias.

Las dificultades y limitaciones metodológicas que afectan a la investigación científica en economía han producido grandes discrepancias entre los economistas a lo largo de la historia.

La economía clásica (Smith, Mill, Ricardo, Marx...) se preocupó por descubrir cuáles eran las fuentes de creación de la riqueza, la evolución a largo plazo de la economía y las formas en que se distribuían los bienes entre las diferentes clases sociales.

La economía neoclásica estableció que los sujetos económicos buscan la utilidad o beneficio, y que el mejor mecanismo para alcanzarlos es el mercado.

Keynes y el keynesianismo criticaron duramente la creencia neoclásica en la perfección del mercado y la idea de que no habría nunca paro permanente y propusieron medidas de intervención gubernamental para evitar las imperfecciones del mercado, las crisis económicas y el desempleo.

En los últimos treinta años el monetarismo volvió a revalidar el enfoque neoclásico dando lugar a un nuevo consenso, conocido como «neoliberalismo», que lleva a fomentar las políticas de fortalecimiento del mercado y la pérdida de peso del sector público en las economías.

Las corrientes críticas en el pensamiento económico ponen en tela de juicio principalmente la creencia en los automatismos en el mercado y subrayan preferentemente los aspectos relativos a las deficiencias estructurales del capitalismo.

RESUMEN TEMA 2

La satisfacción de las diferentes clases de necesidades humanas es el punto de partida y el objetivo básico de la actividad económica.

Los bienes económicos o mercancías son todo aquello que nos permite satisfacer nuestras necesidades y que, a diferencia de los no económicos, son escasos y costosos y se obtienen a través del intercambio.

El intercambio es el proceso que lleva a producir los bienes y servicios y a ponerlos a disposición de los diferentes sujetos económicos a través de la producción, la distribución, el cambio y el consumo.

El dinero es cualquier cosa que sea generalmente aceptada como contrapartida en los intercambios, como medio de pago.

Para que los intercambios se puedan llevar a cabo se necesitan siempre unas normas o derechos de apropiación que establezcan lo que se puede hacer y lo que no en las diferentes transacciones.

El trabajo es el esfuerzo humano aplicado para realizar alguna tarea en el proceso de producción.

El concepto de tierra se refiere a los recursos naturales de todo tipo que utilizamos en la producción.

El capital son todos aquellos bienes que se utilizan para producir otros bienes. Su acumulación a lo largo del tiempo es lo que hace posible que se puedan producir más bienes y satisfacer nuevas necesidades humanas.

Las economías se enfrentan habitualmente a la necesidad de elegir entre diferentes alternativas, y al hacerlo hay que procurar que la elección sea óptima. Muchas necesidades de una gran parte de la humanidad no se satisfacen no sólo porque no haya recursos suficientes sino porque están muy desigualmente distribuidos.

En cualquier tipo de economía hay tres cuestiones básicas que necesariamente hay que plantear: ¿qué cómo y para quién producir bienes y servicios?, cuya respuesta es diferente en cada tipo de economía o sociedad, conformando así diferentes sistemas económicos.