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Tipo: Apuntes
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Silvia Ramírez Gelbes
Capítulo 1 EL TEXTO ESCRITO
1.1. La construcción del texto escrito 1.1.1. El proceso de escritura
La verdad es que hay muchas maneras de escribir. Uno puede sentarse frente a la computadora a escribir y dejar que los dedos hablen – y que digan lo que les va saliendo, en libertad– para después corregir y reformular. Uno puede escribir algunas ideas en papel, de puño y letra, para después ponerse a producir el texto que terminará siendo definitivo. Uno puede grabar en un grabador lo que quiere escribir y después desgrabarlo. Sí, hay muchas maneras de escribir. Incluso, la misma persona puede desarrollar muchas maneras de escribir: a cualquiera le pasa, por ejemplo, que a veces puede escribir de corrido y otras veces anda buscando el modo de inspirarse.
Quienes han teorizado sobre el proceso de escritura sostienen distintas hipótesis, desde luego. Con Cassany (2006 b ), de todos modos, diremos que hay una hipótesis que resulta bastante sensata y que nos permite trabajar con bastante comodidad: la que llamaremos “proceso de las etapas”. Este proceso de las etapas concibe la escritura como un desarrollo de tres momentos: la planificación o preescritura, la escritura propiamente dicha y la corrección o reescritura. Debe entenderse, eso sí, que el proceso no se da de manera lineal, es decir, de una vez y listo. Por el contrario, parece más lógico pensar que, mientras escribe, el escribiente^1 toma decisiones (es decir, planifica) sobre qué palabra va a poner, la escribe y tal vez la relee y la cambia. Y eso lo hace con la sintaxis, con la estructura del párrafo, con todo, en fin.
Aunque en algunos casos vamos a plantear el asunto de manera teórica, también consideraremos la cuestión desde la práctica concreta, los pasos que tenemos que seguir – sin permitir que nos gane el deseo de seguir una receta a rajatabla– para llegar a un cierto resultado.
Y, además, tenemos que tener en cuenta que la escritura es el producto de un momento y que, como con todo, el producto saldrá mejor elaborado en la medida en que la máquina se vaya perfeccionando; o sea, con la práctica.
Por eso, ánimo con los temas, entusiasmo en la tarea y ¡a ser tercos! Si no sale de primera intención, habrá que seguir probando. Nadie ha muerto por intentarlo.
1.1.1.1. Planificación o preescritura
Aunque esta suele ser la etapa más descuidada, conviene que el escribiente la tenga en cuenta para producir su escrito. En la planificación se considerarán:
La distribución del tiempo disponible o el tiempo concreto de que se dispone La determinación de las características del escrito o qué objetivo se tiene La producción de las ideas o cómo “se engendra” algo nuevo a partir de lo escrito por otros
En cuanto a la distribución del tiempo disponible, suele ser conveniente establecerse metas de trabajo para un momento determinado, de modo que se
(^1) En este libro, llamaremos escribiente a la persona que escribe un texto de manera profesional: la
periodista, el crítico, la científica, el literato, etc., aunque, en este punto particular, podría ampliarse lo que se está proponiendo a toda persona que realiza el acto de escribir.
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pueda llegar a entregar el escrito cómodamente (ya se sabe, “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”).
En relación con la determinación de las características del escrito, es necesario pensar claramente en la finalidad del texto y en quien lo recibirá (para tener en claro qué conocimientos se comparten con el destinatario y cuáles hay que explicitar manifiestamente),^2 cómo se determinará tanto al emisor como al destinatario dentro del texto (si se usará yo o nosotros , si se usará se ), qué formato exige nuestra comunicación.
Finalmente, en lo referido a la producción de ideas, es necesario leer mucho sobre el tema y después empezar a volcar lo que a uno se le ocurre sobre lo que quiere escribir.
1.1.1.2. Producción o escritura
En alguna medida, esta es la etapa que constituye el eje de nuestro trabajo como escribientes. Pero es bueno pensarla como el término de una actividad de planificación, es decir, como la consecuencia de una tarea de reflexión. En esta etapa se pondrán en juego las variables que permiten que un texto sea efectivamente eso, un texto; a saber: la cohesión, la coherencia y la adecuación.
Como veremos más adelante en este libro, la cohesión es el tipo de relaciones “visibles” o de superficie que se establecen en el texto. La coherencia es un fenómeno de profundidad que permite que el texto se sienta como un todo sin hilos sueltos ni lagunas o agujeros. La adecuación es el fenómeno que permite establecer que el texto usa el lenguaje que debe usar en ese contexto.
Todas estas variables, entrelazadas simultáneamente, construyen el tejido que es el texto. Porque textus , en latín, es precisamente eso: un tejido (ver, más abajo, § Las características del texto y la cohesión).
1.1.1.3. Revisión o reescritura
La última etapa del proceso es el momento de la crítica, de tomar distancia y ver qué no concuerda con el resto, qué sobra y qué falta, qué está en el lugar inapropiado y de qué modo podemos solucionar esos problemas.
Por ello, es bueno entender que la revisión se lleva a cabo en distintos niveles:
El nivel ortotipográfico permite remediar las dificultades ortográficas, de mayúsculas y de puntuación, para que el texto tenga una presentación correcta (en este nivel tendríamos que ocuparnos, por ejemplo, de los parónimos, como “basta” y “vasta”). El nivel morfológico determina que se pongan en juego, por ejemplo, los conocimientos sobre el género de un sustantivo o acerca de la conjugación de un verbo (en este nivel tendríamos que ocuparnos de las formas correctas, como el rema en lugar de la rema^3 , o de escribir Josefina le pidió a Napoleón que siempre le fuera sincero en lugar de Josefina le pidió a Napoleón que siempre le sea sincero ).
(^2) El texto prefigura un lector ideal al cual se dirige, aunque no se sepa en realidad quiénes terminarán
siendo los lectores efectivos. Esa prefiguración permite tomar muchas de las decisione s que tiene que tomar el escribiente. (^3) Este símbolo se usa en las gramáticas normativas para indicar que lo que está a la derecha es
incorrecto desde un punto de vista normativo. El asterisco a la izquierda de una palabra, frase u oración significa que se trata de una palabra, frase u oración agramatical. En el caso de que se use un signo numeral, quiere decirse que el sentido que se propone en el caso de marras no es exactamente el que se puede interpretar. Finalmente, la presencia de un signo de interrogación de cierre (o varios) a la izquierda de un término o expresión señala que su gramaticalidad resulta dudosa.
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Cuadro 1. Mapa conceptual
El mapa debe constar, en el centro, de una palabra clave, que será el tema del texto, y alrededor deben aparecer todos aquellos datos que se consideren como relacionados y cuya aparición en el texto sea entendida como necesaria. Imaginemos que tenemos que escribir sobre los antecedentes de la Revolución Francesa; dado este tema central, encontramos que los datos que aparecen relacionados con él son, por ejemplo, la crisis en las finanzas, la oposición a los privilegios, el crecimiento de la burguesía, el desarrollo de las ciudades, la crisis del Antiguo Régimen, el crecimiento de la deuda pública (ver el cuadro 2).^6
Crecimiento de la burguesía Oposición a los privilegios Crisis en las finanzas
Antecedentes de la Revolución Francesa Desarrollo de las ciudades Crisis del Antiguo Régimen
Crecimiento de la deuda pública
Cuadro 2. Mapa conceptual sobre los antecedentes de la Revolución Francesa
(^6) No deberán tener en cuenta, estimados lectores, la propiedad de los datos que incluimos en el mapa.
Si ustedes no están de acuerdo con que estos son los antecedentes de la Revolución Francesa, es probable que tengan razón: no imaginen, de ningún modo, que tenemos conocimientos de Historia. Este tema específico debe ser tomado simplemente como una excusa para desarrollar el contenido de este segmento del módulo. Y lo mismo ocurrirá con los segmentos que siguen. ¡Ah! Gracias por comprendernos.
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Una vez que fue construido este mapa, se puede empezar a delinear el texto determinando qué subtemas van con qué subtemas, es decir, cuáles de estos contenidos que están diseñados en forma de satélites se pueden subagrupar en un mapa como el siguiente, que presentamos en el cuadro 3:
Crecimiento de la burguesía Oposición a los privilegios Crisis en las finanzas
Antecedentes de la Revolución Francesa Desarrollo de las ciudades Crisis del Antiguo Régimen
Crecimiento de la deuda pública
Cuadro 3. Mapa conceptual sobre los antecedentes de la Revolución Francesa, mejorado
Puede pasar que, al establecer esas relaciones, descubramos que alguno(s) de los datos no están a la misma altura de los otros o no resulta(n) tan pertinente(s): en ese caso, lo borraremos (ver el cuadro 4).
Crecimiento de la burguesía Oposición a los privilegios Crisis en las finanzas
Antecedentes de la Revolución Francesa Desarrollo de las ciudades Crisis del Antiguo Régimen
Crecimiento de la deuda pública
Cuadro 4. Mapa conceptual sobre los antecedentes de la Revolución Francesa, definitivo
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En suma, nunca es bueno enamorarse del propio proyecto porque, como dice el dicho, “el amor es ciego” y no nos permitirá ver los defectos. Para expresarlo de otro modo, una vez armado el esquema, es bueno mirarlo con perspectiva, tomar distancia y determinar su calidad (es decir, su propiedad).
Cuando estemos conformes, entonces sí, podemos empezar a pensar en el momento siguiente: la toma de decisiones.
1.1.2.2. La toma de decisiones o plan
La planificación, como hemos dicho, es el momento de la toma de decisiones. Aunque profundizaremos en los detalles de esas decisiones a lo largo del libro, podemos decir aquí que esas decisiones tienen que ver con
a. nuestra intención, lo que se plasmará en el tipo de secuencia (o tipo textual) que seleccionaremos; b. el formato (o género) que mejor responde a esa intención; c. el modo en que nos inscribiremos en nuestro discurso y en que inscribiremos a nuestro receptor (las estrategias de agentivación y desagentivación); d. el modo en que nos ubicaremos frente a lo que decimos (la modalidad); e. la imagen que daremos de nosotros en nuestro discurso (el ethos ); f. el tiempo con que contamos y la exhaustividad con que trataremos el tema; g. el medio en el que aparecerá nuestro producto escrito.
Como se ve, la planificación es el tiempo de la reflexión. Y la reflexión merece un espacio importante porque, aunque parezca paradójico, suele ahorrar mucho tiempo. Es probable que el tiempo que uno no haya querido emplear en la reflexión previa tenga que usarlo en la corrección posterior. Y da la impresión de que el tiempo empleado en la corrección resulta, a la larga, un poco más frustrante que el tiempo empleado en la planificación. ¿O no?
Cuando se escribe, es fundamental tener en cuenta las tres condiciones ya mencionadas para que un texto sea texto: la cohesión, la coherencia y la adecuación (Cassany 2006 b : 28).
El término “texto” proviene del latín textus , que quiere decir ‘tejido’. En efecto, el texto es una especie de entramado en el que no pueden (¿no deben?) quedar hilos sueltos. Es un pasaje escrito u oral, que forma una unidad de cualquier tamaño, desde una expresión interjectiva ( ¡Uy! ) hasta una novela de varios tomos. Para Halliday & Hasan (1976),^7 el texto es una unidad semántica, una unidad de sentido.
Texto implica unidad. Implica también, por lo tanto, aquellos procedimientos que hacen del texto una unidad, es decir, relaciones de cohesión, lazos cohesivos. De hecho, según Halliday y Hasan, la cohesión es un concepto semántico y se refiere a las relaciones de sentido que existen dentro del texto y que lo definen como tal.
La cohesión ocurre cuando la interpretación de un elemento del discurso depende de la de otro. El uno presupone al otro, en el sentido de que no puede ser definitivamente decodificado excepto por recurso a aquel. (Halliday & Hasan 1976: 4).^8
(^7) Aunque no es un uso generalizado, algunos autores eligen reemplazar y por & cuando se trata de una
obra en inglés o francés. (^8) En trabajos sobre afasias (la pérdida patológica de la capacidad del habla por una lesión cerebral), fue
demostrado que la afasia de Broca, caracterizada por la ausencia de los elementos conectores del discurso y de concordancia morfológica, es decir, de aquellos elementos que conforman la textura, se
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La cohesión, entonces, funciona como un conjunto de enlaces intratextuales que permiten establecer las relaciones semánticas que aseguran la continuidad del sentido y, por ello, la constitución de un texto en tanto unidad de significación. En términos más cotidianos, esas relaciones permiten que el lector (o el oyente) “siga” la lectura (es decir, el discurso) de manera lineal, sin perderse.
Los elementos de cohesión, esos enlaces intratextuales, establecen recurrencias o repeticiones sin que se repita de manera estricta: el escenario conformado por el universo que instaura el mismo discurso permite silenciar lo que no necesita decirse (las elipsis), usar algunos términos vacíos de significación para remitir a elementos ya aparecidos o por aparecer en el texto (las referencias) y desplegar una serie de relaciones entre palabras, habilitadas por ese mismo escenario (sinónimos, hipónimos , proformas léxicas, entre otros).^9
En cuanto a la coherencia, diremos que ese es un fenómeno lingüístico que remite a la construcción del texto como unidad. La coherencia permitirá reconocer que todo el texto alude a un mismo tema, que no hay datos irrelevantes (o no funcionales al texto integral) y que la organización de esos temas faculta la construcción del mensaje completo para que sea bien interpretado. Pero no solo eso: la coherencia también exige el respeto a las condiciones que impone el género del que se trate.^10
Finalmente, la adecuación será la utilización de un registro conveniente, de un tipo de lengua apropiado para la situación de discurso y para los participantes que se comunican. Así, un texto de divulgación no debería usar términos muy específicos que no pudieran ser comprendidos por el público general, mientras un texto de especialidad debe usar términos específicos que estén bien definidos en la disciplina.
1.2.1. Referencia
La referencia es una relación de tipo semántico en la que el significado de un elemento dado se interpreta a través de la identificación de un referente dentro o fuera del texto y ocurre tanto como fenómeno intraoracional cuanto extraoracional (es decir, entre dos elementos que están dentro de la misma oración o no).
En términos generales, las referencias permiten que el texto sea más liviano, se sienta como menos redundante. Veamos este caso:
(1) Los órganos grandes y huecos del aparato digestivo poseen músculos, los músculos de los órganos grandes y huecos del aparato digestivo permiten que las paredes de los músculos de los órganos grandes y huecos del aparato digestivo muevan a las paredes de los músculos de los órganos grandes y huecos del aparato digestivo. El movimiento de las paredes de los músculos de los órganos grandes y huecos del aparato digestivo puede impulsar los alimentos y los líquidos.
Sin dudas, este enunciado resulta pesado y redundante y, en algún sentido, difícil de interpretar. Si reemplazamos algunos de los términos que se repiten por referencias, obtendremos un resultado como el siguiente:
relaciona con el concepto de cohesión. Por el contrario, la afasia de Wernicke se caracteriza por la fluidez del discurso, pero adolece de coherencia discursiva (ver, por ejemplo, Villodre Campos y Morant Gimeno, 2006: 193). (^9) En términos generales, seguiremos la propuesta señera (e iluminadora) de Halliday & Hasan (1976),
que intentamos adaptar al español. (^10) Consideraremos los géneros académicos en particular en el capítulo 2.
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(6), él remite a el organismo , segmento discursivo que se encuentra a la izquierda de la referencia y que actúa como antecedente dándole sentido.
(6) El organismo necesita una serie de elementos nutricionales. En él, estos son esenciales para la estructura de órganos y tejidos.
Probablemente, las referencias anafóricas son las más habituales, desde el momento en que, para interpretar apropiadamente el discurso, la referencia tiende a remitir al texto precedente porque lo contrario podría producir malas interpretaciones. En ese sentido, no hay problemas en entender que María y ella correfieren (remiten al mismo individuo del mundo extralingüístico) en (7).
(7) María llegó. Ella traía un tapado negro.
No ocurre lo mismo en (8), donde ella y María parecen remitir a individuos diferentes.
(8) Ella llegó. María traía un tapado negro.
Existen casos, de todos modos, de referencias que remiten a un referente que no ha aparecido aún en el texto. Tal es el caso de (9), donde le remite a intestino delgado , segmento discursivo que se encuentra a la derecha (o sea, después) de la referencia.
(9) El estómago le vuelca su contenido al intestino delgado.
Estas referencias hacia adelante son llamadas catafóricas.
Sorprendentemente, si se quiere, una de las dificultades referenciales más frecuentes es la concordancia entre sujeto y predicado. En un caso como el siguiente:
El progreso del peso y diámetro de la uva en los tres establecimientos presentaron un valor máximo y luego disminuyeron por deshidratación.
el complemento del peso y diámetro de la uva arrastra la concordancia hacia el plural, pero el sujeto del verbo presentaron es la evolución , motivo por el cual la forma correcta del verbo es presentó****.
1.2.1.1. Referencias personales
Las referencias pueden estar representadas por pronombres^12 , como en (4) y (6), que repetimos como (10), donde él remite a el organismo.
(10) El organismo necesita una serie de elementos nutricionales. En él, estos son esenciales para la estructura de órganos y tejidos.
(^12) Debe recordarse que los pronombres y adverbios relativos ( que , quien , cual , cuyo , donde, como , cuando y cuanto y sus variaciones de género y número) así como los adverbios demostrativos que se verán más adelante, evocan conceptos acotados. Quien solo puede referir a sustantivos o sintagmas que denotan persona, donde o allí sólo a lugares, cuando o entonces solo a momentos, etcétera.
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O bien (11), donde sus remite a alimentos y bebidas y quiere decir, estrictamente, de los alimentos y las bebidas (es decir, las partes más pequeñas de los alimentos y las bebidas ).
(11) La digestión es el proceso mediante el cual los alimentos y bebidas se descomponen en sus partes más pequeñas para que el cuerpo pueda usarlos como fuente de energía.
También puede verse (12), donde las refiere a las grasas de las que habla el texto precedente, por lo que la oración podría parafrasearse como Después de que las grasas se disuelven, las enzimas del páncreas y de la mucosa intestinal digieren las grasas.
(12) Los ácidos biliares disuelven las grasas en el contenido acuoso del intestino, como los detergentes disuelven la grasa de una sartén. Después de que las grasas se disuelven, las enzimas del páncreas y de la mucosa intestinal las digieren.
Todas estas referencias, tanto las provistas por indicaciones de persona como las provistas por indicaciones de posesión, son llamadas referencias personales (Halliday & Hasan 1976).^13
En general, debe tenerse en cuenta que las referencias de primera ( yo , nosotros ) y de segunda ( tú ) son bastante claras en términos de señalamiento contextual. Eso queda manifiesto en el texto de una publicidad como la que sigue donde yo se refiere a quien habla y tú a quien recibe el mensaje.
Yo te recomiendo que tú compres XX.
Por el contrario, la segunda persona de distancia ( usted ), la segunda del plural ( ustedes ) y las terceras personas están representadas, en la mayoría de los casos, por las mismas referencias. Así, su experiencia en el enunciado que sigue puede querer decir la experiencia de usted , la de ella , la de ustedes , la de ellos , etcétera.
Su experiencia es fundamental.
Algo similar ocurre con la frase Le damos la bienvenida. ¿A usted? ¿A ella? ¿A quién?
Conviene recordar, además, que las referencias de tercera persona son las que más aparecen en el texto escrito y, sobre todo, en el académico-científico.
1.2.1.2. Referencias demostrativas
Otras referencias son las representadas por los demostrativos en general. Así, en (13), estos refiere a alimentos como pan, carne y verduras.
(13) Cuando comemos alimentos como pan, carne y verduras, estos no están en una forma que el cuerpo pueda aprovechar para nutrirse.
(^13) Debe hacerse notar que la referencia personal también aparece representada por las terminaciones
morfológicas de género, número y persona. En efecto, esas terminaciones permiten llevar a cabo lo que se conoce como seguimiento referencial (para ampliar el tema, ver Comrie, 1986, 1988, 1994, 1998, 2000; Gordon et al ., 1999; o Roberts, 1997; entre otros).
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En muchos casos, la comparación se realiza sobre una base que no aparece explicitada. Por ejemplo:
Las que actúan primero son las glándulas salivares de la boca. La saliva que producen contiene una enzima que permite digerir mejor.
¿a qué se refiere mejor****? El texto no permite determinar con qué se hace la comparación. Puede orientar la inferencia de que permite una mejor digestión que la que se lograría sin la enzima, pero convengamos en que el texto no resulta totalmente explícito.
1.2.2. Sustitución 1.2.2.1. El proverbo hacer
En muchos casos, la cohesión está provista por el uso de un verbo que puede cargarse con el sentido de casi todos los verbos: el verbo hacer y el compuesto hacerlo. En efecto, se dice de él que es un proverbo porque, en muchos casos, no tiene un contenido léxico propio en el enunciado sino que sustituye a otro verbo (con sus complementos) para que no sea necesario repetir. De ese modo, mientras (17) resulta más pesado, (18) se siente liviano y natural.
(17) La saliva es la responsable de digerir el almidón y puede digerir el almidón porque contiene una enzima que lo transforma en moléculas más pequeñas.
(18) La saliva es la responsable de digerir el almidón y puede hacerlo porque contiene una enzima que lo transforma en moléculas más pequeñas.
Desde luego, el uso de esta proforma es natural, como decimos, y adecuado. Sin embargo, hay que cuidarse – como con todo– de no abusar de este recurso, porque puede convertir el texto en vago y poco preciso.
1.2.2.2. El sustituto lo mismo
El adjetivo mismo , con variaciones de género y número ( misma , mismos , mismas ), suele sustantivarse y siempre señala identidad, que puede ser referencial o conceptual, a saber:
(19) El mismo órgano de este sujeto sintetiza las proteínas y secreta la bilis (identidad referencial). [adjetivo]
(20) Este proceso es el mismo cada vez que el ser humano se alimenta (identidad conceptual). [sustantivo]
A estos casos debe sumarse el de la forma lo mismo que promueve cohesión empaquetando en su sentido desde una simple expresión hasta un segmento relativamente extenso de texto.
(21) El hígado produce un jugo digestivo que colabora con la digestión. Lo mismo ocurre con el páncreas.
Debe observarse, eso sí, que esta forma no necesariamente es clara con respecto a aquello que “empaqueta”. En este sentido, conviene tener en cuenta que la comparación de identidad que pone en juego este término puede llevar a confusión:
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no parecen ser exactamente idénticos los procesos a los que aluden la frase a la izquierda y la frase a la derecha de los dos puntos en (22).
(22) El detergente disuelve la grasa: lo mismo hacen los ácidos biliares.
Un apartado especial merece el uso que, en el lenguaje administrativo y también en el periodístico, en el jurídico y en el técnico, se hace de las formas el mismo , la misma , los mismos , las mismas****. Estas expresiones no son pronombres que puedan emplearse en reemplazo de sustantivos, en tanto las referencias – que vimos más arriba– sí pueden hacerlo. Por ejemplo:
Si bien la ingesta propiamente dicha es parte de un proceso voluntario, el mismo se transforma en involuntario cuando comienza.
es desaconsejable y se prefieren otras opciones como la siguiente:
La ingesta propiamente dicha es parte de un proceso voluntario; sin embargo, este se transforma en involuntario cuando comienza.
Obsérvese también otro caso:
El alimento y el líquido son absorbidos a través del intestino delgado. En efecto, la mucosa del mismo puede absorber los nutrientes.
que debería ser reemplazado por:
El alimento y el líquido son absorbidos a través del intestino delgado. En efecto, su mucosa puede absorber los nutrientes.
Tal como plantean García Negroni (2010) o el Diccionario Panhispánico de Dudas (en línea) – entre otros–, no es difícil reemplazar estas expresiones por verdaderas referencias o incluso suprimirlas, en muchos casos:
El estómago es el órgano en el que se acumula comida. Por eso, el mismo varía de forma a lo largo del día según el estado de repleción.
El estómago es el órgano en el que se acumula comida. Por eso, varía de forma a lo largo del día según el estado de repleción.
1.2.3. Elipsis
La elipsis se produce cuando un elemento estructural esencial es omitido en una oración o cláusula y solo puede ser recuperado haciendo remisión al texto precedente o consecuente. Es, de hecho, un fenómeno que reduce la redundancia y alivia el peso que supondría la repetición en sus diversas formas.
Es muy habitual, en español, la elipsis de sujeto: una vez que se presenta en el texto, la expresión del sujeto suele omitirse hasta tanto aparezca un nuevo sujeto o hasta que el sujeto resulte tan lejano que sea necesario reponerlo. Veamos (23).
(23) El estómago debe realizar tres tareas mecánicas. Primero, debe almacenar la comida y los líquidos ingeridos. Luego, debe mezclar los alimentos, los líquidos y el jugo digestivo producido por el estómago. Finalmente, debe vaciar su contenido lentamente en el intestino delgado.
La aparición del sujeto el estómago en la primera oración habilita la elipsis de sujeto en las oraciones siguientes; en efecto, el sujeto de debe almacenar , de debe mezclar y de debe vaciar, aunque no aparezca expresado, sigue siendo el
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Es más, muchas veces, se elide o borra un segmento que es muy obvio para quien escribe, pero resulta irrecuperable para quien lee. Por ejemplo:
Los movimientos que realiza el estómago para movilizar la comida son muy rápidos. Por ello, es necesario que los individuos no realicen ejercicios violentos que consuman mucha energía durante la digestión.
Este texto puede producir una interpretación incorrecta: ¿qué tiene que ver la digestión con la rapidez de los movimientos que realiza el estómago para movilizar la comida? A lo sumo, parece que hay un paso del razonamiento que fue silenciado, algo así como:
Y exigen una alta concentración de energía en el estómago.
En efecto, la necesidad de no realizar ejercicios violentos durante la digestión sí puede relacionarse con la exigencia de mucha energía por parte del estómago. Incluir este segmento daría al texto más cohesión y permitiría una interpretación más fluida:
Los movimientos que realiza el estómago para movilizar la comida son muy rápidos. Y exigen una concentración de energía en el estómago. Por ello, es necesario que los individuos no realicen ejercicios violentos que consuman mucha energía durante la digestión.
1.2.4. Consideraciones
Aunque los hablantes manejan con alta eficiencia el uso de la referencia en general, la lengua escrita pone de manifiesto algunas dificultades que tienen que ver con el desarrollo de la trama del texto. En este sentido, la coincidencia de género y número de distintos candidatos a antecedente puede producir ambigüedad. Ese es el caso de (28).
(28) Los nutrientes se absorben a través de las paredes intestinales y son transportados a todas las células. Dado que son elásticas, realizan un movimiento rítmico.
El problema que se evidencia en este texto es el hecho de que el femenino plural de elásticas admite dos antecedentes: paredes y células ; por esa razón, es imposible determinar el antecedente correcto. La pregunta es ¿qué se quiere decir? ¿Qué las células son elásticas y realizan un movimiento rítmico? ¿O que las paredes intestinales son elásticas y realizan un movimiento rítmico? Evidentemente, el texto no brinda pistas que permitan desambiguarlo.
Algo similar ocurre con (29).
(29) La comida que acabamos de ingerir pasa al siguiente órgano que es el esófago, y que conecta la garganta con el estómago. Su movimiento de contracción y relajación permite el transporte del alimento.
¿A quién se refiere su? ¿Al esófago o al estómago? El lector puede quedar confundido con una frase así porque, si la está leyendo, es muy probable que no conozca demasiado sobre el tema y no pueda decidirse por cuál es la respuesta apropiada a estas preguntas.
Eso también puede suceder con las elipsis. Cuando los candidatos a referente de una elipsis son varios, el texto se presenta como ambiguo y, en consecuencia, es confuso. Tal el caso de (30).
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(30) Hay otros dos órganos digestivos compactos que producen jugos que llegan al intestino a través de pequeños tubos, el hígado y el páncreas. Secreta la bilis.
¿Cuál de los dos secreta la bilis? ¿El hígado o el páncreas? Es imposible saberlo a partir de este texto.
En definitiva, aunque el escribiente suele tener muy claras las ideas en su pensamiento, la versión escrita de esas ideas puede ofrecer ambigüedades flagrantes a la lectura. Prestar atención a las referencias y a las elipsis y reconocer cuáles son los verdaderos candidatos a referente dentro del texto puede significar que la lectura se vuelva comprensible y que se brinden todas las pistas necesarias al lector.
1.2.5. Conjunción
Para Halliday & Hasan (1976: 227 y ss.), los elementos conjuntivos son cohesivos de manera indirecta, gracias a su contenido semántico. En efecto, la conjunción no alude a una remisión hacia atrás en términos de anáfora o hacia adelante en términos de catáfora sino, antes bien, a ciertos significados que presuponen la presencia de otros componentes en el texto. Si bien veremos otras formas de “relación conjuntiva” o conectiva más adelante en este mismo capítulo, respetaremos la organización que estos autores proveen al fenómeno general de la cohesión en su obra.
De acuerdo entonces con esa propuesta, consideraremos aquí cuatro tipos de conectores: los aditivos, los adversativos, los causales y consecutivos y los temporales.^14
En general, diremos que todo conector vincula tanto semántica como pragmáticamente los segmentos del discurso que pone en relación, proporcionando una suerte de instrucción para comprender cómo deben ser entendidos o con qué orientación deben interpretarse.^15 En todos los casos, partiremos de dos proposiciones:
El empleo de las mismas proposiciones para todos los casos busca dejar en claro que, más allá de los conceptos que se articulan, los conectores determinan el tipo de relación que se establece entre ellos y, por ende, el modo en que debe seguirse el razonamiento. Por otra parte, en cada apartado, solo ofrecemos uno y a lo sumo dos ejemplos de uso de conector. Deberá extenderse lo formulado a los demás conectores del grupo.
1.2.5.1. Los aditivos
Los conectores aditivos unen segmentos que se orientan en la misma dirección argumentativa. Son ejemplos de aditivos: incluso , es más , y , inclusive , además,
(^14) La descripción y la clasificación de los conectores o marcadores es un fenómeno que atrae muchas
investigaciones en la actualidad. Ver, al respecto, los trabajos de García Negroni, de Martín Zorraquino y de Portolés en español, entre numerosos estudios sobre el tema en todas las lenguas occidentales. (^15) Al escribir esta oración del texto, habíamos elegido … los conectores vinculan tanto semántica como
pragmáticamente los segmentos del discurso que ponen en relación, proporcionando una suerte de instrucción para comprender cómo deben ser entendidos o con qué orientación deben interpretarse. Sin embargo, decidimos cambiar el sujeto a singular ( todo conector ) de modo que las frases deben ser entendidos y deben interpretarse solo pudieran referir a los segmentos del discurso que ponen en relación y no a los conectores.
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Aunque parezca innecesario señalarlo, siempre conviene tener en claro que cuando se adicionan (o, incluso, cuando se contraponen) elementos, deben ser elementos de la misma categoría. Es más, la propia ocurrencia de la adición hace que los distintos miembros de esa suma adquieran una categoría similar (para ejemplificarlo, podemos decir que sumar naranjas con manzanas obliga a interpretar que se están sumando frutas y no “naranjas” y “manzanas”).
En ese sentido y aunque no presenten necesariamente conectores de adición, conviene tener en cuenta que los listados (que constituyen una especie de “suma” de algo) deberían estar siempre conformados por elementos del mismo tipo: oraciones completas o construcciones de infinitivo o de sustantivo o de adjetivo, pero no construcciones diversas. Así, un listado como el que sigue
**_- La indagación de las dificultades…
tendría que ser corregido como
**_- La indagación de las dificultades…
donde el ítem 3 ha pasado de ser una oración completa a una construcción con nominalización.^17
Ahora bien, la colocación de los miembros de la adición obliga a leer lo que está a la izquierda y lo que está a la derecha como los elementos que se suman. En el siguiente caso,
Los empleados que residen en el predio son primordialmente los especializados en actividades ganaderas y en las grandes estancias donde existen viviendas para ellos.
el defecto que se evidencia es que no hay una coordinación de los miembros que están antes y después del conector sino, más bien, de un segmento del miembro que está a la izquierda con el miembro que está a la derecha. En efecto, lo que orienta a esperar el conector es que a la derecha se presente otro tipo de empleados y no su lugar de residencia. Una posible solución a este conflicto se presenta en el ejemplo siguiente:
Los empleados especializados en actividades ganaderas residen en el predio y en las grandes estancias donde existen viviendas para ellos.
En este caso, como se ve, a la izquierda y a la derecha del conector quedan efectivamente los elementos que se ponen en relación de adición, esto es, los lugares de residencia de estos empleados.
1.2.5.2. Los adversativos
Los adversativos vinculan dos segmentos de manera que el segundo suprime o atenúa la conclusión que se podría obtener inicialmente del primero. Son ejemplos de adversativos pero , sin embargo , no obstante , en cambio , por el contrario , con todo , a diferencia de , mientras que , si bien , pese a , a pesar de.
(^17) Para un breve tratamiento de la nominalización, ver, en el capítulo 3, § Agentivación y desagentivación.
Silvia Ramírez Gelbes
(35) Los alimentos y las bebidas se descomponen en sus partes más pequeñas; sin embargo , el cuerpo los usa como fuente de energía.
En (35), el primer segmento (o segmento a la izquierda del conector) conduciría a concluir que los alimentos descompuestos en partes pequeñas no sirven (o no parecen servir) para proporcionar energía, pero el segundo segmento cierra esa conclusión y la echa por tierra: el cuerpo usa esas partes pequeñas como fuente de energía. En el caso de (36), en cambio, la conclusión a la que conduce el primer segmento no aparece totalmente clausurada sino que presenta objeciones, como si se dijera que los alimentos proporcionan energía en su estado natural pero también cuando son descompuestos en partes pequeñas.
(36) Los alimentos y las bebidas se descomponen en sus partes más pequeñas; con todo , el cuerpo los usa como fuente de energía.
1.2.5.3. Los causales y consecutivos
Los causales y los consecutivos presentan lo dicho en un segmento como una consecuencia de lo dicho en otro segmento. Son causales porque , como , pues , a causa de , ya que , dado que , visto que , por cuanto , gracias a , debido a. Son consecutivos por tanto , por lo tanto , así , entonces , en consecuencia , de ahí , por consiguiente , por ende, de modo que, de manera que, de tal forma que. La diferencia entre unos y otros es la posición de la causa y de la consecuencia: en los causales, la causa está a la derecha del conector y la consecuencia a la izquierda; en los consecutivos, la causa está a la izquierda y la consecuencia, a la derecha.^18
(37) Los alimentos y las bebidas se descomponen en sus partes más pequeñas; en consecuencia , el cuerpo los usa como fuente de energía.
A diferencia de lo que ocurría en (36), en (37), el razonamiento disparado por el conector determina que el cuerpo usa como fuente de energía los alimentos gracias a que estos se descomponen en partes más pequeñas.
Los causales y los consecutivos manifiestan dos tipos de relación: la que podríamos llamar factual y la que podríamos llamar evidencial. La relación factual establece una correspondencia entre hechos, de los cuales uno es la causa y el otro es la consecuencia. Esto lo vimos, por ejemplo, en (37), donde se expresa que el cuerpo puede usar como fuente de energía los alimentos y las bebidas porque estos están descompuestos en sus partes más pequeñas. Ahora bien, la ocurrencia de (38) solo puede admitirse en el sentido de que el hecho de que el cuerpo pueda usarlos como fuente de energía da una evidencia de que los alimentos y las bebidas se han descompuesto en sus partes más pequeñas.
(38) El cuerpo usa los alimentos y las bebidas como fuente de energía; en consecuencia estos se descomponen en sus partes más pequeñas.
En muchos casos, resulta difícil discernir si se trata de una relación factual o evidencial. Tal vez sea ese el motivo por el cual la relación de causa-consecuencia evidencial tiende a ser mucho menos frecuente que la factual en el discurso académico (profundizaremos en esta línea en el capítulo 3, § El problema discursivo de la abducción y los conectores).
(^18) Probablemente a esto se deba el hecho de que, cuantitativamente, los consecutivos abundan más en
el discurso académico que los causales: como la causa está primero y la consecuencia después, el texto ofrece con ellos una impresión de progreso del razonamiento (cf. Goethals, 2001: 144).