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Asignatura: Fisiologia vegetal, Profesor: , Carrera: Biología, Universidad: UMU
Tipo: Ejercicios
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Con ella, y con el peso molecular de la sacarosa, ya somos capaces de despejar el n.º de moles necesarios, y a partir de estos saber cuántos gramos de sacarosa necesitamos en cada caso:
Procederemos a contruir un gráfico que represente el cambio de peso en función de la concentración de sacarosa. Obtendremos una recta, en la cual, existirá un punto de corte con el eje de abscisas que será la concentración de sacarosa en la que no hay ni pérdida ni ganancia de peso. Podemos calcular el potencial osmótico del tejido vegetal estudiado con dicha concentración de sacarosa mediante la siguiente fórmula: ψ 0 = -c · i · R · T Donde c es la concentración de sacarosa (en nuestro caso, sabemos que es 0'255 M por el punto de corte obtenido), i es el grado de ionización de la sacarosa (en este caso es 1 porque no está ionizada), R es la constante de los gases (0'0083 L ·Mpa · mol
fuente de luz.
Observando los resultados obtenidos, podemos afirmar que los factores ambientales afectan (y de manera bastante significativa) en la transpiración de la planta y, por consiguiente, en la regulación de su nivel hídrico. No obstante, podemos ver que no todos los factores afectan de la misma manera en los niveles de la velocidad de transpiración; por ejemplo, podemos ver que el viento caliente acompañado de la luz afecta mucho más en los niveles transpiración. Por lo tanto, concluimos que los diferentes tipos de condiciones ambientales que sufre la planta son influyentes en su velocidad de transpiración, en mayor o menor medida según el tipo de condición.
Extraeremos los pigmentos presentes en los cloroplastos de tejidos foliares (en esta práctica, utilizaremos hojas de espinaca). Tras ello, los separaremos mediante técnicas de cromatografía en papel.
Para el desarrollo de esta práctica, necesitaremos los siguientes utensilios:
En primer lugar, debemos realizar la extracción de los pigmentos : Cogemos unos 0'5 gramos de tejido foliar (hojas de espinaca) del cual debemos usar todo menos la vena central de la hoja. Acto seguido, colocamos el tejido en el mortero junto con un poco de CaCO 3 , de este modo se neutralizan los ácidos celulares y evitamos que se sustraiga el Mg del núcleo de la clorofila. Procedemos entonces a triturar el tejido; añadimos 20 ml de acetona al 80% y comenzamos a machacar las hojas con el mortero hasta obtener una masa del tejido junto al sobrenadante , en el cual estarán los pigmentos que estudiaremos.
Finalmente, mediremos la distancia de las bandas de pigmentos con la línea transversal situada en la base del papel de filtro, donde pusimos el extracto del tejido foliar. Con estos datos, seremos capaces de calcular el Rf de cada pigmento. Se trata de un valor adimensional que refleja el grado de plaridad de un pigmento sometido a cromatografía. Se calcula de la siguiente manera: Rf= Distancia del compuesto (cm) / Distancia del frente (cm)
Pigmento Distancia disolvente (cm) Distancia pigmento- punto de origen (cm) Valor Rf Clorofila A 5'1 0'75 0' Clorofila B 5'1 0'55 0' Xantofila 5'1 1'8 0' Caroteno 5'1 4'95 0' Para una buena comprensión de los resultados obtenidos y su significado, hemos de tener claros una serie de principios de cromatografía : La cromatografía se trata de un proceso físico de separación para la caracterización de mezclas complejas (en este caso, el extracto obtenido de las hojas de espinaca). En este experimento, podemos observar como según ha ido ascendiendo la fase móvil por el papel de filtro, los pigmentos han ido quedándose en un lugar más alto o más bajo. Este hecho se debe a la denominada velocidad de difusión , la cual se define como la cantidad de solubilidad que tiene cada sustancia. De este modo, los pigmentos más solubles se desplazarán más rápido, pues acompañarán fácilmente a la fase móvil según vaya ascendiendo ésta. Por lo tanto, los pigmentos más separados de la línea donde pusimos el extracto del tejido foliar serán los pigmentos más solubles (en nuestro caso, los carotenos); y cuanto más ancha sea la banda que formen los pigmentos, más abundantes serán dichos pigmentos en el tejido foliar. → Fórmula estructural de las clorofilas a y b
→ Fórmula estructural de la xantofila → Fórmula estructural del beta caroteno Estos pigmentos, clorofilas y carotenoides (xantofilas y beta caroteno), se encuentran engarzados dentro de las proteínas fotosintéticas presentes en el aparato fotosintético en las membranas de los tilacoides , formando los denominados complejos pigmento- proteina. También existen otra serie de pigmentos en la célula, como los pigmentos antociánicos o antocianinas. Son pigmentos hidrosolubles que se encuentran en las vacuolas de las células vegetales y dan color rojo, púrpura o azul a hojas, flores y frutos. Esta serie de pigmentos accesorios, sirven para la absorción de luz en diferentes longitudes de onda. Este hecho puede ocasionar que se produzca un fenómeno de fotoluminiscencia (emisión de luz consecuencia de la absorción previa de una radiación, en este caso la UV del sol) que puede darse de dos formas: si la fotoluminiscencia persiste tiempo después de cesar la radiación incipiente, hablamos de fluorescencia ; al contrario puede darse la fosforescencia , cuando la fotoluminiscencia no persiste al cesar la radiación incipiente.
Una vez obtenido el extracto de clorofilas, nos dispondremos a determinar las cantidades de clorofila existentes en él: Introducimos el extracto en cubetas (una de ellas la llenaremos de acetona al 80%). Tras esto, lo primero será introducir la cubeta con acetona en el espectrofotómetro para determinarlo como el ''blanco''. Después introducimos las cubetas con el fin de medir la densidad óptica o absorbancia de las clorofilas a diferentes longitudes de onda (en nuestro caso: 645, 652 y 663 nm). Gracias a los espectros de absorbancia, podremos calcular los miligramos de cada clorofila existentes en el tejido de estudio. Este hecho se basa en que no todas las clorofilas absorben la luz con la misma longitud de onda y que dependiendo de la cantidad de pigmento que exista en un determinado tejido, se absorberá más o menos luz.
Utilizaremos las denominadas fórmulas de Arnold : mg clorofila A / g tejido = (12'7 · D 663 – 2'69 · D 645 ) · (V/1000 · W) mg clorofila B / g tejido = (22'9 · D 645 – 4'68 · D663)) · (V/1000 · W) mg clorofila total / g tejido = (20'2 · D 645 + 8'02 · D 663 ) · (V/1000 ·W) Donde D es la densidad óptica a esa longitud de onda, V es el volumen final del extracto clorofílico en ml (50 ml) y W el peso fresco en gramos del tejido vegetal utilizado (0' gramos). Con todos lo datos reunidos, obtenemos los siguientes resultados : Clorofila A = 0'45 mg / 0'5 g de tejido vegetal Clorofila B = 0'15 mg / 0'5 g de tejido vegetal Clorofila total = 0'6 mg / 0'5 g de tejido vegetal
En esta práctica, realizaremos un estudio de la reacción de Hill de la fotosíntesis. Para ello, usaremos un inhibidor de dicha reacción (atrazina) en una determinada cantidad de tejido vegetal.
La fase clara, fase luminosa, fase fotoquímica o reacción de Hill es la primera fase de la fotosíntesis. Depende directamente de la luz o energía lumínica para conseguir energía química en forma de ATP y NADPH a partir de la fotólisis del agua; es decir, se obtiene energía y poder reductor que posteriormente se utilizarán en la fijación del carbono. Los productos finales obtenidos son oxígeno molecular e hidrógeno. La enzima que cataliza esta reacción es la NADP+ reductasa , presente en los cloroplastos. La reacción fue determinada en 1939 por Robin Hill, quedando de la siguiente manera: H 2 O + A → ½ O 2 + AH 2 Siendo A el aceptor final de electrones y protones (en este caso, el NADP+). No obstante, existen otros compuestos que pueden ocupar el lugar del NADP+ como aceptor final de electrones. Nosotros, en esta práctica utilizaremos el Diclorofenol indofenol (DCPIP). La reacción por lo tanto, quedaría así: 2 DCPIP (azul) + 2 H 2 O → 2 DCPIP·H (incoloro) + O 2 + H+ Este compuesto es de un color azulado, y tras la reacción de Hill, al reducirse, pasa a ser incoloro. De este modo, en este experimento, podremos ver si se está produciendo la reacción con observar simplemente el color de nuestros tubos de ensayo.
ml. Finalmente resuspenderemos la mezcla, y habremos obtenido así los cloroplastos. Comenzamos ahora la segunda parte de la práctica, la reacción de Hill : En primer lugar, cogemos 5 tubos de ensayo , a los cuales añadiremos tampón fosfato (la cantidad que indique la tabla de abajo) y los dejamos unos 10 minutos en un baño de agua (baño María a unos 20º – 25ºC) junto a la luz de una bombilla. Tras este tiempo de espera, iremos introduciendo los tubos con diferentes compuestos, para realizar una investigación de la reacción de Hill en diferentes situaciones: Tubo Tampón fosfato 0'05 M (ml) Cloroplastos (ml) Diuron (herbicida) (ml)
- M (ml) 1 10 0'5 - - 2 5 0'5 - 5 3 → Oscuridad 5 0'5 - 5 4 → Hervidos 5 0'5 (a 100ºC) - 5 5 → Herbicida 5 0'5 0'1 5
Las absorbancias a 620 nm de cada tubo fueron las siguientes:
) y que los cloroplastos pierdan su actividad metabólica.
burbujas; así, obtendremos la tasa de fotosíntesis (número de burbujas/tiempo). Gracias al agua enriquecida con CO 2 , nuestra planta acuática tomará el carbono en forma de HCO 3 (como todas las plantas acuáticas) y aseguraremos que la obtención de carbono no sea un factor limitante que se interponga en nuestro experimento. HCO 3 + H+^ → H 2 CO 3 ↔ CO 2 + H 2 O Seguidamente, introduciremos la probeta en un baño, en el cual iremos variando la temperatura del agua y la distancia de la bombilla a la probeta (fuente de luz blanca de alta intensidad). Cada situación durará 3 minutos, dejando 5 minutos entre cada una para que la planta se aclimate. Tras una serie de recuentos, veremos si estos factores ambientales (temperatura y luz) afectan o no al proceso fotosintético.
Realizamos los siguientes recuentos: -Primero, con el agua a 30ºC:
En esta práctica realizaremos un bioensayo, en el cual estudiaremos el efecto del ácido indolacético (AIA) en el crecimiento de secciones del coleóptilo de una planta (en nuestro caso utilizaremos Avena sativa ).
Para el desarrollo de esta práctica, necesitaremos los siguientes utensilios:
Al cortar el ápice del coleóptilo (que es la zona donde se sintetiza el AIA y desde el que difunde al resto de la plántula) pretendemos cuantifica el crecimiento, o la respuesta biológica de la plántula al AIA, en vez de cuantificar el contenido endógeno de dicho factor regulador del crecimiento.
En primer lugar, antes de la realización de esta práctica, se ha realizado la preparación de las plántulas de avena. Se esterilizaron semillas de avena introduciéndolas durante 5 minutos en hipoclorito sódico al 1% ; tras esto fueron lavadas con agua destilada para eliminar los restos de hipoclorito. Después de esta esterilización, las semillas son sembradas en vermiculita, con luz roja incipiente de baja intensidad y en oscuridad (25ºC y 85% de humedad).