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Asignatura: Medico-Quirurgica I, Profesor: , Carrera: Enfermería, Universidad: UAX
Tipo: Apuntes
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(Guía de procedimientos básicos de Enfermería Medicoquirúrgico. L. Chocarro. Sección 1,cap. 2)
La experiencia quirúrgica es estresante para todos los pacientes. Llegan a la antesala del quirófano con la preocupación generada por la alteración en su nivel de salud y quedan en manos desconocidas para ellos, lejos de su entorno familiar habitual.
Como vimos en el capítulo anterior, es recomendable que la enfermera del quirófano visite con anterioridad al paciente para irle familiarizando con el proceso y disminuir en la medida de lo posible la sensación de indefensión cuando este llegue a la antesala del quirófano.
La fase intraoperatoria comienza cuando el paciente entra en el quirófano y termina cuando ingresa en el área postanestésica o de recuperación, una vez finalizado el acto quirúrgico.
En todo este proceso, enfermería tiene una enorme responsabilidad, ya que en todo momento debe velar por el mantenimiento de la seguridad y bienestar del paciente. La diversidad de actividades que desarrolla la enfermera del quirófano comienza con la recepción del paciente en el área quirúrgica, la posterior colocación del mismo en la mesa de operaciones, la preparación y puesta a punto del instrumental y la coordinación con el resto del equipo.
El bloque quirúrgico (BQ) es un servicio especial que debe cumplir una serie de requisitos. Se trata de un servicio central que, para mantener las mejores condiciones de asepsia, debe estar ubicado en una zona retirada del hospital, y al mismo tiempo debe estar accesible a otros servicios centrales, como son Radiología, Anatomía Patológica, Esterilización y, sobre todo, con el servicio de Reanimación y Cuidados Intensivos.
El aparataje y el tipo de actividad desarrollado convierten al quirófano en un lugar en el que, de manera especial, hay que mantener un ambiente seguro, tanto para el paciente como para el personal sanitario.
En este capítulo abordaremos los siguientes puntos: ambiente y áreas del bloque quirúrgico, especificando las normas de
circulación y tránsito por los pacientes tanto en zonas sépticas como no asépticas, describiremos las características de un quirófano estándar y enfatizaremos en las reglas de la técnica aséptica. A continuación describiremos la indumentaria quirúrgica e identificaremos los componentes del equipo quirúrgico y las funciones de cada miembro del equipo de enfermería. Terminaremos el tema haciendo mención a las posturas más habituales de colocación del paciente, señalando la importancia que tiene una correcta colocación y sujeción del paciente en relación con las posibles complicaciones derivadas de cada una de ellas.
En toda intervención se produce una solución de continuidad en la piel del paciente de mayor o menor extensión y profundidad. El paciente es vulnerable a la exposición de microorganismos, ya que incluso dentro del campo estéril existen zonas contaminadas. Por ello la zona de quirófanos debe estar diseñada de manera que se puedan prevenir la transmisión de microorganismos y las infecciones en las heridas quirúrgicas.
Esta es la razón por la que se establecen una serie de criterios entre los que destacamos de manera prioritaria los siguientes:
Es un área de intercambio, que incluye los vestuarios, la sala de espera de pacientes o unidad preoperatoria, salas de estar, algunos almacenes, despachos y pasillos de acceso. Esta área suele tener dos puertas, una comunica el área quirúrgica con el exterior y otra con el pasillo limpio. El tránsito en esta zona no está limitado, pero sí controlado.
La unidad preoperatoria es una sala en donde esperan los pacientes que van a ser intervenidos, y reciben los últimos preparativos que se prevean sean de utilidad: rasurado, canalización de vías venosas, catéteres urinarios, sondas gástricas. etc. No todos los hospitales cuentan con una sala de estas características, pero sería lo deseable, ya que la experiencia está demostrando que es una unidad beneficiosa tanto para el paciente como para el personal de las plantas de cirugía.
En esta zona se permite la entrada con ropa de calle.
El objetivo que se persigue al utilizar ropa específica para quirófanos es instaurar una barrera eficaz que evite la diseminación de los microorganismos.
Toda persona que entre en quirófano debe cambiarse de ropa y vestirse de forma apropiada, según las normas de tránsito del personal marcadas por el centro para el bloque quirúrgico.
La ropa quirúrgica ha evolucionado en la medida en que se han ido desarrollando las técnicas de asepsia. Se ha demostrado que la ropa quirúrgica disminuye la dispersión de partículas desde el cuerpo de unas 10.000 a unas 3000 por minuto, o de 150. microorganismos por metro cúbico a 1500.
Podemos citar las siguientes piezas:
El equipo de personas que atiende directamente al paciente en el quirófano está compuesto por los siguientes miembros:
sondas, bolsas colectoras, y realizar la limpieza y aseo del paciente, cubriéndole con una sábana limpia.
La vía periférica que se canaliza al paciente antes de la intervención para la administración de líquidos por vía venosa deberá efectuarse en el brazo contrario a la zona que se va a intervenir, y el brazo reposará sobre un soporte adecuado.
Los accesorios de la mesa quirúrgica deben prepararse de antemano y estar en perfecto estado para su uso. Los más utilizados son:
Es la posición más natural para el cuerpo en reposo. Esta postura se utiliza en la inducción y para tener acceso a las cavidades principales del cuerpo. Se utiliza en cirugías abdominales,
abdominotorácicas o de extremidades inferiores. La enfermera debe comprobar que las extremidades inferiores están extendidas y alineadas con la cabeza y el resto del cuerpo, y no deben permanecer cruzadas para evitar las lesiones en nervio peroneo. El cinturón de seguridad se pone sobre los muslos a 5 cm de las rodillas. Se coloca una pequeña almohada debajo de la cabeza y de la región lumbar. Los brazos en posición anatómica.
Partiendo de la posición de decúbito supino, se inclina 30°-45° la mesa, de manera que queden más altos los pies que la cabeza. Las rodillas se sitúan sobre la parte inferior de la mesa, se flexionan para que el paciente no se resbale en la mesa y se sujetan con unas correas. Se colocan abrazaderas sobre los hombros del paciente para evitar que se deslice. Esta posición se utiliza cuando se desea que las vísceras abdominales queden fuera del área pélvica, lo que mejora la accesibilidad quirúrgica, pero hay que tener en cuenta que disminuye el volumen pulmonar y el corazón queda mecánicamente comprimido por la presión de los órganos contra el diafragma. Cuando se desee volver a la posición normal, primero se debe elevar lentamente la sección de las piernas, dando tiempo a que las venas de las piernas recuperen su estado habitual. A continuación se nivela el resto de la mesa. Se utiliza esta posición para cirugía de la parte inferior de la pelvis o abdomen.
Partiendo de la posición de decúbito supino, se inclina 45° la mesa de manera que quede más alta la cabeza que los pies. Se coloca un soporte para los pies para evitar que el paciente se deslice. Facilita el acceso al abdomen superior, cuello y cara. Se utiliza para tiroidectomía, ya que favorece la respiración y disminuye el aporte sanguíneo al lugar de la intervención, ya que la sangre se acumula en sentido caudal. También se utiliza en operaciones de vesícula o del aparato biliar, ya que se consigue apartar las vísceras abdominales del epigastrio, permitiendo el acceso al abdomen superior.
Se coloca al paciente en decúbito supino con las nalgas apoyadas en la primera articulación de la mesa y las rodillas en la articulación inferior. Se baja ligeramente la sección inferior, flexionando las rodillas, y se eleva la sección superior unos 45° para que el paciente quede semisentado. Una vez en esta
personas gira al paciente lentamente sobre su abdomen y se deja en posición boca abajo, con la cabeza lateralizada. Proteger los codos, las rodillas y los pies con almohadillas y una almohada debajo del tórax a la altura de las axilas para evitar presiones en el diafragma y en la aorta abdominal. Los brazos extendidos y los codos semiflexionados para evitar hiperextensión y las palmas hacia abajo. Esta posición se utiliza en todas las intervenciones con vía de acceso dorsal o posterior.
Con el paciente anestesiado en posición decúbito supino, se procede a girarlo sobre el lado contrario a la zona de la intervención. La pierna de abajo se flexiona y la de arriba se estira y se coloca una almohada suave entre ambas piernas. El cinturón de seguridad se coloca sobre las caderas del paciente para estabilizarlo. Esta posición ocasiona alteración en la respiración. La circulación también se ve comprometida por la presión sobre los vasos abdominales.
El paciente es anestesiado en posición supina. Luego se le gira sobre el abdomen hasta la posición de prono. Las caderas en la articulación central de la mesa están más elevadas que la cabeza y las piernas. Se protegen las zonas de presión. Se coloca una almohada debajo de los hombros para elevar el tórax, el dorso y los dedos de los pies descansan sobre una almohada. El cinturón de seguridad se coloca por debajo de las rodillas. Las caderas se elevan sobre el resto del cuerpo. Se utiliza en las intervenciones de sinus pilonidal o la hemorroidectomía. Esta posición provoca estancamiento venoso cefálico y caudal, por lo que se devolverá al paciente a la posición normal de forma lenta.