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Asignatura: Medico-Quirurgica I, Profesor: , Carrera: Enfermería, Universidad: UAX
Tipo: Apuntes
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(Guía de procedimientos básicos de enfermería Medico-Quirurgica. L. Chocarro. Sección 1, cap 1)
La Enfermería Médico–Qurirúrgica abarca tres grandes áreas: el área de enfermería, el área médica y el área quirúrgica. Abarca el fomento de la salud, la prevención de la enfermedad y el cuidado de personas adultas con problemas de salud.
La cirugía es la rama que se ocupa de las técnicas quirúrgicas. Cada intervención quirúrgica origina en el paciente una importante alteración fisiológica y emocional.
Antiguamente las cirugías se dividían en «mayores y menores», pero para el paciente no hay cirugía menor. El desarrollo de nuevas tecnologías –como, por ejemplo, las técnicas endoscópicas y el desarrollo de cuidados de enfermería especializados están posibilitando disminuir los tiempos de estancias medias de los pacientes. Actualmente, la tendencia es practicar lo que se denomina «cirugía mayor ambulatoria », con la que se practican cirugías en las que es posible dar de alta al paciente en el mismo día de la intervención, como en el caso de una operación de cataratas, extirpación de la vesícula biliar, etc.
Por ejemplo con biopsia laparoscópica diagnóstica. Se realiza para determinar el origen de los síntomas o la extensión de una lesión o enfermedad.
Por ejemplo una extirpación del apéndice o de una vesícula biliar. Se lleva a cabo para reparar, sustituir o eliminar tejidos enfermos.
Por ejemplo la estabilización de una fractura o colocación de una prótesis mitral. Se hace para devolver la función perdida o corregir deformidades.
No cura al enfermo, pero le alivia los síntomas. Por ejemplo, la extirpación parcial de un tumor.
No existe una necesidad especial de rapidez. Su retraso no es peligroso para el paciente.
Un retraso puede resultar peligroso para el paciente. Debe llevarse a cabo lo antes posible.
Debe realizarse de inmediato para salvar la vida del paciente.
El período preoperatorio comienza cuando se ha tomado la decisión de intervenir y termina cuando el paciente entra en quirófano.
La realización de «cirugía mayor ambulatoria», tan actual en estos momentos, no cambia las obligaciones de las enfermeras respecto a las actuaciones descritas en este tema, lo único que cambian son los tiempos, que en este tipo de cirugías se ven reducidos.
Muchas de las actividades que vamos a describir a continuación las realiza la enfermera de planta o de la unidad de hospitalización, pero son compartidas con la enfermera circulante del quirófano, como veremos en el capítulo siguiente.
Estas pruebas, o estudios complementarios diagnósticos , indicadas por el médico, por norma general son:
El segundo gran bloque de recogida de información del paciente se lleva a cabo para determinar la presencia de cualquier problema de salud que pudiera suponer un riesgo quirúrgico. En este sentido se indaga si el paciente tiene o ha tenido:
Una vez recogidos y comprobados todos los datos, debemos llevar a cabo una serie de actividades encaminadas tanto a reducir los temores e informar al paciente, como a prepararle físicamente.
La enfermera debe notificar al médico aquellas dudas que le presente el paciente cuya resolución no sea de su competencia. Debe conocer aspectos relacionados con el período operatorio: quién le operará, qué tipo de cirugía, riesgos, pronóstico, y aclarar dudas o malos entendidos. Escuchar con atención, identificar dudas y temores ayuda al paciente a afrontar con mayor tranquilidad el proceso y sin duda abrevia la recuperación en el postoperatorio.
La enfermera indicará al paciente que entregue a sus familiares los objetos de valor: reloj, anillos, cadenas, pendientes, prótesis dentales, etc.
Asimismo, establecerá contacto con la familia y facilitará apoyo y orientación. La enfermera favorecerá un ambiente de reposo y tranquilidad.
Pasamos a describir estos dos últimos aspectos. El cirujano indica el tipo de intervención en la historia del paciente y la enfermera determina el tipo y extensión de preparación de la piel requerida (si no se especifica en las órdenes). Los centros suelen tener protocolos al respecto. La zona cutánea que
criterios sobre si es mejor rasurar o depilar para mantener la piel libre de pequeñas lesiones. Si se opta por el rasurado, se evitará provocar lesiones en la piel, y se rasurará en la dirección del crecimiento del pelo. Debemos confirmar que la zona a rasurar corresponde con la zona que se va a intervenir. Si se interviene una articulación, se rasura 15 cm a cada lado. Si la intervención es diafisaria, se prepara el campo incluyendo la articulación superior y la inferior.
Después del rasurado se procederá al lavado de la zona con equipo estéril, iniciando la limpieza desde el centro, y en movimientos circulares hacia fuera de la zona a intervenir, cambiando de gasas o compresas de una pasada a la siguiente. Para el lavado se utilizan antisépticos jabonosos (betadine o clohexidina), secando posteriormente con gasas secas estériles y cubriéndolo con un paño.
En caso de optar por el rasurado, éste se realiza con maquinilla desechable y con antiséptico jabonoso líquido. El vello largo debe cortarse antes un poco con tijeras. Se rasura en la dirección del vello, con pasadas breves sobre la piel estirada. Una vez rasurada la zona se debe lavar y secar.
A continuación se indican las zonas a rasurar, indicando entre paréntesis algunos ejemplos de intervención quirúrgica: