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Asignatura: Bases Psicopedagógicas de la Educación Especial, Profesor: no me acuerdo, Carrera: Educación Infantil, Universidad: UAM
Tipo: Apuntes
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De todas las criaturas que conforman el reino animal, solo existe una que posee la capacidad de expresar una gran variedad de sentimientos, el bebé humano. Los dos primeros años de vida se convierten en una montaña rusa de emociones: sorpresa, frustración, rabia, alegría, y más tarde otras más complejas como el pudor y el orgullo. Todas ellas dependen del temperamento. Cualquier recién nacido muestra sus expresiones emocionales con gruñidos y gestos faciales involuntarios. En el primer mes, una sonrisa es tan solo un reflejo (acariciando la mejilla). Tras haber pasado el primer mes, el bebé empieza a regalar sus primeras sonrisillas, sobre todo cuando juega con papá. Sus primeras interacciones íntimas con alguien que le quiera son fundamentales para proporcionarle la habilidad de sonreír. Este primer contacto es esencial para que el bebé goce de un desarrollo emocional sano a lo largo de su vida. A los 3 meses hay un cambio emocional: sonrisa social. Es una invitación al juego, un despertar a la sociedad. Ya son capaces de mostrar frustración, rabia, sorpresa y euforia. Los bebés han de llorar, es la única forma que tienen para comunicar sus emociones: tengo hambre, estoy cansada, esto no me gusta. Las madres se quedan con las expresiones faciales del bebé, y saben como actuar en cada momento. Los expertos quieren investigar a que edad los bebés son capaces de relacionar la voz feliz o triste de su madre con su rostro correspondiente. A los 12 meses son capaces de relacionarlo. Después hacen lo mismo con el padre, y aunque es capaz de reconocer que es su padre, aún no sabe relacionar la voz feliz con su rostro feliz. A los 15 meses tampoco es capaz de relacionarlo. Sin embargo, de una mujer desconocida si que es capaz de relacionar la voz triste con el rostro triste. A los 18 meses ya son capaces de relacionar la voz de tristeza de su padre con su cara. Se llega a la conclusión de que los bebés reconocen antes las emociones de las mujeres porque ellas expresan sus emociones más abiertamente. Las emociones constituyen el lenguaje infantil, sirve para cuando aún no saben hablar. Al igual que los animales, cada bebé viene al mundo con su propio temperamento. Para descubrir como influye el temperamento en las reacciones emocionales de los bebés antes el mundo y si perdura más de los 3 primeros años de vida, llevan a cabo una serie de experimentos. A los 4 meses: cuando se lleva una sorpresa que no se la espera (al salir un muñeco de una caja) algunos muestran diversión, otros lloran porque les vence el miedo. Las lágrimas son un gran instrumento para decirle al mundo como te sientes. Cuando hay mucha cercanía entre el padre y el bebé, y este mira a otro lado está comunicando que siente un exceso de estimulación. La cercanía, la lejanía, el número de caricias y el nivel de estimulación quedan regulados por las reacciones emocionales del bebé. Demasiado cariño puede resultar estresante. A los 9 meses los expertos quieren investigar las emociones de rabia, alegría y miedo. Dejan que el niño se divierta con un juguete de colores. Acto seguido ponen un plástico transparente entre él y su juguete preferido. Puede verlo pero no puede alcanzarlo.
¿El temperamento emocional es constante para toda la vida, será el temperamento a los 6 meses igual que cuando se haga mayor? Aunque tengan un temperamento, sus reacciones cambian según el paso de los años. Investigan si los bebés pueden usar la información emocional que se desprende de las expresiones faciales de lo adultos para decidir como van a reaccionar ante situaciones impredecibles. A los 10 meses: es capaz de reconocer el peligro tan solo con la expresión facial de su madre, lo que le hace retroceder. A los 10 meses los niños ya han aprendido a guiarse de la expresión emocional reflejada en el rostro de sus padres. Y los padres a su vez, son conscientes de que tienen una herramienta poderosa para influir sobre sus hijos. Hacen un experimento en el que las manos de la investigadora se colocan cuidadosamente encima de las manos del bebé de 6 meses. Es algo que los bebés les molesta mucho, por lo que muestran su frustración. Al cabo de un rato, se enciende una tele con diferentes imágenes. Los bebés dejan de llorar y prestan gran atención. Al apagarse la tele, vuelven a acordarse de su inmovilidad y vuelven a enfadarse. Se enfada tanto que la investigadora decide soltarle las manos. Para calmarse y divertirse comienza a jugar consigo mismo. Los expertos llegan a la conclusión de que las emociones de los niños se pueden controlar mediante distracciones externas y con juegos imaginarios de creación propia. A los 24 meses, ya han adquirido algunas de las habilidades indispensables para plantarle cara al miedo: canciones. Conforme el bebé va creciendo va aumentando el número de sentimientos que experimentan. La sorpresa, alegría, miedo van adquiriendo más matices. Pero aún les faltan sentimientos por experimentar y que no saben que existen, estos son los sentimientos de autoconciencia: vergüenza, orgullo y pudor. ¿Cuándo aparecen por primera vez en los bebés? ¿A qué edad los niños adquieren conciencia de sí mismos?