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UNIVERSIDAD DE GUAYAQUIL FACULTAD DE FILOSOFÍA, LETRAS Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN CARRERA: PEDAGOGÍA EN LA HISTORIA Y CIENCIAS SOCIALES ASIGNATURA: HISTORIA DE AMÉRICA II TEMA: SOCIEDAD, ECONOMÍA Y CULTURA DEL SIGLO XIX INTEGRANTES:
¿Qué fue el siglo XIX? El siglo XIX es el período que se comprende desde el 1 de enero de 1801 hasta el 31 de diciembre de 1900 d. C., según el calendario gregoriano. Así, de acuerdo con la periodización clásica de la historia, pertenece a la Edad Contemporánea. El XIX fue un siglo dinámico, caracterizado por cambios acelerados en las estructuras económicas, políticas y sociales de los países. La independencia de las colonias europeas en América sumada a la reorientación del colonialismo sobre África y Asia reorganizaron el mapa geopolítico del mundo. A lo largo del siglo se consolidó el sistema republicano y democrático como forma de gobierno preponderante en Occidente, mientras comenzaban las decadencias de las monarquías absolutistas. Características del siglo XIX Las principales características del siglo XIX fueron las siguientes:
consumo similares, hábitos vinculados al trabajo y al disfrute del ocio como vacaciones, espectáculos, consumo de impresos, etc.
Los acontecimientos más importantes ocurridos durante el siglo XIX fueron los siguientes:
En 1853, después de más de 2 siglos de fronteras cerradas, Japón fue obligado a firmar una serie de acuerdos comerciales con Estados Unidos. En 1868, a partir de la ascensión al trono de la dinastía Meiji, se abrió a la occidentalización cultural, económica y política.
En 1859 Charles Darwin planteó la teoría de la evolución de las especies y la selección natural, en su libro Sobre el origen de las especies.
En 1861 se produjo la unificación de los Estados italianos en un Estado monárquico encabezado por Víctor Manuel II. En 1866 se incorporó Venecia y en 1870, Roma.
En 1863 se fundó la Cruz Roja Internacional.
En 1864 se fundó, en Londres, la Primera Asociación Internacional del Trabajo, una organización de lucha por los derechos de los obreros. Esta asociación se disolvió por disputas internas en 1876 y en 1889 se fundó la Segunda Internacional.
Entre 1870 y 1871, la guerra franco-prusiana, con victoria de Prusia, tuvo como consecuencia la unificación de Alemania y la caída del Segundo Imperio francés.
En 1871 Prusia logró unificar los Estados germánicos y se formó el Imperio alemán, encabezado por el rey Guillermo I y el canciller Otto von Bismarck.
Luego de la retirada de las fuerzas alemanas de París y ante la retirada de las autoridades de la ciudad, los habitantes encabezaron una rebelión conocida como «La Comuna de París«, la cual instauró un gobierno popular, socialista y autogestionado entre marzo y mayo de
El 15 de noviembre de 1888 un golpe de Estado militar derrocó la monarquía brasileña e instauró una república.
Hacia fines de siglo, superados los conflictos internos, se consolidaron los nuevos Estados americanos con gobiernos republicanos conservadores que favorecieron, en general, a políticas económicas basadas en modelos agroexportadores.
Se abolió la esclavitud en el territorio americano.
Aunque la primera Revolución Industrial había comenzado el siglo anterior, con adaptación de la máquina de vapor a la producción, fue en el siglo XIX cuando se consolidó. El desarrollo y mejora de las máquinas y, sobre todo, la invención del ferrocarril, marcaron un antes y un después en la economía de todo el mundo. Los tiempos de producción se acortaron enormemente y las materias primas empezaron a ser transportadas a gran velocidad. La alta demanda de mano de obra industrial produjo una migración masiva del campo a las ciudades. En pocos años, el mundo cambió completamente. La vida campesina que se había mantenido invariable durante siglos llegaba a su fin y las ciudades se llenaban de chimeneas humeantes y barriadas insalubres.
Un dato fuerte caracteriza la historia política de las Américas en el siglo XIX: La adopción generalizada de formas republicanas de gobierno. Mientras Europa abrazaba la monarquía con renovados bríos, las Américas, con la sola excepción sostenida de Brasil, optaron definitivamente por la república. De esta manera, se convirtieron en un campo de experimentación política formidable, donde ideas e instituciones originadas en el Viejo Mundo fueron adoptadas y adaptadas, al mismo tiempo en que se generaban y ensayaban prácticas políticas nuevas, diversas, de resultados inciertos.
B) Economías exportadoras de productos primarios de clima tropical , estos países se dedican a aquellos productos agrícolas tropicales, que solamente se encargaban de producir frutas y sobre todo los plátanos de ahí proviene “los países bananeros” ellos son Brasil, Colombia, Ecuador, Los países de América Central, los del Caribe, así como también ciertas áreas de México y Venezuela. C) Economías exportadoras de minerales: Estos países son México, chile, Perú, Venezuela y Bolivia, cuando la plata dejó de ser el mineral central tomaron relevancia, el plomo (utilizados para balas o para las primeras cañerías), estaño (se usaba en soldaduras, y para protección de hierro y cobre), el cobre (líneas eléctricas, Artesanías, Etc.) y el salitre (Sal, Pólvora) Los trabajadores de haciendas, latifundios y plantaciones , la mayoría carentes de tierra, no dependían exclusivamente de su salario, sino que algunos - colonos, inquilinos o aparceros- usufructuaban un pedazo de tierra, en los linderos de la propiedad, con la condición de suministrar su mana de obra o parte de la cosecha al propietario. Los peones o braceros, que solían vivir en el centro de la hacienda, recibían una parte del salario en dinero, y la otra en cupones para que los cambiaran en el almacén de la hacienda. En las regiones donde se ubicaban las plantaciones bananeras y las minas, se crea un eje productivo relacionado con el transporte ferroviario y el puerto. Estas actividades fueron fuente de ingresos para los trabajadores agrícolas y mineros, los trabajadores ferroviarios - tráfico, taller y reparación de la línea y los estibadores del puerto. Todos ellos dependían de un salario. En las ciudades latinoamericanas surgieron los trabajadores artesanales, los manufactureros y los obreros de la naciente industria. Ellos se desempeñaban, por ejemplo, como panaderos, sombrereros, sastres, tipógrafos y ebanistas. La migración hacia la ciudad genera la ocupación encubierta 0 el desempleo, y dio origen a la aparición de vendedores ambulantes, carretoneros, cargadores, prostitutas y numerosas personas de ocupación indefinida. Las mujeres trabajaban como vendedoras, artesanas y obreras en las industrias de telas, de confección y de alimentos. No obstante, para las mujeres que carecían de instrucción, el servicio doméstico fue la ocupación por excelencia.
Los criollos, descendientes de españoles nacidos en América, gradualmente fueron adquiriendo una identidad diferenciada de la de los españoles. Crearon vínculos con el terruño que los vio nacer, los montes, los ríos y las gentes del paisaje americano, lugar donde también estaban insertos sus intereses vitales. Alexander von Humboldt, un observador extranjero, afirma en el siglo XVIII: "Los criollos prefieren que se les llame americanos". A fines del siglo XIX, con la aparición de las crisis económicas se hizo evidente que el crecimiento de las exportaciones no garantizaba el bienestar y el progreso de todos, sino solamente de la minoría que controlaba la estructura productiva, el Estado y la vida cultural. Hacia mediados del siglo XIX los artesanos urbanos se organizaron en sociedades mutualistas, con el propósito de elevar su calidad de vida. Esas pequeñas organizaciones, de carácter local, agruparon a tipógrafos, panaderos, zapateros, estibadores, empleados ferroviarios, mineros y trabajadores textiles. La modernización que los intelectuales y las clases dominantes inyectaron a la sociedad, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XIX, causo una profunda confrontación cultural, tal vez superior a la ocurrida en el siglo XVI con la colonización ibérica. Porque en esta, a pesar del trauma causado por la conquista española y portuguesa, existió cierta tolerancia hacia las costumbres locales, especialmente en las áreas marginales y remotas. En el siglo XIX, en cambio, las poblaciones indígenas y negras se resistieron a la occidentalización, e intentaron salvaguardar sus costumbres y valores frente a los de la ciudad capital o la metrópoli que no conocían ni distinguían al igual que su vida comunal frente al nuevo Estado-Nación. Muchos indios, negros y gentes del pueblo se negaron a vestirse como europeos y expresarse en español o portugués; participaron en la economía local, pero no en la nacional; respetaron la sabiduría local, no así el cientifismo oficial; asimilaron el catolicismo, aunque en un marco de profundo sincretismo cultural; y cultivaron sus valores. Su resistencia trascendi6 las generaciones y, con frecuencia, dio paso a la rebelión. Tomaron la forma de revueltas campesinas contra los hacendados locales o contra las autoridades gubernamentales por diversas causas. No obstante, su ira era más profunda y dolorosa.
Durante el siglo XIX las estructuras agrarias se mantuvieron con fuerza a pesar del proceso de urbanización. Los campesinos siguieron constituyendo la mayor parte de la población. Continuaron inmersos en la tradición, el inmovilismo , las creencias religiosas y el rechazo a las nuevas ideas políticas, ya fuese el liberalismo o el socialismo. También se resistieron a las nuevas prácticas económicas. Las ideas filosóficas que moldearon la ideología de las élites en América durante el siglo XIX fueron tres: los principios de la Ilustración, las ideas revolucionistas propuesta por Charles Darwin y el positivismo ligado al concepto de progreso. EL PROLETARIADO La existencia del término proletariado adquiere especial importancia en el siglo XIX gracias a los postulados de Karl Marx y Friedrich Engels y la aparición del manifiesto comunista. De este modo se conformó el significado del individuo proletario y, por lo tanto, de la unión de estos trabajadores en una clase obrera mayoritaria y enfrentada al capitalismo burgués. Como proletariado se denomina la clase social constituida por los obreros y trabajadores que, al no tener propiedades ni poseer medios de producción, los cuales están en manos de la burguesía, debe vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario para poder subsistir. Existe un proletariado urbano, concentrado en las ciudades, vinculado a las actividades industriales, y un proletariado rural, que se dedica a las labores de la agricultura.
En el siglo XIX, con la revolución industrial, se pasó a identificar al proletariado como la clase que no era poseedora de medios de producción ni dueña de propiedades, y que, por lo tanto, se veía obligada a trabajar para la burguesía a cambio de un salario.
➢ Estaban concentrados en las ciudades, donde se ubicaban las industrias, diferenciándose claramente de los trabajadores agrarios por su forma de vida e intereses. ➢ Padecían duras condiciones de trabajo (larga jornada laboral, falta de higiene) e inseguridad (paro, inexistencia de seguro médico, de desempleo o jubilación). ➢ La concienciación de su precaria situación los condujo a la protesta y la reivindicación organizadas, pero también a la alienación y la desesperanza: algunos se sumieron en el alcoholismo, el juego o la delincuencia.
Finalmente, durante el siglo XIX y la Revolución Industrial, la burguesía consolidó su poder sobre el nuevo mundo capitalista, convirtiéndose así en la clase social dominante y por ende la más conservadora. La nobleza empobrecida a menudo necesitaba del soporte financiero de la burguesía y ésta aspiraba a su estatus tradicional, por lo que terminaron juntándose en oposición al proletariado. El término burguesía fue empleado en la Edad Media para designar al grupo social compuesto esencialmente por comerciantes, artesanos libres y personas no sometidas a la jurisdicción señorial que vivía en las ciudades. En la actualidad es utilizado coloquialmente para designar a la clase social integrada por quienes disfrutan de una acomodada situación económica.
Durante el siglo XIX la concepción prevaleciente se relacionaba con “lo culto”: la cultura era un bien que se adquiría a través de la educación y se relacionaba con una serie de prácticas y saberes reconocidos por una élite. Se adoptó el mestizaje como símbolo de identidad. Lo culto se distinguía por la herencia española en los rasgos físicos, la vestimenta, la religión, entre otras características, y una herencia del “indio muerto”, que se asociaba a lo culinario, el arraigo al campo, la vestimenta folklórica. En este sentido, la cultura se acumulaba y se enriquecía como cualquier otro bien. La sociedad se dividía entre quienes eran poseedores de cultura (los mestizos, blancos, hacendados) y quienes carecían de ella (los indios, morenos, trabajadores de la hacienda). Ante esta dualidad entre los que poseían y los que no poseían cultura, el Estado decidió fundar instituciones que permitieran que los unos conservaran y enriquecieran su capital cultural y los otros lo adquiriesen.
Arte y Cultura Siglo XIX La sociedad en Europa se transforma en nuevas clases sociales que protagonizan los procesos de cambio, la sociedad estamental ha desaparecido definitivamente, la burguesía - capitalista e industrial- triunfa y se enriquece. Como antagonista el proletariado lentamente cobra conciencia de su condición de explotado. Crecen las ciudades donde se instalan las nuevas industrias, necesitadas de mano de obra, y su configuración revela la nueva estructura social: barrios burgueses donde se hacina el proletariado. Entre ambas clases sociales se colocan las clases medias, surgidas del desarrollo del sector terciario. El XIX se caracteriza también por una notable difusión de la cultura a través de la lucha contra el analfabetismo, la obligatoriedad de la enseñanza primaria y la multiplicación de periódicos y revistas. Los movimientos culturales más importantes en el siglo XIX son el romanticismo , en la primera mitad del siglo, y el positivismo , en la segunda mitad. El desarrollo del romanticismo transcurre paralelamente al desarrollo del Idealismo Alemán, mientras que el positivismo se origina a partir de la filosofía comtiana, y la influencia del cientifismo.