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Dialectología del español, Apuntes de Lingüística Española

Apuntes de la asignatura Dialectología del español del Grado en Español de la Universidad de Valladolid. Docencia de Isabel Acero y María del Carmen Hernández González durante el curso 2017-2018.

Tipo: Apuntes

2019/2020

Subido el 20/04/2020

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Dialectología del español 1
Dialectología del español
Isabel Acero Durántez
María del Carmen Hernández González
Índice
1. Introducción: lengua, dialecto y habla. ...................................................................................... 6
1.1. La dialectología como disciplina lingüística. ...................................................................... 6
1.2. Principios metodológicos. .................................................................................................. 7
1.3. Dialectología y sociolingüística. ....................................................................................... 10
2. Leonés. .................................................................................................................................... 12
2.1. Dialecto leonés o asturleonés. ......................................................................................... 12
2.2. Historia del dialecto. ......................................................................................................... 12
2.3. Límites geográficos del dialecto....................................................................................... 14
2.3.1. Los límites occidentales. ............................................................................................ 14
2.3.2. Los límites orientales. ................................................................................................ 15
2.4. Variedades del leonés. ..................................................................................................... 15
2.5. Caracterización del leonés. .............................................................................................. 16
2.5.1. Sistema fonológico. .................................................................................................... 16
2.5.2. Morfología y morfosintaxis. ........................................................................................ 20
2.5.3. Léxico. ........................................................................................................................ 21
2.6. Textos. .............................................................................................................................. 21
2.7. El español de los asturianos. ........................................................................................... 22
3. Aragonés. ................................................................................................................................ 23
3.1. Dialecto aragonés. Hablas altoaragonesas. .................................................................... 23
3.2. Límites geográficos del dialecto....................................................................................... 23
3.2.1. Frontera catalanoaragonesa. ..................................................................................... 24
3.3. Historia de las hablas altoaragonesas. Textos. ............................................................... 25
3.4. Caracterización del dialecto aragonés. ............................................................................ 27
3.4.1. Sistema fonológico. .................................................................................................... 27
3.4.2. Morfología y morfosintaxis. ........................................................................................ 29
3.4.3. Léxico. ........................................................................................................................ 30
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Dialectología del español

Isabel Acero Durántez María del Carmen Hernández González

Isabel Acero Durántez 14/02/ Introducción. Desde un punto de vista teórico, la Dialectología estudia la variación diatópica, la variedad geográfica. Todas las lenguas naturales se manifiestan en variedades dialectales o geolingüísticas. Para entender por qué una lengua como la española se manifiesta en variedades aparentemente tan distintas, se apela a tres factores ajenos a la lengua, que afectan a un modo directo al origen y al desarrollo:

  • Historia.
  • Geografía.
  • Sociedad. En el caso del español, es la lengua románica más hablada en el mundo, y el recorrido histórico que la ha llevado a ello ha sido largo y complejo. Cuanto más larga es la historia de una lengua, más ancha su geografía y más compleja la vida social de sus hablantes, más posibilidades hay de que las variantes dialectales sean numerosas y bien diferenciadas. A pesar de todas esas variantes, la situación del español es de unidad en la diversidad. La unidad supone la existencia de un carácter común y unificador en la lengua. Hay elementos comunes que permiten esa unidad. La conversión del español en lengua nacional de España respondió a las condiciones socioeconómicas y culturales favorables experimentadas por Castilla desde la Edad Media, y sobre todo desde el siglo XVI. Uno de los factores extralingüísticos más relevantes fue la demografía. En 1348, Castilla tenía entre tres y cuatro millones de habitantes, la Corona de Aragón un millón, y Navarra 80000. Por tanto, la demografía favorece la expansión del Castellano. Otro factor destacado fue la economía. Castilla tenía salida a los mares, y adquirió una fuerza económica superior a los otros reinos peninsulares. La formación de una flota con base en Sevilla y los avances tecnológicos del siglo XV permiten explorar la costa africana y llegar a Canarias. Por tanto, estos factores extralingüísticos sumados a factores culturales hicieron del castellano una lengua de prestigio: el idioma oficial de una administración fuerte, con capacidad para penetrar en los dominios geopolíticos de las lenguas vecinas. En 1469 se produce la unión entre los reinos de Castilla y Aragón, y en 1512 el reino de Navarra se incorpora a Castilla, por lo que el navarro desaparece. En 1492 se produce la expulsión de los judíos, por lo que el castellano hablado por los judíos sale al exterior, y se denomina “judeoespañol” o “sefardí”. No es el castellano hablado en el siglo XV en la península, pues los judíos procedían de zonas geográficas distintas, además de que la lengua ha evolucionado y fue incluyendo rasgos de las lenguas con las que entró en contacto. Entre 1497 y 1505, el español se instaló en el norte de África. Durante los siglos XVI y XVII, se produjo una gran ampliación de los dominios de la lengua española, sobre todo en América. En este proceso tan amplio de extensión del español, el idioma tuvo que adaptarse a las nuevas circunstancias. A lo largo de su historia, el español ha tenido un proceso de estandarización más importante y más temprano que otras lenguas de España: las obras del Escritorio de Alfonso X (siglo XIII), la

Gramática de Nebrija, el primer diccionario monolingüe moderno, la Real Academia… Se acepta que las variedades más importantes del español son el castellano, el andaluz y el canario. La repoblación tras la Reconquista fue clave para la imposición del castellano. Todo está condicionado por cuándo y quién realizó el proceso de repoblación, pues la repoblación es la responsable del mapa lingüístico actual de la península ibérica.

Teniendo en cuenta las fronteras dialectales, sabemos que no es fácil establecer límites nítidos entre los dialectos. El área de uso de un dialecto no está limitada por una frontera fija, lineal, homogénea, sino por la coincidencia en un espacio determinado de los límites de rasgos lingüísticos concretos: fonéticos, variantes gramaticales, usos léxicos… Cada uno de estos rasgos va a tener su propia área de difusión, y sus propias fronteras. Al límite de la extensión geográfica de un rasgo lingüístico se denomina isoglosa, y las isoglosas se pueden distribuir de diferente modo. La isoglosa es una línea imaginaria que une los puntos en los que se da el mismo fenómeno. No hay límites concretos. En relación con los límites, hay gran variedad dentro de un área dialectal, lo que hace que se apliquen términos como “hablas andaluzas”, debido a la heterogeneidad de los rasgos dialectales del andaluz. Alrededor del término “dialecto” se han establecido muchos prejuicios, definiciones peyorativas, por lo que algunos autores prefieren hablar de geolectos. Una de las variedades del español es el castellano, es un dialecto del español. Pero en textos académicos, se evita el término “dialecto”. No hay razones lingüísticas que diferencien un dialecto de una lengua, por lo que debemos hablar de razones culturales, históricas, literarias… Una lengua , según Alvar, es un sistema lingüístico del que se vale una comunidad de hablantes y que se caracteriza por estar fuertemente diferenciado, por poseer un alto grado de nivelación, por ser vehículo de una importante tradición literaria y, en ocasiones, por haberse impuesto a sistemas lingüísticos del mismo origen. La noción de lengua se vincula directamente a cuestiones políticas. La tradición escrita no es imprescindible. En las comunidades en las que se utilizan varias lenguas, es habitual que una tenga más prestigio que otra: una variedad alta (uso público e institucional) y una variedad baja (uso doméstico). La diglosia es bilingüismo, en especial cuando una de las lenguas goza de prestigio o privilegios sociales o políticos superiores. Un idiolecto es un conjunto de rasgos propios de la forma de expresarse de un individuo. Los idiolectos se agrupan en variedades de uso colectivo, dando lugar a los dialectos. Un habla es un sistema lingüístico de una comarca, localidad o colectividad con rasgos propios dentro de otro sistema más extenso. Hay hablas que comparten rasgos con otros dialectos, pero no tienen características propias. Se habla por tanto de hablas de tránsito , como son el extremeño y el murciano. 1.2. Principios metodológicos. El interés y la conciencia de las diferencias entre la lengua de las comunidades ha debido existir siempre, pero a finales del siglo XV hubo un movimiento a favor de las lenguas vulgares. La primera Gramática de una lengua románica es la de Nebrija, había una voluntad de defender las lenguas vulgares frente al latín. En el siglo XVIII, un fraile benedictino, Sarmiento,

empezó a hacer, sin método, unas encuestas dialectales en Galicia, y para algunos es el precursor de la Dialectología. En Asturias, Jovellanos se refirió a las hablas locales. La verdadera investigación dialectal no comenzó hasta el siglo XIX. La Lingüística histórica comenzó en el siglo XIX, y empezó a estudiar las transformaciones de las lenguas a lo largo del tiempo, comparando diferentes estadios, pudiendo reconstruir las etapas anteriores. Pero estos estudios históricos y comparativos de los lingüistas del siglo XIX se centraban en las lenguas normalizadas, las oficiales, las literarias..., y no se ocupaban de los dialectos. Se hablaba de ellos como variedades degeneradas y pertenecientes a grupos desprestigiados. A finales del siglo XIX ya hay un cierto interés por los dialectos, ya surge la Dialectología como una disciplina, y se relaciona siempre con Ascoli, un lingüista italiano que funda la revista Archivio Glottologico Italiano para la publicación de sus trabajos, y los de sus discípulos. Estudió el dominio rético, que se hablaba en parte de Suiza y del norte de Italia; y después hizo un esbozo, considerado clásico, de los dialectos italianos. A partir de este momento se comienza a hacer una descripción de los dialectos con el método de la lingüística histórica, pero no se consideraba un sistema lingüístico. La Dialectología tradicional española comienza prácticamente en el año 1906 con un trabajo clásico de Ramón Menéndez Pidal sobre el leonés. En este trabajo se describen los rasgos lingüísticos más relevantes del dialecto del primitivo reino de León, los límites, los rasgos fonéticos, y muy pocos morfológicos y sintácticos. Otros trabajos a tener en cuenta son los de algunos filólogos, incluso no españoles, como el del sueco A. W. Munthe, que estudió en el siglo XX una variedad asturiana occidental del pueblo Villaoril de Bermeda. Fue muy importante también el trabajo de finales del siglo XIX de R. Lenz, que estudió el español chileno. En 1910 se funda el Centro de Estudios Históricos. Es la época de Menéndez Pidal, Américo Castro, Tomás Navarro Tomás, Federico de Onís... La fundación de este centro permitió acometer el estudio de todo el dominio leonés, y de los límites del gallegoportugués. Los datos no se publican entonces, pero se sigue trabajando en las áreas dialectales. Poco después se crea la Revista de Filología Española. Se va acometiendo el estudio más sistemático. Respecto a la dialectología hispanoamericana es muy importante R. J. Cuervo, quien fue un impulsor de los estudios de dialectología en América. Importante también fue la fundación por parte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de la Revista de Dialectología y Tradiciones Populares (1944), bajo la dirección de Vicente García de Diego. 21/02/ Hay otra línea de estudio de los dialectos que va a recibir el nombre de Geografía lingüística. Esta orientación se impuso cuando los estudiosos tuvieron la necesidad de analizar un grupo de hablas a la vez. A partir de una particularidad fonética o morfológica cualquiera, la presentación del fenómeno sobre un mapa del territorio explorado era el mejor medio para observarlo inmediatamente en todos los puntos de la región. Entre la Dialectología tradicional y la Geografía lingüística hay muy poca distancia, pues el objeto de estudio es el mismo, las hablas locales, pero se diferencian en el método y en la manera de presentar el material lingüístico: la dialectología con textos, la Geografía con mapas.

posteriores. Por tanto, no hay un atlas que abarque todo el territorio. Comienzan a publicarse atlas regionales, que no tienen referencia con un atlas general. La elaboración de atlas regionales se la plantea Manuel Alvar, dirige todos los atlas lingüísticos regionales publicados hasta hoy. El primero que se publicó en los años 1960 es el Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía (ALEA). Se inició en 1952. Se seleccionan 230 puntos de encuesta. Se publica el primer volumen en 1961, y sigue su publicación hasta completarlo en seis. El cuestionario incluía 2500 preguntas, pero se encuesta a hombres y mujeres, a sujetos cultos y a analfabetos… Hasta ese momento, se sabía muy poco del andaluz, de tal manera que la publicación del ALEA fue el punto de partida de los distintos trabajos dialectológicos sobre el andaluz. De las encuestas se obtuvieron conclusiones importantísimas sobre esta variedad innovadora del castellano con una fonética revolucionaria. Se ve una oposición entre andaluz oriental y andaluz occidental a partir de la oposición que crea la pérdida de la - s final, los distintos tipos de s que tiene el andaluz, las zonas de seseo y ceceo, el alcance del yeísmo, el área de influencia aragonesa, de influencia leonesa… A este atlas le sigue el Atlas Lingüístico y Etnográfico de las Islas Canarias (ALEICan). Se inició en 1973, son 1212 mapas, encuestados 51 puntos, y algunos son sólo etnográficos. Se publica entre 1975 y 1998. A partir de entonces va a quedar clara su vinculación con Andalucía y la norma sevillana, con América, y va a poner de manifiesto la supervivencia del elemento prehispánico, los guanchismos conservados. Con posterioridad, se publica el Atlas Lingüístico y Etnográfico de Navarra, Aragón y La Rioja (ALENAR). Primero se vinculó sólo a Aragón, pero la relación geográfica e histórica, y por tanto la conexión lingüística y cultural, con Navarra y La Rioja hicieron que se ampliasen los postulados iniciales. No existe el navarro ni el riojano, pero sí el aragonés. Fue muy importante desde el punto de vista dialectológico para constatar el repliegue extremo del aragonés hacia los valles del Pirineo. Hay Atlas Lingüístico y Etnográfico de Cantabria (1995), Atlas Lingüístico y Etnográfico de Castilla La Mancha (1988), Atlas Lingüístico y Etnográfico de Castilla y León , Atlas Lingüístico y Etnográfico de Valencia … Se van haciendo sucesivos estudios de Geografía lingüística. El extremeño no tiene un atlas lingüístico. Se proyectó también un atlas del murciano, pero no se ha concluido. Un atlas lingüístico , por tanto, es un conjunto de mapas lingüístico en el que aparecen los fenómenos lingüísticos y las coincidencias entre ellos. Entonces, la Dialectología ganó mucho con la Geografía lingüística, que aportó gran cantidad de material lingüístico ordenado minuciosamente. 1.3. Dialectología y sociolingüística. Una prolongación de la Geografía lingüística, o una nueva forma de Dialectología que incorpora lo social, es la Dialectología social. Se examina la relación entre la estratificación social y la variación geolectal. La Dialectología tradicional describe los dialectos como variedades

geográficas, pero todo geolecto es una variante social. Es una preocupación que existió hace tiempo, la influencia de la estratificación social en la variación dialectal. Comienzan a aparecer estudios en los que se analiza la variación geográfica con la estratificación social. Vicente García de Diego, en 1926, utilizó por primera vez el término “dialecto social”. Para él, una lengua era un vasto complejo de dialectos geográficos mutuamente influidos y una superposición de dialectos sociales. Posteriormente, Manuel Alvar y José Pedro Rona insistieron en la necesidad de reconocimiento de las diferencias sociales dentro de la diversidad dialectal, y en la existencia de una dialectología diastrática o social. La variación diastrática adquiere sistematicidad siempre que se distingan los miembros de una comunidad según sus características sociales adscritas y adquiridas. Las características sociales adscritas son el sexo, el grupo generacional… Las características sociales adquiridas son el grupo socioeconómico, la instrucción… Quizá haya que tener en cuenta también la variante situacional o estilística. Dentro de estas precisiones, podemos citar el trabajo de Gregorio Salvador sobre la diferencia lingüística entre hombres y mujeres en una pequeña zona del nordeste granadino, Vertientes de Tarifa. Tiene en cuenta una diferencia social adscrita, y la influencia que tiene ello en la fonética. Dice que las mujeres eran más revolucionarias en la fonética. Otro de sus trabajos es La fonética andaluza y su propagación social y geográfica. A partir de ahí también se hicieron estudios para el español de Canarias. Hay una diferencia con los estudios anteriores. La Dialectología tradicional se centraba en zonas rurales, hablas populares, que tienen muchas menos diferencias sociales, de niveles y de estilos. Comienza a interesar la dialectología urbana, el estudio de la variación en las ciudades. La ciudad es un colectivo social multifuncional, con mucha estratificación social. El hablante urbano participa de una pluralidad de situaciones que no se dan en el ámbito rural. La primera aplicación sistemática y coherente de la Dialectología social a un habla urbana fue un estudio de Alvar sobre los niveles socioculturales en el habla de Las Palmas, teniendo en cuenta los niveles socioculturales. En este apartado podemos incluir un proyecto de estudio coordinado de la norma lingüística culta del español hablado en las principales ciudades de América y de la Península Ibérica, el estudio se circunscribe al sociolecto culto.

asturianas quedan aisladas, y se siguen manteniendo sin uniformación, se perpetúa la fragmentación lingüística desde el principio. El habla de cada zona tiene una evolución distinta y ajena a las demás, sin primacía de una sobre las otras, y sin un centro rector religioso, pues son hablas locales. Por tanto, esta variación se va a seguir manteniendo. Cuando en 1970 llega la Academia de la Llingua Asturiana, hace una uniformación sobre una de las variedades. Sí que se escribe inicialmente el leonés, era la lengua de un reino, pero la temprana influencia del castellano la hace desaparecer, deja de escribirse. Se puede hablar de un conjunto de textos en leonés. Se testimonia en numerosos documentos, como el Fuero de Avilés (SXIII). Ese despertar fue efímero, porque no se logró crear una lengua escrita leonesa, pues desaparece pronto como lengua escrita por el castellano. Sobrevive de forma oral en los bables de Asturias. En 1230 se unen los dos reinos, y esta unión va a introducir en Asturias y en León el romance del Reino de Castilla de la época de Alfonso X el Sabio. En el siglo XIII comienza el proceso de castellanización, por lo que a partir de 1230 comienza el retroceso del leonés. Podemos encontrarnos aún con algunos rasgos leoneses en algunos documentos más avanzados en el tiempo, como documentos del siglo XIV. Se van desdibujando los límites entre el castellano y el leonés a medida que el leonés se va diluyendo en el castellano, por lo que acaba considerándose una variante dialectal del castellano. El único cultivo literario escrito del leonés en el siglo XV era el sayagués, una lengua más artificiosa que real que emplean los dramaturgos Juan del Encina y Lucas Fernández. Los bables, aunque fragmentados y castellanizados en distinto grado, siguen sobreviviendo como variantes orales. Pidal, cuando comenzó a estudiar el leonés, dijo que mientras que los asturianos tenían conciencia de su bable como una variedad propia, mientras que en Zamora se creía que se hablaba un castellano vulgar. En el siglo XVIII, Jovellanos será el primero que se ocupe de los bables. No como un dialectólogo, pero sí que hablaba de su importancia. En el siglo XIX, con el Romanticismo, se van a revalorizar las nacionalidades, las lenguas, y va a haber un interés por esas manifestaciones propias de cada territorio. Surge cierto interés por los bables, y hay autores que en estos momentos reivindican y apuntan hacia una normalización que diera lugar a un bable que sirviera de norma culta. En estos momentos sí que se escribe en asturiano. Pero esa idea y esa reivindicación no cuajó en la sociedad. En la segunda mitad del siglo XX hay un relativo auge literario. En el siglo XX se intensifica la reivindicación en Asturias de la castellanización, mientras que los bables se retiran. El desarrollo de la industria hace que la población aislada vaya a las ciudades, y la escolarización se hace en español, lo que merma los bables. A partir de los años 60, la mayor parte de la población asturiana se encuentra en las ciudades industriales. A esto se le suma la educación generalizada en español y los medios de comunicación, y se produce una regresión de los bables. Los bables llegan a los años 70 bastante empobrecidos, se calculaba que sólo el 30% de la población rural mantenía los bables, pero en progresiva decadencia. Surgen movimientos culturales en defensa de los bables: en 1973 se constituye en Uviéu la I Asamblea Regional del Bable, en 1974 surge el Grupo cultural Conceyu Bable, Surdimentu asturianu, y en 1980 nace la Academia de la Llingua

Asturiana. La Academia de la Llingua Asturiana hace una normalización tomando como base el bable central. A partir de este momento, se enseña el bable normalizado como lengua optativa, aunque muchos de los hablantes consideraban esta lengua unificada una lengua artificial y preferían conservar los bables tradicionales. Actualmente, se considera que los bables son una variedad dialectal del español. La actitud de los hablantes es fundamental en las cuestiones de dialectos y lenguas. En los Estatutos de Autonomía tanto de Asturias como de Castilla y León se establece que el bable y el leonés serán objeto de protección. 2 .3. Límites geográficos del dialecto. Desde el punto de vista general de los límites se va a hablar de límites geográficos, no tienen por qué coincidir con los límites administrativos.

2. 3 .1. Los límites occidentales. Los límites fundamentales del leonés son los occidentales, con el gallego. Se ha dicho muchas veces que el gallego llega dentro de Asturias hasta el río Navia, este río marcaría el límite occidental con el gallego. También se ha insistido en que rasgos asturianos penetran al oeste de esta línea divisoria. Se determina así un bable híbrido, es decir, sobre un fondo gallego se incrustan rasgos asturianos. A este bable de transición, Dámaso Alonso lo llama “gallego asturiano”. Por tanto, hay una zona de transición. La toponimia refleja esta situación. Hay un pueblo llamado Armental al oeste del río Navia en el que dicen terra , corpo …, mientras que en Villapedre, a 8 km, dicen cuorpo. La diferencia está en la diptongación. En la mayor parte de las lenguas romances diptongaron la /Ŏ/ y la /Ĕ/ tónicas latinas, excepto en el gallego, en el portugués y en el catalán. Entonces, concluimos que el leonés sí que diptonga estas vocales, incluso en situaciones en las que no diptonga el castellano, la yod no impide la diptongación. Por tanto, en una diferencia geográfica de pocos kilómetros, puede haber o no diptongación. Según Pidal, al remontar el curso del río Navia se hallan también en la toponimia nombres gallegos entremezclados con nombres leoneses, por lo que concluye que el gallego se extendería por una franja a 8 km al este del río Navia. Si continuamos trazando el límite occidental, fuera de Asturias, en las regiones leonesas más meridionales, en la provincia de León, los límites son un poco más precisos, y se puede trazar una frontera por la divisoria entre los ríos Cúa y Sil. Los valles entre estos ríos presentan también un habla de transición, el leonés tiene algunos galleguismos. Hay otros valles que hablan una variedad del gallego con leonesismos. Las restantes comarcas del Bierzo, más al sur, hablan gallego, frente al leonés de la región de Ponferrada. La toponimia también lo refleja, hay muchos topónimos gallegos por esa zona: Cacavelos. El gallego reduce la geminada latina ll a una simple l , y además no diptonga. La toponimia nos muestra esta interferencia con el gallego, muchos topónimos gallegos en la cuenca del Cúa. Si el diminutivo se hace en - illo es leonés, mientras que si es - elo es gallego. En la provincia de Zamora, el gallego penetra en el extremo occidental en el área que pertenece al partido de Puebla de Sanabria. Por tanto, se habla gallego en algunos

que en la provincia de León es el área que está entre la zona 1 y la ribera del Órbigo, la zona de Maragatería, Cepeda…, y en Zamora la comarca de la Carballeda y Aliste. La zona 3 es el área en torno a la ribera del río Órbigo, la zona de La Vecilla, y la zona de Villadepera. La zona 4 es la zona leonesa de los Picos de Europa, las comarcas de Valdeón y Sajambre, las comarcas salmantinas del sur de la zona del Rebollar, con prolongación de las sierras de Gata y de Francia. La zona 5 es la zona menos dialectal de todo el territorio.

2. 5. Caracterización del leonés. La llingua asturiana se estableció sobre la base de la variedad central. 2. 5 .1. Sistema fonológico. Vocalismo. El leonés en general diptonga las vocales breves tónicas latinas /Ŏ/ y /Ĕ/ tanto en sílaba libre como en sílaba trabada, como el castellano, pero se diferencia de él en que diptonga incluso ante yod. En época medieval, hasta el siglo XIII en la escritura, y hasta hoy en la parte occidental, presenta inestabilidad en el resultado de la diptongación. En el caso de la /Ŏ/ , la inestabilidad significa que nos podemos encontrar [wá] , [wó] , [wé]. El occidente del dialecto mantiene estas tres formas. La solución más frecuente es [wó] , pero incluso un mismo hablante puede alternar soluciones. Incluso se ha encontrado un sonido intermedio entre la o y la e [wő] : [pwárta] , [pwórta] , [pwőrta]. La solución [wó] se mantiene en el Bierzo [wórto] ‘huerto’. En Zamora también encontramos la solución [wó] , [pwórka]. En el caso del Mirandés, a veces monoptonga y otras veces vuelve a aparecer el diptongo. En el caso de la diptongación ante la presencia de yod^1 es normal en los textos antiguos, y es un rasgo de las hablas actuales. Es general en la Asturias central y la occidental: FŎLIA > [foljia] > fueya ( li da un resultado palatal y [j] , no llega a la velar total j [x] como el castellano), NŎCTE > [noi̯te] > nueche. En la zona oriental es menos frecuente. En León como provincia se tiene en Sajambre, el Bierzo…, en la zona de Sanabria… Hay algunas excepciones con la diptongación de la /Ŏ/. Estos casos son frecuentes en el occidente de Asturias, en la zona de Navia. - PŎPULA > pola. En la toponimia, aunque la diptongación es muy numerosa, aparecen muchos nombres con pola , y puede deberse al uso proclítico, que funciona como un elemento átono frente al nombre tónico, por lo que no diptongaría. - Cuando a la /Ŏ/ le sigue una nasal, agrupada o no agrupada, no diptonga: bono. La razón puede ser el influjo de la nasal. En relación con la /Ĕ/ , también se da la variabilidad del diptongo: [jé] , [já]. Conviven las dos soluciones, y en la actualidad la variabilidad se da en el leonés occidental, igual que con la /Ŏ/. En el leonés se produce la diptongación del verbo ‘ser’: yes , ye , yera. En la zona oriental no se (^1) La yod es un elemento semivocálico [i̯] o semiconsonántico [j] que va a modificar a las consonantes y que, en ocasiones – como en el castellano – , impide la diptongación.

encuentra, en la zona de Cangas de Onís, Ribadesella, Llanes…, pero sí que es general en el centro y en el occidente de Asturias. En la provincia de León y Zamora (Sanabria) sí que se da esta diptongación. La diptongación de la conjunción copulativa latina ĔT no es general a todo el dialecto. Hay una variabilidad entre ye y ya. La solución ya se encuentra fundamentalmente en la zona occidental. La solución ye era la más frecuente en los documentos antiguos. En el caso de la diptongación de la /Ĕ/ ante yod , no se ha producido con la misma frecuencia y la misma abundancia. Afecta a los verbos, de modo que hay formas del tipo tiengo. No afecta a todo el territorio, ni siquiera a todo el territorio occidental. Sí que se da en la zona de la Maragatería y Astorga, pero no en Sanabria y las zonas fronterizas con el portugués. En el caso de la /Ĕ/ ante nasal, también muestra algunos ejemplos de no diptongación en zonas del asturiano occidental: tempo , setembre … Hay una no reducción del diptongo [je] ante ll ni ante s agrupada en la zona occidental: Castiello , riestra. El área occidental mantenía los diptongos /ei/ y /ou/. Existen en todo el leonés occidental, y en el caso de Asturias, llegan hasta el río Nalón. El caso de /ei/ se puede oír cerca de Oviedo. En Salamanca también hay un fenómeno aislado en la sierra de Gata. Son ejemplos del tipo cousa , outro … La toponimia también muestra bastantes ejemplos: Junqueiro , Barreiro … En el leonés occidental es habitual el pronombre you y los posesivos tou y sou. En relación con el sufijo - eiro , es frecuente que en la forma femenina sí que haya monoptongación ( vaqueiro – vaquera ). Respeto a las terminaciones, en el asturiano central, encontramos les cases. Las áreas del bable central distinguen entre - o final y - u final. Este rasgo tiene repercusión porque permite distinguir con - o final los sustantivos continuos, colectivos, de materia ( el fierro , el pelo ), de los sustantivos discontinuos o numerables, caracterizados por una - u final cuando son masculinos ( un fierru , un pelu ). Además, introduce una triple distinción en el adjetivo: malu, mala, malo , de modo que la concordancia del sustantivo con el adjetivo está condicionada no sólo por el género sino por la calidad de continuo o discontinuo del sustantivo. Con sustantivo discontinuo, el adjetivo y el pronombre ( lu, la, lo ) se adapta al género masculino y femenino: el perru ta rabiosu , la perra ta rabiosa , al perru vilu , a la perra vila. Pero, con sustantivo continuo, sea del género que sea, el adjetivo adopta la terminación - o : el café ta frío , la sopa ta frío. En algunas zonas del centro de Asturias se produce uno de los fenómenos más interesantes del vocalismo del leonés, la inflexión de la vocal tónica, pero no es general a toda el área central. Se ha pensado que quizá fue característica de la zona central, pero ha quedado muy relegada (Mieres, Pola de Lena). La inflexión, en principio, consiste en el cierre de un grado de la vocal, ejercida por la vocal final - i y - u : ae , ei , ou. Por ejemplo, encontraríamos pelu ‘palo’, pilu ‘ pelo’, bisu ‘beso’, sentu ‘santo’… Este proceso afecta incluso a los diptongos, de modo que podemos encontrar puirtu ‘puerto’. La - i final actúa con menos intensidad que - u , pero podemos encontrar ejemplos como terdi ‘tarde’. Esta metafonía se documentó en cierto momento en la Vega de Pas, Santander, y se dice que llegó a la zona de Burgos.

La consonante palatal fricativa y sorda /ʃ/ , con la grafía habitual x , se mantiene hasta hoy en el leonés para aquellos casos en los que en latín había una G- inicial o una semiconsonante latina I- inicial. En interior de palabra volvemos a encontrar la /ʃ/ a partir de la - X- latina ( LAXARE > dexar , coxu 'cojo' ). Otros de los orígenes en contexto intervocálico es el grupo - SC- latino ( PISCE > pexe ), y la - SS- latina ( BASSU > baxo 'bajo'). Los grupos c'l , g'l^2 y lj. El resultado de estos grupos en leonés es, en principio, la ll /λ/ , que se conserva en el occidente de Asturias, lo que supone una continuidad con el gallego ( MULIERE > [muljer] > muller , PALEA > [palja] > palla 'paja'). Frente a estas formas, la ll se hace medio palatal, una fricativa palatal central, en casi todo el resto de Asturias ( muyer , paya ): NOVACULA > navaya 'navaja'. Esta medio palatal y está documentada en Asturias desde el occidente hasta Cabrales. En el asturiano central y oriental es el resultado único. En León podemos encontrar otra solución, la africada prepalatal sorda, la ch , en la zona de Babia y de Laciana. En el Bierzo, la solución es la ll , coincidiendo con el gallego. Esta medio palatal y puede perderse detrás de una vocal palatal (es muy frecuente que, en lugar de fiyo , se pronuncie fío o fíu ): TEGULA > teya > tea. Otro grupo característico del habla leonesa es el - MB- latino inalterado: lamber 'lamer'. Esta conservación vuelve a unir al leonés con el gallego. Otro grupo que sufre una evolución por la que también pasó el castellano son los grupos - CT- y

- ŬLT- , ha quedado en un estado arcaizante en una zona del occidente asturiano: AUSCŬLTARE > escuitar 'escuchar', LACTE > leite 'leche', como el gallegoportugués. Esto sucede en el occidente de León y Zamora. Los grupos latinos - MN- y - NN- ofrecen un resultado de nasal palatal ñ en distintas zonas del territorio, pero en la zona occidental, frente a la palatalización, podemos encontrar la simplificación del grupo: DAMNU > dano 'daño'. El grupo secundario m'n evoluciona a m en asturiano occidental y central: HOMINEM > homne > ome 'hombre', fame 'hambre'. En el área oriental, el resultado coincide con el castellano, - mbr- : hombre , hambre. Esta solución también la tenemos en la parte oriental de León. Fonética sintáctica. Las hablas leonesas conocen la asimilación nl > n y rl > ll , resultante de la fusión de la - n o de la - r finales de algunas palabras con la consonante inicial del artículo o del pronombre. Es general en Asturias y en el occidente de León y de Zamora. Es un rasgo que une al leonés con el gallegoportugués: en les > nes , por la > pola. La - r del infinitivo desaparece ante el pronombre enclítico: matalo , decite. (^2) c’l "k l secundario", g’l "g l secundario". Cuando marcamos la grafía ' en el medio significa que no están originariamente juntas en latín, sino que se ha producido una síncope vocálica, se ha tenido que producir primero otra evolución.

2. 5 .2. Morfología y morfosintaxis. Es usual en el noroeste de Asturias la evolución del sufijo - INUS > ino. Hay una gran zona en la que el sufijo tiene la forma con la vocal perdida ( - ín ). En relación con los sufijos, los sufijos - al y - ar se usan para formar nombres de árboles, normalmente frutales, que coinciden con el castellano, pero son femeninos: la peral , la manzanar. En el caso del artículo, en el occidente de Asturias persiste una forma de artículo derivado del acusativo latino ILLUM > lo. Esta forma de artículo, en la actualidad, aparece con la forma o o, incluso, con forma u , pero sólo fundido con la preposición: no prau 'en el prado'. En cuanto al género y al número del sustantivo, hay muchas palabras que no coinciden con el género y el número del castellano: el miel , el sartén. El verbo va a presentar muchas formas divergentes en el significante, teniendo en cuenta las particularidades fonéticas de cada zona. Además, el verbo en leonés se caracteriza por el aire arcaizante de algunas formas (el mantenimiento de la - d- en la terminación de la segunda persona del plural, CANTATIS > cantades 'cantáis', facedes 'hacéis', yérades 'eráis') y por el gran influjo de la analogía ( canté, canteste , por analogía con la primera persona). Hay diferencia en la conjugación. El leonés mantiene en la segunda conjugación muchos verbos que en castellano han pasado a la tercera: morrer 'morir', oyer 'oír'. Es muy frecuente en la zona occidental de Asturias, León y Zamora. Un verbo muy general a todo el dominio es tusir 'toser'. Permanencia de la - e final latina del infinitivo en algunas comarcas del occidente de León y en algunas zonas de Zamora: dormire. Inversamente, tiene lugar la apócope de la - e tras - r- , - n- , - l- , - s- y - z- en la tercera persona del singular del indicativo y en la persona tú del imperativo ( vien , quier , diz ). Esto sucede en todo el dominio dialectal. En los verbos incoativos, la primera persona tiene una - z- analógica: conozo 'conozco', analógica con conoce, conoces ... Esta - z - se extiende a todo el subjuntivo: conoza, conozas ... Se da fundamentalmente en el área occidental. Hay muchos verbos que ofrecen un diptongo analógico en sílaba átona: cuentar 'contar', analógico con cuento, cuentas ... Este tipo de formas aparecen ya en los documentos antiguos. En la zona occidental, también en Salamanca, se puede encontrar cierrar , juegar ... Paralelamente, existen otras formas sin diptongo donde sí debería haberlos por evolución: roda 'rueda', cerra 'cierra'... En el imperativo, la persona vosotros tiene varias soluciones: el mantenimiento de la - e- tras la - d- en algunas áreas ( dádeme ), en zonas de León; y la vocalización de la dental ( falay , llegai ), en Asturias. En relación con las terminaciones, encontramos el diptongo /ou/ en los perfectos ( cantou ). Hay verbos con peculiaridades propias: la diptongación del verbo ‘ser’; el verbo ‘estar’ presenta formas con aféresis en toda Asturias, se pierde la primera sílaba ( ta 'estás', taba 'estaba'); y al verbo ‘ir’ se le ha añadido una d- protética ( dir ).