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Dialectos del español peninsular, Guías, Proyectos, Investigaciones de Lengua y Literatura

Dialectos del español peninsular, apuntes para trabajos

Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones

2020/2021

Subido el 02/06/2021

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DIALECTOS DEL ESPAñOL
PENINSULAR
Inés Fernández-Ordóñez
1. Áreas dialectales
La delimitación de los dialectos de una lengua es siempre problemática. El término dialecto
presupone la existencia de cierta conciencia lingüística por parte de sus hablantes sobre la
autonomía diferencial de su variedad respecto de la lengua estándar. Sin embargo, a pesar de
que la organización institucional de España en comunidades autónomas ha estimulado en los
últimos 30 años el desarrollo de cierta conciencia lingüística regional, no está claro que esa
conciencia exista para la mayor parte de variedades del español europeo, con la salvedad del
andaluz y, quizá, el extremeño, el murciano y el canario. Por otro lado, aun existiendo, esa
conciencia no tiene claro correlato lingüístico, ya que rara vez coinciden los rasgos dialecta-
les entre sí o con las fronteras administrativas.
El español hablado en la Península Ibérica está articulado en una doble división dialectal:
por un lado, en áreas dialectales que se disponen de norte a sur y que parecen relacionarse
con el proceso de ocupación del territorio durante la Edad Media, tal como la disposición
vertical norte-sur de las lenguas romances peninsulares. Por otro lado, el español peninsular
se fragmenta también en áreas dialectales que se extienden de este a oeste. Estos límites no
respetan la división anterior y pueden separar el área septentrional de la Península de la zona
meridional a diversas alturas, por ejemplo, a la altura del río Duero, del Sistema Central o de
Sierra Morena. Estas áreas suelen ser de formación más tardía y/o pueden relacionarse con
la nivelación lingüística que se produjo en el centro y sur peninsular tras su colonización. En
el español de las Islas Canarias, estrechamente relacionado con el andaluz occidental, las
áreas son discontinuas: las zonas del interior isleño y las islas laterales coinciden frente a las
ciudades de los puertos y las islas centrales. Finalmente, merecen mención aparte las varie-
dades del español hablado en contacto con el gallego, el asturiano, el euskera y el catalán,
todas ellas con rasgos propios.
Con frecuencia los varios rasgos lingüísticos que caracterizan a estas áreas no coinciden
en sus límites geográficos ni en su distribución social, de forma que se plantea inevitable-
mente el problema de decidir qué rasgos deben prevalecer en la caracterización. El criterio
empleado ha sido el siguiente: en primer lugar, se han seleccionado los rasgos mejor cono-
cidos, con independencia de que se trate de usos restringidos a la oralidad de hablantes de
menor nivel sociocultural, habitualmente sin reflejo escrito, como rasgos que penetran en el
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DIALECTOS DEL ESPAñOL

PENINSULAR

Inés Fernández-Ordóñez

1. Áreas dialectales

La delimitación de los dialectos de una lengua es siempre problemática. El término dialecto presupone la existencia de cierta conciencia lingüística por parte de sus hablantes sobre la autonomía diferencial de su variedad respecto de la lengua estándar. Sin embargo, a pesar de que la organización institucional de España en comunidades autónomas ha estimulado en los últimos 30 años el desarrollo de cierta conciencia lingüística regional, no está claro que esa conciencia exista para la mayor parte de variedades del español europeo, con la salvedad del andaluz y, quizá, el extremeño, el murciano y el canario. Por otro lado, aun existiendo, esa conciencia no tiene claro correlato lingüístico, ya que rara vez coinciden los rasgos dialecta- les entre sí o con las fronteras administrativas. El español hablado en la Península Ibérica está articulado en una doble división dialectal: por un lado, en áreas dialectales que se disponen de norte a sur y que parecen relacionarse con el proceso de ocupación del territorio durante la Edad Media, tal como la disposición vertical norte-sur de las lenguas romances peninsulares. Por otro lado, el español peninsular se fragmenta también en áreas dialectales que se extienden de este a oeste. Estos límites no respetan la división anterior y pueden separar el área septentrional de la Península de la zona meridional a diversas alturas, por ejemplo, a la altura del río Duero, del Sistema Central o de Sierra Morena. Estas áreas suelen ser de formación más tardía y/o pueden relacionarse con la nivelación lingüística que se produjo en el centro y sur peninsular tras su colonización. En el español de las Islas Canarias, estrechamente relacionado con el andaluz occidental, las áreas son discontinuas: las zonas del interior isleño y las islas laterales coinciden frente a las ciudades de los puertos y las islas centrales. Finalmente, merecen mención aparte las varie- dades del español hablado en contacto con el gallego, el asturiano, el euskera y el catalán, todas ellas con rasgos propios. Con frecuencia los varios rasgos lingüísticos que caracterizan a estas áreas no coinciden en sus límites geográficos ni en su distribución social, de forma que se plantea inevitable- mente el problema de decidir qué rasgos deben prevalecer en la caracterización. El criterio empleado ha sido el siguiente: en primer lugar, se han seleccionado los rasgos mejor cono- cidos, con independencia de que se trate de usos restringidos a la oralidad de hablantes de menor nivel sociocultural, habitualmente sin reflejo escrito, como rasgos que penetran en el

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habla de todos los sociolectos, con reflejo potencial en la escritura; en segundo lugar, se ha procurado que los rasgos seleccionados caractericen ejemplarmente las áreas dialectales pro- puestas; en tercer lugar, se han apuntado brevemente otros aspectos con distribución geográ- fica semejante, aunque se sobreentiende que nunca idéntica; en cuarto lugar, en la exposición se ha prescindido de la variación prosódica y léxica. En este capítulo se utilizan los términos español y castellano como intercambiables. Si bien desde el punto de vista histórico castellano es la denominación más antigua, actual- mente alterna con español en casi todo el dominio hispanohablante. Hemos empleado español como descriptor de las áreas dialectales presentadas, dado que sus límites sobrepa- san las fronteras de la antigua Castilla, y reservado castellano para las áreas bilingües, puesto que en ellas sus hablantes suelen preferir ese término.

1.1. El español occidental

El español occidental del norte y centro peninsular (con Cantabria y el centro oriente de Asturias) expresa flexivamente, a través de los pronombres y adjetivos concordantes, la categorización de los nombres como entidades contables (o discontinuas) o no contables (o continuas). El fenómeno se conocía parcialmente bajo la denominación de neutro de materia porque su descripción tradicional partió de la observación de las concordancias neutras exi- gidas por nombres femeninos como lana , manteca o agua. La distinción nunca se expresa en los elementos que preceden al nombre, como determinantes, cuantificadores o adjetivos modificadores prenominales, pero sí en los pronombres y adjetivos que le siguen, bien como adjetivos modificadores del nombre, bien en el predicado como atributos o complementos predicativos. El ejemplo (1) ilustra la concordancia y la Tabla 1, los pronombres y morfemas empleados en su manifestación.

(1) a. Este buen libro estaba rotu/roto cuando lu/le compré. El otro se conserva bien. (Masc

  • contable) b. Este buen vino blanco estaba estropeado cuando lo compré. Lo tinto se conserva bien. (Masc – contable) c. La vieja silla se ve nueva. Aquí la tienes. (Fem + contable) d. La buena leche fresco se toma templado. Pruébalo. (Fem – contable)

Según muestra la estadística de la concordancia referida a nombres femeninos, la distinción es regular en los pronombres personales, demostrativos y cuantificadores (Asturias, 86,4 %, Cantabria, 81,5 % y Castilla, 76,5 %), mientras que vacila en los adjetivos según la posición sintáctica y el área geográfica (Asturias, 48,3 %, Cantabria, 39,8 %, Castilla, 30,75 % de promedio). La diferencia se debe a que son los adjetivos y participios situados en el predi- cado y, en especial, aquellos que denotan un predicado temporalmente acotado (como los atributos de estar o los complementos predicativos) los que más favorecen la concordancia neutra. En cambio, esta se ve desfavorecida en los adjetivos modificadores y los atributos de ser , que denotan predicados individuales. En estos contextos sintácticos la concordancia neutra solo se observa, en una frecuencia minoritaria, en Asturias y Cantabria, mientras que es desconocida en Castilla (Fernández-Ordóñez 2006–2007). Los fenómenos conocidos como leísmo, laísmo y loísmo propios de los clíticos de tercera persona se relacionan estrechamente con el área en que está vigente esta distinción. Salvo en Asturias (donde la distinción +/– contable se expresa por los pronombres lu / lo ), en el resto del área del neutro de materia los nombres contables masculinos en función de objeto directo

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Otros rasgos del área occidental de Castilla, a la que se unen las provincias leonesas y Extremadura, son: 1) Las formas analógicas de sexta persona de los perfectos fuertes ( dijon , vinon , puson , estuvon , etc.) restringido a los niveles socioculturales más bajos (Pato 2010).

  1. La conservación del artículo seguido de posesivo, normalmente tónico, como en el mí huerto (Fernández-Ordóñez 2011). 3) El empleo causativo de los verbos intransitivos quedar y caer , como en Quedé el trabajo listo o No caigas el vaso (Mozos 1984). 4) La preferencia por el diminutivo -ino y el aumentativo -ón (Fernández-Ordóñez 2011).

1.2. El español oriental

El español oriental se caracteriza por expresar número en el clítico se en aquellas formas verbales que actualmente admiten pronombres enclíticos: los infinitivos (y esporádicamente

Tabla 3 Paradigma pronominal del español occidental con pérdida de caso

Acusativo Discontinuos Continuos Neutro

singular plural masc. fem. masc. fem. masc. fem.

le la les (N) los (S)

las lo lo lo

Dativo le la les (N) los (S)

las lo lo lo

Mapa 1 Leísmo asociado al rasgo + contable

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los gerundios) reflexivos o pronominales, así como el subjuntivo con valor imperativo (Pato y Heap 2012) (cf. 3 y Mapa 2):

(3) a. El día de casarsen invitaban a todos los familiares del novio y de la novia. b. Los padres tenían que irsen a la ciudad para que no estuvieran las chicas por los pisos metiéndosen con hombres. c. [Los jamones] Les hace falta casi un año para curarsen bien. d. Siente(n)sen ustedes.

Otros aspectos que caracterizan la sintaxis y morfología dialectal del área son: 1) la concor- dancia del verbo con los objetos [+hum, +def] en las oraciones impersonales con se pese a la marcación preposicional : Se castigaron a los ladrones (De Benito 2010); 2) los gerundios formados sobre el tema de perfecto ( hiciendo , tuviendo , supiendo ) (Pato y O’Neill 2013); 3) la formación analógica de la primera del plural de los perfectos de la primera conjugación ( Ayer compremos pan ); 4) y la preferencia por los diminutivos - ico y - ete y por el aumenta- tivo - azo (Fernández-Ordóñez 2011). En la pronunciación destacan: 1) la tendencia a igualar la vocal tónica de los diptongos [ˈej, ˈaj > ˈæj] ( paine , azaite , beile , eire ), y a asimilar [ˈej > ˈij > ˈi], que se refleja en la morfología verbal de la segunda persona del plural ( querís , sabís , comprarís ); 2) la inclinación a deshacer los hiatos, bien convirtiéndolos en diptongos [ˈawra] ahora , [paˈsiaɾ] pasear , bien reforzándolos con consonante epentética cuando hay una secuencia de tres vocales, como en algunos imperfectos de la segunda y tercera conju- gación ( caíba , traíba ‘caía’, ‘traía’). También es característico de esta zona oriental el empleo de mucho como cuantificador de adjetivos y adverbios ( mucho guapa , mucho bien )

Mapa 2 Infinitivos flexionados

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(4) a. Yo quería que él seguiría estudiando. b. Me daba pena que os iríais sin conocer al cura. c. íbamos a comprar todas las cosas que nos harían falta. d. Había que ir a lavar la lana al río, aquí o donde sería. e. Yo, si sería joven, no cambiaba la vida de antes con la de ahora. f. Las costillas se metían en ollas para que se conservarían. g. Aunque tendrías mil pesetas, no las podrías gastar. h. Mi suegra, no es porque sería mi suegra, pero era oro puro. i. Ojalá llovería. j. Es una pena que no habrías venido cuando lo hemos hecho.

La frecuencia del desplazamiento modal por tipos oracionales se ajusta a la siguiente escala (completivas 72,1 % > relativas 61,7 % > condicionales/finales 57,5 %), que parece indicar que el indicativo se extendió antes en aquellos contextos donde la alternancia modal ya se utilizaba para contrastes de asertividad y especificidad. Desde el punto de vista sociolingüís- tico el indicativo es propio de los grupos de nivel sociocultural medio y bajo, y suele evitarse en los altos, en especial, en el País Vasco, donde se ha convertido en un estereotipo. Otros aspectos característicos del área septentrional, con distribución más amplia hacia occidente y el sur (alcanzando el Sistema Central), son: 1) la tendencia a neutralizar las con- sonantes dentales y velares en coda a favor de [θ], tanto en final de palabra (cf. 1.4. Área I) como en grupos cultos seguidas de oclusiva sorda: [aθkiˈɾiɾ] adquirir , [eˈfeθto] efecto , [aθtiˈtuθ] actitud ; 2) el empleo de los imperativos en -ai/-á , -ei/-é , ( cantái/cantá , volvéi/ volvé , decí , ‘cantad, volved, decid’) en el habla rural (Fernández-Ordóñez 2012).

1.4. El español meridional

La mitad meridional de la Península Ibérica (junto con las Islas Canarias) constituye un área dialectal clara desde el punto de vista fonológico. La zona se caracteriza por ser el foco o epicentro de tres cambios que, combinados, apuntan a la pérdida de rasgos fonológicos en ciertos segmentos: 1) el yeísmo o pérdida de la distinción fonológica entre la lateral aproxi- mante palatal /λ/ y la oclusiva palatal /ɟ/, a favor de esta última, 2) la elisión de la /d/ inter- vocálica, y 3) la asimilación, neutralización y pérdida de las consonantes coronales orales en coda silábica /d, s, θ, ɾ, l/. Los tres cambios estaban implantados en el habla rural de la mitad meridional de la Península un siglo atrás, pero no todos ellos han continuado expandiéndose en el siglo xx. Mientras que el yeísmo ha seguido ganando terreno y se ha hecho mayoritario en la mitad septentrional, tanto la pérdida de la /d/ intervocálica como la neutralización de las consonantes coronales en coda se mantiene geográficamente estable. Las Islas Canarias participan de estos tres cambios, pero conservan estadios variados, desde los iniciales en las zonas rurales o en las islas más alejadas, hasta los más evolucionados en los núcleos urbanos y, en especial, en la isla de Gran Canaria (Catalán [1960, 1964] 1989, Almeida y Díaz Alayón 1989). El yeísmo implica la pérdida del fonema resonante lateral palatal /λ/ a favor del fonema obstruyente palatal /ɟ/, realizado generalmente como aproximante [ʝ̞]. El cambio implica a veces un aumento de fricción, por lo que, establecida la indistinción en [ʝ̞], puede dar lugar a una fricativa postalveolar /ʒ/ (fenómeno a veces descrito como “rehilamiento”). Por ejemplo: [ˈkaʎe] > [ˈkaʝ̞̞e] > [ˈkaʒe] calle. Un siglo atrás el yeísmo se limitaba a la mitad meridional peninsular en el habla rural, con claro foco en Andalucía (Navarro Tomás 1964), pero a lo largo del siglo xx ha progresado en el sur y se ha extendido en el habla del norte,

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incluso en el castellano de los territorios bilingües, de forma que son ya residuales las áreas conservadoras de la distinción fonológica. En Canarias también contrastaba el habla rural y de las islas más alejadas (con mantenimiento de /ʎ/) con la de los núcleos urbanos y los puertos comerciales del archipiélago, plenamente yeístas, pero el yeísmo ha experimentado parecida extensión en los últimos 50 años. Desde el punto de vista sociolingüístico, el cambio está favorecido por los sociolectos altos (Molina Martos 1998; Moreno Fernández 2004; Gómez y Molina 2013). La pérdida de la /d/ intervocálica supone dar un paso más en el proceso fonológico que convierte en aproximantes las oclusivas sonoras /b, d, g/ > [β, ð, ɣ > β̞, ð̞, ɣ̞] en posición inter- vocálica. La cartografía de la pérdida en la Península mostraba ya hace un siglo la total implantación de la elisión en nombres y participios finalizados en -ádo (v. g. [eˈlao] helado ). Para el resto de contextos (como en [embaraˈθa] embarazada , [baˈrio] barrido , [dezˈnuo] desnudo , [ˈto] todo , o [kaθaˈoɾ] cazador ), sin embargo, la elisión de la /d/ es un fenómeno fundamentalmente meridional, con límite aproximado en el Sistema Central, cuyo foco se sitúa en Andalucía occidental (pero a veces acompañado al norte por el área asturiano-cán- tabra y la altoaragonesa) (Estrada 2012). La pérdida parece estar favorecida por la frecuencia del segmento que contiene la - d -, de ahí que la consonante se pierda de acuerdo con la siguiente escala: ádo > áda , édo , ódo , ído , ída > údo , con acentuación paroxítona, y adó > edó > udó , con oxítona. La escala se basa en la disposición geográfica de la elisión y en ella se refleja indirectamente el carácter menos marcado y frecuente del masculino frente al femenino, de los verbos de la primera conjugación frente a los de la segunda y tercera, de la acentuación paroxítona frente a la oxítona, y de las vocales más frecuentes y más abiertas /a, e, o/ frente a /i, u/ (Mapa 4). Junto a la frecuencia, influyen el acento y la naturaleza del segmento colindante, pues la pérdida no se da cuando la vocal tónica no limita con la - d -,

Mapa 4 La pérdida de -d- intervocálica

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donde esa [-s] se pronuncia como fricativa glotal [h] ( bihco ) (Área III), pese a mantener aún distintas las consonantes prepausales /s, θ/. Establecida la neutralización en posición preconsonántica, se extiende a la posición prepausal a favor de [-s], solución que aparece en un área compacta en el valle del Guadiana y los montes de Toledo y en puntos dispersos a lo largo de la isoglosa separadora ( crus , adiós ) (Área IV). En este estadio las consonantes coro- nales /ɾ, l/ pueden mantenerse distintas (IVa) o haber iniciado ya su neutralización, general- mente a favor de [–ɹ] + cons. y de [–l] ante pausa ( largo , argo , comel , baúl ) (IVb). La plena neutralización de las cinco consonantes coronales en coda es lo característico del resto de La Mancha occidental, Murcia, Extremadura y Andalucía. En esta área las soluciones neutrali- zadas se mantienen esencialmente uniformes cuando van seguidas de consonante, [-h] (<[-s, -θ]) y [-ɹ] (<[-ɾ, -l]), pero cambian en posición prepausal. Murcia, Andalucía oriental, La Mancha occidental y el norte de Cáceres favorecen la neutralización en [-l] y /s, θ/ prepau- sales alternan la pérdida [-Ø] con la fricativa glotal [-h] en toda la zona salvo en Murcia ( adió[h] , cru[h] ) (Área V). Andalucía occidental y Badajoz son el territorio de máximo avance y foco del proceso, ya que todas las consonantes prepausales desaparecen ( comé , baú , adió , cru ) (Área VI). De nuevo, solo puntos aislados y fronterizos de La Mancha occi- dental y de Andalucía oriental atestiguan la etapa glotal intermedia entre [-l] y [-Ø] ante pausa. En las Islas Canarias se documentan también los varios estadios del cambio, desde aque- llos en que la neutralización se limita a [-s / -θ] + cons. —como en El Hierro (IV)—, pasando por los intermedios, con neutralización prepausal —como en Tenerife (V)—, hasta los más avanzados, en que ya se pierden esas consonantes en posición final —como en Gran Canaria (VI)— (Cf. Tabla 5; Catalán [1960 y 1964] 1989; Oftedal 1985; Samper 2011). El cambio se caracteriza por los siguientes aspectos: 1) La neutralización comenzó en la serie dental y se extendió posteriormente a las fricativas, vibrantes y aproximantes alveola- res, de acuerdo con esta cadena: [d] > [θ] (I) > [s] (II, III, IVa] > [ɾ, l] (IVb, V, VI). 2) La posición preconsonántica es el locus inicial del cambio, primero en el margen entre palabras y después en posición interior. Las posiciones prepausal y prevocálica son, por ese orden, las últimas en verse afectadas. 3) Una vez que la neutralización alcanza esas posiciones, la pre- pausal favorece más la pérdida de las consonantes ([-θ, -s, -h, -l > Ø]) que la preconsonántica ([-s, -h, -ɾ]) (análisis de los datos geográficos que se corrobora en los estudios sociolingüís- ticos de ciudades o comarcas del área; Samper 2011). 4) No todas las consonantes propician en igual medida la glotalización, asimilación o elisión de la [-s] (y [-θ]) previas, sino que, en su estadio inicial, esa posibilidad parece estar regulada por la siguiente escala: /r/ > /m, n, l, f, x, θ, b, d, g/ > /p, t͡ʃ, k/ > /t/, de forma que según nos desplazamos a la derecha aumentan las posibilidades de retención plena y hacia la izquierda las de glotalización, asimilación y pérdida (Méndez Osuna 1987; Martín Butragueño 1995; Molina Martos 1998). 5) En los contextos prevocálicos la aspiración y pérdida es menos frecuente cuando sigue vocal tónica que ante vocal átona. 6) Estos condicionamientos contextuales revelan la naturaleza esen- cialmente asimilatoria del proceso: la reducción de las fricativas /θ, s/ a una fricativa glotal

Tabla 5 Cambios de las consonantes en coda en las Islas Canarias

Área -ɾ pausa -l pausa -ɾ + cons. -l + cons. -s pausa -θ pausa -s + cons. -θ + cons. -d pausa

IV -ɹ -l -ɹ -l -s -s -h -h -Ø V -ɹ/-l -ɹ/-l -ɹ -ɹ -h -h -h -h -Ø VI Ø (-ɹ/-l) Ø (-ɹ/-l) -ɹ -ɹ -Ø -Ø -h -h -Ø

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[h] implica una pérdida de todos sus rasgos salvo los de [–sonoro, +glotis distendida] (cf. Martínez-Gil 2012). Ese segmento defectivo puede asimilar los rasgos de la consonante siguiente, o bien duplicándola ( [ˈmihmo > ˈmihmmo > ˈmimmo] mismo ), o bien ensordeciendo las aproximantes sonoras ([ˈdehðe > ˈdeθe] desde , [dihˈɣuhto > diˈxuhto, diˈhuhto] disgusto , [rehˈβala > reˈɸala] resbala ), o incluso tornando en aspiradas las oclusivas sordas ( pasta [ˈpaht̪a > ˈpaht̪ʰa > ˈpat̪ʰa], caspa [ˈkahpa > ˈkahpʰa > ˈkapʰa], casco [ˈkahko > ˈkahkʰo > ˈkakʰo]) (para este último aspecto, cf. O’Neill 2010). En Gran Canaria, la aspiración puede hacer oclusivas las aproximantes sonoras antes de desaparecer ( los bancos [lohˈβ̞anko > loˈbanko], las doce [lahˈð̞ose > laˈdose], las yeguas [lahˈʝ̞eɣua> laˈɟeɣua]) (Oftedal 1985). En Andalu- cía oriental y Murcia la consonante prepausal glotalizada o perdida puede acarrear la modi- ficación del timbre de la vocal anterior, [e] > [ɛ], [o] > [ɔ], [a] > [æ], apertura que a veces se extiende por armonía vocálica. Por ejemplo, [koˈmɛ] comer , [ˈsantɔ] santos , [ˈmesæ], mesas , [ˈkɔ] col , [ˈlehɔ > ˈlɛhɔ] lejos. Este último proceso no se da con la -d final, lo que apunta a la antigüedad mayor de su pérdida o a la necesaria presencia de una glotal como factor condicionante. Desde el punto de vista sociolingüístico, las varias facetas de este cambio no reciben idéntico tratamiento. La neutralización y pérdida de /-d, -s, -θ/ se aceptan habitualmente en el habla coloquial de todos los sociolectos, mientras que la de /-ɾ, -l/ carece de prestigio y se manifiesta fundamentalmente en los niveles socioculturales de menor educación (Samper 2011).

1.5. El andaluz occidental y el canario

El español hablado en Andalucía occidental y Canarias comparte dos características que también se extendieron a toda América, por lo que se suelen agrupar todas esas variedades bajo el nombre de español atlántico (Catalán [1958] 1989): 1) el seseo-ceceo o pérdida de la distinción fonológica entre las consonantes fricativas sordas /s/ y /θ/, propias del español europeo; y 2) el empleo de ustedes como forma única de tratamiento, formal y de confianza, en la segunda persona del plural en detrimento de vosotros. La falta de distinción fonológica entre las dos consonantes /s/ y /θ/ se conoce hoy como seseo si el resultado es una fricativa dental [s̪] ([ˈkas̪a] casa , [kas̪eˈɾia] cacería ), o ceceo si es dentointerdental [θ̪] ([ˈkaθ̪a], [kaθ̪eˈɾia]). El cambio se originó cuando convergieron las africadas dentales /t͡s, d͡z/ y las fricativas alveolares /s, z/ del español medieval en una pareja de fricativas dentales /s̪, z̪/, ya a finales de la Edad Media, que se redujeron a una única con- sonante /s̪/ tras la pérdida del rasgo de sonoridad en el siglo xvi. Esa variedad seseante, con /s̪/, es hoy la más extendida geográficamente (en América, Canarias y Andalucía) y la más prestigiosa desde el punto de vista sociolingüístico. El ceceo parece una evolución posterior acaecida en el sur de Andalucía (con evolución paralela en puntos de América Central), y carece de valoración social. En el habla rural y popular la distribución geográfica del seseo/ ceceo indica que el foco del cambio es la Andalucía occidental, única zona en que [distin- ción > seseo > ceceo] se disponen de forma continua y concéntrica como etapas sucesivas del cambio. Desde ahí, y a partir del siglo xvi, la confusión se trasladó a algunas zonas del oriente andaluz con la repoblación del territorio, según indica el tránsito brusco entre ceceo y distinción, sin área intermedia de seseo, y la existencia de enclaves confundidores aislados (Navarro Tomás et al. 1933 y Mapa 5). El empleo de ustedes como forma única de tratamiento en Andalucía occidental se acom- paña por la inmovilización del verbo en la segunda persona del plural, con independencia de la formalidad del trato (6a). La distribución geográfica revela que la concordancia de la

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El empleo de ustedes se acompaña a menudo en las mismas zonas del uso de nosotros sin flexión de género, para designar grupos formados tanto por hombres y mujeres como exclu- sivamente femeninos: nosotros vamos con ustedes , ‘nosotras’. Los núcleos urbanos y semiurbanos de Andalucía vienen experimentando desde antiguo un proceso de convergencia a favor del seseo, más prestigioso en la variedad regional, y/o de la distinción propia de la lengua estándar peninsular. Los hablantes instruidos, los jóvenes y las mujeres estimulan la tendencia. En Andalucía oriental se tiende a reponer mayoritariamente la distinción entre /s/ y /θ/, mientras que en Andalucía occidental el desplazamiento del ceceo local favorece tanto el seseo como la distinción, con predomi- nio del primero (Villena 2000; Samper 2011). Idéntico patrón de convergencia se registra en el retroceso de ustedes como forma de tratamiento de confianza y del clítico concordante se a favor de vosotros y os en Andalucía occidental, en los mismos grupos sociolingüísticos. Entre otros muchos rasgos que agrupan a Andalucía occidental y Canarias (acompañadas a veces de áreas meridionales vecinas en la Península) deben mencionarse: 1) La pronuncia- ción general del fonema fricativo postvelar sordo /x/ como una fricativa glotal /h/: [ˈhente] gente , [ˈdiho] dijo (Espinosa y Rodríguez Castellano 1936; Navarro Tomás 1963). 2) Las formas concordadas del impersonal existencial haber (¿ Cuántas personas habemos? ‘Hay, somos, estamos’, Habían niños en la calle ‘Había’, Han habido familias necesitadas ‘Ha habido’). 3) El empleo impersonal de haber para expresar magnitudes de tiempo ( Hay muchos años ‘Hace’, De esto habrá un mes escaso ‘Hará’). Mientras que en la Península estos empleos de haber carecen de prestigio, las formas concordadas son frecuentes en los niveles socioculturales medios de Canarias.

2. El español en zonas bilingües

2.1. El castellano en contacto con el catalán

El español hablado en contacto con el catalán en Cataluña, Islas Baleares y País Valenciano presenta un conjunto de rasgos propios que son resultado de la interferencia con el catalán en bilingües, pero que pueden transferirse a los hablantes monolingües de castellano (Blas Arroyo 2004; Sinner 2004). En la pronunciación son habituales la articulación velar de la -l en coda silábica ([ˈmaɫ] mal ) y el ensordecimiento de la -d final ([eˈðat] edad ). En la gramática puede destacarse la transferencia de la modalidad negativa propia del catalán, sobre todo en Cataluña, que se manifiesta en que comparaciones de desigualdad, interrogativas directas e indirectas y pró- tasis condicionales actúan como inductores negativos y requieren la expresión de la polari- dad negativa en los adverbios e indefinidos no , tampoco , nunca , nada , ninguno o nadie (7a-e). Por el mismo motivo, la prelación de estos elementos negativos no cancela la presen- cia del adverbio no (7f,g):

(7) a. Este libro sirve más que no perjudica. b. No sé si viene nadie. c. ¿Hay ninguna carta para mí? d. Si nunca te acercas a Alcarrás, me llamas. e. Cuando recibas nada de Barcelona, enséñamelo. f. Tampoco no lo sé. g. Nadie no lo diría.

Inés Fernández-Ordóñez

Entre muchos rasgos morfológicos y sintácticos característicos de la lengua coloquial en casi todos los sociolectos, pueden citarse: 1) el empleo de que como partícula interrogativa en las interrogativas totales (¿ Que tiene zanahorias? ¿ Que me entiendes ?); 2) los artículos defini- dos con antropónimos ( la Anna , el Jordi ); 3) el uso del futuro de indicativo con oraciones relativas de antecedente inespecífico ( Quien acabará primero saldrá antes , Me lo darás cuando vendrás ); 4) la tendencia a prescindir de la oposición ternaria en los demostrativos sustituyéndola por una binaria en que se evitan ese y ahí a favor de este y aquí (¿ Dónde has comprado esta corbata? ‘esa’, ¿Está aquí Luis? ‘ahí’); y 5) la concordancia con los objetos en las oraciones impersonales con haber ( Habían muchas flores ). Menos aceptadas están las construcciones pseudopartitivas con o sin cuantificador expreso, que aparecen normalmente en posición de tópico o cuando hay elipsis del nombre cuantificado ( De dificultad no hay [N] ‘Dificultad no hay’, ¡ No tengo yo [N] , de coche !, De aprobadas, tengo pocas [asignaturas], Está formada por dos partes, una [N] de inferior y otra [N] de superior ).

2.2. El castellano en contacto con el euskera

El castellano hablado en contacto con el euskera en el País Vasco y norte de Navarra reúne un conjunto de características distintivas que se manifiestan tanto en los bilingües como en los monolingües en español, si bien con diversa intensidad (Zárate 1976; Fernández Ulloa 1996; Camus Bergareche y Gómez Seibane 2012). El uso de los pronombres personales átonos de tercera persona se caracteriza por el leísmo con objetos directos masculinos y femeninos personales y animados (8a) y por la posibilidad de emplear pronombres nulos referidos a objetos definidos inanimados (8b-g). El pronombre tácito es sobre todo frecuente en entornos negativos (8b,c,g) o en aquellos que la deixis verbal no está especificada, como en las oraciones de infinitivo (8e-g). También se asocia a los entornos ditransitivos (8e,f) y a los antecedentes neutros u oracionales (8g,h) (Fernán- dez-Ordóñez 1999; Gómez Seibane 2012).

(8) a. Dale saludos a Joni/Mireni, que lei veo poco. b. Compró una bicicletai, pero casi no Øi usa. c. El nacimientoi Ø (^) i nunca hemos puesto. d. Mira, deja Øi ahí en la calle, ya Øi entrarás luego [la bicicleta]. e Cuando me tocaba [hacer] guardiai, me Øi solía hacer uno de Briviesca. f. Cuando tenga las fotosi, les Øi voy a enviar a los tíos. g. Tengo que [comprar un taladro]i, pero no hay prisa, si no puedo hacer Øi hoy, no importa. h. [Todo lo que tenías aquí]i ya Ø (^) i tenías vendido.

Otros rasgos reproducen las partículas vascas de modalidad (Camus 2012). La perífrasis < soler + inf.> adquiere por influencia del euskera un valor calcado de la partícula evidencial del euskera ohi , que no solo expresa aspecto habitual (9a), sino también que el hablante tiene un conocimiento inferido de los hechos descritos, si bien compartido de forma general por la comunidad. Por ello, soler puede aparecer, frente al uso general del español, con lecturas perfectivas (9b) y actitudinales, que implican atributos permanentes (9c), e incluso con verbos de estado (9d,e).

(9) a. Juan suele viajar en moto. ‘Viaja habitualmente’ b. Muchos me han solido comentar su opinión. ‘Me han comentado, según parece’

Inés Fernández-Ordóñez

portugués (¿ Fueron suficientes? Fueron ). 4) Los dativos éticos que calcan los propios del gallego ( La vida te es muy dura ). El castellano de Asturias comparte con el de Galicia la utilización las perífrasis hube + infinitivo y tengo + participio, el empleo limitado de los tiempos compuestos, sobre todo del antepresente, la preferencia por diminutivos derivados de -inu ( caldiño , Galicia, caldín , Asturias), y la omisión de los pronombres reflexivos, regular en presencia de un objeto directo, tanto si se trata de reflexivos posesivos ( Rompió la pierna ‘Se rompió’, Todavía chupa el dedo ‘Se chupa’, Va a cortar el pelo ‘Se va’) como aspectuales ( Comí un plato de alubias ‘Me comí’). La omisión del reflexivo es, en cambio, variable si manifiesta valores medios que denotan cambios de estado ( La ropa seca al sol ‘Se seca’, Esta leña quema bien ‘Se quema’) o en los verbos de movimiento ( ¿Marchas? ‘¿Te marchas?’). En la pronuncia- ción, la tendencia a eliminar o asimilar las consonantes velares y labiales en coda en los grupos cultos ([koˈruto, koˈrutto] corrupto , [ˈpato, ˈpatto] pacto ) se suele mencionar como característica del castellano de Galicia, pero también existe en Asturias, aunque con menor penetración social (Blas Arroyo 2005). Exclusiva del castellano de Galicia es la tendencia a distinguir dos grados de apertura en las vocales medias tónicas, siguiendo el modelo del gallego, sobre todo en los hablantes bilingües. Por ejemplo, [ˈbeŋgo] vengo ‘vengar’, frente a [ˈbɛŋgo] vengo ‘venir’. En Asturias la interferencia lingüística produce variedades mixtas. En ellas proceden de la morfología asturiana los demostrativos esti , esi ( esti coche ‘este’), los pronombres átonos de acusativo lu , la , lo usados de acuerdo con la pauta asturiana ( A él llamelu , La lana com- prelo ), los de dativo y y yos ( Quitó-y/yos el libru ‘le/les’), vos ‘os’, la cópula ye ‘es’, etc. A la sintaxis asturiana se deben el uso tónico del posesivo precedido de artículo ( el mí coche , la tú hermana ) (cf. supra § 1.1) y la enclisis de los pronombres átonos ( Hízome gracia ) (D’Andrés 2002; Viejo 2011).

Nota

1 Desde el punto de vista histórico, la evolución de [-d > -͡ts ~ -͡dz] preconsonántica es solución que se dio en castellano, navarro y aragonés medievales, antes de evolucionar modernamente a [-θ]. Por ejemplo: iudicare > judgar > juzgar , juçgar. Por tanto, la neutralización preconsonántica debe de ser anterior a la prepausal. Aunque hoy la - d preconsonántica interior solo existe en algunas pocas palabras cultas con el prefijo ad- (como advertir , admitir o adquirir ), la neutralización en [-θ] es habitual en el Área I, al menos cuando la consonante siguiente es sorda (cf. supra § 1.3).

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388 11 término. término. Bajo la denominación español peninsular se incluyen todos los dialectos del español de España, incluidos los hablados en los archipiélagos canario y balear.

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391 Example

3 (d)

8 Siente(n)sen Siénte(n)sen

392 3 1) El pronombre

dativo se

  1. En la secuencia de clíticos dativo + acusativo, el pronombre “dativo” se

392 4 “doblado” aparentemente“doblado”

393 31 palatal /λ/ palatal /ʎ/

393 42 palatal /λ/ palatal /ʎ/

395 14 mente1. mente^1.

397 13 lɛ lɛ

398 39 ustedes ustedes

399 3 ustedes , ‘nosotras’ ustedes ‘nosotras’

399 16 glotal /h/ glotal [h]

399 35 del catalán , sobre todo en

Cataluña,

del catalán de Cataluña,

400 Example

(8)

33 guardiai guardiai

400 Example

(8)

34 fotosi, fotosi,

400 Example

(8)

35 taladro]i, pero no hay prisa, si no puedo hacer Øi hoy

taladro]i, pero no hay prisa, si no puedo hacer Øi hoy

401 Example

(9)

1 parecer parecer’

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(9)

2 sabe sabe’

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(9)

3 gustar ‘Le gusta, al parecer’.

gustar. ‘Le gusta, al parecer’

401 43 lleva hecho lleva hecho

402 5 - inu - INU