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Lipro del pisicologo Dialnet-RobertBurton que narra su vida en la sicologia en especifico en depresion
Tipo: Resúmenes
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S
u vida estuvo ligada a la biblioteca del Chirst Church College, la institución más prestigiosa y aristocrática de la Universidad de Oxford, ciudad de la que apenas salió. Por las aulas de ese College han pasado personalidades tan relevantes en todos los órdenes del saber como Albert Einstein, que disfrutó de una beca de cinco años a principios de la década de los treinta, el filósofo John Locke, Lewis Carroll, trece primeros ministros británicos, el historiador Raymond Carr, el rey Eduardo VII, el poeta romántico Ruskin, el poeta contemporáneo Auden y un largo etcétera de protagonistas privilegiados de la historia de Occidente.
El primer contacto de Burton con la biblioteca del College data de 1599. Después de haber pasado unos años en el Brasenose College, entró en el de Christ Church el último año del siglo XVI para estudiar teología, y allí permaneció quince años. Cuando se licenció, ya conocía la biblioteca palmo a palmo, y había leído las obras fundamentales de la teología europea y de la literatura clásica y de su tiempo. Sabía latín tanto como inglés, lo que le permitió conocer la cultura mediterránea en la len gua en la que estaban escritos casi todos los libros fundamentales de la teología y la filosofía occiden tales.
A veces pasaba días enteros en la biblioteca, le yendo y escribiendo. Le gustaba tanto concentrar el pensamiento para elaborar discursos teóricos como ensayar textos de índole literaria. Pero su tarea primordial era la formación personal. En esos quince primeros años, como estudiante, lle gó a atesorar una erudición que no terminaba en la filosofía, la literatura y la teología, sino que se contagió al resto de las ciencias: estudió medicina,
física y matemáticas con la misma pasión que le llevaba a devorar poesía, teatro, novela o trata dos teológicos.
El entorno del lugar era de ensueño, lo que le ayudaba a sentirse como en su casa. De hecho, el Christ Church es solo comparable en prestigio y belleza al Trinity College de Cambridge. De ello se ha hecho eco el mundo moderno, porque allí se han grabado películas como Retorno a Brides- head , basada en la novela de Evelyn Waugh, Alicia en la País de las Maravillas , remedo de la obra de Lewis Carroll, o Harry Potter en una época más cercana a la actualidad. Christ Church, con su bi blioteca, su catedral y sus edificios majestuosos ha sido inspiración para escritores como Shakes peare, Yeats o Evelyn Waugh, y se ha tomado como modelo arquitectónico para construir edi ficios impresionantes en la Universidad Nacional de Irlanda en Galway, en la Universidad de Chica go, en la de Cornell (Nueva York), en la Universi dad de Reading (Reino Unido) o en la catedral de Christ Church, de la ciudad del mismo nombre en Nueva Zelanda. Finalmente, Borges, otro bibliote cario que pasó su vida entre libros y elaboró una obra absolutamente libresca, puso al inicio de uno de sus relatos más famosos, “La Biblioteca de Babel”, las siguientes palabras de la parte se gunda, II, IV, de la Anatomía de Burton: “By this art, you may contemplate the variation of the 23 letters”, una frase que nos recuerda todo lo que se puede hacer con algo más de veinte letras, que también son grafemas.
De hecho, el cuento de Borges supone la existen cia de todos los libros posibles del universo local y temporal, de la absoluta cronotopía, de las com binaciones infinitas en una biblioteca que, como
Hay bibliotecarios que pasan su vida tocando los libros pero
sin abrirlos demasiado. En el otro extremo, existen también
bibliotecarios cuyo puesto de trabajo es una ligera excusa para leer
todo lo que cae en sus manos. Este segundo caso es el del escritor
inglés Robert Burton (1577-1640). Contemporáneo de Shakespeare
y de John Donne, dedicó toda su vida a sus escritos, con la
paciencia de un panadero y la fruición de un obseso.
erudición sin límites y una sabiduría natural que pasa por encima de cualquier formación acadé mica o experiencial. Anthony Burgess, el autor de La naranja mecánica , dijo que Anatomía es el libro más espléndido de toda la historia de la literatu ra, y John Keats afirmó que habría dado su pierna preferida por haber escrito ese libro. Emil Cioran se refirió al título como el más bello que se haya inventado para un libro.
En fin, más de un personaje de cierta relevancia histórica reconoce que su lectura le sirvió para luchar contra la depresión, como al mismo autor, que quiso superar su melancolía escribiendo sobre ella. En la parte segunda de su libro, II, III, en un apartado titulado “Digresión sobre el aire”, den tro del contexto de los remedios para la melanco lía, Burton trataba de explorar las consecuencias positivas de un cambio de aire, lo que significaría, en su caso, la posibilidad de romper por una tem porada con su esclavitud bibliotecaria, con la vida entre letras e ideas, con la ausencia total de ex periencias vitales. Burton imaginaba en ese pasaje que era un halcón que volaba en libertad por todo el mundo. En su viaje, recorría igualmente las mi nas de Potosí que las cuevas del norte de España, en la región cántabra, e iba desde el templo mayor del cristianismo, el de Jerusalén, donde se guarda ba el sepulcro de Cristo, hasta el de Tenochtitlan, y de la Patagonia al Nilo. Conocía todos esos lugares gracias a los innumerables libros que lo acosaban por todos lados, pero no había estado en ninguno de ellos y su ansiedad era insaciable, tanto que el halcón se elevaba finalmente hasta la estratosfera y podía demostrar, con su propia vista, que Copér nico tenía razón, y que Galileo estaba siendo, por esos mismos años, injustamente juzgado, porque la tierra se movía a una velocidad vertiginosa, tan to sobre su propio eje como alrededor del sol (Bur ton, 1998, II, pp. 44-77).
Burton, cuyo afán de conocimiento era insaciable,
como puede verse en aquel viaje imaginario, utilizó para completar su tratado, no solo los volúmenes de la biblioteca de la que era direc tor y los muchos libros que se amontonaban en cualquier rincón de sus habitaciones, sino tam bién los fondos casi infinitos de la Biblioteca Bo dleiana, que es la principal de todo el campus de la Universidad de Oxford. Esta fue creada en 1602, cuando Burton llevaba ya tres años estu diando en el Christ Church, y se inauguró con 2000 libros, reunidos por Thomas Bodley, del Merton College de Oxford. La Bodleiana susti tuyó desde ese momento a la antigua bibliote ca del siglo XIV, la de la Divinity School, donada por el hermano del rey Enrique V y bastante dispersa y desatendida desde comienzos del siglo XVI. Bodley realizó una gestión tan eficien te que en diez años hubo que trasladarla a otro edificio, pues su mentor había conseguido que descansara allí una copia de cada libro publica do en Inglaterra, a la vez que trataba de conse guir ejemplares de libros publicados en diversos países de Europa. Actualmente posee más de 9 millones de volúmenes en varios edificios de la universidad y en otras nueve bibliotecas anexas a la principal.
Por ello, no es de extrañar que la primera edi ción de la Anatomía constara de 900 páginas, aumentadas a 1500 en la definitiva. Con tantos medios a su alcance, con todo el tiempo del mundo por delante y con la necesidad acucian
te de luchar contra su enfermedad del alma, Burton completó finalmente más de medio millón de palabras con aquellas 23 letras que permiten variaciones casi infinitas, con 13333 citas de 1598 autores, además de sus propios razonamientos, pesquisas y divagaciones li terarias y filosóficas. Del resultado final dijo el autor, con falsa modestia, que se trataba de un estilo improvisado, lleno de tautologías, imita
Christ Church, con su biblioteca, su catedral y sus edificios majestuosos ha sido inspiración
para escritores como Shakespeare,
Yeats o Evelyn Waugh, y se ha tomado como modelo arquitectónico para construir edificios impresionantes en varios lugarles del mundo.
Burton trataba de explorar las consecuencias positivas de un cambio de aire, lo que significaría, en su caso, la posibilidad de romper por una temporada con su esclavitud bibliotecaria, con la vida entre letras e ideas, con la ausencia total de experiencias vitales.
Borges, en ocasiones su vida comenzó a imitar a la literatura, a la filosofía, a las ciencias en general, de un modo casi peligroso. Burton murió en enero de 1640, concretamente el 25 de ese mes. Él ha bía predicho la fecha de su tránsito con exactitud, mediante un cálculo relacionado con el día de su nacimiento. Esa fecha era el 25 de enero de 1640. Nunca se ha sabido si fue una casualidad, una co rroboración de sus teorías ¿preborgianas? sobre el funcionamiento del universo, o algo premeditado por él mismo para quitarse la vida. La tesis del sui cidio, para hacer coincidir la fecha con sus cálculos, y no quedar mal ante la comunidad intelectual, se ha barajado durante siglos, hasta hoy. De ser así, la vida fantástica de este bibliotecario de Oxford, con secuencia de su actividad intelectual, y no de sus ex periencias, habría sido el detonante de esa muerte ejemplar, absolutamente literaria, impuesta por esa otra vida que está dentro de las bibliotecas, dentro de los libros pero, a la vez, muy lejos de ellos, en el vuelo estratosférico del halcón.
Ficha técnica
AUTOR: TÍTULO:^ Esteban, Ángel.El saber enciclopédico y melancólico de Robert Burton en su biblioteca de Oxford. RESUMEN: Este artículo revisa la extensa experiencia bibliotecaria del escritor inglés Richard Burton (1577-1640), contempo ráneo de Shakespeare y de John Donne. Trabajó durante casi toda su vida en la biblioteca del Chirst Church College, la insti tución más prestigiosa y aristocrática de la Universidad de Oxford. De sus años de investigación y reflexión en la biblioteca nació su obra maestra, Anatomía de la melancolía (1621), aclamada por los expertos como una de las más importantes de la literatura occidental. MATERIAS: Burton, Richard / Autores Literarios / Bibliotecarios.
Bibliografía
ciones “simiescas”, con un montón de andrajos amontonados, después de haber recogido, en di versos basureros, “excrementos de los autores, bicocas y tonterías, sin arte ni juicio”, que hacen de su experimento un texto “vano, vulgar, ocio so, aburrido y seco”. Estos juicios desmesurados contrastan con lo que los grandes lectores de la historia de la literatura han proferido sobre ese tesoro, ya clásico, fundamental e irrepetible de las letras universales.
Pero no fue esa su única obra. El tiempo libre que le dejaban sus labores de dirección de la biblio teca lo ocupó también en otras como el Philo- sophaster , una pieza dramática escrita en latín, de tono satírico al estilo de Plauto o Terencio, incluso de Aristófanes, con elementos filosófi cos, políticos, datos sobre alquimia y ciencias naturales, y que fue representada utilizando como escenario el hall del Christi Church College. Burton fue un escritor cuyas fuentes eran clara mente literarias y librescas. Y como luego haría
Cualquier erudito enamorado de los libros se habría entusiasmado con esa tarea bibliotecaria: en un lugar privilegiado, lleno de obras de arte, con un buen sueldo y apadrinado por el mismo rey de las Españas. Pero no: Arias Montano era fundamentalmente un hombre de acción.
Edición en lengua original de la Anatomía de la melancolía