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Tipo: Apuntes

2020/2021

Subido el 28/03/2021

marta-gomila
marta-gomila 🇪🇸

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LA POESÍA DE LOS AÑOS 40 Y 50
La poesía de los años 40 y 50 viene condicionada por la Guerra Civil, este acontecimiento
provoca la dispersión de varios autores. Por un lado destacamos la muerte de algunos
como Antonio Machado, García Lorca y Miguel Hernández; por otro lado el exilio de
autores como León Felipe, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Jorge Guillén y Pedro
Salinas; y finalmente encontramos el silencio adoptado por Vicente Aleixandre ante la
cultura oficialista.
En estas décadas cabe destacar la censura como limitadora de la libertad creadora, y la
poesía de los vencedores” que presenta una mezcla de épica política con temas
amorosos, religiosos e imperiales. Otro aspecto a tratar es la acogida de diversos poetas
a revistas como Garcilaso, Escorial y Espadaña.
En cuanto a la poesía de los años 40, destaca por la aparición de dos nuevas temáticas: la
poesía de evasión y la poesía existencial.
En primer lugar, la poesía de evasión se basa en el garcilasismo. Esta nueva modalidad
apareció en la revista Garcilaso (1943-1946), fundada por José García Nieto en honor al
cuatricentenario de la muerte de Garcilaso de la Vega. La poesía de evasión o también
llamada poesía escapista se basa en la evasión del momento en que viven. Esta nueva
poesía regresa a las formas tradicionales con el uso del soneto y con un gran cuidado
formal. Una de las obras más características es Poemas del toro, escrita por Rafael
Morales, perteneciente a la Colección de poesía Adonais.
En segundo lugar encontramos la poesía existencial, esta se divide en poesía arraigada y
desarraigada.
La poesía arraigada se refleja como una poesía existencial humanizada, y se da a
conocer con la revista Escorial. Esta deriva se caracteriza por: una visión armónica del
mundo, temas de la vida cotidiana, estilo sencillo y por un lenguaje llano y coloquial.
Destacan las obras: La casa encendida de Luis Rosales, Escrito a cada instante de
Leopoldo Panero.
La poesía desarraigada, aparecida en 1944 marca el rumbo de la poesía existencial con
obras como: Hijos de la ira de Dámaso Alonso, Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre;
y con revistas como Espadaña (1944-1951). Esta poesía se caracteriza por su compromiso
con el tiempo y su angustia existencial. En cuanto a su estilo el contenido prevalece
sobre la forma. Uno de los autores más conocidos es Blas de Otero, este tras una crisis
espiritual cae en la poesía desarraigada, hecho que le lleva a publicar la obra de Ancia en
1958.
Finalmente, en cuanto a la poesía de los años 50, observamos la aparición de la poesía
social. Esta poesía sirve de vehículo de comunicación, refleja la realidad del país y trata
temas como las injusticias sociales, la solidaridad y el deseo de libertad. Hablando del
estilo, predomina el contenido sobre la forma y el lenguaje sencillo. Las obras más
representativas de esta poesía son: Pido la paz y la palabra de Blas Otero, y Cantos Iberos
de Gabriel Celaya.

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LA POESÍA DE LOS AÑOS 40 Y 50

La poesía de los años 40 y 50 viene condicionada por la Guerra Civil, este acontecimiento provoca la dispersión de varios autores. Por un lado destacamos la muerte de algunos como Antonio Machado, García Lorca y Miguel Hernández; por otro lado el exilio de autores como León Felipe, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Jorge Guillén y Pedro Salinas; y finalmente encontramos el silencio adoptado por Vicente Aleixandre ante la cultura oficialista. En estas décadas cabe destacar la censura como limitadora de la libertad creadora, y la poesía de los “vencedores” que presenta una mezcla de épica política con temas amorosos, religiosos e imperiales. Otro aspecto a tratar es la acogida de diversos poetas a revistas como Garcilaso, Escorial y Espadaña. En cuanto a la poesía de los años 40, destaca por la aparición de dos nuevas temáticas: la poesía de evasión y la poesía existencial. En primer lugar, la poesía de evasión se basa en el garcilasismo. Esta nueva modalidad apareció en la revista Garcilaso (1943-1946), fundada por José García Nieto en honor al cuatricentenario de la muerte de Garcilaso de la Vega. La poesía de evasión o también llamada poesía escapista se basa en la evasión del momento en que viven. Esta nueva poesía regresa a las formas tradicionales con el uso del soneto y con un gran cuidado formal. Una de las obras más características es Poemas del toro, escrita por Rafael Morales, perteneciente a la Colección de poesía Adonais. En segundo lugar encontramos la poesía existencial, esta se divide en poesía arraigada y desarraigada. La poesía arraigada se refleja como una poesía existencial humanizada, y se da a conocer con la revista Escorial. Esta deriva se caracteriza por: una visión armónica del mundo, temas de la vida cotidiana, estilo sencillo y por un lenguaje llano y coloquial. Destacan las obras: La casa encendida de Luis Rosales, Escrito a cada instante de Leopoldo Panero. La poesía desarraigada, aparecida en 1944 marca el rumbo de la poesía existencial con obras como: Hijos de la ira de Dámaso Alonso, Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre; y con revistas como Espadaña (1944-1951). Esta poesía se caracteriza por su compromiso con el tiempo y su angustia existencial. En cuanto a su estilo el contenido prevalece sobre la forma. Uno de los autores más conocidos es Blas de Otero, este tras una crisis espiritual cae en la poesía desarraigada, hecho que le lleva a publicar la obra de Ancia en

Finalmente, en cuanto a la poesía de los años 50, observamos la aparición de la poesía social. Esta poesía sirve de vehículo de comunicación, refleja la realidad del país y trata temas como las injusticias sociales, la solidaridad y el deseo de libertad. Hablando del estilo, predomina el contenido sobre la forma y el lenguaje sencillo. Las obras más representativas de esta poesía son: Pido la paz y la palabra de Blas Otero, y Cantos Iberos de Gabriel Celaya.