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El Caso Eichmann: Obediencia Debida y Banalidad del Mal - Prof. Palomar, Ejercicios de Teoría del Derecho

TRABAJO DEL LIBRO EICHMANN EN JERUSALÉN. PRIMER CUATRIMESTRE, 1 CURSO. ASIGNATURA: TEORIA DEL DERECHO

Tipo: Ejercicios

2018/2019

Subido el 03/03/2019

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rafaacasado 🇪🇸

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EICHMANN EN JERUSALÉN
El panorama que imperaba en la sociedad del III Reich alemán, era el de una población
adormecida por el totalitarismo, que anulo el sistema de valores subyacente propio de cualquier
ordenamiento jurídico de un Estado de Derecho
El Estado, al servicio de un dictador, legalizo los crímenes más horrendos con apariencia de
leyes formales, que garantizaban la impunidad de los que ejecutaban sus órdenes.
El objeto de este trabajo será precisar que serie de factores influyeron en Eichmann, teniente
coronel de las SS y encargado de la mayor parte de las deportaciones de judíos, para cometer
dichos actos. Para ello se aduce en los dos temas propuestos ulteriormente los puntos
referenciales:
El concepto de obediencia debida: la correlación norma- deber y el lugar de la
conciencia (o razón práctica) humana.
Argumento a favor del concepto de obediencia debida:
Eichmann, a lo largo de su vida y durante el curso del juicio en Israel se consideró como
un férreo defensor del imperativo categórico kantiano. En una de sus declaraciones se
amparó en este principio, poniendo de relieve que su voluntad devenía de las leyes
generales, por lo que tomó una posición consistente en cumplir su deber, las ordenes y
sobre todo la ley. Eichmann, no había reconocido la regla de oro y el principio de
reciprocidad ínsito en el imperativo categórico, pues, solo entendía el concepto de
acciones de un hombre coincidiendo con la legislación general, pero, esta mal
interpretación puede decirse que no fue intencionada, sino que sus menguadas dotes
intelectuales no le permitieron darse cuenta de la errónea formulación que planteaba,
con la cual vivía acorde y metafóricamente hablando, esgrimía ciegamente
En el juicio de Israel, se presentaron no menos de seis psicólogos para examinar a
Eichmann y comprobar si presentaba algún indicio propio de la personalidad
característica de un psicópata. Finalizado el procedimiento, el sujeto no mostro ningún
rasgo extraño, fuera de lo común, que permitiese identificarle como alguien
profundamente impregnado de maldad, mas bien, es dable decir que no era antisemita
en su vertiente psicológica y solo sostenía el deseo de mejorar su carrera y ascender en
la escala social como otro individuo cualquiera
Eichmann, únicamente realizaba su trabajo como integrante de una sociedad, la cual
abogaba por el respeto a unas leyes de obligado cumplimiento. De esta última reflexión,
es oportuno considerar que quizás si hubiera nacido en otra época y hubiese estado
rodeado de otras circunstancias, su desempeño por la administración habría sido distinto
y moral, por su condición de mero trabajador cumplidor de órdenes superiores. Sin
embargo, esto no ocurrió así porque su destino se disfrazó de un signo político distinto
y no tuvo la oportunidad de ejercer su trabajo en un Estado de derecho.
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EICHMANN EN JERUSALÉN

El panorama que imperaba en la sociedad del III Reich alemán, era el de una población adormecida por el totalitarismo, que anulo el sistema de valores subyacente propio de cualquier ordenamiento jurídico de un Estado de Derecho

El Estado, al servicio de un dictador, legalizo los crímenes más horrendos con apariencia de leyes formales, que garantizaban la impunidad de los que ejecutaban sus órdenes.

El objeto de este trabajo será precisar que serie de factores influyeron en Eichmann, teniente coronel de las SS y encargado de la mayor parte de las deportaciones de judíos, para cometer dichos actos. Para ello se aduce en los dos temas propuestos ulteriormente los puntos referenciales:

  • El concepto de obediencia debida: la correlación norma- deber y el lugar de la conciencia (o razón práctica) humana.

Argumento a favor del concepto de obediencia debida:

Eichmann, a lo largo de su vida y durante el curso del juicio en Israel se consideró como un férreo defensor del imperativo categórico kantiano. En una de sus declaraciones se amparó en este principio, poniendo de relieve que su voluntad devenía de las leyes generales, por lo que tomó una posición consistente en cumplir su deber, las ordenes y sobre todo la ley. Eichmann, no había reconocido la regla de oro y el principio de reciprocidad ínsito en el imperativo categórico, pues, solo entendía el concepto de acciones de un hombre coincidiendo con la legislación general, pero, esta mal interpretación puede decirse que no fue intencionada, sino que sus menguadas dotes intelectuales no le permitieron darse cuenta de la errónea formulación que planteaba, con la cual vivía acorde y metafóricamente hablando, esgrimía ciegamente

En el juicio de Israel, se presentaron no menos de seis psicólogos para examinar a Eichmann y comprobar si presentaba algún indicio propio de la personalidad característica de un psicópata. Finalizado el procedimiento, el sujeto no mostro ningún rasgo extraño, fuera de lo común, que permitiese identificarle como alguien profundamente impregnado de maldad, mas bien, es dable decir que no era antisemita en su vertiente psicológica y solo sostenía el deseo de mejorar su carrera y ascender en la escala social como otro individuo cualquiera

Eichmann, únicamente realizaba su trabajo como integrante de una sociedad, la cual abogaba por el respeto a unas leyes de obligado cumplimiento. De esta última reflexión, es oportuno considerar que quizás si hubiera nacido en otra época y hubiese estado rodeado de otras circunstancias, su desempeño por la administración habría sido distinto y moral, por su condición de mero trabajador cumplidor de órdenes superiores. Sin embargo, esto no ocurrió así porque su destino se disfrazó de un signo político distinto y no tuvo la oportunidad de ejercer su trabajo en un Estado de derecho.

A modo de conclusión y para cerrar el caso, Eichmann no era bajo ningún aspecto el titiritero del plan esbozado por los más cualificados altos cargos nazis para llevar a cabo hasta el final la shoah, sino que simplemente fue el engranaje de una gran máquina que funcionaba sin recurrencia arbitraria por su parte, es decir, ninguna decisión importante pasaba por él, era pues, un agente de transmisión, una pieza más que hacia funcionar el régimen con su colaboración.

Argumentacion en contra:

Bajo el principio ético de que ´´si una ley es injusta lo correcto es desobedecerla´´ , cita expresa de Gandhi, aun simple en su enunciación, reviste una extraordinaria importancia aplicable al caso. Gran parte de los individuos que componían el sistema, actuaron dentro del mismo, con conocimiento de las barbaries que se estaban cometiendo sin oponer resistencia, lo que lleva a advertir tímidamente que, la colectividad alemana debió haberse revelado porque poseían los instrumentos necesarios, sobre todo el más importante, que es la conciencia social. Sin embargo, el canciller acaparaba todo el poder y sus principios tenían como fin, regir los ´´valores´´ de los de los demás individuos. En mi opinión es oportuno dar extremada importancia, por lo que acontece, al concepto de justicia, que encierra un valor de totalidad y debe servir como complemento al resto de los valores que se concretan, poniéndose en relación unos con otros dentro del ordenamiento jurídico.

No obstante, en el gobierno nazi no había mínimamente rastro alguno de este valor tan esencial, puesto que no existía ese criterio de equidad y de igualdad que comporta por definición tal concepto. Ampliando mi punto de vista, no hay justicia en una sociedad en la que no hay distingo alguno entre el bien y el mal; solo existe un individuo que manipula delicadamente a los individuos que la forman. Por tanto el deseo de justicia solo se nos presenta en los judíos que deben soportar las atrocidades a las que se vieron sometidos durante la mitad del siglo xix.

El derecho de resistencia o la desobediencia de los dictados del soberano solo se podrá llevar a cabo cuando este no cumpla la función que se le había encomendado, que es mantener la seguridad Es sabido que todo alemán tenía que unirse al régimen y no manifestar sentimientos contrarios porque si no era asesinado, pero cualquier forma de expresión si hubiera sido contraria habría otorgado mayor peso al sionismo, ya que las pocas rebeliones no dejaron indiferentes a los nazis. A lo sumo que, siempre es mejor oponerse a una injusticia que salir impune de ella.

De acuerdo con lo expuesto, es dable decir que, la voluntad individual es inherente a cada individuo aunque el contexto histórico dificulte su plenitud, es decir, en el caso que nos ocupa, distinguir el bien del mal debe ser objeto de reflexión por parte del cada individuo y en el caso de abogar por realizar el mal, como afirma Arendt la decisión recae en uno mismo y todo acto conlleva consecuencias, matizando que se trata sobre todo de crímenes abominablemente inimaginables, debido a su extrema crueldad, que atentan contra el ser humano, y por tanto quienes realizan como los ya citados, deben ser considerados criminales de guerra.

desempleo en un periodo de cinco años dado que Alemania paso de 6 millones de desempleados en 1932 a menos de 800000 parados en 1936. Como era de esperar, una de esas oportunidades laborales le fueron ofrecidas a Eichman y así en poco tiempo logro obtener un puesto de trabajo relativamente importante con el que ya no iba a sentirse un don nadie, pero lo que el no sabia su trabajo seria mandar al asilo a miles de judíos, y mas tarde teniendo conocimiento de causa no le suponía ningún ataque a su conciencia, ya que vivía ideológicamente hablando a parte de con su pésima interpretación del imperativo categorico, con la calma que le proporcionaba el aunamiento de todos dispuesto a la misma labor, que era la Solucion Final

Ligado a ese drástico cambio en la economía y el sucesivo logro de Eichmann de ´´superarse´´, situamos la función que le ocupaba, que era simple y llanamente la de asesinar judíos. Como el, hubo otros muchos que también cayeron en la trampa de operar como simples administradores cortos de miras en la labor que desempeñaban, que para ellos no era otra cosa que rutina, un trabajo que tenía que ser hecho correctamente.

Como en otra ocasión ya se ha dicho, no tanto la falta de conocimiento, porque lo tenía, sino la poca preocupación por pensar y replantearse las cuestiones ideológicas del nazismo le convirtieron en un criminal, esclavo de la ley.