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Resumen 6
Hecho por: Fernanda Cruz Romero
La endocarditis infecciosa es la infección del endocardio, en general por bacterias (con
mayor frecuencia, estreptococos o estafilococos) u hongos. Puede causar fiebre, soplos
cardíacos, petequias, anemia, fenómenos embólicos y vegetaciones endocárdicas. Las
vegetaciones pueden provocar incompetencia u obstrucción valvular, absceso
miocárdico o aneurismas micóticos. El diagnóstico requiere el aislamiento de los
microorganismos en la sangre y en general, ecocardiografía. El tratamiento consiste en
antibióticos durante un período prolongado y, a veces, cirugía.
El término endocarditis suele referirse a la infección del endocardio. También puede incluir la endocarditis no infecciosa, que consiste en la formación de trombos estériles compuestos de plaquetas y fibrina en las válvulas cardíacas y el endocardio adyacente. A veces la endocarditis no infecciosa termina en una infecciosa. Ambas entidades pueden producir embolias y comprometer la función cardíaca. La endocarditis infecciosa puede aparecer a cualquier edad. Los hombres tienen una frecuencia dos veces mayor que las mujeres. Los drogadictos que se inyectan, los pacientes inmunocomprometidos y los pacientes con válvulas cardíacas protésicas y otros dispositivos intracardíacos tienen mayor riesgo de padecerla.
- Etiología Son necesarios dos factores para que se desarrolle la endocarditis:
- Una anormalidad predisponente del endocardio: a. Cardiopatías congénitas. b. Enfermedad Válvular reumática. c. Válvulas aórticas bicúspides o calcificadas. d. Prolapso de válvula mitral. e. Miocardiopatía hipertrófica. f. Endocarditis previa. g. Trombo mural. h. Comunicación Interventricular. i. Conducto arterioso permeable.
- Bacteriemia: los microorganismos que infectan el endocardio pueden proceder de infecciones distantes o de sitios de entradas evidentes como un catéter venoso central o el orificio de punción de una inyección, también puede preceder de una bacteriemia asintomática. Los microorganismos causantes varían según la localización de la infección, el origen de la bacteriemia y los factores de riesgo del huésped. En forma global los estreptococos y el Staphylococcus aureus causan entre el 80 y el 90% de los casos. Los enterococos, los bacilos gramnegativos, los y los hongos causan la mayoría del resto de las endocarditis. La enfermedad se desarrolla en 3 estadios:
- Signos y Síntomas o Endocarditis Bacteriana Subaguda: ▪ Febrícula (< 39°C). ▪ Sudoración Nocturna. ▪ Cansancio. ▪ Malestar general. ▪ Pérdida de peso. ▪ Escalofríos. ▪ Artralgias. ▪ Examen Físico: normal o puede incluir palidez, fiebre, cambios en un soplo preexistente o el desarrollo de un nuevo soplo de insuficiencia y taquicardia. o Endocarditis Bacteriana Aguda y Endocarditis Valvular Protésica: ▪ Similares a los de la Subaguda, pero de evolución más rápida. ▪ Primera manifestación: FIEBRE. ▪ En ocasiones presentan un Shock Séptico. ▪ Soplo cardiaco. ▪ Meningitis purulenta* o Endocarditis de las Cavidades Cardíacas Derechas: las embolias pulmonares sépticas pueden causar: ▪ Tos ▪ Dolor Torácico ▪ Dolor Pleurítico ▪ Hemoptisis* ▪ SOPLO DE INSUFICIENCIA TRICUSPÍDEA ((característico)).
- Diagnóstico Dado que los signos y síntomas son inespecíficos, varían significativamente y pueden aparecer lenta y gradualmente, para diagnosticar este cuadro el médico debe tener muy presente la probabilidad. Debe sospecharse de endocarditis en pacientes con fiebre sin origen evidente de infección especialmente si se identifica un soplo cardiaco, o si es algún paciente que haya tenido con anterioridad algún procedimiento. o Hemocultivos. Pacientes con bacteriemia documentada deben examinarse de manera exhaustiva y seriada para identificar nuevos soplos y signos de embolia. Las infecciones suelen causar anemia normocítica normocrómica, leucocitosis, eritrosedimentación acelerada, niveles aumentados de inmunoglobulinas, y la presencia de complejos inmunitarios circulantes y factor reumatoideo, aunque estos hallazgos no son útiles para confirmar el diagnóstico. A menudo, el análisis de orina revela hematuria microscópica y, en ocasiones, cilindros eritrocíticos, piuria o bacteriuria. Identificación de Microorganismos. La identificación del microorganismo y su sensibilidad a los antibióticos resulta fundamental para guiar el tratamiento. Si se sospecha una endocarditis, deben obtenerse 3 hemocultivos (de 20 mL cada uno) dentro de las primeras 24 horas (si la presentación sugiere una endocarditis bacteriana aguda, es preciso obtener 2 hemocultivos dentro de las primeras 1 o 2 horas). Cada conjunto de cultivos se debe obtener de un sitio de punción venosa separado, fresco. o Ecocardiografía (A veces otras modalidades por imágenes). En principio debe solicitarse una ecocardiografía, en general por vía transtorácica (ETT) en lugar de transesofágica (ETE). La ETE es más sensible (o sea, con mayor capacidad de identificar vegetaciones demasiado pequeñas para hallarse en la ecocardiografía trastorácica). El ecocardiograma transesofágico se debe realizar cuando: - Los Pacientes tienen una válvula protésica. - El ecocardiograma transtorácico no es diagnóstico - El diagnóstico de endocarditis infecciosa se ha establecido clínicamente (para detectar perforaciones, abscesos y fístulas). La TC se usa ocasionalmente cuando la ETE no define completamente los abscesos paravalvulares y para la detección de aneurismas micóticos.
administrada 30 minutos antes del parto, seguida de ampicilina 1 g IV o IM (o amoxicilina 1 g [como trihidrato] VO) 6 horas después. En procedimientos gastrointestinales, urogenitales y musculoesqueléticos en áreas de tejido infectado, los antibióticos deben seleccionarse en función del microorganismo documentado y su sensibilidad antibiótica. Si se confirma la infección, pero no se aísla el microorganismo, los antibióticos indicados para la profilaxis gastrointestinal y urogenital deben ser eficaces contra enterococos (p. ej., amoxicilina, ampicilina o vancomicina en pacientes alérgicos a la penicilina). Los antibióticos para la profilaxis de la piel y el sistema musculoesquelético deben ser eficaces contra estafilococos y estreptococos beta-hemolíticos (p. ej., una cefalosporina, vancomicina o clindamicina si se sospecha una infección por estafilococos resistentes a la meticilina). Bibliografía Guy, P. A. (2017). Manual MSD version para profesionales. Obtenido de https://www.msdmanuals.com/es-mx/professional/trastornos- cardiovasculares/endocarditis/endocarditis-infecciosa Santaularia-Tomas, M. (2014). Endocarditis infecciosa.