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Asignatura: actores y comportamiento politico, Profesor: Angel Luis Acosta Romero, Carrera: Periodismo, Universidad: US
Tipo: Apuntes
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S i viSita Y outube hoY y escribe “Mi padre es Li Gang”, se encontrará con una canción rap y una colección de imágenes, además de varios gigab- ytes de comentarios. Todo ello hace referencia a la historia de un estu- diante que atropelló a dos chicas cuando conducía en el campus de su universidad. El conductor trató de darse a la fuga, pero su vehículo fue rodeado por estudiantes indignados que llamaron a la policía. Cuando llegó la autoridad, se dice que el chico gritó: “¡No pueden tocarme; mi padre es Li Gang!”. Li Gang era uno de los jefes de la policía local. Hace tiempo, en la época de Mao y antes de internet, el alarde del hijo podría haberle salvado. Ya no es así. Hoy la gente protesta y el gobierno central registra las protestas como manifes-
Hugo de burgH es profesor de estudios de periodismo en la Universidad de Westminster (Reino Unido) y director del Centro de Medios de Comunicación Chinos del Reino Unido. También es profesor en la Universidad de Tsinghua (China).
taciones legítimas de queja; la gente denuncia, y en ocasiones ganan los casos; la gente publicita en internet lo que los medios de comunicación no pueden difun- dir o publicar, y las autoridades se ven obligadas a aceptar el veredicto popular. La frase “Mi padre es Li Gang” no solo se ha convertido en una canción rap, sino que también es hoy una forma de expresión; gracias a internet, todo el país se enfureció. Las autoridades locales trataron de evitar que la historia apareciera en los medios convencionales, pero esto tan solo redobló el enfado de los ciberciudadanos, que comprobaban que hay quienes piensan que, debi- do al poder de sus padres, ni la ley ni la ética les son aplicables. Antes de la llegada del Partido Comunista al poder, en la década de 1930 y 1940, el concepto “Estado de Derecho” empezaba a asentarse [en China]. Sin embargo, [la llegada] del Partido, hace 62 años, cambió comple- tamente las tornas. En la actualidad vuelve a tener importancia. El segundo programa de televisión más visto es Ley Hoy. Tres casos iniciados por ciberciudadanos con seguimiento de periodistas de investigación dan muestra de cómo los medios de comunicación están cam- biando la ley, o impulsando su implementación. En el caso de la planta de pa- raxileno de Xiamen, los internautas movilizaron a la opinión pública en contra de la planta y lograron paralizarla. Así se estableció el principio según el cual las personas afectadas por este tipo de iniciativas han de ser consultadas. Es mundialmente conocido el caso de la “casa-clavo” de Chongqing. El asunto aborda la situación de una familia de víctimas del desarrollo urbanístico que resistió durante más de tres años exigiendo compensación más alta por la pér- dida de su vivienda. La imagen de la casa, alzándose como un clavo en medio de un descampado, fue colgada en la web y compartida por millones de ciber- ciudadanos antes de convertirse en un icono en todo el mundo. Los habitantes de la “casa-clavo” finalmente lograron la compensación que buscaban. En el caso de los Hornos de Ladrillos de Shanxi los ciberciudadanos sa- caron a la luz la connivencia de funcionarios y policías con empresarios que esclavizaban a menores en la producción de ladrillos. Su activismo obligó a las autoridades a investigar el tema. En todas estas situaciones fueron ciberciudadanos los que soltaron la liebre y los medios convencionales, con sus recursos para comprobar y pro- fundizar en los hechos, se convirtieron en megáfonos de los blogueros y los tuiteros. Cada es más frecuente que internet marque la agenda de los medios de comunicación; su funcionamiento, [por ello], está siendo objeto de varias tesis de investigación en curso. Mientras tanto, el periodismo de investigación de los medios de comu- nicación convencionales hace lo que sabe hacer mejor: dedicar tiempo y recursos a historias de gran relevancia. A continuación presentamos un ejemplo paradigmático extraído de Noticias de Investigación , el equivalen- te chino del programa Dispatches del Canal 4 del Reino Unido. Se llama “Muerte en Custodia”.
Investigaciones fuera de línea
Un joven periodista se encuentra frente a una sombría estación de policia en un pueblo rural. La parte superior de su cabeza está a la altura del alféi- zar de las ventanas del primer piso. Dice: “Cuando se encontró el cuerpo de D. Liu bajo esta ventana, estaba claro que había caído sobre su cabeza; la muerte fue aparentemente inmediata. Pero cuando D. Liu entró en la estación de policía dos horas antes tenía 28 años y era un atleta profesional, sano y fuerte. Se nos dijo que, irritado por la conversación en la estación
medioambiental. El periodismo de investigación es un componente del sis- tema; no es un observador externo, como en Reino Unido o Estados Unidos. En resumen, el programa “Death in Custody” “Muerte en Custodia” presenta al periodismo como celador; también muestra uno de los métodos con los que se introduce la rendición de cuentas y la transparencia en las operaciones del Estado.
¿Qué se entiende por periodismo de investigación?
Durante mucho tiempo, los estudiosos sobre China han considerado que las instituciones en este país son deformes o están subdesarrolladas. Hemos dado por hecho que la democracia de corte anglosajón está al más alto nivel de desarrollo y, hoy por hoy, también es la consecuencia necesaria de la comercialización y de internet. El primer ministro Wen Jiabao ha hablado reiteradamente sobre cómo extender la democracia, y el presidente Hu Jintao se ha referido a la impor- tancia de los medios de comunicación y la libertad de expresión. Pero nadie imagina que estén planeando copiar a Westminster. ¿Cómo se explica que China siga sin satisfacer nuestras expectativas? Los economistas han reconocido antes que los politólogos la influen- cia de la cultura, pese a tratarse de un concepto muy complejo. Dwight Perkins (2000) y otros han querido descubrir por qué China tiene mucho más éxito que otros países con mayores recursos naturales, mano de obra más barata y menos dificultades de gobernanza. ¿Cómo se explica el cre- cimiento de China en los últimos 30 años? Han llegado a la conclusión de que, en cierto modo, el éxito actual de China se debe a la modernización del país sobre la base de lo aprendido en Occidente, pero el hecho de que China lo haya hecho tal y como se ha realizado se debe a su propia cultura, que en la actualidad ha conseguido liberarse de la camisa de fuerza ideológica del Maoísmo. Algunos elementos distintivos de la cultura china son factores de- terminantes del éxito actual del país: colectivismo, compromiso u obli- gación, pragmatismo y autoridad. Son las reglas subconscientes que sustentan el milagro chino y que pueden explicar otras características del país. Lo que en pocas palabras denominamos Confucionismo no es sino la manifestación literaria de estas reglas. Quedan reflejadas de varias formas. Por ejemplo, la televisión de Zhe- jiang tiene un programa de citas, a la vez moderno pero con un contenido local. ¿Y cuál es el contenido local? Tres personas participan en la cita, dos de las cuales hablan y una tercera permanece en silencio. Además del chico y la chica, participa la madre de esta. ¡Y ella no es la que permanece en silen- cio! Normalmente la decisión la toma la madre. La idea de que uno forma parte de una unidad antes de ser un individuo es muy fuerte [en este país]. Respecto al compromiso u obligación, un buen ejemplo son las mani- festaciones estudiantiles que tuvieron lugar por todo el país en contra de Japón en el año 2005. Algunos expertos norteamericanos entrevistaron al entonces editor de Global Times y le preguntaron por qué su diario no ha- bía dado mayor cobertura a las manifestaciones (Shirk 2010: 230). El editor respondió que de otra forma estaría dando una mala imagen de China, fo- mentaría más protestas y, pese a que así aumentaría el número de lectores, sería en general malo para el país. En otras palabras, la responsabilidad con respecto a la unidad y al pueblo que conforma dicha unidad predomina sobre otras consideraciones.
China: El dragón se mueve
En relación con el pragmatismo, cuando Deng Xiapoing manifestó célebremente su rechazo a las ideologías diciendo que no le importaba que un gato fuera blanco o negro con tal de que cazara ratones, también (de forma más simbólica aún) cambió el nombre de la revista teórica del Partido de Red Flag (Bandera Roja) a Seek Facts (Búsqueda de Hechos). Bási- camente estaba volviendo a la tradición china. El comunismo trajo a China la idea de una última utopía o vida eter- na: la creencia en la creencia, en las verdades absolutas y en una misión. Pero estas ideas (como para Marx) tienen su origen en la tradición mo- noteísta. Confucio, sin embargo, no estaba interesado en explorar el cielo o el infierno; ya tenía suficiente trabajo con la tierra. En la cultura china las clases con formación no prestan atención a la religión y las almas más humildes se muestran despreocupadas por sus dioses. Los más devotos, cristianos y musulmanes, pueden sentirse escan- dalizados por el culto chino, por ejemplo en los templos en los que el incienso arde en honor de Guan Yu (general fallecido en el año 220 de nuestra era), de Jesucristo, de Buda, de El Emperador Amarillo (año 2697 antes de nuestra era) o del Presidente Mao (fallecido en 1976). En buena medida podríamos añadir uno de los dioses más populares de hoy: Cais- hen (El señor del dinero). Al rechazar los preceptos monoteístas, muchos chinos simplemente no pueden comprender la fanfarronería moral de los occidentales y su determinación aparente por extender su verdad. Consideran que los ar- gumentos morales [de Occidente] no son sino la fachada de unos inte- reses egoístas, como el apoyo a la subversión de los insatisfechos países árabes o la exportación de estas revueltas a otros países. Normalmente no se sienten seducidos por la idea de que estamos [los occidentales] en la cima del desarrollo y que sólo gracias a nosotros serán capaces [los chinos] de llegar a nuestra altura. El Centro Chino de Medios de Comunicación recibe muchos visitan- tes chinos interesados en recibir cursos sobre las instituciones y los me- dios de comunicación británicos. Estas personas no tienen la impresión de estar aprendiendo buenas prácticas. La intención de estos visitan- tes es descubrir cómo pensamos para así comunicar mejor sus propias ideas; aprender sobre “occidente”, y en su caso, aplicar los conocimien- tos adquiridos en su propio trabajo y, más importante aún, comprender el modo de pensar de los británicos y los estadounidenses: comprender las ideas anglosajonas que tanta influencia tienen en todo el mundo. No se muestran convencidos con la ideología, pero quieren prestarle aten- ción, porque es la ideología de la potencia dominante. Otra muestra más del pragmatismo chino. En relación con la autoridad, el politólogo de la Universidad de Not- tingham Zheng Yungnian sostiene que el Partido Comunista Chino no debería ser considerado como un partido político al estilo occidental, sino como una especie de reencarnación del emperador. En otras pala- bras, la forma de gobierno en China se ha tornado a su forma tradicional, tras 40 años tratando de imponer a la población el producto occidental más desastroso: el comunismo. Muchos de los factores que provocaron la caída de los antiguos re- gímenes comunistas en Europa están presentes en la China de hoy. Sin embargo, tal como afirma uno de los mayores expertos en el sistema de gobierno chino, Shambaugh, al aflojar los controles, el Partido ha forta- lecido su posición (Shambaugh 2009). Las consultas son reales, no figu-
China: El dragón se mueve
dialmente conocidos sean mantenidos al margen) las quejas actualmente existentes no van a dar lugar a una revolución. A diferencia del Viejo que Mueve Montañas, el censor contemporá- neo no aspira a tener un éxito pleno, sino que, al igual que Sísifo, está condenado a cargar con una gran roca hasta la cima de una montaña para ver allí que los editores y los blogueros la arrojan de vuelta otra vez. Los actores en la red van a continuar con su tarea al estilo de la anécdota de Sísifo. El Departamento Central de Propaganda seguirá emitiendo instruc- ciones imperiales y mantendrá su existencia en tensión constante con los medios de comunicación y editores que consideran que el seguimien- to de la función pública es un deber sagrado para ellos. Ambos bandos cumplirán con su deber. A menudo el comportamiento de las autorida- des (como en el reciente caso en relación con el trato a Ai Weiwei) será malvado y estúpido. Mientras que a largo plazo la tendencia será hacia la transparencia y hacia una esfera más amplia de discusión, el periodismo de investigación y los librepensadores seguirán quedando atrapados entre facciones. Mien- tras escribimos (en 2011) parece producirse una ofensiva en respuesta a los acontecimientos en los países árabes, aunque todavía es pronto para deter- minar quién lleva la iniciativa y cuál es la estrategia, si es que hay alguna. Los generadores de opinión son llamados a filas; para sobrevivir profesio- nalmente tendrán que ser hábiles censurándose a sí mismos.
Conclusión
Los líderes han hablado de una batalla a vida o muerte en contra de la corrupción y de la necesidad de rendición de cuentas y transparencia. En este sentido, se han puesto en marcha varias instituciones para hacer un seguimiento de los mandatarios, entre las que está el periodismo de investigación. El Estado lo ha fomentando y el Partido interviene como un último árbitro. Naturalmente, hay resistencias y, como en cualquier otro país, las víc- timas de la investigación y de la crítica tratan de bloquear el proceso. Algunos no se sentirán satisfechos con cambios mayores. Quizás tengan razón; sin embargo, si bien los chinos se muestran tan molestos con su suerte como los que más, pocos se aventuran a hablar de cambios en el sistema; pocos periodistas parecen sostener que el Partido deba entregar su poder moral y político. China ha apartado la democracia electoral occidental para primar lo que comúnmente se denomina democracia consultiva (Yu 2010; Brown 2011). El periodismo de investigación es más supervisor que hostil. Es muy consciente de sus fines y de sus efectos. Cuando el año pasado dos expertos en el periodismo de investigación británico presentaron sus trabajos en un foro en la Televisión Central China, se les solicitó que resumieran sus opiniones sobre el periodismo de investigación y lo hi- cieron de una forma muy concreta y práctica, detallando la importancia de las pruebas y las técnicas de investigación y difusión. 3 El editor de News Probe , sin embargo, disertó sobre la contribución del periodismo de investigación para la buena gobernanza, el bienestar de la población y la construcción institucional en China. Las diferencias en el énfasis nos recuerdan las distintas concepciones sobre el profesionalismo en dos so- ciedades muy diferentes.
[3] Foro de la Televisión Central China sobre Perio- dismo de Investigación, intervenciones de Steve Hewlett, Kevin Sutcliffe, Zhang Jie y Hugo de Burgh, Abril de 2009.
Bibliografía
brown , Kerry (2011), Ballot Box China, Londres, Zed books. De burgh, h. (2003), “Kings without Crowns? The Re-emergence of Investigative Jour- nalism in China”, Media Culture & Society, vol. 25, 6. De burgh, h. y Zeng , r. (publicación prevista en septiembre de 2011), Rong China’s Environment and China’s Environment Journalists, Londres, Intellect. P erKinS, Dwight h. (2000), “Law Family Ties and the East Asian Way of Business”, en Samuel Huntington y Lawrence Harrison, Culture Matters, Nueva York, Basic Books. Shambaugh, David (2009), China’s Communist Party, Berkeley, University of California Press. ShirK, Susan L. (2011), Changing Media, Changing China, Oxford, OUP. tong Jingrong (2011), Investigative Journalism in China, Londres, Continuum. wang Haiyan (2010), Investigative Journalism and Political Power in China, Oxford, Reuters Institute (Documento de trabajo). Yu Keping (2011), “Democracy in China: Challenge or Oppportunity?”, en Wu Jing- zhuang et al. (eds.), China in 2030 ( Zhongguo Weilai Sanshinian ), Pekín, Central Compila- tion & Translation Bureau. Zheng Yongnian (2010), The Chinese Communist Party as Organizational Emperor, Londres, Routledge.