Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


examen teatro, Exámenes de Comunicación Audiovisual

Asignatura: Historia del teatro y de la representacion escenica, Profesor: Teresa Prieto Palomo, Carrera: Comunicación Audiovisual, Universidad: UCM

Tipo: Exámenes

2013/2014

Subido el 15/05/2014

t3fyz
t3fyz 🇪🇸

3.8

(171)

28 documentos

1 / 1

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1

Vista previa parcial del texto

¡Descarga examen teatro y más Exámenes en PDF de Comunicación Audiovisual solo en Docsity!

COMENTA EL SIGUIENTE TEXTO YOCASTA.- Que te lo digo por tu bien; que mi consejo es el mejor. EDIPO.- Esos consejos tan buenos son precisamente los que hace tiempo me están molestando. (Le vuelve la espalda) YOCASTA.- ¡Ay, desventurado!, ¡ojalá nunca descubras quién eres! EDIPO.- (A sus pajes) Que vaya alguno inmediatamente a traerme acá al pastor. Y a esta, dejadla que se pavonee con ta opulencia de su linaje. YOCASTA.- ¡Ay!, ¡ay!, ¡desdichado!, este es el único nombre que te puedo dar ¡y jamás ya otro alguno! CORIFEO.- ¿Por qué, Edipo, se había precipitado así la señora, presa de salvaje furor? Me temo que este silencio reviente en algún mal estruendoso. EDIPO.- Reviente por donde quiera. Yo tengo que descubrir mi linaje, por más villano que sea. Esa (mujer había de ser para presumir) se siente humillada ante mi bajo nacimiento. Yo soy hijo de mi fortuna, y no me dejará abochornado quien tan bien me cuida. Fortuna es mi madre. Los meses y los años, mis hermanos, deciden de mi linaje, alto o bajo. Hijo de tales padres, ni he de resultar otro, ni hay por qué ignorar mi cuna. (....) (Sale un PAJE desolado de palacio) PAJE.- ¡Oh cosas las que vais a oír, oh cuadro el que vais a ver, oh pena la que os va a abrumar, príncipes y magnates de esta tierra, si aún os llegan a vuestro noble corazón las cosas de la familia de Lábdaco! Ni el Istro con todas sus aguas, ni el Fasis creo que han de poder lavar y purificar este palacio de una abominación que en él se encierra, y presto, presto ha de salir a luz; voluntaria, voluntaria ha sido, y de los males los que más acongojan son los que resultan ser voluntarios. CORIFEO.- Tampoco a los males, que ya conocíamos, les faltaba nada para ser dignos de toda lamentación. ¿Qué tienes que añadir a ellos? PAJE.- Una palabra basta para decirlo y entenderlo todo: ha muerto la divina Yocasta. CORIFEO.- ¡Desdichada! ¿Quién la ha matado? PAJE.- Ella, ella a si misma. Yo no sabré describir el momento más doloroso, pues el acto mismo no lo vi; pero cuanto alcanza mi conocimiento, oí las desdichas de aquella infortunada. Así que furiosa y frenética atravesó el portal, abalanzóse precipitada hacia el tálamo nupcial, tirándose y arrancándose con ambas manos los cabellos; entra en la cámara, ciérrase dentro y empieza a dar gritos a Layo, hace ya tanto tiempo muerto, recordándole el hijo que engendraron un día, para que al padre le diera muerte y luego se quedara a sacar de su madre lo que no debe llamarse hijos; y daba gritos al lecho aquel, do un esposo le dio a la desventurada esposo y un hijo le dio hijos. Cómo acabó después Yocasta, yo no lo sé. Porque nos sorprendió con un alarido Edipo, y no pudimos ver la catástrofe de la reina, por llevamos tras sí los descaminados pasos del rey. Vagaba de acá para allá pidiendo le trajésemos una espada, y a aquella mujer, ya no su mujer, sino campo donde había hallado el ser, para si y para sus hijos. Enfurecido como andaba, algún ser invisible le dirigía, y no mortal alguno de cuantos allí estábamos. Dio entonces un horrendo alarido, y como empujado por alguien, se echa contra los batientes de la puerta, tuerce y desencaja la férrea tranca y métese dentro. Alli, colgada y meciéndose en la retorcida cuerda, vemos a la reina, ahorcada. El, apenas la vio, dando pavorosos bramidos, la suelta del lazo que la sostenía. Y ya que estaba tendida en tierra la desdichada -¡oh escena lastimera la que entonces vimos!- le arranca los dos largos áureos broches con que sujetaba y adomaba sus vestiduras, levántalos en alto, y ... los clava en las órbitas de sus propios ojos, diciendo cosas como esta: No veáis, ojos míos, ni cuanto yo estaba sufriendo ni cuanto yo estaba haciendo; sepultados en eterna noche, contemplad a los que yo jamás debiera haber visto y nunca veáis a los que yo tanto deseé ver. Con tales lamentaciones, una y mil veces repetidas, se iba desgarrando los párpados, y, enrojecidas las órbitas, iban enrojeciendo las mejillas, y a poco ya no eran gotas de fresca sangre las que corrían, sino una masa de sangre coagulada lo que lo bañaba todo. A dos y no a uno solo ha asaltado la desgracia: a rey y reina los ha arrollado la desgracia. Aquella antigua ventura de otros tiempos era, en verdad, ventura entonces. En este día y de hoy más es lamentos, maldición, muerte, vergúenza, todos los males que tienen nombre en el mundo; no falta uno solo. RESPONDE A UNA DE LAS SIGUIENTES PREGUNTAS: -LA VIOLENCIA EN FUENTEOVEJUNA -OPOSICIÓN PERSONAJES MASCULINOS/FEMENINOS EN CASA DE MUÑECAS