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Consumo de sustancias psicoactivas Embarazos no planeados Falta de reconocimiento a la autoridad Inconsistencia y desorden en la dinámica familiar Menos calidad de vida Afectación de la salud mental Ausencia de estilos de crianza por parte de padres o cuidadores. Incomprensión de los códigos compartidos de convivencia social. Incapacidad de resistir la presión de grupo frente a las propuestas de rechazo a las normas. Bajas posibilidades de empleo Delincuencia Deserción escolar juvenil
Nº Ficha 001 Nombre del artículo Relación entre cultura de la legalidad, racionalidad jurídica y el comportamiento ciudadano de los adolescentes. Autor(es) Ricardo Arrubla Sánchez, Ruby Stella Romero Lugar de Publicación Summa Iuris, 5(1), 63-101. https://doi.org/10.21501/23394536. Fecha de publicación Junio 01 de 2017 Resumen Objetivo: Identificar y analizar las razones que fundamentan el comportamiento disocial y transgresor de las normas por los jóvenes, y la influencia que tienen las redes sociales en la configuración de referentes cognitivos ilegales frente al tema de la justicia por mano propia. Metodología: Estudio cualitativo analítico de corte socio-lingüístico sustentado desde las comunidades de habla, con dos grupos focales integrados por 16 jóvenes de 13 a 17 años de edad, del Colegio Distrital Ciudad de Villavicencio, ubicado en el barrio Puerta al Llano, y el Colegio Distrital Técnico Palermo ubicado en la Localidad de Teusaquillo. Conclusiones: los problemas derivados de la ilegalidad en las comunidades de habla son un de las causas en la ruptura que existe entre los centros de producción de las normas y los receptores, otra de las causas es la incidencia de los referentes cognitivos ilegales en las redes sociales que justifican de manera irracional e ilegal las acciones violentas de impartir la justicia por mano propia. Descripción del artículo Los adolescentes entrevistados hablan en torno a diferentes aspectos que evidencian su forma de pensar, en primera instancia respecto a la concepción que tienen de la norma, la importancia de obedecer las normas jurídicas y la forma de protestar cuando se considera que una norma es injusta. En segunda instancia se evalúa la credibilidad que tienen frente a las instituciones del Estado, su capacidad para garantizar derechos, y ante el cumplimiento de las normas por la sociedad en general. La investigación centra un especial interés en el tema de la justicia por cuenta propia, las razones culturales para su aceptación y la importancia que le dan para aceptar o rechazar esta práctica. Se estudia a los adolescentes, por estar en una condición transicional fundamental, de cambio psicológico y formación cognitiva, que los lleva a asumir una actitud de cuestionamiento, apatía y escepticismo, contra el sistema y las instituciones. Más aún por los sistemas normativos y su aplicación en la vida cotidiana. El proceso investigativo se desarrolla en tres fases: 1) valoración de las condiciones iniciales del grupo focal por medio de entrevista estructurada, para establecer las razones que fundamentan su percepción de la norma, y, en especial, del caso de estudio con relación al tema: justicia por mano propia. 2) Implementación de entrevista semiestructurada con expertos para conocer su percepción respecto al tema en estudio. 3) Clasificación de referentes cognitivos en redes sociales y en medios de mucha influencia como el cine.
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existente entre prácticas parentales, conductas prosociales y conductas agresivas en niños y adolescentes de 10 – 14 años. El diseño utilizado para el desarrollo de la investigación fue de tipo transeccional, con un muestreo de tipo intencional no probabilístico, como es el caso de la presente investigación, que escogió la muestra, de acuerdo aquellos niños y niñas con conductas prosociales y conductas agresivas, producto de las prácticas parentales establecidas por sus padres y/o cuidadores de dos I.E públicas del municipio de Ciénaga Magdalena, así mismo es transaccional llevándose a cabo en un momento único del tiempo, es decir, en una sola medición. La población con la cual se trabajó fueron 363 niños y niñas de 10 a 14 años pertenecientes a los grados 5º y 6º de dos Instituciones Educativas Públicas del Municipio de Ciénaga Magdalena, las instituciones están ubicadas en la zona urbana del municipio, las dos instituciones cuentan con los niveles de educación preescolar, media, primaria y secundaria. Conclusiones: El ser humano a medida que se desarrolla va asumiendo para su vida razonamientos, normas, reglas, pautas y valores, que están inmersos en su cultura, en el contexto que lo rodea y del cual él es un sujeto activo, es aquí donde las prácticas de crianza manejadas por los padres juegan un papel muy importante siendo la forma que utilizan para educar a el niño con la expectativa de convertirlo en un adulto socialmente responsable. Descripción del artículo La Organización de Naciones Unidas, en un informe denominado “No hay definición de familia, declara que la familia es el grupo fundamental de la sociedad y medio natural para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros, en particular de los niños”. Es aquí, en la familia donde se les imparten normas, valores y principios que les permiten desarrollarse de manera integral como futuros adultos inherentes en una sociedad planteando las diferencias en la composición de esta, dejando un espacio abierto a todas aquellas familias que están constituidas, pero que necesariamente no son un padre y una madre únicamente. Resulta muy importante abordar a la familia como núcleo fundamental donde se originan muchas conductas del ser humano; teniendo en cuenta el postulado teórico de Bandura y Walters, del aprendizaje social, el cual fundamentó la investigación, planteando que toda conducta humana se aprende por observación mediante modelado, teniendo en cuenta que si el ser humano en su proceso de aprendizaje fuera de tipo directo, por ensayo y error se vería expuesto a situaciones adversas por los errores cometidos durante su aprendizaje. Desde la perspectiva del desarrollo positivo la adolescencia no la reconocen como un periodo hostil, sino como una etapa de adquisición de conocimientos y habilidades, que puede estar mediada con la forma de adaptarse al entorno y la manera en que se asuman las prácticas de crianza, junto a las distintas posibilidades de pensar, vivir y actuar. Con sus estudios, Baumrind ha logrado demostrar que en los hogares donde el estilo de crianza es autoritativo los padres prestan atenciones y cuidados y a su vez se exigen ciertos niveles de control fomentando en los niños madurez y competencia, Por el contrario, estos niveles no se consiguen si se utiliza una disciplina autoritaria, de severidad en los castigos o abundantes restricciones y protección excesiva, teniendo en cuenta estos resultados se puede considerar que son consistentes con los obtenidos en la presente investigación, la cual arrojó que existe una correlación directa, positiva y significativa entre el estilo autoritativo y la prosocialidad indicando que el estilo autoritativo si favorece la prosocialidad, entre más estructurado este el estilo autoritativo mayor prosocialidad. Mestre, Samper & Díez demostraron encontrar relación entre los estilos de crianza con la conducta prosocial, puesto que ellos afirman que la dimensión afectiva y la evaluación positiva del hijo, el apoyo emocional, en coherencia con el control y las normas, promueven la empatía, el razonamiento internalizado y la conducta prosocial, en otras palabras, los adolescente que practican, observan y conviven en el afecto, desarrollan capacidad de compartirlo y aprenden a ser más sensibles ante las necesidades de otras personas, mientras que los que viven en hostilidad, se muestran más insensibles ante las necesidades de otras personas, lo que contrasta con los resultados encontrados a través de la correlación de Pearson, en donde se halló una correlación directa, positiva y significativa entre el estilo autoritativo y la prosocialidad (Pearson =0,127; sig. 0,015) al nivel de significancia de 0,05 (2 colas), indicando que el estilo autoritativo si favorece la
prosocialidad, a mayor estilo de crianza autoritativo, con la presencia de normas, control, cuidados sin coerción o castigos severos propicia sujetos con capacidad de empatía y ser sensibles ante las necesidades de otras personas. Fuentes Baumrind, D. (1966). Effects of Authoritative Parental Control on Child Behavior. Child Development, 37(4), 887-907. Recuperado de http://arowe.pbworks.com/f/baumrind_1966_parenting.pdf Collell, J. y Escudé, C. (2006). Maltrato entre alumnos (I). Presentación de un cuestionario para evaluar les relaciones entre iguales. CESC Conducta y experiencies sociales a clase, Ámbits de Psicopedagogia, 18, 8- 12 Recuperado de: http://www.xtec.cat/~jcollell/ZAP%20181.pdf Ferrel, FR, Ferrel LF y Yáñez H. (2015). El aprendizaje temprano de la conducta violenta y de la conducta pacífica prosocial. En: Ferrel FR, Restrepo G. y Yáñez H. (2015). Intervención terapéutica y educativa en la infancia y la adolescencia, tendencias y modelos actuales. Nuevas perspectivas para la explicación e intervención cognitiva conductual. Capítulo 9. Recuperado de http://www.alamoc-web.org/ponencias.pdf Hollingshead, A., &Redlich, F. (1958). Social class and mental illness: Community study. Hoboken. Doi http://dx.doi.org/10.1037/10645- 00 http://dx.doi.org/10.2307/1131068http://www.alamoceb.org/ponencias.pdf Referencias Aroca, C. (2012). La teoría del aprendizaje social como modelo explicativo de la violencia filio-parental. Revista Complutense de Educación. 23(2) 487-511. Recuperado de: https://revistas.ucm.es/index.php/RCED/article/viewFile/40039/ Bandura, A. & Walter, R. (1963). Aprendizaje Social y Desarrollo de la Personalidad. Ed. Séptima. Madrid España. Baumrind, D. (1966). Effects of Authoritative Parental Control on Child Behavior. Child Development, 37(4), 887-907. Recuperado de http://arowe.pbworks.com/f/baumrind_1966_parenting.pdf Benson, P., Scales, P., Hamilton, S. &Sesma, A. (2006). Positive youth development: Theory, research and applications. En R.M. Lerner (Ed.), Theoreticalmodels of human development. Handbook of childpsychology, 894-94. Calvo, A. J., González, R. & Martorell, M. C. (2001). Variables relacionadas con la conducta prosocial en la infancia y adolescencia: personalidad, autoconcepto y género. Infancia y Aprendizaje. Revista para el Estudio de la Educación y el Desarrollo, 24(1), 95 - 111. Castillo, Sibaja, Carpintero & Romero (2015), Estudio de los estilos de crianza en niños, niñas yadolescentes en Colombia: un estado del arte. Revista Iberoamericana Busqueda, 2(15), 64 - 71. Recuperado de: http://revistas.cecar.edu.co/busqueda/article/view/ Castillo-Santis, S., Carpintero-Montalve, L., Sibaja-Morales, D., & Romero-Acosta, K. (2015). Estilos de crianza y su relación con sintomatología internalizante en estudiantes de 8 a 16 años. Revista de Psicología GEPU, 6(2), 53-65. Collell, J. y Escudé, C. (2006). Maltrato entre alumnos (I). Presentación de un cuestionario para evaluar les relaciones entre iguales. CESC Conducta y experiencies sociales a clase, Ámbits de Psicopedagogia, 18, 8- 12 Recuperado de: http://www.xtec.cat/~jcollell/ZAP%20181.pdf Cortés, T., Rodriguez, A. & Velasco, A. (2016). Estilos de crianza y su relación con los comportamientos agresivos que afectan la convivencia escolar. (Tesis Maestría). Recuperado de: http://repository.unilibre.edu.co/bitstream/handle/10901/8262/TESIS%20FINAL%20AB RIL%204%202016.pdf? sequence=
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Descripción del artículo La adolescencia es una etapa de transición de la niñez a la adultez, que conlleva múltiples cambios físicos, cognoscitivos y psicosociales. Cuando los cambios antes mencionados se combinan con problemas familiares y/o contextos ambientales desfavorables, estos pueden influir en que los adolescentes presenten diversos problemas comportamentales, entre ellos conductas antisociales y, como consecuencia, lleguen a involucrarse en actos delictivos. El concepto de conducta antisocial hace referencia, básicamente, a una serie de actos que infringen las reglas o normas sociales y/o sean una acción contra los demás, independientemente de su gravedad o de las consecuencias que a nivel jurídico puedan acarrear. Dichas conductas pueden variar en su gravedad, cronicidad y frecuencia de presentación, e incluyen una diversa gama de comportamientos que están en relación con la edad y comprenden actos legalmente definidos como delictivos; ya sea hurtos, vandalismo, piromanía o asesinatos; hasta una variedad de conductas no delictivas como las acciones agresivas, mentiras, absentismo escolar, falsificación de notas, fumar, beber alcohol, fugarse de casa y otras más. A lo largo de la literatura se han venido investigando diferentes teorías que expliquen la génesis de la violencia y las conductas antisociales. Terrie Moffitt propone una teoría taxonómica de la conducta antisocial, dividiendo esta en dos tipos: la que persiste en el curso de la vida y la limitada a la adolescencia. Los factores del funcionamiento familiar relacionados con las conductas antisociales son: un clima familiar caracterizado por una pobre cohesión y falta de normas claras, patrones de comunicación poco fluidos o comunicación rígida, una pobre satisfacción familiar, presencia de violencia transgeneracional, que los hijos presencien violencia entre sus padres o experimenten castigos físicos, estilos educativos erróneos de los padres como la legitimización del castigo o maltrato infantil y que los padres consuman drogas o alcohol. Los resultados ponen de manifiesto la existencia de diferencias significativas entre los adolescentes varones y mujeres. De manera específica, los hallazgos del estudio indican que en Arequipalos adolescentes varones presentan más conductas antisociales que la mujeres, lo que es concordante con estudios previos. Esto, en general, induce a pensar que los hombres, comparados con las mujeres, están en mayor riesgo de realizar actos antisociales y tienen mayor tendencia a involucrarse en actos delictivos. Los resultados hallados respecto a la estructura familiar muestran que una mayor cantidad de hermanos influye en la aparición de las conductas antisociales en adolescentes varones, mientras que en el caso de adolescentes mujeres no se observó influencia alguna. Otras variables de la estructura familiar como el tipo de familia (nuclear, uniparental, reconstruida) o estado civil de los padres, no muestran relación con la conducta antisocial de los adolescentes, lo cual discrepa con lo hallado por otros investigadores que indican que, principalmente, la separación de los padres está relacionada con diversas manifestaciones clínicas en los hijos, entre ellas, las conductas agresivas. Teniendo en cuenta las diferencias encontradas en la presentación de las conductas antisociales y la influencia de los factores familiares entre varones y mujeres, es necesario que en futuras investigaciones se tomen en cuenta las variables individuales que han demostrado funcionar como mediadoras o catalizadoras entre los factores familiares y la conducta antisocial, las cuales pueden reducir o incrementar su influencia como son: personalidad, impulsividad o búsqueda de sensaciones, autoestima, empatía, actitudes hacia la agresión o problemas psicopatológicos. Otras variables a considerar son las ligadas al ambiente escolar y social en el que vive el individuo y que se combinan con la influencia de la familia para generar o no conductas antisociales en los adolescentes. Fuentes Bronfenbrenner, U. (1985). Contextos de crianza del niño. Problemas y prospectiva. Infancia y aprendizaje, 29, 45-55. Bronfenbrenner, U. (1987). La ecología del desarrollo humano. Madrid: Paidós. Cuevas del Real, M. C. (2004). Los factores de riesgo y la prevención de la conducta antisocial. En A. Silva (Ed.), Conductas antisociales: un enfoque psicológico (Vol. I, pp. 372). México, D.F.: Pax, México. Estévez, E., Murgui, S., Moreno, D., & Musitu, G. (2007). Estilos de comunicación familiar, actitud hacia la autoridad institucional y conducta violenta del adolescente en la escuela. Psicothema, 19(1), 108-113.
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Nº Ficha 004 Nombre del artículo Representaciones sociales en el adolescente sobre la norma y el delito Autor(es) Consuelo Hoyos Botero Lugar de Publicación Advocatus, ISSN-e 2390 - 0202, ISSN 0124 - 0102, Nº. 21, 2013, págs. 161 - 171 Representaciones sociales en el adolescente sobre la norma y el delito - Dialnet (unirioja.es) Fecha de publicación 09 de octubre de 2013 Resumen Objetivo: identificar desde la psicología Jurídica la responsabilidad subjetiva del adolescente en conflicto con la ley de modo que pueda darse cuenta de la relación con la justicia restaurativa en el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA). Metodología: la investigación cuenta un diseño cualitativo y un enfoque histórico- hermenéutico que pretende comprender una realidad que tiene que ver con la responsabilidad subjetiva del adolescente transgresor de la ley, vale decir, de cómo el adolescente se hace cargo del acto transgresor para explicarlo desde la lógica de su propia historia, en la cual juega un papel fundamental la justicia restaurativa. Conclusiones: Puede decirse que los adolescentes son producto de esas representaciones sociales, del mundo de la vida, de su vida, su familia, la sociedad con sus códigos, valores, lógicas clasificatorias. Es lo que introyectan y de manera adecuada o distorsionada les sirve para configurar sus propias opiniones, creencias, valores y normas, desde donde se lanzan a la acción. Si estos adolescentes no tienen introyectada la responsabilidad penal, pues para ellos delinquir es un problema solo por las consecuencias negativas que les genera la sanción, menos tienen conciencia de la responsabilidad subjetiva consistente en la asimilación real y coherente de su culpa que implica mucho más que esto: un compromiso consigo mismo de no reincidir en el delito y una conciencia diáfana de la necesidad de reparar a la víctima. Descripción del artículo Las representaciones sociales constituyen sistemas cognitivos en los que se puede reconocer la presencia de estereotipos, opiniones, creencias, valores y normas que suelen tener una orientación actitudinal positiva o negativa, los cuales configuran, entre otros, códigos, valores, lógicas clasificatorias que, en el contexto específico de la realidad colombiana muestran un ser-deber ser- deber hacer de los jóvenes sobre temas tan sensibles como la norma y el delito. Los imaginarios sociales se fundamentan en la reconstrucción hermenéutica de los mundos de la vida de los sujetos, en los cuales se ha de tener en cuenta las dimensiones espacio-temporales. Es a través de lo simbólico como existe y se expresa lo imaginario. Los contextos simbólicos son conjuntos de respuesta sobre la tragedia, el amor, la moral, la muerte, la norma, el delito, etc. preguntas estas planteadas a toda la sociedad y que cada una responde espacio-temporalmente de forma variada, pero que en todos los casos dispone de una cosmología, de una imagen del mundo con la que el individuo se identifica (o diferencia si pertenece a otra sociedad como simbolismo diferente). Según Durkeim, este mundo de significaciones sociales se estructura en torno a dos esferas arquetípicas: ‘lo sagrado’ y ‘lo profano’, que delimitan y configuran el mundo para el hombre”. Desde el contexto juvenil, según las entrevistas realizadas, “el delito es algo que uno tiene que hacer para sacarse de encima un güebón”, manifiesta un joven que estuvo privado de la libertad por homicidio. Y otro, “lo hice porque él me lo debía”; uno más, “yo lo hice porque me nació, nadie me obligó”; hubo quienes afirmaran que no cometieron el robo por necesidad, pues tienen lo necesario para vivir, “a mí me mata la ambición, siempre quiero más”. Se observa cómo en estos comentarios de los jóvenes se da cuenta de su actuar desde el deseo de transgredir la ley para liberarse de un problema: el otro; o bien porque quiso hacerlo, no se aprecia fuerza ni coacción de parte de nadie, es su escala de valores que le dice qué debe hacer y por qué, sin que nada más le interese y esa escala de valores, claro está, es la que él se ha construido con elementos tomados de su entorno, “como todos lo hacen, ¿porqué yo no? ; o bien: de su contexto individual, “me tengo que imponer para que me respeten”; incluso del ejemplo que ha recibido, “allá (se refiere a su hogar) no veo sino desorden, peleas, chantaje, destrucción”; también del espejo social: “al usted ver tanta corrupción en el Estado, eso le daña a uno el corazón”.
Sus representaciones, su imaginario del delito se origina de una sola fuente: lo que aprecian en la realidad social y cómo desafortunadamente el índice más alto de delincuencia juvenil tiene su asiento en los estratos más bajos, más carentes, con más problemas familiares por la ausencia de uno o ambos padres, por la situación económica y, en fin por el entorno generalizado de violencia en el sector con presencia de “combos” o “bandas” y por el consumo generalizado de estupefacientes, entre otros, eso es lo que aprehenden; algunos pocos logran liberarse gracias a los procesos educativos y a la presencia formativa de sus padres. No quiere decir lo anterior, que solo en los estratos bajos se infrinja la ley penal, no, esta tendencia también está presente en los estratos altos, solo que las motivaciones son diferentes. Sin embargo hay que afirmar que ni la pobreza, ni la marginación social, ni los problemas son excusa o justificación para incursionar en la delincuencia. Como sujeto en formación que es, al adolescente se le debe proveer toda la orientación necesaria, una guía que le permita acceder a criterios adecuados de valoración de su vida y su conducta, un acompañamiento real y efectivo que implique una revisión de sus patrones de comportamiento para acceder a cambios sustanciales y a una mirada diferente frente al mundo, y su comunidad. Se deduce de esta investigación que la falencia está en la falta de educación y formación para que los adolescentes no sigan pensando que “tienen licencia para delinquir” Fuentes ARAYA UMAÑA, Sandra. Cuaderno de Ciencias Sociales, 127. Las representaciones sociales: Ejes teóricos para su discusión. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Costa Rica. http://www.flacso. or.cr/fi leadmin/documentos/FLACSO/Cuaderno127.pdf BERGER, P. y LUCKMANN, T. La construcción social de la realidad. Buenos Aires: Amorrortu, 1986. BERGER, P. y LUCKMANN, T. La construcción social de la realidad. Buenos Aires: Amorrortu, 1986. MASCLET, Johanne. Un estudio de la representación social «de la Ley» entre los adolescentes. Cienc. Psicol. vol. 3 No. 1 Montevideo, mayo, 2009. http://www.scielo.edu.uy/scielo. php?pid=S1688-40942009000100004&script =sci_arttext Referencias ARAYA UMAÑA, Sandra. Cuaderno de Ciencias Sociales, 127. Las representaciones sociales: Ejes teóricos para su discusión. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Costa Rica. http://www.flacso. or.cr/fi leadmin/documentos/FLACSO/Cuaderno127.pdf BERGER, P. y LUCKMANN, T. La construcción social de la realidad. Buenos Aires: Amorrortu, 1986. BERIAIN, Josetxo. Representaciones colectivas y proyecto de modernidad. Barcelona: Anthropos, Editorial del Hombre, 1990, p. 12. CÓDIGO DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA. CORTE CONSTITUCIONAL, Sentencia de Tutela del 30 de noviembre de 2011, Expediente T-3153682. DUPRÉ, Marie-Astrid. Delincuencia juvenil y respuestas institucionales. Hacia una política de rehabilitación. http://books.google.com.co/books?id=_wEhbwNfrjQC&pg=PA7&lp g=PA7&dq=representaciones+sociales+sobre+delincuencia+juvenil&source=bl&ots=6A qvh5kFwl&sig=OnEHJw5YMw1H8Ingq4E0QyqRVQ&hl=es419#v=onepage&q=represe ntaciones%20sociales%20sobre%20delincuencia%20juvenil&f=alse El País, 11 de noviembre de 2012. Ley 12 de 1991 Colombia.