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Asignatura: Psicología de la Atención, Profesor: Berenice Valdéz Conroy, Carrera: Psicología, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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Artículo seleccionado: Verdejo-García, A. y Antoine Bechara, A. (2010). Neuropsicología de las funciones ejecutivas. Psicothema, 22, (2), 227-235.
Resumen introductorio del artículo: En este artículo se estudian las funciones ejecutivas y su papel dentro de la neuropsicología. “Las funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades implicadas en la generación, supervisión, regulación, ejecución y reajuste de conductas adecuadas para alcanzar objetivos complejos, especialmente aquellos que requieren un abordaje novedoso y creativo” (Gilbert y Buress, 2008; Lezack, 2004). Las funciones ejecutivas pueden ser estudiadas dentro del marco de la neuropsicología. A partir de ella, se llega a la conceptualización del término y se comprueban las diversas aplicaciones neuropsicológicas que pueden existir para tratar trastornos en dichas funciones.
Comentario y crítica:
supervisión, regulación, ejecución y reajuste de conductas adecuadas para alcanzar objetivos complejos, especialmente los que requieren tratarse de forma novedosa y creativa. Autores como Gilbert y Burgués (2008), Lezak (2004) o Barkley (2001), proponen como características el hecho de que los objetivos de las funciones ejecutivas pueden ser tanto cognitivos como socio-emocionales, requieren tener en cuenta las consecuencias inmediatas y a largo plazo, dependen de un “input” que coordine los distintos sistemas de entrada, procesamiento y salida, regulan recuerdos, pensamientos y afectos, son capaces de recuperar información del pasado para así anticipar posibles resultados del futuro, se solapan con otros procesos cognitivos y constituyen mecanismos de integración intermodal e intertemporal, que permiten proyectar cogniciones y emociones desde el pasado hacia el futuro con objeto de encontrar la mejor solución a situaciones novedosas y difíciles.
Por otro lado, en cuanto a los sustratos cerebrales y la organización, los autores del artículo analizan diversas investigaciones de autores como Alexander (1986), Koechlin y Summerfiekd (2007), Stuss (2002), Duncan (1996), Girlber y Burguess (2008) entre otros, y llega a la conclusión de que el principal sustrato neuroanatómico de las funciones ejecutivas son los lóbulos frontales. Su diversidad funcional y su adaptabilidad sustentan las operaciones de un conjunto de procesos especializados que interactúan en la resolución de tareas más complicadas, es decir, se propone un sistema multicomponente que incluye una serie de mecanismo de energización, inhibición, actualización, cambio y toma de decisiones. Para evaluar todo esto, los autores proponen una serie de instrumentos neuropsicológicos de medida, además también explican el uso de
instrumentos de evaluación multidimensional de su interacción dinámica como por ejemplo los test de planificación para la resolución de problemas y de multitarea.
Por otra parte, en cuanto a modelos teóricos de funcionamiento ejecutivo se puede afirmar que los autores de artículo se centran en cuatro grupos: El primero de ellos son los modelos de procesamiento múltiple basado en la noción de modulación jerárquica arriba-abajo. Estos modelos proponen que la principal función del sistema ejecutivo es la resolución de situaciones novedosas mediante la contención de programas rutinarios o activados por defecto y la generación, planificación y ajuste de nuevos esquemas de cognición-acción. El segundo grupo de modelos son los modelos de integración temporal orientada a la acción relacionados con el contracto de memoria de trabajo. Estos modelos se basan en el mantenimiento y la manipulación de la información en la memoria de trabajo para proyectarla hacia la acción dirigida. El tercer grupo de modelos son los modelos que asumen que las funciones ejecutivas contienen representaciones específicas traicionadas con secuencias de acción orientadas a objetivos. Por último, el cuatro grupo trata los modelos que abordan aspectos específicos del funcionamiento ejecutivo soslayados por los modelos previos. Este tipo de modelos se encargan de facetas más específicas de las funciones ejecutivas.
Además de todo esto, los autores también conceden importancia a la medición neuropsicológica de estas funciones. El artículo esta centrado en: la evaluación de
Además, también concluyen que el principal sustrato neuroanatómico de las funciones ejecutivas es el lóbulo frontal y afirman el uso de mecanismos de energización, actualización, inhibición, cambio y toma de decisiones. También afirman el uso de diversos instrumentos neuropsicológicos para la medida y la evaluación de las funciones ejecutivas. La conclusión final que sacan es la de que el estudio de funciones de alto orden promueven gran parte de la actividad intencional y creativa y presentan aplicaciones múltiple que están mas allá de las fronteras de la clínica neuropsicología, es decir, también abarca otras áreas como la psicopatología, la psicología evolutiva, la psicología de la salud o el estudio de adaptación de mecanismos ejecutivos. En mi opinión, tras revisar la literatura y las conclusiones que los autores del artículo proponen en el mismo, coincido con que ellos deducen. Las funciones ejecutivas son idóneas para poder proyectar conocimientos o emociones hacia el futuro para así conseguir una solución lo mas correcta posible ante una situación que sea nueva o muy complicada. Tras las explicaciones aportadas por autores como Stuss y Levine (2002) Stuss y Alexander (2007) o Koechlin y Summerfield (2007), se puede comprobar perfectamente el lóbulo frontal es completamente necesario para la elaboración de sustratos cerebrales sobre los que se basan las funciones ejecutivas. Al igual que los investigadores, también opino que es necesario medir las funciones ejecutivas con el fin de conocer si un individuo padece alguna enfermedad relacionada con sesgos ejecutivos o si el paciente mantente unos niveles correctos. Al ser funciones internas del organismo, es muy complicada su medición a simple vista, por ello es necesaria la existencia de diversos instrumentos de medida que sean capaces de medir
otras variables del organismo en las que dichas funciones ejecutivas se vean representadas. Finalmente, como última aportación, considero que el estudio de funciones ejecutivas mas complejas no sólo deben de ser estudiadas por la neuropsicología, si no que también sería correcto que estos estudios se llevasen a cabo por otras áreas puesto que cuanto mas compleja sea la ejecución, mayor numero de funciones abarcará y estas funciones no tienen porque ser exclusivas de un solo ámbito de la ciencia, si no que puede influir en diversos ámbitos y en diversas enfermedades cuya causa principal no sea un déficit en este tipo de funciones. Por lo que sí sería correcto estudiar las funciones ejecutivas en otras áreas.
Bibliografía: