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Este archivo te permitirá saber los pasos que hay que seguir para analizar la cohesión de un texto.
Tipo: Apuntes
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La cohesión es una propiedad de todo texto bien construido en el que cada enunciado se relaciona con los demás mediante procedimientos léxico-semánticos, gramaticales y sintácticos. Este hecho permite su correcta interpretación y, al mismo tiempo, al señalar el tipo de relación entre ese enunciado con los demás, otorga unidad a todo el texto.
Los procedimientos léxico-semánticos garantizan la precisión y la claridad necesarias para la comprensión del texto. Estos procedimientos son, básicamente, las repeticiones léxicas (la reiteración de la misma palabra, también denominada recurrencia) y la repetición, más o menos aproximada, de determinados significados mediante relaciones semánticas, como la sinonimia, la antonimia, la hiperonimia e hiponimia, el campo semántico, además de algunas figuras retóricas relacionadas con estos aspectos. Por su parte, los procedimientos gramaticales son mecanismos lingüísticos para sustituir elementos que ya han aparecido en el texto y, de ese modo, evitar las repeticiones innecesarias. Se incluyen en este apartado los anclajes espacio-temporales del texto. La cohesión textual, como propiedad, surge de la tensión de repetir determinados contenidos y, al mismo tiempo, aportar la necesaria variedad que facilite su lectura o, incluso, suprimir aquellos elementos que el receptor puede reconstruir con facilidad. Además, la cohesión cuenta con otros elementos fundamentales para señalar la relación entre distintas secuencias, los conectores o marcadores textuales (procedimientos sintácticos). Estos elementos actúan para determinar los contenidos de una oración o de todo un párrafo, pero relacionados con oraciones o párrafos anteriores.
La antonimia
La hiperonimia y la hiponimia
Los campos semánticos o conceptuales
Figuras retóricas
La elipsis verbal
Los relacionantes supraoracionales
Durante la primera media hora el debate fue tranquilo y no presentó ningún rasgo destacable, pero en el momento en que uno de los participantes mencionó el asunto que todos habían soslayado de una manera más o menos consciente, las intervenciones se tornaron más incisivas. Las descalificaciones de unos a otros se sucedían atropelladamente. Las posturas fueron radicalizándose hasta lugares francamente irreconciliables. En resumen, aunque todo prometía un final feliz no se pudo alcanzar ningún acuerdo.
(^1) La denominación «relacionantes supraoracionales» es perfectamente compatible con otras similares, como la
de «conectores argumentativos» o «modificadores textuales». Todas ellas aluden a aquellos elementos (palabras o locuciones) que hacen comprender de un modo determinado la relación semántica entre los miembros que conectan.
Bueno, mejor dicho, o sea, por mejor decir, digo, ¡qué digo!, vaya, quiero decir, vamos. ACLARACIÓN, EXPLICACIÓN EQUIVALENCIA MATIZACIÓN, PRECISIÓN
Es decir, o sea, esto es, a saber, o lo que es lo mismo, en otras palabras, mejor dicho, bueno, en rigor, en realidad.
Y, además, asimismo (Así mismo), más aún, todavía más, incluso, aparte, encima, después, de igual forma, también, por otra parte, ahora bien, entonces, así pues, así que, con todo, pues bien, con que, ahora pues, de otro lado, acto seguido ADVERTENCIA LLAMADA DE ATENCIÓN
¡Cuidado!, ¡ojo! (con), ¡eh!, mira, oye, oiga, ea, hala (hale) venga, vamos, etc. AFIRMACIÓN, ASENTIMIENTO APROBACIÓN
Sí, claro, exacto, cierto, evidente, de acuerdo, sin duda, correcto, seguro, vale, okey, por supuesto.
ATENUACIÓN Si acaso, en todo caso, siquiera, en cierta medida, en cierto modo, hasta cierto punto. CAUSALIDAD, RAZÓN CONSECUENCIA
Pues, entonces, en consecuencia, por consiguiente, por lo tanto, así pues, de ahí (que), por eso, por ello, por lo cual, por ende.
CIERRE DISCURSIVO CONCLUSIÓN, RESUMEN RECAPITULACIÓN
En fin, por fin, por último, esto es todo, he dicho, nada más, en conclusión, en consecuencia, o sea, a fin de cuentas, total, bueno, en resumen, resumiendo, en resumidas cuentas, en suma, en una palabra, en dos palabras, en pocas palabras, al fin y al cabo.
COMIENZO DISCURSIVO Bueno, bien, hombre, pues, (en contestación a llamada telefónica, en España ¿sí?, ¿dígame?) en cuanto a, de otro lado,
Aunque, a pesar de todo, pese a, con todo y con eso. (Tanto las relaciones concesivas como las adversativas marcan oposición y contraste) CONDICIÓN Si, a condición de que, con tal (de) que
Por el contrario, en cambio, no obstante, pero, ahora (bien) (que), sin embargo, antes bien, con todo (y con eso), (antes) al contrario, así y todo. (Tanto las relaciones concesivas como las adversativas marcan oposición y contraste). CULMINACIÓN EXHAUSTIVIDAD INTENSIFICACIÓN
Ni aun, hasta, incluso, ni, ni (tan) siquiera, para colmo, es más, más aún, máxime
De ahí (aquí) que, así pues, así que, con que, en resumidas cuentas, en definitiva, de forma que, de manera que, de modo que, de suerte que, total
DIGRESIÓN, TRANSICIÓN
Por cierto, a propósito (de), a todo esto, en otro orden de cosas, por otra parte, por otro lado. DUDA Quizá, tal vez, acaso EJEMPLIFICACIÓN INCLUSIÓN
Por ejemplo, así (por ejemplo), pongo (pongamos) por caso, verbigracia, tal como, tal que, como. ÉNFASIS, REFUERZO Pues, sí (que), claro (que), etc.
ENUMERACIÓN
DISTRIBUCIÓN CORRELACIÓN ORDENACIÓN
En primer lugar, en segundo lugar; primero, segundo; luego, después, por último, en último lugar, en último término, en fin, por fin; fulano, zutano, mengano, perengano (en enumeraciones sustitutivas de nombres propios de persona); que si... que si; que si patatín... que si patatán; ya... ya, ora... ora, bien...bien; éste...aquél; uno... otro; aquí... allí; unas veces... otras veces; tan pronto... tan pronto; por una parte... por otra EVIDENCIA (o pretensión de evidencia)
Claro (que), por supuesto, desde luego
FINALIDAD A fin de que, para (que, porque, con el fin de que. MANTENIMIENTO DE LA ATENCIÓN INTERLOCUTIVA
¿No?, ¿verdad?, ¿(no) sabes?, ¿ves?, ¿oyes?, ¿eh?, ¿compren-des?, ¿Me entiendes, no?, ¿me explico?, entonces
Ayer noche escapó un león de un circo en nuestra ciudad. El león fue visto por allí dos horas después
pero hasta ahora no ha sido posible capturarlo. Tampoco se le ha vuelto a ver desde entonces. En consecuencia, las fuerzas de la Guardia Civil patrullan en estos momentos las calles en su busca. Todos van con armas y algunos utilizan perros especialmente adiestrados. Éstos han sido previamente introducidos en la jaula abandonada por el animal para poder rastrear su olor. Las Fuerzas del Orden consideran que el éxito de la empresa es inminente. Por ello, nadie debe alarmarse. Sin embargo, es aconsejable que la gente permanezca en sus casas en tanto no haya podido ser localizada la fiera. No es prudente, en efecto, correr riesgos innecesarios. Continuaremos informando en los próximos boletines informativos. Permanezcan a la escucha y recomienden a sus familiares que hagan otro tanto.
En varios países del Este africano más de dieciséis millones de personas se ven amenazadas por el hambre como consecuencia de la grave sequía que sufren. Las esperadas lluvias no se han producido y, por lo tanto, las cosechas no han tenido ni agua ni tiempo suficiente para madurar; incluso ni siquiera se ha llegado a obtener el grano necesario para plantar en la próxima estación de lluvias. Por este motivo, organizaciones como la Cruz Roja, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas y otras instituciones, han puesto ya en marcha mecanismos de ayuda de emergencia para paliar la situación y enviar alimentos a tantas personas que, de esta manera, intentarán sobrevivir gracias a la ayuda humanitaria. Asimismo, se han puesto en marcha otros proyectos que consisten en la reparación de pozos para mejorar el acceso al agua de las poblaciones más afectadas, la vacunación de más de 600.000 cabezas de ganado o la incineración de cadáveres de reses para atajar de raíz el riesgo de enfermedades relacionadas con la sequía. La cruda realidad, sin embargo, es que, de momento, sigue sin llover en el desierto que habitan estos pastores nómadas. La situación aún no es como la de la hambruna de 1984, pero si la ayuda no llega rápido y en condiciones, la situación será más dramática, si cabe, para estas personas.
Cada día es más difícil evitar que te regalen un móvil. Ayer me salió uno dentro de una chapata integral. Al principio creí que se trataba de un bicho y fui a denunciarlo, pero me explicaron que era una campaña. No puedes viajar en avión, cambiar de coche o comprar una enciclopedia sin que te encasqueten una de esas cucarachas digitales. Hay más móviles que conversaciones telefónicas, así que
se alimentan de cualquier detritus capaz de evocar una forma dialogada. Y si después de comer te quedas dormido en el sofá, el móvil abandona el bolsillo, trepa hasta la oreja, y vaga por sus bordes como un escarabajo alrededor del cubo de la basura. A lo mejor, incluso te obliga, sin que tú lo sepas a hablar con alguien que tienes dentro de la cabeza. Porque estos trastos, más que para comunicarse con personas reales, sirven para entablar contacto con las obsesiones. Desde ellos te comunicas con el lado fantasma de tu jefe, de tu mujer, de tu madre, de tus amigos o enemigos. Ahora no puedes salir de tu casa sin que te regalen uno, así que tarde o temprano caerás en la tentación de llevártelo al oído. En ese instante percibirás la calidad de abdomen que tiene su teclado, y sabrás, como una maldición, que has incorporado a tu vida un parásito que se pega al pabellón auricular con la eficacia de una sanguijuela al muslo. A lo mejor, en un arrebato de asco, eres capaz de arancártelo, aunque duela, y de arrojarlo al suelo para acabar con él de un pisotón. Lo malo es que suena como las cucarachas y te deja el zapato perdido de esa sustancia blanquecina que segregan las conversaciones espectrales.