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BeenaARho DE BACLRUENA La gran diga NL COIO CARTA DEL BACHILLER BERNARDO DE BALBUENA A LA SEÑORA DOÑA ISABEL DE TOBAR Y GUZMÁN DESCRIBIENDO LA FAMOSA CIUDAD DE MÉXICO Y SUS GRANDEZAS ARGUMENTO De la famosa México el asiento, origen y grandeza de edificios, caballos, calles, trato, cumplimiento, letras, virtudes, variedad de oficios, regalos, ocasiones de contento, primavera inmortal y sus indicios, gobierno ilustre, religión y Estado, todo en este discurso está cifrado. 59 CAPITULO 1I ARGUMENTO Origen y grandeza de edificios Pudiera aquí con levantado estilo siguiendo el aire a mi veloz deseo a este cuento añudar un largo hilo, un espantoso alarde, un rico empleo E de heroicos hechos, con que el tiempo añide vida a la fama, al interés trofeo. El bravo brío español que rompe y mide, a pesar de Neptuno y sus espantos, el los golfos en que un mundo en dos divide, y aquellos nobles estandartes santos, que con su sombra dieron luz divina a las tinieblas en que estaban tantos y al mismo curso por do el sol camina, surcando el mar y escrudiñando el cielo, del interés la dulce golosina los trajo en hombros de cristal y hielo a ver nuevas estrellas y regiones a estotro rostro y paredón del suelo, desde donde asombraron las naciones con increíbles proezas y hazañas de sus nunca vencidos escuadrones, dando a su imperio y ley gentes extrañas que le obedezcan; y añidiendo al mundo una española isla y dos Españas. 68 LA GRANDEZA MEXICANA 69 De cuyo noble parto sin segundo nació esta gran ciudad como de nuevo en ascendiente próspero y fecundo; y Otras grandezas mil en que yo llevo puesta la mira en una heroica historia, donde pienso pagar cuanto le debo. Allí conserve el tiempo mi memoria, y a mí me deje, a vueltas de la suya, gozar en verlo una invidiada gloria, que sin que otra ocasión la diminuya, espero que mi musa en son más grave lo que le usurpa aquí le restituya, y en pompa sonorosa y en voz suave lo diga todo, y los milagros cuente a que la brevedad echó hoy la llave; Pues ya en las selvas de mi clara fuente en humildes llanezas pastoriles ocupan el lugar más eminente, y entre las armas de aquel nuevo Aquiles, el gran Bernardo, honor, gloria y modelo de obras gallardas y ánimos gentiles, tienen su rico engaste pelo a pelo con las demás grandezas españolas, que ponen lustre al mundo, envidia al suelo. Para allí dejo estas crecientes olas, que aquí me impiden el sabroso curso con que navego a sus bellezas solas. Dejo también el áspero concurso, y oscuro origen de naciones fieras, que la hallaron con bárbaro discurso; el prolijo viaje, las quimeras del principio del águila y la tuna que trae por armas hoy en sus banderas; 72 BERNARDO DE BALBUENA Bien que a sus cimbrias el delgado suelo humilla poco a poco, que en el mundo no hay más firmeza ni menor recelo. Cuelga el primer cimiento hasta el segundo, que de columnas de cristal fabrican las tiernas ninfas en su mar profundo; y no por eso su altivez achican, que cuanto más la tierra se los traga más arcos y cimborrios multiplican. Suben las torres, cuya cumbre amaga a vencer de las nubes el altura, y que la vista en ellas se deshaga. Las portadas cubiertas de escultura, Obra sutil, riquísimo tesoro del corintio primor y su ternura; los anchos frisos de relieves de oro istriados, triglifos y metopas, que en orden suben la obra y dan decoro; y las colunas pérsicas, con ropas barbáricas cargadas de festones, y de acroterias pulvinadas copas; al fin cuanto en esta arte hay de invenciones, primores, sutilezas, artificios, grandezas, altiveces, presunciones, sin levantar las cosas de sus quicios lo tienen todo en proporción dispuesto los bellos mexicanos edificios. Jonio, corintio, dórico compuesto, mosaico antiguo, áspero toscano, y lo que falta aquí si más hay que esto. Oh ciudad bella, pueblo cortesano, primor del mundo, traza peregrina, grandeza ilustre, lustre soberano; LA GRANDEZA MEXICANA fénix de galas, de riquezas mina, museo de ciencias y de ingenios fuente, jardín de Venus, dulce golosina; del placer madre, piélago de gente, de joyas cofre, erario de tesoro, flor de ciudades, gloria del Poniente; de amor el centro, de las musas coro; de honor el reino, de virtud la esfera, de honrados patria, de avarientos oro; cielo de ricos, rica primavera, pueblo de nobles, consistorio justo, grave senado, discreción entera; templo de la beldad, alma del gusto, Indias del mundo, cielo de la tierra; todo esto es sombra tuya, oh pueblo augusto, y si hay más que esto, aun más en ti se encierra. 73 LA GRANDEZA MEXICANA 85 [carirvte NN) rluides, va eded e vi que yo en México estoy a mi contento, adonde si hay salud en cuerpo y alma, ninguna cosa falta al pensamiento. Ríndase el mundo, ofrézcale la palma, confiese que es la flor de las ciudades, golfo de bienes y de males calma. Pida el deseo, forme variedades de antojo al gusto, el apetito humano sueñe goloso y pinte novedades, que aunque pida el invierno en el verano, y el verano y sus flores en invierno, hallará aquí quien se las dé a la mano. Si quiere recreación, si gusto tierno de entendimiento, ciencia y letras graves, trato divino, don del cielo eterno; en espíritu heroico a las suaves musas se aplica, y con estilo agudo de sus tesoros les ganzúa las llaves; BERNARDO DE BALBUENA si desea vivir y no ser mudo, tratar con sabios que es tratar con gentes, fuera del campo torpe y pueblo rudo; aquí hallará más hombres eminentes en toda ciencia y todas facultades, que arenas lleva el Gange en sus corrientes; monstruos en perfección de habilidades, y en las letras humanas y divinas eternos rastreadores de verdades. Préciense las escuelas salmantinas, las de Alcalá, Lovaina y las de Atenas de sus letras y ciencias peregrinas; préciense de tener las aulas llenas de más borlas, que bien será posible, mas no en letras mejores ni tan buenas; que cuanto llega a ser inteligible, cuanto un entendimiento humano encierra, y con su luz se puede hacer visible, los gallardos ingenios desta tierra lo alcanzan, sutilizan y perciben en dulce paz o en amigable guerra. Pues si aman devoción los que aquí viven, y en sólo granjear bienes de cielo estriban, como es bien que sólo estriben; ¿qué pueblo, qué ciudad sustenta el suelo tan llena de divinas ocasiones, trato de Dios y religioso celo, de misas, indulgencias, estaciones, velaciones, plegarias, romerías, pláticas, conferencias y sermones? Tanto convento, tantas obras pías, tantas iglesias, tantos confesores, jubileos, hermandades, cofradías; LA GRANDEZA MEXICANA religiosos, gravísimos doctores, sacerdotes honestos, ejemplares, monjas llenas de Dios y sus favores; hombres raros, sujetos singulares en ciencia, santidad, ejemplo y vida, a cuentos, a montones, a millares; virtud profunda, santidad cumplida, obras heroicas, trato soberano, almas devotas, gente corregida; limosnas grandes, corazón cristiano, caridad viva, devoción perfeta, celo de Dios, favores de su mano; ejemplo de virtud, vida quieta, ayunos santos, ásperos rigores, públicos bienes, oración secreta; conciencias limpias, pechos sin rancores, nobles costumbres, religiones santas de ciencia grave, y graves profesores; honrado estilo, generosas plantas, fe celestial, recogimiento honesto, pureza singular, y en suma cuantas virtudes en el mundo el cielo ha puesto, si con cuidado mira su librea, aquí las hallará quien trata desto, y más que esto si más y más desea.