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La Iglesia Católica en América: Objetivos Religiosos y Socio-Políticos, Apuntes de Historia de los Estados Unidos

Este documento analiza el papel de la iglesia católica en américa, desde su labor religiosa en la conversión de nativos y dirección espiritual de emigrantes europeos, hasta sus implicaciones socio-políticas en el proceso de colonización y occidentalización. Se abordan temas como el patronato real, la organización secular y regular de la iglesia, y su labor protectora del indio.

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 08/07/2015

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Tema 10. La Iglesia en América.
1. Presentación y objetivos.
Este tema versa sobre la acción de la Iglesia católica en América.
El objetivo del mismo es analizar tanto su labor estrictamente
religiosa (de conversión de los nativos y de dirección espiritual de
los emigrantes europeos), como las implicaciones socio-políticas
de su actividad: su papel en el proceso de colonización y
occidentalización de América, con la transferencia de valores y
creencias que contribuyeron a la sumisión de los indios y su
obediencia a la Corona, sin olvidar su quehacer cultural. En paralelo,
se estudian las dicultades que la Iglesia tuvo en el cumplimiento de
sus tareas religiosas.
Un primer bloque trata de la situación de dependencia de la
Iglesia respecto a la Corona desde los primeros momentos de
la conquista por los privilegios y derechos otorgados por el papado a
la Monarquía española. El Patronato Real iba a suponer el control
real de todos los nombramientos eclesiásticos y de la
organización religiosa en general en América, aunque comportase
también la obligación de la Corona de nanciar diócesis y órdenes.
Supuso una verdadera nacionalización de la Iglesia en América, que
alcanzó su máxima expresión en el siglo XVIII, con los Borbones,
inuidos por el galicanismo francés.
El segundo capítulo del tema estudia la organización de la
Iglesia en América en sus dos vertientes: secular y regular.
Respecto al clero secular, interesa su organización diocesana
(parroquias, doctrinas, misiones); las dicultades para ejercer su
labor: enfrentamiento con el clero regular, choques con las
autoridades laicas por su intromisión en el campo eclesial, falta de
efectivos (la negativa a crear clero indígena), y su labor inquisitorial,
mucho menos radical que en la península. Por lo que se reere al
clero regular, la labor evangelizadora y alfabetizadora de las
órdenes religiosas en América, sobre todo de las mendicantes
(mercedarios, franciscanos y dominicos), y de la Compañía de Jesús.
Un último aspecto fundamental del tema es la labor de la Iglesia
como institución protectora del indio. Su inuencia fue decisiva
en la decisión real de declararles libres y no sujetos a
servidumbre (1500). Los abusos cometidos a través de las
encomiendas llevaron a las primeras denuncias, que desembocaron
en las Leyes de Burgos (1512) y en la creación del cargo de Protector
de Indios, aunque no se eliminó la encomienda y, por el contrario, se
introdujo la esclavitud negra en el continente. El gran debate entre
los teólogos tuvo lugar tras la conquista de las grandes culturas
americanas. Enfrentó a guras como Las Casas, Domingo Soto,
Francisco de Vitoria y Juan Ginés de Sepúlveda. Culminó con la
promulgación de las Leyes Nuevas (1542) que, sin embargo, no
acabaron con el problema de los abusos sobre los indígenas.
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Tema 10. La Iglesia en América.

1. Presentación y objetivos.

Este tema versa sobre la acción de la Iglesia católica en América.

El objetivo del mismo es analizar tanto su labor estrictamente

religiosa (de conversión de los nativos y de dirección espiritual de

los emigrantes europeos), como las implicaciones socio-políticas

de su actividad : su papel en el proceso de colonización y

occidentalización de América, con la transferencia de valores y

creencias que contribuyeron a la sumisión de los indios y su

obediencia a la Corona, sin olvidar su quehacer cultural. En paralelo,

se estudian las dificultade s que la Iglesia tuvo en el cumplimiento de

sus tareas religiosas.

Un primer bloque trata de la situación de dependencia de la

Iglesia respecto a la Corona desde los primeros momentos de

la conquista por los privilegios y derechos otorgados por el papado a

la Monarquía española. El Patronato Real iba a suponer el control

real de todos los nombramientos eclesiásticos y de la

organización religiosa en general en América, aunque comportase

también la obligación de la Corona de financiar diócesis y órdenes.

Supuso una verdadera nacionalización de la Iglesia en América, que

alcanzó su máxima expresión en el siglo XVIII, con los Borbones,

influidos por el galicanismo francés.

El segundo capítulo del tema estudia la organización de la

Iglesia en América en sus dos vertientes: secular y regular.

Respecto al clero secular , interesa su organización diocesana

(parroquias, doctrinas, misiones); las dificultades para ejercer su

labor: enfrentamiento con el clero regular, choques con las

autoridades laicas por su intromisión en el campo eclesial, falta de

efectivos (la negativa a crear clero indígena), y su labor inquisitorial,

mucho menos radical que en la península. Por lo que se refiere al

clero regular, la labor evangelizadora y alfabetizadora de las

órdenes religiosas en América, sobre todo de las mendicantes

(mercedarios, franciscanos y dominicos), y de la Compañía de Jesús.

Un último aspecto fundamental del tema es la labor de la Iglesia

como institución protectora del indio. Su influencia fue decisiva

en la decisión real de declararles “ libres y no sujetos a

servidumbre ” (1500). Los abusos cometidos a través de las

encomiendas llevaron a las primeras denuncias, que desembocaron

en las Leyes de Burgos (1512) y en la creación del cargo de Protector

de Indios , aunque no se eliminó la encomienda y, por el contrario, se

introdujo la esclavitud negra en el continente. El gran debate entre

los teólogos tuvo lugar tras la conquista de las grandes culturas

americanas. Enfrentó a figuras como Las Casas, Domingo Soto,

Francisco de Vitoria y Juan Ginés de Sepúlveda. Culminó con la

promulgación de las Leyes Nuevas (1542) que, sin embargo, no

acabaron con el problema de los abusos sobre los indígenas.

Finalmente se estudia otra forma de protección del indio que, a la

vez, facilitaba la labor evangelizadora: las reducciones jesuíticas.

2. Esquema.

1. El control de la Iglesia por la Corona.

1.1. El derecho de patronato: la dependencia del Estado en

nombramientos y financiación.

1.2. El ejercicio del control regio sobre la iglesia en América.

2. La organización de la Iglesia en América.

2.1. El clero secular: la jerarquía diocesana.

- La jerarquía diocesana: nombramiento y diócesis, cabildos,

sínodos y concilios.

**- Parroquias, doctrinas y misiones.

  • Problemas: enfrentamiento con el clero regular ycon las**

autoridades laicas, escasez de efectivos.

- La Inquisición en América.

2.2. El clero regular.

**- Labor evangelizadora y origen peninsular.

  • Órdenes mendicantes.
  • La Compañía de Jesús.
  • El clero femenino.
  • Enfrentamientos y rivalidades.**

3. Misiones, reducciones y protección del indio.

3.1. La discusión teológica sobre los indios.

3.2. La denuncia de los abusos en la colonización: de las

Leyes de Burgos (1512) a las Leyes Nuevas (1542).

3. Conceptos fundamentales. - Galicanismo Movimiento de la iglesia y la corona francesa que se oponía a la hegemonía papal particularmente sobre Francia. Era una combinación de doctrinas teológicas y posiciones políticas que se aunaron para independizar al clero y a la corona francesa de los intentos hegemónicos del poder papal. - Inquisición Institución fundada en 1478 por los Reyes Católicos para mantener la ortodoxia católica en sus reinos. - (^) Órdenes Mendicantes Tipo de orden religiosa católica. Sus miembros hacen voto de pobreza, por el que renuncian a todo tipo de propiedades o bienes, ya sean personales o comunes. Viven en la pobreza, mantenidos sólo por la caridad. Entre ellas cabe señalar a los franciscanos, dominicos, carmelitas y agustinos - Patronato Real Conjunto de privilegios y facultades especiales que los Papas concedieron a los Reyes de distintas monarquías. En el caso de los Reyes de España y Portugal se les concedió a cambio de que éstos apoyaran la evangelización y el establecimiento de la Iglesia Católica en América y en Asia. Se derivó de las Bulas Alejandrinas a partir de la imposibilidad del Vaticano de hacer frente al conjunto de gastos que implicaba la evangelización de los indios.

Tema 10. La Iglesia en América.

1. El control de la Iglesia por la Corona.

Desde que en su segundo viaje Colón embarcara a algunos religiosos, la Iglesia ha estado presente en el desarrollo histórico americano, desempeñando un papel decisivo en el proceso de colonización, organización y occidentalización. Desde el principio la Iglesia persiguió un doble objetivo :

  • Construcción de una sociedad más religiosa , para lo que los religiosos se convirtieron e n directores espirituale s de los europeos que emigraban a los nuevos territorios, con el fin de “cuidar sus almas”.
  • Expansión del cristianismo , por lo que trabajó para convertir a los nativos y para erradicar las idolatrías.

Estos objetivos se vieron completados, a la vez que entorpecidos, por dos circunstancias que concurrieron en la colonización:

  • los intereses de europeos y aborígenes eran opuestos , y la implantación de la organización eclesiástica europea en Indias motivó el enfrentamiento entre el clero secular y el regular.
  • Por último un agente determinante en la acción de la Iglesia fue la posición de los monarca s, deseosos de obtener los máximos beneficios políticos y económico s, y conocedores de la utilidad de la religión como agente de expansión.

Pero si las instancias políticas participaron y utilizaron las i nstituciones religiosas, no menos importante fue la labor política de la Iglesia : había que potenciar la occidentalización y sumisión de los indios y asegurar la obediencia de todos a la corona. Cuando España llega a América en 1492 el papado interviene interesándose por los problemas humanos y religiosos de las poblaciones conquistadas, al mismo tiempo que confería legitimidad a las conquistas otorgando las Bulas Alejandrinas que eran los documentos pontificios que dieron a los Reyes Católicos el derecho a conquistar América y la obligación de evangelizarla , emitidas por Alejandro VI. La política eclesiástica se convirtió en un aspecto más de la política colonial , coordinada a partir de 1524 por el Consejo de Indias. A cambio de la legitimación de los derechos que reivindicaban sobre un continente los Reyes Católicos estaban obligados a promover la conversión de los habitantes de las tierras recién descubiertas y a proteger y mantener a la iglesia. La Corona se responsabilizaba de pagar los salarios y de construir y dotar catedrales, iglesias, monasterios y hospitales con los diezmos de la producción agrícola y ganadera.

Pero ¿ qué hacía realmente la Iglesia? Básicamente tenía una misión práctica: activar la sumisión y la europeización de los indios y predicar la lealtad a la corona de Castilla Este objetivo era caudal para la corona, pero ¿lo era también para la iglesia? En realidad sí, no debemos

olvidar que en ese tiempo el papa Alejandro VI aspiraba a ver engrandecida su posición y la de su familia, al margen del pietismo que preconizaba la iglesia católica, Roma tampoco disponía de los medios materiales necesarios para propagar la fe en el Nuevo Mundo y por tanto, necesitaba ayuda política, por consiguiente la Iglesia debía someterse al poder secular de la corona española de modo que se desarrollará el Patronato Regio provocando un aumento de la injerencia del poder del rey en materia religiosa.

A medida que se extendía la colonización se iban descubriendo unas sociedades complejas , organizadas según unos sistemas totalmente ajenos a los de Europa, tenían unas estructuras religiosas completamente arraigadas. Para muchos, el Nuevo Mundo era la oportunidad ofrecida por la Providencia para establecer el verdadero «reino evangélico» o «pura cristiandad». La expansión de la fe justificaba la explotación de los indígenas y la lectura del Requerimiento tenía un fuerte significado religioso. La evangelización y educación religiosa abrió el debate sobre si los indios eran bárbaros que podían esclavizarse o paganos que debían ser evangelizados. La reina Isabel declaró que los indios eran libres y no sujetos a servidumbre.

Ante el avance del protestantismo en Europa la Iglesia católica intensificó su trabajo en América a través de las procesiones, la veneración a los santos, las devociones a las ánimas del purgatorio y las indulgencias. Las diócesis se establecían como consecuencia de las conquistas militares o, ya muy avanzado el período colonial, del crecimiento económico de ciertas regiones. La primera diócesis, Santo Domingo, se creó en 1504 , al frente de ellas se encontraba el obispado que funcionaba como un centro administrativo autónomo, tenía un gran poder ya que era el encargado de ejecutar las leyes que emanaban de las autoridades políticas. A nivel local la pieza clave de la organización de la Iglesia era la parroquia. También hay que constatar el establecimiento de órdenes mendicantes (franciscanos, agustinos, dominicos y mercedarios, finalmente se sumaron los jesuitas).

La mayoría de frailes misioneros , profundamente etnocéntricos, ponían en tela de juicio la aptitud de los indios para el sacerdocio católico por lo que hubo una presencia blanca abrumadora durante el período colonial. El envío de misioneros dependía en última instancia de la política imperial, en cambio, las órdenes religiosas femeninas nacieron como un producto local autónomo que no se trasladó desde la metrópoli. Hacia la primera mitad del siglo XVII se puede decir que la Iglesia había completado su presencia en las colonias americanas y tenía la consigna de estabilización y consolidación.

A pesar de todo el trabajo realizado existen datos que evidencian lo que podría considerarse un fracaso parcial de los métodos de evangelización empleados observándose fenómenos de sincretismo. Se pusieron en marcha campañas para frenar el creciente paganismo y los indios convivían con la dualidad (creencia cristiana-creencia indígena) sobre sus espaldas. El instrumento para luchar contra la disidencia religiosa fue la Inquisición que actuó de forma implacable y sangrienta, aunque su actividad fue menor que en España.

La labor y administración de la Iglesia fue cada vez más dominada por la Corona. La jerarquía eclesiástica no estaba conforme con esta situación, pero había razones que empujaban el predominio de las monarquías de los estados nacionales modernos. En el caso de España, las razones por las que se impuso la corona fueron la venalidad de algunos papas ( especialmente Alejandro VI, el famoso papa Borgi a), el predominio del emperador en la política europe a, la carencia de medios propios para llevar a cabo la evangelización por parte de Roma, el propio nacionalismo de las jerarquías vinculadas a la corona y, sobre todo, la lucha contra la expansión del protestantismo , donde el papado contaba con la inestimable ayuda de los reyes españoles.

La nacionalización de la Iglesia en América quiso ser completada por Felipe II en 1560, cuando pidió al papa la creación de un patriarcado americano ; ante e l silencio de Roma se produjeron dos nuevos intentos, pero el papado no estuvo dispuesto en ningún momento a la instauración de un patriarcado en territorio americano, temiendo que la creación de una instancia equivalente a Roma hiciera innecesario su consentimiento y acabara con una escisión o con la aparición de una nueva Iglesia naciona l a semejanza de lo ocurrido con la anglicana. Para contrarrestar, los papas hicieron todo lo posible por frenar el control de la Corona hispana sobre la Iglesia americana; para ello intentaron instituir una nunciatura en América que estaría bajo control directo del papado. Pero la respuesta real fue muy firme, vetando el envío de un nuncio a La Española (RR.CC.), procediendo a la expulsión de un legado papal enviado en secreto a la isla ( Carlos V ) o negándose siquiera a discutirlo (Felipe II) 1.

En el siglo XVIII este control regio alcanzó una nueva dimensió n con la aplicación en el campo religioso de la doctrina regalista ; dichas tesis afirmaban que el rey poseía e l derecho a desempeñar en la Iglesia de Indias la función de vicario general de Dios , y este derecho no le era conferido por el disfrute del Patronato Real, sino que provenía directamente de Dios como condición inherente al derecho divino de los reyes. Esta doctrina se conoció como el Regio Vicariato , y se plasmó oficialmente en la Real Cédula de 14 de julio de 1765 ; por ella la autoridad pontificia era ejercida en América por el rey en toda la jurisdicción eclesiástica , excepto la potestad de orden (sacramentos) que estaba vedada a los seglares; por esta vía, los reyes venían a ser casi pontífices ( Vicarios ) de la Iglesia indiana, por haber delegado en ellos la labor misional. A partir de ese momento el rey de España fue la cabeza de la Iglesia en América.

2. La organización de la Iglesia en América.

2.1. El clero secular: la jerarquía diocesana.

(^1) Mientras los monarcas trataban de poner un Patriarcado, el Papa intentó

establecer un Nuncio. Se trataba en realidad de una lucha por el poder. Si el Rey lograba el Vicariato tendría bajo su autoridad la Iglesia americana, sin tener que contar con el Papa más que para los asuntos de Fe. Si el Papa lograba designar un Nuncio en América, éste actuaría como su embajador, vinculando directamente dicha iglesia a Roma y desarticulando su dependencia de España. Ninguno se salió con la suya. Ni hubo Vicario, ni hubo Nuncio

  • La jerarquía diocesana: nombramiento y diócesis, cabildos, sínodos

y concilios.

  • Parroquias, doctrinas y misiones.
  • Problemas: enfrentamiento con el clero regular ycon las autoridades

laicas, escasez de efectivos.

  • La Inquisición en América.

En América, la Iglesia se estructuró de forma similar a la peninsular, con una doble jerarquía de acuerdo al carácter episcopal y religioso. La j erarquía diocesana (obispos y, más tarde, arzobispos) era nombrada por el siguiente procedimiento: el Consejo de Indias presentaba al rey una terna de candidato s, éste elegía al que consideraba más capacitado y virtuoso (que solía coincidir con el más cercano al rey o el que más le apoyaba); el designado era presentado al Papa para su nombramiento, recibiendo de éste el cargo a título personal y vitalicio.

A pesar del carácter eclesiástico de los prelados, estos fueron requeridos por la corona para la realización de tareas civiles e incluso militares. La jurisdicción de los obispos eran las diócesis , base de la organización eclesiástica. Comenzaron a instituirse en América a partir de 1504, y las tres primeras fueron Santo Domingo y Concepción en La Española y San Juan en Puerto Ric o; tres siglos después, había 42 diócesis. En principio todas pertenecían a la provincia metropolitana de Sevilla , donde regularmente debían ser resueltos los problemas eclesiásticos, pero pronto se vio el inconveniente de las distancias y las consecuencias que la demora en solucionarlos acarreaba; por ello se crearon tres archidiócesis (1546): Santo Domingo (de la que dependía el arco antillano y la fachada continental), México (de Guatemala a California) y Lima (de Nicaragua a Cuzco); posteriormente se fundó la de Santa Fe de Bogotá.

En el territorio diocesano se crearon tres tipos de establecimiento religioso: las parroquias, las doctrinas y las misiones.

  • Las parroquias se fundaron en poblaciones con predominio hispan o, trasladándose por tanto todos los usos peninsulares. Su titular era un cura-párroco que establecía con sus fieles unas relaciones semejantes a las mantenidas en España, siendo su labor uno de los medios más importantes de continuidad de identidad entre ambas sociedade s.
  • Las doctrinas eran protoparroquias establecidas en poblaciones indígenas dentro del territorio ya controlado por las autoridades españolas, generalmente compuesto por población india encomendada. La autoridad eclesiástica era el doctrinero , religioso cuya labor era atraer a los indígenas a la religión católica. A la conquista militar seguía la conquista espiritual. Su labor ha provocado un agrio debate entre quienes ven en ellos los principales agentes de evangelización indiana y los que los acusan de ser el vehículo para la explotación de las poblaciones indígena s. Objetivamente hay que intentar diferenciar entre las dimensiones religiosa y social de su labor: llevaron su doctrina a todos los rincones y facilitaron la dominación de las nuevas clases terratenientes hispanas, pero es dudoso que esta dominación no se

caso las excepciones fueron mucho mayores , dependiendo del grado de educación y del origen familiar. Al igual que en otros aspectos, el único sector poblacional que pronto comenzó a ocupar lugar importante al lado de los peninsulares fue el de sus propios descendientes, el clero criollo inició pronto un ascenso en número y en la jerarquía que se hizo constante hasta la emancipación.

Una de las funciones de los obispos fue ejercer el cargo de inquisidor general. La América española recibió la Santa Hermandad desde principios del siglo XVI, si bien hasta 1570 no se crearon los Tribunales permanentes de México y Lima^2. Su función era evitar la corrupción del catolicismo entre los hispanos ; dada la restrictiva emigración español a (se prohibía el embarque a creyentes de otras doctrinas...), no existieron conflictos graves, y en contadas ocasiones se impusieron penas tan duras como en la península. Su labor represiva se centró en deportar a ingleses y holandeses y detener a los judío s que llegaban a través de puertos brasileños; en principio los indios quedaban excluidos de la acción de la Inquisición , aunque se produjeron c asos excepcionales.

La Inquisición en la América hispana no tuvo la labor social que en

España, reduciéndose la mayor parte de su cometido a controlar la

introducción y posesión de literatura contraria al catolicismo o al

sistema político. Así durante los siglos XVII y XVIII languideció tanto su

actuación que quedó como un simple símbolo de control de la Corona.

A fines del XVIII recobró cierta utilidad en el intento de frenar la

influencia de las revoluciones norteamericana y francesa.

Al igual que en España, el instrumento de la lucha contra la disidencia religiosa fue la Inquisición, establecida por Fernando e Isabel. Se trasladó a América hacia 1519 y en adelante funcionó a través de los tribunales de Lima (fundado en 1570), Ciudad de México (fundado en 1571) y Cartagena (fundado en 1610). Sin embargo, la Inquisición no tenía, estrictamente hablando, ninguna jurisdicción sobre los indios. Su función principal era suprimir el judaismo o el protestantismo, así como la brujería y las desviaciones sexuales.

Cuando los judíos que se negaron a bautizarse fueron expulsados de España en 1492, algunos se refugiaron en Portugal, aunque ni allí tuvieron seguridad durante mucho tiempo. Llegaron a las colonias de Castilla bien directamente, bajo las más sorprendentes y diversas apariencias, o indirectamente a través de Brasil. Esto llevó a la sociedad colonial hispanoamericana a considerar los términos «portugués» y «judío» idénticos en su significado. Parece que muchos judíos se integraron pacíficamente con los colonos y que nunca atrajeron sobre sí la atención, como lo demuestra el hecho de que sólo un número reducido de casos fue entablado contra ellos por parte de la Inquisición. Otros se mantuvieron en un estado de criptojudaísmo. De los criptojudíos que cayeron en manos de la Inquisición, quizás los más notorios fueron los del grupo capitaneado por Luis de Carvajal en Panuco. El «auto de fe» de 1596 afectó a 80 herejes, de los cuales 25 eran judaizantes. Nueve parientes de

(^2) La América portuguesa nunca tuvo Inquisición propia, se solicitaban tribunales a

Lisboa para casos específicos.

Carvajal murieron quemados; a él se le conmutó la sentencia por la de expulsión de las Indias. Los anales de la Inquisición abundan en casos aislados de portugueses acusados de ser judaizantes, especialmente en las ciudades portuarias como Veracruz, Cartagena, Buenos Aires y Lima, y en grandes centros comerciales como Potosí. Sin embargo, a menudo la práctica clandestina de la religión judía no podía probarse. En períodos en los que crecía el enfrentamiento con los conversos — particularmente cuando Portugal recobró su independencia de Castilla (1640-1667)— el simple hecho de ser portugués era suficiente para atraerse las sospechas.

2.2. El clero regular.

  • Labor evangelizadora y origen peninsular.
  • Órdenes mendicantes.
  • La Compañía de Jesús.
  • El clero femenino.
  • Enfrentamientos y rivalidades.

La enorme labor que suponía la evangelización de la población indígena no pudo ser llevada a cabo exclusivamente por el clero secular (que concentró su labor prioritariamente en las ciudades), por lo que la presencia de religiosos se hizo imprescindible para atender los cada vez mayores territorios con población indígena, alcanzando un gran protagonismo en la evangelización y en la formación de la sociedad americana. De hecho, el número de conventuales fue mayor que el de sacerdotes diocesanos y su área de actividad mucho más extensa.

La organización del clero regular (agrupado en las órdenes religiosas operantes en España) respondía a la doble circunstancia de la regla de cada una de las órdenes y las divisiones necesarias para un territorio tan amplio. La jerarquía tenía su cúspide en el general de la orden, residente en Roma ; los religiosos en América quedaban bajo la obediencia de un vicario general residente en España. Desde mediados del siglo XVI las principales órdenes se encontraban establecidas en Indias y tenían casi completada la labor de control en la mayoría del territorio; éste se dividió en provincias y cada una de las órdenes eligió un provincial. El provincial y el vicario diseñaban las líneas de actuación de la orden, dirigían el adoctrinamiento y eran el medio oficial de comunicación entre los hermanos, el papado y la corona.

Durante mucho tiempo el clero regular fue casi exclusivamente de origen peninsula r. Las órdenes dedicaron más tiempo a la tarea evangelizadora que a la búsqueda de vocaciones, por ello el componente criollo tuvo una incorporación tardí a. En este sentido, la diferencia entre las distintas órdenes fue considerable, así en el siglo XVIII los frailes criollos apenas tenían presencia entre la jerarquía de los dominico s, mientras los jesuitas criollos representaban entre un 55 y un 70% de todos los miembros de la Compañía en América. Con la inclusión de extranjeros ocurrió otro tanto. En principio su presencia no fue prohibida y se encuentra desde el principio, pero a partir de 1530 el asentamiento de religiosos no españole s necesitó de la licencia de sus superiores peninsulares y de la autorización del Consejo de Indias. Los franciscanos no tuvieron inconveniente en incluir extranjeros, mientras apenas existieron entre dominicos y agustinos.

conventuales en todas las grandes ciudades. De la dimensión que alcanzaron las órdenes da cuenta el número de religiosos que hasta fines del siglo XVI habían pasado a América: 300 mercedarios, 2. franciscanos, 1.671 dominicos, 470 agustinos y 350 jesuitas.

El clero regular femenino ( mercedarias, clarisas, carmelitas y agustinas), se creó en suelo americano, sin filiación jurídica con las órdenes peninsulares. Fue eminentemente contemplativo y monástico, sin dedicación evangelizadora o educativa. Sus integrantes fueron casi totalmente hermanas criollas, muchas hijas de ricas familias terratenientes, con algunos casos de mestizas; las indias no entraban en los conventos en condiciones de igualdad. Una modalidad un tanto peculiar fue la entrada en la vida religiosa sin pertenencia a ninguna orden establecida, convertían su casa en convento y practicaban la caridad; a dicho grupo pertenecieron santa Rosa de Lima y santa Mariana de Jesús.

3. Misiones, reducciones y protección del indio.

3.1. La discusión teológica sobre los indios.

Desde el principio se produjo un debate sobre el tipo de relación que los colonizadores debían mantener con la población autóctona ; el mayor problema se encontraba en decidir si los indígenas eran súbditos o podían ser esclavizados. El status del indígena estaba en función de que fueran calificados como bárbaros ”, lo que equivalía a infieles y por tanto susceptibles de ser esclavizados. A falta de oro, en 1495 Colón llevó a España unos taínos para ser vendidos como esclavos, como los beneficios eran alto s, la corona no puso reparo alguno; pero los teólogos españoles no opinaron lo mism o, los aborígenes caribeños fueron calificados de “ paganos y no de infieles, por lo que Isabel declaró a los indios “libres y no sujetos a servidumbre” (1500), lo que significó la primera victoria (meramente formal ) de la evangelización contra la colonización.

Antes de producirse esta decisión, en La Española ya habían comenzado los repartos de indios destinados a ser mano de obra servil para todo tipo de trabajo. La encomienda trataba de garantizar una educación religiosa a los indios por parte de los señores a quienes eran “encomendados”; los encomenderos recibían la prestación de servicios en pago a esta educación. Pero rara vez dieron esa instrucción misional, entre otras cosas porque no sabían hacerlo. Los abusos cometidos por lo s colonos , además de las enfermedades y los parásitos que llevaron causaron grandes estragos entre la población nativa. Las leyes dictada s para reducir la mortandad (descanso dominical, servicio limitado a uno o dos años, pago de salario) no se aplicaron de modo efectivo. Parte de los religiosos (la conciencia” de la colonización) clamaron por estos abusos; el dominico Antonio de Montesino s incluso negó la confesión a sus feligreses mientras siguieran infligiendo ese trato a los indios.

La corona convocó una junta de especialistas en Burgos para discutir los hechos; así un año después de la campaña de Montesinos se dictaban las Leyes de Burgos (1512), que declaraban la racionalidad del indio , establecían su libertad; no suprimían las encomiendas pero señalaban la necesidad de cumplir su base religiosa y de otorgar un buen trato a los indios, requiriendo la construcción de iglesias y la expansión de la

evangelización. Para controlar la observancia de las leyes s e crearon dos puestos de visitadore s que debían denunciar y enjuiciar las violaciones. Tres años después se creaba el cargo de protector de indios. Pero aún así seguían los atropellos, por lo que el Consejo de Indias (presidido por el dominico fray García de Loaisa ) dictó una serie de leyes reguladora s del proceso conquistado r. Decretaban la libertad del indio esclavizado arbitrariament e, el castigo al incumplimiento de las leyes, la presencia en toda expedición de dos clérigos encargados de bautizar, adoctrinar y proteger a los indi os, y la prohibición del trabajo obligatori o en las minas. Pero seguía manteniéndose la encomienda, lo que convertía

toda legislación proteccionista en papel mojado.

3.2. La denuncia de los abusos en la colonización: de las

Leyes de Burgos (1512) a las Leyes Nuevas (1542).

El grueso del problema se dio con la entrada en contacto de los españoles con las altas culturas americanas (1519-1539) , pues lo que entonces se trataba de dominar no eran tribus casi neolíticas, sino s ociedades con estructuras de poder consolidad as donde la religión estaba funcionalmente unida a la vida cotidiana. La Iglesia y el Estado se necesitaron mutuamente y al inicial descabezamiento político-milita r debió acompañarle una conquista espiritual : fue a partir de entonces cuando las órdenes religiosas jugaron su papel más importante.

Fue este también el momento en que se abrió el debate entre los teólogos españoles sobre los métodos de evangelización^3 , y sobre el derecho que tenía la corona sobre las Indias.

Puede hablarse de dos escuelas dogmática y radicalmente enfrentadas:

  • Una de ellas se manifestaba contraria a la conquista y, por tanto, a los derechos de ella derivados, por considerarla contraria a la misión evangelizadora. En esta posición se encontraban fray Bartolomé de las Casas, fray Antonio de Córdoba, Domingo de Soto, Vázquez Marchaca y Francisco de Vitoria.
  • (^) La otra escuela defendía los derechos de conquista y estaba representada por Palacio Rubio, Francisco de Inciso, Solórzano y Ginés de Sepúlveda.

El dominico Francisco de Vitoria fue el gran cuestionador de los derechos de la corona hispana. En su Relectio de Indis (1539) negaba los derechos otorgados por el descubrimiento, la donación papal y el rechazo de los indígenas a aceptar la fe. Ni siquiera consideraba fuente del derecho la lectura del Requerimiento , documento que se leía a los indios desconocedores del castellano “requiriendo” su obediencia o se les presentaría batalla; en este texto se pedía a los indios su sometimiento a la Iglesia y a los reyes de Castilla. Vitoria defendía que la única causa de batalla podía ser el ataque indígena a pacíficos mercaderes o predicadores. Sus argumentos recibieron el beneplácito real con la publicación de las Leyes Nuevas , lo que no hizo sino aumentar el número de sus opositores.

(^3) En realidad trataban de decidir si se integraba o no a los indios en las

comunidades hispanas para una mejor potenciación de su evangelización.

Realmente era un planteamiento teórico, pues se tuvo que variar bastante la base económica y los métodos de trabajo indígenas aunque no por medios coercitivos. El máximo auge de las reducciones se dio en el siglo XVIII, cuando los centros de Paraguay alcanzaron los 130.000 indios guaraníe s y las misiones del Norte de Nueva Españ a otros 100.000.

Desde el punto de vista político, l as reducciones podían parecer contraria s a los intereses de la corona , sin embargo fueron apoyadas por las instancias virreinales hasta la mitad del siglo XVII I, lo que prueba que estas misiones fueron útiles para dominar algunas regiones fronteriza s. En contra de lo que los gobiernos ilustrados quisieron hacer creer en su lucha contra los jesuitas, no se puede hablar de “ Estados misionero s”, pues dependían totalmente de las autoridades locales.

Bibliografía:

  • Malamud, C. y otros: “Historia de América”. Editorial Universitas. 2004, Madrid.
  • Malamud, C.: “Historia de América”. Alianza Editorial. 2006, Madrid
  • http://artehistoria.com