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imaginario managerial, Apuntes de Sociología Económica

Asignatura: Sociología Industrial y de la Empresa, Profesor: Alberto Riesco Riesco, Carrera: Administración y Dirección de Empresas, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 26/01/2017

pipefersan94
pipefersan94 🇪🇸

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El imaginario managerial articula, así, un conjunto complejo de elementos simbólicos que
condensan distintas imágenes de la organización y atribuyen sentido a la tarea misma de
gestionar. El capitalismo sólido comenzó en el período de entreguerras del pasado siglo veinte,
con la aparición de la producción en serie y la intervención del Estado en la económica.// El
keynesianismo (capitalismo regulado): la literatura gerencial prescribía una cultura de
negociación entre patronos y sindicatos (la postura legítima es la de la dirección de la empresa,
racional y responsable, frente a la irracionalidad de los sindicatos), (cooperación como llave
hacia la estabilidad).// La producción en serie, trataba de minimizar los riesgos en los mercados
a través de una compleja maraña de medidas: política laboral que pretendía reducir la
conflictividad laboral // Taylorismo->Las funciones de la dirección en el imaginario del
capitalismo sólido estaban caracterizadas, sobre todo, por la objetividad: la aplicación racional
de técnicas que permitan la maximización del beneficio. los directivos toman decisiones
estratégicas para la empresa. La pirámide de cuatro lados de Urwick, en ella se describe cómo
se organiza el conocimiento en materias de gestión; cada prisma de esa pirámide representaría la
preparación particular de cada tarea: el ajuste del individuo, la creación de los grupos, la
correlación entre las tareas, y la dirección y motivación del grupo. La figura del directivo de
empresa en la literatura de esta época se representa como un esforzado ingeniero de la
organización. (la gran corporación se presentaba, en el imaginario social, como la organización
más eficiente). El directivo de empresa en la literatura de esta época se representa como un
esforzado ingeniero de la organización, alguien que dispone no tanto de un saber empírico o
político como de un conocimiento objetivo de la situación. La organización de la empresa es por
definición jerárquica, y se debe gestionar persiguiendo unos objetivos marcados por los
expertos. Control y adhesión suponían conceptos fundamentales (y análogos) en la acción
cotidiana del directivo y el mando intermedio de la era del management. (lograr la adhesión en
cadena desde estos supervisores de primera línea hasta las bases productivas, lo que se trataba
de conseguir con incentivos monetarios). El hecho de que primase la imagen de la cooperación
y la estabilidad dentro de los dise- ños formales de la organización implicaba que desde el
cuadro directivo hasta el operario más humilde debían estar integrados en la empresa mediante
relaciones internas esencialmente formales y burocráticas, en el marco de una obligación
común, estable y con posibilidades de promoción a largo plazo en un orden donde la antigüedad
en el puesto era primordial.// Este sistema sólido empezó a entrar en crisis a finales de los años
sesenta, por la falta de motivación. a mediados-finales de los años sesenta aparecieron obras y
teorías marcadas por una preocupación acerca de la motivación del trabajadory que, a la vez,
empezaba a crear un discurso de progresivo y explícito abandono de las formas autoritarias de
mando. Las técnicas de management de la Escuela de las Neorrelaciones Humanas proponían
un nuevo estilo de dirección, representaban una manera «suave» de representar y ejercer la
dominación, donde el directivo como individuo iba siendo progresivamente sustituido por «el
equipo», y los trabajadores podían aportar ideas y sugerencias.// finales de los años sesenta -
>crisis keynesianismo y fordismo. La razón de esta crisis general abierta no sólo se podía
explicar por el aumento de los precios de los productos energéticos, sino que había que
contemplar un conjunto múltiple de causas entre las que se incluía, fundamentalmente, la
creciente competitividad y las ventajas tecnológicas de los productos fabricados en Japón. En
consonancia con todo esto y por iniciativa de las empresas, se desarrolló un intenso movimiento
de negociación y experimentación en la organización de la producción (trabajo «a la japonesa»,
círculos de calidad y de mejora, grupos semiautónomos, introducción de polivalencia,
negociación con los descontentos del fordismo, ciertas medidas de democracia industrial). (el
paso de una sociedad industrial a una sociedad de la información, cuya fuente de riqueza es el
conocimiento). La empresa no puede funcionar como lo ha hecho hasta ahora (como una
burocracia), sino que requiere un modo de ajuste articulado a una nueva sociedad de la
información y del conocimiento que conforme un nuevo estilo general de corporación. las
jerarquías militares de la era del management estable se iba pasando, en el discurso del cambio,
a la nomenclatura directamente bélica y a la necesidad de combinar estrategias de ataque y de
competencia con un marketing de guerra. En esta economía de la impermanencia, las relaciones
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El imaginario managerial articula, así, un conjunto complejo de elementos simbólicos que condensan distintas imágenes de la organización y atribuyen sentido a la tarea misma de gestionar. El capitalismo sólido comenzó en el período de entreguerras del pasado siglo veinte, con la aparición de la producción en serie y la intervención del Estado en la económica.// El keynesianismo (capitalismo regulado): la literatura gerencial prescribía una cultura de negociación entre patronos y sindicatos (la postura legítima es la de la dirección de la empresa, racional y responsable, frente a la irracionalidad de los sindicatos), (cooperación como llave hacia la estabilidad).// La producción en serie, trataba de minimizar los riesgos en los mercados a través de una compleja maraña de medidas: política laboral que pretendía reducir la conflictividad laboral // Taylorismo->Las funciones de la dirección en el imaginario del capitalismo sólido estaban caracterizadas, sobre todo, por la objetividad: la aplicación racional de técnicas que permitan la maximización del beneficio. los directivos toman decisiones estratégicas para la empresa. La pirámide de cuatro lados de Urwick, en ella se describe cómo se organiza el conocimiento en materias de gestión; cada prisma de esa pirámide representaría la preparación particular de cada tarea: el ajuste del individuo, la creación de los grupos, la correlación entre las tareas, y la dirección y motivación del grupo. La figura del directivo de empresa en la literatura de esta época se representa como un esforzado ingeniero de la organización. (la gran corporación se presentaba, en el imaginario social, como la organización más eficiente). El directivo de empresa en la literatura de esta época se representa como un esforzado ingeniero de la organización, alguien que dispone no tanto de un saber empírico o político como de un conocimiento objetivo de la situación. La organización de la empresa es por definición jerárquica, y se debe gestionar persiguiendo unos objetivos marcados por los expertos. Control y adhesión suponían conceptos fundamentales (y análogos) en la acción cotidiana del directivo y el mando intermedio de la era del management. (lograr la adhesión en cadena desde estos supervisores de primera línea hasta las bases productivas, lo que se trataba de conseguir con incentivos monetarios). El hecho de que primase la imagen de la cooperación y la estabilidad dentro de los dise- ños formales de la organización implicaba que desde el cuadro directivo hasta el operario más humilde debían estar integrados en la empresa mediante relaciones internas esencialmente formales y burocráticas, en el marco de una obligación común, estable y con posibilidades de promoción a largo plazo en un orden donde la antigüedad en el puesto era primordial.// Este sistema sólido empezó a entrar en crisis a finales de los años sesenta, por la falta de motivación. a mediados-finales de los años sesenta aparecieron obras y teorías marcadas por una preocupación acerca de la motivación del trabajadory que, a la vez, empezaba a crear un discurso de progresivo y explícito abandono de las formas autoritarias de mando. Las técnicas de management de la Escuela de las Neorrelaciones Humanas proponían un nuevo estilo de dirección, representaban una manera «suave» de representar y ejercer la dominación, donde el directivo como individuo iba siendo progresivamente sustituido por «el equipo», y los trabajadores podían aportar ideas y sugerencias.// finales de los años sesenta -

crisis keynesianismo y fordismo. La razón de esta crisis general abierta no sólo se podía explicar por el aumento de los precios de los productos energéticos, sino que había que contemplar un conjunto múltiple de causas entre las que se incluía, fundamentalmente, la creciente competitividad y las ventajas tecnológicas de los productos fabricados en Japón. En consonancia con todo esto y por iniciativa de las empresas, se desarrolló un intenso movimiento de negociación y experimentación en la organización de la producción (trabajo «a la japonesa», círculos de calidad y de mejora, grupos semiautónomos, introducción de polivalencia, negociación con los descontentos del fordismo, ciertas medidas de democracia industrial). (el paso de una sociedad industrial a una sociedad de la información, cuya fuente de riqueza es el conocimiento). La empresa no puede funcionar como lo ha hecho hasta ahora (como una burocracia), sino que requiere un modo de ajuste articulado a una nueva sociedad de la información y del conocimiento que conforme un nuevo estilo general de corporación. las jerarquías militares de la era del management estable se iba pasando, en el discurso del cambio, a la nomenclatura directamente bélica y a la necesidad de combinar estrategias de ataque y de competencia con un marketing de guerra. En esta economía de la impermanencia, las relaciones

del hombre con las cosas son radicalmente temporales: las preferencias son volátiles// Los años ochenta rehabilitaron la idea de libre empresa, y asumieron la nueva hegemonía de los mercados liberados en la economía mundial. La literatura managerial de la época se aplicaba a realizar una potente reversión ideológica. Las ideas del capitalismo social, las ventajas de la economía mixta y las correcciones de los fallos del mercado, que habían dominado la literatura económica de los treinta años gloriosos de la postguerra mundial, se tiñen ahora de ineficacia y parálisis burocrática, dándole a la competitividad total, la rentabilidad individual y la remercantilización sin trabas el signo de valores positivos per se. La literatura sobre la empresa se vuelve hacia el mercado —más que hacia la organización interna de las corporaciones—, dando una serie de recetas para crear o dirigir nuevas empresas eficaces debidamente adelgazadas en todos sus efectivos. Aparece, entonces la organización japonesa(resuelto los problemas organizativos que atormentaban a la empresa occidental: la resistencia obrera es muy escasa y el sistema es muy flexible y adaptable). El imaginario managerial desde finales de los setenta hasta principios noventa contiene, pues, imágenes de Japón y sobre todo de la producción flexible. El argumento era sencillo: la burocracia predominante en las organizaciones empresariales occidentales provocaba la falta de compromiso, el distanciamiento y la hostilidad, Este problema sólo podía superarse con la implicación de directivos y trabajadores en los fines de la organización, tal como se produce —según se decía— en las grandes y dinámicas empresas japonesas de los años setenta y ochenta(El trabajo debe personalizarse). prefieren la creatividad, la flexibilidad y la libertad en el trabajo a la estabilidad y las rutinas burocráticas. coaching donde el directivo se representa como el formador y facilitador de las estrategias de cambio. Filosofía->vocabulario claramente asociado al triunfo. Es el remate definitivo de la producción en masa fordista, desplazada por el just-in-time, y la reconversión de la gran corporación en una empresa mediana flexible//Durante los años ochenta, el capitalismo había sufrido un importante proceso de reestructuración: gestión más flexible, la descentralización e interconexión entre las empresas, y un aumento del poder del factor capital sobre el factor trabajo. El imaginario managerial, a partir de ese momento, se basa en la fluidez y lo líquido frente a lo sólido y pesado del capitalismo de postguerra. La licuefacción es general: absolutamente todo fluye. competencia total a corto plazo en todos los frentes. La nueva responsabilidad de la sociedad de la información es la de recompensar la iniciativa del individuo, del emprendedor. El principal concepto axial ahora es, por lo tanto, la red, y no únicamente en la literatura organizacional, sino en el imaginario social general de toda la época. La red supone, por descontado, la desregulación de las relaciones intraorganizativas. Frente a la tradicional pirámide organizacional del capitalismo sólido. El tópico central del mangement postmoderno de los años noventa ha sido, por lo tanto, dictaminar que se pasa de la gestión de productos a la gestión de hombres y que, para gobernar bien a los hombres, la gestión debe desarrollar, cada vez más, la aptitud para responder y administrar las paradojas del acontecer cotidiano empresarial.