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Immanuel KANT - resumen, Resúmenes de Filosofía

Immanuel KANT - resumen filosofia

Tipo: Resúmenes

2025/2026

Subido el 09/06/2026

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( / rr loso ib Í Respuesta a la pregunta ¿qué es la ilustración? Besar y milto ] IMMANUEL KANT 2 . Co Castro . La ilustración es la salida del hombre de la minoría de edad causada por él mismo. La minoría de edad es la incapacidad para servirse del propio entendimiento sin la guía de otro. Esa minoría de edad es causada por el hombre mismo, cuando a causa de esta no radica en una carencia del entendimiento, sino en una falta de AER decisión y arrojo para servirse del propio entendimiento sin la dirección del de algún otro. ¡Sapere aude! 2 mar (atrévete a saber) ¡Ten valentía para servirte de tu propio entendimiento! Esta es la consigna de la ilustración. La pereza y la cobardía son las causas de por qué una gran parte de los hombres, luego de que la naturaleza los ha declarado libres, ya desde hace tiempo, de una dirección externa —naturaliter maiorennes UwTY ma (mayoría de edad natural)—, no obstante permanecen a gusto como menores de edad todala vida; y de por --? cin qué le resulta a otros muy fácil convertirse en sus tutores. Es muy cómodo ser menor de edad. Si tengo una - guía espiritual que tiene fe por mí, si tengo un médico que juzga por mí la dieta y así por el estilo, entonces no necesito esforzarme por mí mismo. No tengo necesidad de pensar, cuando sólo puedo pagar. Otros asumirán la fastidiosa tarea por mí. Los tutores que se han apropiado buenamente de la supervisión, se preocupan también de que la gran mayoría de los hombres —incluidas todas las del bello género—, piensen que el paso a la mayoría de edad, además de ser fatigoso, resulta también muy peligroso. Después de haber entontecido a su ganado particular y de haberse asegurado con cuidado que esas criaturas no se atrevan a dar paso alguno más allá de las andaderas que los retienen, les muestran entonces los peligros que les amenazan cuando intentan caminar por sí solos. Pero ese peligro no resulta ahora muy grande, pues ellos aprenderían finalmente a caminar con algunos contratiempos; un sólo ejemplo de este estilo previene y por lo general atemoriza de cualquier otro intento posterior. A cada hombre en particular le resulta difícil salir de la minoría de edad convertida, ahora sí, en casi una segunda naturaleza. Incluso hasta se ha encariñado con ella y será en realidad incapaz de servirse de su / propio entendimiento, por cuanto no se le permitiría ni siquiera hacer el intento. Las prescripciones y las formalidades, o sea, los instrumentos mecánicos de un uso racional o mejor del mal uso de sus dones naturales, son los grilletes de una minoría de edad que se vuelve permanente. Aquel que la rechazara, haría con ello, no obstante, un salto tan inseguro sobre una zanja tan estrecha, por cuanto no está acostumbrado al movimiento libre. Por lo tanto, son sólo muy pocos, los que satisfactoriamente se han podido liberar de la minoría de edad por medio del esfuerzo de su espíritu, y avanzan con paso seguro. ÓN, Pero que una sociedad se ilustre es por el contrario bastante probable; incluso, cuando se deja sólo la AU)es libertad, es algo inevitable. Pues siempre se encontrarán, incluso entre los tutores señalados de la gran Opim ya masa, algunos pensadores autónomos, quienes luego de haberse sacudido ellos mismos del yugo de la pre Yo LA minoría de edad, extenderán a su alrededor el espíritu de un aprecio racional del valor propio y de la E IO vocación de cada hombre para pensar por sí mismos. En esto resulta curioso que la sociedad, la cual con Es anterioridad ha sido sometida al yugo por ellos, es obligada luego a permanecer sometida, cuando ha sido incitada a la rebelión por parte de algunos de sus tutores, incapaces ellos mismos de cualquier ilustración. Por eso es tan dañino sembrar prejuicios, porque a la postre se vengan ellos mismos en quienes fueron sus creadores o antecesores. Por esto, es que una sociedad puede alcanzar la ilustración-sólo- despacio. Con una revolución se puede lograr la caída del despotismo personal o la opresión codiciosa o imperiosa, pero nunca se logrará una verdadera reforma del modo de pensar, sino que los nuevos prejuicios servirán, al igual que los anteriores, como elementos de guía para la gran masa irreflexiva. Para la ilustración no se requiere más que la libertad; y por cierto la menos dañina de todas las que se puedan llamar libertad, o sea aquella para poder hacer uso público de la razón en todos los asuntos. Pero por todas partes oigo ahora la llamada:“¡No razonad!” El oficial dice: *¡No razonad, sino haced la maniobra!”. El recaudador de impuestos dice: “¡No razonad, sino pagad!”. El guía espiritual dice: “¡No razonad, sino creed!”. “Sólo un único señor en el mundo dice: "¡Razonad todo lo queráis, y sobre lo que queráis, pero obedeced!”-. Aquí hay limitaciones a la libertad por todas partes. ¿Pero qué limitación es acaso un gbstáculo para la ilustración? ¿Cuál no, sino que incluso sea capaz de estimularla? Yo respondo que el uso público de la razón debe ser siempre libre y éste sólo puede lograr realizar la ilustración ente los hombres, El uso privado de la misma tiene que limitarse con frecuencia demasiado, sin obstaculizar por ello el progreso en particular de la ilustración. Pero entiendo por uso público de la propiarazón-el-que hace cualquiera como intelectual ante su público del universo de lectores. Denomino uso privado, el uso que está permitido hacer de su razón cuando se le confía una cierta responsabilidad o un cargo civil. Ahora bien, con ciertos asuntos relacionados con el interés del Estado, resulta indispensable un cierto mecanismo por medio del cual algunos entes del Estado tengan que comportarse sólo con pasividad, para que por medio de una unidad artificial se indiquen por parte del gobierno las metas públicas, o por lo menos se protejan de la destrucción de esas metas. En este caso no está permitido, por cierto, razonar, sino que uno tiene que obedecer. Pero, en tanto que esa parte de la máquina se considera ahora también como miembro de la nación en su a totalidad, o incluso de la sociedad cosmopolita, con ello en calidad de intelectual que se dirige al público en sentido propio por medio de escritos, entonces sí puede en ese caso razonar, sin que por ello se menoscaben los asuntos para los cuales ha sido contratado en cuánto miembro pasivo. Sería pues muy pernicioso que un oficial, al que sus superiores le ordenan algo, quisiera, estando al servicio, exponer sus razones en voz alta acerca de la finalidad o la utilidad de esa orden; él tiene que obedecer. Sin embargo, en justicia, no se le puede prohibir que en cuanto intelectual haga comentarios sobre los errores del servicio militar y los presente a consideración del público. El ciudadano no sé puede oponer a las tareas que le han sido impuestas; incluso una crítica de tales imposiciones, cuando deben ser ejecutadas por él, puede ser castigada como un escándalo —