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Asignatura: Psicología de la memoria, Profesor: Estrella Díaz Argandeña, Carrera: Psicología, Universidad: US
Tipo: Apuntes
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Asencio, A., Gómez, A., Pérez, P. y Rincón D.
Facultad de Psicología de Sevilla
Junio 2015
Los conceptos memoria y emoción son términos que han ido unidos a lo largo de la historia de la Psicología. A raíz de esta idea nos encontramos ante el presente estudio, el cual pretende estudiar si el recuerdo de un hecho feliz o triste afecta, respectivamente, a un mayor recuerdo de palabras positivas o negativas o neutras, y con ello al estado de ánimo.De esta manera, les proporcionamos a los sujetos unas listas de palabras con contenido emocional (positivo, negativo o neutro) a las que debían prestar atención y, a continuación, tratamos de inducir a un estado de ánimo concreto a través de una redacción sobre un recuerdo feliz o negativo. Así pues, vemos, a partir de los datos obtenidos en los resultados, como se cumple nuestra hipótesis al afectar a la emoción pero no al recuerdo de palabras.
Palabras clave: Estado de ánimo, recuerdo, memoria y emoción, palabras positivas, neutras, negativas
The concepts of memory and emotion are terms that have been linked throughout the history of Psychology. Following this idea we face the present study, which aims to study if the memory of a happy or sad event affect
respectively, to a greater recall of positive, negative or neutral words, and thus to the mood.In this way, we provided to the subjects a list of words with emotional content (positive, negative or neutral) they had to pay attention to, and then, we tried to induce a specific frame of mind through an essay about a happy or sad memory.Finally we see, from the data obtained from the results, as our hypothesis is true to affect emotion but not the memory of words.
Key words: Frame of mind, remembrance, memory and emotion, positive, neutral, negativewords,
Estudios muy recientes dedicados a la memoria y la emoción argumentan que la primera se ve influenciada por la segunda (Aupeé, 2007). No obstante, en nuestro estudio hemos demostrado que también puede pasar justo al revés, pues es posible una congruencia en la relación del estado de ánimo sobre la memoria.
Comencemos mencionando la teoría de Bower (1981), quien argumenta que los estados de ánimo depresivos tienden a incrementar la accesibilidad y la activación de cogniciones negativas. Atendiendo a esta teoría, podemos considerarnos en la línea que marca este autor, pues en nuestro experimento al inducir un estado de ánimo depresivo o triste las respuestas cognitivas en el test siguen dicho camino.
Partiendo de la línea de que los estados de ánimo y las emociones modifican la memoria, dichos estados constituyen un componente de gran parte del pensamiento, por ello se sabe que los estados de ánimo y las emociones sesgan el recuerdo de la información almacenada.
Es necesario hacer referencia a las teorías asociativas y mecanicistas y a las teorías motivacionales. Las teorías asociativas y mecanicistas sostienen que la memoria puede estar modulada como una red de conceptos relacionados que describen un acontecimiento.
Sin embargo, debemos tener en cuenta que tanto las teorías motivacionales como las contextuales tienen una visión mucho más dinámica sobre la relación entre memoria y emoción. Las teorías motivacionales instan que los objetivos y aspiraciones de las personas son de vital importancia para el tipo de información que recuerdan mientras que las teorías contextuales defienden que la emoción no es únicamente una señal estática de recuperación de recuerdo, sino que la emoción es una parte intrínseca del contexto en el que el evento es
muestras como las personas con depresión tienen un mayor recuerdo de palabras negativas que los controles.
Las teorías motivacionales defienden que la motivación de las personas juegan un papel fundamental en el tipo de recuerdos que evocan. Los partidarios de estas teorías señalan a un creciente cuerpo de investigación que contradice los resultados predichos por la teoría asociativa de la red. En las teorías de motivación, los recuerdos son vistos como aspectos dinámicos y de desarrollo individual y no como algo estático como los nodos en una red asociativa.
Los enfoques motivacionales en la memoria suelen utilizar una perspectiva narrativa, defendiendo que las personas comprenden y organizan su vida a través de historias. Singer señala que la repetición de cierta carga emocional y personal de recuerdos significativos, llamada "memorias autodefinidas", genera un conocimiento básico de la autoconciencia de la cual se crea una narrativa personal. Tales recuerdos autodefinidos constituyen el eje central de la vida de un individuo.
Esta teoría sugiere que los participantes tendrán un recuerdo de palabras más positivo o negativo dependiendo de a qué le evoquen (transporte) las palabras mostradas en episodios anteriores de sus vidas.
La teoría motivacional abarca diferentes factores que determinan la autorregulación (entendida como una búsqueda del equilibrio) emocional, que se corresponde con el hedonismo en sí, es decir, el sentirse bien. Este principio se basa en el encuentro del estado de ánimo positivo y la huida del estado de ánimo negativo. La existencia de estos dos conceptos de encuentro y huida explica por quéel recuerdo del estado de ánimo congruente se observa más fácilmente en los estados de ánimo felices que en los tristes.
El enfoque hedónico puede no ser correcto al sugerir que el aspecto más importante de los efectos emocionales es su calidad hedónica (que recordemos que era la búsqueda del estado de ánimo positivo/satisfactorio) y también sugiere incorrectamente que no hay motivos para inhibir el buen humor o para mantener los malos.
Un conjunto más preciso de supuestos destacaría como los estados de ánimo y las emociones pueden trasmitir información sobre el bienestar de una persona y sobre el grado en que se están cumpliendo los planes y objetivos actuales. Por muchas razones, el mal estado de ánimo a veces son útiles y el buen estado de ánimo a veces contraproducente.
La ansiedad o irritabilidad pueden no estar de más e incluso llegar al punto de resultar muy útiles en una situación que requiera concentración, la resolución de problemas analíticos o cuando uno debe motivarse para trabajar duro y renunciar a la relajación y el juego.La ira también puede sernos de utilidad para comunicar el disgusto, y por otra parte, la felicidad y la alegría son capaces de
debilitar la motivación para trabajar duro y concentrarse en los pequeños detalles. Por lo que puede haber muchas situaciones en las que se produzca el estado de auto-regulación emocional, es decir, que el hedonismo erra en el sentido de que a veces no es lo mejor huir de según qué estados de ánimos, ya que como vemos con estos ejemplos, las carencias de unos sentimientos son suplidos con otros y viceversa.
Por otra parte, las memorias de estado incongruente observadas han podido deberse a los estudiantes que se encuentren en la necesidad para reducir la intensidad de sus estados de ánimo, así que los sujetos pueden ser motivados para moderar sus estados emocionales (Memoria no autobiográfica).
Por tanto, existen pruebas de que hay recuerdo incongruente cuando el estado de ánimo es inadecuado. Esta incongruencia también se puede dar en laboratorios, donde los sujetos saben que sus emociones son objeto de estudio.
Los resultados indican que al trabajar solos (en vez de que con personas desconocidas) no se confunden en sus decisiones según el estado de ánimo (a diferencia de los acompañados).
Como conclusión, las personas pueden eliminar un estado de ánimo en función de la expectativa de interacción social. Es decir, se trabajará mejor con una persona afín, modificando el estado de ánimo inicial.
Existen más investigaciones que siguen la línea hasta ahora expuesta, como el que se centra en las diferencias individuales de la personalidad y cómo correlaciona con la regulación de los estados de ánimo.
Entre estos experimentos cabe mencionar a Shedule (1980), que postula que los participantes que están por debajo de una determinada mediana, utilizaban su propio estado de de ánimo para recuperar la memoria congruente. En cambio, los que estaban sobre la mediana y tenían mayor autocontrol, no dependieron de ningún estado de ánimo.
Smith y Petty (1995) comprobaron, al igual que Shedule, que no se suele memorizar el recuerdo incongruente aun teniendo gran autocontrol.
En un tercer experimento, se estudió el recuerdo incongruente y se consiguió
diseñar un experimento en el quelos participantes tendían al recuerdo
incongruente sin tener en cuenta el nivel de autocontrol.
Existe un modelo que comenta que durante determinadas situaciones donde el
recuerdo del estado anímico es fuerte, las diferencias individuales no ejercen
efectos adicionales. Este modelo se apoya en base a que en el tercer
experimento mencionado anteriormente, los sujetos con mayor autocontrol
en la investigación. En cuanto al sexo, encontramos 10 mujeres y 20 hombres. Los participantes son muy distintos entre sí, en cuanto a nivel adquisitivo y conocimientos. El idioma es español.
Materiales
Se utilizó una Escala de Valoración del Estado de Ánimo [EVEA, Sanz, J. (2001).], la cual medía el nivel de cuatro grandes categorías emocionales (Alegría, Depresión, Ansiedad e Irascibilidad) a partir de 16 ítems (4 por categoría) donde encontrábamos Tristeza, Irritabilidad, Alegría, Melancolía, Tensión, Optimismo, Nivel de Alicaído, Ansiedad, Enojo, Nivel de estar apagado, Nivel de estar molesto, Nivel de estar jovial, Intranquilidad, Ira, Nivel de estar contento y Nerviosismo.
Cada uno de los ítems debían ser puntuados del 1 al 10 dependiendo del estado anímico del sujeto provocado por la inducción de recuerdo triste o recuerdo alegre y a partir de una media aritmética con cuatro datos se calculaba el valor final de la categoría.
Se les presentaron dos listas de palabras en formato de Power Point, una pre test y otra post test, las cuales se componen de 42 palabras respectivamente donde encontramos una clasificación de éstas en tres categorías conforme a sus connotaciones: Palabras negativas, palabras positivas o palabras neutras , las cuales fueron clasificadas así por su carga anímica. El número de palabras positivas, negativas y neutras por lista era el mismo y se distribuían de manera azarosa. Ambas listas (pretest y postest) albergaban 42 palabras escritas en mayúsculas y con una letra negra Arial de tamaño 80. En cuanto a la categoría gramatical de las palabras de las lista pre-test, observamos que hay 14 palabras por categoría gramatical, es decir, 14 verbos, 14 sustantivos y 14 adjetivos. En la lista post-test hay 14 sustantivos, 15 verbos y 13 adjetivos. Entre ambos tests hay una diferencia de 30 minutos.
Se les presentó adicionalmente después de cada presentación de pretest y postest, unasimágenes de paisajes de un depósito online (http://es.123rf.com/ search.php?word=paisaje&imgtype=0&t_word=Landscape +Africa&t_lang=es&oriSearch=deposito&srch_lang=es&orderby=) con carga emocional aparentemente neutra, con la intención de inducir un estado de ánimo de dicha índole.
Una vez presentadas las imágenes, se le pide a la mitad de los sujetos que recuerden un momento alegre y a la otra mitad uno triste, redactándolo en la parte trasera del documento previamente proporcionado de la puntuación sobre 10 del estado de ánimo.
Se necesitó lápiz (goma y sacapuntas si fuera necesario), papel para escribir las palabras recordadas y un ordenador (posteriormente a la hora de tratar con
los resultados, el paquete estadístico SPSS, el programa de Excel y un documento Word abierto desde el programa Microsoft Word 2007).
Procedimiento
A principios de Abril de 2015 se aplicó la prueba a los sujetos de la muestra, los cuales fueron repartidos de forma que dos de ellos tuvieron que realizar la prueba 8 veces y los otros dos 7 veces, así se consiguieron los 30 casos anunciados.
En el experimento hemos analizado el efecto del estado de ánimo sobre el recuerdo de palabras afectivas. Por tanto supone un diseño 2 (estado de ánimo: positivo vs. negativo) x 2 (fase pretest-postest) x 3 (palabras: positivas, neutras, negativas).
Dicho experimento se divide en dos fases, fase PRETEST y fase POSTEST, las cuales son explicadas con detalle a continuación:
FASE PRETEST: En esta primera fase, se llevó a los sujetos a un lugar apartado donde pudieran realizar la prueba sin interrupciones. Posteriormente, se le explicó a cada sujeto que debía prestar atención a las diapositivas con palabras que se le iban a presentar, y seguidamente se procedió a la visualización de la lista pre-test del cuestionario EVEA. Mientras tanto el experimentador se retiraba y dejaba al sujeto prestar atención y sin interferencias, para que se sintiera tranquilo y pudiera realizar la actividad con el menor detrimento posible. Al acabar esta primera fase se le pasaba el Power Point con las imágenes neutras a los sujetos de forma inmediata, sin demora, informándoles previamente de que debían atender a las imágenes que se iban a presentar. Al terminar la presentación Power Point de imágenes neutras se procedía a la entrega del cuestionario EVEA al sujeto y se rogaba que lo leyese y rellenase de forma sincera siguiendo las instrucciones que en este venían inscritas, también se les pidió que no se pensaran mucho las respuestas pues no iban a ser evaluadas críticamente a modo de examen.
En el cuestionario EVEA los sujetos tenían que puntuar de 0 a 10 un total de 16 ítems en función de su estado de ánimo en ese momento específico. Estos ítems formaban parte de una de las cuatro grandes familias de estados de ánimo que se estudiaban en la prueba. En la parte final del cuestionario se incluía un último apartado en el que se le pedía a los sujetos, de manera directa, que recordaran el máximo número de palabras de la fase de aprendizaje para poder distinguir el número total de palabras neutras, positivas y negativas que recordaban.
Finalmente, se dividían los ítems en las cuatro categorías ya mencionadas y se pedían que calculasen el promedio de cada estado de ánimo. Una vez finalizado el procedimiento, se explicó brevemente a los sujetos el objetivo de la
Gráfica E1, representa las puntuaciones medias en 4 estados de ánimo de los sujetos del grupo de recuerdo alegre (grupo1)
Gráfica E2, representa las puntuaciones medias en 4 estados de ánimo de los sujetos del grupo de recuerdo triste (grupo2)
La gráfica P1 muestra el recuerdo medio de palabras afectivas antes y después de inducir un estado de ánimo positivo (gráfica superior) y en la gráfica P2 antes y después de inducir un estado de ánimo negativo (gráfica inferior). Con relación al grupo Ánimo Positivo (P1) no se observa un recuerdo significativamente mayor de las palabras positivos tras la inducción del estado de ánimo positivo (pretest-postest), t(1, 29)= -.435, p>.05. Tampoco al recuerdo de palabras neutras, t(1, 29)= .536, p>.05, ni al de palabras negativas, t(1, 29)= .280, p>.05.
Gráfica P1, representa el recuerdo de palabras en el pretest y postest en el recuerdo positivo.
En cuanto al grupo Ánimo Negativo (P2) no se observa un recuerdo significativamente mayor de las palabras positivos tras la inducción del estado de ánimo negativo (pretest-postest), t(1,29)= -.435, p>.05. Tampoco al recuerdo de palabras neutras, t(1, 29)= .536, p>.05, ni al de palabras negativas, t(1, 29)= .280, p>.05.
Gráfica P2, representa el recuerdo de palabras en el pretest y postest en el recuerdo negativo.
Discusión
Como ya se ha mencionado, en este experimento se pretende analizar el efecto que tiene el estado de ánimo sobre el recuerdo de una lista de palabras. Sin embargo los resultados obtenidos no eran del todo los esperados, pues hemos provocado en la práctica del experimento un efecto en la emoción tanto con recuerdo triste como con recuerdo alegre, sin embargo el número y tipo de palabras recordadas (positivas, negativas o neutras) no parece mostrar una influencia significativa debida al efecto emocional, pese a que sí haya mayor recuerdo de palabras positivas en el recuerdo positivo y mayor recuerdo de palabras negativas en el recuerdo negativo.
A la vista de los datos obtenidos, con estos resultados comprobamos que son congruentes en lo referente al estado de ánimo, pero incongruentes en lo referente al recuerdo de palabras. De ello podemos deducir que se consigue una inducción para estado de ánimo pero no para el recuerdo de palabras, con lo cual la eficacia obtenida es de un 50%, no hay total verificación.
Podríamos atribuir esa parte de incongruencia a variables extrañas que influyen en los sujetos a la hora de realizar la prueba y que no son controlables para los experimentadores. Entre esas variables podríamos encontrar el cansancio de los sujetos en el momento de realizar la prueba, su estado de ánimo (éste es concreto es muy importante pues no podemos controlar la historia previa del sujeto antes de que éste realice la prueba), el lugar donde realice la prueba (influye si es un entorno favorable para la ejecución del sujeto), sus tendencias emocionales (repulsiones, atracciones, familiaridad con las imágenes que se le presenta), su experiencia, actitud y disponibilidad previa, y muchas más variables que pueden estar implicadas. También la poca diferencia temporal entre pretest y postest.
Sin embargo podríamos aplicar estrategias: podemos replantear el experimento teniendo en cuenta el máximo posible de variables extrañas para que no influya en los resultados, de esta manera tendríamos muchas más garantías de conseguir la inducción.
También cabe la posibilidad de que el método de inducción no haya sido lo bastante significativo o potente para conseguir la inducción deseada, podríamos haber puesto imágenes más emocionales al menos, con ello se conseguiría mayor recuerdo de positivas y negativas. Asimismo, también podríamos variar el método de inducción, en vez de un recuerdo triste y recuerdo alegre, podríamos presentar vídeos con cagas emocionales positiva (como una canción popular) o de carga negativa (como un vídeo sobre “El Holocausto”).
Un factor que podría resultar esencial es el sexo de los participantes. Si tenemos en cuenta que las mujeres tienen un índice mayor de intelectualidad y como consecuencia, más destreza para el uso semántico, se plantea la opción de aumentar el tamaño de la muestra femenina (nº de mujeres), con el fin de aumentar el nº de palabras recordadas y lograr una mayor congruencia en los resultados convenientes.
De cualquier manera, este desnivel hallado en nuestros resultados conviene compararlo con modelos teóricos que pretendieron explicar los efectos del estado de ánimo sobre el comportamiento.
Hagamos un énfasis en la teoría contextual. Ésta teoría es la que mejor se ajusta bien a nuestros resultados, pues defiende que el contexto condiciona el estado de ánimo y también la memoria, entendiendo la propia emoción como un factor componente del contexto. Por esta razón, la capacidad para recordar
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