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Actividades para trabajar las emociones en niños: Cuentos, juegos, diarios y más, Apuntes de Psicología

En este documento se presentan diferentes actividades para trabajar las emociones en niños, desde la lectura de cuentos y la creación de diccionarios de emociones hasta el uso de apps y juegos. Se incluyen recomendaciones de libros y juegos para facilitar el proceso.

Tipo: Apuntes

2020/2021

Subido el 09/10/2021

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karlly-guerrero 🇻🇪

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Desarrollar la inteligencia y gestión emocional en los niños
Las emociones más comunes son: la ira, el miedo, la tristeza, la
sorpresa, el asco o la alegría. Otras aparecen por la vivencia
prolongada de las básicas o por la combinación de las mismas
(diversión, anticipación, desprecio, vergüenza…). Se puede
trabajar la gestión en los niños desde los cuatro años. “Algunas
nos causan malestar o dolor. Puede parecer que las hay positivas y
negativas. Si ahondamos más, en realidad no hay emociones
negativas, porque es adecuado sentirte triste cuando sufres una
pérdida o ira ante una situación de injusticia. Sería inapropiado
sentirte alegre cuando te dan una mala noticia, esto es, todas las
emociones pueden ser adecuadas o no, en su justa medida y
dependiendo del contexto en el que nos encontremos. Muchas
veces el niño no sabe cómo expresar determinada emoción y se
bloquea y enfada”, refiere el profesional.
El primer paso para poder desarrollar la inteligencia emocional/de
los niños es que los padres y educadores seamos conscientes de la
importancia que tiene”. “Debemos servir como ejemplo positivo
de aquello que intentamos inculcar, siendo los primeros en
gestionar nuestras emociones con inteligencia y autocontrol para
que los niños nos imiten”, prosigue el experto en habilidades
sociales.
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¡Descarga Actividades para trabajar las emociones en niños: Cuentos, juegos, diarios y más y más Apuntes en PDF de Psicología solo en Docsity!

Desarrollar la inteligencia y gestión emocional en los niños

Las emociones más comunes son: la ira, el miedo, la tristeza, la sorpresa, el asco o la alegría. Otras aparecen por la vivencia prolongada de las básicas o por la combinación de las mismas (diversión, anticipación, desprecio, vergüenza…). Se puede trabajar la gestión en los niños desde los cuatro años. “Algunas nos causan malestar o dolor. Puede parecer que las hay positivas y negativas. Si ahondamos más, en realidad no hay emociones negativas, porque es adecuado sentirte triste cuando sufres una pérdida o ira ante una situación de injusticia. Sería inapropiado sentirte alegre cuando te dan una mala noticia, esto es, todas las emociones pueden ser adecuadas o no, en su justa medida y dependiendo del contexto en el que nos encontremos. Muchas veces el niño no sabe cómo expresar determinada emoción y se bloquea y enfada”, refiere el profesional. El primer paso para poder desarrollar la inteligencia emocional de los niños es que los padres y educadores seamos conscientes de la importancia que tiene”. “Debemos servir como ejemplo positivo de aquello que intentamos inculcar, siendo los primeros en gestionar nuestras emociones con inteligencia y autocontrol para que los niños nos imiten”, prosigue el experto en habilidades sociales.

1. Juegos con el espejo y reconocimiento facial: Nuestra cara es el principal medio por

el que transmitimos nuestro estado de ánimo. Con estos juegos pueden reconocerse

en fotografías o dibujos e incluso en nuestros rostros. Para niños más mayores,

desde 6 años, podemos ir un paso más allá y preguntar ¿cómo se siente? (haciendo

referencia al dibujo/foto). A continuación, se le pide que imite la cara que ve en la

foto y que responda a: “Yo también me siento..., cuando...”.

2. Cuentos e historias: Para trabajar las emociones en niños de más de 6 años,

podemos recurrir a cuentos o historias y después realizar preguntas sobre ellos

acerca de lo que sienten los personajes o qué sentirían ellos en el lugar de dichos

personajes. “El monstruo de colores”, de Anna Llenas, ayuda a relacionar cada

emoción con un color. O “La rabieta de Julia”, de Beatriz Montero, trata el enfado.

3. Juegos cooperativos y comunitarios: El sentido de pertenencia a un grupo, sentir

que todos trabajamos por un mismo fin, nos ayudará a desarrollar habilidades

sociales básicas para una vida plena en sociedad. Además, sentirnos importantes

donde estemos nos da autoestima y nos empodera.

4. Aulas con movimiento: Las personas también aprendemos a través de nuestro

cuerpo, y el movimiento libre es fundamental para muchos niños con un gran

desarrollo o predominio de la inteligencia kinestésica (capacidad por la cual se

pueden expresar sentimientos mediante el cuerpo).

5. APP: Jugar con app sobre emociones y estados de ánimos con los pequeños de una

forma controlada. Es uno de los medios para llegar a un fin: La inteligencia

emocional.

6. Espacios de diálogo bidireccional y a “ras de suelo”: Sentirte escuchado resulta

gratificante. La ya conocida “Asamblea” es una herramienta superútil para hablar,

escuchar, imitar y generar conciencia comunitaria.

7. Técnicas y juegos específicos de gestión emocional y relajación: Lograr sacar de

cada clase 10 minutos es suficiente para poder instaurar una rutina de trabajo

personal, focalización de la atención e introspección.

ACTIVIDADES PARA APRENDER A

RECONOCER Y NOMBRAR EMOCIONES:

1. Crear un DICCIONARIO DE EMOCIONES propio:

Esta actividad puede realizarla a cualquier edad (a partir de unos 2 años), pues puedes adaptarla tanto para niños de infantil o preescolar, de primaria o incluso para adolescentes. Consiste en coger varias fotografías con personas, niños o personajes expresando una emoción y los niños deben identificar la emoción y clasificar las imágenes. Las fotografías las puedes buscar en internet e imprimirlas con anterioridad. Pero te recomiendo que algunas las busquéis juntos en revistas o periódicos. Para los más pequeños puedes empezar con un par o tres de emociones básicas (alegría, tristeza, enfado, miedo, amor o asco) e ir ampliando progresivamente a otras emociones más complejas. Podéis pegar las fotografías en la página de una libreta y escribir bien grande el nombre de la emoción que representan. Aprovechad para hablar de esa emoción en concreto : cómo se manifiesta físicamente en nuestro cuerpo, qué cosas nos producen dicha emoción, que pensamientos nos provoca, que podemos hacer al sentirla,... En función de la edad lo podéis escribir en la libreta y así vais creando un diccionario propio de emociones. En el aula podéis hacer lo mismo o crear murales para colgar en la clase. ¿Qué trabajamos con esta actividad? Reconocimiento de las emociones, vocabulario emocional, consciencia emocional, expresión física y no verbal de las emociones

2. Leer CUENTOS de EMOCIONES:

Como ya he comentado antes, los libros pueden ser nuestros grandes aliados en la educación emocional de los niños. Por ejemplo: nos ayudan a tener mayor vocabulario emocional, a reconocer e identificar emociones, a comprender nuestras experiencias vitales (pasadas o futuras), a empatizar con los demás, a poner consciencia y palabras a lo que nos sucede (eso nos ayuda a sobrellevarlo mejor), nos muestran modelos y estrategias para resolver conflictos, nos

reconfortan, fomentan el diálogo,... Lo más importante es:  Escoger bien el cuento para que nos ayude a trabajar las emociones de forma correcta pero sin perder de vista al función básica de la literatura en la infancia: que es entretener, divertir y enganchar al lector. Tienes las claves y algunos ejemplos en Cuentos para la Educación Emocional (Parte I).  Su simple lectura ya es suficiente pero puedes maximizar el potencial educativo del cuento si haces preguntas de curiosidad sobre aspectos emocionales del libro , como por ejemplo: "¿qué crees que siente el personaje?", "¿por qué, qué te lo indica?", "¿y si estuviera contento, cómo lo sabrías?", "¿cómo crees que podría actuar?", "¿qué harías tú en su lugar?", "¿qué otras cosas podría hacer?”, "¿cómo podría calmar su rabia o enfado?" ,... Tienes más ideas en Cuentos para la Educación Emocional (Parte II).  Aprovechar la lectura para reflexionar con los niños en qué momentos han experimentado ellos esas emociones a lo largo de su día y, si procede, qué hicieron o podrían haber hecho para sentirse de otra manera. Algunos cuentos que te pueden ser útiles:  "El monstruo de colores" de Anna Llenas, en cartoné para los más pequeños (+ año). También puedes encontrar la versión normal y la versión pop-up (estos para + años). Descúbrelo en mi reseña.  "El bestiario de las emociones", a partir de 2 años: graciosos y expresivos animales para ir identificando y nombrando emociones con los más pequeños.  "Las emociones de nacho", a partir de 3 años.  Los mejores cuentos para trabajar las emociones con los niños: una cuidada selección de libros sobre emociones concretas vistas a través de grandes historias que nos ayudan a entenderlas mejor.  "El emocionario del inspector Drilo" de Susanna Isern (+5-6 años): un repaso por la emociones más importantes, cada una contextualizada en una pequeña historia inicial y con consejos sobre cómo gestionarla y reconocerla en uno mismo o en los demás. Más info en mi reseña.

4. Actividad "DIBUJAMOS EMOCIONES": Esta es una actividad muy sencilla. Ponemos un espejo delante del niño y le ayudamos a representar las expresiones de cada emoción , luego las puede dibujar en un papel y escribir cuándo se ha sentido así. Y AL ACABAR...."Fotomatón emotivo": Ahora que hemos trabajado las expresiones faciales de las emociones podemos jugar a hacernos fotografías unos a otros expresando diferentes emociones con los gestos y guiños faciales adecuados. ¡Será divertidísimo! 5. Juego "MEMORI DE EMOCIONES": Con las fotografías de la actividad anterior podemos montar un memori casero de emociones. Necesitamos imprimir un par de fotografías del niño expresando cada emoción. Luego las pegamos en tarjetas idénticas que podemos hacer con cartones cuadrados. ¡A jugar! Recuerda que se ponen las piezas boca abajo y cada participante las va levantando de dos en dos. Si son iguales, se las queda y vuelve a tirar. Gana quien tiene más parejas. Podemos aumentar la dificultad añadiendo más emociones o colocando fotos de dos niños distintos para una misma emoción. Tienes más detalles de este juego en Manualidad: memori de emociones TRUCO: Plastifica las fotografías para que no se gasten con el roce de la mesa al ponerlas boca abajo. Si no puedes plastificarlas píntalas con barniz transparente..

  1. Actividad con MÚSICA, PINTURA Y EMOCIONES: La música nos despierta recuerdos y experiencias, pero además nos evoca emociones. En esta actividad uniremos la música, la expresión artística y la educación emocional.

Pintando la rabia

Pondremos a los niños piezas musicales diferentes y dejaremos que pinten libremente las emociones que les provocan. Luego hablaremos de lo que han experimentado y dibujado. Te explico con más detalle esta actividad en Expresamos nuestras emociones con música, pintura y el cuento "Lola se va a África". Y AL ACABAR.... Podemos volver a poner las canciones y bailar expresando con todo el cuerpo la emoción que nos evoca la música. Es importante que conozcamos como la emoción afecta a las distintas partes de nuestro cuerpo, pues no solo se manifiesta en nuestra expresión facial

7. Juego "DOMINÓ DE LOS SENTIMIENTOS": Este es un dominó especial donde en cada ficha tenemos: en la parte derecha el nombre de una emoción y en la parte izquierda una situación que puede provocar otra emoción. En esta fotografía tienes 2 ejemplos:

Si hay niños de diferentes edades puedes preparar dos fajos de tarjetas, uno con emociones más básicas y otro que incluya también emociones más complejas. De igual modo, puedes ir aumentando la dificultad del juego a medida que los niños vayan dominando más sus sentimientos y emociones

9. Juego de "MÍMICA DE EMOCIONES": Se preparan varias tarjetas y se escribe en ellas diferentes emociones (te dejo un imprimible en el pdf final). Luego el niño coge una tarjeta y debe representar la emoción mímicamente. El resto debe adivinarla. Quien la acierta es el siguiente en salir. Si somos muchos, podemos hacer grupos. Podemos incrementar la dificultad poniendo emociones o sentimientos menos conocidos por los niños. Con esta actividad tan fácil los niños aprenden vocabulario emocional, a poner palabras a cosas que han sentido, a fijarse en cómo se manifiestan sus sentimientos en todo el cuerpo, a observar a los demás, a prestar atención a la comunicación emocional no verbal y a los gestos y expresiones corporales de las emociones. TRUCO: Cuando el niño no sepa cómo representar la emoción podemos dejar que intente explicarla, poner un ejemplo o contarnos una situación donde él mismo la experimentó. También podemos aprovechar el cambio de turno para que cada uno recuerde alguna experiencia relacionada con dicho sentimiento y reflexionar un poco todos juntos 10. Juego "BINGO DE EMOCIONES": ¡Un juego sencillo pero bien entretenido!

No tiene mucho misterio: cada jugador tiene un tablero y se van sacando las tarjetas de emociones y poniendo una marca en la que es igual en nuestro tablero. Gana quien primero tiene una línea (horizontal o vertical) llena. Lo puedes descargar aquí. Fuente

ACTIVIDADES PARA APRENDER A

GESTIONAR LAS EMOCIONES:

11. ENTENDIENDO NUESTRO CEREBRO EMOCIONAL:

El primer paso para poder gestionar bien nuestras emociones y lograr que no nos hagan rehenes de la impulsividad del momento es conocer por qué se dan y qué mecanismos se activan en nuestro cerebro cuando sentimos emociones fuertes. Te recomiendo la lectura el libro "El cerebro del niño", de Daniel J. Siegel. Para mí es un súper imprescindible porque hubo un antes y un después en mi vida al leerlo, me ayudó mucho a comprender por qué mis hijos actuaban cómo actuaban, cómo se desarrolla su cerebro, la relación de todo esto con sus emociones,... fue muy revelador y me ayudó a empatizar más con ellos y sus sentimientos. De igual modo es importante que los niños conozcan todos estos conceptos. Para saber cómo explicarlo a los niños te recomiendo este artículo en inglés How to

rueda para escoger una manera de gestionar esa emoción y ¡ponerla en práctica! TRUCO: Aprovecha mientras hacéis la rueda para recordarle al niño que todas las emociones son buenas y deben expresarse, pero que debemos esforzarnos para encontrar la mejor manera de hacerlo y así no dañar a los demás ni a nosotros mismos. No dudes en construir tu propia rueda y ¡dar ejemplo!

13. DIBUJANDO MIS EMOCIONES para regularlas: Un recurso fantástico para regular y apaciguar las emociones fuertes es dibujarlas mientras las estamos experimentando. Eso ayuda a reconectar cerebro emocional con cerebro racional. Además de que paramos, cambiamos de actividad y descargamos nuestra emoción de una forma sana y segura para todos. Solo debemos colocar un bote de colores y una libreta o montón de papeles en un lugar accesible para los niños. Les contamos con antelación que pueden acudir a dibujar su emoción cuando lo necesiten. Pueden garabatear o hacer dibujos más relajados. También pueden romper, arrugar o rasgar el dibujo una vez acabado. Así como hacer más de uno si lo necesitan. Todo se vale. RECOMENDACIÓN: Está bien que acompañemos a los niños mientras dibujan y vayamos reforzando y verbalizando sus sentimientos: "vaya, ¿así es cómo estás de enfadado? ¡eso es mucho!"; "a ver muéstrame cómo de enojado estás, ¡carai!", "¿sigues disgustado? a ver haz otro dibujo,... bueno parece que algo menos, ¿no?".

  1. Actividad "DIARIO DE MIS EMOCIONES": En niños más mayores (o para ti) en lugar de dibujar las emociones que estamos experimentando, es un muy buen recurso usar la escritura expresiva.

Consiste en hacer una especie de diario donde intentaremos hacer un pequeño balance del día, empezando por las cosas positivas y dejando para el final las negativas. Haremos hincapié en cómo nos sentimos, qué pensamientos tuvimos, cómo actuamos,… Podemos empezar a hacerlo de forma conjunta adulto y niño (sobre los 7 años) para que luego pueda ir haciéndolo él solo cuando crezca. El diario nos ayuda a aumentar nuestro bienestar porque nos hace más conscientes de las emociones que vivimos, sus causas, sus efectos, los pensamientos que provocan en nosotros, cómo solemos actuar,... Además podemos detectar patrones y nos ayuda a cambiar conductas o pensamientos destructivos por otros más conciliadores y saludables. Si no sabes por dónde empezar, una buena idea es usar una versión más guiada como: "Diario de las emociones. Pon color a tus emociones" de Anna Llenas.

  1. Recurso "RINCÓN DE LA CALMA" Y "MESA DE LA PAZ": El rincón de la calma es un lugar físico donde el niño puede acudir cuando se ve desbordado por sus emociones. En él encontrará algunos elementos que le pueden ayudar a recuperar la serenidad y la tranquilidad mucho antes. Te conté con todo detalle los elementos a poner en el rincón de la calma, cómo presentarlo a los niños y cómo usarlo en: Rincón de la calma + 5 cuentos relajantes+ 2 libros de mindfulness para niños.

buenas opciones:Reseguir laberintos de meditación. Se respira pausada y lentamente mientras con el dedo reseguimos el laberinto desde el inicio (flecha) hasta el corazón y vuelta atrás. Te dejo unos imprimibles en el pdf final.  Respirar tres veces mientras hacemos el siguiente movimiento con piedras: inspiramos lentamente mientras cogemos una piedra con la mano derecha. Expiramos lentamente mientras pasamos la piedra a la otra mano y la colocamos encima de uno de los pictogramas. Repetimos dos veces más con otras dos piedras distintas. Te dejo un imprimible en el pdf final. Otro recurso muy bueno para que los niños se relajen es practicar cada noche la RELAJACIÓN DE "EL CUBITO DE HIELO". Consiste en hablarle al niño y guiarle en la siguiente meditación: "eres un cubito de hielo, rígido, sólido, duro y frío. Encógete con las piernas dobladas y agarradas con los brazos fuertemente. Nota la tensión, aprieta todo tu cuerpo. Ahora observa cómo poco a poco aparece el sol en el horizonte. Empiezas a notar su calor, cómo te va calentado. Despacio ve soltando la tensión pues te estás derritiendo. Poco a poco ve extendiendo el cuerpo hasta quedarte tumbado a medida que el sol te calienta y te vas convirtiendo en un charco de agua líquida. Suelta y relaja todo el cuerpo. Derrítete, suéltate, ya no eres un hielo duro y en tensión, eres agua que fluye por todas partes." TRUCO: Cuando el niño se enfade o esté en tensión, puedes recordarle que está como el cubito de hielo y que si cierra los ojos puede observar cómo sale el sol y derretirse mientras se relaja y suelta toda esa tensión que tiene.

17. Dinámica de ESCENIFICAR CONFLICTOS:

Los juegos de roles o pequeñas representaciones teatrales son fantásticas para que los niños practiquen la resolución de conflictos y se pongan en la piel de los diferentes implicados, empatizando más con sus hermanos, amigos o compañeros. De este modo, cuando se encuentren en la misma situación (o parecida) tendrán más recursos para afrontarla con éxito y serán más conscientes de las emociones y sentimientos que experimentan todos. Del mismo modo, si el niño debe afrontar una situación nueva que le provoca angustia o miedo, es muy bueno escenificarla tantas veces como necesite para coger confianza. Incluso puedes ayudarle con pequeñas meditaciones guiadas donde él se ve en esa situación y logra superarla.

  1. Recurso "TÉCNICA DE LA TORTUGA": Podemos explicarle al niño el cuento de la tortuga y hacer una analogía con lo que a veces le sucede a él, así cuando esté enojado o enfadado y a punto de actuar de forma impulsiva (pegando, empujando, insultando, gritando o parecido) puede acordarse de la tortuga y actuar como ella. Es decir, resguardarse en un caparazón imaginario, para relajarse y pararse a pensar antes de actuar. Así le será más fácil encontrar soluciones a sus problemas sin dañar a los demás ni a él mismo. Si practicamos varias veces la técnica junto a los niños, con el tiempo serán capaces de aplicarla ellos solos cuando la necesiten y así ir ganando autogestión de sus emociones, a la vez que disminuirá su impulsividad. ACTIVIDADES PARA FOMENTAR LA EMPATÍA Y LAS BUENAS RELACIONES CON LOS DEMÁS:
  2. Juego "SOY TU" (para empatizar con el otro): Este juego es fantástico para empatizar con los hermanos o compañeros de clase. Es tan simple como hacer una serie de tarjetas con preguntas simples como: "color preferido", "compañero con el que te gustaría sentarte en el colegio", "comida que

Así que es nuestro trabajo ayudar al niño, desde bien pequeño, a darse cuenta de los sentimientos ajenos, la comunicación no verbal y el lenguaje gestual de las otras personas, pero también ayudarle a reconocer los actos que las personas hacen por él, agradecerlos y corresponderlos , por ejemplo: "¿has visto el conductor del autobús?, se levanta muy temprano cada día para llevarnos al colegio y al trabajo, ¿se lo agradecemos con un "buenos días"?". Esto junto a nuestro ejemplo es la herramienta más potente para enseñar empatía y su utilidad. Para dar más relevancia a esto podemos promover que el niño se preocupe por sus familiares o compañeros de clase , porque la solidaridad empieza con pequeños actos que luego podemos ir ampliando a otros ámbitos de nuestra vida. Así que si sabemos que un familiar o amigo del niño está pasando un mal momento o está enfermo, por ejemplo podemos animar al niño a mandarle un mensaje de ánimo por whatsApp, a escribirle una carta o postal, a acercarse a su casa con un libro o revista, a cocinar algo para él,... IDEA: Y en épocas remarcadas (como Navidad) podemos promover actitudes pro-sociales como llevar la ropa o juguetes que ya no usamos a personas que puedan necesitarlos

21. CUENTOS PARA DESARROLLAR LA EMPATÍA:

De igual modo que en nuestro día a día tenemos muchas oportunidades para fomentar la empatía en los niños, los libros son también una herramienta fantástica para ello, pues suelen instar al lector a ponerse en el lugar de los personajes y tratar de comprenderlos, así como observar las emociones que experimentan y las consecuencias emocionales de sus actos, tanto en ellos como en otros personajes. Podemos reforzarlo si mientras leemos hacemos preguntas del tipo: “ ¿cómo crees que se siente este personaje?"; "¿cómo crees que lo que hace el protagonista afectará a su amigo?" , entre otros. Casi cualquier historia puede servirnos, pero aquí te dejo una recopilación de cuentos que por sus características ayudan especialmente al lector a ponerse en el lugar del otro y empatizar: 11 Cuentos infantiles para desarrollar la empatía ACTIVIDADES PARA MEJORAR LA COMUNICACIÓN, LA ASERTIVIDAD Y LA ESCUCHA ACTIVA:

22. Actividad "BOTE DE LA COMUNICACIÓN": Este es un recurso muy potente para que cada uno exprese sus emociones, pueda verbalizar delante de los demás las cosas que le gustan (y las que no) y empatice con el resto de miembros de la familia o compañeros de clase. Además ayuda a crear vínculos afectivos y emotivos fuertes, propicia la comunicación y el diálogo respetuoso y refuerza la autoestima de todos los participantes. Es tan simple como tener un bote y papeles donde escribir esas cosas que los otros han hecho por nosotros y que nos han hecho sentir bien, usando la frase: "Me gustó cuando...".