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Asignatura: fuentes, Profesor: Fraga, Dolores, Carrera: Historia del Arte, Universidad: USC
Tipo: Apuntes
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Texto 22
En el inicio, cuando Dios omnipotente creó el cielo y la tierra, por encima de todos los animales y elementos creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, dotándoles de todas las virtudes. Luego, por envidia, hizo Lucifer caer en desgracia a Adán, induciéndole con su malicia y astucia a cometer pecado contra el mandamiento de Dios (primero a Eva, y luego a Eva y Adán), por lo cual Dios se indispuso con Adán e Hizo que el ángel los arrojase, a él y a su compañera, fuera del paraíso, diciéndoles: Por haber desobedecido el mandamiento que vuestro Dios os encomendó, habréis de transcurrir el resto de vuestra vida entre avatares y fatigas. Por lo cual, conociendo a Adán la falta por él cometida, y habiendo sido dotado por Dios de un espíritu noble, como corresponde a la raíz primaria y al padre de todos nosotros, llegó a la conclusión de que era necesario encontrar una forma de vivir manualmente, y así se pusieron manos a la obra, él con la azada y Eva con la rueca. Luego emprendió muchas artes necesarias y diferentes las unas de las otras; requiriendo unas mayor habilidad que otras, que no podían ser todas iguales: pues la más digna es la ciencia; aprendida aquélla, prosiguió con algunas que derivaban de ella, ya que es conveniente que aquélla se fundamente con la operación manual: y es éste un arte que se llama pintar, en el que conviene tener fantasía y destreza de mano, para captar cosas no vistas, haciéndolas parecer naturales y apresándolas con la mano, consiguiendo así sea aquello que no es. Y con razón merece ser colocada en segundo lugar después de la ciencia y coronarla con la poesía. La razón es la siguiente: que el poeta, con la ciencia originaria que posee, se hace digno y libre de componer y ligar el sí y el no como le plazca, según su voluntad. De la misma manera, el pintor es libre para representar una figura erguida, sentada, mitad hombre y mitad caballo, tal como le plazca, según su fantasía. Por todo ello tengo en gran estima a todas las personas que sienten la necesidad de encontrar la forma de poder adornar estas ciencias principales con alguna joya, aunque se pongan a ello con escasa pericia, poniendo al servicio de dichas ciencias el poco saber que Dios les haya dado. (...)
(...) Empieza entonces a dibujar con cuidado las cosas más agradables que se te ocurran: así irás acostumbrando a tu mano a mover el estilo sobre la superficie de la tablilla, sin apenas ver al principio lo que haces, marcando los trazaos poco a poco y en los extremos quieres hacerlas más oscuras, insiste más en ellos; por el contrario, en los relieves no insistas mucho. El timón y guía de esta técnica son la luz del sol, la luz de tu ojo y tu mano; pues la razón nada puede hacer sin la ayuda de estas tres cosas. Sin embargo, conviene que cuando dibujes la luz sea suave, y el sol te ilumine por la izquierda: y con esta precaución empieza a ejercitarte en el dibujo, tratando un poco cada día para que no te fatigues ni te envicies (...) (...) Si por casualidad ocurriese que, al dibujar en una capilla o pintar en un lugar poco a propósito, no te diera la luz del lado que desees, ni puedas mejorarla, da relieve a tus figuras o dibújalas guiándote por la que entre por las ventanas existentes en dichos lugares. Y así, siguiendo la luz, venga de donde venga, da relieve y volumen a tu dibujo, como ya se ha dicho. (...) Si la luz viniera con más intensidad de una ventana que de las otras en estos sitios, guíate siempre por la mejor; intenta, en la medida de lo posible, captarla y seguirla, ya que, de lo contrario, tu trabajo no tendría ningún relieve, y resultaría simple y poco trabajado. (...) (...) A continuación hablaremos de la forma de pintar un hombre muerto, es decir el rostro, el busto y todo aquello que quede al desnudo, tanto sobre tabla como en el muro: (...) sobre tabla cubre la zona como te he enseñado para pintar un rostro vivo y con colorido y, con el mismo procedimiento, marca las sombras con verdacho. Y no pintes ningún rubor en las mejillas, ya que los cadáveres no tienen color; por el contrario, toma un poco de ocre amarillo y prepara con él tres tonos para la carnación, mezclándolo con albayalde, témplalos como de costumbre y aplica cada tono en el lugar que le corresponda, difuminándolos bien entre sí, tanto en el rostro como en el resto del cuerpo. Y de la misma forma, cuando lo hayas pintado casi por completo, prepara otro tono más claro de carnación con el que marcarás los relieves hasta aplicar unos toques de albayalde puro en los realces más marcados. Después perfila todos los contornos con almagre oscuro mezclado con una pizca de negro; lo que recibe el nombre de sanguina. Y de la misma forma, aplica varios tonos de verdacho en los cabellos (que no parezcan vivos sino muertos). Y utiliza también sobre tabla las distintas formas y procedimientos que te enseñé para pintar barbas sobre el muro; y asimismo emplea este color de carnación para todo hueso de cristiano o de criatura racional (...).
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ser más gruesa y rehundirse más profundamente en el interior para hacerla más alta en el exterior, siendo la altura una vez y media el diámetro. Cuando hayas dibujado su altura, antes de estrechar el diámetro pon torres sobre él, a saber, una en la parte superior con ocho lados en la cual debería haber el mismo número de ventanas.
Debajo de esta torre debería haber cuatro torres cuadradas en cada una de las cuales debería ponerse tres pequeñas columnas y entre estas columnas las ventanas alargadas; entre éstas sobre la columna de en media debería haber una pequeña ventana redonda. Debajo de éstas cuatro torres en la hilera tercera debería darse forma a otras ocho torres, a saber, cuatro redondas en línea con las cuadradas de arriba, en las cuales se debería hacer pequeñas flores, pájaros, animales o ventanas y entre estas torres redondas, cuatro cuadradas todavía más anchas, en las cuales se deberían hacer medias figuras de ángeles, como si estuvieran sentados en ellas con sus alas. Debajo de éstos en la circunferencia más ancha del vaso, se deberían hacer cuatro arcos, ligeramente alargados en la parte superior y en los cuales deberían representarse los cuatro evangelistas, bien como ángeles, bien en la forma de animales. Entre estos arcos y extendiéndose hasta el mismo borde de la circunferencia deberían fijarse cuatro cabezas fundidas de leones u hombres, a través de las cuales tienen que pasar la cadena. Cuando todo esto haya sido dibujado de esta manera deberían ser golpeados por dentro y por fuera con herramientas de cincelar y martillos hasta que estén completamente moldeados, y entonces deberían ser pulidos y rascadas y grabados con punzones.