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La cuestión a tratar, “La existencia de Dios” es un tema que desde tiempos remotos ha sido la causa de una gran polémica en un porcentaje significante de la sociedad, muchos conocedores lo han debatido, y otros muchos se han cansado de discutirlo, por ello se va abordar desde distintos puntos de referencia, así como con las teorías de algunos filósofos.
Tipo: Apuntes
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Ensayo “La existencia de Dios”
1. Introducción La cuestión a tratar, “La existencia de Dios” es un tema que desde tiempos remotos ha sido la causa de una gran polémica en un porcentaje significante de la sociedad, muchos conocedores lo han debatido, y otros muchos se han cansado de discutirlo, por ello se va abordar desde distintos puntos de referencia, así como con las teorías de algunos filósofos. Considero que no es fácil cuestionar algo con lo que ha tenido que ver todo el desarrollo cultural de occidente, sobre todo pensando en que este Dios es una herencia de la edad media, en la cual, eran aquellos hombre religiosos y llamados a si mismo conocedores de Dios, quienes tenían todo el poder, y manejaban en todo ámbito, el desarrollo cultural. El objetivo primordial de este ensayo es precisamente, compartir la postura que adoptaré en el debate: deísmo, que es una doctrina teológica o postura filosófica que afirma la existencia de un dios personal, que tiene la creencia de la existencia y la naturaleza de deidades o deidad a través de la razón y la experiencia personal, creador del universo y primera causa del mundo, pero niega la providencia divina y la religión revelada, es decir, en lugar de hacerlo a través de elementos comunes como religiones, revelaciones, fe o tradiciones. Para comenzar, por la palabra Dios entendemos aquí un Ser Supremo que existe a con existencia absolutamente necesaria, y del cual depende el conjunto o universalidad de los seres que no son él. Hay un pensamiento con el cual me pretendo mantener firme “El hecho de que alcancemos a comprenderlo o no entendamos algo no quiere decir que no exista o no existió”, el principal argumento que va en contra de la existencia de Dios es que no existen pruebas para comprobarlo. 2. La existencia de Dios. Todas las pruebas racionales aducidas para la existencia de un Ser supremo se reducen, de un modo u otro, a tres tipos de argumentos. 2.1 El argumento ontológico , que afirma que un Ser cuya grandeza sea de tal magnitud que no pueda pensarse ningún otro ser por encima de él debe, necesariamente, existir, pues de no existir podría pensarse en otro Ser superior a él por cuanto ese otro Ser, además de ser pensado, tendría una propiedad más: la existencia. Pero, gracias a Kant sabemos que este argumento tiene una falla lógica fundamental. En efecto, si Dios existe debe ser, ciertamente, el creador de la
realidad (su causa primera; no necesariamente como antecedente temporal, pero sí como causa eficiente). En consecuencia, debe ser omnisciente y omnipotente. Pero, esta necesidad (que la causa primera debe ser omnisapiente, omnipotente, suprema) no implica su existencia; de la definición del ser necesario no se puede deducir la existencia de un ser necesario. La existencia no es un predicado lógico (aunque sí gramatical). Si decimos que Dios, además de omnipotente, omnisciente y bondadoso, es existente no estamos añadiendo un nuevo atributo (la existencia) a la noción de Dios, pues la existencia (o inexistencia) del objeto de una idea no es una cualidad de esa idea. 2.2 El argumento cosmológico , que enuncia la existencia de Dios por el hecho de que la contingencia (no necesidad) de todos los demás seres del mundo prueba la existencia de un Ser necesario. De nuevo, estamos infiriendo la existencia extramental de un concepto de la propia necesidad de tal concepto. De la imposibilidad de una serie infinita de causas hacia atrás queremos deducir la existencia de una causa primera; pero la imposibilidad de la regresión infinita es un principio del pensar, un axioma lógico necesario para poder argumentar; no una característica de lo real. La demostración cosmológica (figura ya en las obras de Platón y Aristóteles, en los tiempos nuevos la defendían Leibniz y Wolff) consiste en que Dios existe como causa primera de todas las cosas y fenómenos. Esta demostración se apoya en la admisión anticientífica de la finitud del mundo en el tiempo y la existencia de su causa inmaterial. 2.3 La prueba físico-teológica , que quiere deducir la existencia de un ordenador y diseñador inteligente para el mundo en virtud del orden y regularidad que la ciencia descubre en éste. Nuevamente, ello puede legitimarnos a pensar que, en caso de que existiera un Creador, éste sería, ciertamente, sabio y ordenado, pero no nos prueba su existencia. En suma, la noción de la necesidad solo reside en el pensamiento; es una condición formal de nuestro pensar. Todas las pruebas de la existencia de Dios incurren en la ilusión dialéctica de extrapolar el concepto y la noción de necesidad e hipostasiarla como una condición material del mundo real. La demostración teleológica (fue promovida por Sócrates y Platón y desarrollada posteriormente por los estoicos): en la naturaleza, todo está organizado de modo tan racional que esto puede explicarse sólo admitiendo la existencia de un ser razonable supranatural que pone en orden todos los fenómenos. Este argumento fue refutado por la teoría evolucionista de Darwin, que hizo ver que racionalidad en la naturaleza viva tiene causas naturales. San Agustín de Hipona adelantó la demostración ontológica, al afirmar que todos los hombres tienen el concepto de
de la religiosidad humana manifiestan la convicción de que existe un Dios creador, del cual dependen el mundo y nuestra existencia personal. Rene Descartes, hace mención de algunas pruebas de la existencia de Dios, la primer prueba de la existencia de Dios se encuentra en su gran obra el discurso del método (1637), es importante recordar la duda cartesiana, es así como el comienza a dudar y cuestionarse “¿Cómo es posible que piense en algo más perfecto que yo? Entonces fue en ese momento donde se Chi cuenta que debía existir alguna naturaleza que fuera efectivamente más perfecta que el, donde afirma que Dios es el punto de partida, hay dos cosas que nos deben quedar claro según el, cómo punto principal que no proviene de la nada y como segundo punto tampoco proviene de nosotros mismos. Entonces la idea de perfección se refiere a algo infinitamente superior a lo que nosotros somos. Un segundo argumento parte de la claridad del conocimiento, cuando una idea se manifiesta directamente a nuestro espíritu preciso y distinto. De igual manera él pensaba que nosotros podemos dudar de todo menos de nuestra existencia, “yo pienso” es el primer conocimiento seguro pero para dar una solución si los demás conocimientos son verdaderos ya a recurrir a Dios, por lo tanto no puede engañarnos, simplemente es perfecto.
4. Conclusión Como conclusión me gustaría enlistar algunos argumentos que me hacen creer en la existencia de Dios:
recuerdo, patrones repetitivos, paradigmas, o formaciones que se van arraigando a lo largo de los años. Por ello Dios nos dio la libertad enorme de decidir los actos, ahí ya no interviene el, pero es muy fácil culpar a Dios de aquello que solo es la consecuencia de lo que día a día vamos decidiendo, pero es el individuo capaz de determinar y elegir ser un ser productivo, improductivo o parásitos sociales. La ciencia no alcanza a vislumbrar algunos acontecimientos o fenómenos, por ejemplo, hace siglos se creía que la tierra era plana, pero conforme fue avanzando el tiempo, se descubrió que no lo era así, por lo tanto, considero que es muy probable que necesitemos miles de años más para lograr entender la existencia de Dios.