Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


LA INTEJECCIÓN , Apuntes de Traducción

Asignatura: Llengua A: Espanyol I, Profesor: Santiago Roca Marin, Carrera: Traducció i Interpretació (Anglès), Universidad: UA

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 24/09/2016

popa-romina-simona
popa-romina-simona 🇪🇸

3.5

(11)

25 documentos

1 / 34

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
LA INTEJECCIÓN
Tema_9
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9
pfa
pfd
pfe
pff
pf12
pf13
pf14
pf15
pf16
pf17
pf18
pf19
pf1a
pf1b
pf1c
pf1d
pf1e
pf1f
pf20
pf21
pf22

Vista previa parcial del texto

¡Descarga LA INTEJECCIÓN y más Apuntes en PDF de Traducción solo en Docsity!

LA INTEJECCIÓN

Tema_

[email protected]

Unidad lingüística  (^) Aunque actualmente se la considera como una unidad lingüística, su estatus no ha sido siempre el mismo a lo largo de la tradición gramatical, en primer lugar por su identificación con otras manifestaciones no lingüísticas de las emociones, como los gritos o los gestos; y, en segundo lugar, porque su estructura fonológica no responde a la habitual en el idioma. Sobre la interjección como categoría gramatical independiente siempre ha habido dudas, y por ello se la ha incluido en muchas ocasiones dentro de otras categorías.

La interjección en la gramática  (^) Lo que sí parece claro es que la interjección es un signo, pues vincula de forma estable un significante a un significado. Pero es un signo con ciertas particularidades:  (^) Es un signo inarticulado. Su significante no está articulado en fonemas, ya que la conmutación de un significante interjectivo por otro no conlleva un cambio en el contenido.  (^) Su significado no es descomponible en semas, sino que es un todo referencial que no puede analizarse en partes.

 (^) Es una unidad cuyas dos caras se presentan “en bloque” y carecen del grado de complejidad que caracteriza a cualquier signo léxico. En ella se neutraliza la referencia habitual del término que la sustenta para rellenarse con un valor de tipo emotivo, expresivo, apelativo.

 (^) Las interjecciones tienen realmente un significado modal, pues muestran la actitud del hablante ante el contenido del mensaje.  (^) Las interjecciones son signos autónomos o sintagmas que se combinan necesariamente con una entonación exclamativa y pueden constituir una comunicación lingüística completa. Se trata de sintagmas mínimos, ya que no presentan, como sí lo hacen otras categorías, signo léxico y morfológico combinados.

 (^) La interjección no puede combinarse con otras y funcionar como parte de una unidad superior; no puede formar grupo sintagmático. Aunque una interjección conste de varios signos autónomos (“¡toma ya!”), no hay dependencias sintácticas entre ellos.  (^) Se trata de signos exclusivamente léxicos, sin información gramatical morfemas de modo, género, número…). Esta naturaleza léxica explica la constante renovación que se produce en su inventario, muy sujeto a variables diatópicas, diastráticas y diafásicas.

 (^) Desde el punto de vista semántico , se trata de unidades no conceptuales, a las que no puede asignarse una referencia.  (^) Además, se asocian sistemáticamente a una entonación exclamativa.

 (^) Desde el punto de vista funcional , la interjección se define a partir del concepto de “combinación” de L. Hjelmslev, ya que puede coexistir en la expresión con unidades pertenecientes a las demás categorías (sustantiva, adjetiva, adverbial y verbal).  (^) Además, la interjección no posee un comportamiento sintáctico específico. Se trata de un elemento marginal que no se inserta con una función sintáctica determinada en la estructura oracional.  (^) Asimismo, a diferencia del resto de categorías gramaticales, la interjección es un sintagma único en cuyo interior no se establece ningún tipo de relación sintáctica.  (^) Por eso en una interjección como “¡toma ya!” no puede describirse una relación entre un núcleo verbal y un adverbio en función de complemento circunstancial;  (^) y en “¡toma ya con el niño!” el elemento adyacente “con el niño” lo es de la unidad “toma ya” en su conjunto.

La interjección/ adverbio  (^) El adverbio ha sido la categoría gramatical con la que tradicionalmente se ha identificado la interjección:  (^) Desde la perspectiva formal, ambas categorías tienden a la invariabilidad morfemática y a la no correspondencia entre un signo léxico y un signo morfológico (aunque los adverbios admiten gradación).  (^) Las dos clases pueden ocupar una posición incidental en el enunciado, es decir, pueden situarse tangencialmente con respecto al mismo (fónicamente van entre pausas); y no efectúan una modificación ni directa ni indirecta en el núcleo verbal del conjunto oracional, sobre el que inciden de manera global, como en “Francamente, querida, me importa un pimiento” o “Ay, qué dolor”.  (^) Se trata de unidades metaenunciativas. Además, tanto el adverbio como la interjección poseen una gran movilidad posicional que, en el caso de esta última, influye de forma determinante en su interpretación:  (^) por ejemplo, la posición final con tonema ascendente favorece una interpretación expresiva, mientras que las posiciones inicial y media, con un tonema indefinido, favorecen un contenido apelativo o fático.

La interjección y modificadores oracionales  (^) hay adverbios cuya función radica en transmitir la actitud del emisor sobre el enunciado o en servir como elementos de enlace. Por ejemplo, está clara la correspondencia semántica y funcional en:  (^) ¡Ay, Juan no llegó!  (^) Desgraciadamente, Juan no llegó  (^) Además, Juan no llegó

La interjección y los marcadores textuales  (^) Muchas interjecciones o unidades con uso interjectivo tienen una función discursiva o textual: sirven como reguladores fáticos, para introducir un contenido, reformularlo, rectificar, concluir:  (^) Hay elementos que sirven para regular el inicio de una contribución comunicativa, como “bueno”, “bien”, “vamos”, “mira”, “oye”, “a ver”.  (^) Otros funcionan como marcadores de progresión textual, bien conclusivos (“en fin”, “total”, “bueno”), bien reformulativos (“vamos”, “bueno”), bien continuativos (“bueno”, “vamos”, “bien”).

 (^) Esto se comprueba muy bien en marcadores como “¡mira!”, “¡fíjate!”, “¡oye!”, que combinan valores expresivos, apelativos y fáticos. En uno y otro caso, estas unidades comparten la invariabilidad, la lexicalización y una gran flexibilidad semántica. Son elementos multifuncionales:  (^) ¡Vamos, ni lo sueñes, no te dejo ni un euro más! (uso como interjección)  (^) Tengo un pequeño vicio, vamos, un gran vicio (uso como marcador textual)

 (^) Esta clasificación se completa con otra más reciente que atiende, como criterio esencial, a las funciones lingüísticas que ejecutan las interjecciones:  (^) 1.- Algunos estudiosos consideran un subgrupo de interjecciones representativas , en las que predomina la representación de hechos o acciones. Según este enfoque (Grice), la interjección se asemejaría a otros elementos (conectores y marcadores pragmáticos y discursivos) que codifican lingüísticamente un contenido no veritativo- condicional. Muchos manuales y gramáticas incluyen entre las interjecciones representativas las onomatopeyas de cualquier tipo (“¡zas!”, “¡pum!”, etc.).

 (^) 2. Interjecciones apelativas , en las que se llama la atención del interlocutor. Se agrupan aquí algunas como “¡eh!”, “¡ea!”, “¡chisst!”, “¡hala!”, “¡venga!”, y también expresiones de saludo y cortesía (“¡hola!”, “¡adiós!”, “¡hasta luego!”). Para Gómez Torrego, éstas últimas constituyen un subtipo de interjecciones formularias.