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Asignatura: Neuropsicologia clinica, Profesor: José Antonio Portellano, Carrera: Psicología, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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¿Un zurdo nace o se hace? Esta pregunta aparentemente tonta sigue todavía sin una respuesta clara, en otras palabras, el origen de la lateralidad aún nos es desconocido. Se han propuesto muchas teorías y muy variadas que se podrían clasificar en: teorías genéticas, hormonales, patológicas y ambientalistas.
Las ambientalistas, con un perfil antropológico, son las más antiguas y no tienen fundamento teórico, entre las más conocidas se encuentran: la teoría de amamantamiento, la de la guerra primitiva de Calryle, la de la asimetría visceral de Buchanan y la teoría del Azar de Collins (Portellano, 2006). En 1940, Rife habla de la Teoría Anatómica, que hacía referencia a que la posición ocupada por los embriones dentro del útero de la madre haría que se desarrollara más un hemisferio que el otro. Esta teoría permitía explicar tanto los embarazos gemelares como los de feto único.
Por otro lado, se han observado algunas diferencias anatómicas entre los zurdos y los diestros, como es la densidad del cuerpo calloso (Portellano 2006) o la asimetría del cerebelo (Snyder y cols., 1995).
Las teorías genéticas han conseguido a lo largo de los años una relevancia que posteriormente, en estudios con gemelos, han perdido fuerza, observándose que solamente una parte de la varianza en lateralidad se puede entender por los aspectos genéticos (Vuoksimaa y cols. 2010). Un ejemplo clásico de teoría genética es la propuesta por Annet a la que bautizó con el nombre de teoría del Factor de Cambio Derecho. Annet propuso la existencia de un gen cuya presencia permitía a la persona el uso de la mano derecha mientras que la ausencia hacía que la dominancia fuera indistinta para la izquierda o la derecha (Portellano, 2006).
Una de las pocas cosas que se sabe es que, en parte, la lateralidad se determina antes del alumbramiento. En esta línea se debe considerar la posibilidad de que el movimiento motor en la placenta pueda contribuir a la lateralidad del comportamiento. Hepper y cols. (1998), que observaron que un embrión (hablamos de 10 semanas de edad) prefería mover, en la mayoría de los casos, la mano derecha antes que la izquierda.
Por otro lado, las teorías patológicas cogieron fuerza al observarse que hay una comorbilidad entre la zurdera y algunas enfermedades o daños: psicosis, meningitis infantil, embarazos y partos con problemas (Vuoksimaa y cols, 2009). Pero al igual que las teorías genéticas, los datos son contradictorios ya que, por ejemplo, en el estudio de Bailey y McKeever (2004) sobre el efecto de los estresores durante el embarazo en la lateralidad, sólo la edad materna mostró una asociación significativa con la zurdera.
En cuanto a la comparación entre gemelos e hijos únicos, muchos estudios han observado que la incidencia entre gemelos zurdos varía entre el 15 y 18%, un porcentaje que duplica al de los niños que nacen solos (Coren y Previc, 1996). Pero una vez más, los datos no apuntan en una misma dirección. El primer estudio de ésta índole fue realizado por Siemens en 1924 que encontró un mayor número de zurdos en población gemelar frente a hijos únicos (Fernández de Juan, 2001). Apartir de ahí, el resto de investigaciones han proporcionado unos
Sin dejar a un lado las hormonas, se ha podido comprobar que los estrógenos también pueden influir en la lateralización. La presencia temprana del dietilestilbestrol (DES), un estrógeno sintético, provocaba un efecto del aumento de la lateralidad manual (Smith y Hines, 2000). Cinco años antes, Scheirs y Vingerhoets (1995) concluyeron que ese mismo estrógeno sintético alteraba el proceso normal de lateralización, encontrándose una mayor incidencia del lado izquierdo en lateralidad podálica, visual y manual (en el caso de la auditiva los resultados no fueron concluyentes).
Medland y cols. (2009) realizaron un meta-análisis metiendo los datos de investigaciones pasadas concluyendo que no había diferencias entre gemelos del mismo y de diferente sexo, ni había diferencias en la prevalencia entre gemelos monocigóticos y dicigóticos. El estudio de Vuoksimaa y cols. (2010) obtuvo unos resultados que aparentemente seguían las misma línea que Medland y cols.
En el meta-análisis de Sicotte (1999) no se vieron diferencias de frecuencias entre monocigóticos y dicigóticos pero los idénticos tendían más a ser concordantes en la preferencia de mano, es decir, prevalencia diestro-diestro y zurdo-zurdo frente a diestro- zurdo, algo que ya observó Zazzo en 1985.
Hoy en día no existe una única teoría para explicar el porqué de la natalidad por completo, ya que todas las teorías mencionadas explican una proporción de variabilidad poco elevada. Aun así, podemos concluir que todas esas teorías son en parte acertadas y que la lateralidad pueda ser explicada a través de la genética, de la patología, de la acción de las hormonas o del ambiente, es decir, que existiría un modelo mixto en el que todavía no se sabe qué lo condiciona.
Los gemelos (monocigóticos y dicigóticos) han sido (y son) un material metodológico muy importante, utilizándose en muchos casos para la evaluación genética de la lateralidad, son una fuente de información muy particular obteniéndose una tasa de zurdera elevada en comparación con la población general (que varía según el autor). Los datos recogidos en esta pequeña búsqueda de información, sólo permiten concluir que dentro de esa mayor incidencia general, habría una tasa elevada de concordancia sobre la lateralidad entre gemelos monocigóticos, es decir, que ambos hermanos son diestros o zurdos.
Bibliografía
Bailey, L. M. y McKeever, W. F. (2004). A large-scale study of handedness and pregnancy/birth risk events: Implications for genetic theories of handedness. Laterality , 9 (2) pp. 175–188.
Coren, S., y Previc, F. H. (1996). Handedness as a predictor of increased risk of knee, elbow, or shoulder injury, fractures and broken bones. Laterality, 1 , pp. 139-152.
Elkadi, S.; Nicholls M. E. y Clode, D., (1999). Handedness in opposite and same-sex dizygotic twins: testing the testosterone hypothesis. Neororeport 10 (2) pp. 333-
Fernández de Juan, T. (2001). Zurdos y derecho. Manual para el estudio de los izquierdos. Plaza y Valdés: México.
Geschwind, N. y Galaburda, A. M (1984). Cerebral Dominance: The Biological Foundations. Harvard University Press: Cambridge.
Hepper, P. G.; McCartney, G. R. y Shannon, E. A., (1998). Lateralised behaviour in first trimester human foetuses. Neuropsychologia. 36 pp.531–534.
Witelson, S. F., (1991). Neural sexual mosaicism: sexual differentiation of the human temporo-parietal region for functional asymmetry. Psychoneuroendocrinology 16, pp. 131 –
Witelson, S. F. y Nowakowski, R. S. (1991). Left out axons make men right: a hypothesis for the origin of handedness and functional asymmetry. Neuropsychologia 29 pp. 327 – 333.
Zazzo, R. (1985). Tratado de psicología del niño. Madrid: Morata.
Zurita Ortega, F.; Fernández García, R.; Rojas Ruiz, F.J. y Cepero González, M. (2010). Lateralidad manual y variables geográficas, antropométricas, funcionales y raquídeas. Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte vol. 10 (39) pp. 439-