



Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Asignatura: Neuropsicologia clinica, Profesor: José Antonio Portellano, Carrera: Psicología, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
1 / 6
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!




lA incAPAcidAd PArA reconocer cArAs conocidAs
a prosopagnosia es una modalidad de agnosia visual congénita o adquirida que impide el reconocimiento de caras familia- res. Literalmente el término deri- va del griego: “prosopos”= rostro y “agnosia” = incapacidad para el reconocimiento. Es un trastorno que frecuentemente se acompaña de pérdida parcial de visión, aun- que el déficit visual nunca es completo y en ningún caso es la causa primaria que impide reco- nocer las caras conocidas. Por el contrario, el origen del problema
se relaciona con lesiones en las áreas de asociación cortical, especialmente en la corteza pos- trolándica. Los prosopagnósicos suelen ser catalogados como despista- dos y se encuentran con frecuen- cia en situaciones sociales emba- razosas por la dificultad que tie- nen para reconocer a sus vecinos, compañeros de trabajo o familia- res próximos. Otro de sus proble- mas es la dificultad para seguir una serie de televisión o una pelí- cula, porque no reconocen u olvi- dan la identidad de los protago- nistas, ya que hasta los rostros famosos les resultan difíciles de retener.
Aunque se trata de un trastor- no ya conocido en la antigüedad, no fue descrito por vez primera hasta finales del siglo XIX (Purves et al., 2007). En la segun- da guerra mundial se constató el caso de un herido de guerra con lesiones cerebrales que le impedí- an el reconocimiento de rostros conocidos, a pesar de estar pre- servadas las restantes funciones sensoriales y cognitivas. En 1947 el neurólogo alemán Joachim Bodemer publicó un exhaustivo estudio clínico sobre la prosopag- nosia, que actualmente sigue siendo un referente en Neuro psi- cología. Tras varias décadas de aparente desinterés por el proble- ma, la popularidad de la proso- pagnosia se activó a partir de los años 90, entre otras razones coin- cidiendo con la aparición de Internet, ya que permitió que muchos afectados divulgaran su problema a través de la red. Como ejemplo de su popularidad, en el buscador Google aparecen en la actualidad más de 275. referencias sobre el trastorno. La prosopagnosia también ha servido como fuente de inspira- ción para la obra de Oliver Sacks: “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”. En ella se relata el caso de un hombre que a pesar de tener sus faculta- des intelectuales conservadas, agarró la cabeza de su esposa, pensando que era un sombrero. Uno de los casos mejor documen- tados en la literatura científica es el de L.H., un varón de 40 años que sufrió un traumatismo cra- neoencefálico a los 18 años, re- sultando lesionado el lóbulo tem-
José Antonio PortellAno Pérez Neuropsicólogo Profesor Titular del Departamento de Psicobiología Facultad de Psicología Universidad Complutense de Madrid
poral derecho. Después del acci- dente era incapaz de reconocer rostros familiares, aunque podía identificar a las personas conoci- das a través de otras señales como la voz, la forma del cuerpo o el modo de caminar (Etcoff et al., 1991). Entre los miles de per- sonas anónimas con este proble- ma hay que destacar algunos per- sonajes conocidos, como Robert Arthur-Talbot Gascoyne-Cecil, tercer marqués de Salisbury en el siglo XIX, que era incapaz de reconocer el rostro de sus fami- liares más allegados, incluyendo a sus propios hijos. También Zoe Hunn, una de las modelos más cotizadas internacionalmente, presenta prospagnosia. Aunque en la prosopagnosia siempre hay dificultad para la discriminación facial, existen distintas modalidades que pue- den afectar en mayor o menor grado a los aspectos perceptivos, semánticos o emocionales que participan en la identificación de una cara conocida. Algunos afec- tados de prosopagnosia pueden identificar los rostros conocidos, pero no son capaces de darles una atribución emocional, tal y como sucede en el síndrome de Capgras, donde el paciente está convencido de modo delirante, de que sus parientes han sido sus- tituidos por copias exactas, a modo de clones humanos (Rapcsak, 1996). Otra modalidad de agnosia para las caras es la caliagnosia, que impide apreciar la belleza en un rostro, teniendo como consecuencia inmediata la incapacidad para la discrimina- ción por razones estéticas. En la
prosopagnosia aperceptiva el sujeto fracasa al realizar el análi- sis estructural de la cara, siendo incapaz de reconocer la identi- dad, al no tener sentimientos de familiaridad. la prosopagnosia asociativa se caracteriza por la alteración en el reconocimiento de caras, a pesar de existir un buen análisis estructural del ros- tro: el paciente construye un buen percepto facial pero no logra el reconocimiento (Tohgi et al, 1994). Esta modalidad de pro- sopagnosia anterógrada impide construir nuevas huellas de memoria de caras. La amnesia semántica para las caras impi- de el reconocimiento de rostros como consecuencia de la incapa- cidad para el conocimiento semántico de las personas. La metamorfopsia es un trastorno en la percepción visual que se caracteriza por la distorsión de los rasgos faciales, aunque está preservada la capacidad para reconocer la identidad de las per- sonas. La prosopanomia consis- te en la incapacidad para selec- cionar adecuadamente el nombre de la persona percibida visual- mente, como consecuencia de alteraciones de tipo lingüístico. Aunque es un problema que acompaña a determinados cua- dros afásicos, es posible que se presente de manera aislada (Carney & Temple, 1993).
bAses neuroAnAtómicAs del reconocimiento fAciAl Durante muchos años se pen- saba que las bases neuroanatómi-
cas que intervienen en el recono- cimiento visual de caras eran las mismas que las que participan en el de objetos. Sin embargo, el reconocimiento de objetos es menos complejo que el de caras, lo que explicaría la existencia de dos mecanismos visuales cerebra- les diferentes: uno especializado en el reconocimiento de caras y otro en el de objetos (Feinberg et al., 1994). Para tratar de demos- trar este hecho, Kanwisher et al. (1996) utilizaron resonancia mag- nética funcional (RMF), compa- rando los cambios que se produ- cían en la actividad metabólica de sujetos normales mientras identi- ficaban fotografías de personas y de objetos. En su estudio se demostró que ambos tipos de estí- mulos -objetos y caras- activaban regiones temporo-occipitales in- feriores, aunque la visión de caras solamente activaba una parte del giro fusiforme derecho. Mc Car- thy et al. (1997) también observa- ron un incremento de activación en el área fusiforme derecha du- rante la presentación pasiva de caras. El reconocimiento de caras incluye algunos subsistemas que son imprescindibles para la iden- tificación facial. Gauthier et al. (1997), han sugerido la existen- cia de un doble sistema que nos permite el análisis global de for- mas, junto a otro que se encarga de discriminar detalles diferen- ciales en cada rostro. Este último sistema permitiría diferenciar rostros humanos, pero también facilitaría la discriminación de diferentes tipos de animales (Tanaka & Taylor, 1991).
entre las áreas visuales de ambos lóbulos occipitales, el lóbulo temporal derecho y el sistema límbico. Este hecho puede produ- cirse por lesión bilateral del fas- cículo longitudinal inferior que atraviesa los giros linguales y fusiformes situados en la zona medio-basal de la unión occípito- temporal. Años más tarde, Damasio pro- puso que la prosopagnosia estaba causada por lesión bilateral de las áreas ventrales occípito-tempora- les. (Damasio et al, 1982). Tras estudiar las necropsias de varios pacientes que habían sufrido pro- sopagnopsia, comprobó que en todos los casos existían lesiones bilaterales; además, las lesiones eran relativamente simétricas, implicando a la región occípito- temporal y comprometiendo los giros linguales y fusiformes de ambos hemisferios. Más recientemente se ha reac- tivado la hipótesis de que sería suficiente la lesión unilateral dere- cha para producir prosopagnosia. De Renzi et al. (1994) han cuestio- nado la necesidad de que ambos hemisferios estén necesariamente implicados en la aparición del tras- torno. En una revisión realizada por el autor sobre estudios realiza- dos con resonancia magnética fun- cional (RMF) y tomografía por emisión de positrones (TEP), se llegó a la conclusión de que era imprescindible la existencia de lesiones ventrales occípito-tempo- rales, pero no necesariamente que estuvieran afectados ambos hemisferios, ya que en general, bastaban lesiones en el hemisferio derecho para presentar prosopag-
nosia. En un futuro inmediato, el creciente desarrollo de la neuroi- magen funcional permitirá identi- ficar de forma más eficiente y pre- cisa las implicaciones neurofun- cionales de la prosopagnosia (Andreasen et al, 1996). La posible vinculación entre prosopagnosia y agnosia para objetos también ha generado controversia sobre su posible localización. Inicialmente se pensó que ambas modalidades de agnosia estaban causadas por lesiones similares. Sin embargo, según Farah (2003), las lesiones asociadas con prosopagnosia son diferentes de las que están aso- ciadas con las de las agnosias para objetos en ausencia de pro- sopagnosia. Por otra parte, es posible que en algunos casos las personas con prosopagnosia para los rostros familiares, tengan pre- servada la capacidad para apren- der e identificar rostros descono- cidos, lo que confirmaría la posi- ble existencia de dos módulos independientes para el reconoci- miento de caras (Farah, 1990). Carlesimo y Caltagirone (1995) compararon a varios pacientes afectados con prosopagnosia y sujetos sanos en tres pruebas: apareamiento de caras no fami- liares, identificación de caras famosas y juicio de edad para caras desconocidas. Los resulta- dos confirmaron que el hemisfe- rio derecho y particularmente la región posterior, es crítica para todos los aspectos principales del procesamiento facial, ya que los pacientes con lesión posterior derecha obtuvieron los peores puntajes en las pruebas.
En la actualidad parece con- firmarse que la prosopagnosia se debe a lesiones en la corteza ven- tral del lóbulo temporal derecho, concretamente en la circunvolu- ción fusiforme situada en la cor- teza temporal inferior. Dicha área está más especializada en el reco- nocimiento de los aspectos fijos de la cara. Además del área facial fusiforme, la visión de caras acti- va también la circunvolución inferior del lóbulo occipital. Cuando se realiza estimulación cortical directa previamente a la realización de una operación de neurocirugía, se produce proso- pagnosia transitoria como conse- cuencia de la activación anormal de las regiones relevantes de la corteza temporal derecha (Purves et al, 2007). Ver tabla en la pági- nas siguiente
ProsoPAgnosiA evolutivA Aunque en la mayoría de las ocasiones la prosopagnosia es la consecuencia de una lesión cere- bral sobrevenida en cualquier momento del ciclo vital, sin embargo también existe una mo- dalidad denominada prosopag- nosia evolutiva , cuyo comienzo es previo al del desarrollo normal de la capacidad para identificar caras, antes de la pubertad. La prosopagnosia evolutiva puede deberse a factores genéticos insu- ficientemente conocidos, y tam- bién a lesiones cerebrales prena- tales, perinatales o producidas en el transcurso de los primeros años de la infancia. Es frecuente que los prosopag- nósicos que presentaron su proble-
ma desde edades tempranas sean anosognósicos, es decir, no sean conscientes de su dificultad, al
contrario de lo que sucede en la agnosia para las caras causada por daño cerebral sobrevenido. Por
esta razón, la prosopagnosia evo- lutiva frecuentemente pasa des- apercibida y normalmente no se identifica, por lo que es muy pro- bable que su incidencia sea mayor que la de la prosopagnosia adqui- rida. A pesar de este hecho, la inmensa mayoría de las publica- ciones se refieren exclusivamente a la prosopagnosia causada por lesiones cerebrales sobrevenidas en el transcurso de la edad adulta. En 1974 Helen McConachie informó por vez primera de un caso de prosopagnosia congénita, en una niña. Posteriormente se han descrito en la literatura varias sagas familiares de personas con prosopagnosia. Solamente cuando los afectados presentan el proble- ma, existe el riesgo de transmitirlo a sus descendentes. Por el contra- rio, los portadores del alelo para la prosopagnosia pueden ser fenotí- picamente normales. Grüter afir- ma que en torno al 2% de la pobla- ción alemana presenta prosopag- nosia congénita (Grüter, 2004). Según este autor, los niños que han nacido con prosopagnosia congé- nita tienden a refugiarse excesiva- mente en su madre durante los pri- meros años de vida y manifiestan dificultad para hacer nuevos ami- gos, ya que no reconocen a sus compañeros de juego. Cuando hablan, apenas sí miran a sus maestros, ya que la cara ejerce un poder de atracción menor. Incluso en algunos casos se llega a sospe- char que el niño es autista. Sin embargo a diferencia de los autis- tas, los niños con prosopagnosia congénita se sienten interesados por la comunicación interpersonal.
Principales características de la prosopagnosia