

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Asignatura: Teoría del Derecho, Profesor: ana llano, Carrera: Derecho, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
1 / 2
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!


Nexo entre antropología y derecho. Hemos de afirmar que el nexo profundo que liga el derecho al ser humano no sólo se basa en el hecho de que la experiencia jurídica es típicamente humana, sino que, además, las instituciones, los conceptos, las reglas y los distintos ordenamientos jurídicos del derecho, existentes en cada tiempo y lugar, manifiestan una cierta manera de entender al hombre. En consecuencia, la creación o elaboración del derecho en cada tiempo y lugar siempre presupone y expresa una determinada antropología. Desgraciadamente, en nuestra época, desbordada por la aceleración de los cambios que se producen, apenas queda rastro de las evidencias y certezas históricas en que nos venimos apoyando, ya que predomina, al menos en Europa, la desconfianza en las relaciones, la sospecha hacia todo y todos, el relativismo y el emotivismo moral, imperando así el utilitarismo, la irresponsabilidad cada vez más difundida y los sentimientos de impotencia y hartura de los que nada parece capaz de sacar al hombre.
Uso realista y uso ideológico de la razón. Hemos de señalar que, en primer lugar, la desbordada aceleración con que se producen los cambios de nuestra época, junto con el predominio de la desconfianza en las relaciones, la sospecha hacia todo y todos, el relativismo y el emotivismo moral, además de los sentimientos de impotencia y hartura que reinan en el ser humano, nos han llevado a un tiempo de nihilismo, de crisis de la razón y de formación de individuos sin individualidad capograssianos. Así pues, estos rasgos dan a conocer la decadente cara de la postmodernidad. Sin embargo, la resistencia de ésta ofrece motivos para la esperanza, aunque hemos de afirmar que, en segundo lugar, ni el tradicionalismo ni el progresismo responden al desafío del presente: tiempo de la libertad, tiempo de la persona. Así pues, en este contexto, todo esfuerzo por recuperar la confianza en la realidad y escapar de la amenaza de una praxis arbitraria, merece ser tenido en cuenta, ya que es de aquí de donde brota el uso realista de la razón, basado en el contacto con la auténtica realidad, ayudando así al ser humano a liberarse y abrirse a nuevas perspectivas, aunque, por el contrario, esconderse detrás de los muros de una determinada ideología como consecuencia del miedo a vivir el riesgo y la vulnerabilidad que implica abrirse a nuevas perspectivas, el ser humano desarrolla el uso ideológico de la razón, amparándose en su propio dogmatismo, alejado de toda tolerancia.
Verdad y derecho: pluralismo, tolerancia y diálogo. No podemos obviar el hecho de que necesitamos recuperar la verdad como horizonte que posibilita la tarea jurídica, para que ésta no se reduzca a puro ejercicio arbitrario de la fuerza. Hemos de entender la verdad como un hecho que sucede y se desvela, para comprender sus distintas interpretaciones. Es aquí donde la tolerancia (convicción de que el ser humano no tiene precio, sino valor, y, por ello, es merecedor de respeto) se hace indispensable, ya que sin ella no se podría alcanzar el pluralismo, entendido como el respeto y el reconocimiento de variedad de visiones del mundo como signo, no de la dispersión de la verdad, sino de su riqueza de manifestaciones, haciendo desaparecer así la duda y la sospecha sobre ellas. De ahí que el instrumento de la convivencia democrática sea el auténtico diálogo, de modo que la apertura a esta herramienta ayuda a saber partir de aquello a lo que las ideologías de los seres humanos responden, porque entre ideologías diversas no hay nada en común más que la humanidad de los hombres que las sostienen como respuesta. Así pues, de la síntesis entre pluralismo y tolerancia vive estructuralmente el Derecho. Esta síntesis no podrá nunca ofrecer indicaciones unívocas e incuestionables, de cara a tantos problemas derivados de la conflictividad interpersonal y social, aunque resulta irrenunciable en la lucha por el derecho y la justicia.
Experiencia elemental. En primer lugar, el concepto de experiencia elemental es comprendido como el conjunto de exigencias y evidencias con las que el hombre se ve proyectado a confrontar las diferentes situaciones que le se presentan. Así pues, la experiencia elemental es la chispa que pone en marcha el motor humano, de modo que cualquier afirmación y acción del hombre, sólo puede tener lugar a partir de este núcleo intrínseco y objetivo de evidencias y exigencias. En consecuencia, el uso de esta experiencia se enfrenta con la mentalidad común que sostienen y propagan quienes ostentan el poder de la sociedad, siendo, por tanto, una tarea impopular que implica el esfuerzo de ir en contra de la corriente. Sin embargo, es el comienzo de la liberación. En segundo lugar, la experiencia elemental es lo que caracteriza los rasgos más humanísticos que se encuentren dentro de todo hombre, por tanto, la universalidad de la que tanto se habla hoy en día no se basa en la cultura (siempre individual), sino en la condición humana que hace posible el encuentro entre diversos sujetos históricamente determinados. Es aquí cuando la naturaleza entra en juego, ya que es ella la que lanza al hombre a la aventura de la vida dotándole de un conjunto de evidencias y exigencias con las que confrontar las distintas situaciones. Pues bien, frente a una idea de naturaleza estática, la experiencia elemental resalta el aspecto dinámico de la humanidad: aquellas evidencias y exigencias emergen en el contacto con la realidad, en el choque con numerosas circunstancias, es decir, viviendo.
Por último, hemos de afirmar, sin duda alguna, que el Derecho es un fenómeno típico de la comunidad política, un aspecto de la concepción general del mundo que una sociedad organizada expresa. El concepto de experiencia elemental permite una vigilancia crítica en relación con la elaboración/nacimiento del Derecho y nos encontramos con distintos problemas de gran actualidad que podrían resultar iluminados por esta relación. La noción de experiencia elemental puede contribuir a:
nos mueve a obedecer al ordenamiento jurídico)
basamos para obligar o prohibir ciertas costumbres)
realmente democrático, ¿basta que las decisiones se tomen por mayoría o hace falta una cultura de diálogo y el respeto a la pluralidad, basados en el reconocimiento de la dignidad humana?, ¿qué mantiene en pie y viva una democracia?) o sobre la cuestión en torno a los nuevos derechos (¿se solucionan todos los problemas, por ejemplo, en la relación con los menores, ortogando derechos?, ¿qué distingue un derecho de una mera pretensión o aspiración?).