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vel tes han d 1981; bi] 1terican lectivo *) y Smelser ach (1969), de guiar la _: vierten las el compor- 987, 7). al elemen- 1, «aquellas son reduo- .. ¿mergen de zadas sobre E culturas) ha notado de ello al colectivo. , Como por Organi- 's masas x0 social Componentes : PERFIL IDEAL DEL COMPORTAMIENTO COLECTIVO Características Situación extraordinaria, claramente diferente de la vida ordinaria y convencional Cognitivo Emocional Activación emocional uniforme y máxima E Comportamental Todos realizan acciones no ordinarias Físico Participación de un amplio número de personas Temporal La actividad cognitiva, emocional y comportamental se prolonga durante un tiempo considerable Emergente Espontáneo. Expresivo Informal, no estructurado No planeado, improvisado Poco predecible Extrainstitucional No especificado por la cultura No convencional, no acorde con normas establecidas Miembros, roles y objetivos poco definidos Generador de normas emergentes a Aparece y cambia con rapidez. Versátil, fluido * Cambiante e inestable . Efímero, pasajero, «volátil» Activación emocional como reacción a una Situación problemática o de tensión : Emocional Las personas se vuelven más influenciables Afecta a un amplio número Es seguido por un número relativamente grande de personas El número está relacionado con la amplitud del grupo afectado por la situación problemática Hostilidad Revuelta racial. Linchamiento , Miedo Estampida en estadio o en concierto de rock A O Gozo Celebración de victoria deportiva E Tristeza Entierro de un personaje popular E Hostilidad N Persecución de grupos. Caza de brujas e Masa Miedo Ilusiones colectivas producidas por rumores falsos E Gozo Fads, modas y furores colectivos E Tristeza Decepción tras derrota militar É Espontáneo F . y esponi ll Ajeno al orden institucional Opuesto al orden institucional B Transitorio Duradero ñ É Relativamente no organizado Organizado úl Conducta menos intencional y propositiva; + Condueta intencional, proposith ¿ Conducta expresiva Conducta instrumental 6 Editorial UOC aa Introducción a la psicología social Tabla 6.2 Ejemplo de matriz Estos números son premios para miembro núm. 74 — del grupo Klee 25 23 | 21| 19 17 miembro núm. 44 19 18| 17 | 16 15 del grupo SÓN Kandinsky Por favor, rellenad en los espacios de la parte inferior los números que corresponden a la casilla que habéis escogido: Cantidad Premio para el miembro núm. 74 del grupo Klee 21 Premio para el miembro núm. 44 del grupo Kandinsky 17 fur Tajlel (1981), p. 307. El sujeto desconoce la identidad de aquellos a quienes reparte el dinero, sólo sabe el código numérico y el grupo al que pertenecen. Se forman tres tipos de parejas, de tal manera que unas veces tiene que repartir el dinero entre un miembro de su grupo y otro del otro grupo, otras a dos miembros de su mismo grupo y, finalmente, otras a dos miembros del otro grupo. Se les informa de que al final del experimento recibirán la cantidad que les hayan adjudicado sus compañeros. Las matrices estaban diseñadas con el fin de poder evaluar qué estrategia de reparto seguía el sujeto. Eran posibles las siguientes: máxima ganancia conjunta (es decir, escoger el reparto que implicaba más dinero en valor absoluto), máxi- ma ganancia para los miembros del propio grupo (endogrupo), máxima diferen- cia a favor del endogrupo incluso a costa de ganar menos el propio grupo, e imparcialidad. Hay dos resultados que indican la existencia de discriminación sin conflicto real aparente: por una parte, la fuerte incidencia que tuvo la estra- tegia de máxima diferencia en situaciones de repartir dinero entre niños de gru- pos diferentes; por la otra, el hecho de que, al tener que repartir entre dos miembros del propio grupo, estaban más cerca de la máxima ganancia conjunta «ue cuando repartían entre dos miembros del otro grupo (exogrupo). Efectivamente, tal como ya se ha visto en el segundo capítulo, según la teoría de la identidad social, ésta deriva de la pertenencia a un grupo. Ahora bien, en (0 Editorial UOC. Capítulo VI Gupos, movimientos... la medida en la que esta pertenencia contribuye, como también ya se ha dicho, al autoconcepto del individuo, hace falta que el grupo al que uno pertenece ob- tenga una valoración positiva. Y aquí es donde se explican los resultados del ex- perimento: los sujetos han buscado esta identidad social positiva por medio de un mecanismo de diferenciación del propio grupo respecto del otro. Y para bus- car esta “distinción positiva” han utilizado la única dimensión que terían al al- cance, el reparto del dinero, de manera que favorecieran al propio grupo. Con toda seguridad estos experimentos y otros derivados han originado mu- chas más valoraciones y discusiones, pero en todo caso no es nuestro interés alar- garnos en esta cuestión. Tan sólo conviene remarcar el aspecto más soprendente de los resultados: el hecho de que se desarrolle una discriminación intergrupal sin la existencia de ningún conflicto, lo cual contradice los planteamientos de Sherif que veíamos más arriba. Procesos colectivos|e-iibtituctongs sociales Así explicaba La Vanguardia el atentado contra el general Martínez Campos en Barcelona en 1893. “El ruido de las detonaciones y el espectáculo de la caída del general, después de los primeros segundos de estupor, produjeron en la multitud el pánico consiguiente; hubo carreras, desmayos, atropellos; las puertas de las tiendas y de los balcones se cerraron con estrépito y todo el mundo pensó únicamente en ponerse fuera de pe- ligro. El asombro y la confusión hizo que algunas personas rodaran por el suelo y se hicieran contusiones; también eran atropelladas por los otros que, pensando sólo en escaparse, pasaban por encima de los que se habían caído. Nadie se preocupaba de nada más que no fuera huir, y dejaban abandonados unos bastones y sombreros; algunas mujeres también perdieron los parasoles y los sombreros en la huida, y des- pués, en la calle de las Corts, se recogieron algunas piezas de vestir e incluso una vaina de sable.” La reacción de la gente al oír las detonaciones parece comprensible: ¡carreras, desmayos, atropellos, “¡sálvese quien pueda!” que diríamos. Una conducta pro- pia de una multitud, un gentío cuyas reacciones parecen imprevisibles, por ser 6 Editorial UOC. 418 la psicolog duo sacrifica muy fácilmente su interés al colectivo; finalmente, la tercera causa apuntada es la sugestibilidad, con lo que equipara el efecto de la masa sobre los individuos al de un hipnotizador que provoca el desvanecimiento de la perso- nalidad consciente del hipnotizado, aboliendo su voluntad ysu discernimiento, Al fin y al cabo, le Bon acaba presentándonos a la multitud como ente emi- nentemente patológico, preñada de rasgos negativos: irracional, violenta, des- tructiva, ete. ¿Es ésta la única manera en la que se representan estos fenómenos colectivos? Obviamente, no. La psicología, en general, y la psicología social, en particular, han elaborado diferentes explicaciones con la pretensión de ofrecer una concepción más esmerada que la de le Bon, aunque, muchas veces, están bastante influidas por él. : .1. Modelos para el estudio de los proc s colectivos Básicamente hay tres modelos clásicos, que son los que más incidencia han enido hasta hace muy poco y que designaremos a partir del concepto explica: tivo clave: contagio, convergencia y norma emergente. 1) Contagio. Este modelo se encuentra preferentemente entre los estudiosos de principios de siglo, todavía muy influidos por la obra de le Bon. Por contagio hay que entender: “1... la difusi e y [..] la difusión del afecto o de la conducta de un participante de la multitud en otro; tina persona sirve como estímulo para las acciones imitativas de otra.” : 5. Milgram y H. Toch (1969). Collective Behavior: Crowds and Social Movement. En G. Lindvey y E. Aronson (Ed.), The i Lts hd (ld.), The Handbook of Social Psychology (p. 550). New York: La homogencidad de la conducta de la multitud sería consecuencia de este Iecani: an6 ho de contagio, el cual, por otra parte, vendría facilitado por las condi- ciones de contacto estrecho que se dan en la multitud. Algunos autores que se basan en el contagio como mecanismo explicativo son Tarde, McDougall, Floyd Allport o Blumer. > «9 Editorial VO 419 Capítulo VI. Gupos, movimientos... 2) Convergencia. Desde este punto de vista, la homogeneidad de las multi- tudes no se explica a partir de ningún proceso de transmisión entre los que las conforman, sino que responde al hecho de que las multitudes se generan por- que convergen en ellas personas que comparten alguna característica común. Así, la reacción violenta de una multitud de hooligans después de un partido de fátbol no ocurre por el efecto contagioso de la acción de algunos de «llos, sino las que con- que responde al hecho de que son precisamente personas violenta vergen en situaciones como ésta. Este planteamiento no quiere decir que el con- tagio y la convergencia sean, necesariamente, explicaciones excluyentes, dado que es posible que los dos mecanismos operen a la vez. 3) Norma emergente. Sobre este punto nos extenderemos un poco más por- que, con respecto a las otras dos explicaciones, esta teoría resulta de entrada bas- tante sorprendente. Efectivamente, en lugar de basar su argumentación en el hecho de que la multitud es homogénea en la conducta, la teoría de la norma emergente mantiene que esta homogeneidad es sólo aparente y que responde a una ¡ilusión del observador. Lo que un observador esmerado puede comprobar es que dentro de la multitud se pueden distinguir diferentes tipos de conductas. Cuando, por ejemplo, leemos en el periódico que una multitud lanza piedras a la fachada de la embajada norteamericana, por citar un caso que acostumbraba a ser frecuente años atrás, esto no se ha de interpretar como que todas y cada una de las personas que estaban presentes en el lugar estaban llevando a cabo esta acción. Ahora bien, el hecho de que esta acción sea sin duda la que más re- salta de todas las que en aquellos momentos están ocurriendo lleva a cualquier observador a generalizar y atribuir a toda una multitud una acción que, de he- cho, ha sido llevada a cabo sólo por algunos. Turner y Killian (1972), basándose en sus estudios con grupos pequeños, son los que formularon la teoría de la norma emergente. Dado que parten de la pre- suposición de que la homogeneidad de la multitud es sólo una ilusión, su es- fuerzo se orienta a explicar a qué se debe este fenómeno. La respuesta que ofrecen es que en las diferentes situaciones de multitud se genera una norma de cuál es la conducta apropiada a partir de las acciones sobresalientes de ciertos individuos. los observadores para explicar lo que pasa, sin atender a las que son las verda- ista norma sirve de referencia tanto para los implicados como para deras acciones, y se convierte, por un efecto de presión grupal, en un poderoso O Editorial UOC 420 icología social elemento regulador de la conducta individual. Así, la conducta de masa pierde aquella imagen de proceso desestructurado, incontrolado e impredecible que está especialmente presente en la teoría del contagio, y toma una dimensión bastante más racional en la que los integrantes de la multitud actúan de la ma- nera que lo hacen porque perciben que ésta es la manera adecuada o apropiada a la situación. Más contemporánea es la elaboración de otra versión, alternativa a las otras tres, que Reicher (1984, 1987) diseña a partir de la teoría de la identidad y de la categorización social de Tajfel y Tumer. 'n función de esto, la masa es conside- rada como cualquier otro grupo social; es de ir, funciona a partir de la adopción dle una identificación social común por parte de sus miembros. Según Rejcher (1984), los miembros de la multitud tienden a elaborar una identidad situacio- nal apropiada a partir de la cual obtienen una guía para la acción. Por lo tanto, la actuación de los miembros de la multitud funciona, como en el caso anterior, a partir de normas que actúan como guías de conducta. Pero, no obstante, Rei- Cher (1984) marca tres diferencias importantes con respecto a la teoría de la nor- ma emergente: las normas, efectivamente, se obtienen viendo cómo los otros hacen algo, pero para que esto que hacen los otros se convierta en normativo, hace falta que estos otros sean vistos claramente como miembros del grupo, pues no es un proceso de creac] n de normas, sino de inferencia, lo que explica que las normas surjan inmediatamente. Finalmente, las conductas que pueden Ser vistas como normativas tienen que caer dentro de un margen permisible en términos de los atributos que definen la identidad social o, dicho de otra mane- ta, no cualquier norma puede surgir de una multitud determinada, El papel que, por lo tanto, juega la ideología en la explicación de Reicher es determinantó. 4.2. Los movimie natos sociales considerando: Que la emancipac 1 de los trabajadores tiene que ser obra de ellos mismos, que sus esfuerzos para conquistar su emancipación no deben tender a constituir nuevos pri- vilegios, sino a establecer para todos los mismos derechos y los mismos deberes. 0 Editorial UOC 421 Capítulo VI. Gupos, movimientos. Que el sometimiento del trabajador al capital es la fuente de toda servidumbre: polí- tica, moral, material. Que, por esta razón, la emancipación económica de los trabajadores es el gran obje- tivo al que debe ser subordinado todo movimiento político. Que todos los esfuerzos que se han hecho hasta aquí han fracasado por fa':a de soli- daridad entre los obreros de las diversas profesiones en cada país, y de una unión fra- ternal entre los trabajadores de diversas regiones. Que la emancipación de los trabajadores no es un problema simplemente local o ná- cional, sino que, por el contrario, interesa a todas las naciones civilizadas, ya que su solución está necesariamente subordinada a su concurso teórico y práctico. Que el movimiento que se lleva cabo entre los obreros de los países más industiosos de Europa, al procurar el nacimiento de nuevas esperanzas, advierte solana de no recaer en los viejos errores, y aconseja combinar todos esos esfuerzos aun aislados. Por estas razones: Los que abajo firman, miembros del Consejo elegido por la asamblea celebrada el 28 de septiembre de 1864 en Saint-Martin's Hall, en Londres, han tomado todas las me- didas necesarias para fundar la Asociación Internacional de Trabajadores. Y con este espíritu han redactado el reglamento provisional de la Asociación Inter- nacional. Preámbulo a los estatutos de la Primera Internacional. En J. Droz (1966). Historia del socialismo. Barcelona: Laia, 1977, pp. 30-31. El movimiento obrero es un caso ejemplar de lo que se entiende normalmen- te por movimiento social: “Un movimiento social representa un esfuerzo realizado por un gran número de per- sonas con el fin de solucionar colectivamente un problema que sienten que tienen en común.” Toch (1965, p. 5) Efectivamente, el movimiento obrero reúne todas las características que tradi- cionalmente se han considerado relevantes para discernir entre lo que es y lo que 'APÍTULO VII PSICOSOCIOLOGÍA DE LOS RUMORES Félix Moral 1. ASPECTOS TEÓRICOS Y CONCEPTUALES 1.1. Introducción Hay ciertas conversaciones o relatos cotidianos que, por los acontecimien- tos que describen o los protagonistas que en ellos se ven implicados, despiertan el + suficiente interés personal tanto para ser atendidas como contadas. A menudo, estos sucesos o noticias se van trasmitiendo de oídas y no suelen estar acompaña- das de las pruebas que garanticen su procedencia y veracidad y, en parte, se man- tiene por la pretendida certeza de quienes las transmiten. Estas informaciones constituyen de forma genérica lo que ha venido ha denominarse como rumores, siendo señalados como la forma más antigua de comunicación masiva (Kepferer, 1987); y gracias a ellos se han logrado que determinadas leyendas y relatos popu- lares se mantengan a lo largo del tiempo. Este fenómeno ha de entenderse como una forma de comportamiento colectivo, puesto que es el resultado de una tarea colectiva de interacción social (recepción y transmisión), que se genera de una manera improvisada, y no procede de una fuente de información institucional o reglada (Goode, 1992). Los primeros pasos en el estudio psicosocial de los rumores, en los que se aborda este fenómeno desde un análisis científico hay que situarlos en los trabajos de Allport y Postman (1947). Estas investigaciones habían sido alentadas por de- 186 Psicología social de la comunicación. Aspectos teóricos y prácticos terminados acontecimientos sociales acaecidos en la 11 Guerra Mundial, en con- creto, los referidos a la comprobación, por parte del gobierno estadounidense, del efecto desmoralizador que tenía la difusión de determinadas informaciones oficio- sas entre la población civil. Estas evidencias despertaron el interés de los gober- nantes por el estudio social de estos fenómenos, con la idea de hacer un uso con- trolado de la creación y difusión de rumores (Sánchez, 1997). En el estudio de los tumores pueden distinguirse tres perspectivas diferentes. La primera de ellas está marcada por su orientación de tipo psicológica y está repre- sentada por los trabajos de Allport y Postman (1947): El rumor supone un compor- tamiento colectivo que permite aliviar la incertidumbre o ansiedad ante un determi- nado tema. La segunda perspectiva es de orden sociológica y viene dada por los trabajos de Shibutani (1966). En ella se destaca el protagonismo que tiene el contex- to social en la formación del rumor. Y por último, la perspectiva contextualista (Rosnow, 1988; 1991) donde se fusionan aspectos psicológicos y sociológicos que encuadran al rumor en un contexto específico de expectativas y presunciones. 1.2. Definición de rumor, cotilleo y leyenda urbana A la hora de definir estos conceptos, se ponen de manifiesto una cierta dis- paridad de criterios entre los investigadores del tema. En el caso concreto de los rumores, mientras que para algunos en los rumores hay “una esencia de verdad”, otros opinan que la mayoría de ellos carecen de base empírica alguna (Páez y Marques, 1999). Pero, veamos algunas de las definiciones más significativas de estos tres términos, con los ejemplos correspondientes: a) Rumor. “Es una afirmación que se presenta como verdadera, sin que existan los datos concretos que permitan verificar su exactitud” Allport + y Postman (1947). “Son noticias improvisadas resultantes de un proceso de deliberación colectiva a partir de un hecho importante y ambiguo. Es un acción colectiva para dar sentido a hechos confusos”, Shibutani (1966). El rumor que se reproduce a continuación surgió en los días pos- teriores al 11 de marzo de 2004, fecha en la que tuvo lugar, en Madrid, los atentados perpetrados por terroristas islámicos: “Me han contado que hace unos días, después del atentado, se presento en una peluquería un hombre de raza árabe que llevaba un maletín en la mano. Después de cortarse el pelo se marchó y se dejó olvidado el maletín. Los dueños de la peluquería, intrigados, abrieron el maletín y lo encontraron lleno de dinero. No avisaron a la policía y, al rato, volvió el árabe a por su maleta. Les pregunto si habían avisado a la policía, le dijeron que no y entonces les dijo: “les agradezco mucho que no hayan llamado a la policía, en Seridecimiento lesvoya daria contájonaobeban CocsCólaa partir del 4 de abril” (Cortazar, 2004). Psicosociología de los rumores 187 b) Cotilleo. “Es rumor de carácter despectivo sobre aspectos de la vida pe sonal” Rosnow y Fine (1976). El cotilleo o chisme del que se da cuenta / más adelante, mediante un extracto publicado en la prensa, supuesta- mente tuvo lugar en el programa “Sorpresa, sorpresa” de Antena 3, el día 5 de febrero de 1999. El cual dio lugar a la presentación de una denuncia por parte de la asociación Prodeni (Asociación para los derecho. de ni- ños y niñas) ante la Fiscalía del Menor, sin la existencia de pruebas feha- cientes. Al parecer la chispa prendió cuando un oyente del programa de las madrugadas de la cadena Ser “Hablar por hablar” dijo haber visto unas imágenes de tinte zoofílico que se habrían producido cuando el citado programa de Antena 3 pretendía dar una sorpresa a una adoles- cente fan de Ricky Martin. Según el relato del oyente, el popular cantan- te, que según afirma su casa discográfica no pisa España desde diciem- bre, permanecía escondido en el armario de la habitación de la chica, donde la cadena había instalado una cámara oculta. La “sorpresa” graba- da por esta lente corría por derroteros de fantasía erótica y tendrían como protagonistas a la chica imaginaria y su perrito, decía el oyente (Colpisa, 1999). Leyenda urbana o contemporánea. Son relatos donde se narran sucesos fabulosos de un modo histórico, que en la mayoría de los casos transmi- ten sucesos que expresan connotaciones emocionales negativas de mie- do o amenaza (Javaloy, Rodríguez y Espelt, 2001). “Un buen ejemplo de leyenda clásica es aquella que afirma la existencia de cocodrilos en las alcantarillas de Nueva York. Según esta leyenda urbana hay cocodrilos que fueron llevados por sus nuevos dueños a la ciudad para servir como animales de compañía, sin embargo pronto se enfrentaron a la realidad de que los cocodrilos crecen y no son domesticables, por lo que optaron por deshacerse de ellos arrojándolos al inodoro, de forma que los coco- drilos fueron a parar a las alcantarillas de la ciudad. Se dice que con el tiempo los cocodrilos crecieron alimentándose de ratas y desperdicios que encontraban, volviéndose albinos y ciegos por la falta de luz. La leyenda da cuenta, de forma simbólica, de la irresponsabilidad de los ricos, y habla de la ciudad como nueva jungla urbana que encierra peli- gros” (Cortazar, 2004). Cada uno de los tres conceptos definidos presentan características específi- cas que les hacen diferir entre sí. En el caso del rumor y el cotilleo, las diferencias vienen dadas por el hecho de que el rumor viene definido por un proceso de trans- misión carente de pruebas, y el cotilleo esta siempre definido por su contenido de tipo personal. En este último caso los protagonistas de la historia son las personas e y sus actos, acompañados en todo momento por el animado deseo de sus interlocu- tores (“cotillas”) por conocer cosas de la vida de los demás. A esto también hay 190 Psicología social de la comunicación. Aspectos teóricos y prácticos (productos, máquinas, lugare: ). Y el Predicado consiste en la atribución de una acción, un sentimiento o una propiedad. Por tanto, en un rumor siempre se afirma algo (predicado) de alguien (sujeto). Ambos componentes, Sujeto y Predicado, pueden variar en su nivel de especificación. El nivel de especificación del Sujeto está relacionado (inversamente) con el conjunto de actores designados. Así, ante un nivel de especificación débil se designarán muchos actores; por ejemplo: “To- dos los espectadores...”. En cambio, en un nivel de especificación fuerte se con- eretará al máximo el actor: “El famoso Sr. Eleuterio...”. En el caso del nivel de especificación del Predicado se sigue una pauta similar a la del Sujeto, pero aquí la relación inversa se establece con la extensión de los comportamientos o rasgos. Un ejemplo de nivel débil podría ser “la destrucción de una comarca” y el de un nivel fuerte “el asesinato de una persona”. La combinación de los niveles de espe- cilicación del Sujeto y el Predicado conforman la especificación global del rumor, quo caracterizará al mensaje como Equilibrado o Desequilibrado. Es Equilibrado :aciones del sujeto y el predicado son equivalentes (una acción precisa atribuida a un actor o actores definidos, o un predicado inespecífico atri- buido a unos actores indcterminados). Y es Desequilibrado cuando no se da esa equivalencia. Por tanto se obtienen cuatro formas gencrales de contenido, de las cuales dos son equilibradas (Sujeto fuerte con Predicado fuerte, y Sujeto débil con Predicado débil) y otras dos desequilibradas (Sujeto fuerte con Predicado débil y Sujeto débil con Predicado fuerte). Además de esto, Rouquette señala que en la mayoría de los rumores se manifiestan contenidos pesimistas u optimistas, que son explicados desde la congruencia cognitiva, Teniendo en cuenta estos planteamientos, y que el Sujeto y el Predicado del rumor pueden ser valorados con una escala positiva-negativa, hay equilibrio cognitivo cuando un buen Sujeto realiza una buena acción (+ +), o un mal Sujeto realiza una mala acción (- -). Y que habrá desequilibrio cuando un buen Sujeto realiza una mala acción (+ -), o un mal Sujeto realiza una buena acción (+). cuando las espe l ransmisión del rumor 1.5.1. Difusión del rumor Se aborda aquí, desde diferentes perspectivas, aquellas condiciones o situa- ciones psicosociales que intervienen en la difusión y supervivencia del rumor. a) Allport y Postman (1947) destacaron la necesidad de que el contenido de la historia que se transmite tenga importancia, que sea relevante tanto para el que la cuenta como para el que la escucha y que, a la vez, esté impregnada de cierta ambigiedad (información confusa o contra- dictoria). De hecho, estos autores, establecieron una Ley bá A 191 Psicosociología de los rumores rumor que detallaron en la siguiente fórmula: R (Rumor) = 1 (Impor- tancia) x A (Ambigúedad). Así, cuanto mayor sea el valor de estos dos factores, mayor será la trascendencia global del rumor; y en el supues- to de que uno de estos factores sea igual a cero no habría rumor, A esta fórmula, Chorus (1953), le añadió un factor nuevo: “el sentido crítico (C), quedando de la siguiente forma R =1Tx A x 1/C. Por tanto un valor alto o bajo de C hará que el rumor disminuya o se incremente respecti- vamente. . Un planteamiento alternativo al desarrollado anteriormente es el que propone Rozno (1991). Este autor, amparándose en una abundante in- vestigación experimental, señala cuatro condiciones que afectan y predi- cen la transmisión de un rumor: 1. Incertidumbre general. El rumor surge en situaciones con cierta am- bigúedad social ante un tema e intenta disminuir la tensión producida por esa ambigiiedad cognitiva. Los hechos o sucesos poco claros se- rán los que se retransmitan más fácilmente. . 2. Ansiedad personal. Hace referencia al estado afectivo asociado ala aprehensión ante ún posible hecho negativo 0 amenazante. Cuando los sujetos experimentan un alto nivel de ansiedad tiene lugar una mayor transmisión y credibilidad del rumor (Páez y Marques, 1999). 3. Credulidad. Representa el grado de certeza o credibilidad del rumor, la veracidad que se le atribuye. La persona piensa que “algo de ver- dad” existe en el contenido del rumor, lo cual contribuye a reforzar ciertas emociones y actitudes preexistentes. . 4. Importancia o relevancia. A este último factor Rosnow, a diferencia de Allport y Postman, le asigna un escaso efecto directo sobre el de- sarrollo del rumor. O, en todo caso, podría tener un efecto de tipo inverso, es decir, que cuanto menos importante es el rumor mayor será su difusión. Lo que se explicaría por el hecho de que aquellos rumores cuyo contenido tiene implicaciones directas para la persona que lo escucha sería examinando al máximo detalle en las informa= b ciones que contiene, y se frenaría su retransmisión. . De los planteamientos de Rouquette (1977), expuestos anteriormente, hay que señalar dos situaciones iniciales del rumor que van a propiciar su transmisión y transformación. El primer caso es el de aquellos ru- mores que se originan con un contenido global desequilibrado. Estos rumores son los que experimentan los mayores cambios y en su proce- so de transmisión tenderán a convertirse en equilibrados. Es decir, que en las diferencias iniciales de especificación entre el Sujeto y el Predi- cado, poco a poco se van produciendo las transformaciones necesarias e 192 Psicología social de la comunicación. Aspectos teóricos y prácticos en uno de estos dos elementos (bien se incrementa la especificidad de uno de ellos o se disminuye la del otro), hasta alcanzar el equilibrio. El segundo caso es cl que se refiere a aquellos rumores que presentan una cierta incongruencia o disonancia cognitiva (+ - Ó - +). Las personas que participan en su transmisión tratarán de reducir esa disonancia in- virtiendo alguno de los elementos del rumor, haciéndolo más equili- brado (> - 6 ++). El resultado puede ser cualquiera de los dos. Aunque lo más probable es que acabe convirtiéndose en (- -), que alguien malo realizó algo malvado; siendo los rumores positivos (+ +) bastante esca- sos, debido a que una noticia que difunde que alguien bueno ha hecho algo bueno es una noticia trivial e irrelevante. La pertenencia grupal y la identidad social de la personas desempeña un papel clave como circunstancia psicosocial en la transmisión del rumor (Goode, 1992). Aquellas personas que participan del rumor tienen una realidad social compartida, lo cual genera entre ellos un sentimiento de complicidad y cohesión grupal. Esto afianza su relación interpersonal e integración en el grupo. Y como consecuencia de lo anterior, se favorece la delimitación entre grupos (endo y exogrupo) y se estimula la rivalidad y competición entre ellos. De ahí que las noticias hostiles hacia el exo- grupo, que son propagadas por un miembro del endogrupo se difundan rápidamente sin ser contradichas. e) Otra de las situaciones designada por diferentes autores (Knapp, 1944; Koening, 1985) es el estado de aburrimiento o monotonía de la pobla- ción. La falta de actividad y el tedio promoverían los denominados ru- mores por “diversión”. f) También se incluyen en este apartado ciertos rasgos de personalidad como motivadores de la participación activa en los rumores (Anthony, 1992). Destacándose a continuación los cuatro rasgos señalados origi- nalmente por Knapp (1944): d 1. El exhibicionismo: o mejor llamado “reconocimiento”, ya que se re- fiere a la valoración positiva que se hace de una persona (socialmente poco importante) por tener acceso a cierta información restringida que se transmite en el rumor. 2. La solicitud: expresada mediante el deseo de informar a los demás de un peligro que les amenaza y la esperanza de ser confortado ya que al transmitir el rumor se comparten emociones y se disminuye la ansie- dad experimentada. . La agresión: la hostilidad hacia personas o grupos. La proyección de conflictos subjetivos: la transmisión del rumor pue- de ser un medio de exteriorizar deseos y temores personales. w pes 193 Psicosociología de los rumores 1,52. Estructura o trayectoria de la transmisión del rumor an dos modelos de transmisión: » Modelo de transmisión lineal del rumor (Allport y Postman, 194 a transmisión se describe como un proceso consecutivo de uno Al y lo miembros que conforman la cadena, y cuyos componentes se > pro ne equivalencia. Este modelo se aleja de la realidad social, dela le as de - sonas están desigualmente sometidas a múltiples influencias (grupos, as li tudes, ele). Por tanto, es un modelo de tipo experimental de inter e q b) Modelo de redes de interacción múltiple (Koenig, 1985; dió 1988). Este modelo rechaza el patrón lineal de transmisión an e ie te expuesto, para ello se ampara en la complejidad y ai a NE relaciones interpersonales que configuran la realidad social coti lana. En este sentido, Moreno (1972), mediante los diagramas pd ha aportado interesantes conclusiones respecto a la Pale E peo ciones y la comunicación de los grupos Las afinidades pa leci o tre los miembros del grupo dibujarían las vías de comunicación y exp: - sión del rumor. Así, desde esta perspectiva, se plantea que el sumar se introduce en un primer momento a través de ciertas personas cea capacidad de influencia (“eslabones primarios » IAN E transmite al resto del grupo (“eslabones secundarios h Ai amb: E se ha visto que los miembros aislados del grupo suelen estar. niertemen de motivados a iniciar el rumor, dada la notoriedad que adquieren; X más adelante el mensaje pasaría a los eslabones primarios y al resto del an po. Así un individuo puede enviar más de un mensaje y a Su voz pe il más de uno. Todo esto pone de manifiesto que la transmisión se con el ra como una red con múltiples conexiones que se va complicando pau al tinamente. A lo cual habría que sumar el posible salto de la informaciór a otra nueva red de difusión. 1.5.3. Control del rumor Uno de los objetivos desde que se inicio el estudio de los rumores, e segunda Guerra Mundial, fue el de conocer las estrategias pr a nn con ro 3 Í i ión i información ll tan la circulación incontrolada de infor lar los rumores; ya que estos suponia! ce l ' leon : que hacia incrementar la ansiedad y el pánico colectivo. Prueba de ello del creación, en Estados Unidos, durante la guerra, de las clínicas de rumores” ] port y Lepkin, 1945) con la intención no de parar los rumores circulantes, sino arruinar su credibilidad. a . A la sombra de la experiencia acumulada en estos trabajos Knapp (1944 formuló seis medidas para controlar la circulación de los rumores: