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Libro Mandíbula Afilada en Castellano
Tipo: Diapositivas
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Dirección: Juan A. Ríos
Coordinación: Susana Pardo
Corrección: Paqui Martínez
Diseño: Elena Sáez
Delia de Sayas
Realización, guión y edición audiovisual: María Martín
Imágenes y post-producción de vídeo y audio: Enrique Tortosa
Albena Teatre
LAURA.- (Desde un lateral.) ¡Juan!
JUAN.- ¡Sí!
(Se acerca al lateral izquierdo, por donde aparece LAURA, una joven con una botella de vino en las manos.)
LAURA.- Hola.
JUAN.- Hola.
LAURA.- La puerta estaba abierta.
JUAN.- ¡Ah!
(Silencio.)
LAURA.- ¿Puedo pasar?
JUAN.- Sí, sí, claro que sí.
(Ella da unos pasos dentro del ático.)
Es que no te esperaba tan pronto.
LAURA.- Habíamos quedado a las diez, ¿no?
JUAN.- Sí, pero como nunca has sido puntual.
LAURA.- Las personas cambian.
(Silencio.)
JUAN.- ¿Lo has encontrado fácilmente?
LAURA.- Sí, no conocía la zona pero he preguntado y... (Repara en la vista panorámica de un cielo estrellado.) ¡Uf! ¡Qué vista tienes!
JUAN.- ¿Te gusta?
LAURA.- ¡Es fantástica!
JUAN.- Es lo mejor que tiene el ático.
LAURA.- Es una «pasada»
JUAN.- Sí.
LAURA.- Es como... si pudieras alcanzar las estrellas.
JUAN.- Sí. En una noche clara puedes leer tu destino en ellas.
LAURA.- ¿Sabes leer su significado?
JUAN.- Sí. No, pero tengo un libro de consulta que... lo consulto y... lo apunto.
(Silencio.)
LAURA.- ¿Cómo estás?
JUAN.- (Duda.) ¿Bien o te cuento?
(Ella ríe.)
Estás guapísima con ese vestido.
LAURA.- Gracias. (Pausa.) Tú también.
JUAN.- ¿Yo? Como siempre.
(Silencio. Ella le muestra la botella de vino que lleva en las manos.)
LAURA.- He traído esto.
Laura, ponte cómoda, estás en tu casa.
LAURA.- Gracias.
(Él sale hacia la cocina. Ella, tímidamente, curiosea el ático.)
Tienes un ático ideal.
JUAN.- (Desde la cocina.) ¿Sí?
LAURA.- Es tal como me lo había imaginado.
JUAN.- (Aparece con la botella destapada.) Pues no sé qué decirte porque en verano es un horno y en invierno hace más frío dentro que fuera en la calle pero, aparte de eso, es ideal. (Llena dos copas.)
LAURA.- ¿El alquiler es muy caro?
JUAN.- No, lo paga mi madre.
LAURA.- Entonces no te quejes.
JUAN.- No lo hago.
(Ella coge unos bocetos.)
Son unos bocetos.
LAURA.- Son muy bonitos.
JUAN.- Sí. (Le da una copa.) ¿De verdad, te gusta?
LAURA.- Sí, no sé, es... es acogedor.
JUAN.- ¿Acogedor? Sí, bien, no hay nada pero es acogedor.
LAURA.- (Señalando hacia el lateral.) En el water no hay ni puerta.
JUAN.- (Señalando hacia el otro lateral.) No, ni en el dormitorio tampoco.
LAURA.- ¡Ah! ¿no?
JUAN.- Eso interrelaciona más el espacio.
LAURA.- ¿Sí?
JUAN.- Puedes estar en el water y mantener una conversación perfectamente con alguien que este sentado aquí. (Señala el puf.)
LAURA.- ¡Qué practico!
JUAN.- También puedes acostarte en la cama y estar conectado con alguien que este trabajando aquí. (Señala el caballete.)
LAURA.- ¡Qué bien! Pero... si estás en la cama es mejor que el otro también este allí, ¿no?
JUAN.- ¿Cómo?
LAURA.- Para conectarte mejor. Quiero decir, para hablar. Bien, ya me entiendes.
(Silencio. Él levanta la copa para brindar mientras ella, nerviosa, bebe de un trago toda la copa de vino.)
JUAN.- ¿Brindamos?
(Los dos, por un momento, miran la copa vacía. Ella sonríe.)
Eso lo hacen los rusos con el vodka, ¿no?
LAURA.- ¡Has estado en Rusia!
JUAN.- No.
LAURA.- No, claro que no.
LAURA.- En el instituto decías que, cuando tuvieras treinta años, si no eras un pintor famoso y multimillonario te suicidarías.
JUAN.- ¿Eso lo dije yo?
LAURA.- Sí.
JUAN.- Y tú te lo creíste.
LAURA.- Sí.
JUAN.- Pues tranquila, aún no los tengo.
LAURA.- Lo sé. Los cumples mañana.
JUAN.- ¿No me digas que has venido para salvarme?
LAURA.- Sí.
JUAN.- ¡Qué bien!
(Silencio.)
JUAN.- ¿Brindamos?
(Le da una copa.)
No sé... ¡Por la vida eterna!
LAURA.- O por el amor eterno.
JUAN.- ¿Seguro?
LAURA.- ¿Por qué no?
JUAN.- Es que yo sólo conozco un amor eterno y no es...
LAURA.- ¿Cuál?
JUAN.- El amor no correspondido. Ese no te abandona nunca.
(Brindan en silencio y beben.)
LAURA.- Te preguntaras por qué he querido que nos viéramos.
(Él no contesta.)
Quería hablar contigo. (Deja el vaso encima de la foto y la mancha.)
JUAN.- ¿De qué?
LAURA.- ¡Ay! ¡Te he manchado esto! (Coge la foto.)
JUAN.- No te preocupes. ¿De qué querías hablar conmigo?
LAURA.- ¡Es una foto!
JUAN.- Sí, pero es antigua y la utilizo como bandeja.
LAURA.- (Sorprendida.) ¡Eh! Pero si es la foto de... la de la convivencia espiritual.
JUAN.- ¿Te acuerdas?
LAURA.- ¡Claro que sí! (Haciendo memoria.) Esto es el jardín del convento de...
JUAN.- No, del monasterio de Aguas Vivas.
LAURA.- Exacto.
JUAN.- En Alcira.
LAURA.- ¿Qué ponía en la pancarta?
JUAN.- Nuestro lema.
LAURA.- (Intenta leerlo.) «Los suecos...
JUAN.- ¿Los suecos? «Los sueños son nuestro patrimonio».
LAURA.- (Sonríe.) ¡Qué inocentes!
JUAN.- Ya lo creo.
(Él imita a una cubana y ella ríe.)
LAURA.- ¡Que caritas, Dios mío! (Pausa.) Mira, Manolo.
JUAN.- Sí.
LAURA.- ¿Qué habrá sido de él?
JUAN.- Se mató.
LAURA.- ¿Qué dices?
JUAN.- ¿No lo sabías?
LAURA.- No. Estás bromeando.
JUAN.- ¿Cómo voy a hacer broma con esto? Se casó con Pepa.
LAURA.- ¿Y?
JUAN.- Al día siguiente se suicidó.
(Ríen.)
LAURA.- ¡Lo sabía!
JUAN.- Le avisé pero él no me hizo caso y...
LAURA.- ¿A Fernando le ves?
JUAN.- Sí, de vez en cuando.
LAURA.- Quería hacer cine.
(Él asiente.)
¿Ya habrá hecho esa película que le tenía que llevar a Hollywood?
JUAN.- No, creo que no.
LAURA.- Ya...
JUAN.- Bueno, de momento sé que trabaja en la B.B.C.
LAURA.- ¿En la B.B.C.? Muy bien, ¿no?
JUAN.- Bodas, bautizos y comuniones, no te equivoques. (Burlón, le señala a alguien en la foto.) ¿Y del guaperas de Guzmán no me dices nada? Me han dicho que ahora es diseñador gráfico. Él, que quería ser como Van Gogh. (Ríe.) Mira que te gustaba burlarte de él, sólo porque hablaba un castellano de Valladolid perfecto. Perfecto. (Pausa.) Me han dicho que se casa. ¿No lo sabías?
(Ella asiente.)
No era mal tío.
LAURA.- Juan, yo...
JUAN.- Tú estabas fenomenal. Llevabas el pelo como ahora.
(Ella sonríe y asiente. Se miran en silencio. Él se acerca y le huele el cabello.)
Continúa oliendo igual.
LAURA.- ¿Sí?
JUAN.- A huevo podrido.
LAURA.- (Sonríe.) Eres muy romántico.
JUAN.- Pero si sabes que me encanta. Te lo he dicho un millón de veces. (Pausa.) ¿Te acuerdas? En C.O.U. todos decían que tú y yo acabaríamos juntos.
LAURA.- Sí. Qué tontería, ¿verdad?
JUAN.- Sí.
(Silencio.)
JUAN.- Laura, si hemos quedado para decirme esto...
LAURA.- No.
JUAN.- Ya lo sabía.
LAURA.- Sabía que lo sabías.
JUAN.- He recibido el tarjetón. Por cierto, es horrible. ¿Lo ha diseñado Guzmán?
(Silencio.)
LAURA.- Lo que te jode es que me case con Guzmán.
JUAN.- No, si quieres suicidarte, adelante.
LAURA.- ¿Tú no has pensado nunca en casarte?
JUAN.- No hablemos de cosas desagradables.
LAURA.- Claro, como tú eres incapaz de enamorarte.
JUAN.- Pero... ¿Qué tiene que ver una cosa con otra? Enamorarse es... es un estado mental, mientras que casarse es un estado civil, y si lo haces con Guzmán es una condena para toda la vida. (Ríe.) Perdona, no quería decir eso. (Pausa.) Enamorarse es una equivocación.
LAURA.- ¿Por qué?
JUAN.- Porque siempre lo haces de quien no te conviene.
LAURA.- ¿Quién ha dicho eso?
JUAN.- Mi madre lo decía siempre que miraba a mi padre.
(Silencio.)
LAURA.- Escucha. En realidad, he venido para decirte que...
JUAN.- Sé... sé para qué has venido.
LAURA.- ¿Sí?
JUAN.- Quieres que te devuelva las cartas.
LAURA.- (Sorprendida.) ¿Las cartas? No.
JUAN.- ¿No?
LAURA.- A ver... ¿Cómo podría explicartelo? (Pausa.) Yo... yo odio a los tíos asquerosamente guapos.
JUAN.- Yo también.
LAURA.- Pero no puedo vivir sin ellos.
JUAN.- También odio a los musculitos.
LAURA.- Es que no puedo.
JUAN.- Yo es que odio a mucha gente.
LAURA.- Guzmán... sé que es un narcisista pero...
JUAN.- (Interrumpiendola.) Y después, sexualmente, no será nada del otro mundo, ¿verdad?
LAURA.- Es un fuera de serie.
JUAN.- ¿Sí?
LAURA.- Inagotable.
JUAN.- ¡Caray!
LAURA.- Pero... tampoco es perfecto.
JUAN.- ¡Ah! Es que de esos quedamos muy pocos.
LAURA.- ¿Sabes? En la cama, no hace otra cosa que hablar de sí mismo.
JUAN.- Y seguro que cuando llega al orgasmo grita su nombre.
LAURA.- ¿Cómo lo sabes?
JUAN.- ¿Vulgar? ¿Has dicho vulgar? Muy bien, insúltame, humíllame.
LAURA.- Si te cuento todo esto, es porque tú eres... eres...
JUAN.- Dilo. Dilo y que se entere toda la galaxia.
LAURA.- No sé, porque tú eres el único tío con el que me he acostado y no he follado.
(Silencio.)
JUAN.- No sabes lo orgulloso que estoy de eso.
LAURA.- (Con intención de marcharse.) Vale. No debería haber venido. Perdoname.
JUAN.- (Deteniéndola.) Espera, ya que has venido... (Con tono de consultorio.) Dime, dime estimada amiga, ¿de quién estás enamorada? ¿De otro semental?
LAURA.- No, de una quimera.
JUAN.- ¿De una quimera? (Ríe.) No dejas de sorprenderme. ¿Se trata de algún personaje de ficción?
LAURA.- No.
JUAN.- ¿No será un Mandíbula Afilada?
LAURA.- Sí. De alguna manera sí.
JUAN.- Odio a los Mandíbulas Afiladas. Pero... ¿qué os pasa a las mujeres?
LAURA.- ¿Qué quieres decir?
JUAN.- Que no os entiendo. ¿Qué es lo que veis en esa especie de... modelos publicitarios, de facciones afiladas, cuerpo atlético, labia cautivadora y con una aura de unos veinte centímetros aproximadamente?
LAURA.- ¿Te parece poco?
JUAN.- Es que los mataría.
LAURA.- No todos los Mandíbulas son como tú piensas.
JUAN.- ¡Ah! ¿No?
LAURA.- No. Algunos tienen mucha sensibilidad, ¿sabes?
JUAN.- No me digas.
LAURA.- Y son muy divertidos.
JUAN.- ¿Sí?
LAURA.- Y inteligentes.
JUAN.- Bien, entonces, ¿cuál es tu problema? Porque entre él y Guzmán no hay color.
LAURA.- (Duda.) Ya, pero...
JUAN.- No lo dudes. ¿Qué es lo que te da miedo?
LAURA.- ¿Y si él no siente lo mismo por mí?
JUAN.- (Tono de consultorio.) Estimada amiga, mejor saberlo que quedarte con la duda. (Tono normal.) Además, eso se nota.
LAURA.- Por eso te digo que es una quimera. (Pausa.) ¿O es que tú crees que alguien que no me hace ni caso puede estar enamorado de mí?
JUAN.- (Negando con la cabeza.) Rotundamente, sí.
LAURA.- ¿Sí?
JUAN.- ¿Se lo has preguntado?
LAURA.- No.
JUAN.- ¿Por qué no? Es que no lo entiendo.
LAURA.- Porque me da miedo que me diga que no. ¿Y si se ríe de mí? ¿Y si después de todo lo que ha pasado reacciona mal?
JUAN.- (Tono de consultorio.) Querida amiga, tengo que hacerte una pregunta: (Pausa.) ¿No estarás embarazada de él?
LAURA.- Pero si nunca me he acostado con él.