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Orientación Universidad
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marx weber, Apuntes de Psicología del Desarrollo

Asignatura: Psicologia del Desenvolupament humà, Profesor: nomen nomen, Carrera: Treball Social, Universidad: UB

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 20/09/2014

sandrita94-1
sandrita94-1 🇪🇸

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380 > CAPÍTULO 4. Los cimientos de la sociedad: de macro a micro una de cada diez personas vivía en ciudades, en las sociedades industriales, tres de cada cuatro personas viven en la ciudad. La especialización ocupacional, que se extendió du- rante el largo curso de la evolución sociocultural, se ha hecho más fuerte que nunca. Los miembros de las socie- dades industriales a menudo se comparan unos con otros en términos del trabajo que desempeñan, en lugar de hacerlo según sus lazos de parentesco como hacen los miembros de las sociedades agrícolas. Los cambios rápi- cios y los desplazamientos entre ciudades también fomen- tan el anonimato y la diversidad cultural, provocando la formación de numerosas subculturas y contraculturas, como describiremos en el Capítulo 5. Tabla 4.1 9 Tipos de sociedades: un resumen La tecnología industrial también afecta al modelo de familia, disminuyendo su significado tradicional como el centro de la vida social. La familia ya no es el escenario principal de la producción económica, del aprendizaje y de la vida religiosa. Y, como veremos con detalle en el Capítulo 17, los cambios tecnológicos también explican la reducción del número de familias tradicionales y el aumento de las personas solteras y divorciadas, de las fa- milias monoparentales, de las parejas gays y lesbianas, y de las familias adoptivas. En los comienzos de la era de la industrialización, los beneficios de las nuevas tecnologías se concentraron en un pequeño sector de la población, mientras que la mayoría vivía en la pobreza. Con el tiempo, sin embargo, los benefí- A ¡Ride AFAN Rai FPAPTEFRAD ie P Tipo de o o Tamaño de la Pauta de sociedad Periodo histórico Tecnología productiva poolación - asentamiento - Sociedades Único tipo de sociedad Armas primitivas A menudo E _ Cazadorasy hasta haceunos 12.000 -recolectoras . años; todavía común hasta hace varios siglos; los pocos ejemplos de estas sociedades - Entre 25 y 40 personas - o | - nómadas, pero pueden llegar crear asentamientos ( Srody, 2000). que sobreviven hoy en día | o están amenazados por la a extinción. a Sociedades Desde hace unos Las sociedades horticultoras Asentamientos de varios Los horticultores horticultoras y 12.060 años, con un utilizan herramientas manuales cientos de personas forman E ganaderas franco retroceso | para cultivar plantas: las interconectadas a través asentamientos E - desde el 3000 a.C. sociedades ganaderas están de lazos de comercio permanentes a | o basadas en la domesticación para formar sociedades relativamente a de animales | de varios miles de pequeños; los E ÓN personas. pueblos ganaderos | son nómadas. E Sociedades . Desde hace unos 5.000 —.- Arado tirado por animales. — - Millones de personas. Las ciudades se E agrícolas años; aunque fueron muy NS o | hicieron comunes, E | numerosas su número aunque por lo E está decreciendo en la general en ellas + actualidad. vivía una proporción | - pequeña de la E población general. < Sociedades — Aproximadamente - Formas de energía ] Millones de personas. En las ciudades E industriales desde 1750 hasta el avanzadas; producción - | vive la mayor a . presente. - mecanizada. parte de la E Sociedades. Han aparecido en las .. Computadoras que - Millones de personas. La población a post-industriales últimas décadas... . soportan una economía - sigue estando . > - o o o concentrada en 3 - basada en la información - a EE - cludades. o Sociedad > 81 cios materiales de la productividad industrial se extendieron a toda a población. La pobreza sigue siendo un problema serio en las sociedades industriales, pero si la comparamos con la situación de hace un siglo, el estándar de nivel de vida se ha multiplicado por cinco, y las desigualdades eco- nómicas, sociales y políticas se han reducido enormemente. Algunos estratos sociales, como detallaremos en el Capítulo 8, aparecen porque las sociedades industrializa- das demandan una fuerza laboral que posea determinadas aptitudes y formación académica. Mientras que en las sociedades agrícolas la mayoría de las personas son anal- fabetas, las sociedades industrializadas proporcionan el acceso a una escolarización pública y otorgan numerosos derechos políticos a todos sus ciudadanos. De hecho, la industrialización provoca la demanda de derechos políti- cos, como se ha podido comprobar recientemente en Corea del Sur, Taiwan, La República Popular China, las Repú- blicas de la antigua Unión Soviética, y las sociedades de Europa del Este. 5. Las sociedades post-industriales Parece que muchas sociedades industrializadas ahora están entrando en otra fase de desarrollo tecnológico. En los pri- meros años de la década de 1970, Daniel Bell (1976) acu- ñó el término post-industrialismo para referirse a las tec- nologías vinculadas con las computadoras que sustentan una economía basada en la información. Mientras que la Organización social a Centrada en la familia: la especialización o está limitada a la edad Ly al sexo; peas y desigualdad social. Plneosa de África Central. - Bosquimanos del suroeste de África. -- Aborígenes de Australia. Semali de a Malasia. Indios Kaska de Canadá | Centrada € en la familia; comienza Aa a desarrollarse un sistema religioso; especialización moderada; creciente desigualdad social. o a a Sociedades de Oriente Medio a - aproximadamente enel5000a.C.. Varias sociedades actuales en Nueva A Guinea y otras islas del Pacífico e o e yanomami actualmente en. oa América del Sur e. La familia pierde significado cuando aparecen diferentes sistemas relgosos, políticos y economómicos; da especialización extensiva; creciente | Egipto durante la construcción de las Ads - Grandes Pirámides. Europa Medieval. sa No sociedades 1 no o industriales eb : en el mundo actual. a E desigualdad social. A . a a Al - Diferentes sistemas religiosos, políticos - económicos, educativos y familiares; “alguna medida con el paso del tiempo. a Similar a las Sociedades, industriales e GON procesamiento de la información | y Otros trabajos del sector servicios a que IED CTS aL la. etapa post-industri: a La mayoría de las sociedades . | OS el en Europa y América del alta especialización; persiste una marcada 0 desigualdad social, que disminuye en Norte, Australia y Japón generan la mayor parte de la A a a industrial mundial. | o e sociedades industrializadas quel mencionamos anteriormente o ahora están entrando en Una a Po a producción en las sociedades in- dustrializadas se apoya en fábricas y en máquinas que producen bienes materiales, la producción post- industrial se basa en las computa- doras y en otros dispositivos elec- trónicos que son capaces de crear, procesar, almacenar y analizar in- formación. Todo esto conforma lo que se ha dado en llamar la socie- dad de la información. Mientras que los miembros de las sociedades industrializadas se concentran en aprender habilidades mecánicas, los ciudadanos de las sociedades post- industriales se esfuerzan por per- feccionar habilidades basadas en la información para desempeñar un trabajo que involucre computado- ras, faxes, satélites y otras formas de comunicación tecnológica. Como indican estos cambios en las cualificaciones profesionales, la aparición del post-industrialismo altera sustancialmente la estructura ocupacional de la sociedad. En el Capítulo 14 estudiaremos este pro- ceso con detalle, veremos que una sociedad post-industrial emplea cada menos trabajadores en la pro- ducción industrial, a la vez que aumenta el número de personas que trabajan en oficinas o procesando información (desde el sector de la enseñanza o la publicidad hasta el análisis de los mercados o las rela- ciones públicas). La Revolución de la Informa- ción tiene, por supuesto, un mayor impacto en las sociedades indus- Sociedad % 83 + Explicar la sociedad industrial moderna Se han hecho varios intentos para explicar cómo se ha creado el mundo industrializado moderno. La sociología tiene sus interpretaciones clásicas, y al comienzo de este capítulo vimos tres visiones de la sociedad industrializa- da moderna en el trabajo de tres de los «fundadores» de la sociología moderna: Karl Marx, Max Weber y Emile Durkheim. Sus teorías intentan responder las cuestiones siguientes: e ¿De qué manera las sociedades del pasado y del pre- sente se diferencias unas de otras? + ¿Cómo y por qué cambia una sociedad? ¿Qué fuerzas dividen una sociedad? ¿Qué fuerzas la mantienen unida? z ¿Están las sociedades mejorando o empeorando? Todos los teóricos que presentamos en este capítulo investigaron estas cuestiones, pero sus respuestas no coinciden. Destacaremos sus puntos de coincidencia y desacuerdo a medida que avancemos. 2 Kar Marx: capitalismo y conflicto La primera de nuestras visiones clásicas de la sociedad nos viene de Karl Marx (1818-1883), que presentamos en la sección Perfil. Pocos observaron la transformación industrial de Europa tan intensamente como él. Marx pasó la mayor parte de su vida en Londres, entonces la capital del vasto Imperio Británico. Se quedó impresiona- do con la capacidad de producción de las nuevas fábricas: no sólo las sociedades europeas estaban produciendo más bienes que nunca, sino que un sistema de comercio global estaba canalizando recursos de todo el planeta hacia las fábricas británicas a un ritmo vertiginoso. Marx se dio cuenta de que las riquezas de la industria se estaban concentrando de manera creciente en las manos de unos pocos. Un paseo por casi cualquier barrio de Londres revelaba extremos dramáticos de una riqueza casi obscena al lado de una miseria espantosa. Un puñado de aristócratas y empresarios industriales vivía en fabulo- sas mansiones, atendidos por la servidumbre, donde dis- frutaban de un lujo y de unos privilegios inimaginables para la mayoría de sus conciudadanos londinenses. La mayoría de las personas trabajaba larguísimas jornadas por un sueldo miserable, vivían en chabolas o incluso en las calles, donde muchos morían por una mala alimenta- ción o enfermedades infecciosas. A lo largo de su vida, Marx luchó contra una contra- dicción básica: en una sociedad tan rica, ¿cómo podía haber tantos pobres? Y, lo más importante, se preguntaba Marx, ¿cómo se puede cambiar esta situación? Su moti- vación era la compasión por la humanidad, y buscó ayu- dar a una sociedad ya fuertemente dividida y empujarla hacia lo que esperaba sería un nuevo orden social más justo. El punto clave del pensamiento de Marx es la idea del conflicto social, la lucha entre los diferentes segmentos de la sociedad por los recursos económicos. Por supues- to, el conflicto social puede tomar diferentes formas: las personas pueden pelearse, algunas ciudades pueden man- tener una larga rivalidad, y las naciones en algunos mo- mentos se declaran la guerra. Sin embargo, para Marx, la forma de conflicto social más significativa hace referen- cia a los conflictos entre las clases sociales, entre ricos y pobres, que nacían de la manera en que una sociedad pro- duce sus recursos económicos. sociedad y producción Viviendo en el siglo x1x, Marx observó las primeras eta- pas del capitalismo industrial en Europa. Este sistema económico, destacó Marx, transformó una pequeña parte de la población en capitalistas, personas que eran pro- pietarios de fábricas y otras empresas productivas. El objetivo de un capitalista son los beneficios, que resultan de vender un producto a un precio mayor del que costó producirlo. El capitalismo transforma la mayoría de la población en trabajadores para la industria, a los que Marx llamó proletarios, personas que proporcionan el trabajo necesario para hacer funcionar las fábricas y otras empresas productivas. Los trabajadores venden su traba- Jo a cambio de un salario que necesitan para vivir. Para Marx, un conflicto inevitable entre los capitalistas y los trabajadores tiene su raíz en el propio proceso productivo. Para maximizar los beneficios, los capitalistas deben minimizar los salarios, por lo general su mayor gasto. Sin embargo, los trabajadores quieren que sus salarios sean lo más elevados posible. Dado que un aumento de salarios implica una reducción de beneficios, el conflicto es inevi- table. Marx argumentaba que este conflicto terminaría únicamente cuando los pueblos abandonaran el sistema capitalista. Todas las sociedades se componen de instituciones sociales, definidas como las esferas más importantes de la vida social, o los subsistemas de la sociedad, organi- zados para satisfacer las necesidades humanas básicas. En su análisis de la sociedad, Marx sostenía que una ins- titución específica (la economía) domina a todas las demás cuando se trata de determinar en qué dirección se mueve una sociedad. Recurriendo a la doctrina filosófica del materialismo histórico, que afirma que la manera en que los seres humanos producen bienes materiales define el resto de la sociedad, Marx reivindicaba que todas las demás instituciones sociales importantes (el sistema polí- tico, la familia, la religión y la educación) funcionaban F 34 :: CAPÍTULO 4. Los cimientos de la sociedad: de macro a micro PERFIL Karl Marx: un programa para el camb: ocos nombres evocan una reacción tan fuerte como Kar! Marx. Algunos lo consideran un genio y un profeta, mientras que otros sólo ven reflejado al diablo en sus ideas. Pero todos están de acuerdo en que Marx está entre los pensadores soclales que mayor impacto ha tenido la sociedad con- temporánea. Hoy en día, más de una quinta parte de la humanidad vive en países que se consideran a sí mis- mos marxistas. Tampoco Marx se mantuvo ajeno a ta polémica durante su vida. Nacido en la ciudad alemana de Trier, obtuvo un doctorado en 1841 y comenzó a trabajar como editor de un periódico. Pero su implacable crítica social pro- Sa vocó el conflicto con las autoridades gubernamentales, lo que le obligó a dejar Alemanía e irse a París. Pronto la polémica también le obligó a aban- donar Francia, y Marx pasó el resto de su vida en Londres. Junto con Max Weber y Emile Durxheim, Marx fue una figura im- portante del desarrollo de la sociolo- gía, como vimos en el Capítulo 1. Sin embargo, los sociólogos de Estados Unicos prestaron escasa atención a sus ideas hasta la década de 1960. ¿Por qué? La respuesta se encuentra en la crítica explícita de Marx a la sociedad industrial-capitalista. Al prin- cipio, muchos sociólogos rechazaron sus ideas como meramente «políti- cas». Pero para Marx, la erudición y el trapajo de investigación era también un asunto político. Mientras la mayo- fía de los sociólogos tomaban en cuenta la postura de Max Weber de esforzarse por dejar los valores a un lado cuando se hace investigación (véase el Capítulo 3), Marx situó los valores en el centro de su pensamien- to. Marx no se limitó simplemente a observar la sociedad, sino que ofreció un programa para cambiarla. Ahora que muchos sociólogos reconocen que los valores influyen en nuestras ideas y trabajo de investigación, e análisis social de Marx ha recibido finalmente la atención que merece como una aproximación fundamental a la sociología. +: bajo la influencia de la economía de una sociedad, Marx argumentaba que la economía es «el fundamento real [...] El modo de producción en la vida material determina el carácter general de los procesos de la vida social, política y espiritual» (1959: 43, edición original de 1859). En consecuencia, Marx veía el sistema económico como la base o la infraestructura social (infra del latín «por debajo de»). Otras instituciones sociales, incluyendo la familia, el sistema político y la religión, que están construidos sobre este fundamento, forman la superes- tructura de la sociedad (supra del latín «por encima de»). stas instituciones extienden los principios económicos a otras áreas de la vida, como se ilustra en la Figura 4.2. En términos prácticos, las instituciones refuerzan la domina- ción de los capitalistas, protegiendo legalmente su patri- monio, por ejemplo, y transfiriendo la propiedad de una generación a la siguiente dentro de la misma familia. En términos generales, los miembros de las sociedades industriales-capitalistas no consideran que sus sistemas legales o familiares representen un caldo de cultivo para el Bra Yair] conflicto social. Por el contrario, consideran que sus dere- chos sobre la propiedad privada son «naturales». Muchas personas están convencidas de que los ricos se han ganado su patrimonio, mientras que los pobres o los parados lo son porque carecen de habilidades o de motivación. Marx rechazaba este tipo de razonamiento. Según él, la pobreza y el desempleo no son inevitables. Según Marx, la coexis- tencia del gran capital al lado de la misería más absoluta es sólo una forma entre otras de organizar la vida social y dis- tribuir sus riquezas (Cuff y Payne, 1979). Por tanto, Marx rechazaba el sentido común capitalis- ta como falsa conelencia, una explicación de los proble- mas sociales fundamentada en los defectos de los indivi- duos en lugar de los defectos de la sociedad, En efecto, Marx estaba diciendo que el capitalismo industrial es en sí mismo responsable de muchos de los problemas socia- les que veía a su alrededor. La falsa conciencia, mantenía, victimiza a las personas ocultando la causa real de sus problemas. El conflicto en la historia Marx estudió la manera en que las sociedades habían cambiado a lo largo de la historia mencionando que, a menudo, evolucionaban gradualmente, aunque a veces cambiaban de una manera rápida y revolucionaria. Marx observó que el cambio estaba parcialmente provocado por los avances tecnológicos. Pero sostenía firmemente que el conflicto entre los grupos económicos es el motor principal del cambio. 80 : Cea prende dos clases sociales principales (los dominantes y los oprimidos) que reflejan las dos posiciones básicas en el sistema productivo. Los capitalistas y los proletarios son los descendientes históricos de los amos y los escla- vos del mundo antiguo y de los nobles y los siervos de los sistemas feudales. En cada caso, una clase controla a la otra como una propiedad productiva. Marx empleó el tér- mino confiicto de clases (y, a veces, lucha de clases) para referirse al antagonismo entre las clases sobre la distri- bución de la riqueza y el poder en la sociedad. El conflicto de clases, entonces, se remonta a las civi- lizaciones más antiguas (véase la Figura 4.3). Lo que dis- tingue el conflicto en la sociedad capitalista, señaló Marx, es la manera en que se ha manifestado abiertamente. Los nobles y los siervos de las sociedades agrícolas, estaban unidos por tradiciones antiguas y un sinfín de obligacio- nes. El capitalismo industrial disolvió esos lazos de modo que el orgullo y el honor fueron reemplazados por un «interés propio bien visible» y la búsqueda de beneficios en un descarado ejercicio de opresión. Marx creía que el proletario, al que no le unían lazos personales con los opresores, no tenía muchos motivos para soportar su opresión. : CAPÍTULO 4. Los cimientos de la sociedad: de macro a micro Pero, aunque el capitalismo industrial puso de mani- fiesto abiertamente el conflicto de clases, Marx era consciente de que el cambio social no se produciría fácilmente. En primer lugar, según él, los trabajadores deben tomar conciencia de su opresión y deben ver al capitalismo como su enemigo. En segundo lugar, deben organizarse y actuar para abordar sus problemas. Esto significa que los trabajadores deben reemplazar la falsa conciencia con la conciencia de clase, el reconocimiento por parte de los trabajadores de su unidad como clase en oposición a los capitalistas y, finalmente, al capitalis- mo. Como la falta de humanidad de los primeros tiem- pos del capitalismo resultaba muy evidente, Marx llegó a la conclusión de que los trabajadores industriales ine- vitablemente se levantarían en masa para destruir el ca- pitalismo industrial. Y, ¿qué ocurre con los adversarios de los trabajadores, los capitalistas? La tremenda riqueza y poder de los capi- talistas, protegidos por las instituciones de la sociedad, parecían invulnerables. Pero Marx veía un punto débil en la armadura del capi- talismo. Motivados por un deseo de ganancia personal, los capitalistas temían la competencia por parte de otros Y - CAPITALISMO/SOCIEDAD | l BURGUESA .. Propiedad privada de los: megios de producción. - . Dos clases: - burgueses y proletarios : i pais AURA ODARTARZO. o ar SOCIEDAD ANTIGUA/ - . ESCLAVITUD CLÁSICA * o Personas - Esclavos como praplecados. | “Dos clases: esclavos y propietarios dí de esclavos TARTA h o Ñ dit dead la a Y AN . z on . . o opt cotarts a ES “PROPIEDAD TRIBAL) | - COMUNISMO PRIMITIVO * z “Nómadas + pequeña bropiedad - Ñ privada. da lugar al establecimiento * a : ces la agricultura + primeras. etapas k o dela a propiedad privada RARA al ARA ai Fuente: Plummer Figura 4.3 % Modelo dei cambio social de Marx “COMUNISMO. PROPIEDAD+ a CLASES ABOLIDAS | IM accio EA EIA crec A E 4 El 4 a $e a ¿7 ¿A | MM SOCIEDAD FEUDAL La tierra como propiedad Dos clases: siervos y 2 - propietarios de la tierra a ena at : capitalistas. Así que Marx pensó que los capitalistas se mostrarían reacios a organizarse, incluso aunque compar- tiesen intereses comunes. Más aún, razonaba, los capita- listas mantienen bajos los salarios de los trabajadores para maximizar sus beneficios. Esta estrategia, a su vez, reforzará la resolución de los trabajadores a forjar una alianza contra ellos. A largo plazo, suponía Marx, los capitalistas sólo contribuirían a su propia perdición. Capitalismo y alienación Marx también condenó el capitalismo por producir alle- nación, el sentimiento de no ser capaz de controlar tu propia vida. Dominados por los capitalistas y deshumani- zados por sus trabajos (especialmente el trabajo monóto- no y repetitivo de las fábricas), los proletarios encuentran poca satisfacción en su situación, y se sienten individual- mente incapaces de mejorarla. En esto se encuentra otra contradicción de la sociedad capitalista: en la medida en que los seres humanos inventan nuevas tecnologías para aumentar su poder sobre el mundo, éstas dominan cada vez más la vida de quienes se sirven de ellas para ganarse la vida... Los trabajadores se ven a sí mismos simplemente co- mo una mercancía, una fuente de mano de obra, compra- da por los capitalistas y de la que se deshacen cuando ya no la necesitan. Marx citó cuatro maneras en las que los capitalistas alienaban a los trabajadores. 1. Altenación en el trabajo. Idealmente, las personas tra- bajan tanto para satisfacer sus necesidades inmediatas como para desarrollar su potencial personal a largo plazo. 5in embargo, el capitalismo niega a los trabaja- dores su opinión sobre lo que producen o cómo lo producen. Además, la mayor parte del trabajo es te- dioso, e involucra incontables repeticiones de tareas rutinarias. La sustitución hoy en día de la mano de obra por máquinas no habría sorprendido a Marx. Según él, el capitalismo había transformado a los seres humanos en máquinas hacía mucho tiempo. 2. Alienación con respecto a los productos del trabajo. El producto del trabajo no pertenece a los trabajadores sino a los capitalistas, que disponen de él para su propio beneficio. Por tanto, razonaba Marx, cuanto más invier- ten los trabajadores en su propio trabajo, más pierden. 3. Alienación con respecto a otros trabajadores. Marx veía el trabajo en sí mismo como la afirmación pro- ductiva de la sociedad. Sin embargo, el capitalismo industrial transforma el trabajo de una empresa coo- perativa en otra competitiva. Como se ilustra en el cuadro Voces, el trabajo en las fábricas raramente pro- porciona una oportunidad para el compañerismo. 4. Alienación del potencial humano. El capitalismo in- dustrial aleja a los trabajadores de su auténtico poten- Sociedad +) 87 cial humano. Marx argumentaba que un trabajador «no se realiza a sí mismo en el trabajo sino que se niega a sí mismo, tiene un sentimiento de miseria en lugar de bienestar, no desarrolla libremente sus energías físi- cas e intelectuales. En consecuencia, el trabajador se siente realizado únicamente durante su tiempo libre, mientras que en el trabajo se siente desahuciado» (1964b: 124-125; edición original de 1844). En resu- men, el capitalismo industrial distorsiona una activi- dad que debería expresar las mejores cualidades de los seres humanos en una experiencia aburrida y des- humanizada. Marx consideraba la alienación, en sus diferentes ma- nifestaciones, como una barrera para el cambio social. Pero esperaba que los trabajadores de las industrias superaran su alienación uniéndose en una verdadera clase social, cons- cientes de la causa de sus problemas y movilizándose para transformar la sociedad. Revolución Marx sostenía que la única salida a la trampa del capita- lismo consistía en rehacer deliberadamente la sociedad. Se imaginó un sistema productivo más humano e igua- litario, uno que reforzara los lazos sociales en lugar de neutralizarlos. Llamó a este sistema socialismo. Marx conocía bien los obstáculos a los que se enfrentaba una revolución socialista; pero aún así, se sintió muy decep- cionado por no haber vivido para ver a los trabajadores de Gran Bretaña derrocar el capitalismo industrial. No obs- tante, convencido de la inmoralidad básica de la sociedad capitalista, estaba seguro de que era cuestión de tiempo que la mayoría trabajadora se diera cuenta de que tenía en sus manos la llave de un futuro mejor. Este proceso de transformación sería con certeza revolucionario, quizás incluso violento. Sin embargo, lo que nacería de la revo- lución de los trabajadores sería una sociedad socialis- ta cooperativa destinada a satisfacer las necesidades de todos. En la discusión acerca de la estratificación social en el Capítulo 8 nos extenderemos sobre los cambios que se han producido en las sociedades industriales-capita- listas desde los tiempos de Marx y por qué la revolución que él defendía no ha tenido lugar. En los siguientes capítulos también profundizaremos acerca de por qué los ciudadanos de las sociedades de Europa del Este recientemente se han rebelado contra los gobiernos so- cialistas establecidos. Pero, en su propio tiempo, Marx miró hacia el futuro con esperanza (Marx y Engels 1972: 362; edición original de 1848): «Los proletarios no tie- nen nada que perder excepto sus cadenas. Y tienen un mundo que ganar.» Sociedad .: 89 5 Max Weber: la racionalización de la sociedad y el desencantamiento del mundo Con un amplio conocimiento de las leyes, la economía, la religión y la historia, Max Weber (1864-1920), al que pre- sentamos en la sección Perfil, produjo lo que muchos consideran la más importante contribución individual a la sociología. Generó ideas que tuvieron un gran alcance. Aquí nos limitaremos a su visión de cómo la sociedad moderna se diferencia de los primeros tipos de organiza- ción social. Como vimos en el Capítulo 1, la sociología de Weber se puede considerar como una teoría de la acción. Weber entendía el poder de la economía y la tecnología pero se apartó del análisis materialista de Marx. Para él, las ideas (especialmente las creencias y los valores) tienen poder de transformación. Por tanto, veía la sociedad moderna como el producto no sólo de las nuevas tecnologías y del capitalismo, sino de una nueva manera de pensar. Habién- dose originado por los cambios en las creencias religio- sas, podemos decir que el mundo moderno se caracteriza por ser un mundo cada vez más racional. Hemos visto además que Weber también utilizaba tipos ideales, con- trastando el ideal «protestante» con el ideal «judío», «hindú» y «budista». Ya hemos comparado las «socieda- des cazadoras y recolectoras» con las «sociedades indus- trializadas» así como el «capitalismo» con el «socialis- mo». Muchos de los estudios de Weber se centraron en los tipos ideales de racionalidad. Tradición y racionalidad En lugar de categorizar las sociedades en términos de sus tecnologías o sistemas productivos, Max Weber destacó las diferencias entre las sociedades en las maneras en que las personas ven el mundo. De una manera más sencilla, Weber llegó a la conclusión de que los ciudadanos de las sociedades pre-industriales se aferran a la tradición, mientras que los ciudadanos de las sociedades industria- les-capitalistas respaldan la racionalidad. Por tradición, Weber quería decir que los sentimientos y las creencias pasaban de generación a generación, De modo que las sociedades tradicionales están guiadas por el pasado. Sus miembros evalúan acciones concretas como correctas y apropiadas precisamente porque estas acciones han sido aceptadas durante largo tiempo. Las personas en las sociedades modernas tienen un punto de vista diferente del mundo, argumentaba Weber. Aceptan y persiguen la racionalidad, un deliberado y prosaico cálculo de los medios más eficientes para lograr un objetivo determinado. Los sentimientos no tienen cabida desde un punto de vista racional del mundo. Por lo general, las personas modernas prefieren pensar y actuar sobre las bases de las consecuencias presentes y futuras, evaluando sus empleos, su formación académica e inclu- so sus relaciones en términos de lo que invierten en ellas y de lo que esperan recibir a cambio. Weber consideraba tanto la Revolución Industrial como el capitalismo como evidencias de una oleada his- tórica de racionalidad. Utilizó la expresión racionaliza- ción de la sociedad para indicar el cambio histórico des- de la tradición hasta la racionalidad como el modo dominante del pensamiento humano. Llegó a la con- clusión de que el mundo y la sociedad moderna se ha «desencantado», esto es, que los lazos sentimentales con el pasado se han sustituido por el pensamiento científico y la tecnología, La disposición para adoptar las últimas tecnologías es un buen indicador de lo racionalizada que está una sociedad. Haciendo uso de la perspectiva comparativa de Weber deducimos que sociedades diferentes conceden distintos valores a los avances tecnológicos. Lo que una sociedad podría anunciar como un avance, otra podría juzgarlo carente de interés, y una tercera podría oponerse rotunda- mente por representar una amenaza para la tradición. Por ejemplo, los inventores de la Antigua Grecia idearon muchos dispositivos mecánicos sorprendentemente ela- borados para realizar las tareas del hogar. Pero, dado que las élites estaban bien atendidas por esclavos, considera- ron estas invenciones como meros entretenimientos. Hoy en día en Europa, muchas comunidades pequeñas se guí- an por sus tradiciones y se oponen firmemente a las tec- nologías modernas. Desde el punto de vista de Weber, la innovación tecno- lógica se ve favorecida o dificultada por la manera en que las personas entienden el mundo. Llegó a la conclusión de que pueblos de muchas sociedades descubrieron las cla- ves para el cambio tecnológico; sin embargo, únicamente en el ambiente cultural racional de Europa occidental se llegaron a explotar descubrimientos, lo que dio lugar a la Revolución Industrial (Weber, 1983; edición original de 1905). nacionalismo, calvinismo y capitalismo industrial ¿Es el capitalismo industrial un sistema económico racio- nal? Aquí, de nuevo, los diagnósticos de Weber y Marx no coinciden. Weber consideraba que el capitalismo indus- trial era la esencia de la racionalidad, dado que los capita- listas persiguen los beneficios de una manera sumamente racional, Sin embargo, Marx se mostró crítico con el capitalismo, argumentando que era la antítesis de la ra- cionalidad, y defendiendo que fracasaba a la hora de satisfacer las necesidades básicas de la mayor parte de la población (Gerth y Mills, 1946: 49). | 90 > CAPÍTULO 4, Los cimientos de la sociedad: de macro a micro PERFIL .. a ecir de él que fue simplemente aun «sociólogo» probablemente ==> nabría ofendido a Max Weber, No es que le disgustara el estudio de la sociedad; de hecho, pasó la mayor parte de su vida haciendo exacta- mente eso. Pero la contribución de Weber a la comprensión de la huma- nidad es tan amplia y tan abundante que calificarle como sociólogo no puede hacerle justicia. Nacido en una próspera familia ale- mana, Weber terminó los estudios de derecho y comenzó una carrera legal. Pero pronto se sintió limitado por el trabajo de la abogacía. Continuó sus estudios y se convirtió en profesor uni- versitario. Su curiosidad natural le hizo recorrer la totalidad de la condición humana, y fruto de ello fue un extraor- dinario legado de erudición. Max Weber: exiendiendo La influencia de los padres de Weber se pone de maniflesto en su trabajo. El devoto calvinismo de su madre probablemente lo animó a es- tudiar las religiones del mundo y a realizar su trabajo clásico acerca del calvinismo y su impacto sobre el ca- pitalismo industrial, del que nos ocu- paremos en breve. De su padre, un notable político, Weber obtuvo una clara comprensión acerca del tra- bajo de la vida política y de la buro- cracia. Weber flirteó con la política, y su esposa Marianne fue una líder femi- nista de su época. Pero Weber encon- tró que la política era incompatible con el trabajo universitario. Lo pri- mero, afirmaba, demanda acción y convicción personal, mientras que lo segundo requiere imparcialidad y re- as fronteras de la sociolo flexión paciente. Weber trató de re- solver este dilema personal animan- do a sus colegas a que se implica- ran en política fuera de las aulas y al mismo tiempo se esforzaran por conseguir una neutralidad científica en el desempeño de su trabajo pro- fesional. Por muchas razones, la vida de Weber distó mucho de ser feliz. Nun- ca se llevó bien con su padre y, poco después de su muerte, Weber co- menzó a sufrir problemas psicológi- cos. La enfermedad pronto limitó su capacidad de trabajo durante el resto de su vida. incluso así, el número ex- cepcional de estudios importantes que realizó y dirigió ha llevado a mu- chos a considerarlo el sociólogo más brillante de la historia. Pero, ¿Cómo surgió el capitalismo industrial? Weber sostenía que el capitalismo industrial era el fruto del cal- vinismo (un movimiento religioso cristiano producido por ia Reforma Protestante). Los calvinistas, explicaba Weber, enfocaban la vida de una manera muy disciplina- da y racional. Además, un aspecto fundamental de la doc- trina religiosa de Calvino (1509-1504) era la predestina- ción, la idea de que un Dios conocedor de todo y todo poderoso ha predeterminado a algunas personas a la sal- vación y a otras al castigo eterno. Los calvinistas creían que las personas no podían hacer nada para cambiar su destino. Ni siquiera podían saber lo que Dios les había reservado. De modo que las vidas de los calvinistas gira- ban alrededor de visiones esperanzadoras de salvación eterna y, al mismo tiempo, de una angustia tremenda ante el temor de contarse entre los condenados. Para estas personas, el desconocimiento de su destino se hacía intolerable. Los calvinistas gradualmente se hicieron la siguiente pregunta ¿No es posible ver signos de lo que a cada uno nos espera después de la muerte en lo que nos sucede en la vida? Si esto era sí, podía inter- pretarse la prosperidad o el éxito en este mundo como un signo de la gracia divina. Preocupados por conseguir esta confianza, los calvinistas se lanzaban a la búsqueda del éxito, aplicando la racionalidad, la disciplina y ei duro trabajo a sus tareas. Esta búsqueda de la riqueza no esta- ba orientada al gozo o la satisfacción de los placeres, lo que era pecado. Los calvinistas también se sentían poco dispuestos a compartir su riqueza con los pobres, porque veían en la pobreza un signo del rechazo de Dios. Lo que un buen calvinista debía hacer era trabajar incansable- mente cada uno en su oficio o «vocación» (de «voz» o lla- mada de Dios), destinando cualquier beneficio económi- co al mismo trabajo o profesión, en lugar de a los placeres del mundo (véase la Figura 4.4). A medida que reinvertían los productos de su trabajo para conseguir mayores beneficios, los calvinistas iban construyendo los fundamentos del capitalismo. Emplea- ban la riqueza para generar más riqueza, practicaban una austera economía personal, y adoptaban con entusiasmo todos aquellos avances tecnológicos que pudieran aumen- tar el rendimiento de sus esfuerzos. Estos rasgos, explicaba Weber, distinguían al calvinis- mo de otras religiones del mundo. El catolicismo, la reli- gión tradicional en la mayor parte de Europa, dio origen a un punto de vista pasivo y «muy espiritual» de la existen- cia diaria, con la esperanza depositada en las recompen- sas de la otra vida. Para los católicos, la riqueza material 92 +: CAPÍTULO 4. Los cimientos de la sociedad: de macro a micro sol y de las estaciones. En las sociedades modernas, por el contrario, se organizan las citas, los compromisos o cualquier tipo de actividad a una hora y un minuto precisos. Resulta interesante que los relojes hayan aparecido en las ciudades europeas hace unos 500 años, exactamente cuando comenzaba a extenderse el comercio, y que muchas personas comenzaran a pen- sar (tomando prestada la frase de Benjamin Franklin) que «el tiempo es dinero». | 6. Competencia técnica. Los miembros de las socieda- des tradicionales se evaluaban los unos a los otros básicamente sobre las bases de quiénes eran (esto es, según su familia o parentesco). Por el contrario, la racionalidad moderna nos empuja a juzgar a los demás por lo que son (es decir, con un ojo puesto en sus des- trezas y habilidades). 7. Impersonalidad. Finalmente, en una sociedad racio- nal, la competencia técnica tiene prioridad sobre las relaciones personales, lo que se traduce en un mundo impersonal. La vida social moderna se puede inter- pretar como la interacción entre especialistas preo- cupados por la realización de tareas específicas, en lugar de la interacción entre personas claramente preocupadas las unas por las otras. Weber explicó que tendemos a devaluar los sentimientos y las emo- ciones personales como «irracionales» porque a me- nudo dificultan el control. nacionalidad y burocracia Aunque la iglesia medieval adquirió mucha importancia, Weber argumentaba que nunca fue enteramente racional porque su objetivo era preservar la tradición. Las organi- zaciones verdaderamente racionales, que se centraban principalmente en la eficiencia, aparecieron únicamente en los últimos siglos. El tipo organizacional que Weber llamó burocracia cobró importancia, junto con el capita- lismo, como una expresión de racionalidad. En el Capítulo 6 explicaremos que la burocracia es el modelo de los negocios modernos, las agencias guberna- mentales, los sindicatos y las universidades. Por ahora, mencionaremos que Weber consideró esta forma organi- zacional como la expresión más evidente de una manera racional de ver el mundo porque sus elementos principa- les (las secciones o departamentos de una empresa, por ejemplo), están destinados a alcanzar unos objetivos es- pecíficos de la manera más eficiente posible. Por el con- trario, la ineficiencia de la organización tradicional se refleja en su hostilidad al cambio. En resumen, Weber sostenía que la burocracia había transformado la sociedad de la misma manera que la industrialización había trans- formado la economía. Es más, Weber destacó que la burocracia racional tiene una afinidad especial con el capitalismo: Ja Hoy en día, es ante todo la economía de mercado capitalista la que exige que los asuntos oficiales de las administraciones públicas se cumplan exactamente según las normas debidas, sin discrecionalidad de ningún tipo, y tan rápidamente como sea posible. Normalmente, las empresas capitalistas muy grandes son ejemplos paradigmáticos de organizaciones burocráticas. (Weber, 1973: 974; edición original de 1921) nacionalidad y alienación Max Weber estaba de acuerdo con Karl Marx a la hora de reconocer la eficiencia del capitalismo industrial. Weber también compartía la conclusión de Marx de que la socie- dad moderna produce una alienación generalizada, aun- que por diferentes razones. Para Weber, el principal pro- iema no es la desigualdad económica que tanto preocupaba a Marx, sino la agobiante regulación y deshu- manización que acompaña a la burocracia en expansión. Todo lo cual conduce a un creciente «desencanto del mundo». Los burócratas, advertía Weber, tratan a las personas como una serie de casos en lugar de tratarlos como indi- viduos únicos. Además, los trabajos en las grandes orga- nizaciones exigen rutinas altamente especializadas y, a menudo, tediosas. Por último, Weber se imaginó la socie- dad moderna como un enorme y creciente sistema de normas que buscarían regular absolutamente todo y que amenazarían con aplastar el espíritu humano. Una ironía que encontramos en el trabajo de Marx rea- parece en el pensamiento de Weber: en lugar de servir a la humanidad, la sociedad moderna se vuelve contra sus creadores y los esclaviza. En el lenguaje nostálgico de la descripción de Marx de las víctimas humanas del capita- lismo industrial, Weber retrataba al individuo moderno como «únicamente una pequeña pieza de un engranaje en movimiento perpetuo, que le ordena seguir una marcha fija sin fin» (1978: 988; edición original de 1921). De modo que, conociendo bien las ventajas de la sociedad moderna, Weber acabó sus días sintiéndose profunda- mente pesimista. Temía que la racionalización de la so- ciedad acabaría por reducir las personas a robots. a, ++ Emile Durkheim: los lazos que nos unen: desde los mecánicos hasta los orgánicos «Amar la sociedad es amar algo más allá de nosotros mis- mos y algo en nosotros mismos». Éstas son las palabras de Emile Durkheim (1858-1917), otro artífice de la socio- logía, presentado en la sección Perfil. Esta curiosa frase (1974: 55; edición original de 1924) expresa la influencia que puede tener la sociedad en las personas. PERFIL A Emile Durkneim: desenmascarar el poder de la sociedad Por qué motivo podría resultar 7 polémico un profesor de socio- es logía? Porque no hubo ninguno, al menos en Francia, hasta que Emi- le Durkheim se convirtió en el prime- ro en 1887. Hasta ese momento, el estudio de la conducta humana se dejaba a los biólogos y los psicólo- gos. Pero Durkheim hizo la afirma- ción (ampliamente discutida en ese momento) de que uno no puede com- prender a las personas observando únicamente a los individuos, sino es- tudiando su sociedad. La investigación de Durkheim acerca del suicidio, detallada en el Capítulo 1, ofrece una evidencia bas- tante convincente del poder de la sociedad para determinar la conduc- ta humana. En este estudio clásico, Durkheim mostraba que el lugar que ocupan las personas en el sistema social (como hombres o mujeres, como ricos o pobres, como católicos, judíos o protestantes) afecta incluso a sus actos más personales. Trataremos el trabajo de Durk- heim, como el de Marx y Weber, en muchos capítulos posteriores. Desta- caremos su contribución a la com- prensión de las cifras de criminalidad en el Capítulo 16. Durkheim también dedicó la mayor parte de su vida a investigar la religión, la cual sostenía era uno de los fundamentos clave de a Integración social (véase el Capítu- o 18). Es más, Durkheim fue también uno de los artífices más importantes del paradigma estructural-funcional, al cual haremos referencia en prácti- camente cada uno de los capítulos si- - guientes. Estructura: la sociedad más allá de nosotros mismos En primer lugar y lo más importante, Emile Durkheim reconoció que la sociedad existe más allá de nosotros mis- mos. La sociedad es más que los individuos que la com- ponen; la sociedad tiene una vida propia que se extiende más allá de nuestras experiencias personales. Estaba aquí antes de que hubiéramos nacido, nos reclama mientras estamos vivos, y permanecerá mucho después de que nos hayamos ido. Durkheim explicaba que las pautas de la conducta humana forman estructuras establecidas; son hechos sociales que tienen una realidad objetiva más allá de las vidas y las percepciones de los individuos concre- tos. Las normas culturales, los valores, las creencias reli- glosas permanecen como hechos sociales. Durkheim destacó que la sociedad tiene el poder de determinar nuestros pensamientos y acciones. Estudiar a los individuos aislados (como hacen los psicólogos o los diólogos) nunca puede capturar la esencia de la experien- cia humana. La sociedad es más que la suma de sus par- tes; existe como un organismo complejo arraigado en nuestra vida colectiva. Una clase en una escuela primaria, una familia compartiendo una comida, personas apiñadas en un acto colectivo...; todos ellos son ejemplos de incontables situaciones que establecen una organización separada de cualquier individuo que esté participando en ellas. Una vez creada por las personas, la sociedad adquiere una Inercia propia, se enfrenta a sus creadores y exige una medida de obediencia. Por nuestra parte, experimentamos la influencia de la sociedad cuando vemos el orden que existe en nuestras vidas o cuando nos enfrentamos a la tentación de romper sus normas y sentimos que las reglas morales nos detienen. Función: la sociedad en acción Después de establecer que la sociedad posee una estruc- tura, Durkheim se concentró en el concepto de función. El significado de cualquier hecho social, explicaba, se ex- tiende más allá de los individuos hasta el funcionamiento de la sociedad en sí misma. Para ilustrarlo, consideremos los delitos. La mayoría de las personas piensan en los delitos como actos perjudi- ciales que algunos individuos infligen sobre otros. Pero, mirando más allá de los individuos, Durkheim veía que los delitos cumplen una función vital para el desarrollo de la vida social en sí misma. Como explicaremos en el Ca- pítulo 16, únicamente reconociendo y reaccionando ante los actos delictivos las personas son capaces de construir y defender la moralidad, que proporciona una estructura necesaria para el desarrollo de nuestra vida colectiva. Por esta razón, Durkheim rechazaba el punto de vista muy común de considerar un acto delictivo como algo «pato- lógico». Por el contrario, llegó a la conclusión de que los delitos son fenómenos bastante «normales» por la más básica de las razones: una sociedad no podría existir sin ellos (1964a, edición original de 1895; 1964b, edición ori- ginal de 1893), | Sociedad Y 95 de Durkheim»: el poder tecnológico y la libertad personal en expansión de la sociedad moderna sólo pueden avan- zar a costa de una moralidad en retroceso y el peligro siempre presente de la anomia. Como Marx y Weber, Durkheim tenía dudas acerca de la dirección que estaba tomando la sociedad. Pero, de los tres, Durkheim era el más optimista. Su confianza en el futuro surgía de la esperanza de que disfrutaríamos de mayor libertad y privacidad mientras fuéramos capaces de crear nosotros mismos las normas sociales que antes nos venían impuestas por la tradición. “2 Revisión de las teorías ¿De qué manera han cambiado las sociedades? Comenzamos con una visión —evolución sociocultural, posterior desarrollo por los sociólogos estadounidenses Gerhard y Jean Lenski (Lenski et al., 1995)— en la cual las sociedades diferían principalmente en términos de tecnologías en continua evolución. La sociedad moderna destaca en este aspecto por su enorme poder productivo. Karl Marx también hacía hincapié en las diferencias his- tóricas de los sistemas productivos, pero apuntaba a la persistencia del conflicto social a través de la historia humana (excepto quizás entre los pueblos de cazadores y recolectores). Para Marx, la sociedad moderna es capita- lista, y se distingue porque pone de manifiesto de manera explícita el conflicto. | Max Weber abordó esta cuestión desde otra perspec- tiva, encontrando modos de pensamiento en evolución. Las sociedades pre-industriales, afirmaba, están guiadas por la tradición, mientras que las sociedades modernas adoptan un punto de vista racional del mundo, donde los burócratas asumen un papel clave. Finalmente, para Emile Durkheim, las sociedades tradicionales se ca- racterizan por una solidaridad mecánica basada en el consenso moral. Por el contrario, en las sociedades industrializadas la solidaridad mecánica da paso a una solidaridad orgánica basada en la especialización pro- ductiva. ¿Por qué cambian las sociedades? El enfoque materialista de Marx apuntaba a la lucha entre las clases sociales como el «motor de la sociedad», y animaba a las sociedades hacia una reorganización revolucionaria. El punto de vista idealista de Weber ar- gumentaba que los modos de pensamiento también con- tribuyen al cambio social. Demostró de qué manera el calvinismo impulsó la Revolución Industrial la cual, a su vez, modificó la estructura de gran parte de la socie- dad moderna. Finalmente, Durkheim apuntó a una divi- sión del trabajo en expansión como la dimensión clave - del cambio social. ¿Qué mantiene unidas a las sociedades? Marx destacó la división social, no la unidad, y trató el conflicto de clases como el sello de marca de las socie- dades humanas a través de la historia. Desde su punto de vista, las élites pueden forzar una paz precaria entre las clases, pero estaba convencido de que la verdadera unidad social emergería únicamente cuando el proceso de producción se convirtiera en una empresa cooperati- va. Para Weber, los miembros de una sociedad compar- ten una visión del mundo particular. Exactamente del mismo modo que las creencias tradicionales mantenían unidos a los pueblos en el pasado, así las sociedades modernas han creado organizaciones racionales a gran escala con sus propias culturas organizacionales que fusionan y guían las vidas de las personas. Finalmente, Durkheim hizo de la solidaridad el centro de su traba- jo, contrastando la solidaridad mecánica basada en la moralidad de las sociedades pre-industriales con la so- lidaridad orgánica más práctica de las sociedades mo- dernas. ¿Hacia dónde se dirigen las sociedades? Finalmente, está la cuestión de hacia dónde pueden estar dirigiéndose las sociedades (véase la sección Polémica y Debate). Para Marx, el capitalismo generaría las semi- llas de su propia destrucción: el cambio revolucionario daría lugar a un nuevo orden social comunista. Sin embargo, en general, los intentos de provocar un orden comunista durante el siglo xx en la antigua Unión So- viética y en China no tuvieron éxito. Weber era muy pesimista: veía el mundo como una jaula de hierro, con una racionalidad creciente y extendida a todos los órde- nes de la vida por la actividad de las organizaciones. - Durkheim confiaba en que emergerían nuevas formas de asociación que unirían a los pueblos a pesar de sus dife- rencias y resolverían el problema de la anomia. Evalua- remos todos estos puntos de vista a medida que avancemos en el presente libro. Como un caleidoscopio que nos muestra diferentes patrones a medida que lo giramos, estos enfoques revelan un conjunto de percepciones acerca de las diferentes so- ciedades. Pero ningún enfoque es, en un sentido absoluto, correcto o erróneo. Las sociedades humanas son exce- sivamente complejas, y conseguiremos un mejor entendi- miento de ellas haciendo uso de todos estos puntos de vista, como hacemos en la sección La Visión Europea (véase también la Tabla 4.3).