Vista previa parcial del texto
¡Descarga Objeto de la Optimización Educativa y más Ejercicios en PDF de Comercio Exterior solo en Docsity!
Objeto de la Optimización El término intervención no tiene un único sig- nificado en psicología, Una muestra de la multi- plicidad de significados cs la cantidad de térmi- nos utilizados para referirse a la intervención, tales como corrección, educación, enriquecimiento, op- timización, prevención, rehabilitación, remedio, prestación de servicios, estimulaci implemen- tación, terapia, entrenamicuto y tratamiento. Es- tos términos, a su vez, se multiplican cuando van acompañados de adjctivos como educativo, médi co, nutricional y psicológico, y este último térmi no, a su vez, es dividido en aspectos como bio!físi- co, cognitivo y social. En un sentido general podemos definir la inter- vención como la introducción, interposición o in- termediación desdo una postura de autoridad cien- lífica, de un clemento externo en uma situación determinada, con la intención de modificar, o in- terferír en el funcionamiento de un proceso o siste- ma en una dirección dada. Es decir, la intervención comporta un proceso de interferencia e influencia que persigue lograr un cambio. La intervención no está dirigida al cambio per se, sino a una meta establecida que se consi- dera deseable. Existe un importante número de clasificaciones de las metas de la intervención (Baltes. 1973; Caplan, 1964; Horowitz y Paden, 1973; Danish y cols., 1980), y aunque la termi- nología varía y a veces el mismo término se rela- ciona con diferentes categorías, cada uno de los sistemas sugiere algunas o todas las siguientes divisiones: tratamiento, prevención, ajuste y op- timización (Sugarman, 1986). O Ediciones Pirámide Evolutiva La primera meta de la intervención cs el trata- iniento. Los tratamientos son intervenciones diseña- das para aliviar o corregir enfermedades o proble- mas existentes, La segunda meta es la prevención, cuyo objeto cs evitar problemas, contrarrestando cir- cunstancias nocivas antes de que puedan producir algún tipo de enfermedad o anomalía. En tercer lu- gar están las intervenciones dirigidas al ajuste, es decir, diseñadas para ayudar al individuo que padece una enfermedad, discapacidad u otra circunstancia de cambio a adaptarse lo mejor posible a ella. Por último, la cuarta meta de la intervención es la optimi- zación del funcionamiento individual como opuesta a la evitación del mal funcionamiento. La optimiza ción está dirigida más hacia la promoción de la salud que hacia la ausencia de enfermedad. El énfasis en la prevención supone centrarse en el riesgo; por el con- trario, el énfasis en la optimización se centra en las oportunidades, es decir, a la optimización le con- cierne la promoción de la salud más que la curas de la enfermedad. En este sentido, la optimiza: está basada en una concepción del desarrollo huma- no evolutiva más que clínica (Danish y cols., 1980). Las intervenciones realizadas de acuerdo con una perspectiva evolutiva están diseñadas para mejorar las habilidades del individuo para crecer o desarro- larse (Danish y D'Augelli, 1980). En diversas clasi- ficaciones de la intervención, la meta de la optimiza- ción no tiene una categoría propia, sino que es más bien el resultado de la adopción, a menudo implíci- ta, de una concepción de la intervención frente a la enfermedad. Como disciplina, a la Psicología del Desarrollo del ciclo vital le concierne la promoción 14 / Optimización Evolutiva de la salud mental positiva. Ello convierte a la con- cepción evolutiva en el paradigma apropiado y a la optimización en la meta principal de la intervención. Basada en una concepción evolutiva del fun- cionamiento humano, la optimización puede set concebida como un camino particular para facilitar la intervención evolutiva mediante la prevención, el tratamiento o el ajuste. La optimización se con- vierte así en una posible meta de la intervención, independientemente del tiempo de la intervención en relación con un suceso vital crítico. La Optimización Evolutiva es un ámbito cont plejo y a menudo poco definido, Las consideracio- nes conceptuales sobre la intervención evolutiva son complicadas, ya que, dependiendo de los au- tores y de los momentos históricos, surgen dife- rentes taxonomías y propuestas conceptuales. Por otra parte, distintas áreas disciplinarias se ocupan, tanto en cl ámbito evolutivo como en el social o clínico, de optimizar el desarrollo humano desde distintas perspectivas y orientaciones, siendo difí- cil su delimitación. Además, cuando se habla de maximizar e! desarrollo o tender a un desarrollo 0 funcionamiento óptimo, no hay un acuerdo respecto a las características que lo definen. No existe una única respuesta válida, puesto que lo que se cons dera desarrollo óptimo depende de la época histó- rica, de la cultura, de la subcutura, de la teoría que aceptamos, de la situación en la que trabajamos y de nuestros propios valores. Para optimizar el de- sarrollo tenemos que comprometernos con uno de estos sistemas de valores y trabajar con métodos y técnicas científicos dentro del sistema clegido. En este apartado abordamos todas estas cues- tiones tratando de clarificar al máximo los funda- mentos conceptuales de la optimización y definir- la con la mayor concreción posible, finalizando con una propuesta de definición de la misma. 1. CONSIDERACIONES TAXONÓMICAS Y CONCEPTUALES ' SOBRE LA INTERVENCIÓN A lo largo del tiempo, se han desarrollado un número importante de consideraciones taxonómi- cas y conceptuales que pueden ser útilos para or- ganizar el ámbito de la intervención evolutiva (Bal- tes y Danish, 1980). Diferentes trabajos presentan una síntesis de las principales estrategias genéricas de intervención (Kessler y Albee, 1975; Brands- tádter y Von Eye, 1979; Cowen, 1973). Definimos las estrategias genóricas por sus propiedades go- nerales con relación al tiempo y el intento de in- tervención. Estas estrategias genéricas son inde- pendientes del contexto de intervención específico (conducta objeto, tecnología de imervención, etc.) que se presenta en los apartados siguientes En primer lugar, los términos prevención y pro- moción constituyen ejes de la intervención y son de referencia obligada en la mayor parte de las cla- sificaciones o taxonomías acerca de la interven- ción (Martínez, Léon, Fernández y Barriga, 1990). Sin embargo, la diferenciación conceptual entre prevención y promoción plantea serios problemas; de becho, el iérmino promoción aparece [yecuen- temente en la literatura incluido dentro de las es- lrategias preventivas o ligado a la educación para la salud o a la protección ambiental (Anderson, 1984). Así, por ejemplo, un informe de la OMS (1978) sobre educación sanitaria dice: «... la me- dicina preventiva comprende la prevención de las enfermedades, la asistencia y la promoción y man- tenimiento de la salud»; posteriormente, McAlis- ter y cols. (1982) definen la promoción de la salud como: <... el esfuerzo destinado a reducir conduc- tas insanas, mejorar los servicios preventivos y crear un ambiente social y físico mejor», O por último, Costa y lópez (1986) plantean que «... fa única estrategia efectiva para desarrollar la pre- vención es a través de programas y acciones de promoción de la salud en un sentido amplio». Consideramos, de acuerdo con el nuevo mode- lo de salud pública potenciado por la OMS, la pro- moción como entidad independiente y bien dife- renciada de la prevención. En cl fondo de esta consideración está la cuestión de si significa lo mismo estar cada vez menos enfermo que estar cada vez más sano; se trata de elegir entre la salud y la ausencia de enfermedad. El propio concepto de salud puede analizarse desde ambos puntos de vista: la salud será para unos la ausencia de enfer- O Edicines Pirámido 16 / Optimización Evolutiva gico normal del individuo o que poten- cian la aparición de patrones de conduc- ta asociados con la enfermedad. + Incrementar los recursos y habilidades personales de los individuos, de los cuz les depende su vulnerabilidad a la enfer- medad. + Ayudar a los individuos a superar con éxito tanto las crisis del desarrollo como las accidentales. — La prevención secundaria trata de reducir la duración y gravedad de un número signi- ficalivo de los problemas que ocurren me- diante su tratamiento precoz, antes de que se hagan más graves, e identificando a gru- pos de alto riesgo. Se leva a cabo cuando se ha producido la d sIuncionalidad, el con- flieto o la crisis, con objeto de paliar al máximo sus efectos, evitar su propagación y resolverla cuanto amics. Supone una de- tección y tratamiento precoz. Este tipo de prevención va dirigida a personas que se ven directamente afectadas y exige un cierto seguimiento de las mis- 'mas, con el lin de que el problema surgido tienda a perder fuerza y a no propagarse 0 4 incrementar su gravedad. En la prevención secundaria los esfuerzos deben dirigirse, según Caplan (1966), e Desarrollar técnicas diagnósticas. e Disponer de técnicas de tratamiento efec- tivas para reducir o eliminar la frecuen- cia, duración, intensidad o incapacitación de la enfermedad. + Mejorar las instituciones encargadas del cuidado del paciente. e Desarrollar estrategias apropiadas para la intervención en crisis, al objeto de redu- cir los efectos negativos de ésta y aumen- tar la capacidad del individuo para en- frentarse a posteriores crisis. — La prevención terciaria trata de reducir los daños ocasionados por los trastornos exis tentes en una comunidad, aproximando el trabajo preventivo al rehabilitador. La pre- vención terciaria tiene por objeto atenuar las consecuencias de los trastornos, crisis y disfunciones que ya se han manifestado y han tenido un electo delerminado cn aque- llos que las padecen, Se trata de una rc- euperación de las posiciones perdidas me- diante las actuaciones que se consideren convenientes, En realidad, este tipo de intervención es básicamente recuperación, pero continúa ha- biendo un componente preventivo, puesto que de no mediar la intervención, el proble- ma corre el riesgo de aumentar y de ver sus efectos multiplicados, El problema sufrido sirve de alerta para desarrollar capacidades disminuidas como consecuencia de las do- Jencias, lo mismo que para potenciar capa- cidades que pueden servir de apoyo en otras situaciones de riesgo incrementando el pro- pio bienestar del sistema. Otra característica de la prevención es que sus acciones, salvo en la primaria, se orientan al indi- viduo o hacia los denominados grupos de riesgo, es decir, a grupos de personas que en virtud de su condición biológica, social o económica, de su conducta y ambiente, son más susceptibles a pa- decer determinadas enfermedades o problemas sociales. Especialmente las edades tempranas, las mujeres embarazadas y las personas de la tercera edad son grupos vulnerables y, por tanto, objeto de acciones específicas para la prevención de po- sibles patologías. Por otra parte, la pobreza, cl divorcio, las adicciones, el paro, etc., son igual- mento situaciones de riesgo que pueden precisar intervención. Quisiéramos resaltar dos últimas caract acerca de la concepción de las acciones preventi- vas. La primera se refiere a que en sí misma la prevención no conlleva una visión positiva de ha- cer progresar el estado de salud o bienestar, sino que pretende mantener el statu quo, el estado de salud o bienestar actual. La segunda se relicre a que la participación comunitaria se hace indispen- sable para cl logro de los objetivos en cualquier 9 Hdiciones Pirámide intervención sobre la comunidad, mientras que el peso de las acciones preventivas recae fundamen- talmente sobre los profesionales. Autores de diferentes profesiones han contri- buido a la actual definición de prevención, aunque a veces se han utilizado términos que a menudo han complicado más que clarificado su compren- sión. Leave!l y Clark (1953) propusieron una ca- Objeto de la Optimización Evolutiva | 17 tegorización de la salud pública; Caplan (1964) expandió esos términos a la psiquiatría preventi- va; Klein y Goldston (1977) proponen simplificar la discusión utilizando los términos prevención primaria, tratamiento y rehabilitación, y más re- cientemente, Bloom (1990) propone un novedoso acercamiento a la prevención. La tabla 1.1 ilustra esos términos y definiciones. TABLA 1.1 Concepciones, términos y definiciones acerca de la prevención Salud pública (Leavell y Clark, 1953) Psiquiatría preventiva (Caplan, 1964) Acercamiento categorial (Bloom, 1990) 1. Promoción de la salud: Seguimiento de la salud y del bienestar a través de medidas generales de edu- cación, nutrición y servi- cios sociales, 2. Protecciones específicas: Medidas aplicables a do- lencias particularos para interceptar el agento pató- geno antes de que afecte a la población. E Reconocimiento tempra- no y tratamiento precoz: — Chequeos a la pobla- ción de riesgo. — Controles médicos, — Control de las condi- ciones patógenas del ambiente, 4, Limitación de las enfer- medades: Prevenir o apla- zarlas consecuencias de las enfermedades cn estados avanzados o incurables en pacientes idontificados. 5. Rehabilitación: Recupe- ración de las personas afectadas y vuelta a su Ju- gar en la sociedad lo an- tes posible, 1. Prevención primaria: Disminuir el índice de huevos casos de trastornos mentales controlando tuaciones dañinas antes de que produzcan la enfor- medad. 2. Prevención secundaria: Reducir el índice de dis- capacidades debido al des- orden, reduciendo la pre- valencia del desorden en la comunidad, disminuyendo el número de casos nuevos y acortando la duración de los casos existentes. 3. Prevención — terciari Reducir el índice del fun- cionamiento delectuuso en una comunidad debido a desórdenes mentales, los defectos suelen ser debi- dos a las discapacidades creadas por un funciona- miento desordenado o por una baja capacidad resi- duo de un desorden fina- lizado. 1. Prevención primaria: Las actividades promo- toras son acciones que permiten a las personas conseguir nivoles óptimos de funcionamiento o producir cambios ambientales con los mismos fines. 2. Prevención primaria: Las actividades protecto- ras son acciones que mantienen o trasladan a las personas a una zona de funcionamiento adecuado o realizan cambios ambientales para los mismos fines. 3. Prevención primaria: Las actividades preventi- vas son acciones que actúan sobre los eventos pre- decibles, bien eliminando el agente ambicntal da- ñino, bien fomentando una mayor resistencia a los agentes o ambos a la vez. 4. Servicios avanzados o tratamiento: Acciones que chequean, detectan y tratan problemas sub- clínicos a través de alta tecnología: los clientes no son conscientes del problema. 5. Tratamiento agudo: Acciones que tratan proble- mas observablos tempranamente a través de prác- ticas médicas: los clientes son conscientes del pro- blema. Acciones que asisten a la gente para alcanzar el mayor nivel de funcionamiento posible, incluyendo el uso de prótesis personales o ambientales, permanentes o temporales, 7. Acciones paliativas: Actividades que reconocen la fase terminal de las condiciones de ma perso- na y pretenden reducir el daño y promover la sa- tisfacción personal y con la familia y los amigos. iones Pirámide — El concepto de salud es un concepto di- námico y cambiante, cuyo contenido varía en función de las condiciones históricas, culturales y sociales de la comunidad que lo formula y/o que lo acepta (De Miguel, 1980). — La salud es un derecho de la persona como tal y como miembro de la comunidad, pero además es una responsabilidad personal que debe ser fomentada y promocionada por la sociedad y sus instituciones (Font, 1976). — La promoción de la salud es una tarea in- terdisciplinar que exige la coordinación de las aportaciones científico-técnicas, de los médicos y de los demás tipos de profesio- nales, — La salud es un problema social y un proble- ma político, cuyo planteamiento y solución pasa necesariamente por la participación activa y solidaria de la comunidad en su definición operativa y en la gestión y con- trol del sistema sanitario (Font, 1976). Nutbean (1985) ha definido la promoción de la salud (del bienestar, de la calidad de vida, etc.) como el proceso mediante el cual los individuos y las comunidados están en condiciones de ejercer un mayor control sobre los determinantes de la salud, y, de ese modo, mejorar su salud. La pro- moción de la salud constituye una estrategia que vincula a la gente con su entorno y que, con vistas a crear un futuro más saludable, combina la elec- ción personal con la responsabilidad social. Esta definición debe completarse con las siguientes consideraciones: — Tiene connotaciones positivas y aparta la atención de la especificidad de las enferme- dades, reforzando el paso del statu quo a un estado ideal de salud. — Implica necesariamente a la población en su conjunto y dentro del contexto de la vida cotidiana, en lugar de dirigirse a las perso- nas con ricsgo. — Intenta conseguir una participación de la comunidad en la definición de los proble- 0 Ediciones Pirámide Objeto de la Optimización Evolutiva / 19 mas, en la toma de decisiones y en las me- didas a emprender. — Se orienta hacia los estilos de vida, promo- viendo habilidades personales para influir sobre los factores que determinan la salud y el bienestar, así como para el desarrollo de estrategias adecuadas para alrontar situa- ciones. — Procura reforzar las redes y apoyos so- ciales. — Se relaciona muy directamente con las con- diciones de vida, prerrequisitos de la salud y el bienestar social. — Iniluye sobre el entorno físico y social para reforzar los factores favorablos y modificar los que impidan ostilos de vida saludables. — Combina actividades o enfoques diversos pero complementarios: comunicación, edu- cación, desarrollo comunitario, etc. El término estilo de vida se utiliz nar la manera general de vivir, basada en la inte- racción entre las condiciones de vida, cn su sentido más amplio, y las pautas individuales de conducta influenciadas por factores socioculturales y carac- terísticas personales. El estilo de vida de una per- sona cslá compuesto por sus reacciones habitua- les y por las pautas de conducta que ha desarrollado durante su proceso de socialización, Estas pautas se aprenden en la relación con los padres y ma- dres, compañeros, amigos y hermanos o por la in- fluencia de la escuela, los medios de comunica- ción, etc. El modo de vida de una persona puede dar lugar a patrones de conducta que son benefi- ciosos o perjudiciales para la salud. Si hay que mejorar el estado de salud mediante la modifica- ción de dichos estilos de vida, hay que actuar tan- to sobre la persona como sobre los factores del entorno global que influyen en los estilos de vida. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no hay estilos de vida prescritos como «óptimos» para todo cl mundo. La cultura, los ingresos, la vida fami- liar, la edad, la capacidad física, las tradiciones y el ambiente en el hogar y en el trabajo hacen que algunos modos y condiciones de vida scan más atractivos, factibles y apropiados. 20 / Optimización Evolutiva La estrategia básica para la promoción de la sa- Jud consiste en ampliar las posibles alternativas para afrontar los problemas, facilitando el autofortaleci- miento y produciendo al mismo tiempo cambios en el entorno que favorezcan los estilos más saluda- bles (Ansa, Zubizarreta, Begué, Cabodevilla, Pérez, Segura, Echauri, Montero y Encaje, 1995). Como resumen, y siguiendo a Anderson (1984), la promoción de la salud se rige por los siguientes principios gencrales: trabajar con la persona y no sobre ella, empieza y acaba en la comunidad local, se encamina a las causas de la salud, equilibra lan- to el interés por el individuo como por el medio am- biente, destaca las dimensiones positivas de Ja sa- lud e involucra a todos los sectores de la sociedad. El concepto de intervención optimizadora o enriquecedora Por último, otro conjunto de distinciones em- pleadas es el de intervención preventiva, corrocti- ya y enriquecedora u optimizadora (Baltes, 1973). En esta clasificación, el término intervención en- riquecedora u optimizadora posce un nuevo ras- go. No sólo connota lo referido a la disfunción y su prevención o corrección, sino que establece explícitamente otra orientación que es la maximi- zación del potencial humano. De este modo el tér- mino enriquecimiento introduce una nueva dimen- sión y concepción, implicando la optimización del desarrollo humano, Los conceptos de enriqueci- miento y optimización ticnen un fuerte soporte por parte de los investigadores cn el ámbito del desa- rrollo humano y la educación. En este contexto, el desarrollo humano se define no sólo como el estu- dio pasivo del desarrollo que acontece naturalmen- te, sino también como el estudio de las condicio- nes que promueven el funcionamiento óptimo. El término desarrollo humano comienza a tencr con- notaciones pasivas (¿cómo funciona?) y connota- ciones activas (¿cómo podemos promoverlo?) Danish y cols. (1980) proponen una clasifica- ción de los acercamientos de intervención en dos dimensiones. Adoptan una perspectiva de sucesos vitales como una forma de facilitar intervenciones con un componente conceptual evolutivo, y ello los lleya a distinguir entre una teoría evoJutiva del funcionamiento humano y una basada en la enfer- medad. Dividen su segunda dimensión, el tiempo de la intervención, en tres categorías dependiendo de si la intervención ocurre antes, durante o des- pués del suceso (Sugarman, 1986). El resultado, tal y como muesitra la tabla 1.2, es una tipología de seis acercamientos diferentes de intervención. TABLA 1.2 Taxonomía de intervención basada en el componente conceptual y en el momento de la intervención (Danish y cols., 1980) Momento de la intervención en relación con el evento Componentes conceptuales ñ 1 Antes de la intervención Durante Después Enfermedad Prevención primaria Prevención secundaria Servicios de remedio Evolutiva Esfuerzos de mejora Grupos de apoyo Asesoramiento Para estos autores, la propuesta de Caplan (1964) de prevención primaria, secundaria y terciaria [de- nominada por Danish y cols. (1980) servicios de remedio] constituye un modelo de intervención basa- do en un modelo de enfermedad como explicación del funcionamiento humano, mientras que los esfuer- zos de mejora, los grupos de apoyo y el asesora- miento son compatibles con un modelo evolutivo. O Ediciones Pirámide 22 / Optimización Evolutiva rrollo al mundo real sc acompaña de la amplia- ción en los tipos de población objeto. Es impor- tante la comprensión de la conducta de individuos que varían en su bagaje cultural, étnico, en opor- tunidades económicas y sociales, en habilidades físicas y cognitivas y en el contexto. Desde esta perspectiva, el funcionamiento del individuo es visto como un producto de la interac- ción persona-ambiente que continuamente está emergiendo y cambiando a través del tiempo, y se asumen tres asunciones principales: — La temporalidad del cambio del individuo. El funcionamiento del individuo es un pro- ceso con una trayectoria que se extiende y cambia a través dol tiempo. Los datos longi- tudinales juegan un rol central en la decisión de iniciar o no una intervención evolutiva, pudiendo utilizarse como identificadores de posibles contextos, personas o momentos propios para la intervención preventiva. La temporalidad de los cambios individuales implica que un estímulo natural o que una intervención puede tener efectos a corta o largo plazo o contrarios a experiencias pos- teriores. — Las diferencias individuales y el cambio dentro de la persona. Desde la perspectiva de la Psicología del Desarrollo Aplicada, el compromiso con metas a largo plazo en la investigación y la intervención debe incluir el reconocimiento de las variaciones indi- viduales y de las múltiples influencias que cambian a las personas a través del tiempo. Una respuesta individual al contexto en cual- quier período es vista como función de un nivel de experiencia y maduración previa, así como de factores históricos, sociales, cognitivos y emocionales. Los humanos no son idénticos ni consigo mismos a través del tiempo, por lo que la intervención del desa- rrollo aplicada debe scr multivariada. — La centralidad del contexto en los fenóme- nos del desarrollo. Los individuos no sólo difieren en su reacción al contexto, sino que también influyen en el contexto. De acuer- do con Lerner y Tubman (1990), el énfasis en cl individuo como productor de su pro- pio desarrollo lleva a centrarse en los pro- cesos de autorregulación, control y auloefi- cacia en la intervención. El reconocimiento del rol activo e individual de la persona su- giere que las diferencias interindividuales en la adecuación de una intervención dada para producir cambio deben ser considora- das en el diseño e implementación de la in- tervención, Por otra parte, desde esta perspectiva, se consi- dera que el conocimiento básico sobre el desarro- Tio también puedo ser de utilidad como guía para promover cambios institucionales. Así, por ejem- plo, puede ayudar a conseguir cambios que per- mitan una mayor integración entre familia y tra- bajo con la creación de guarderías infantiles en los puestos de trabajo, la posibilidad de horarios flexi- bles para trabajadores con cargas familiares, la posibilidad de trabajar media jornada, la creación de políticas de permisos de maternidad y paterni- dad, etc. También puede motivar cambios institu- cionales, como facilitar el uso de las escuelas para integrar en ellas diferentes servicios sociales, tal y como sugiere Zigler (1987) con cl programa La escuela del siglo XXI (Zigler y Finn-Stevenson, 1988). Entre los cambios institucionales también se puede promover el incremento de las partidas presupuestarias dedicadas a los programas de apo- yo familiar. Las necesidades de apoyo familiar son diversas, las familias a menudo experimentan ex- periencias estresantes que pueden ser aliviadas con ayuda externa; por ejemplo: el tener un hijo pre- maturo, un niño discapacitado, o un miembro de la unidad familiar enfermo, etc. Como respuesta a estas necosidades de asistencia, una scrie de pro- gramas de apoyo se ha desarrollado e implementa- do durante los últimos años. Zigler y Weiss (1985) señalan que aunque estos programas difieren en los tipos de servicios que ofrecen a las poblacio- nes, comparten un compromiso de proporcionar asistencia emocional, informativa e instrumental a los miembros de la familia, capacitándolos para afrontar cualquier problema que puedan toner. O Ediciones Pirámide Otros estudios ayudan a establecer las variables personales y situacionales que median en las re- laciones y pretenden capacitar a los individuos vulnerables a ser más capaces de afrontar las si- tuaciones estresantes. Y por último, se elaboran programas de apoyo para las transiciones familia- res, para facilitar que los miembros de la familia utilicen sus potencialidades para afrontar estos momentos de encrucijada, Sin embargo, la utilización de! conocimiento de investigación en la política no siempre es sencilla, y determinados problemas contribuyen a cultivar la distancia existente entre el conocimiento y su aplicación, entre los que podemos destacar los si- guientes: — La poca ayuda económica disponible para los niños y sus familias, — La difícil relación entre investigadores y políticos. Habitualmente, los políticos ven alos investigadores como poco prácticos y son escépticos acerca de las recomendacio- nes de estudiosos que parecen no compren- der la complejidad de conseguir un consen- so político. — El hecho de que los políticos que toman decisiones no tienen la posibilidad de juz- gar y por tanto aplicar una investigación so- bre la efectividad del programa, porque la información no se comparte con el público y con las personas que toman las decisio- nes. — Los importantes problemas en la disemina- ción de la información sobre los resultados, no existiendo un sistema establecido para distribuir los hallazgos de investigación en- tre los políticos, Consideramos que las líncas generales a seguir por los investigadores que identifica Lindblom (1986) podrían scr de utilidad para animar el uso de la investigación en la política y que consisten básicamente en: ser considerados de forma no par- lidista con respecto a los valores e intereses de toda la sociedad, adoptar un acercamiento práclico y sugerir políticas que sean factibles y tengan la $ Ediciones Pirámide Objeto de la Optimización Evolutiva | 23 posibilidad de conseguir apoyo político, ser cons- cientes y responsables del proceso político y, por último, responder a las necesidades de los políti cos y darles recomendaciones de acción sobre la base de las investigaciones disponibles. 2.2. Ciencia del Desarrollo Aplicada La Ciencia del Desarrollo Aplicada [Applied De- velopmental Science (ADS)] es una disciplina que pretende integrar la investigación en desarrollo con acciones que promuevan el desarrollo positivo o potencien las oportunidades vitales de niños, jó- venes, adultos, ancianos y sus familias. Esla orien- tación enfatiza la importancia de interlocución entre universidad-comunidad como un medio esen- cial de establecer relaciones bidireccionales entre investigación y práctica, puesto que la investiga- ción del desarrollo guía y es guiada por los resul- tados de la intervención social (Lerner, Fisher y Weinberg, 2000). La idea de que todo conocimiento está relacio- nado con su contexto ha producido un cambio en la típica ontología y ha permitido avanzar en la vi- sión de que loda existencia es contingente en la especilicidad de las condiciones físicas, sociales y culturales que cxisten en un momento particular de la historia (Overton, 1998). Así, los científicos sociales deben aprender a integrar lo que saben con lo que se sabe sobre el contexto (Fisher, 1997). Los defensores de esta perspectiva consideran que esta visión implica que la colaboración entre invesli- gadores y miembros de la comunidad debe con- vertirse en una parte importante del proceso de ge- neración de conocimiento (Higgins-D” Alessandro, Fisher y Hamilton, 1998). Por elto, la Ciencia del Desarrollo Aplicada im- plica la síntesis de las investigaciones y aplicacio- nes para promover un desarrollo positivo a lo lar- go del ciclo vital. Los científicos del desarrollo aplicado emplean conocimiento descriptivo y ex- plicativo sobre cl desarrollo humano para proveer intervenciones preventivas v promotoras, Su base conceptual refleja la visión de que el funcionamien- to individual y familiar es un producto combinado e interactivo de la biología y de los contextos físi- las operaciones diarias de los programas (Fetter- man, Kaltarian y Wandersman, 1996). En estos momentos, los principales investiga- dores de la Ciencia del Desarrollo Aplicada tratan de promover su aplicación a través de todo el ci- clo vital, defendiendo que un componente signifi- cativo de esta ciencia emergente incluyo esfuer- zos para detectar y apoyar políticas efectivas y programas que promuevan cl desarrollo positivo de las personas a lo largo de toda la vida (Lerner, Fisher y Weinberg, 2000). 2.3. Psicología del Asesoramiento Evolutivo En los años sesenta un grupo disperso de pro- fesionales relacionados con la salud mental empe- zaron a publicar acerca de diferentes tipos de in- tervención. La Division del Counseling Psychology of the American Psychological Association publi- có una definición del asesoramiento psicológico identificando tres roles diferentes pero complemen- tarios que desempeñan los psicólogos dedicados al asesoramiento (counseling), El primero es ayudar a personas que experimentan dificultades; éste es un rol de remediar problemas o rehabilitar situa- ciones. El segundo rol cs anticipar y si es posible impedir la ocurrencia de dificultades que podrían acaccer en el fuluro, siendo éste el rol preventivo, Un tercer rol es ayudar a los sujotos a obtener el mayor beneficio posible de las experiencias edu- cativas, sociales y vocacionales, así como de otras áreas, que sean capaces de descubrir y desarrollar sus potenciales; éste es cl rol educativo y de desu- rrollo. Morrill, Oetting y Hurst (1974) proponen un modelo descriptivo de las intervenciones del ase- soramiento que consideramos de interés. Se trata de un modelo que tiene tres dimensiones: el méto- do, los destinatarios y los objetivos. En cuanto al método, la intervención desde esta área puede lle- varse a cabo a lravés del servicio directo, la con- sulia, la formación y los medios de comunicación. Las publaciones objeto de la intervención pueden ser individuos, grupos primarios, grupos asociati- vos, institución o comunidad. Por último, respec- 0 Ediciones Pirámide Objeto de la Optimización Evolutiva 1 25 to a los objetivos, puede tratarse de una interven- ción que pretenda remediar, prevenir u optimizar el potencial humano. Según Gelso y Fassinger (1998) existe una co- nexión profunda entre la psicología del asesora- miento, la psicología de la personalidad y la psi- cología del desarrollo, habiendo cuatro árcas en las que éstas han influido y han sido iníluidas por la psicología del asesoramiento, Estas áreas son el asesoramiento vocacional, el desarrollo de la iden- tidad cultural, cl trabajo psicoanalítico, el desarro- llo adulto y el desarrollo de la personalidad salu- dablo. Las actividades tradicionales de los psicólogos dedicados al asesoramiento han estado básicament orientadas a remediar desarrollos erróneos o d: cultades de ajuste asociadas a los problemas más comunes (Fowler y Wagner, 1993), así como a ayudar a aliviar futuras dificultades que pueden límitar las oportunidades de convertirse en una persona de funcionamiento saludable. Sin embar- go, durante los últimos años ha habido una pro- gresiva tendencia a la optimización del desarrollo humano, con el reconocimiento de que los psicó- logos del asesoramiento pueden a través de su tra- bajo con niños, familias, adultos, comunidades, efectuar cambios estructurales en la vida de las personas que faciliten un desarrollo óptimo (Wag- ner, Stern y Kaczmarek, 1994). En la actualidad, cada vez más la Psicología del Asesoramiento Evolutivo (Developmental Counse- ling Psychology) se ocupa de facilitar el desarrollo óptimo, tanto remediando un desarrollo erróneo como interesándose en cultivar potencialidades, como corrigiendo y superando délicits y defectos (Whitcloy, 1980, Gelso y Fassinger, 1990; Gelso y Frotz, 1992), 2.4, Prevención Primaria La Prevención Primaria se refiere actualmen- tc, según Bloom (1987, 1996), a las actividades de ayuda coordinadas que pretenden prevenir fu- turos problemas predecibles, proteger estados de salud y de funcionamicnto saludable y promover potencialidades descables en los individuos y gru- 26 / Optimización Evolutiva pos en sus ámbitos físicos y socioculturales a tra- vés del tiempo. Para Bloom (1996), cualquier intervención debe determinarse a partir de un análisis exhaustivo de todos los ingredientes interactivos y potencial- mente relevantes en una situación dada, puesto que desde una perspectiva ecológica cada elemento está relacionado con todos los demás de forma interac- tiva. El autor propone una ecuación que recoge los componentes de la ccología interactiva que resul- ta de gran utilidad para planificar propuestas de intervención, identificando las clases de factores que deben ser considerados en el análisis de una situación dada. Esta ecuación tiene una función de guía para la planificación teniendo en cuenta fas múltiples fuer- vas que inciden en una situación concreta, de lor- ma que uno pueda decidir qué, cuándo y dónde aplicar las acciones preventivas. Esta ecuación estructural toma de Albee (1983) la ecuación de los factores relacionados con la incidencia de los desórdenes mentales: Incidencia de los desórdenes mentales = Factores orgánicos + Estrés + Explotación Hab. de afrontamiento + Autocstima + Grupos de apoyo La figura 1.1 ofrece un análisis categorial de cualquier conducta social que enfatiza las poten- cialidades en situaciones sociales (línea superior) y reduce las limitaciones en dichas situaciones (lí nea inferior), todo ello dentro de un mismo marco temporal (Bell, 1986). Las flechas de doble punta indican interacciones recíprocas; por ejemplo, los factores individuales afectan y están afectados por los socioculturales. La figura 1.2 identifica los com- ponentes conceptuales del análisis categorial. Tnorementar potencialidades Análisis categorial ¡ncrapueles Tncrementar recursos del Arblegis Físico Inorcmentar apoyo social para las prácticas de + prevención primaria Disminuir limitaciones individuales y Disminuir Disminuir presiones estrés social dol ambiente lísico Figura 1.1.—El análisis categorial (adaptado de Bloom, 1990). Limitaciones relacionadas con un evento o meta particular Potencialidados relacionadas con un evento o meta particular Medio ambiente Contexto sociocultural Grupos secundarios Grupos primarios Personas 2.» 1mu 4 (00 Figura 1.2.—Configuración de factores a ser considerados en el estudio de cualquier problema o potencial humano. $ Ediciones Pirámide 28 / Optimización Evolutiva frente a los problemas de salud, y no aque- llos relacionados con la psicopatología y la indefensión personal. —— Intervención centrada en comportamientos vistos como resultados, lo cual supone una adopción de la perspectiva ecológica que atiende a la función que ejercen las fuerzas sociales y ambientales en cel desarrollo de los problemas humanos, — Énfasis en la prevención y en la promoción de la salud, para fomentar y/o crear com- porlamientos, actitudes y contextos favore- cedores y facilitadores de la misma, — Preocupación fundamental por el cambio social, así como por la evaluación y la pla- nilicación. — Prioridad al trabajo y colaboración con la comunidad, utilización de sus recursos y ercación de los necesarios. — Trabajo con y sobre la comunidad, impor- tancia de los servicios indirectos centrados en programas más que en c: individuales, y en la salud más que en la enfermedad. — Preparación de voluntarios, paraprofesiona- lcs y coterapeutas, con la pretensión de que sean los individuos pertencciontes a la co- munidad los que organicen y produzcan su propio cambio de acuerdo con sus necesi- dades y recursos (Tyler, 1984). — Uso del activismo social como estilo de in- lervención. — Uso de la investigación como una forma de intervención, con fines de evaluación, de ex- perimento social y de diseminación. El profesional de la psicología que opta por este modelo pasa a convertirse en un planificador y evaluador de programas tendentes a mejorar la condiciones que rodcan la existencia del indivi- duo, en un formador y educador, en un transmisor de habilidades. Marín (1980) ha definido el que- hacer del psicólogo comunitario a través de tres funciones: evaluación de las necesidades, la inter- vención propiamente dicha (y de su mano cl cam- bio social) y, por último, la evaluación sistemáti- ca de los resultados. La intervención comunitaria se puede hacer desde las más variadas posturas, desde la psicología clínica, desde la psicología so- cial, desde la psicología cvolutiva, desde cualquier modelo, como el conductista, desde cl material: mo dialéctico, etc. La Psicología Comunitaria persigue, al igual que la salud comunitaria, generar cambios amplios del sistema social, y sus metas se relacionan siempre con la comunidad o con los subsistemas o grupos comunitarios, asumiendo que los electos de su in- tervención se extenderán a todos los individuos de la comunidad. A su vez, la salud mental comuni- taria puede considerarse como un conjunto de ac- tividades dentro de la Psicología Comunitaria, Ésta constituye una psicología acerca de la comunidad, mientras que la anterior es una psicología dentro de la comunidad (Mann, 1978). La salud mental comunitaria se interesa más por la asistencia di- recta de los individuos y sus metas se dirigen a una mayor eficacia en los servicios clínicos reali- rados a las personas necesitadas (Bloom, 1973). Así, a modo de resumen, podemos señalar de acuerdo con Gimeno (1999) que la Psicología Co- munitaria viene a superar el enfoque individualis- ta y dicotómico —salud versus enfermedad— de la psicología tradicional. En ella podemos resaltar tres aspectos principales: la visión activa de la persona como generadora de su propia experien- cia, de la interacción con el entorno y procesadora de la información y capaz de orientar su propio desarrollo personal; el papel relevante que desem- peña el entorno social en el proceso de desarrollo personal, como cansa activadora, mantenedora y como consecuencia de la acción individual; y la confianza en la potencialidad de crecimiento del individuo y del sistema. La Psicología Comunitaria en sus orígenes se centraba en el desarrollo de programas preventi- vos dirigidos a poblaciones marginales y de rics- go, mientras que en la actualidad, cada vez más, se dirige a cualquier persona para mejorar su de- sarrollo aun cuando éste sea salislactorio, acercán- dose a la Optimización Evolutiva. Su ámbito de actuación es básicamente las relaciones sociales, incentivando la capacidad para evitar los trastor- nos más habituales y para incrementar cl bienes- (0 Ediciones Pirámide tar personal y familiar. Este tipo de intervención se lleva a cabo en contextos naturales donde se generan los posibles problemas y donde se tienen que aplicar sus soluciones, y sólo cuando csto no es posible se habilitan contextos lo más similares posible a la intervención real. 2.6. Psicología Preventiva En último lugar, no qui amos finalizar csta delimitación de áreas disciplinarias sin hacer men- ción a una disciplina o campo de estudio reciente: la Psicología Preventiva, Bucla-Casal, Fernández- Ríos y Carrasco (1997) proponen una definición práctica de la Psicología Preventiva: «La Psicología Preventiva constituye un cam- po de investigación-acción interdisciplinar que desde una perspectiva proactiva, ecológica y ética y una conceptualización integral del ser humano en su contexto sociomaterial (o socio- comunitario) real y concreto, trata de utilizar los principios teóricos y la tecnología de la in- tervención actualmente disponible en cualquier disciplina que resulten útiles para la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud física y mental y de la calidad de vida a nivel comunitario, tanto a corto como a largo plazo». Las características más releyantes de la defini- ción son: — La interdisciplinaricdad de ta Psicología Preventiva, Se utiliza todo conocimiento que resulte útil para la promoción de la salud y de la calidad de vida, independientemente de la disciplina de la que proceda. La ¿ cología preventiva no es psicología clínica, no es psiquiatría comunitaria, no es salud mental comunitaria, no es psicología de la salud, aunque lodas hagan aportaciones úti- les para la teoría y práctica de la preven- ción. — Considerar al ser humano y su contexto so- ciomaterial desde una perspectiva ecológ ca y con una conceptualización integral se- O Hdiciones Pirámide Objeto de la Optimización Evolutiva | 29 gún la cual se trata de considerar una orien- tación totalizante y globalizadora del ser humano en su hábitat social y material. — Ser proactiva: las intervenciones se dirigen directamente a poblaciones que se hallen o no en elevados niveles de riesgo. En caso a poblacio- nes o sujetos que se hallan en situación de ricsgo y se les entrene o intervenga para superar y afrontar las situaciones csliesan- tes con las que se van a encontrar, se habla de prevención reactiva. — Utilizar los principios teóricos y la lecnolo- gía de la intervención procedentes de cual- quier campo del conocimiento que puedan resultar útiles para la promoción de la sa- lud y calidad de vida, tanto a nivel indivi- dual como comunitario. — Los principios teóricos y prácticos de la pro- moción de la salud lienen necesariamente que llevarse a cabo desde una perspectiva élica. — Cualquier intervención preventiva sc lleva a cabo desde una visión totalizadora, o unidad biopsicosocial, de la salud y de la calidad de vida del ser humano en una comunidad o contexto sociomatcrial delimitado desde una perspectiva integral. A lo largo de cste apartado hemos propuesto una revisión de las diferentes áreas disciplinarias relacionadas con la Optimización Evolutiva, des- cribiendo sus definiciones, sus supuestos básicos más importantes y las metas de la intervención desde cada una de ellas. Este análisis ha puesto en evidencia un importante solapamiento entre ellas y nos permite identificar una serie de características definitorias que presentan cn común, que básica- mente podrían resumirse en las siguientes: — Aplicación del conocimiento científico al mundo teal y a la política social. — Intervención en el ser humano para promover el cambio a través de programas aplicados. — Potenciar el bienestar individual y social y la calidad de vida. para superar las limitaciones de las conceptuali- zaciones motivacionales, tanto psicoanalíticas Or- todoxas (teoría de los instintos de Freud) como conductistas (teoría de la reducción del impulso de Hull). La revisión crítica de White (1959) fue Ja que incrementó el interés por este concepto, Este autor la definió como la capacidad del or- ganismo para interactuar eficazmente con sa am- biente. Para este autor, las actividades al servicio de la competencia, por mostrar dirección, selecti- vidad y persistencia, debían considerarse motiva- das en sí mismas. Denominó motivación de com- petencia (effectance) al impulso intrínseco hacia la exploración de las propiedades del ambiente y la búsqueda de estímulos, impulso principal acti- vador del desarrollo y del aprendizaje. White (1959) restringió la competencia a aque- llas habilidades y conocimientos que son instru- mentales para la adaptación efectiva, con un sen- tido más biológico que social. A través de los años, diferentes aspectos de este proceso de adaptación eficaz se han ido incorporando a la tcoría e inves- tigación. Garmezy y Masten (1991) resumen los principales sentidos de la noción de competencia: — La efectividad manifiesta de la adaptación. — La capacidad para una adaptación efectiva, a modo de un rasgo estable y duradero. — El sistema motivacional que subyace a los esfuerzos por lograr una interacción eficaz. con el ambiente. — Las percepciones y evaluaciones del sujeto de su propia efectividad o clicacia. — Los conocimientos y habilidades requeridos para la adaptación eficaz, cn ambientes y tareas más o menos complejos. A lo largo del tiempo, por influencia de los fac- tores normativos históricos, esta concepción de la persona competente experimenta modificaciones pasando ciertas características a segundo plano, mientras que otras se tornan predominantes. Para Vuyk (1981), optimizar el desarrollo im- plica optimizar la efectividad. El aspecto funda- mental de la efectividad es el de que un ser huma- no es un organismo activo que según White (1959) O Páliciones Pirámide Objeto de la Optimización Evolutiva | 31 tiene una característica biológica de desear reali- zar cambios en su medio. Buscando una denomi- nación para esta característica, se la llamó compe- tencia: explorar el medio, ser curioso, jugar, etc., son expresiones del impulso general hacia la com- petencia. El hombre, para satisfacer csle deseo general, tiene que aprender conocimientos y habi- lidades muy variadas: físicas, intelectuales, emo- cionales, sociales y morales. Cuando una persona posce las competencias necesarias para realizar los cambios deseados, los éxitos le producen satisfac- ción y autoconfianza. Según White, este sentido de competencia basta para estimular a la persona, quien por esta misma razón no necesita refuerzos externos. Harter (1978), más recientemente, ha demostrado que este proceso no es lan simple y que un éxito sólo satisface a la persona cuando le cuesta un csluerzo moderado. Si no hay esfuerzo o el esfuerzo es demasiado grande, no hay satis- facción. Sin embargo, se puede decir que, en ge- neral, la efectividad incluye un sentido de compe- tencia que es parte esencial de un concepto positivo del yo. Las competencias necesarias para alcanzar las metas perseguidas incluyen estrategias y habi- lidades de afrontamiento coping. Las habilidades de afrontamiento son los esfuerzos, psíquicos o conductuales, para dominar, tolerar, reducir o mi- nimizar las exigencias externas € internas y los conflictos que gravan o sobrepasan los recursos de una persona (Lazarus y Launicr, 1978). Hay autores que incluyen otro aspecto en su definición de competencia; así, indican que una persona es competente cuando es capaz de teali- zar conductas que le permiten adaptarse al ambien- te. Vuyk (1981) no incluye el concepto de adapta- ción en su noción de efectividad, porque adaptarse siempre es adaptarsc a algo y este algo implica los valores de la cultura prevaleciente. En Estados Unidos, lugar de origen de la mayor parte de los estudios psicológicos sobre esta temática, la cul- lura prevaleciente es la de la clase media anglo- sajona, por lo que, en consecuencia, a menudo se considera normal o sano lo que corresponde a los valores de esta cultura. Por lo que optimizar el desarrollo implica ayudar a las personas para que asuman estos valores. Hay autores que luchan con- 32 / Optimización Evolutiva tra cste ideal porque no aceptan los valores o por- que prefieren una sociedad en la que se estima una variedad de valores, de personalidades, de capaci dades, clc, Esta última actitud tiene consecuencias importantes para el concepto de efectividad. Des- de este punto de vista, la efectividad no cs algo absoluto, sino relativo, Todos nacemos con la mis- ma efectividad en el sentido de White, todos que- remos hacer cambios cn nuestro entorno y a pesar de las diferencias interindividuales, todos podemos aprender ciertas competencias para realizar cam- bios en nuestro medio. Todos tenemos las poten- cialidades necesarias para desarrollarnos hasta un nivel de efectividad que pueda satisfacer a la per- sona misma. Evidentemente, esto no quiere decir que todos nazcamos con las mismas potencialida- des, ni que desarrollemos Jas mismas conductas, Esto no implica que todas las personas serán de hecho clicaces, pero sí que podrían serlo, aunque resulta más fácil para algunas que para otras. Es esta efectividad personal y relativa la que tenemos que optimizar. Para optimizar el desarrollo de la efectividad necesitamos una teoría que pueda hallarse cn la base de la aplicación. La teoría ficne que aceptar la actividad como característica fundamental de Ta persona, sin descuidar la influencia del ambien- te, y además estudiar el desarrollo de todos los tipos de conducta tal y como se presentan en la vida cotidiana con sus diferencias individuales. El enfoque transaccional ofrece, a juicio de Vuyk (1981), la mejor base para entender el desarrollo de la clectividad y para optimizarla. Pero también son importantes un grupo de teorías útiles y no contradictorias que van desde el interaccionismo de Schneirla, Thomas y Choss, el interaccionis- mo dinámico de Lerner, Spanier y otros a la psico- logía ecológica de Bronfenbrenner, Belsky y otros. El aspecto fundamental común a todas estas teorías es que consideran el organismo como una totalidad, como un sistema, El organismo es un subsistema de un sistema más amplio. Hay todo un encajamiento de sistemas y todos influyen en la persona. En cada uno de los sistemas hay rela- ciones entre los elementos o subsistemas y cuan- do un elemento o una relación cambia, también cambian otros, puesto que nunca se da un elemen- to o una relación aislada. Además, las relaciones son recípro: por ejemplo, dentro del organis- mo, la cognición y las emociones se afectan mu- tuamente. En cuanto a las influencias recíprocas es importante lener presente que nunca son las per- sonas o cosas materiales objetivas las que ejercen una influencia, sino que es la vivencia personal del mundo lo que determina la influencia. La persona siempre da un significado al medio o ambiente y esta interpretación es la que influye en la persona. Estas teorías tienen asimismo otras dos caracterís- ticas. Si siempre hay una interacción entre la per- sona y su ambiente, cs necesario prestar atención a las diferencias individuales, ya que, además, las consecuencias de la interacción cambian durante la vida. Esta noción de cambio a lo largo de toda la vida es fundamental, puesto que la optimización no sólo se intercsa por los recién nacidos y la pri- mera infancia, sino también por la persona en eda- des más tardías, existiendo múltiples momentos en los que las exigencias cambian y desafían los re- Cursos. Es importante preguntarse qué nos enseña la teoría transaccional sobre la efectividad y qué po- demos utilizar de lodo esto en nuestros esfuerzos por optimizar el desarrollo, La efectividad y la confianza en la propia efectividad y en las capaci- dades para solucionar conflictos no son algo obje- tivo, sino subjetivo. La efectividad puede cambiar durante la vida cuando cambian las exigencias exteriores o los recursos de la persona. Por tanto, la efectividad depende de las interacciones entre persona y medio. Lo importante es que lo que Tho- mas y Chess denominan «the goodness of fit», que podemos traducir como la hondad de ajuste o la consonancia, y no su contrario «the poorness of fit» o la pobreza de ajuste o disonancia, sca lo que domina en las situaciones vitales del individuo. En la interacción hay en todo momento una persona con sus capacidades, motivaciones, estilo de con- ducta, etc., y también hay un medio con sus carac- lerísticas y exigencias. Decimos que existe conso- nancia cuando las exigencias del medio encajan con los recursos de la persona, En este caso cs posible un desarrollo óptimo. Evidentemente si- O Ediciones Pirámide