Vista previa parcial del texto
¡Descarga Obras clave de Etruria y más Apuntes en PDF de Historia del Arte solo en Docsity!
Y OD 12 Etruria y Roma republicana 9 M. A. Elvira y A. Blanco Freijeiro E historia 16 a: 625 pt Obras clave del Arte de Etruria y Roma republicana Contrastan sobre la vasija las decoracio- nes repujadas, puras líneas geométricas en espina de pez, y las animadas figurillas de carácter informe y popular. Todas ellas giran en el mismo sentido, corno si representasen los diversos elementos de la sociedad primi- tiva (guerreros, cazadores, labrador) en tor- no al animal encadenado que, según M. Cristofani, podría ser una especie de totern. 5. Tumba Regolini-Galassi (interior) En parte tallada, en parte construida en pie- dra. Longitud total: 16,80 m. Ancho: 1,30 m. Mediados del siglo vii a. C. Se halla en la ne- crópolis del Sorbo, en Caere. Esta tumba se compone de dos largas cá- maras sucesivas, y a los lados de la primera se abren dos naves redondeadas, una fren- te a otra. Se crean así cuatro ambientes, des- tinados a otros tantos enterramientos. Los principales eran los de las cámaras alarga- das: en la del fondo se enterró a una mujer llamada Larthia, con riquísimo ajuar lleno de piezas de oro, y en la más cercana a la puer- ta, un hombre, también con carro, lecho y otros objetos. 6. Fíbula de la tumba Regolini-Galassi Oro. Largo: 31 cm. Procedente de la Tumba Regolini-Galassi, de Caere. Mediados del si- glo vn a. C. Museo Gregoriano Etrusco del Vaticano. Junto con el gran pectoral de oro repuja- do, esta fíbula sobresale por su riqueza en el ajuar de la princesa Larthia. Casi cubierta con decoraciones animalísticas, muy seme- jantes las de la parte inferior a las que ador- nan la fíbula de la Tumba Bernardini, tiene, por su forma, una tipología arcaizante para su época, pues sus mejores paralelos se ha- llan en el Bronce Final y el período villano- viano. 7. Pectoral de la tumba Regolini-Galassi Oro. Alto: 42 cm. Procedente de la Tumba Regolini-Galassi, de Caere. Mediados del si- 133 134 glo vi a. C. Museo Gregoriano Etrusco del Vaticano. Los diminutos motivos que adornan esta pieza son en parte egipcios y en parte me- sopotámicos, pasados por el tamiz fenicio y aceptados como simples temas decorativos sin contenido. En ninguna pieza contrasta tan claramente la minucia del trabajo con la tosquedad compositiva, a base de figuras yuxtapuestas en franjas. 8. Planta de Marzabotto Distribución general de calles y edificios, se- gún las excavaciones. Cimientos de gui jarros. Dimensiones de la manzana de ca- sas completamente excavada: 145 por 35 rn. Anchura de las calles principales: 15 m. Ha- cia 500 a.C. Aunque la erosión causada por el curso del Reno ha destruido la parte sur de la ciu- dad, las zonas norte y este aparecen bastan- te bien delimitadas por la presencia de ne- crópolis, que por fuerza se hallaban fuera del recinto. Parece, por lo demás, que la po- blación no estuvo amurallada, aunque pudo tener puertas simbólicas. La breve vida de esta colonia etrusca concluyó hacia 350 a. C., cuando aún no se había podido des- arrollar. 9. Palacio de Acquarossa Esquema y distribución, según las excava- ciones realizadas en la colina de S. Fran- cesco, a unos 6 km al norte de Viterbo. Zó- calo de piedra y muros de adobe o tapial. Dimensiones del edificio: 31 por 25 m. Ha- cia 540 a. C. Este palacio aparece inserto en una pobla- ción de casas más pequeñas, fechables en- tre el 650 y el 550 a. C. Destacaba sobre ellas por su patio, sus decoraciones arquiteclóni- cas y los conjuntos en que se organizaban sus habitaciones: se distinguen, en efecto, un sector para la vida privada (zona N-E) y otro para la vida pública (zona O). En torno a la aldea se extendían las necrópolis. 10. Tumba de los Carros en Populonia Piedra local. Diámetro del túrnulo que la cu- bría: 28 m; la cámara central, cuadrada, me- día 5 im de lado. Segunda mitad del siglo VI! a. C. Se halla en la necrópolis de Populonia. Antes de llegar a la cámara central, se abren al pasillo de ingreso o dromos tres sa- litas, dos a la izquierda y una a la derecha; fue allí donde se hallaron dos carros de guerra, cada uno con dos ruedas recubier- 13. Planta del templo de Poggio Casetta (Bolsena) Zócalo de piedra local. Dirnensiones del con- junto: 17,2 por 13,4 m. Principios del siglo Vi a.C. La conservación del zócalo nos permite afirmar que el edificio no tenía columnata, sino que constaba de una cella incluida en un ambiente cerrado por un muro, Queda así emparentado por su planta este templo primitivo —aún sin podio— con uno de los más tardíos de Etruria, el de Fiésole, recons- truido en el siglo 1 a. C. DITA > 14, Templos de Pyrgi Cimientos en piedra local. Dimensiones del templo mayor o A (470 a. C.): 34,3 por 24 m. El templo menor o B se fecha hacia 500 a. C. El templo B, períptero, estuvo decorado con terracotas que representaban las haza- ñas de Heracles, el Sol, la Luna, etc., y fue en su ámbito donde aparecieron unas lámi- nas áureas que mencionan al rey Thefarie Velianas de Caere. El templo A, en cambio, tuvo sin duda tres filas de cuatro columnas en el frente, y tras ellas una cella entre alas. Para su decoración en terracota, véase la fi- cha 27. 15. Templo etrusco, según Vitruvio Así comienza la descripción de Vitruvio: «El espacio de terreno en que se haya deci- Reconstrucción ideal en maqueta, según las A > ó dido edificar un templo se divide, en cuanto indicaciones del libro De Architectura, [V, 7. pro á | a su longitud, en seis partes, v de ellas se da- 136 | rán cinco a la anchura; la misma longitud se divide después en dos partes; la más inter- na se destinará a las cellas; la más próxima a la fachada quedará reservada a las colum- nas del pórtico.» 16. Estatua femenina de la Tumba de la Pietrera Caliza. Reconstrucción a partir de una cabe- | za (alto: 26 cm) y un torso (alto: 62 cm), ha- llados en la Tumba de la Pietrera, en Vetu- lonia. Fines del siglo vn a. C. Museo Arqueo- lógico de Florencia. | Las formas redondeadas de la cara, pro- | | longadas por las espirales de las trenzas, nos | hablan directamente de una plástica de ori- | gen oriental, pero la talla tosca, como inaca- bada, unida a la desproporción de los bra- zos, nos introducen ya en el mundo estético | | Ctrusco. 17. Dama de la Tumba de Isis en Vulci Yeso natural. Alto: 85 cm. Hallada en la lla- mada gruta de Isis en Vulci. 580-550 a. C. Museo Británico de Londres. Gracias a los restos de pintura conserva- dos, sabemos que esta figura tenía negros sus cabellos, adomaba la parte baja de su tú- nica con un friso de flores de loto y llevaba la hebilla del cinturón dorada. Tan brillantes colores fundían aún más unas formas muy fluidas, donde la estructura dórica de los hombros y las rígidas facciones resaltan como presencias inquietantes. 18. Tumba Campana de Veyes (pintura) Decoración mural hoy prácticamente desa- parecida, pero conocida por dibujos. Altura total de la cámara: 2,40 m. Hallada en la | | 137 al Pese a su aspecto rudo, popular, tallado como si el material fuese madera, esta es- cultura sabe fundir la tradición orientalizan- te del siglo vir con el sentido tridimensional del espíritu dórico; pero la expresividad de la mirada, presa del asombro ante lo sobre- natural, nos habla de una profunda mentali- dad religiosa, y nos trae a la memoria remo- tas obras sumerias de Tell Asmar o Mari. 23. Sarcófago de los Esposos de Villa Giulia Terracota. Largo: 2,20; alto: 1,41 m. Hallado 22. Placas Boccanera Pintura sobre terracota. Alto: 1,01 rm. Halla- das en Caere. 550-530 a. C. Museo Británico de Londres. La interpretación más convincente de es- tas dos placas parece ser la de un Juicio de Paris, si excluimos la figura de la derecha, que corresponde a otra escena. Es curiosa, si aceptamos esta idea, la etrusquización del motivo griego: Paris lleva barba; Hermes porta una vara o caduceo muy peculiar, y las diosas aparecen vestidas como damas etrus- cas; Afrodita incluso se recoge la túnica en un ademán muy poco ortodoxo. en una tumba de Caere. Hacia 520 a. C. Mu- seo de Villa Giulia en Roma. Los problemas que suscitan este sarcófa- go y el del Louvre, y que están aún por re- 139 26. Templo del Portonaccio, de Veyes Reconstrucción del alzado lateral, a partir de los hallazgos arqueológicos. Cimiento y zó- calo, de sillares. Dimensiones del templo en planta: 18,5 por 18,5 m. Tenía, al parecer, tres cellas. Hacia 500 a. C. Las decoraciones escultóricas en terracota se hallan en Roma, en el Museo de Villa Giulia, y la escultura de Apolo mide 1,81 m. La afición etrusca por adornar las partes altas de los templos parece proceder de Magna Grecia y Sicilia, pero también tiene una tradición en la propia Etruria: así se comprueba, en efecto, en un sarcófago de Ceri (hoy en Villa Giulia), de hacia 560 a. C., con tapa a doble vertiente coronada por fi- guritas de leones. 27. Frente de columen del templo A de Pyrgi Terracota pintada. Alto: 1,26 m. Procedente de las excavaciones de Pyrgi, Hacia 470 a. C. Museo de Villa Giulia en Roma. Esta placa representa el combate de los Siete contra Tebas: en el centro, Zeus lanza su rayo contra el vanidoso Capaneo; Atenea contempla la escena, viendo cómo, en el primer plano, Tideo se lanza sobre Melani- po. La construcción del conjunto, perfecta- mente trabada, resume el combate y toda su violencia en un simple juego de pirámides y diagonales. 28. Tumba del Triclinio (pintura) Decoración mural. Altura del friso: 1,20 m. Hallada en la necrópolis Monterozzi de Tar- quinia. Hacia 470 a. C. Museo Arqueológico de Tarquinia. Esta obra maestra de la pintura mural es, además, uno de los mejores trasuntos del arte griego en Etruria. Su estilo recuerda di- rectamente el de Brygos, Douris y otros ce- ramistas áticos de su generación, añadien- do notas de paisaje y sentido del ritmo y de la armonía cromática ciertamente asombro- sos. El taller que realizó esta obra siguió tra- bajando en Tarquinia hasta el 440 a. C. 141 le añadió, en su lengua, la inscripción dedi- | por Vasari en Florencia para representar a catoria: Ahal Trutitis dunum dede. En su mano izquierda portaba una lanza. 33. Quimera de Arezzo Bronce. Largo: 1,82 m. Hallada en Arezzo. 380-360 a. C. Museo Arqueológico de Floren- cia. Verdadero símbolo de la cultura etrusca, este bronce fue hallado en 1553 e instalado los enemigos derrotados por Cosme | de Me- dici. Las garras, aunque originales, hubieron de ser restauradas; en cuanto a la cola, rota y desaparecida antes del hallazgo, tuvo que añadírsele en 1784. 34. Sarcófago de las Amazonas Pintura sobre mármol. Altura del friso: 50 cm. Hallado en Tarquinia. Segunda mitad del siglo vi a. C. Museo Arqueológico de Flo- rencia. Ciertos detalles, como la aparición de amazonas combatiendo en carros, hacen pensar en un ambiente itálico, aunque aca- so de Sicilia o Magna Grecia. Sea cual sea su origen, el comprador etrusco denotó poco criterio al grabar la inscripción sobre la pintura. Es interesante comprobar que, como en las pinturas helénicas de la prime- ra mitad del siglo Iv a. C., las carnaciones fe- meninas carecen prácticamente de som- breado. 143 144 Terracota. Alto: 1,14 m. Hallados en el Ara de la Reina de Tarquinia. Segunda mitad del siglo Iv a. C. Museo Arqueológico de Tarqui- nia. Aunque ha quedado muy poco del carro que arrastraban los caballos, bastan éstos para captar no sólo el poderoso realismo de la obra, sino, sobre todo, la habilidad del es- cultor: éste consigue evocar, mediante el juego del sombreado y el claroscuro, la pro- fundidad de la tercera dimensión en una placa que, en realidad, no pasa de ser un al- torrelive. 36. Tumba Francois (pintura) Decoración mural, Alto: 1,70 m. Procedente de la necrópolis de Vulci. Segunda mitad del siglo Iv. Villa Albani, en Roma. Esta escena con el sacrificio de los prisio- neros troyanos aparece también representa- da en el Sarcófago del Sacerdote de Tarqui- nía, en un vaso falisco, en el sarcófago de Torre San Severo (Orvieto), en una cista o caja grabada de Palestrina y en una urna ci- neraria de Volterra; se trata por tanto de un cuadro muy conocido en Etruria desde me- diados del siglo Iv a. C. El pintor de la Turn- ba Francois se limitó a añadirle a Vanth y Charun, dos genios funerarios etruscos. 37. Sarcófago de Velthur Partunus Caliza. Largo: 2,08 rm. Hallado en la tumba de los Partunus, en Tarquinia. Fines del si- glo iv a. C. Museo Arqueológico de Tarqui- nia. Entre fines del siglo Iv y principios del in a. C., se desarrolla en Tarquinia una amplia producción de sarcófagos tallados. Los me- jores han aparecido en grandes tumbas fa- miliares, como las de los Punpu, la de los Pulenas o la de los Partunus. Algunos tienen carácter retratístico, siquiera incipiente, como éste de Velthur, hombre que desem- peñó muchos cargos, según la inscripción, y murió a los 82 años de edad. 38. Reconstrucción de la Tumba Hilde- branda de Sovana Tallada en la roca local, y ya hoy muy de- gradada. Altura total: 10 m. Se halla en la necrópolis de Sovana. Siglo 11 a. C. Pese a la helenización que supone la talla de esta tumba en forma de templo, y con co- lumnas de carácter griego, es curioso que lo que aquí se imita sea un templo etrusco, con su alto podio y sus columnas en la fachada anterior y en los laterales. Es como si nos ha- lláramos ante un templo con cella y dos alas limitadas por columnas. 146 una gran fíbula rectangular, como la del nú- mero anterior, sujeta las dos puntas del manto. | 43. Skyphos Oro. Alto: 7,8 cm; diámetro: 9 cm. De la Tum- ba Bernardini, de Palestrina. Hacia 640 a. C. | Roma, Villa Giulia. | El recipiente es de un tipo protocorintio tan puro que sólo a un artista griego se pue- de atribuir, pero las esfinges sentadas en las asas y su refinado granulado indican que la obra fue realizada en el sur de Etruria, pro- bablemente en Caere. Roma y las ciudades del Lacio, Praeneste (Palestrina) sobre todo, hacían gran demanda de objetos de lujo y obras de arte. 44. Cabeza de un dios Terracota policromada. Alto: 25 crm. De Sa- tricumn, Conca. Hacia 500 a. C. Rorna, Villa Giulia. La fabricación de terracotas corintia y jó- nica tuvo un magnífico trasplante en esta lo- calidad costera del Lacio, tanto para esta- tuas como para placas de revestimiento de templos. A una de las primeras perteneció esta cabeza, correspondiente con mucha probabilidad a un Júpiter como el que Vul- ca de Veyes hizo para el templo del Capi- tolio. 45. La Loba capitolina Bronce. Largo: 1,14 m; alto: 75 cm. Siempre en Roma y en lugares conspicuos. Hacia 470 a. C. Roma, Palacio de los Conservadores. No parece haber estado nunca bajo la tierra, aunque sí haber sufrido efectos del fuego en sus patas traseras, pero no conse- cuencia necesariamente de haber sido al- canzada por un rayo. Dante la conoció y alu- de a ella en la Divina Comedia. Como él, otros muchos escritores y artistas la han con- vertido en una de las estatuas de animales pano quizá. Destinada a guardar objetos de más célebres del mundo. Roma la tuvo tocador como otras muchas cistas existen siempre como símbolo. tes, aunque ninguna tan célebre como ella. Los pies, los apliques y los grabados de las paredes pertenecen todos a un mismo artis- ta y a su taller; pero las tres estatuillas que | coronan la tapa son de una autoría distinta y menos relevante que la de Plautios. Des- cripción y comentario en el texto. 47. Fragmento de pintura mural Pintura al fresco sobre revoco de cal y are- na. Alto: 87,5 cm.; ancho: 45. De una tumba de sillares de peperino, contigua a la iglesia de S. Eusebio en el Esquilino. Hacia 300 a. C. 1 —_— Rorna, Palacio de los Conservadores. | Restos de cuatro franjas de escenas histó- | 46. La Cista Ficoroni ricas, superpuestas y separadas por finos Í renglones que algunas figuras rebasan. Los y Bronce. Altura total: 77 cm; sin la tapa, 59; personajes principales aparecen dos veces diámetro: 38. Hallada en una tumba de la en actitud de saludarse. Son los jefes, M. necrópolis de Palestrina en 1738. Hacia 320 Fannios y Q. Fabios. El primero de ellos era | a. C. Roma, Villa Giulia. probablemente samnita, aunque no haya constancia histórica de ninguno de ese nom- Hecha en Roma y firmada por un toreuta, bre; el segundo un romano, tal vez Q. Fabio de nombre Novios Plautios de origen cam- Máximo, cónsul que celebró un triunfo en el 147 | del Gladiador Borghese, obras griegas de co- mienzos de siglo 1. Gran expresividad y ener- gía, sobre todo en la mirada fulminante. 51. El Mariscal de Tívoli | Mármol, Alto: 1,88 m. Del Templo de Hércu- les en Tívoli. Hacia 70 a. C. Roma, M.N. R. (Vulgo Termas). Estatua de un militar a la heroica, con el torso desnudo y la pelvis y los muslos en- vueltos en el paludarentum; a su lado, en el suelo, como soporte, la coraza helenísti- ca de largas pteriges, rodeada de fajín, que permite fechar el monumento. El rostro, construido a partir de la nariz; los labios, más perfilados de lo corriente en los retra- tos de su grupo; los ojos pequeños, casi ocultos bajo los párpados, que le imprimen una mirada de miope, característica del gru- po helenizante. Patas de gallo en las comi- suras de los ojos. 52. L. Cornelio Sila Plata. Diámetro, 18 min. Denario acuñado en el 59 a. C. por su biznieto, Q. Pompeyo Rufo. Colección Apóstolo Zeno. Cuando el magistrado monetal acuñó sus denarios con la efigie y el nombre de su ilus- tre antepasado, contaba con uno de los magníficos abridores de cuños avecindados en Roma y con un retrato excelente de su bi- sabuelo, sacado sin duda del armario fami- liar. A pesar de su pequeñez, la diminuta efi- gie del cónsul muestra el estilo y el gusto del primer taller de un griego al servicio de la aristocracia de Roma. El retrato se sitúa en una posición intermedia entre el de Albino y el del Mariscal de Tívoli, sobre el año 80 en que Sila renunció a la Dictadura. 53. C. Coelius Caldus Plata. Denario, acuñado hacia el año 61 a. C. por su nieto y homónimo. 149 Horno novus de brillante carrera, corona- da por el consulado en el año 94. Su nom- bre se vincula a la Lex tabellaria, que intro- dujo el uso de tablillas en los procesos de alta traición. Detrás de su retrato aparece una de esas tablillas con las iniciales L/D de las palabras libero/damno (absuelvo, conde- no). La cabeza refleja fielmente los rasgos más salientes de los retratos de su grupo, el helenístico-latinizante. 54. Cabeza Stroganoff Mármol. Alto: 40 cm. De la antigua colección Stroganoff de París. Hacia 90 a. C. Nueva York, Museo Metropolitano. La boca y su entorno asumen el protago- nismo de la enérgica expresión, hasta tal ex- tremo, que se ha llegado a hablar de tiranía de la boca en este y en otros retratos de su grupo. En ellos se percibe por vez primera el influjo de la mascarilla de cera. 55. C. Antius Restio Plata. Denario acuñado hacia el 46 por su hijo y homónimo. Ejemplar del Museo Britá- nico de Londres. El padre fue tribuno de la plebe hacia el 74 y promotor de una ley que le obligó a abandonar Roma, donde vuelve a figurar como tribuno en el 71. El retrato que este ejemplar reproduce con asombroso detalle debió de hacerse hacia el año 70, y encabe- za la serie del retrato realista, más en su rama toréutica que en la de talla en madera. 56. El Viejo Torlonia Mármol. Tamaño natural. Hacia 70 a.C. Roma. Colección Torlonia. Cabeza y cuello antiguos sobre busto mo- derno. En éste y en otros tres o cuatro retra- tos más muy afines a él, la boca ha perdido el predominio que ejercía en el grupo de Caldus y se integra, lo mismo que los ojos, en el conjunto de un semblante muy movi- do y rugoso. El pathos helenístico ha dejado