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Asignatura: Psicologia del desarrollo fisico, cognitivo y del lenguaje, Profesor: carmen mesa, Carrera: Psicología, Universidad: UGR
Tipo: Apuntes
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De los dos a los seis-siete años aproximadamente se extiende una etapa sumamente importante en el desarrollo del niño, denominada por Piaget período preoperatorio. En continuidad con los últimos logros de la etapa sensoriomotora, en ésta se afianza la función simbólica, cuyas múltiples manifestaciones (lenguaje, imaginación, juego simbólico, imitación diferida...) aportan una novedad radical en la inteligencia del pequeño: de ser una inteligencia práctica (basada en el ejercicio, coordinación y organización de esquemas de acción realmente realizados), ésta se vuelve representativa (basada en esquemas de acción internos y simbólicos mediante los cuales el niño manipula la realidad no directamente, sino a través de signos, símbolos, imágenes, conceptos, etc.).
Vamos a estudiar este período teniendo en cuenta los siguientes aspectos: primero, los rasgos generales de la etapa; segundo, la representación del mundo y la comprensión de causalidad; por último, veremos el tipo de razonamiento preoperacional.
3.1. Rasgos generales de la etapa preoperacional
El pensamiento preoperacional se caracteriza por los siguientes rasgos: yuxtaposición, sincretismo, egocentrismo, centración e irreversibilidad.
YUXTAPOSICIÓN : Es el fenómeno según el cual el niño es incapaz de hacer de un relato o de una explicación un todo coherente y tiene, por el contrario, la tendencia a pulverizar el todo en una serie de afirmaciones fragmentarias e incoherentes, entre las que no existen ni conexiones causales o temporales ni relaciones lógicas (ej. “la luna no se cae, porque no hay sol y porque está muy alta). El niño junta unos sucesos tras otros, en cadena, en lugar de encontrar implicaciones de unos en
otros. Cualquier tipo de conexión entre dos hechos, por casual o eventual que sea, es buena para relacionarlos, sin necesidad de apelar a las consecuencias lógicas o a la causalidad física.
SINCRETISMO: Tendencia espontánea de los niños a percibir por visiones globales y por esquemas subjetivos, de encontrar analogías entre objetos y sucesos sin que haya habido un análisis previo. La aprehensión del niño es global, indiferenciada e indistinta. Forma una idea con “todo lo que va junto”, fundiendo en un concepto confuso todos los elementos concurrentes en la situación, tal como se presentan, sin intentar subordinar los elementos en clases, ni mucho menos, establecer entre ellos relaciones de inclusión.
Sincretismo y yuxtaposición son para Piaget complementarios. Esto podemos apreciarlo incluso en el adulto cuando se realiza mal la percepción de un objeto; por un lado, al no discernir suficientemente el detalle, la percepción crea un vago esquema de conjunto, lo que constituye el sincretismo; pero, por otro lado, precisamente por no haber discernido el detalle, la percepción es incapaz de precisar los nexos de unión, lo que constituye la yuxtaposición.
EGOCENTRISMO: Confusión del yo con el no yo. El niño toma su percepción inmediata como absoluta y no se adapta al punto de vista de los demás, remitiéndolo todo a sí mismo. Durante el período sensoriomotor, el niño abandona su punto de vista egocéntrico a nivel físico, a medida que toma conciencia de la permanencia de los objetos y las personas. A nivel mental, transcurrirá largo tiempo antes de que abandone su egocentrismo. Las principales manifestaciones del egocentrismo infantil son:
Dificultad del niño para ponerse en el punto de vista ajeno, por ejemplo, en la apreciación del lugar exacto de los otros para consigo mismo, tal como lo pone en evidencia Piaget en el caso de los hermanos: “Hay una familia de tres hermanos (Pierre, Paul
La capacidad de hacerse cargo de la perspectiva de los demás sin perder la suya propia será fruto de un lento y reiterado feed-back social, a través de frecuentes interacciones y de una experiencia social acumulada.
CENTRACIÓN: Seleccionar y atender preferentemente a un solo aspecto de la realidad, no siendo el niño capaz de coordinar diferentes perspectivas y/o compensar varias dimensiones de un objeto determinado, lo que conduce a un razonamiento distorsionado. Por ejemplo, si le presentamos al niño dos vasos iguales llenos de agua, cambiamos posteriormente el agua de uno de ellos a otro vaso más alto y estrecho, y le preguntamos en cuál hay ahora más agua, el niño preescolar responde que en el vaso más alto, al centrarse sólo en la dimensión altura y no ser capaz de tener en cuenta al mismo tiempo la altura y la anchura.
IRREVERSIBILIDAD: Incapacidad de ejecutar una misma acción en los dos sentidos del recorrido, conociendo que se trata de la misma acción. No a descubierto todavía la operación inversa ni la operación de reciprocidad. En el ejemplo anterior, los niños que afirman que hay la misma cantidad de agua pueden explicarlo diciendo que el agua del vaso alargado puede echarse primero en el vaso anterior y ser entonces idénticas a la del vaso original ( reversibilidad por inversión ). Si la razón que aportan es que ambos vasos tienen la misma cantidad porque uno es más alto pero el otro es más ancho, hay un razonamiento basado en la reversibilidad por reciprocidad. Pero esto aún no es capaz de hacerlo el niño preoperacional.
3. 2. Representación del mundo y comprensión de causalidad
Piaget también realizó un conjunto de investigaciones sobre las filosofías infantiles y sobre sus creencias y concepción del mundo. Expuso cuatro características que definirían a concepción del mundo de los niños preoperacionales: realismo, animismo, artificialismo y precausalidad.
REALISMO: El realismo del pensamiento infantil supone la indiferenciación entre el mundo psíquico y el mundo físico, entre la experiencia subjetiva (pensamientos, sentimientos, deseos...) y los hechos objetivos con los que se relaciona, lo que conduce a atribuir existencia real y externa al mundo subjetivo interno (ej. el pensamiento se confunde con la voz; el nombre el sol es una parte física de éste; los sueños vienen de fuera, aparecen de noche y se sueña con los ojos...). Piaget analizó el realismo infantil a través de sus diálogos con los niños en torno a qué es el pensamiento, cuál es el origen de los nombres, dónde están los sueños, etc.
ANIMISMO: El animismo resulta también del egocentrismo infantil. Este término fue empleado primero por los antropólogos para designar la mentalidad de los pueblos primitivos, los cuales, para explicar los acontecimientos físicos que les rodeaban y les desconcertaban, llenaban la naturaleza de almas y espíritus de todas clases. Así pues, el animismo consiste en atribuir vida y conciencia a los cuerpos inanimados. A través de los diálogos con los niños, Piaget indica que existen cuatro etapas en la evolución del animismo:
En la primera etapa, la más característica del pensamiento preoperacional, para el niño todos los objetos son potencialmente conscientes (ej. la pelota puede negarse a ser arrojada de forma recta; la silla es la responsable de la caída...), la vida está vinculada a la actividad, una actividad útil al hombre y el niño cree que los astros (el sol y la luna, fundamentalmente) le siguen cuando sale a la calle. En la segunda etapa, la conciencia está vinculada al movimiento y tienen vida los objetos que pueden moverse, y sus movimientos pueden deberse a necesidades morales (ej. las nubes saben que deben moverse para traer a lluvia) En la tercera etapa, se atribuye conciencia y vida sólo a los objetos con movimiento propio (ej. las nubes, pero no la bicicleta)
sino en la intención (“para qué”) que está en su punto de partida. Éste es el pensamiento precausal. Piaget, en su libro “La concepción de la causalidad física en el niño” , pregunta a los niños respecto a distintos fenómenos naturales. Las explicaciones de los niños a las cuestiones que se les plantean sobre las causas de estos fenómenos son bipolares, es decir, algo sucede debido a una voluntad interna y a otra externa. Por ejemplo, el viento se mueve porque quiere moverse y porque nosotros queremos que se mueva. Estas explicaciones participan de la tendencia animista y artificialista del pensamiento infantil. La capacidad de ver las relaciones causa-efecto se va desarrollando progresivamente. Dicha capacidad está íntimamente relacionada con la maduración y con las experiencias del niño (con el tipo de aprendizaje que haya tenido en su casa, jardín de infancia, etc.) y no sólo con su edad cronológica.
3.3. Razonamiento infantil preoperacional
Piaget distingue dentro del período preoperacional dos etapas:
Entre los dos y cuatro años, Piaget sitúa un período de pensamiento que denomina inteligencia preconceptual y que se caracteriza por los preconceptos y el razonamiento transductivo. Los preconceptos son los conceptos rudimentarios o primitivos que el niño utiliza, un paso intermedio entre el esquema sensoriomotor y el concepto, pero, dado que el niño tiene dificultades para distinguir aún entre lo general y lo particular, empleará dichas nociones de un modo oscilante. Los esquemas preconceptuales no son capaces de mantener la identidad de los individuos cuando se producen
cambios aparentes y superficiales ni de diferenciar aquellos que pertenecen a la misma clase pero que son individuos distintos y separados.
Los preconceptos dan lugar a razonamientos transductivos ; el razonamiento del niño no procede ni por inducción (de lo particular a lo general) ni por deducción (de lo general a lo particular) sino de lo particular a lo particular, manifestando por ello una total ausencia de reversibilidad y de ordenación lógica. La transducción aprovecha retazos construidos de experiencias y los trasplanta a situaciones nuevas. Las experiencias son mayores que la capacidad organizadora del pensamiento a esta edad, por ello, aplica por tanteo los esquemas preelaborados que anteriormente le dieron algún resultado.
El niño en estas edades atiende especialmente a un sólo aspecto relevante de un hecho o situación, descuidando otros aspectos importantes que puedan ser significativos. Hay, pues, una asimilación de lo particular a lo particular que es deformante, al no ser compensada por otros datos de la realidad. El niño no sabe distinguir lo sustantivo de lo accesorio. Considera semejantes dos situaciones por haber tenido la misma impresión frente a ellas. Salta de imagen en imagen casi automáticamente. Relaciona situaciones que nada tienen que ver, en virtud del factor motivacional vivido en unas y otras (piensa que soplando muy fuerte puede apagarse el día y hacerse de noche). El razonamiento transductivo es expresión de la centración, irreversibilidad y egocentrismo del pensamiento infantil.
Entre el pensamiento preconceptual y transductivo y el pensamiento operatorio se intercala una forma intermedia de razonamiento: el pensamiento intuitivo. Esta forma de razonamiento, entre los 4 y 7 años, alcanza un progresivo grado de reversibilidad debido a la creciente coordinación de las relaciones representativas: continúa vinculado a las percepciones pero sus razonamientos se aproximan a los de tipo operatorio, aunque intuitivamente, no utilizando la lógica aún.