






















































































Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Asignatura: Paleografia, Profesor: , Carrera: Historia, Universidad: UNILEON
Tipo: Apuntes
1 / 94
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!























































































Si usted está buscando fuentes para ordenador que imiten los tipos de escritura usados en los antiguos manuscritos medievales, ha llegado al sitio adecuado. Las tipografías CAPITALIS ELEGANS, CAPITALIS RUSTICA, UNCIALIS, SEMIUNCIALIS, CURSIVA ROMANA ANTIQUA, MEROVINGIA, INSULARIS MAJUSCULA, INSULARIS MINUSCULA, VISIGOTHICA, BENEVENTANA, CAROLINA, GOTHICA TEXTURA PRESCISSA, GOTHICA TEXTURA QUADRATA, GOTHICA BASTARDA, GOTHICA ROTUNDA, GOTHICA CURSIVA y HUMANISTICA ANTIQUA son los nombres de un grupo de fuentes informáticas que he diseñado y que, como su propio nombre denota, hacen referencia a dieciséis de los principales tipos de letra usados en la antigüedad tardía y durante la Edad Media en los scriptoria europeos para reproducir textos clásicos y religiosos: la capital elegante o cuadrada, la capital rústica, la uncial, la semiuncial, la insular o anglosajona, la visigótica, la beneventana, la carolina o carolingia, la gótica en sus variados tipos y la humanista antigua o redonda.
Evidentemente muchos de estos tipos también fueron empleados en la cancillería, en la curia y en la correspondencia privada, si bien no fueron los más usuales, siendo más profusamente utilizados los tipos cursivos y en bastardilla para esas funciones. Tampoco suelen aparecer en inscripciones con demasiada frecuencia (salvo la variante gótica), por ello he decidido denominar al conjunto como "fuentes paleográficas", dado que aparecen fundamentalmente sobre soporte blando, frente a "fuentes epigráficas", denominación más apropiada para aquellas que aparecen sobre materiales duros, como puede ser la variante Capital cuadrada, monumental o lapidaria, típica de los grandes conjuntos monumentales como la columna de Trajano o el arco de Tito, por ejemplo, pero rara en la reproducción libraria, con la excepción de alguna copia de lujo de la Eneida de Virgilio. En esta denominación de fuentes paleográficas que he dado a mis tipografías, me baso fundamentalmente en la tradicional distinción entre epigrafía y paleografía (estudio de la escritura sobre soporte duro o soporte blando, respectivamente), si bien he de matizar que los límites y alcances de ambas disciplinas no están tan claramente definidos como puede parecer a primera vista y, por otra parte, la clasificación según el soporte, está siendo cuestionada como método de distinción de las diversas disciplinas que se ocupan del estudio de las escrituras antiguas.
He elegido estos dieciséis tipos de escritura por ser los más representativos dentro de la gran variedad de los utilizados en un espacio tan dilatado como es el comprendido entre los siglos I d.C. al XVI d.C., sin duda también merecerían estar en la selección, la nueva cursiva romana, la gótica temprana, la gótica cursiva, la anglicana, la secretaria, por citar únicamente las más importantes, aunque desgraciadamente aún no he tenido tiempo para su desarrollo. No obstante, si estas fuentes reciben una cálida acogida, me plantearé su ampliación incluyendo también los tipos antes mencionados.
En las siguientes páginas encontrará una descripción de cada tipo de escritura latina, información sobre las características de mis tipografías digitales, así como ejemplos visuales de manuscritos y la reproducción que efectúo de ellos utilizando las fuentes que he creado a tal efecto. A este respecto el lector no ha de llamarse a engaño y ha de tener en cuenta que las tipografías informáticas (o fuentes digitales si se prefiere) son forzosamente más “rígidas” que la escritura manual de un copista, es decir, que no pueden ofrecer la variedad gráfica y matices que permite la elaboración a mano de un texto, una fuente informática nunca podrá servir para reproducir un manuscrito con todas sus variantes, a lo más que puede aspirar es a una versión “pseudo-facsímile”.
Ya por último, conviene señalar que en ningún momento he pretendido redactar un manual de paleografía latina, aunque esa parezca la impresión a primera vista y de hecho sé que hay personas que consultan este modesto documento como si de un manual se tratara, a éstas les he de advertir que mis conocimientos al respecto no son lo suficientemente amplios, ni tampoco es ese mi objetivo, mi única pretensión es ofrecer una visión general de la escritura latina desde la antigüedad hasta la invención de la imprenta y lo que se puede conseguir con mis tipografías para ordenador. Para quienes quieran leer auténticos manuales de paleografía latina, les recomiendo que consulten la bibliografía a la que yo he tenido acceso y que se encuentra citada al final de este artículo (página 92).
Amigo lector, si después de leer los renglones anteriores sigue estando interesado en el tema, por favor continúe leyendo.
Estas fuentes para paleografía latina poseen no sólo las letras base, sino también las abreviaturas, ligaduras, signos de puntuación y marcas más comunmente utilizados en cada uno de los tipos que representan. Como consecuencia de ello, con estas fuentes podrá reproducir en sus textos la escritura a mano empleada en los códices, pues son de las denominadas de nivel facsímil, aunque hay que hacer la matización de que son fuentes para ordenador y por lo tanto con las limitaciones que la técnica impone. Quiero dejar muy clara esta limitación para que nadie se llame a engaño. Un procesador de textos JAMÁS podrá reproducir los ricos matices y todas las variantes de la escritura a mano tal como aparecen en los diversos manuscritos, pues en las escrituras manuales intervienen muchos factores, desde la procedencia del "scriptorium", pasando por la época en que fue escrito el texto, sin olvidar las particularidades propias de cada copista. Por poner un simple ejemplo, es evidente que un texto que utiliza la letra carolina y ha sido escrito en Cataluña en el siglo XI, presentará un aspecto diferente de uno producido en esa misma época en Italia con esa misma escritura. Aunque indudablemente todos los manuscritos que comparten un mismo tipo de escritura, tienen, por así decirlo, un "aire de familia" común que les confiere cierta unidad, las diferencias entre ellos pueden ser muy acusadas. Los textos electrónicos forzosamente tienen que presentar mayor uniformidad y regularidad que los producidos por escribas, copistas y grabadores. Los modelos que yo he elegido para elaborar las distintas fuentes son los más característicos y han sido escogidos por ser lo suficientemente representativos de cada estilo, pero sin presentar excesivos particularismos.
El alfabeto romano deriva del alfabeto griego a través de la mediación de los etruscos. En el siglo I a. C. los romanos ya manejaban un alfabeto casi idéntico al actual. También aplicaban diferentes tipos de escritura, desarrollando ya las variantes y estilos tipográficos fundamentales. De hecho, la escritura latina constituye el inicio de la escritura actual del mundo occidental a través de una larga evolución formal que dio comienzo allá por el siglo VI a.C. con la capital arcaica, siguiendo con la capital epigráfica y posteriormente paleográfica, uncial, cursiva, semiuncial, carolingia, gótica y humanística, ya en el siglo XV, cuando la imprenta empezaba a sustituir a la larga tradición manuscrita en la producción de libros. Las más antiguas inscripciones que se conservan escritas con alfabeto latino son la "lapis niger", la fíbula de Preneste del siglo VI a.C. y el vaso de Duenos del siglo IV a.C.
Los estudios más recientes en torno a la escritura latina mantienen la validez de las tesis de Maffei que afirmaba que la gran variedad de tipos que se encuentran en los manuscritos antiguos y medievales no se pueden considerar como escrituras latinas diferentes, sino formas diversas derivadas todas de la escritura latina de la edad romana.
CLASIFICACIÓN
Existe pues una unidad de la escritura latina que, con el progresivo desarrollo, provoca la aparición de diversas formas, lo que hace difícil una clasificación apropiada. Dado que en la práctica no es posible estudiar en el mismo tiempo la evolución de todos los géneros, es útil dividir el desarrollo de la escritura latina en distintos periodos para poder seguir, al menos en rasgos generales, el desarrollo contemporáneo de los diversos tipos. Varias son las clasificaciones posibles, siendo bastante aceptada la que distingue 5 periodos a los que corresponden otros tantos grupos de escritura:
1.- La escritura de la edad romana (capital elegante, capital rústica, uncial, semiuncial y cursiva). 2.- Las escrituras nacionales (visigótica, beneventana, insular y merovingia). 3.- La minúscula carolina. 4.- La minúscula gótica. 5.- La humanística.
En conclusión, conforme a lo expuesto anteriormente, la escritura mayúscula de los más antiguos manuscritos en la época romana se divide por lo tanto en dos ramas: la escritura en letras capitales y la escritura en letras unciales. Las letras capitales a su vez son de dos tipos: capital cuadrada y capital rústica. El manuscrito latino más antiguo que se conserva ( De bello Actiaco , fragmentos de un poema sobre la batalla de Actium encontrados en Herculano, véase imagen abajo) está escrito con capitales rústicas, pero no por ello hay motivo suficiente para aseverar que la variante rústica haya sido empleada en manuscritos antes que la variante cuadrada, más bien, siguiendo la analogía de las inscripciones, debería darse prioridad al uso de las letras cuadradas.
Capital rústica : "De bello Actiaco", escrito entre el año 31 y 79 d.C.
LA TIPOGRAFÍA DIGITAL " Capitalis Monumentalis "
La fuente " Capitalis Monumentalis " está basada en la escritura utilizada en las inscripciones romanas sobre monumentos como son el arco de Tito, el arco de Constantino o la columna de Trajano.
Bajo estas líneas se encuentra la inscripción del arco de Tito y la réplica digital de la misma efectuada con la fuente " Capitalis Monumentalis ".
Capital cuadrada monumental : Imagen de la inscripción grabada en el arco de Tito. Año 81 d.C.
SENATVS
POPVLVSQVE·ROMANVS
DIVO·TITO·DIVI·VESPASIANI·F ILIO [ ]
VESPASIANO·AVGVSTO
Se trata de la adaptación para uso librario de la escritura capital cuadrada monumental que se halla en las inscripciones. Ahora bien, la variante paleográfica ( capitalis elegans o capitalis quadrata ) no es una mera copia de su equivalente epigráfica ( scriptura monumentalis ), sería más correcto hablar de una derivación común y paralela antes que de una dependencia de un género con respecto al otro. Lo demuestra el hecho de que mientras la capital cuadrada epigráfica presenta letras perfectamente alineadas y homogéneas en altura, la capital elegante paleográfica tiene menos regularidad, así algunas letras tienen mayor altura que otras, como la F (F) y la L ( L). Otro rasgo diferenciador es la línea horizontal de la A, siempre presente en las inscripciones (a), pero rara en los manuscritos (A).
Por otra parte tampoco se puede equiparar en importancia a la forma epigráfica, pues la variante libraria es extremadamente rara y sólo presente en algunos manuscritos de lujo de Virgilio como el Codex Augusteus Vat. lat. 3256, el Codex Sangallensis y el Codex Veronensis, todos ellos de los siglos IV o V d.C.
Las escritura capital cuadrada ( capitalis quadrata ), también conocida con la denominación de capital elegante ( capitalis elegans ) es la base de nuestras letras mayúsculas actuales. Esta escritura, en su variante paleográfica, comparte la elegancia de la capital de las inscripciones de carácter solemne, pero su trazado se hace más libre y ligero a causa del cambio de soporte de escritura (material blando frente a la superficie dura de la variante epigráfica).
Las letras capitales cuadradas romanas constituían una escritura mayúscula angular ( litterae maiusculae ), siendo a menudo escritas sin separación entre palabras ( scriptura continua ) o con un punto situado a media altura. La escritura capital cuadrada se componía de grandes letras regulares escritas entre dos líneas paralelas virtuales, que sólo raramente superaban. Las letras capitales cuadradas se caracterizan por líneas rectas, escasos trazos curvos, ángulos marcados y astiles gruesos que hacen contraste con otros estrechos, siendo rematados en sus partes finales con unos adornos llamados “serifs” que marcan y mejoran la apariencia de las letras tanto en su parte superior como en la parte inferior en la hipotética línea base del renglón sobre la que descansan. Las letras están construidas con reglas formales. Estas reglas proporcionan elegancia y distinción.
La estrechez o grosura de un trazo está generalmente determinada por el corte de la pluma a un determinado ángulo, lo que provoca la sucesión de trazos gruesos o delgados, según se iban trazando las letras, ya que el ángulo de inclinación de la mano se mantenía, por lo general, constante.
La impresionante apariencia de la escritura capital cuadrada en un manuscrito denota claramente un alto status del mismo, ya que sólo se usaba para obras de lujo. No es extraño pues que casi exclusivamente las obras de Virgilio en la época romana y la Biblia en los primeros años de la Iglesia, sean las únicas obras que merecieron tal distinción. Algo similar sucedió en la órbita griega con Homero.
LA TIPOGRAFÍA DIGITAL " Capitalis Elegans "
La fuente " Capitalis Elegans " está basada en la escritura utilizada en el famoso manuscrito Augusteus que contiene las obras de Virgilio y que pertenece probablemente al siglo IV d.C. conservado en la Biblioteca Vaticana.
Bajo estas líneas se encuentra un fragmento de una de las hojas de este manuscrito y la réplica digital del mismo efectuada con la fuente " Capitalis Elegans ".
TQ·ALIVSLATVMFVNDAIAMVERBERATAMNE~
ALTAPETENSPELAGOQ·ALIVSTRAHITVMIDALINA
TVMFERRIRIGORATQ·ARGVTAELAMMINASERRAE
NAMPRIMICVNEISSCINDEBANTFISSILELIGNVM
TVMVARIAEVENEREARTESLABOROMNIAVICIT
IMPROB·ETDVRISSVRGENSINREB·AEGESTAS
PRIMACERESFERROMORTALISVERTERETERRAM
Las siguientes líneas muestran parte de los caracteres presentes en la fuente " Capitalis Elegans ". Son sólo para referencia. La fuente contiene más signos que los que se muestran a continuación. Puesto que la escritura capital rústica es una escritura exclusivamente mayúscula y, por lo tanto, sólo usaba letras capitales, (no había distinción entre mayúsculas y minúsculas) he introducido algunas variantes gráficas en la parte minúscula. Compare los dos alfabetos y podrá ver las diferencias. Ello le permitirá dar variedad a sus textos.
Signos especiales (ligaduras y abreviaturas): véanse ejemplos en página 9.
En el siglo I d.C. surge una nueva letra capital conocida con la denominación de capital rústica ( capitalis rustica ), que posee un trazado rápido en su ejecución y un aspecto más informal que la elegante. Las diferentes letras ya no entran en un cuadrado perfecto, sino que presentan un aspecto enlongado y comprimido.
La rústica es una escritura mayúscula con mínimos trazos ascendentes y descendentes, sólo la B (B), la F (F) y la L (L)
superan en altura al resto de letras asomando por encima de la línea superior, también lo hace ocasionalmente la P (%),
mientras que la q / Q es la única letra que se prolonga hacia abajo. Debido a ello, el interlineado es mínimo e incluso inexistente. Esta escritura aparece en distintas versiones, según como fuese interpretada por el escriba.
Al igual que la escritura capital elegante, la rústica también posee una equivalente epigráfica ( scriptura actuaria ) perfectamente atestiguada en las ruinas de Pompeya y Herculano, donde encontramos graffiti sobre los muros con este estilo que nos hablan de eventos cotidianos, combates de gladiadores, anuncios publicitarios etc. Pese a la etiqueta de rústica , esta escritura es de gran elegancia y a finales del siglo I d.C. se convierte en la escritura estándar para los libros del Imperio Romano, permaneciendo vigente hasta el inicio de la época medieval. La más antigua muestra de capital rústica la encontramos en un papiro hallado en Herculano que contiene un fragmento de un poema antiguo sobre la batalla de Accio (véase imagen en página 5). A partir del siglo IV d.C. comenzó a ser desplazada por la escritura uncial, ahora bien, debido a su carácter caligráfico la escritura capital rústica fue usada durante gran parte de la Edad Media para escribir los títulos de los capítulos e incluso como letra capitular para los encabezamientos. Con la excepción de Prudencio y Sedulio, todos los demás códices conservados en capital rústica (unos 27) son de autores paganos. Entre éstos, de nuevo Virgilio es el más representado (codex Vaticanus Vatlat 3225, codex Romanus Vatlat 3867, codex Mediceus Laur. 39.1 y codex Palatinus VatPal lat 1631).
Eneida, folios 45v-46r****. Eneas y la Sibila en el templo de Apolo Égloga 6****. Retrato de Virgilio
En este tipo de escritura está también escrito el famoso codex Bembinus que contiene obras de Terencio, un manuscrito del siglo IV o V d.C. conservado en la Biblioteca Vaticana.
La posición del ángulo de la pluma oscilaba entre los 45º a los 70º, inclinándose algunos ejes hacia la izquierda como la A, la U y la D. Las dificultades de lectura de esta escritura provienen de la ausencia de indicaciones en la separación de los párrafos. En general pueden tomarse como normas:
Dado que las escrituras capitales sólo poseían caracteres mayúsculos, he utilizado las teclas correspondientes a las minúsculas para asignarles variantes gráficas de algunas letras. Así, mientras la tecla correspondiente a la B mayúscula produce la B (B) con altura superior al resto de letras, la tecla de la b minúscula producirá la B (b) con altura idéntica a las demás letras. De forma análoga he actuado con otros caracteres, como puede ser la A con trazo intermedio horizontal (a) o sin él (A), letras con trazos abiertos o cerrados: O abierta (o) y O cerrada (O), B abierta (b) y B cerrada (B), D abierta (d) y D cerrada (D) etc. Pruebe para ver las distintas posibilidades.
La fuente "Capitalis Elegans" posee caracteres con acentos, en cambio la fuente "Capitalis Rustica Latina" carece de ellos, por lo tanto no trate de utilizarlos, en caso contrario cada vez que pretenda escribir un signo con acento, Word en su versión XP, 2003 y 2007 hará una sustitución automática de fuentes desactivándola y cambiándola por Times New Roman o por aquella fuente que usted tenga como predeterminada en el procesador de textos.
El término “uncial” aplicado a la escritura aparece por primera vez en el prólogo al libro de Job escrito por San Jerónimo (†420 d.C.) en el que dice literalmente: habeant qui volunt veteres libros, vel in membranis purpureis auro argentoque descriptos, vel uncialibus, ut vulgo aiunt, litteris ... Migne, Patrologia Latina 28, col. 1142. Ahora bien, el término de uncial usado por San Jerónimo no es descriptivo, porque esa denominación se puede aplicar de igual manera a las letras capitales; por otra parte es incluso probable que San Jerónimo simplemente estuviera contraponiendo los libros de lujo escritos con caracteres solemnes con aquellos modestos en los que se utilizaba la escritura minúscula cursiva. Por eso hay incluso quien cuestiona la lectura “uncialibus” y propone “inicialibus”. Sea como fuere, el término de uncial en el sentido descriptivo de un tipo de escritura fue usado por primera vez por Jean Mabillon a comienzos del siglo XVIII. Posteriormente Scipione Maffei matizó más y usó esa palabra para hacer referencia a una escritura mayúscula diferente de las capitales. Hoy en día el término es convencionalmente aplicado a la escritura mayúscula formada por grandes letras redondeadas, para distinguirla de las capitales cuadradas y rústicas que emplean letras con formas angulares y rectilíneas.
ORIGEN Y VIGENCIA En el siglo III d.C. apareció otra forma de mayúscula de carácter lujoso, la uncial, que, según se cree, tuvo su origen en África. El griego era todavía la lengua oficial del imperio excepto en el norte de África donde el latín era usado para los manuscritos eclesiásticos. Los escribas africanos desarrollaron un tipo de escritura que tuviera suficiente dignidad pero que también presentara un aspecto más redondeado, que era la característica de la escritura formal del griego. En el siglo IV d.C. la letra uncial era ya de uso común, siendo la escritura predominante en el siglo V d.C. tras desbancar a la capital rústica. La escritura uncial fue muy utilizada en escritos cristianos encontrándose en gran número de manuscritos hasta el siglo VIII d.C. A partir del siglo IX d. C. comienza a ser reservada para trabajos especiales y luego se utilizará sólo como capitular o para las primeras palabras que inician un capítulo, es decir sólo como escritura decorativa. Se conservan aproximadamente 500 manuscritos escritos con letra uncial, la mayoría de ellos conteniendo obras cristianas, aunque sin duda el más famoso manuscrito es el palimpsesto del siglo IV d.C. que contiene el “De Re Publica” de Cicerón.
Sacramentario de Metz Palimpsesto de Cicerón "De Re Publica"
La escritura uncial consiste en unas grandes letras redondeadas (el significado etimológico del término uncial, que se deriva de la palabra latina " unciam" , es onza: «duodécima parte del pie» o «de una pulgada de alto», término que se aplicaba antiguamente a las letras de gran tamaño que aparecían en las inscripciones).
Las letras unciales son una modificación de las capitales cuadradas, con apariencia pesada y redonda. La forma redondeada de las letras es muy probablemente una influencia de la nueva cursiva romana. Otro factor que favoreció el desarrollo de las letras redondeadas fue el cambio del papiro por el pergamino como soporte escritorio. El material empleado influyó en la formación de las letras, pues la superficie del pergamino es más adecuada para trazados curvos que la áspera superficie del papiro que se presta mejor a trazos rectos y angulares. La escritura uncial se utiliza en los textos librarios, es simple y de fácil lectura, pero, a pesar de su aspecto impresionante, tenía graves inconvenientes: era lenta de escribir y su tamaño permitía escribir poco texto en cada página.
El ángulo de la pluma utilizado en su trazado puede ser de 0, 15 o 30 grados, lo que produce grandes contrastes entre rasgos finos y gruesos. La escritura uncial se distingue por la utilización de mayúsculas y minúsculas junto con algunas letras peculiares pudiéndose establecer tres grupos diferenciados de letras: las típicamente unciales (A, D, E y M), las minúsculas (h, l, q) y las capitales (todas las demás). Además del redondeamiento de las letras, las unciales se distinguen de sus antecesoras por la prolongación de las letras fuera de la caja de renglón. Las dimensiones de los ascendentes y descendentes varían ampliamente según cada escriba, pero nunca son excesivamente marcadas. En este aspecto la uncial puede ser considerada como una escritura de transición entre las capitales y la minúscula, pues, aunque es fundamentalmente una escritura mayúscula ya que la mayor parte de las letras están contenidas entre dos líneas paralelas imaginarias, sin embargo no hay obligación de hacer todas las letras de la misma altura, como es el caso de las capitales.
La letra capitular se utiliza ampliando la primera letra, siendo ocasionalmente reemplazada por una capital rústica. Con el tiempo, las capitulares comienzan a ser más decoradas, adquiriendo formas humanas, de animales, peces o pájaros. Para indicar corte de palabra se utiliza el punto, si bien a principios del siglo VIII d. C. se comienza a dejar espacio vacío entre palabras. Para evitar el corte de palabras al final de una línea se comienzan a unir dos letras, es un tipo especial de ligadura, donde ambas letras comparten un trazo. El fin de párrafo se indicaba con tres puntos en alineación triangular.
FORMAS DE LAS LETRAS
El rasgo principal de este tipo de escritura lo representa el uso en el trazado de las letras de amplias curvas, que se consideran que son más fáciles y rápidas de dibujar que las líneas rectas y ángulos típicos de las letras capitales. En los ejemplos más antiguos de escritura uncial, todas las letras están separadas entre sí y no se separaban las palabras ( scriptura continua ). La separación de palabras es una característica de la escritura uncial tardía. Con el paso de los siglos, esta escritura evolucionó, haciéndose los caracteres más complejos. Así, alrededor del año 600 d.C. comenzaron a aparecer en muchos manuscritos trabajados serifs , adornos en algunas letras y cierto barroquismo en el trazado de los rasgos básicos. La escritura uncial pierde espontaneidad, el ángulo de la pluma adopta una posición de 90º y las letras se alargan, acomodándose a un patrón de 4 líneas más que a uno de 2. Este estilo uncial es conocido como uncial artificial o imitación de uncial.
Como se ha mencionado anteriormente, las letras unciales son básicamente una modificación de las capitales cuadradas,
siendo las letras más modificadas las siguientes: A, D, E, G, H, M, Q, T, U A, D, E, G, H, M, Q, T, U
Muchas de las letras unciales son pues versiones redondeadas de las letras capitales; otras como la D, H y Q han adoptado
nuevas formas, probablemente bajo la influencia de la escritura cursiva, mientras que las letras A y E, son nuevos desarrollos.
En general hay algunas características básicas de la escritura uncial: La letra A (A) presenta una “panza” en su parte izquierda. La letra E (E) está formada por un semicírculo y una lengüeta que no conecta con la parte superior. La altura de la lengüeta indica la fecha de la escritura: cuanto más arriba esté situada, más moderna es la escritura.
La letra L (L) tiene una base pequeña y generalmente es más alta que las demás letras. Las letras M, N y U (m, n, u) son relativamente amplias. La letra R (r) tiene un astil curvado.
Por escritura cursiva se entiende aquella que es ejecutada de manera rápida (no hay que olvidar que la palabra cursiva viene del verbo latino currere =correr). Normalmente la escritura cursiva se caracteriza por un discurrir continuo de las letras que aparecen ligadas unas a otras ya que no se suele levantar la pluma cuando se trazan, aunque, como veremos más adelante, no es precisamente siempre así en la escritura cursiva romana.
Además de la escritura cuidada y esmerada de los libros, los romanos tenían una escritura de ejecución más rápida y que se usaba en las actividades del día a día, tales como los contratos mercantiles, libros de cuentas, correspondencia privada, apuntes escolares (normalmente escritos en tablillas de cera), anuncios escritos sobre muros e incluso órdenes de generales y edictos de emperadores.
Dos son los principales estilos de letra cursiva utilizados en época romana: la antigua cursiva romana (o capital cursiva), en uso en los tres primeros siglos después de Cristo y la nueva cursiva romana (o minúscula cursiva) que reemplazó a la anterior y se utilizó hasta el siglo VII d.C. influyendo de forma muy notable en el desarrollo de escrituras posteriores.
Los graffiti (Pompeya, Herculano), tablillas de cera (Vindolanda, Transilvania, Dacia) y fragmentos de papiro (Papyrus Claudius) nos proporcionan las principales muestras de esta forma de escritura conocida como escritura cursiva (scriptura cursiva). Era la escritura usada para asuntos comunes en la vida diaria, tales como los niños haciendo sus ejercicios escolares, libros de cuentas, anuncios de comerciantes a la puerta de sus negocios exponiendo los precios y nombres de sus productos, cartas entre particulares, pintadas sobre muros anunciando luchas de gladiadores y otros eventos, citas entre personas e incluso declaraciones de enamorados similares a las que se pueden encontrar en los lavabos actuales de cualquier instituto etc. Esta escritura ha recibido nombres diversos, siendo conocida como “capital cursiva”, “cursiva romana antigua” y “mayúscula cursiva”. En este manual adoptamos la denominación de capital cursiva porque es tal vez la que mejor define su naturaleza y la forma de la escritura. En realidad, la capital cursiva no representa un verdadero género en sí, sino una ejecución cursiva (es decir, rápida) de las formas fundamentales latinas, esto es, las capitales. Aunque las letras son las mismas, el estilo cursivo de escritura utiliza distintos trazos para formar las letras, lo cual hace que se diferencien muy notablemente de sus equivalentes librarias.
El uso atestiguado de la capital cursiva va aproximadamente del siglo I d.C. al III d. C., pero con toda probabilidad existió desde mucho antes. Ya Plauto en su comedia Pseudolus (21-30) hace referencia a la ilegibilidad de las letras cursivas; en términos jocosos refiere que sólo la Sibyla sería capaz de descifrarlas, pues parecen haber sido escritas por patas de gallinas. Sin duda, la capital cursiva es difícil de leer para un lector moderno.
Sus características principales son: aspecto redondeado de las letras, ligera inclinación a la derecha, altura desigual de las letras (aspecto poco simétrico, casi “nervioso”) y tendencia a ligar las letras (sobre todo en la última época). Por otra parte hay que señalar el trazado similar de algunas letras que puede provocar confusión entre ellas. Así la "b" y la "d" son muy parecidas. Lo mismo se puede decir de la "r" y la "t". La "a" carece del travesaño intermedio, la "p" es abierta, faltándole a veces la “panza”, la "u/v" en ocasiones es apenas un ligero trazo curvo situado muy por encima de la línea del renglón, la "e" a veces es trazada simplemente como dos líneas verticales y la "m" como tres.
Además de lo dicho anteriormente hay que tener en cuenta que existen variedades distintas de capital cursiva influyendo notablemente en ello también el instrumento utilizado en su escritura así como el soporte. Evidentemente no es lo mismo un muro que una tablilla o una hoja de papiro, ni tampoco un calamus que un stilus , afectando, lógicamente, a la apariencia de las letras.
Las letras están construídas a partir de palitroques individuales más que en un discurrir continuo de la pluma, sugiriendo con ello que esta escritura estaba realmente más pensada para ser escrita en casa en una tablilla que sobre papiro. En la capital cursiva más antigua las letras aparecen separadas unas de otras, su principal objetivo era reducir el número de trazos por letra pero manteniendo la legibilidad. Con el paso del tiempo y, sobre todo en los papiros, las ligaduras se hicieron frecuentes. La escritura era generalmente continua, pero en ocasiones se dejaba un pequeño espacio entre palabras o se ponía un punto central ( interpunctus ) que servía de marca de separación.
Algunas de las letras son casi irreconocibles para los ojos de un lector actual.
Todo lo mencionado anteriormente, junto con el hecho de que las letras eran ejecutadas rápidamente hace que esta escritura sea difícil de leer.
Este es un fragmento del denominado "Papyrus Claudius", encontrado en Egipto y que contiene un discurso pronunciado en el senado ("Oratio in senatu habita") entre los años 41-54 d.C. Escritura capital cursiva.
Fragmento de una tablilla de cera. Dacia. Año 167 d. C.
iulium iuli quoque comma... ex die magisteri sui non a... in collegio seque eis qui pre... nem reddedisse et si quit... disset sive funeribus
LA TIPOGRAFÍA DIGITAL " Cursiva Romana Antiqua "
La fuente " Cursiva Romana Antiqua " está diseñada para imitar la escritura capital cursiva. El siguiente texto tomado de Plauto Pseudolus 21-30 es una réplica de la capital cursiva inspirada en las tablillas de Vindolanda. Como se mencionó con anterioridad, en este texto Plauto hace referencia a la ilegibilidad de las letras cursivas.
Calidorus: Cape has tabellas, tute hinc narrato tibi quae me miseria et cura contabefacit Pseudolus: Mos tibi geretur. Sed quid hoc, quaeso? Calidorus: Quid est? Pseudolus: Ut opinor, quaerunt litterae hae sibi liberos: alia aliam scandit. Calidorus: Ludis iam ludo tuo? Pseudolus: Has quidem pol credo nisi Sibylla legerit, interpretari alium posse neminem. Calidorus: Cur inclementer dicis lepidis litteris lepidis tabellis lepida conscriptis manu? Pseudolus: An, opsecro hercle, habent quas gallinae manus? Nam has quidem gallina scripsit.
Calidoro: Toma esta carta, infórmate por ti mismo a partir de ella de qué miseria y preocupación me consumen. Pseudolo: ( tomando la carta ) Se te concederá. Pero ¿qué es esto? pregunto. Calidoro: ¿Qué pasa? Pseudolo: Según creo estas letras intentan tener hijos: unas se montan sobre las otras. Calidoro: ¿Te estás riendo de mí con tu socarronería? Pseudolo: ¡Por Pólux! creo sinceramente que a no ser que la Sibyla pueda leerlas, nadie más podría interpretarlas. Calidoro: ¿Por qué hablas tan mal de estas encantadoras letras y de estas encantadoras tablillas escritas por una encantadora mano? Pseudolo: Por Hércules te suplico, ¿acaso tienen tales manos las gallinas? Pues sin duda una gallina ha escrito estas letras.
Las siguientes líneas muestran parte de los caracteres presentes en la fuente " Cursiva Romana Antiqua ":
Puesto que la escritura cursiva es exclusivamente mayúscula, he introducido algunas variantes gráficas en la parte minúscula.
La capital cursiva con el tiempo fue acentuando su tendencia a la forma minúscula dando lugar a una nueva escritura conocida como “minúscula cursiva”, “cursiva romana nueva” o simplemente “cursiva nueva”. Esta escritura minúscula reemplazó a la antigua capital cursiva en los documentos, si bien no es una directa y pura derivación de ésta, ya que algunas letras provienen de formas minúsculas ya preexistentes. En el siglo IV d.C. por efecto de un complejo proceso de innovaciones escritorias, la transformación completa y definitiva de esta escritura ya se había producido. Su uso se extiende hasta el siglo VII d.C. y emplea unas formas de letra más reconocibles para los ojos actuales, así la "a", "b", "d", y "e" han tomado un aspecto más familiar y las demás letras son proporcionadas y su posición en el renglón no varía tanto como en la capital cursiva. Las letras "a", "g", "r", y "s" son particularmente similares.
Los textos no son puntuados y sólo en contadas ocasiones los escribas diferencian la cabecera del resto del texto. El uso de ligaduras uniendo dos o más letras es frecuente. Algunas letras se unen formando una auténtica cursiva. Los símbolos y abreviaturas se usan ocasionalmente, así por ejemplo una línea horizontal cruzando la letra "X" se usa para la palabra denarius o una " s" con una línea colocada en su parte superior indica supra.
La escritura minúscula cursiva fue ampliamente usada en toda Europa y contribuyó de manera decisiva en el desarrollo de la mayor parte de las escrituras minúsculas de épocas posteriores (visigótica, merovingia, beneventana etc). Incluso la escritura uncial y semiuncial muestran rasgos prestados de la minúscula cursiva. En último extremo se puede afirmar que la minúscula cursiva romana es el ancestro de nuestra actual cursiva. Por otra parte, varias escrituras de tipo administrativo y de negocios, así como ciertas cancillerías desarrollaron tipos muy elaborados basados en la minúscula cursiva. Sirvan como ejemplo la escritura de la curia papal, la cancillería de Rávena y la cancillería merovingia.
La siguiente imagen de ejemplo proviene de una carta sobre papiro escrita en el siglo IV d.C. Se trata de una carta dirigida a Aquilio, gobernador de Fenicia, por parte de un tal Vitalis.
Transcripción:
Cum in omnibus bonis benignitas tua sit praedita tum etiam scholasticos maxime qui me cultore tuo hono rificientiae tuae traduntur quod honeste respicere velit non dubito domine praedicabilis quapropter Theofanen oriundum ex civitate Hermupolitanorum provinciae
Todavía no he desarrollado una tipografía informática para esta escritura, pero tengo previsto hacerlo en un futuro.