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Orientación Universidad
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paleografia, Apuntes de Filología

Asignatura: Paleografía General I, Profesor: , Carrera: Historia, Universidad: UMA

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 08/01/2014

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La escritura gótica documental en la Corona de Castilla
Ma Josefa Sanz Fuentes
Universidad de Oviedo
El estudio del desarrollo de la escritura en el periodo bajomedieval es uno de
los grandes desafíos para los paleógrafos. Cuando hace ya más de quince arios por
primera vez me aproximé a la realidad gráfica de la baja Edad Media en Castilla',
tuve ocasión de percibir en qué residía la dificultad. Y si siempre se ha hecho hin-
capié en la enorme duración del periodo cronológico en el que se utiliza, que abar-
ca casi tres siglos, tal vez en aquel momento aún no se había valorado de foinia
plena lo que era todavía mucho más importante, y que no es otra cosa que la am-
pliación del uso de la escritura a una serie de ámbitos que en siglos anteriores no
existían o apenas eran perceptibles.
Sí es cierto que las cancillerías soberanas se datan con anterioridad a este pe-
riodo; pero no lo es menos, y fundamentalmente para la Corona de Castilla, que
la legislación alfonsí y sobre todo el espaldarazo que proporcionó a la burocrati-
zación de la monarquía el Ordenamiento de Alcalá, ya en el reinado de Alfonso
XI, multiplicaron la actuación escrituraria de la misma. Por otra parte no pode-
mos obviar el hecho de que el avance de la reconquista multiplica de forma ex-
ponencial las relaciones que el monarca ha de mantener con sus gobernados, ca-
da vez más lejanos de lo que siempre ha sido la sede castellana de la monarquía,
esencialmente Burgos y Valladolid, así como las relaciones con otras monarquías.
La Iglesia continúa siendo uno de los grandes promotores de la escritura. No
solo en lo que a la producción o encargo de libros litúrgicos o doctrinales se re-
fiere, sino también por el uso común de lo escrito en su vida cotidiana —Libros de
Regla, Actas Capitulares, administración de raciones y prebendas— así como en la
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1\4' JOSEFA SANZ FUENTES,
Paleografía de la baja Edad Media castellana,
Anuario de Estudios
Medievales, 21, Barcelona 1991 (=SANz,
Paleografía de la baja Edad Media),
pp. 527-536.
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La escritura gótica documental en la Corona de Castilla

Ma Josefa Sanz Fuentes

Universidad de Oviedo

El estudio del desarrollo de la escritura en el periodo bajomedieval es uno de los grandes desafíos para los paleógrafos. Cuando hace ya más de quince arios por primera vez me aproximé a la realidad gráfica de la baja Edad Media en Castilla', tuve ocasión de percibir en qué residía la dificultad. Y si siempre se ha hecho hin- capié en la enorme duración del periodo cronológico en el que se utiliza, que abar- ca casi tres siglos, tal vez en aquel momento aún no se había valorado de foinia plena lo que era todavía mucho más importante, y que no es otra cosa que la am- pliación del uso de la escritura a una serie de ámbitos que en siglos anteriores no existían o apenas eran perceptibles. Sí es cierto que las cancillerías soberanas se datan con anterioridad a este pe- riodo; pero no lo es menos, y fundamentalmente para la Corona de Castilla, que la legislación alfonsí y sobre todo el espaldarazo que proporcionó a la burocrati- zación de la monarquía el Ordenamiento de Alcalá, ya en el reinado de Alfonso XI, multiplicaron la actuación escrituraria de la misma. Por otra parte no pode- mos obviar el hecho de que el avance de la reconquista multiplica de forma ex- ponencial las relaciones que el monarca ha de mantener con sus gobernados, ca- da vez más lejanos de lo que siempre ha sido la sede castellana de la monarquía, esencialmente Burgos y Valladolid, así como las relaciones con otras monarquías. La Iglesia continúa siendo uno de los grandes promotores de la escritura. No solo en lo que a la producción o encargo de libros litúrgicos o doctrinales se re- fiere, sino también por el uso común de lo escrito en su vida cotidiana —Libros de Regla, Actas Capitulares, administración de raciones y prebendas— así como en la

1 1\4' JOSEFA SANZ FUENTES, Paleografía de la baja Edad Media castellana, Anuario de Estudios Medievales, 21, Barcelona 1991 (=SANz, (^) Paleografía de la baja Edad Media), pp. 527-536.

108 Yr^ JOSEFA SANZ FUENTES

administración de sus extensos dominios territoriales. E igualmente es en la baja Edad Media cuando se constituyen los más potentes señoríos laicos, cuya admi- nistración y gobierno comporta un uso habitual del texto escrito. A ellos hay que añadir la aparición de nuevos organismos, necesitados de la escritura para su correcto funcionamiento, y bástenos con señalar entre ellos a concejos y universidades. Paralelamente, si también existían con anterioridad do- cumentos en los que se plasmaban negocios entre personas, y nuestros archivos eclesiásticos están llenos de compraventas, permutas, cartas de beneficio, profi- liaciones y otras escrituras, a nadie se le oculta que la implantación del notariado romanista y una vez más la legislación de Alfonso X, esencialmente Especulo y Partidas, hacen que las gentes acudan con más frecuencia a las casas-tienda de es- cribanía para afianzar mediante escrituras sus relaciones. Y también recordar que, aunque con escaso acceso al Mediterráneo, en don- de en estos momentos se lleva a cabo una amplia actividad mercantil, la Corona castellana también participa de la misma en sus ferias —Medina del Campo espe- cialmente, pero también Medina de Rioseco y otras poblaciones— y en sus rela- ciones a través del ahora llamado Arco Atlántico con la costa oeste de Francia, las costas del sur de Inglaterra e Irlanda y la costa portuguesa, preludio de lo que más tarde será el comercio con Indias. Es por lo tanto el mundo bajomedieval castellano un mundo en efervescen- cia, necesitado del uso y manejo de la escritura en todos los aspectos de la vida. Un mundo en el que la enseñanza se abre a muchas más personas de las que po- dían alcanzarla en épocas anteriores, si exceptuamos el ya para entonces muy le- jano Imperio romano. Y precisamente por esa multiplicidad de usos que se le da a la escritura, y por las diferentes características que requiere cada uno de ellos, es por lo que nos vamos a encontrar con la paradoja de que para una única escritura vayan a pro- ducirse numerosas variantes: es el mundo de la escritura gótica, o de las escritu- ras góticas como por algunos se prefiere denominar este periodo. Es la hoy conocida como gótica una escritura que nos presenta hasta la para- doja de su nombre. Cuando su uso está en pleno auge y aún nadie había sentido la necesidad de darle una denominación concreta, se conocía como escritura gó- tica a la que hoy denominamos comúnmente como visigótica, y ahí están para re- cordárnoslo el Becerro Gótico de Sahagún o el Libro Gótico de la catedral de Oviedo, que es como en los siglos bajomedievales se conocía al hoy denominado Liber Testamentorum. (^) Y cuando por fin el nombre de gótica pasó a identificar es- ta escritura, como lo hizo también con la arquitectura coetánea, lo fue como tim- bre de antigüedad, o si se quiere de antimodernidad, al enfrentarla por compara- ción con el purismo de la escritura y de la arquitectura renacentista; era la escritura

110 Ma JOSEFA SANZ FUENTES

útil para las escrituras documentales, la estructura de clasificación en tipos y sub-

tipos que estableció en su trabajo resulta totalmente adecuada para ser utilizada en

el estudio de cualquier escritura. Y más que a las categorías superiores de Textual,

Cursiva, Bastarda y Notular, me refiero a la tripartición dentro de las primeras re-

alizada según su grado de mayor o menor cursividad, situando la usual entre lafor-

mata y la currens.^ Maneja por lo tanto Lieftinck como elementos de clasificación

dos parámetros aplicables a cualquier escritura: el de las formas alfabéticas de la

misma y el del ductus con el que estas formas se ejecutan.

A la nomenclatura de las distintas variantes de la escritura gótica, esencial-

mente libraria, se dedicaron posteriormente otros trabajos por Gumbert4, Stein-

mann' y Obergaauw6 y ya en época más reciente el amplio estudio llevado a cabo

por Derolez7.

Casi al mismo tiempo, solo un ario después de la propuesta de Lieftinck, el ita-

liano Franco Bartoloni aborda la clasificación de las escrituras documentales no

canonizadas'. Preconiza también para llevar a cabo la clasificación utilizar una se-

rie de parámetros: el ductus, el centro de expedición documental, la escritura nor-

mal a la que puede vincularse, el lugar de origen y el siglo al que pertenece. Co-

mo puede apreciarse de la simple enumeración de datos, la clasificación resultaría

muy engorrosa y así lo ha valorado Ma del Carmen del Camino cuando al inten-

tar aplicarla a la escritura de los escribanos públicos hispalenses en el siglo XIII,

se encontró como definición de uno de los tipos la de "escritura semicursiva no-

tarial sevillana de tipo gótico de la segunda mitad del siglo XIII", advirtiéndonos

la autora del peligro de una excesiva localización que no permite relacionarla con

otras regiones, cuando en esos momentos muchos de los escribanos que actúan en

Sevilla han acudido a esta ciudad desde otras partes del reino de Castilla en el mo-

mento de su repoblación'.

Con parte de este escaso bagaje, en lo que a escritura documental se refiere,

abordé aquél mi primer trabajo que tuvo como motivo la lección pronunciada en

(^4) J. PETER GUMBERT, A proposal for a cartesian nomenclature, (^) en Litterae Textuales 4, Essays presented to G. I. Lieftinck 4: Miniatures, scripts, collections, 1976, pp. 45-52. 5 MARI-IN STEINMANN, (^) Textualis formata, Archiv für Diplomatik, 25, &lin 1979, pp. 301-327. 6 EEP OVERGAAUW, (^) Die Nomenklatur der gotischen Schriftarten bei der Katalogisierung von spatmittelalter Mss, (^) Codices manuscripti, 17, Wien 1994, pp. 100-106. (^7) ALBERT DEROLEZ, (^) The palaeography of Gothic manuscript books from the 12th to the early 16th century, Cambridge 2003. 8 FRANCO BARTOLOM, (^) Paleo grafia e critica testuale. III: La nomenclatura delle scritture docu- mentarie, (^) en Relazioni del X Congress° Internazionale di Scienze Storiche, I, Firenze 1955, pp. 434- (^9) IVD CARMEN DEL CAMINO MARTÍNEZ, (^) La escritura de los escribanos públicos de Sevilla ( 125 3- 1300), (^) Historia. Instituciones. Documentos, 15, Sevilla 1988, pp. 155-156.

LA ESCRITURA GÓTICA DOCUMENTAL EN LA CORONA DE CASTILLA 111

uno de los cursos de verano que la Universidad de Valencia realizó durante bas- tantes arios en Benassal (Castellón). Y con las normas de clasificación marcadas por Lieftinck y el apoyo que me supuso la aplicación de las mismas por Ángel Canellas a la escritura de los códices hispanos I° llevé a cabo una primera clasifi- cación. La situación a día de hoy ha cambiado y no solo en España. En una aproxi- mación a los estudios realizados hasta el momento sobre las escrituras góticas do- cumentales, Smith las califica como encrucijada en la historia de la escritura lati- na" e invoca al comienzo de su texto la pregunta que hace ya más de medio siglo se planteaba Higounet sobre cuándo los paleógrafos dejarían de insistir en el es- tudio de las escrituras librarias para dedicarse con la misma perseverancia al de la escritura de los documentosi2. Pero la llamada de atención más fuerte ha sido la realizada por Nicolajn, re- sumiendo y analizando las aportaciones anteriores de Cencetti, Casamassima y Derolez. Tras analizar las aportaciones de todos ellos, se reafirma en las indica- ciones hechas por el primero en su ya clásico manual, que, a pesar de su aparen- te vetustez, sigue siendo rompedor. Así retoma las tres fases de estudio que Cen- cetti propone: En primer lugar tener siempre presente lo que supuso como renovación grá- fica la escritura carolina, sobre todo desde el punto de vista de haber restablecido de nuevo la unidad gráfica del occidente europeo". En segundo lugar lo que supone el periodo de la escritura gótica como pro- motora de la elaboración sobre el nuevo sistema de escritura normal / usual de una escritura libraria moderna, llamada gótica o textual, articulada a su vez en varie- dades tanto nacionales como funcionales, utilizada tanto para códices litúrgicos co- mo para textos universitarios, para cartularios eclesiásticos o para libros de fueros o de estatutos municipales. Y al mismo tiempo, frente a esta seudomayúscula, que somete a un sistema bilineal un alfabeto minúsculo, heredero directo de la escri- tura carolina, el filón documental, usual, que partiendo también de esa "escritura originaria", la carolina, se diversifica y se articula en variedades propias de las

10 ÁNGEL CANELLAS, Exempla scripturarum latinartun in usum scholarum. Pars altera, Cesa- raugustae 1967. 11 MARC H. SMITH, Les gothiques documentaires': un carrefour dans l'histoire de l'écriture la- tine, Archiv ifir Diplomatik, 50, Paris 2004, pp. 417-465. (XIVe Colloque Internationale del Co- mité International de Paléographie Latine, Engihen-les-Bains, 2003). 12 Ibid., p. 417. 13 GIOVANNA NICOLAJ, Questions terminologiques et questions de méthode. Autour de Giorgio Cencetti, Enmanuele Casamassima et Albert Derolez, Bibliothéque de l'Ecole des chartes, 165, Paris 2007, pp. 9-27. 14 Ibid., pp. 22-23.

LA ESCRITURA GÓTICA DOCUMENTAL EN LA CORONA DE CASTILLA 113

contrarios es una hibridación de la escritura visigótica redonda con la carolina, y ya más tarde, cuando la carolina se adueña de la casi totalidad del espacio gráfico cas- tellano, se trata de una escritura que ya ha iniciado su evolución hacia la escritura gótica16. Es ese mundo complejo que Cencetti califica como escritura neogótica o de transicióni7 y Stiennon, estableciendo una gradación entre los inicios de la evolución y sus avances, como escrituras gotizantes y escrituras gotizadas18. Y siempre teniendo en cuenta que la evolución hacia las formas góticas se lle- vó a cabo sobre los dos tipos de escritura documental que se podían apreciar en el periodo carolino. Ocurría tanto en la escritura común, que interpretaba las formas esenciales sin ninguna concesión a la estética, escritura tonsa, con escaso desarro- llo de las astas, utilizada por la mayor parte de los rogatarios de documentos de par-

1. Carolina gotizada. Archivo Catedral de Oviedo (ACO), Ms. 43,f 11v. (1271, diciembre, 26)

16 SANZ, Paleografía de la baja Edad Media,^ p. 529. 17 GIORGIO CENCEFTI, Lineamenti di Storia della Scrittttra latina,^ Bologna 1954, p. 22. 18 JACQUES STIENNON, Paléographie dtt Moyen Áge,^ París 1973, pp. 107-110.

114 Ma JOSEFA SANZ FUENTES

ticulares, como en la carolina utilizada en las cancillerías, de astas alargadas, con los extremos curvados en forma de gancho o lazo, interpretación elaborada sobre la es- critura común como elemento de distinción para los documentos solemnes tanto de las cancillerías soberanas laicas como eclesiásticas y que es la conocida común- mente bajo la denominación de minúscula diplomática,^ denominación del todo im- precisa pues bajo ella cabría cualquier tipo de escritura documental cuyo alfabeto sea minúsculo, y que acaba pasando a los documentos entre particulares cuando éstos son realizados por clérigos formados en este tipo gráfico19. Por lo que respecta a la cancillería real castellana el goticismo de su escritu- ra se aprecia claramente, como es de común conocimiento, con la entrada en 1135 del canciller Hugo y del escriba Giraldo, de procedencia francesa, al servicio de la misma. Y es en la segunda mitad del siglo XII y fundamentalmente en la primera mi- tad del XIII cuando se va a producir en Castilla la evolución de la escritura caro- lina documental hasta encontrarnos ya con toda seguridad en el reinado de Al- fonso X con una escritura gótica totalmente formada. Porque el progreso de la gotización de la escritura va a venir de la mano no solo de los nuevos gustos y su propagación a través de la internacionalización de las relaciones de nuestra monarquía, afianzadas fundamentalmente con los matri- monios con mujeres procedentes de más allá de los Pirineos de los que desde el reinado de Alfonso VI hasta Alfonso X hay múltiples muestras y entre los que co- mo ejemplos quizás más señeros cabría señalar la presencia en Castilla de Leonor de Aquitania y de Beatriz de Suabia, sino también de las amplias relaciones cul- turales y, de nuevo hay que insistir, en la ampliación del uso de la escritura. Por eso, tomando como punto de partida el reinado de Alfonso X y como fin el de los Reyes Católicos, la clasificación posible para la escritura gótica aparecería diferenciada en cuatro apartados, utilizando como base la denominación de góti- ca cursiva, en la que acogeríamos la denominación histórica de la escritura y la ge- nérica que le adjudica Lieftinck para diferenciarla de la textual o libraria. Con ello tenemos que considerar un primer periodo, que nos llevaría desde mediados del siglo XIII hasta el último cuarto del siglo XIV. Su característica fun- damental es que en estos momentos la escritura documental, al igual que la libra- ña, se ejecuta de forma despiezada, con el aspecto fracturado típico de todas las góticas europeas. Es entonces el momento en que recogeremos todas las escritu- ras documentales bajo la calificación de gótica cursiva fracturada.

19 Estudio magistral sobre este tipo de escritura sigue siendo el de (^) JACQUES STIENNON, L'écrittt- re diplomatique dans la diocése de Liege du XIe au milieu dtt XIIIe siécle. Reflet d'une civili- sation, (^) París 1970.

116 Ma JOSEFA SANZ FUENTES

La escritura usual es la generalmente utilizada por los notarios en sus docu-

mentos y por la cancillería en los documentos no solemnes (cartas abiertas noti-

ficativas e intitulativas y mandatos), aunque en este caso surge una especialización

que lleva también a un mayor alargamiento de las astas y a una reduplicación de

las letras f y s^ y que ha sido designada con el nombre de^ escritura^ o^ letra^ de^ al-

balaes, usada por primera vez en el siglo XVIII por el padre Terreros2i y que, a pe-

sar de ser notoriamente impropia, hizo fortuna entre los paleógrafos hispanos". En

todas ellas, tanto en las utilizadas en las cancillerías como en las notarías, el gra-

do de cursividad puede variar mucho.

En cuanto a la corriente o currens^ hemos de buscarla en las notas marginales

de muchos códices y en las notas dorsales de documentos, así como también en

las escasas muestras que vamos pudiendo recuperar de lo que eran libros admi-

nistrativos de las cancillerías y de los organismos de gobierno de cabildos cate-

drales, monasterios y concejos.

Desde el último tercio del siglo XIV hasta los primeros arios del XV hemos

de recorrer uno de tantos periodos de transición que, como bien sabemos, se pro-

ducen a lo largo de la historia de la escritura.

En la Corona de Castilla, al igual que comienza a ocurrir en Francia e Italia," la

escritura gótica documental va a ir derivando desde la fracturación en diversos trazos

de sus formas alfabéticas hacia un trazado filiforme continuo y de formas curvadas.

No es nada que surja de improviso: es una adaptación que vamos a ir viendo desfilar

ante nuestra mirada desde casi el comienzo de la escritura gótica cursiva. La necesi-

dad de una escritura más ágil, que no presente obstáculos a la hora de ser ejecutada,

que simplifique la labor de la mano de quien la traza, va a hacer que, casi desde su

inicio, podamos constatar la presencia de ojillos en las astas que permitan la ligadu-

ra espontánea entre formas alfabéticas, que de otra manera permanecerían aisladas,

obligando al escriba a levantar más de lo que quisiera la pluma de la materia susten-

tante. Esto va a ser notorio fundamentalmente en las letras d y g,^ y asimismo poda-

mos apreciar cómo el asta descendente de la q^ comienza a doblarse para intentar en-

volver la forma alfabética y así poder continuar el trazado de los numerosos signos

de abreviación que desde siempre, y mucho más desde el periodo carolino, se han ido

acumulando sobre ella como letras sobrepuestas para abreviaturas.

El aspecto redondeado se hace todavía más ostensible cuando una de las formas

alfabéticas que desde siempre han servido para diferenciar la escritura gótica de la ca-

rolina, la S de doble curva, que a final de palabra va a sustituir a la recta en forma de

21 ESTEBAN TERREROS Y PANDO, Paleographía Española,^ Madrid 1758, p. 57. 22 BLAS CASADO QUINTANILLA, Notas sobre la llamada 'escritura de albalaes',^ Espacio, Tiempo y Forma, Serie III, Historia Medieval, 9, Madrid 1966, pp. 327-345. 23 ARMANDO PETRUCCI, Lezioni di storia della scrittura latina,^ Roma 1975-76.

1. Gótica cursiva fracturada corriente. ACO, Ms. 43, fol. lv. (1270, diciembre, 9)

LA ESCRITURA GÓTICA DOCUMENTAL EN LA CORONA DE CASTILLA 117

3. Gótica cursiva fracturada usual. ACO, Pergaminos, Serie A, corp. 10, n° 13. (1291, enero, 14)

LA ESCRITURA GÓTICA DOCUMENTAL EN LA CORONA DE CASTILLA 119

sibilidad de utilizar la tripartición, teniendo conciencia de que cuando hablamos de precortesana estamos hablando de escritura en la que se unen a los rasgos pro- pios de la gótica fracturada los iniciales de la gótica redonda, con lo cual podría- mos hablar de

1 formada (escritura de privilegios)

Gótica cursiva precortesana usual corriente

La primera de ellas de nuevo vinculada a los documentos más solemnes, la se- gunda a los usuales y la tercera a las libros administrativos y a las notas. Tras el periodo de transición, ya en el siglo XV podemos hablar de un tercer periodo de la escritura gótica documental castellana: el de la escritura redonda. En

ella desaparecen los trazados despiezados pasando a ser continuos; la sigma^ adop-

ta su forma globular más amplia, y ya no es solo la q^ sino que la^ i y^ los rasgos fi-

nales tanto de la m como de la n^ servirán para trazar envolventes en torno a síla-

bas y palabras completas que le darán a esta escritura su aspecto peculiar de continuas curvas, más significativas cuanto más rápido sea el ductus con el que se ejecuta. Y de nuevo tendremos para este periodo la triple clasificación:

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  • .-..._ 5. Gótica cursiva precortesana formada. ACO, Plomados, carp. 5, n°23. (1391, abril, 20).

Ma JOSEFA SANZ FUENTES

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Ó. Gótica cursiva precortesana usual. A( O, ills. 54, fol. 140v. (1445, febrero, 24)

7. Gótica cursiva precortesana corriente. ACO, Ms. 45, fol. 159t: (s.f.)

122 Ma JOSEFA SANZ FUENTES

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9. Gótica cursiva redonda usual. Archivo Histórico Provincial y Universitario de Valla- _dolid. Sección Universidad, caja 806, n° 1. (1498, dciembre, 21).

  1. Gótica cursiva redonda corriente. Archivo Municipal de Piedrahita, Libros de cuen- tas, n° 10, fol. lv. (1520)._
LA ESCRITURA GÓTICA DOCUMENTAL EN LA CORONA DE CASTILLA 123

siva propia de los notarios franceses28 y que llega a nuestro país vinculada al mun- do eclesiástico por contaminación con la escritura procedente del pontificado avi-

rionés29. Es cierto que en nuestro entorno fue también utilizada por la monarquía navarra, a donde fue importada por las dinastías francesas en ella reinantes30 y que también la encontramos en documentos catalano-aragoneses; pero su mayor desarrollo lo vamos a encontrar vinculado a uno de los estamentos de escribas que van a desarrollar un amplio trabajo en el entorno de todos los cabildos catedrali- cios, y por lo tanto en el entorno de los existentes en la Corona de Castilla: los no- tarios apostólicos, gran parte de los cuales manejaban con toda destreza los dos ti- pos de escritura, la adquirida en su país de origen, es decir la gótica castellana, y la aprendida para su oficio, la bastarda31. Y asimismo su trabajo, que, más allá de

la escrituración de grossas^ para documentos solemnes vamos a localizar en la eje-

cución de documentos usuales y en libros administrativos, fundamentalmente en los Libros de Actas y en los Libros de Regla, como anotaciones rápidas, nos va a permitir de nuevo la consabida tripartición, dividiendo su escritura en

formada

GóticaGótica cursiva bastarda usual

corriente

Por otra parte hemos de tener en cuenta que para clasificar la escritura de al- gunos documentos bajomedievales tendremos que recurrir al sistema de clasifi- cación de las escrituras góticas textuales. Son fundamentalmente dos los casos que se nos pueden presentar. El primero de ellos es el de documentos contenidos en cartularios, que reciben el tratamiento gráfico propio de los libros. El segundo

28 FRANcOISE GASPARRI,^ Introduction a l'Histoire de l'écriture,^ Bruxelles 1994, p. 111. 29 GIORGIO CENCETTI,^ Lineamenti di Storia della scrittura latina,^ Bolonia 1997, pp. 206-207. THOMAS FRENZ, L'introduzione della scrittura umanistica nei documenti e negli atti della cu- ria pontificia del secolo XV, Cittá del Vaticano 2005, p. 47. 30 MILLARES,^ Tratado de Paleografía,^ t. I, pp. 213-214.M.ISABEL OSTOLAZA ELIZONDO,^ Los se- cretarios reales y su papel en la redacción de los Registros de Comptos del Reino de Navarra, Príncipe de Viana, ario 45, n° 172, Pamplona 1984, p. 6; vid. un estudio más detallado de la misma autora sobre la escritura en Navarra en este periodo en este mismo libro. 31 Ma CARMEN DEL CAMINO MARTÍNEZ,^ Bilingiiismo-bigrafismo: un ejemplo sevillano del siglo XV, en Actas del II Congreso hispánico de latín medieval (León, noviembre 1997), León 1998, pp. 385-392; El Notariado Apostólico en la Corona de Castilla: entre el regionalismo y la in- ternacionalización gráfica en Regionalisme et internationalisme: Problémes de Paléographie et de Codicologie au Moyen Áge. Actes du XVe Colloque du Comité International de Paleo- graphie Latine, Viena 2008, pp. 317-330 y Aprendizaje y modelos gráficos. Entre el ámbito pro- fesional y el privado, en Teaching writing. Learning to write, London 2009, pp. 152-165.

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13. Gótica cursiva bastarda corriente. ACO, Actas Capitulares, 1511, fol. 661: (1511, febrero, 28.

historia de la escritura, es una etapa de gran vivacidad y en consecuencia de es- pecial interés en el amplio proceso de desarrollo de las cursivas góticas en la Co- rona de Castilla" , en el que convivieron dos variantes de la escritura gótica, his- pana la una y francesa la otra, que dieron lugar a una intensa hibridación en la que el peso de una sobre la otra varía de fauna ostensible según la foiniación de la mano que la practica". Por ello, además, resulta muy difícil, o más bien casi imposible, establecer una cronología rígida para cada uno de los tipos de la escritura gótica documental. Nos movemos en un campo, el de las escrituras cursivas, en el que el factor per- sonal tiene una gran incidencia. Por una parte hemos de reconocer que la Corona

32 PILAR OSTOS SALCEDO, Notariado, documentos notariales y Pedro González de Hoces, veinti- cuatro de Córdoba, Sevilla 2005, p. 125. 33 MARC H. SMITH, Pottr une préhistoire des écritures modernes,^ Gazette du livre médiéval, 40, París 2002, pp. 1-13.

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de Castilla se halla en la periferia de Europa, donde las novedades gráficas llegan con más retraso y la cronología se retrasa ostensiblemente'''. Por otra, cada una de las oficinas escriturarias puede utilizar al mismo tiempo, según la formación de sus escribas y el uso que vaya a tener el escrito, diversas variantes de un mismo tipo o diversos tipos. Por ello esta clasificación que planteo, nos puede probablemente servir, co- mo pretende Nicolaj, como amplia parrilla para poder situar en cada uno de sus huecos cualquier escritura gótica documental castellana que nos surja en nuestras investigaciones. Es una malla muy amplia, que en el caso de analizar un periodo de tiempo reducido y un espacio también reducido nos puede llevar a establecer clasificaciones de las escrituras practicadas dentro de un mismo códice diplomá- tico'', de una misma oficina de expedición de documentos o de una misma ciudad y que para espacios cronológicos más amplios nos permite también establecer las diferencias entre tipos en evolución.

Cuadro de clasificación de las escritura gótica documental

1.1. formada (escritura de privilegios) 1.-Gótica cursiva fracturada 1.2. usual (en parte^ escritura de albalaes) 1.3. corriente

2.1. formada (escritura de privilegios) 2.- Gótica cursiva precortesana 2.2. usual 2.3. corriente

3.1. founada (cortesana) 3.- Gótica cursiva redonda^ 3.2. usual^ (cortesana) 3.3. corriente (procesal)

4.1. follnada 4.- Gótica cursiva bastarda^ 4.2. usual 4.3. corriente

34 Este fenómeno, relacionado con la introducción de la escritura gótica en el viejo Reino de Le- ón lo señala JosE MANuEL RUIZ^ ASENCIO,^ Colección documental de la catedral de León ( 1230- 1269), León 1993, p. XXIX. 35 Un ejemplo de ello es la clasificación y localización de manos realizada por VÍCTOR^ M. Ro- DRiGUEZ VILLAR, Libro de Regla del Cabildo (Kalendas 1) Estudio y edición del manuscrito n° 43 de la Catedral de Oviedo, Oviedo 2001, pp. 98-180.